BLOG LÍDER EN HUMANIDADES MEDICAS Y FILOSOFIA DE LA MEDICINA.- FUNDACION LETAMENDI- FORNS Comité Editorial: Francesc Borrell. Juan Carlos Hernández Clemente. Director del blog: F. Borrell Carrió; Secretario de Redacción: Juan Medrano Albeniz.

BOLETÍN IATROS ISSN 2014-1556

Este Boletín tiene por objetivo difundir y compartir comentarios de libros y artículos en Humanidades Médicas y Filosofía de la Medicina y difundir las actividades de la Fundación Letamendi Forns y Fundación Iatrós.
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BOLETIN MARZO 2013


CIRCULO DE CIBERLECTURA
INDICE.-
Noticias.-  Fundación Iatros: grupo narrativa;
Comentario de libros.-  Sloterdijk, Ira y Tiempo.
Webs de interés.-  Experimentos extraoridnarios
Vídeo comentado.- Errores clínicos.
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Noticias.- 


FUNDACION IATRÓS.-

La situación en este momento de los proyectos de nuestra Fundación Iatrós de Teoría de la Medicina y Red Iberoamericana de Humanidades Médicas es la siguiente:
1. El Seminario de Teoría de la Medicina (presencial y con videoconferencia), dedicado este año a la Medicina Narrativa, celebrará sus dos próximas sesiones en las siguientes fechas: 19 de febrero: Enrique Baca: "Historia y relato en el signo y en el síntoma". 12 de marzo: José Lázaro: "Fisiopatología de la violencia: análisis narrativo". Se solicitan autopropuestas de ponentes y temas para las próximas sesiones. Más información en el documento anexo.
2. La convocatoria del Tercer Congreso Internacional de Humanidades Médicas que hemos organizado en Sao Paulo (15-16 de marzo) ha tenido una excelente respuesta. Adjunto su programa a fecha de hoy, ya con horarios.
3. El grupo de trabajo español sobre medicina narrativa ha logrado presentar nueve ponencias al próximo congreso de Londres (A Narrative Future for Health Care. Launch of the International Network for Narrative Medicine, June 19-21, 2013).
4. Se acaba de publicar el Boletín número 4 de Editorial Triacastela, especializada en Humanidades Médicas.
5. La Asociación de Bioética Fundamental y Clínica celebrará el XI Congreso Nacional de Bioética sobre el tema "El arte de elegir en los tiempos sombríos" en León, del 3 al 5 de octubre: www.bioetica2013.com
6. Está ya en maquetación el número 2 de la Revista Internacional de Humanidades Médicas, que os enviaré como pdf en cuanto me llegue. Se solicitan artículos y reseñas de libros para los siguientes números.
7. Para dar mayor consistencia y difusión a estas y otras actividades estamos trabajando intensamente en el diseño de una página web y en la búsqueda de nuevas vías para la difusión de nuestras actividades entre todos los interesados de España, Portugal y América. En ambas (y en otras) iniciativas se admiten (y solicitan) colaboraciones.
8. Adjunto información sobre las próximas actividades de la International Network for Philosophy and Psychiatry, la Fifth Philosophy of Medicine Roundtable, el International Advanced Seminar in the Philosophy of Medicine "Unity and autonomy in the philosophy of medical science".
Se agradecerá cualquier difusión que podáis dar a estas informaciones a través de vuestras redes de contactos.
Como siempre, si alguien no quiere seguir recibiendo estas informaciones no-periódicas, sólo tiene que notificárnoslo.
José Lázaro
Madrid.

CURSO  BIOÉTICA EN PEDIATRÍA
Coordinan: Marta Sánchez Jacob   Miguel Lillo Lillo
Dirigido a: Pediatras de Atención Primaria y Especializada, MIR de Pediatría, ATS y EIR de Pediatría. 
Fecha: viernes 19 de abril de 2013, de 9:00  a 20:00 h.
Lugar: Salón de actos del Hospital General Universitario de Albacete
Inscripciones a partir del 4 de marzo. Enlace http://www.aeped.es/eventos/2013/bioetica-en-pediatria
Solicitada acreditación a la Comisión de Formación Continuada de las profesiones sanitarias de Castilla-La Mancha

Comentario de libros.-


Sloterdijk P. Ira y tiempo. Siruela. Madrid 2010. 288 pág.

