BLOG LÍDER EN HUMANIDADES MEDICAS Y FILOSOFIA DE LA MEDICINA.- FUNDACION LETAMENDI- FORNS Comité Editorial: Francesc Borrell. Juan Carlos Hernández Clemente. Director del blog: F. Borrell Carrió; Secretario de Redacción: Juan Medrano Albeniz.

BOLETÍN IATROS ISSN 2014-1556

Este Boletín tiene por objetivo difundir y compartir comentarios de libros y artículos en Humanidades Médicas y Filosofía de la Medicina y difundir las actividades de la Fundación Letamendi Forns y Fundación Iatrós.
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BOLETIN IATROS, SEPTIEMBRE 2013

Boletín Iatrós Círculo de Ciberlectura. 
INDICE.- Noticias.-
 Comentario de libros.- Mosterín J., Lo mejor posible. Racionalidad y acción humana. Alianza Editorial. Madrid 2008.- De Waal,Frans. Primates y filÓsofos: la evoluciÓn de la moral del simio al hombre . Bayés, R. (2012) Aprender a investigar, aprender a cuidar. Una guía para estudiantes y profesionales de la salud
Webs de interés.- OpenCourseWare (OCW) de la UNED.
Artículo comentado.- Avances en Neurociencias.
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 Noticias.-
 *Recovery & Social Justice Conference - 9th October 2013 at University of Central Lancashire, UK, healthconferences@uclan.ac.uk
 *Dialogues in Philosophy, Mental and Neuro Sciences has been published, it is freely readable at : www.crossingdialogues.com/current_issue.htm
*Royal College of Psychiatry Special Interest Group in Philosophy & Psychiatry Conference 3rd and 4th October 2013 in Edinburgh http://www.rcpsych.ac.uk/workinpsychiatry/divisions/rcpsychinscotland/meetingsandevents.aspx

 Comentario de libros.- 

 Mosterín J., Lo mejor posible. Racionalidad y acción humana. Alianza Editorial. Madrid 2008.-

 Mosterín empieza el prólogo de este libro declarando: “¿cómo vivir? Lo mejor posible. La estrategia para conseguirlo es la racionalidad” (pág 11). Mas adelante precisa el esfuerzo que se propone: “a lo largo de la historia reciente es posible observar cómo las discusiones en torno a un concepto que parece interesante e importante resultan estériles e inacabables por falta de claridad y precisión de ese concepto”. Por el contrario cuando logran exactitud devienen semilla de una teoria científica. Mosterín quiere con esta obra aportar luces sobre el concepto de racionalidad de la acción humana, y para ello seguirá el siguiente esquema: encontrar para cada uno de los conceptos clave, (a saber, racionalidad, creer, saber, conocer…) los usos que la gente hace de estos términos, precisarlos hasta donde sea posible, y engarzarlos en una teoría material de la racionalidad práctica, o traducido al castellano paladín: cómo hacer que nuestros actos sean mas racionales y nos conduzcan a la felicidad, (o al menos al bienestar).

¿Qué podemos entender por racionalidad? A lo largo de la historia se ha usado –según Mosterín- en 5 acepciones: como capacidad de usar un lenguaje, como capacidad de justificar con razones mis actos, como moralidad (los demás como fines y no medios), como manera de alcanzar la verdad y finalmente como la manera de alcanzar mis metas de manera óptima (capítulo 5). Mosterín apuesta por esta última acepción y establece como condición previa al uso de la racionalidad que existan varias alternativas en el curso de nuestra vidas, varios caminos que conduzcan a diferentes resultados. Suponiendo que nos importe el resultado final de nuestra decisión el ser humano se esforzará para decidir “lo mejor posible”. Para ello tiene que establecer unos fines propios, biográficos, acordes a sus necesidades e intereses. Estos fines en general serán próximos pero también pueden ser a largo plazo, y sobre todo en este último caso deberá trazar una estrategia para hacerlos realidad mediante logros mas o menos inmediatos. Eso constituye un Plan de Vida. 

