BLOG LÍDER EN HUMANIDADES MEDICAS Y FILOSOFIA DE LA MEDICINA.- FUNDACION LETAMENDI- FORNS Comité Editorial: Francesc Borrell. Juan Carlos Hernández Clemente. Director del blog: F. Borrell Carrió; Secretario de Redacción: Juan Medrano Albeniz.

BOLETÍN IATROS ISSN 2014-1556

Este Boletín tiene por objetivo difundir y compartir comentarios de libros y artículos en Humanidades Médicas y Filosofía de la Medicina y difundir las actividades de la Fundación Letamendi Forns y Fundación Iatrós.
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 BOLETIN IATROS, SEPTIEMBRE 2020.   CIRCULO DE CIBERLECTURA
     INDICE.-
Noticias.-  Folia Humanística 2(2)2020
Comentario de libros.- Philosophy of Metacognition
Webs de interés.- Diccionario de filosofía Ferrater Mora.
Artículo comentado.-    Negacionismo  
Vídeo recomendado.- La predicción como parte de la conciencia de vivir.
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 Noticias.- 
Ya tenéis a vuestra disposición, (Open Access) el número 2(2) de Folia Humanística.

Revista Folia Humanística





Comentario de libros.-

Filosofía de la metacognición.
Joelle Proust. The Philosophy of Metacognition. Oxford University Press. Oxford, 2015
Cuando situamos la palabra “meta” delante de otro término, entendemos de manera intuitiva que se nos indica ir “más allá”. Cuando por ejemplo usamos la palabra “meta-comunicar”, nos referimos a que vamos a hablar de cómo nos expresamos, o qué tipo de información hemos compartido, o cómo nos hemos comunicado.
Joelle Proust

Cuando nos referimos a “metacognición”,  hablamos de pensar cómo pensamos,  "saber sobre saber", (o sobre cómo aprendemos), volverse "consciente de la propia conciencia" y habilidades de pensamiento de este tipo. La metacognición puede tomar muchas formas; por ejemplo, de qué manera un médico llega a un diagnóstico, o cómo regulamos nuestra conducta cuando realizamos tareas complicadas, o de manera más general, cómo resolvemos problemas.
En general, hay dos componentes de la metacognición: (1) conocimiento sobre la cognición y (2) regulación de la cognición.
El libro que hoy comentamos es un completo tratado -por cierto, nada fácil de leer-, sobre los mecanismos íntimos que proporcionan la capacidad de pensar sobre nuestro pensamiento. Quizás el lector crea que estos mecanismos no son importantes: craso error. Constituyen la parte mas evolucionada de nuestro psiquismo, y posiblemente la que marca mayor diferencia entre humanos.
El libro define metacognición como: un subsistema cognitivo que es evaluado o representado por otro subsistema en un contexto determinado.  Estos subsistemas residen en el mismo individuo, humano o no humano.  Es decir, un animal tiene metacognición, y un robot también puede tener metacognición, (si admitimos que un robot puede tomar decisiones).


 La metacognición incluye acciones o pensamientos tales como: “no voy a hacer esto porque va a molestar a mi novio/a”, “voy a advertir a los demás de que aquí hay peligro”, “¿he realizado todas las tareas que tenía planificadas para esta jornada de trabajo?”, “estoy muy encaprichado en comprarme este coche, pero ¿he evaluado todos los inconvenientes de hipotecarme?”, etc.
Por consiguiente incluye un  conocimiento metacognitivo (también llamado conciencia metacognitiva), sobre lo que sabemos de nosotros  mismos y sobre los demás, (sus intenciones). También la regulación metacognitiva de procesos como el aprender, el comunicarnos…. Por ejemplo: “¿Si uso la palabra “gastritis”, este paciente me va a entender?”.  Esta regulación abarca también cierta monitorización que hacemos de nuestra actividad. Por ejemplo: “ya he completado la reparación de este ordenador, pero, ¿me dejo algo?”. También cuando leemos un artículo con la intención de aprender: “¿qué me está enseñando este libro que no sabía antes de leerlo?”. O también: “¿sería capaz de aplicar esta fórmula que acabo de aprender a una situación concreta?”.
En ocasiones no nos resulta nada fácil poner en práctica nuestras habilidades metacognitivas. Por ejemplo:
-Juan, ¿podrías la próxima semana realizar una charla sobre seguridad e higiene en nuestra oficina?
-Pues no lo se…. Tengo algo de información pero no se si sería capaz…
Esta inseguridad puede ser mayor en tareas muy especializadas y que no realizamos de manera cotidiana. Por ejemplo, un maestro solicita a un estudiante de música que interprete una pieza de Debussy ante una audiencia. Dicho estudiante podría pensar: “si, tengo estudiada la pieza, pero puede ocurrir que simplemente por los nervios de interpretarla ante una audiencia, y no habiéndola practicado previamente, no sea capaz de hacerlo”.
Esta evaluación de capacidades resulta crítica en muchos momentos de la vida. En el ejemplo que acabamos de comentar, el estudiante podría pensar: “si me arriesgo a interpretar esta pieza y me sale mal, la audiencia me tomará por un mal estudiante…. Es mejor que me niegue…”
Al evaluar nuestra capacidad estamos usando tres tipos de conocimiento: el declarativo, (“sí, yo se me esta pieza musical, la he estudiado”, el procedimental, (“en caso de que mi memoria fallara en algún pasaje de la obra, siempre tengo el recurso de leer la partitura”), y el condicional, (“ahora bien, debo tocar ante una audiencia, y puede que me ponga nervioso, y entonces mi rendimiento de lectura a vista de la partitura puede bajar de manera extraoridnaria”).
Esta evaluación metacognitiva puede llevar al estudiante a planificar una estrategia adaptada a sus condiciones de intérprete: “debo ensayar ante un auditorio que me ponga algo nervioso, y de esta manera aprender a vencer el miedo escénico”, o también: “debo ensayar hasta el punto que tocar esta pieza musical sea algo así como recitar un verso de memoria y sin la menor duda”.
Un efecto curioso de la falta de entrenamiento metacognitivo es el uso inapropiado de las redes sociales. Muchas personas se dejan llevar por emociones muy primarias y reteewtean mensajes apocalípticos, xenófobos, o machistas que, con un poco de reflexión, en condiciones normales no lo harían. Por ejemplo, no lo harían en una conversación con unos amigos. Es como si la presencia de otra persona frente a nosotros nos hiciera reflexionar…. “¿qué puede pensar esta persona de mi si ahora yo digo tal cosa”….  Cuando dicha presencia no existe nos sentimos mas liberados para expresar los “primeros pensamientos” que se nos ocurren. La expresión ingles “second thoughts” nos lleva precisamente a una de las claves de la metacognición. También el refrán español “consultarlo con la almohada”.
En el libro que comentamos el lector encontrará una explicación detallada de todo lo anterior, aunque, lo advertimos, el libro se dirige a profesionales de la filosofía. Algunas imágenes del libro ayudan también a comprender el modelo que subyace:
Figura 1
En la figura 1 se ilustra el concepto de dos subsistemas, uno que actúa y el otro que controla o monitoriza lo que el primero realiza. Ejemplo: mientras realizamos un dibujo de un paisaje, verificamos hasta qué punto la perspectiva que estamos plasmando representa la realidad, y según este control borramos y modificamos.