Es este un libro político y de filosofía, y el lector sacará conclusiones diferentes si se conforma con una sola de estas perspectivas. Desde la perspectiva política Sloterdijk se interroga sobre lo que mueve a las masas revolucionarias, sobre el  éxito y fracaso del comunismo, sobre el metabolismo de la ira y las maneras colectivas de gestionarla. Desde la filosófica indaga sobre la naturaleza humana,  sobre lo que mueve a la persona al sacrificio, al esfuerzo, y como podemos quedar anulados como individuos en un entorno de miedo y rabia.  La ambición intelectual de la obra es por consiguiente muy alta, nada menos que desvelar algunos resortes poderosos del alma humana, y por ello nos interesa en este blog de Humanidades.
La introducción del libro enmarca el ámbito sobre el que Sloterdijk reflexionará:  la Grecia clásica, sobre la que se erige la primera piedra de nuestra civilización. En ella nace el rapsoda que cantará las excelencias del héroe. El héroe clásico realiza grandes obras mediante el uso de la cólera, el mundo queda constituido por “las batallas que se disputan en él” (pág 17). Los sentimientos de afirmación individual, a los que llamará en lo sucesivo “mundo thimótico”, (de Thymós, fuerza vital origen de las emociones) o “fuerza thimótica”, (en realidad compuesta por varias fuerzas, la fuerza de la ambición, de la auto-estima, de la ira, de la rabia…),  se articulan en el mundo clásico sobre una competencia  cuya máxima expresión es la guerra.  La cultura griega procede a  una primera domesticación de la ira como forma de masculinidad, un encauzamiento mediante el cual el héroe cultiva la ira “justa”, y deviene  protector del pueblo ante las ofensas o desconsideraciones (pag. 23). Se produce una segunda vuelta de tuerca cuando el autor afirma que la fuerza thimótica debe entenderse mas potente que la erótica. Para Sloterdijk es un error garrafal del psicoanálisis  interpretar al narcisista como esclavo de una fuerza libidinal, cuando en realidad lo es de su orgullo. Las diferencias entre Eros y Thymós, afirma,  son abismales, y si Freud ignoró la fuerza del orgullo fue por afán de “hacer pacientes”, erotizar la condición humana para debilitarla y hacerla dependiente del psicoterapeuta. El erotismo subraya lo que nos falta, Thymós por el contrario afirma lo que somos (pag 26). Por eso al final prevalece Thymós, porque  “a cada uno se le exige aparecer en la escena(…) y hacer valer sus fuerzas”, pag 27.
Existe para Sloterdijk una basculación entre Thymós y Eros.  Esta basculación queda mejor explicada al final del libro, (de imprescindible lectura el capítulo 4). Agotada la persona en el Thymós, en la venganza, en la ira, se repliega en el Eros, en el tener, en el consolarse.   La sociedad comunista bascula a la sociedad de consumo  con una ingenuidad que le lleva a entender el capital como un bien que se reproduce solo. Triunfan en los años 90 las estafas piramidales, (Sloterdijk  ofrece datos realmente inusitados de este fenómeno en los países del Este) porque se apuesta por un capitalismo especulativo frente a un capitalismo creador de valor.  No podemos alargarnos aquí sobre la visión que sustenta Sloterdijk en relación al capitalismo, pero digamos en breve que para él se trata de un sistema de huida hacia adelante en que lo fundamental es la gestión de la deuda: el Banco Central debe ralentizar la quiebra mediante una alquimia que consiste  en rejuvenecer el dinero (pág 237). Un sistema que no permite ver “fuera” del sistema, a pesar de que es notorio que se acaban las fuentes energéticas sobre las que se sustenta. Pero el sistema capitalista es el mas estable de los que ha inventado la especie humana.
El discurso de Sloterdijk adopta en varias partes del libro una forma claramente nietzscheana: el cristianismo, afirma el autor,   se propone desde los inicios debilitar esta fuerza thimótica del héroe negando la voluntad. Para ello explota el pecado y la culpa y crea un sujeto de escasa apetencia volitiva que por no querer ya no sabe el valor de las cosas. “Donde existe carencia de poder, la “ética de la carencia de valor” toma la palabra”, (pág 30). Dicho de otra manera: dejamos de querer cuando nos sentimos (o nos hacen sentir) débiles. Puro Nietzsche.
En el polo opuesto surgen los partidos políticos como grupos exigentes cargados de fuerza thimótica. Las personas dentro de estos colectivos, afirma Sloterdijk,  usarán la retórica como medio para establecer jerarquías y ordenar esta enorme fuerza hacia una práctica política. Son grupos muy tensionados que precisan de reglas estrictas para interactuar entre ellos, pues han construido un entorno en que fácilmente estimulan su ambición y auto-afirmación. Son grupos también  erotizados, porque se precisa el reconocimiento mutuo para bajar la tensión imperante.
El líder será aquella persona no solo provista de retórica, sino también de capacidad de guiarse a sí misma. Y “solo quien es capaz de reprenderse es capaz de guiarse” (pag 35).   La autonomía del sujeto se funda en un contraste entre su fuerza thimótica y cierto sentido de lo bueno o adecuado que no le permite cualquier manifestación de auto-afirmación, que le reprende y guía.  Ello conduce a domesticar la ira, que ya no será “jefe” sino “soldado” al servicio de la razón (del líder). Sin embargo no hay que olvidar que “el movimiento thimótico se relaciona con el deseo de ver confirmada la conciencia del propio valer en los otros” (36), lógica inexorable que Sloterdijk bautiza como “doctrina del thymós”. Según esta doctrina podemos observar muchos actos de domesticación y postergación de la ambición o de la ira, pero al final los sujetos lo que de veras van a querer es verse reconocidos por los demás.
Sloterdijk
La domesticación de la ira tiene dos grandes vertientes: la política y, secundariamente, la religiosa. Una vez el ser humano aprende durante el Neolítico a almacenar grano y bienes, traslada el almacenaje de la agricultura a otro tipo de campo, al campo de las emociones y los símbolos. Nace la idea de “tesoro” y después la idea de capital. Si el tesoro es perenne y estático, el capital es caduco y necesariamente dinámico. “Capitalizar” la economía, el arte o las relaciones entre grupos humanos ha sido un paso posterior al “almacenaje” de bienes materiales, estéticos o simbólicos.
El empeño de Sloterdijk será analizar como almacenamos y capitalizamos la ira en la acción política y religiosa.  El mundo está repleto de injusticias, pero las revoluciones solo logran triunfar cuando entra en escena los que Sloterdijk llama “sacerdotes seculares del odio”. Para ello se crean bancos donde almacenar la ira en forma de odio, relatos comprensibles capaces de reproducir o provocar la ira en otros momentos y lugares. Estos bancos crean una red de sucursales con sacerdotes (militantes) instruidos en la circulación de pagarés y créditos. A cambio de depositar la ira en una de estas sucursales la persona recibe una cierta cantidad de autoestima y un pagaré de venganza a futuro. La venganza es un “proyecto a futuro” que es capaz de llenar de sentido la vida de cualquier persona. Vivir para hacer realidad una venganza hace buena cualquier biografía, (y cualquier novela, véase El Conde de Montecristo, que Sloterdijk analiza con minuciosidad). “La historia es la historia de la utilización de la ira” (pág 79).
  El análisis de Sloterdijk se centra en la dinámica de los partidos comunistas, a los que conoce bien, pero lo hace extensible a los fascistas, de quienes afirma que : “el fascismo es un socialismo en un país… sin pretensiones de complementos internacionalistas. … (…) un socialismo sin proletariado, o en su caso, un igualitarismo sobre base populista” (pag. 183). Muchas páginas las destina a mostrar hasta qué punto el Komintern (como banco internacional del odio) y los comunistas en cualquiera de los países considerados, son campeones del odio. Curioso que apenas aparezca Hitler en una obra dedicada al odio…
Desde la perspectiva adoptada por Sloterdijk política y religión van de la mano en muchos aspectos, (incluso sugiere el comunismo como emulador del paradigma cristiano desde la liturgia a los símbolos), porque en el fondo estamos analizando un mismo fenómeno: la manera de adaptarnos a la injusticia. El Dios iracundo del Viejo Testamento que hace caer un diluvio terrible sobre la faz de la Tierra da paso a un Dios contenido que posterga la venganza por las malas obras humanas al  “fin de los tiempos”….  Sin este acto de postergación sería imposible construir la teología moderna, porque sobre él se asienta la idea de un Juicio Final, el Infierno y el Purgatorio. Dios nos permite vivir nuestra vida en libre albedrio y será tras la muerte que rendiremos cuentas. “Largo me lo fiais”, podríamos decir, por lo que es necesario un rendir cuentas periódico, un libro de contabilidad “en vida”, para desplegar un conjunto de pecados, redenciones, santos e indulgencias que capitalicen el miedo o la culpa. Esta capitalización requería del purgatorio como lugar de redención, como prolongación necesaria de nuestra historia personal, antes de ingresar en la eternidad. Puesta en circulación la idea de Purgatorio se capitaliza ya en sentido mundano las indulgencias.
Sloterdijk se pregunta, no sin sorna, porque Dios continúa creando seres humanos que serán pecadores y le harán enfadar, (y de tal manera provocarán su ira, sus castigos, etc., de manera un tanto masoquista). ¿No resulta muy previsible este círculo de pecado- ira-  castigo divino? De ser así la ira divina o sería ingenua –(pero entraríamos en una contradicción teológica con la omniscencia)- o sería auto- provocada. La respuesta la proporciona en las páginas iniciales de su obra: la religión va un paso atrás de la política, es un complemento, un instrumento auxiliar que ayuda a gestionar ira y miedo para propósitos finalmente humanos, y no tanto espirituales. Resulta curioso constatar que en este punto adopta una posición marxista, ¡él que es un gran crítico de Marx!. Pero en fin, esta es la visión instrumental que sostiene de la religión, que sin duda tiene parte de realidad, (aunque esconde otra parte que mencionaremos mas abajo).
No creo que Sloterdijk esté muy preocupado por  las contradicciones e incompletitudes en las que incurre. Como buen pensador de frontera  explora el papel de fuerzas o variables poco valoradas, a la sazón la ira como motor histórico. Estos pensadores incurren en el riesgo de no ser sistemáticos, de no considerar otras perspectivas igualmente válidas y por lo general exageran el valor de sus hallazgos. Freud, Nietzsche, Bataille, son buenos ejemplos.  Las ventajas para ellos –como intelectuales- son obvias: se abren  espacio a codazos en el mercado de las celebridades, aportan visiones inéditas, y afloran aspectos de nuestra naturaleza que quizás no sean verdades absolutas, pero acostumbran a serlo relativas.
Entre los aciertos de su análisis apunto: a)la visión del pensamiento apocalíptico; b)la sociedad de capitalismo occidental como incapaz de generar movimientos revolucionarios thimóticos, a pesar del paro y otras calamidades que nos asolan; c)el análisis que realiza del Islamismo radical; d)la propiedad como asiento de la auto estima. En cuanto a desaciertos o mejor, insuficiencias del libro, detecto dos  “de campo” y dos insuficiencias “de método”. En cuanto a las de campo:

-En relación al cristianismo centra su análisis en el metabolismo de la ira cuando las religiones en general son construcciones ideológicas dirigidas al metabolismo del sufrimiento. El carácter analgésico de la religión en general le pasa completamente desapercibido o no le interesa. También el papel educador de la religión: los padres del cristianismo erigieron el corpus teológico cuando tenía lugar la Caída del Imperio Romano. El afán de reducir la ambición y la ira se explican perfectamente si atendemos al carácter bárbaro de las huestes del Norte, a las que seducían con milagros y asustaban con infiernos.  Sin esta temperancia… ¿hubiera sido posible una transición de la ética aristocrática a la ética de la dignidad?
-En relación a la política en general: asimilar ira a Thymós, auto-afirmación, nos camufla el poder de los sentimientos de justicia/ injusticia. La ira es un regulador imprescindible de la vida social y no puede entenderse sin una consideración detallada de la idea de justicia. Hoy nos indignan cosas que antes pasaban desapercibidas, entre ellas la corrupción de los políticos, por ejemplo. El empeño de hacer un modelo de la historia basada en  la ira es similar al empeño de hacer una patología médica basada en la fiebre. Ira y fiebre son síntomas de procesos que debe ser entendidos desde una óptica mas etiológica. Desde mi punto de vista esta perspectiva sería posible modelizando las diferentes ideas de justicia que se han dado en los últimos 200 años, y relacionándolas con los movimientos revolucionarios y reformistas. 
En relación a las insuficiencias de método: 