El Plan de Vida tiene que ser coherente con estos fines y con la manera de lograrlos (viable), tiene que jerarquizar los fines (es decir, mostrar preferencias por unos en detrimento de otros), tiene que ser razonable (es decir, dispuesto a redefinir y revisar el plan), e interesado (en el sentido de respetuoso con las necesidades propias y de quienes nos rodean). Un concepto interesante que pone en juego para este Plan de Vida es que tiene que ser justo con las edades del sujeto. ¿Qué significa esto?, significa que no podemos lanzar cohetes y quemar nuestra salud en los años mozos, a costa del bienestar en nuestra edad adulta o en la vejez. El lector de este blog recordará que algo de eso analizamos en el libro de Gervás “Sano y salvo”. Debemos encontrar un equilibrio entre hedonismo y persecución de fines. Disfrutar de cada edad sin “pasarnos” ni quemar la salud, al contrario, pensando en las siguientes edades, planificando nuestro bienestar para las siguientes fases. De manera coherente la felicidad queda definida por dos componentes: un componente de goce o placer, es decir, un componente hedonista, y otro componente de satisfacción por las metas conseguidas.

 Lo mas complicado del asunto, como imagina el lector, es establecer estos fines. Cada persona tiene que definir en su estrecho margen de libertad individual lo que para él/ ella es “bueno”, por lo que deberá desarrollar cierta racionalidad teórica, (como apuntaba Mc Intyre). En esta tarea Mosterín destaca el papel que juega aceptar o rechazar creencias, lo que el autor llama “aceptaciones”. Las creencias pueden ser explícitas o implícitas. Si digo creer en la bondad de las personas me refiero a una creencia explícita, si procedo a conducir un coche uso para esta actividad muchas creencias implícitas, por ejemplo que podré frenar accionando la palanca del freno. Las creencias explícitas o conscientes puede a su vez ser dubitativas o asertivas, en tanto las implícitas pueden ser subconscientes o preconscientes. A su vez las creencias explícitas pueden ser justificadas o no justificadas. Las creencias justificadas serían este tipo de creencia que Mosterín llama “aceptaciones”, un tipo de creencia que no vendría dictada por las emociones, sino por la voluntad de discernir y quedarnos con la opción mas lógica o acorde a nuestras necesidades e intereses. Las creencias emocionales las llama Mosterin “cartesianas”, pues Descartes defendía que las creencias nos vienen dadas por la afectividad. A las creencias aceptadas por intermediación de la voluntad las llama humeanas, pues Hume afirmaba la existencia de creencias asentadas por un acto de voluntad. Nos preguntamos en este punto donde se ubicarían las actitudes y las disposiciones innatas del ser humano.

Mosterín desde luego no es psicólogo y no tiene vocación de serlo. Por ello las conductas ilógicas son eso, conductas a erradicar…. Y ¡solo eso! (ver pág 224). Uno esperaría que los últimos capítulos de la obra arrojaran algo de luz sobre el drama humano, ese querer hacer el bien pero conducirse mal, ese querer tenerlo todo para perder lo poco que tenemos, esta ambición que en palabras de Gandhi no cabe en la Tierra, y quizás sea nuestra ruina… Por desgracia el marco teórico que nos ofrece se adapta mejor a los robots que en un futuro podamos ser capaces de crear que al ser humano real. Veamos porque….

En el capítulo 9 relativo a la acción humana distingue entre intención (consciente) e inclinación (no forzosamente consciente) y afirma que “toda acción es intencional. Si no hay intención no hay acción, aunque haya movimientos observables. Y si hacemos movimientos observables con varias intenciones, hacemos (con esos movimientos), tantas acciones distintas como intenciones distintas tengamos” (pág 264). De un plumazo ha dejado al psicoanálisis en dique seco, y no solo al psicoanálisis,a buena parte de la filosofía de la acción ocupada en discernir sobre los actos akrásicos (ver entrada del blog “A companion to philosophy of action”)… Eso sí, la tesis que defiende no sería del agrado de los conductistas, porque deja una puerta abierta a lo cognitivo, a lo mental… aunque se complica enormemente el análisis.
Jesús Mosterín
 En el último capítulo aborda la acción humana y la moralidad. Uno diría -por el enfoque dado a lo largo del libro-, que el tema de la intención y la bondad de la acción deberían presidir su análisis, pero no es así. Queda por consiguiente por responder una pregunta tan importante como la siguiente: ¿Qué pensar de una acción movida por la buena intención que acaba en un acto netamente pernicioso? Por desgracia el libro no entra en lo “humano, demasiado humano”. Distingue entre éticas deónticas y teleológicas, las primeras las identifica con normas y dogmas, las segundas con programas de acción y valores (por ejemplo cita el “deber”). Resulta curioso que no mencione el debate entre intuicionismo y utilitarismo, (vendría muy bien al libro en este punto incorporar las aportaciones de Rawls en relación a lo que es justo y racional), o que no profundice en la filosofia del valor (con todas las aportaciones de la Bioética), para en cambio enzarzarse en una discusión con su amigo Muguerza, (si así son las discusiones con los amigos, dios nos libre de los enemigos), una discusión sobre la vigencia del kantismo que me parece fuera de lugar.