Figura 2
 En la Figura 2 se ilustra la relación entre percepción y ajuste a una conducta pre-modelada. Ejemplo: conducimos un coche y sabemos que no debemos separarnos de las marcas pintadas en el suelo, por ejemplo la mediana y la pintura que señala el arcén. Supongamos que hay niebla, y estos referentes visuales cobran importancia. Cualquier desvío será captado como discrepancia, y corregiremos la ruta.

Figura 3
 En la figura 3 se ilustra un concepto importante en medicina: el umbral de criterio de decisión. En la vida cotidiana recibimos mucha información de nuestros sentidos, y hay que decidir lo que es relevante de lo que no lo es. Ejemplo: un paciente relata que le duele mucho una rodilla, pero también que tiene falta de aire, cansancio, y se siente deprimido. Hay que decidir de todos estos datos lo que puede ir en cluster, lo que hay que separar como “ruido”, y lo que puede ser el síntoma-guia. Según donde situemos el umbral de criterio nos quedaremos con mucho “ruido”, pero también puede suceder que si desatendemos muchos de estos datos perdamos información crucial. Tener consciencia de este criterio de decisión es parte del pensamiento metacognitivo. O dicho de otra manera: es una habilidad que debemos adquirir. 

 Los estudiantes que aprenden mejor son aquellos que desarrollan habilidades metacognitivas. Por ejemplo: ¿a qué hora del dia retengo mejor la información? ¿cómo puedo relacionar lo que estoy leyendo con lo que ya se? ¿Cómo puedo traducir a mi realidad lo que estoy aprendiendo?, ¿cómo puedo aplicarlo?, etc.
Por consiguiente hay mucho material en el libro, aunque ¡de ningún modo piense el lector que se trata de un manual de autoayuda! Los experimentos que se comentan ayudan a comprender los modelos explicativos, pero también se mezclan con experimentos mentales, (muy a la moda de la filosofía actual), que no dejan de ser intuiciones que no están demostradas; en todo caso constituyen el corpus de debates actuales en este campo. Algunos conceptos que deberá manejar el lector para entender este libro en profundidad, (y que por fortuna vienen explicados en un anexo):
Adaptive accumulator, adaptive control, affordance, ascent routine, propositional attitude, atributivisme, calibration, de re de dicto reference, deference, efference copy, epistemic internalisme-externalisme, epistemic modal, epistemic norms, evaluativisme, executive functions, featured-based-represntational system (FBS), forward model, indexical, iconicity, inferential promiscuity, instrumental reasoning, inverse model, mentalistic representation, metarepresentation, noetic feeling, normative gocernance, opacity, possible worlds semantics, pretend play, procedural knowledge, quasi-indexicals, recursion, sensitivity to epistemic norms,  somatic marker, viability theory….
Resulta una buena idea tener a mano este anexo- glosario y asegurarnos de que entendemos estos conceptos antes y mientras leemos el libro.
Francesc Borrell
Sant Pere de Ribes.