-Sloterdijk pone en el mismo saco ira, odio, resentimiento, miedo y culpa. Mientras que el análisis sociológico es brillante falta a mi entender una aproximación mas psicológica a la persona “histórica” y a la versatilidad de sus emociones. Por ejemplo, si bien es cierto que la Revolución Rusa  tuvo un primer momento marcado por la ira, la posterior represión estalinista obedeció a las leyes del terror, fríamente calculado. Esta basculación de la ira al terror, del terror a la culpa, y la fisiología general del miedo apenas quedan vislumbradas en la obra.
-Existe una relación entre demografía, ideología y manejo de las utopías que se intuye pero sobre el que no  se profundiza ni se clarifica. ¿De qué depende que una utopía se enraíce en un colectivo desheredado?  ¿Cuáles son las utopías “menores” en ausencia de una utopía fundacional, (v. gr.- las utopías menores que alimentan las esperanzas de los jóvenes de las sociedades occidentales)? ¿Es suficiente un clima cultural para limitar el avance de una utopía destructiva?

En suma, un libro prolongación de Nietzsche y su teoría del resentimiento, un libro que le habría encantado escribir a Alexander Solzhenitsyn, con importantes intuiciones que lo hacen de lectura imprescindible.  Sin embargo exige del lector paciencia y atención, pues casi no hay frase en el libro que no pudiera ser dicha con mayor claridad y sencillez. Nos tememos que el autor haa sido contagiado por el virus “habermas”. ¿O es vicio alemán?

Francesc Borrell, Barcelona.

DISCUSION “IRA Y TIEMPO”.- GRUPO IATROS.


José Lázaro (JL).- Francesc, interesantísimo tú análisis del libro de Sloterdijk. Yo todavía no lo he leído, (hace meses que lo tengo en la pila de lecturas pendientes, pero la pila crece más deprisa que las horas disponibles para degustarla). Me interesa especialmente la relación ira-orgullo; sospecho que el orgullo es lo primario, y la ira, como otros términos que mencionáis Sloterdijk y tú (resentimiento, odio, venganza, terror calculado…) son manifestaciones secundarias del orgullo y del deseo.
"El grito" de Münch
Francesc Borrell (FB).- En relación al tema que planteas, José, posiblemente la ira nazca de un intento por mantener la propia imagen en la comunidad. Cuando se hiere nuestro orgullo podemos responder con ira si creemos que se ha cometido una injusticia. La envidia en el fondo es también un sentimiento de injusticia. Luego, lo primario seria el orgullo pero bajo la perspectiva de cierto sentimiento de justicia. La ira seria vehículo de restitución. Exige este sentimiento primario de “deuda” de los otros hacia mi.
JL.- Eso es lo que a mí me gustaría distinguir: lo primario y lo secundario. Si fuese cierto que el orgullo y el deseo son primarios, la ira sería una respuesta secundaria a la agresión contra el orgullo o a la frustración del deseo. Eso le daría pleno sentido a la crítica que le hace Sloterdijk al psicoanálisis (acabo de leerla) por minusvalorar ese primer elemento, llámesele ira u orgullo (o narcisismo, que es como Freud le llama). El conjunto de los dos elementos primarios (ira/orgullo por un lado, eros/deseo por otro) pienso que permite fácilmente reducir a ellos también la justicia, una elaboración secundaria, mucho más instrumental de lo que se suele pensar, para intentar satisfacer al máximo (dentro del escenario competitivo que supone la presencia de otros) el orgullo y el deseo.
FB.-Parece como si los humanos viniéramos “de fábrica” con un fuerte sentimiento de justicia, de reclamar “lo que es mío o a lo que tengo derecho”.  Sloterdijk identifica Eros y Thymós como dos grandes impulsores de la conducta humana. Cabría preguntarse si con estas dos polaridades hay suficiente para explicar conductas como la empatía o la curiosidad. También cabría preguntarse si el miedo equivale a la ira para la polaridad Eros. Si fuera así el esquema metafísico de Sloterdijk sería, mas o menos:
Thymós (orgullo y otros sentimientos de afirmación)-  Dan lugar a reclamar justicia cuando se ve en peligro.  Dan lugar a conductas de ira como respuestas extremas.
Eros (deseo, y otros sentimientos de pertenencia)- Dan lugar a reclamar propiedad o pertenencia cuando se ven en peligro- Dan lugar a conductas de miedo cuando peligra la propiedad, (propiedad o pertenencia en sentido amplio).
El esquema sería bastante coherente con diferentes maneras de responder al peligro. Cuando afrontamos un reto y estamos en posición Thymós, (orgullo),  la conducta derivada puede ser la ira, y no el miedo. En cambio la misma situación reto pero con el sujeto en posición Eros, (deseo),  conduciría a miedo.
JL.-Aunque Frans de Waal y otros primatólogos han descrito conductas de simios que ellos consideran una especie de "instinto de justicia" básico, te confieso mi escepticismo sobre esa tesis: tales conductas yo más bien las veo como un resultado de impulsos primarios, simples manifestaciones de los instintos de supervivencia y reproducción (que son las versiones animales del orgullo y el deseo humanos). Donde sí veo algo probablemente primario es en esos otros fenómenos que tú apuntas cuando mencionas la empatía (no tanto la curiosidad, que está al servicio del deseo), y con ella conductas de entrega total al otro que se ven muy claras en los sacrificios que pueden hacer los progenitores por sus descendientes, o un miembro de una pareja por el otro: manifestaciones profundas de amor que no parecen ser reductibles ni al orgullo ni al deseo. (Este si sería un tercer elemento primario de la conducta humana, como bien me ha hecho ver nuestro común amigo Enrique Baca).
            Aunque también hay quien dice que el sentimiento de ser amado es la mayor gratificación narcisista que puede recibir nuestro orgullo y la más elevada de las vías para la satisfacción del deseo.
            En fin, habrá que leer detenidamente a Sloterdijk (y a unos cuantos más) para que estas  "cibercharlas" aporten conocimiento además de intuiciones.