 En resumen, no podemos recomendar el libro mas que a filósofos interesados en la temática o en la obra de Mosterín, pero en todo caso el libro tiene dos ideas fuerza que cabe alabar: la racionalidad entendida como método, como camino, pero no como estado o propiedad de nada ni nadie, (sería interesante contrastar esta visión con otras, por ejemplo la de Rawls, que la define como apetencia de bienes primarios), y la idea de ser justo con aquella persona que en un futuro serás, (la justicia entre edades, tratarte bien para hacer posible tu bienestar futuro). Las distinciones entre creencia, ocurrencia, idea y opinión creo que vienen mejor matizadas en el libro que hemos comentado de Lázaro, (ver en este mismo blog la crítica de “la violencia de los fanáticos”). El análisis de la acción humana queda muy incompleta, (para paliarlo sin duda dirigimos al lector al texto de O´Connor T., Sandis C (Editors). A Companion to the Philosophy of Action. Wiley-Blackwell, que hemos comentado en este blog), así como el concepto de felicidad, (dirigimos en este punto al lector al libro de Kahneman “Well being”).

 Francesc Borrell Sant Pere de Ribes, Barcelona.

 RUBRICA IATROS


Mosterín J. Libro valorado:  Lo mejor posible. Racionalidad y acción humana

Concepto
Puntuación sobre 10
Comentarios

Interés
6,5
Interesará a filósofos profesionales y lógicos.

¿Volverías a leerlo?
5
Solo párrafos concretos

¿Realiza aportaciones significativas?
4,5
La racionalidad como método, necesidad de revisar  nuestras creencias, estatuto especial de las creencias “aceptadas”, justicia entre edades.





De Waal,Frans. Primates y filosofos: la evolucion de la moral del simio al hombre. PAIDOS IBERICA, 2007
ISBN 
9788449320385

Este pequeño libro recoge la disertación del afamado primatólogo de origen holandés  Frans de Waal en las Tanner Lectures celebradas en la universidad de Princeton en 2004.
Frans de Waal
Las Tanner Lectures on Human Values son unas sesiones sobre humanidades, creadas en Julio de 1978 por Clark Tanner, que al constituirlas definió su objetivo como una búsqueda de una mejor comprensión de la conducta y los valores humanos.

La estructura del libro es una exposición inicial por parte de De Waal en la que plantea su visión sobre las raíces de la moralidad humana. Le responden cuatro  filósofos (Philip Kitcher, Christine M. Korsgaard, Peter Singer y Richard Wranghan) y un periodista, Robert A. Wright, que ha sondeado la moralidad humana en su libro “The Moral Animal”. Finalmente, De Waal formula una síntesis que viene a ser al mismo tiempo una matización de su exposición inicial y una contrarréplica a sus compañeros.

Todos los participantes asumen la teoría de la Evolución desde el punto de vista de la Biología, y comparten la visión de que la Bondad moral es algo real sobre lo que pueden formularse afirmaciones ciertas, y que entraña una consideración adecuada de los demás. En contraposición, la maldad sería una forma de egoísmo que lleva a tratar a los demás sin tener en cuenta sus intereses y como meros medios o instrumentos.