Webs de interés
Diccionario de filosofia Ferrater Mora
Los diccionarios en papel desaparecen.... y era una llàstima que una obra monumental, como el diccionario de filosofia elaborado por Ferrater Mora, desapareciera de las alacenas de las librerías. Gracias a la iniciativa de la Cátedra Ferrater Mora de Pensamiento Contemporáneo de la Universidad de Girona, Josep Maria Terricabras (Ariel, Barcelona, 1994) y bajo la dirección académica de la misma Cátedra, va a seguir incorporando nuevos artículos y actualizaciones a las más de 4.000 entradas escritas por Ferrater Mora.

Ferrater Mora

Por desgracia no es free access, y el precio de casi 10 euros al año parece poco apetecible para estudiantes o profesionales jóvenes. De todas maneres ofrece 2 meses gratuitos de prueba. La competència feroz de otros diccionarios en abierto nos dirà si esta estratègia es la correcta, o si no sería major un Open Access con patrocinador o, incluso, tolerando anuncios.
Pablo Oliveras
Murcia
Artículo comentado.- 
EL NEGACIONISMO DEL COVID19… ¿MODA PASAJERA O SÍNTOMA DE UNA ENFERMEDAD SOCIAL?
The epic battle against coronavirus misinformation and conspiracy theories
Analysts are tracking false rumours about COVID-19 in hopes of curbing their spread.

Philip Ball &

Amy Maxmen

El dia 29 de Agosto las calles de Berlín acogieron la manifestación de 40.000 alemanes negacionistas. Los escasamente 2000 madrileños negacionistas que se concentraron en la Plaza Colon, unas semanas antes también eran personas de aspecto similar, en absoluto migrantes, campesinos, proletariado urbano, okupas….  Eran personas que vestían correctamente, llevaban pancartas con mensajes erróneos, sin duda, pero escritos con habilidad, incluso creatividad. En ambos casos se mostraban iracundos y muy seguros de lo que afirmaban: el COVID19 es una invención.
La revista Nature ofrece en el artículo que hoy recomendamos una breve síntesis de cómo se origina un relato de este tipo:
El 19 de marzo, el sitio web Biohackinfo.com afirmó falsamente que Gates planeaba usar una vacuna contra el coronavirus como una táctica para monitorear a las personas a través de un microchip inyectado o un software espía de puntos cuánticos. Dos días después, el tráfico comenzó a fluir hacia un video de YouTube sobre la idea. Ha sido visto casi dos millones de veces. La idea llegó a Roger Stone, un exasesor del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien en abril discutió la teoría en un programa de radio y agregó que nunca confiaría en una vacuna contra el coronavirus que Gates hubiera financiado. La entrevista fue cubierta por el periódico The New York Post, que no desacreditó la idea. Luego ese artículo fue compartido o comentado por casi un millón de personas en Facebook. "Ese es un mejor resultado que la mayoría de las noticias de los principales medios", dice Joan Donovan, socióloga de la Universidad de Harvard en Cambridge, Massachusetts.
Manifestación Berlín Negacionistas

Sería algo así como “miente que algo queda”. Cuanto mas debate hay mas seguidores, aunque el debate no tenga sentido. ¿Cómo explicar que decenas de miles de ciudadanos, de clase media, se “tiren al monte” y desafíen las normas mas elementales de seguridad y salubridad?
Supongo que podemos considerar diferentes hipótesis:
-Teorías de tipo comunicacional: las redes sociales promueven y favorecen tantas teorías conspirativas que al final un porcentaje de población se las cree.
-Teorías de tipo psicológico: la gente cree en lo que creen sus amigos, y cuando hay un lidercillo que cae en este tipo de creencias, arrastra a su grupo.
-Teorías de tipo político: hay intereses ocultos o grupos de poder detrás de este tipo de tesis negacionistas y conspiranoicas.
No se con cual quedarme, sinceramente. Todas me parecen algo incompletas, que no llegan al fondo de la cuestión. Quizás estemos ante una regresión infantil de grandes masas de población, empoderadas por las redes sociales. Como si el descubrimiento, por parte de grandes masas de población, de las redes sociales nos permitiera hacer realidad nuestros sueños por el simple hecho de que los compartimos y gustan a otras personas.
En tal caso, ¿esta infantilización ha venido para quedarse?
Pablo Oliveras
Murcia
Vídeo recomendado.-
La predicción como parte de nuestra conciencia de vivir
https://www.ted.com/talks/anil_seth_your_brain_hallucinates_your_conscious_reality/transcript?rid=IYSzAJ64IC8Y&utm_source=recommendation&utm_medium=email&utm_campaign=explore&utm_term=watchNow
Ya Damasio advirtió que la consciencia era un diálogo entre nuestro cuerpo y una imagen especular que creamos sobre nuestro cuerpo. Anil Seth expande esta idea mostrando algunos experimentos sencillos que demuestran hasta qué punto interiorizamos una imagen de nuestro cuerpo, como también de muchas percepciones, que nos ayudan a entender el mundo. La conciencia del mundo sería por consiguiente lo que percibimos, pero también la imagen guardada en nuestra memoria de lo que somos y donde estamos.


BOLETIN IATROS, DICIEMBRE 2019.

CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE. -
Noticias.-  Folia Humanística (13)
Comentario de libros.-  Evolución, cerebro y conciencia;  Esperanza sin optimismo.
Webs de interés.-  Laboratorio de Cognición Humana Comparada
Artículo comentado.-   La Iglesia, el parentesco intensivo y la variación psicológica global.
Video recomendado: La falacia de la conjunción
   

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Noticias.- 
En el último número de Folia Humanística (nº 13) encontrarás:
TEMA DEL DIA
DERMINANTES SOCIALES DE LA SALUD Y ENFERMEDADES PREVALENTES.
DE LA EPIDEMIOLOGÍA A LA PRÁCTICA DIARIA EN UNA CONSULTA DE
ATENCIÓN PRIMARIA   PABLO PÉREZ SOLÍS
PENSAMIENTO ACTUAL
NUEVA VITALIDAD PARA EL FUTURO DE LOS COMITÉS DE ÉTICA ASISTENCIAL
R. ALTISENT, T. FERNÁNDEZ-LETAMENDI, MªT DELGADO-MARROQUÍN
ARTE, SALUD Y SOCIEDAD
UNA VISIÓN VIVENCIAL DEL SISTEMA SANITARIO BRASILEÑO DESDE LA PERSPECTIVA DEL PACIENTE, A TRAVÉS DE RELATOS NARRATIVOS DE UN MÉDICO DE CABECERA. MARCELA DOHMS
NOVELA Y CINE: COOPERADORES NECESARIOS JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ DURAN


Comentario de libros.-

Evolución, cerebro y conciencia

   Evolución cerebro y conciencia es el título de un artículo que apareció en la revista de Humanidades médicas JANO1 en el lejano año 2001, en el que Julián Sanjuán y Vicente M. Simón, psiquiatra y psicólogo, de la Universidad de Valencia, daban respuesta al escrito del psiquiatra barcelonés Josep Solé Puig de un número anterior de la misma revista2.
   Los autores adoptan el siempre fecundo punto de vista de la teoría evolucionista para abordar los fenómenos neurológicos del sistema nervioso de los seres humanos, y afirman que: El cerebro es producto de una evolución de unos tres mil quinientos años  y que: La conciencia se puede entender como un fenómeno emergente que surge al alcanzar el cerebro del homo sapiens un determinado grado de complejidad y que se mantiene porque resulta adaptativo para el individuo y la especie
 La controversia es antigua, no es difícil encontrar el momento en el que empezó todo, apreciamos cómo en la bisagra del siglo XIX al XX van a aparecer dos aproximaciones al estudio de los procesos cerebrales, completamente diferentes:
   Por un lado Sigmund Freud, médico de formación neuroanatómica y posteriormente psiquiatra fundador del método psicoanalítico, publicó hacia 1900-1901, la que se considera su principal obra: La interpretación de los sueños3, en la que introduce el sustancial concepto del inconsciente y la enorme trascendencia que tiene en la conducta de los seres humanos. A lo largo del siglo XX la influencia del método psicoanalítico ha sido inmensa, no solo en la Medicina y Psicología, también en la filosofía, la antropología, la sociología y otras disciplinas, y especialmente en las artes, literatura, cine, teatro o pintura han sido enormemente influenciadas por la doctrina freudiana.

   Por su parte Santiago Ramón y Cajal publicó en el año 1904 su obra más importante: Textura del Sistema Nervioso del Hombre y los Vertebrados en  la  que expresaba lo que se denominó como Teoría de la Neurona, es decir, de la unidad y de la independencia de la célula nerviosa4, en sus propias palabras. Sus conclusiones fueron fruto de investigaciones neurohistológicas previas publicadas en los años 1887 y 1888 y sufragadas a su costa, en las que demostraba fehacientemente sus innovadoras ideas. En 1906 le fue otorgado el Premio Nobel de  Medicina y Fisiología por sus fructíferas aportaciones que constituyen lo que podemos considerar como el avance más notable en la comprensión de la arquitectura y fisiología del cerebro humano hasta entonces y el fundamento de todas las disciplinas neurocientíficas.

     A su vez el conocimiento sobre el sistema nervioso sustentado en la doctrina de la neurona de Cajal ha sido ingente. La ciencia del ha progresado apoyada en la clínica, en las manifestaciones y carencias que se producían en los individuos afectados por distintas enfermedades, vasculares, traumáticas o tumorales. Así se conoció, por su afectación durante la trombosis de determinadas arterias cerebrales, la existencia de áreas encargadas de la comprensión y emisión de las palabras. Un impulso posterior ha venido dado por las técnicas de neuroimagen que permiten relacionar mediante el patrón del consumo de oxígeno y glucosa, ciertas funciones con determinadas aéreas cerebrales.