Informe Unicef  sobre la Infancia.- 

El lector puede consultar el Informe Unicef de la Infancia 2012 en abierto:

En este informe encontramos datos de gran valor para tener una fotografía actualizada de nuestros niños y jóvenes. Este tipo de informes habría que leerlos sin ninguna opinión ni interpretación, por lo que seleccionamos estos indicadores y preferimos que sea el lector quien los interprete, contrastando su propia percepción con los autores del Informe:

Relativos a la percepción de bienestar personal:
         7,86(2010) sobre una escala de 10
Respuesta media de niños de 11 a 17 años a la pregunta: “En general, en qué lugar de la escalera sientes que está en este momento tu vida” (de 1 a 10)

         16,1%(2010) (16,2% en 2006)
Porcentaje de niños de 11 a 17 años que declaran haber estado bajo de ánimo alguna vez por semana los últimos 6 meses

Entorno familiar y escolar:

         66,7%(2010)⬆(62,8% en 2006)
Porcentaje de niños de 11 a 17 años que consideran sus compañeros de clase "amables y dispuestos a ayudar"

         11,6%(2010)⬆(6,6% en 2006)
Porcentaje de niños de 11 a 17 años que declaran haber sido golpeados, pateados,
empujados, zarandeados o encerrados en el
colegio/instituto alguna vez los dos últimos meses 


         4%(2006)
Porcentaje de niños de 8 a 17 años víctimas de algún tipo de maltrato en el ámbito familiar*






Hábitos de salud:

         88,3% (2008)
         Estudiantes de ESO (14-18) que piensan que consumir cannabis habitualmente puede causar bastantes o muchos problemas

Valores personales: amabilidad, personalidad y familia aparecen como los valores mas apreciados.













Pobreza y delincuencia: internamiento ejecutados de menores infractores. del 2008 al 2009 sube del 14 al casi 20%; los menores en todos los regimenes pasan  de   5503   menores a 5980. 






















La Redacción.-


Webs de interés.- 

Experimentos extraordinarios.

El periodista suizo Reto U. Schneider es el subdirector del suplemento del Neue Zürcher Zeitung, editado en Zürich. Es también un periodista especializado en Ciencia y tiene un título en Ingeniería Eléctrica. Ha sido presidente de la asociación suiza de Periodismo Científico. Es autor de “The Mad Science Book: 100 Amazing Experiments from the History of Science”, una colección de experimentos curiosos, cuando no pintorescos, que describe en detalle en su contexto histórico. Relara así desde los intentos del dominico del siglo XIV Theodoric von Freiberg por descubrir la causa del arco iris, hasta el elegante diseño del Dr Stubbins Firth, que tragó vómitos ajenos en su empeño por demostrar que la fiebre amarilla no puede transmitirse de persona a persona, o los clásicos ensayos de n=1 de Charles-Édouard Brown-Séquard, que pretendió infundirse juventud y vigor mediante inyecciones subcutáneas de extracto de testículo de cobaya.

Experimentos peculiares
Schneider tiene también una página web que permite acceder a vídeos de algunos memorables experimentos; entre ellos cabe destacar la pseudocharla que en su momento dio un Profesor Myron L. Fox ante un grupo de psiquiatras, médicos de familia e internistas, a los que ilustró sobre “La Teoría Matemática del Juego Aplicada a la Educación Médica” en el marco de una actividad de formación continuada. Aunque a la audiencia se les dijo que Fox era “una autoridad en la aplicación de las matemáticas a la conducta humana”, su profesión era la de actor, y como tal preparó la charla la víspera de su encuentro con los médicos que la escucharon sin otra base que un artículo sobre teoría del juego publicado en “Scientific American”, que adornó con terminología imprecisa, términos inventados por el propio artista y afirmaciones contradictorias. Su exposición, todo hay que decirlo, fue muy apreciada por los asistentes, ya que bombardearon con preguntas al supuesto profesor, quien salió del paso sin que nadie se percatara de la inconsistencia de sus respuestas. Más aún: la encuesta de valoración recogió opiniones entusiastas sobre la charla.

Como corolario, los organizadores de la experiencia contaron finalmente que todo era una farsa. Al día siguiente, una charla “auténtica” fue interpretada como una parodia por uno de los asistentes.

Juan Medrano, Bilbao.


Vídeo recomendado.-

Desvelar errores clínicos. Una perspectiva desde la bioética.-

Informar a un paciente o a la familia que se ha cometido un error en el curso de la asistencia a un paciente puede ser una de las tareas mas penosas a las que se enfrenta un clínico. Hebert es un  bioeticista canadiense que aborda los errores clínicos en general, y de manera mas concreta (a partir del minuto 9 de este vídeo), la necesidad moral de notificar aquellos errores a los interesados, (paciente y familia). 

BOLETIN IATROS NOVIEMBRE 2012


CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.-  Acuerdo Fundación Iatrós & Common Ground Publishing, contreso Internacional en Humanidades Médicas.
Comentario de libros.-  Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades. Marha C. Nussbaum.
Gomá Lanzón J. Ingenuidad aprendida. Galaxia Gutenberg. Barna 2011. 180 pág.
Webs de interés.-  Blog de Eduardo Sanz, Industria Farmacéutica.
Artículo especial.-  Carlos Alonso Bedate sj.- En recuerdo de Francesc Abel. Conferencia de clausura pronunciada en el Acto de Homenaje del 7 de Junio. Institut Borja de Bioètica.
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Noticias.- 

Acuerdo entre la Fundación Iatrós y Common Ground Publishing: se crea la Revista Internacional de Humanidades Médicas:
Mas información,clicar aquí.
TERCER CONGRESO  INTERNACIONAL SOBRE HUMANIDADES MÉDICAS
Escola Paulista de Medicina – Universidade Federal de São Paulo, São Paulo, Brazil
15-16 marzo 2013

Mas información clicar aquí.

Comentario de libros.-

Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades. Marha C. Nussbaum.
[Traducción de María Victoria Rodil. Buenos Aires/Madrid, Katz editores, 2010.]

Sostenía Ortega y Gasset, que la claridad debe ser la cortesía del filósofo. Martha C. Nussbaum ( Nueva York, 1947), mujer que desafía su edad cronológica con una imagen que sugiere sutileza y fortaleza a la vez,  filósofa  considerada entre las más relevantes de la actualidad, concibe a los filósofos como “miembros de una comunidad que tienen la responsabilidad de hablar y de estructurar sus argumentos con claridad”. Cualidad que pone en práctica  sorprendiendo gratamente al lector.
Estudió teatro, enseñó filosofía y letras clásicas en Harvard, trabajó con Amartya  Sen (Premio Nobel de Economía, 1988) en temas relacionados con el desarrollo y la ética, y fue galardonada en 2012 con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales. Conviene conocer esa rica trayectoria, porque la sabiduría es circular, y Nussbaum  consigue cerrar un círculo de conexiones entre filosofía, sociología, psicología, política y ética aplicada. De Aristóteles a John Dewey, de  Rousseau a  Winnicott.
Paradójicamente como señaló F. Savater, y haciendo un guiño a la educación en nuestro país, poco después de que esta defensora  a ultranza de la formación cívica en la escuela pública ganara  el Premio Príncipe de Asturias, aparecieron las primeras modificaciones del Ministerio de Educación a la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Modificaciones basadas en recortes de los contenidos “socialmente controvertidos”, que muchos consideramos un verdadero giro ideológico.
Nussbaum es autora de interesantísimos  libros como La fragilidad del bien: fortuna y ética en la tragedia y la filosofía griega (1995), El conocimiento del amor: ensayos sobre filosofía y literatura (2005), o  Las fronteras de la justicia: consideraciones sobre la exclusión (2007).
Martha C. Nussbaum
Una de sus últimas obras es Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades. Inspirada  en Rabindranath Tagore, el filósofo estadounidense John Dewey, y sus propias experiencias en India y EEUU, desarrolla su tesis sobre la existencia de una crisis silenciosa (no por ello menos real) debida a  la tendencia universal a excluir las humanidades y priorizar las ciencias, la economía y la técnica en la educación a todos los niveles. Crisis que mutila el pensamiento crítico y  la imaginación, que está produciendo un cambio en la racionalidad y en la construcción de ciudadanos con menos aptitudes no sólo para el pensamiento complejo y los juicios críticos, sino también para el bien común, la empatía y la compasión frente a las dificultades del otro.
Señala que en la escuela se puede enseñar a tener interés genuino por los demás, pero desde Rousseau sabemos que cultivar la comprensión de forma abstracta, no es suficiente. En este sentido  algunos experimentos psicológicos observan como  las personas que conocen los problemas concretos de sujetos en situaciones complicadas a través de sus relatos, tienen una respuesta más empática  que aquellos que conocen situaciones  más distantes y menos concretas. John Dewey despreciaba como Rousseau el aprendizaje abstracto desvinculado del ser humano, resume Nussbaum. Por eso, es difícil no deducir, que educar en la escuela pública sobre ideas sin rostro, prescindiendo incluso de nombrar situaciones concretas (homosexualidad, aborto...), empobrece el debate y el estímulo para una argumentación racional pero empática, dificulta el control de la repulsión hacia aquellos que se perciben como diferentes, y limita la incorporación de los aspectos positivos de lo que somos: un “yo plural de sombra única”, como expresaba maravillosamente Borges en el poema de los dones.
En esencia,  Nussbaum repite a lo largo del libro estos mensajes: las humanidades promueven una clase de racionalidad que no se mide por su rentabilidad económica; impulsan el desarrollo de un tipo de comprensión crítica y reflexiva, que no puede pasar por alto las desigualdades y las diferencias; promueven una racionalidad  contraria a la tendencia homogeneizadora; y forjan ciudadanos que piensan más allá del consumismo.
Sostenía  Donald W.Winnicott (1896– 1971), pediatra y psicoanalista referido por Nussbaum en varias ocasiones en este libro, que un criterio de salud  mental es la riqueza psíquica. Concepto relacionado con la capacidad para soportar paradojas, dudas e incertidumbres, que parte del cuidado inicial de la madre (o figura que ocupe su lugar) desde los primeros meses de vida, y  precisa de la madurez (evolutiva, no cronológica) del niño, y de todo aquello que impulse su creatividad. Dando una vuelta de tuerca a la teoría de Winnicott, las humanidades conjuran la mediocridad, combaten la  aridez  psíquica, contienen la sociedad de la huida y la diversión, fertilizan el campo inagotable del pensamiento, abren las posibilidades de un mundo infinito, sin salir del nuestro (recordemos que Kant nunca salió de Königsberg, su ciudad natal en Prusia) y conceden un lugar prioritario a la palabra en la construcción de los ciudadanos y de la democracia. La educación que tiene en cuenta las humanidades invierte en salud mental a través de esta riqueza psíquica, apostando por individuos maduros y creativos.
Con sesgo pediátrico, esta obra sugiere que una sociedad que no nutre el pensamiento y la imaginación (aquello  que nos hace humanos) y sin embargo satura de alimentos el cuerpo, gesta mentes planas en cuerpos obesos. Y una educación consumista y sobrepasada de estímulos externos, sin entrenamiento de nuestros ojos internos, niños hiperactivos. Sin duda, hay que buscar en esta línea los factores etiológicos para estas dos “epidemias” de la actualidad (obesidad e hiperactividad). Pero parece que gestores y políticos, ni calibran en la dirección adecuada la pacífica pero poderosa arma (la educación) que tienen en sus manos para construir una sociedad mejor y más democrática, ni sienten, como Spiderman,  que “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.
Carmen Martínez. Pediatra.
Madrid. 