En el año 1979 la prestigiosa revista Scientific American publicó un monográfico en el que se acuñó una frase que obtuvo fortuna: El cerebro pensando sobre sí mismo.     
   Cien años después de las aportaciones de Cajal, en la bisagra de los siglos XX al XXI tuvieron lugar nuevas aportaciones que avanzaron en la comprensión de los fenómenos cerebrales más complejos, destaca entre ellas la obra de Sir Francis Crick5, premio Nobel de Medicina junto a Watson en el año 1962 por sus descubrimientos sobre la estructura molecular del ADN. En el año 1994 Crick, físico de formación, expuso en su libro La búsqueda científica del alma, lo que él consideró The Astonishing Hypóthesis, a saber, que las actividades mentales de una persona se deben por completo al comportamiento de sus células nerviosas, y por tanto el estudio de la consciencia-conciencia (para él no existen diferencias) es un problema científico. Para él la conciencia es un proceso emergente en el que el todo es algo más que la suma de las partes, pero sin embargo puede comprenderse a partir de la naturaleza y el comportamiento de sus elementos más sencillos. La hipótesis de Crick ha dejado de ser revolucionaria y el desarrollo de las neurociencias en la actualidad es una de las prácticas científicas emergentes. Autores como Antonio Damasio6 neurólogo de formación y premio Príncipe de Asturias del año 2005 por sus estudios sobre las emociones y los sentimientos y Eric R. Kandel7, judío austriaco obligado a exiliarse de Viena por la barbarie nazi, que recorrió el camino inverso al de su compatriota Freud, formado como psiquiatra de orientación psicoanalítica, posteriormente se dedicó a la histología y se le concedió el premio Nobel de Medicina en el año 2000 por sus estudios sobre la memoria, van a permitir profundizar en el estudio de la actividad cerebral.  
   El libro que se presenta: Paseo por el Amor y la Muerte. Los arcanos de la conciencia, propone abrir el campo y dar espacio para la confrontación amable y fructífera de las diferentes ideas, con la intención de buscar la concordia entre las distintas opiniones. A semejanza de un duelo clásico es necesario delimitar el campo, los procedimientos y las armas. Para este caso es prioritario definir claramente los términos. Se trata de llegar a acuerdos que nos permitan entender de la misma manera los mismos conceptos y las mismas palabras, para que cuando las utilicemos hablemos de lo mismo o de algo que se le parezca mucho. Así, para poder desentrañar sus misterios debemos ponernos de acuerdo en que es, que no es, cómo es, donde asienta, cuáles son sus propiedades y de que hablamos cuando hablamos de conciencia.

   Aquí se propone hablar de la conciencia como conocimiento, un conocimiento que permite darse cuenta de la existencia de uno mismo, de la propia vida, como organismo independiente del resto del mundo y diferente a los otros. Esta nueva forma de conocimiento surge – surgir en biología se entiende como la capacidad inmanente de la materia para organizarse en formas más complejas, así se habla de que surge la vida o la célula eukariota -  del magma genético ancestral y se sustenta en tres fenómenos previos, a saber la Percepción del mundo, el complejo mecanismo de las Emociones y una Memoria autobiográfica; a su vez va a dar lugar a otros nuevos, los Sentimientos y una nueva Inteligencia capaz de comprender la realidad en magnitudes de espacio y tiempo para configurar un ser consciente y orientado.
   La mayor parte de nuestro conocimiento del mundo externo y de nuestro propio mundo interno es inconsciente, procesos que se desenvuelven sin tener conciencia de ellos. La conciencia supone sólo una pequeña parte, pero sustancial, de ése conocimiento, pues implica una nueva forma de aproximación a la realidad. Al ser capaz de entender el mundo en magnitudes de espacio y tiempo, permite la orientación geográfica y al dividir el tiempo en pasado, presente y futuro, otorga al ser humano la capacidad de simular el porvenir, de planificar acciones, con lo que mejoran las posibilidades de supervivencia. Otra de las consecuencias de la Conciencia de la propia Vida es la Conciencia de la propia Muerte. La Vida es Ser, la Muerte es Dejar de Ser. Por tanto somos conscientes de nuestra propia mortalidad, sabemos que vamos a morir.
   A partir de ahí se van desgranando lo que significan: Percepción es el registro del mundo mediante los órganos de los sentidos; las Emociones son acciones, programadas, automáticas, inconscientes, que dan por resultado una determinada conducta, reflejada sobre todo en las expresiones faciales y en los movimientos de las manos y del resto del cuerpo; los Sentimientos son la percepción consciente, el conocimiento de las emociones; la Memoria consiste en una doble capacidad, la de adquirir y almacenar información y la de  recuperarla posteriormente; la Inteligencia es la capacidad de comprender el entorno, de entender el mundo que nos rodea, incluidos los otros, los demás seres humanos, posibilita la selección de las alternativas más convenientes para la resolución de un problema, las respuestas más útiles y adaptativas.


   En el libro, visualmente muy hermoso de ver, se definen estos conceptos y otros relacionados como son La Voluntad, la Ciencia y el Arte e incluso se hace una necesaria distinción entre lo que es la Ética y qué es la Moral y se hace complementando el texto con las imágenes de alguno de los más famosos cuadros de los grandes maestros de la Pintura que se encuentran en el Museo del Prado de Madrid junto a citas oportunas y sugerentes de los grandes maestros de la Palabra. Por todo ello hace se hace aconsejable la lectura de este libro que resulta a la vez provechosa y deleitable.


1  Sanjuán; Simón, VM. JANO 9-16 NOV, 2001. Vol XLI. Nº 1408.: Evolución, cerebro y conciencia.
2  Solé Puig, J, JANO Nº 1407;
3 Sigmund Freud. La Interpretación de los Sueños. 2 Vols. Alianza Editorial, 2011.
4 Santiago Ramón y Cajal. Textura del Sistema Nervioso del Hombre y los Vertebrados. 3 Vols. Zaragoza Gobierno de Aragón, 2002.
5 Francis Crick. La Búsqueda científica del alma. Madrid: Ed. Debate SA, 1994.
6 Antonio Damasio. El error de Descartes. Madrid: Ed. Debate, 2000.
                                 En busca de Spinoza. Barcelona: Ed. Debate, 2005.
7 Eric Kandel. En busca de la Memoria. El nacimiento de una nueva ciencia de la mente. Madrid: Katz editores, 2007.