Gomá Lanzón J. Ingenuidad aprendida. Galaxia Gutenberg. Barna 2011. 180 pág.

Javier Gomá Lanzón
¿Cuantos filósofos tiene un país? He aquí una profesión que no puede definirse por el credencial académico, sino por la calidad de las aportaciones que cada candidato a filósofo realiza al saber común. Posiblemente en España nunca habíamos tenido tantos licenciados en filosofía con tan pocos filósofos. Por eso leer a Gomà resulta estimulante, porque el lector se percata de la presencia de una visión peculiar de las cosas que pugna por abrirse paso en cada uno de sus libros. Schopenhauer afirmaba que hay un sistema de pensar por cristalización que requiere de tiempo. Dos enfermedades acechan al pensador: tratar de forzar este proceso natural de cristalización, o entregarse al diletantismo. Querer publicar en exceso, querer ser famoso, ocupar un lugar en las tertulias… conduce al diletantismo, a la superficialidad, a la repetición de conceptos de manera mas o menos original, de acuerdo, incluso de manera entretenida, pero a la postre perfectamente prescindible.  Desaparecen así muchos filósofos en ciernes, si, o claudican otros a las prisas de sus editores, también.
Otros, pocos, filósofos, cuelgan el cartel de “en construcción” a sus libros, lo que es advertencia de muy agradecer. Es el caso de Gomá. Pero ¿cuál es la especificidad de su enfoque? Uno de los ejes de su pensamiento estriba en ver la evolución social como una pugna entre fuerzas  civilizadoras y bárbaras. Esta pugna sucede a un nivel histórico y personal, pero es en lo personal donde centra su interés. ¿Por qué deberíamos apostar, como personas, por adecuar nuestra conducta a los fines sociales de la solidaridad, la cohesión o la emancipación? ¿Por qué no orientar nuestras energías a la satisfacción de nuestras necesidades, apetencias o vicios? ¿Cuál es la mejor estrategia para no ser pasto de la barbarie a la que determinadas dinámicas colectivas nos arrastran? La respuesta de Gomá es: por medio de la ejemplaridad pública y privada. Las personas, nos dice, adquirimos pautas de comportamiento por lo que vemos y vivimos, no por conceptos o valores que aprendemos en abstracto. Por consiguiente debemos analizar los patrones de conducta que aparecen como ideales, apetecibles, estar alertas a los que logran el estatus de veraces, creíbles, porque arrastran una constelación de valores y conductas.
Gomá no pretende tampoco hacer una taxonomía de vidas virtuosas, o actualizar una hagiografía, sino evitar que de manera casi inaparente se instale en la sociedad la barbarie. Este concepto sin duda merecería en el libro mayor credencial, pero asoma cierta explicación cuando nos habla de la vulgaridad. Se ha perdido el límite entre arte y no arte, entre lo banal y lo importante, en eso consiste la vulgaridad. Todo parece lo mismo sin ser lo mismo. La vulgaridad es una enfermedad en la manera de valorar, por la que apreciamos lo que mucha gente aprecia por el simple hecho de que es mucha la gente que lo aprecia. Hemos anestesiado nuestra facultad de apreciar las cosas a partir de determinados valores o varas de medir, o hemos anestesiado sencillamente nuestra percepción emocional cediendo al gregarismo. El individuo moderno, nos dice, se debate entre una vida pública hiper- normativizada y una vida privada sin reglas (anómica). Todo parece permitido en el ámbito privado. Sin embargo cuando permitimos que la barbarie inunde nuestras vidas privadas estamos hipotecando seriamente   la ejemplaridad. Nuestra sociedad carece en muchos sentidos de vidas ejemplares  y por el contrario está inundada por la mala ejemplaridad de los bárbaros.
Este punto argumental me lleva a considerar el concepto que introdujo Hunderst de currículum inaparente. Los profesores de ciencias clínicas nos esforzamos para enseñar a los estudiantes el valor de la empatía, pongamos por caso, y en una charla de café con estos mismos estudiantes un médico hace broma del sufrimiento de un paciente. Le acaba de transmitir un valor pragmático: “toma distancia del sufrimiento mediante la burla”. Y el mensaje curricular es: “yo logro sobrevivir en mi tarea clínica porque no me tomo en serio la empatía”. Barbarie.
Se impone para acabar un comentario algo mas filosófico. La visión de Gomá se asienta en un modelo de conducta humana orientada por la perfección. Necesitamos modelos de perfección, modelos que situamos en un pedestal y que en determinados momentos recordamos como los “debidos”, a los que nos debemos y a los que seguimos. Podríamos aludir a esta manera de mirar el mundo como metafísica de la perfección, una corriente de pensamiento que ha dado lugar al modelo lingüístico de Austin, de pragmática del lenguaje de Grice, de comunicación de Habermas, de justicia de Rawls, el hombre económico de Adam Smith…  En lo referente a conductas sociales Gomá aplica este modelo metafísico con intención pragmática y teleológica. En la versión pragmática borra el límite entre vida privada y pública y nos alerta de los beneficios de una virtud que impregna la totalidad de la vida personal, y construye una persona fiable para las demás, incluso  ejemplar (y por consiguiente admirable). Esta ejemplaridad debe ser coherente con las costumbre prexistentes en la sociedad (comunitarismo), pero en una visión renovada del civismo (neo- republicanismo).  En el ámbito de los fines (teleología), Gomá se propone ofrecer un repertorio de modelos vitales cargados de sentido para inspiración de los jóvenes. Ello debería ser un acicate a la “emancipación social”, un concepto que cita en un par de ocasiones pero que no desarrolla.  Un concepto que anuncia un punto de idealismo en su manera de pensar y que será interesante ver como lo ensambla en una visión más bien naturalista del ser humano.
En lo referente al sentido de la vida Gomá critica la posición “deportiva” y nietzscheana de Ortega y Gasset para defender un cierto sentido trágico de finitud. Se le nota en estas páginas la mala conciencia del alumno que mata al maestro pero que no acaba de  edificar donde ha derruido.  Por un lado evita posiciones existencialistas en favor de un ser humano con fuerte componente social. Pero en este punto detecta la flaqueza de los argumentos éticos para sublimar las pulsiones animales y decide que el quid de la cuestión es pedagógico: dar a la persona modelos ejemplares que le inspiren… ¿No caeremos así en algún tipo de mito, las “ejemplaridades” como nuevos “mitos”? ¿No hay algo de eso en la vida de los deportistas “famosos”? Por esta vía no salvamos a los políticos ni a la política del infierno en que se encuentran –me refiero a su descrédito social-, por lo que estamos condenados a que ocupen este nicho ecológico las gentes menos capaces o mas aprovechadas, (primer paso de la corrupción). ¿Hay suficiente medicina en la “ejemplaridad” como para que nuestros mejores jóvenes se quieran dedicar “también” a la política?
El libro en su conjunto está bien escrito pero el lector agradecería unas líneas argumentales mejor asentadas y, sobre todo, más visibles. Quizás sea el defecto de aprovechar conferencias diversas y ensamblarlas como libro. ¿Otra vez las prisas de un editor? Por otro lado se habla poco de la ingenuidad, aunque el concepto abandere el título. El aprendizaje de la ingenuidad, y el mismo concepto de ingenuidad se me antojan harto complejos y enjundiosos como para despacharlo en unos breves párrafos. Queda tela para cortar… Pero estoy seguro de que el autor tiene talento para esto y muchas otras alegrías con las que nos sorprenderá en un futuro.