Javier Almazán Altuzarra: Dr. en Medicina por la UAM. Especialista en MFyC formado en el Hospital de La Paz y en EAP de Bustarviejo. Autor de la Tesis: Estudio Clínico y Epidemiológico de la primera circunnavegación a la Tierra.
j.almazanaltuzarra@gmail.com

Eagleton, T. Esperanza sin optimismo  Taurus, Barna 2016
Título original: Hope Without Optimism Terry Eagleton, 2015

Eagleton es un brillante filósofo y crítico literario de formación marxista y cristiana que trata de esclarecer en el libro que comentamos si es posible estar esperanzado y no ser al mismo tiempo optimista. Antes de leer una sola línea más, pregúntese el lector si tal cosa resulta posible. De inmediato nos asalta una duda…. ¿equivale esperanza a optimismo? ¿Está todo optimista esperanzado (y viceversa)?

Eagleton nos ofrece algunas respuestas, sobe todo en el capítulo primero, que es el mas recomendable de leer. En términos generales podríamos decir que el libro se justifica por este primer capítulo interesante, aunque un punto desorganizado.

Pero volvamos al asunto que nos ocupa… ¿podemos tener esperanza y a la vez ser pesimistas? Quizás el lector ya haya encontrado ejemplos, pero he aquí algunos: ¿quién no está esperanzado de que algún día tendremos un gobierno a la altura de las circunstancias? Y sin embargo pinta mal…  ¿Qué diabético no está esperanzado de que algún día la ciencia le libere por completo de tomar sus medicamentos? Y sin embargo no se atisba tal solución, al menos por ahora…

La cuestión por consiguiente es dilucidar qué es esperanza y qué es optimismo. Ensayemos una primera aproximación: llamemos esperanza a una disposición o actitud positiva hacia algo o alguien, y optimismo a un cálculo o expectativa que nos indica que este algo o alguien vamos a disfrutarlo en un plazo razonable de tiempo. Esperanza sería  un “estar abiertos a”, (y por consiguiente una actitud), en tanto que ser optimista sería un juicio de probabilidad….  Bien, pero quede claro que esta aproximación no es de Eagleton, sino nuestra…. Vamos a contrastarlo con lo que nos dice el autor del libro. Para empezar el prólogo se inicia de esta suerte:

“Alguien como yo, para quien la proverbial botella no sólo está medio vacía, sino que casi con seguridad contiene un líquido potencialmente letal y de sabor repugnante, quizá no sea el autor más apropiado para escribir sobre la esperanza. Están aquellos cuya filosofía es «come, bebe y alégrate, porque mañana moriremos» y aquellos, con los que siento más afinidad, cuya filosofía es «mañana moriremos»”.

Desde luego yo me apunto al primer tipo, al “Carpe Diem”... pero continuemos. En su afán de hacer cierta taxonomía de los optimistas nos propone….

Se puede ser un optimista pragmático, en el sentido de estar seguro de que este problema, y no otro, se va a resolver; pero también está aquel al que cabría describir como optimista impenitente o profesional, que se siente confiado sobre determinadas situaciones porque tiende a sentirse confiado en general.

Estos optimistas impenitentes llega a clasificarlos como enfermos. Muchas desgracias acumula la Humanidad por esta enfermedad del optimismo. Y si como nosotros proponíamos el optimismo es un tipo de juicio benigno acerca de nuestras futuras expectativas, el optimista impenitente sería alguien que ha perdido la capacidad de tener un juicio neutral u objetivo…

Un optimista no es sólo alguien que abriga grandes esperanzas. Incluso un pesimista puede sentir confianza sobre una cuestión determinada, con independencia de su melancolía habitual. Es posible tener esperanza sin el sentimiento de que las cosas en general van a salir bien. Un optimista es más bien alguien con una actitud risueña ante la vida simplemente porque es optimista. Prevé que las cosas van a resultar de forma favorable porque él es así.

E incluso redondea la idea:

Análogamente, tanto el optimismo como el pesimismo son formas de fatalismo. Uno no puede evitar ser optimista, lo mismo que no puede evitar medir un metro sesenta. Está encadenado a su jovialidad como el esclavo a su remo, una perspectiva nada halagüeña. (…) Por el contrario, la esperanza auténtica debe estar basada en razones.

En este punto se aleja de nuestra definición. Nosotros apostábamos porque la esperanza es una actitud, un “estar abierto” a algo o alguien. Pero en este párrafo Eagleton la tiñe de juicio racional….  ¿O bien en lugar de “esperanza hubiera debido decir “optimismo”? Este es el problema de no haber dado definiciones claras desde un comienzo….  Pero continuemos…. Ahora Eagleton indaga en las connotaciones políticas del optimismo:

Los optimistas son conservadores porque su fe en un futuro propicio está enraizada en su fe en la bondad esencial del presente. De hecho, el optimismo es un componente típico de las ideologías de las clases dominantes.

Tanto los marxistas como los cristianos son más sombríos sobre la condición presente de la humanidad que los liberales y los reformistas sociales, aunque tienen mucha más confianza sobre sus perspectivas futuras. En ambos casos, estas dos actitudes son las dos caras de la misma moneda. Se tiene fe en el futuro precisamente porque se intenta encarar el presente con sus aspectos más abominables.

Cada época es esclava de sus circunstancias, y no es excepción las fases económicas por las que la Humanidad ha transitado últimamente:

Si los ideólogos del capitalismo temprano tenían esperanza era, entre otras cosas, porque no creían que su sistema estuviera acabado. La producción era una crónica que aún debía consumarse. Por el contrario, el capitalismo tardío es considerablemente menos esperanzado, lo que no quiere decir que esté hundido en el desánimo. El yo consumista, a diferencia del productivista, habita en momentos serializados en vez de constituir algo que se asemeje a una narración. Es demasiado caprichoso y difuso para ser el sujeto de una evolución inteligible. Por tanto no cabe esperar un futuro radicalmente distinto y la esperanza a gran escala ha quedado obsoleta. Es improbable que vuelva a ocurrir algo de trascendencia histórico-mundial, puesto que el espacio en el que podría suceder ha quedado reducido a polvo. El futuro no será más que un presente extendido infinitamente.

El comentario nos parece interesante. Pero en toda época y circunstancias surgen formas extravagantes de optimismo y pesimismo:

Las formas extravagantes de optimismo pueden ser moralmente dudosas. Entre ellas está la teodicea, el intento de justificar el mal con el argumento de que puede dar lugar al bien, lo que eleva a estatus cósmico un optimismo frívolo. (…)  Al igual que el pesimismo, el optimismo extiende un barniz monocromo sobre todo el mundo, sin percibir matices ni distinciones. Como es un estado de ánimo general, todos los objetos se vuelven más o menos intercambiables, en una suerte de valor de cambio del espíritu. El optimista profesional responde a todo de la misma forma rigurosamente preprogramada, eliminando de esta forma el azar y la contingencia. En este mundo determinista, las cosas están destinadas a salir bien con una previsibilidad sobrenatural y sin que haya una buena razón para ello.

Observe el lector avispado que si en un momento creíamos que optimismo era un juicio de probabilidad, ahora se ha convertido en claramente una actitud ante el mundo, (¿no era esto la esperanza?).  Pero Eagleton prosigue examinando el historicismo, esta corriente filosófica que quiere ver en el curso de la Humanidad un sentido o dirección, (por ejemplo hacia el progreso).

La esperanza no siempre va unida a la doctrina del progreso. De hecho, el credo judeocristiano rompe el vínculo entre ellas. Cada cierto tiempo muy bien puede haber progreso en la historia, pero no debe confundirse con redención.

Es decir, el judeo-cristianismo no apuesta por la idea de progreso, sino por la idea de redención. Esto es lo que valora como auténtica dirección de la Historia. Frente a esta visión mesiánica –(un Mesías redentor que nos salvará, (caso de los judíos), o ya nos ha salvado (caso del cristianismo)- existe una visión “naturalista”, que en su momento impulsó Schopenhauer y que aquí aparece de la mano de Walter Benjamin:

De acuerdo con (Walter) Benjamin, sí existe una historia universal, pero no constituye una gran narración en el sentido habitual del término. Es más bien la persistente realidad del sufrimiento, que comparte la forma universal de un grand récit pero carece de su impulso teleológico. No hay significado en esa aflicción y, por tanto, la historia carece de sentido. Benjamin reformula la visión, en último término cómica, de Hegel y de Marx en términos trágicos, mesiánicos

Pero las sociedades modernas apuestan por un historicismo anclado en la idea de progreso:

Para la ideología del progreso, por el contrario, todos los momentos están devaluados por el hecho de que cada uno de ellos no es más que un peldaño que conduce a su sucesor; el presente, una mera palanca para acceder al futuro. Cada punto temporal es inferior en comparación con la infinidad de puntos que están por venir, como en la visión de Immanuel Kant del progreso perpetuo

Eagleton parece sincerarse cuando finalmente apunta la siguiente idea:

“Parecería que el drama de Shakespeare abona la doctrina católica de que la gracia perfecciona la naturaleza en vez de anularla. No hay salvación en la naturaleza humana por sí sola, pero en esa naturaleza anida su auto-trascendencia (...) Por eso Nietzsche está equivocado cuando exhorta a sus lectores: ‘Permaneced fieles a la tierra y no creáis a quienes os hablan de esperanzas sobreterrenales’. Al contrario, es el apego al presente lo que motiva la esperanza en un futuro distinto, de forma que ser fieles a lo que tenemos es confiar en su transfiguración”.

En otras palabras: solo aceptando lo que somos y siendo fieles a nuestra manera de ser podemos mejorar. O al menos esta es la lectura que yo hago de estas líneas…

Pablo Oliveras
Murcia

COMENTARIO.- Si definimos esperanza como disposición positiva hacia algo o alguien, y optimismo como un cálculo de probabilidad de obtener dicho objeto, situación, etc., ¿cómo explicar que un ciudadano pueda ser optimista en relación a alcanzar la justicia social, pero desesperanzado en cuanto a poder disfrutar de dicha situación al menos en su período vital? Sería equivalente a decir que su cálculo de probabilidad a largo plazo es positivo, (= optimismo), pero su disposición neutra, (tampoco negativa, pero sí cree que no verá dicha situación política, y por consiguiente su actitud hacia este objeto decrece). Si esta interpretación es correcta la desesperanza no sería la mera ausencia de esperanza. Mas bien deberíamos entender la esperanza como una relación bidireccional con el objeto, en el sentido de que tenemos hacia él una disposición positiva, pero a su vez el objeto ejerce sobre nosotros una atracción, una llamada. En un estado de desesperanza nuestra disposición puede ser positiva, pero el objeto (por inalcanzable en nuestro período vital), no ejerce atracción. 