Francesc Borrell
Barcelona.



Webs de interés.- 

LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA A EXAMEN.-

El currículum de  Eduardo Sanz es impresionante: ha sido ejecutivo de laboratorios tan importantes como Bristol Myers, Bayer,  Europharma, en cargos diferentes y relevantes. El blog que nos ofrece es uno de los mas lúcidos y bien documentados sobre la materia. Destacaremos varias entradas:

1)   Penalizaciones internacionales a grandes corporaciones farmacéuticas. Las causas más comunes de las infracciones: Precios, Promoción ilegal, ocultación de resultados clínicos, distribución ilegal.




2)   Nuestra industria nacional de genéricos al desguace. ¿Por qué? El sistema de precios menores nos remite directamente a comprar los genéricos manufacturados en países asiáticos. Y encima, añado por mi cuenta, con un escaso control de calidad:


3)   La guerra de las patentes y las normas de juego, realmente complejas.



Mucha atención pues se trata de un blog bien documentado, interesante y valiente en sus apreciaciones.

La Redacción.-



Artículo especial.- 

Carlos Alonso Bedate sj.- En recuerdo de Francesc Abel. Conferencia de clausura pronunciada en el Acto de Homenaje del 7 de Junio. Institut Borja de Bioètica.


El 31 de Diciembre de 2011 falleció Francesc Abel, uno de los pioneros de la Bioética en España. Ginecólogo, jesuita, trabajó en EE.UU donde descubrió el incipiente movimiento de la bioética en los años 60. Fundó el Instituto Borja de Bioética, uno de las primeras instituciones en este sector, liderando posiciones críticas con los dogmas de la Iglesia Católica, notoriamente en el tema de la limitación del esfuerzo terapéutico, la eutanasia y el aborto.

Carlos Alonso Bedate
En el acto de homenaje del 7 de Junio de 2012 el Dr. Bedate realizó una síntesis muy interesante de su pensamiento, en clave crítica. El Dr. Bedate es biólogo y filósofo, miembro del CSIC hasta el año 2007 y vicepresidente del Comité de Bioética de España.  El Dr. Bedate y el Institut Borja  han tenido la gentileza de permitirnos la reproducción de su conferencia. El lector encontrará el documento aquí, o en la columna derecha del blog.  Para este Boletín es un honor hacernos eco de este emotivo acto. El lector encontrará párrafos muy interesante entre los que destacamos, en referencia al tema de la Interrupción Voluntaria del Embarazo:

Libro póstumo con textos de referencia
Acto Homenaje Francesc Abel












"Por eso en muchas ocasiones yo no hubiera presentado algunas propuestas sobre la naturaleza del embrión humano en sus etapas iniciales de desarrollo, en razón de la potencialidad intrínseca y autónoma que no tiene por diseño biológico, y la investigación con células troncales embrionarias, y en una posible redefinición del concepto de aborto en su dimensión moral, a menos que él me lo hubiera pedido. ¿No cabría la posibilidad de pensar que determinadas propuestas de la Biología pudieran matizar algunas de las  argumentaciones sobre el valor de lo que denominamos con el término Vida Humana, que en realidad es una metáfora para expresar algo más profundo?: La existencia de un Ser personal. La utilización de términos no bien definidos conduce a discusiones interminables y a la autodefensa. Por eso, uno de los brazos de la Bioética es preguntar y saber formular adecuadamente lo que se quiere preguntar y definir".

PD.- El libro póstumo con los principales textos de Francesc Abel, puede solicitarse directamente al Institut Borja de Bioètica.

La Redacción.-