Francesc Borrell
Barcelona

Webs de interés.- 

Laboratorio de Cognición Humana Comparada

El Laboratorio de Cognición Humana Comparada se estableció en la UCSD en 1978. Como su nombre lo indica, los miembros de LCHC realizan investigaciones analizan las diferencias entre los seres humanos como punto de partida para comprender los procesos mentales subyacentes. A tal efecto adoptan un enfoque ecológico, observando mediante herramientas de mediación, personas, representaciones, instituciones y actividades. Las poblaciones que varían en edad, cultura, características biológicas, clase social, escolaridad, etnia, etc. se estudian en una amplia gama de actividades en diversas instituciones sociales (escuelas, hospitales, lugares de trabajo) y países.

En esta web el lector encontrará además de los proyectos de investigación que llevan a término, un apartado sobre Alexander Luria, uno de los fundadores de la neuropsicología, con un extenso repositorio con sus obras.

La Redacción.-

Artículo comentado.- 

La Iglesia, el parentesco intensivo y la variación psicológica global.
Jonathan F. Schulz, Duman Bahrami-Rad, Jonathan P. Beauchamp, Joseph Henrich
Science  08 Nov 2019:
Vol. 366, Issue 6466, eaau5141
DOI: 10.1126/science.aau5141

Nos hacemos eco en este número de Iatrós de este interesante estudio de Schulz que intenta explicar el por qué las sociedades occidentales industrializadas tienen un conjunto de valores diferente a la mayor parte de las otras culturas del mundo. En concreto por qué razón los occidentales somos confiados y colaboradores con gente a la que no conocemos. Un aspecto que, sea dicho de paso, constituye uno de los rasgos estudiados en Sapiens, la obra de Harari que le ha catapultado a la fama internacional y de la que nos ocupamos ampliamente en estas páginas de iatrós.


La hipótesis de Schulz es atrevida y en verdad singular. Para él y su equipo “la Iglesia occidental (es decir, la rama del cristianismo que se convirtió en la Iglesia católica romana) transformó las estructuras de parentesco europeas durante la Edad Media y que esta transformación fue un factor clave detrás de un cambio hacia una psicologia” como la comentada, (y que define como “impersonalmente prosocial”).


El punto de partida para esta hipótesis es la siguiente:

Con los orígenes de la agricultura, la evolución cultural favoreció cada vez más las normas intensivas de parentesco relacionadas con el matrimonio de primos, los clanes y la co-residencia que fomentaron la tensión social, la interdependencia y la cooperación en el grupo. En segundo lugar, la investigación psicológica revela que las motivaciones, las emociones y las percepciones de las personas están determinadas por las normas sociales que encuentran mientras crecen. Dentro de las instituciones intensivas basadas en el parentesco, los procesos psicológicos de las personas se adaptan a las demandas colectivas de sus densas redes sociales. Las normas intensivas de parentesco recompensan una mayor conformidad, obediencia y lealtad en el grupo al tiempo que desalientan el individualismo, la independencia y las motivaciones impersonales para la equidad y la cooperación. Tercero, la investigación histórica sugiere que la Iglesia occidental socavaba sistemáticamente las intensas instituciones basadas en el parentesco de Europa durante la Edad Media (por ejemplo, al prohibir el matrimonio de primos).

Para demostrar esta hipótesis estudiaron multitud de países y compararon en Europa el grado de influencia de la Iglesia en las pautas de comportamiento social (en especial en lo referente a matrimonio entre primos o entre familiares). Esta es la conlcusión:

“los países con mayor exposición histórica a la Iglesia occidental medieval o parentesco menos intensivo (por ejemplo, tasas más bajas de matrimonio de primos) son más individualistas e independientes, menos conformes y obedientes, y más inclinados a la confianza y la cooperación con extraños”.

La Redacción

Vídeo recomendado.-

FALACIAS QUE NOS ALEJAN DE LA REALIDAD

Alex Gendler explica de manera muy clara la falacia de la conjunción. Esta falacia  consiste en asumir que una situación específica es más probable que la situación general. Su formulación inicial se la debemos a kahnemann, autor al que nos hemos referido reiteradamente en estas pàgines de Iatrós. Este fue el ejemplo original:
Linda tiene 31 años de edad, soltera, inteligente y muy brillante. Se especializó en filosofía. Como estudiante, estaba profundamente preocupada por los problemas de discriminación y justicia social, participando también en manifestaciones anti-nucleares. ¿Que es más probable?
1.   Linda es una cajera de banco.
2.   Linda es una cajera de banco y es activista de movimientos feministas.

La gente suele optar por la opción 2.  Gendler explica pormenorizadamente el por qué de este error. Y por cierto, si deseamos tenir una visión mas general de las falacias podeis consultar:




https://ed.ted.com/lessons/can-you-outsmart-this-logical-fallacy-alex-gendler 

La Redacción.-