La pregunta a responder, desde esta doble perspectiva y sin invocar para justificarlo a visiones teológicas o religiosas, es si el propio interés del individuo es claramente un potente elemento de la selección natural, ¿cómo es que los humanos estamos tan apegados al valor de la bondad y seamos capaces de compartir en ocasiones de manera desinteresada e incluso sacrificada?
De Waal parte de la crítica de lo que llama una Teoría del Barniz Moral (Moral Veneer), según la cual la moralidad sería en nuestra especie una capa tan vistosa como tenue que recubre un núcleo inmoral o amoral. Atribuye esta teoría nada menos que Huxley. Según ella, los seres humanos son malvados, bestiales, egoístas, y tienden a actuar mal y tratar impropiamente a los otros, pero existe sobre esa naturaleza el citado barniz moral, de origen indeterminado. De Waal rechaza la idea. Para él, el ser humano es bueno, y esa bondad - no podría ser de otra manera – tiene un contexto biológico y evolutivo y puede rastrearse en nuestros parientes más cercanos y en otros mamíferos sociales.

Los grandes simios compartimos respuestas involuntarias (no escogidas y pre-racionales), fisiológicamente apreciables (observables) ante las circunstancias de otros. Una parte fundamental de esta respuesta es la empatía, que para De Waal es un contagio emocional que permite identificar las necesidades de otros. La empatía puede apreciarse en diversas especies animales, mientras que solo en los grandes simios puede observarse la simpatía, un concepto relacionado que según Eisenberg es la respuesta afectiva consistente en sentimientos de pena o preocupación por otro individuo necesitado o en apuros y que va más allá que sentir la misma emoción que el otro individuo. La empatía en una identificación, un sentir lo que el otro siente, pero la simpatía es una elaboración ulterior, un sentirse afectado por cómo el otro siente.

Las respuestas emocionales, entre ellas la empatía, son la base de la moralidad. A partir de ella existen otras, como el altruismo recíproco (ubicuo en la Biología como mecanismo evolutivo) o un cierto sentido de justicia que De Waal ha intuido experimentalmente en comportamientos de simios. La moralidad de los seres humanos, por lo tanto, está en continuidad con la conducta de otros animales, es constitutiva y biológica y no se limita a un mero barniz.

En la síntesis final en respuesta a sus compañeros, De Waal introduce el concepto del círculo de la moralidad. Afirma que la moralidad surgió evolutivamente para tratar primero con la propia comunidad, después con otros grupos, más tarde, con los humanos en general y finalmente, ha englobado a los animales no humanos. Al decir de De Waal, el círculo de la moralidad se extiende más y más solo si está garantizada la salud y la supervivencia de los niveles y círculos más internos. Cuando los recursos se reducen el círculo se encoge y las conductas morales se pliegan hacia lo más íntimo, algo que está en consonancia con la afirmación de Singer de que un aumento de la riqueza entraña un aumento de las obligaciones para con los necesitados. O, alternativamente, podría ponerse en relación con el hecho de que la crisis actual ha motivado que la población reduzca sus ayudas y su apoyo a organizaciones que gestionan la ayuda a personas necesitadas. En época de necesidad prevalecen en todo caso las obligaciones para con los más cercanos, las obligaciones más básicas, las presididas por la lealtad, que para De Waal es un deber moral básico.

Asimismo, establece una evolución de la moralidad en tres niveles. El primero es el del sentimiento moral, constituido por la empatía y la reciprocidad, pero también por la retribución, la resolución de conflictos y un cierto sentido de la justicia. Para De Waal, este nivel está presente en humanos y primates.

El segundo nivel es el de la presión social, orientada a que todos los miembros de la comunidad se comporten de forma que se favorezca una forma de vida en cooperación. Las herramientas constitutivas son la recompensa, el castigo y la reputación (todas ellas, elementos de control y presión social). De Waal encuentra este nivel en otros primates, pero el bien de la sociedad en su conjunto es una dimensión netamente humana.

El tercer y último nivel es el del Juicio y el Racionamiento, que entraña la internalización de los objetivos y necesidades de los demás, de forma que esta internalización pueda dirigir nuestra propia conducta y se razone lógicamente. Esta dimensión de la moralidad sería netamente humana.


Con posterioridad, De Waal ha profundizado su estudio de la biología y la evolución de la moral en otros libros -The Bonobo and the Atheist o The Age of Empathy: Nature's Lessons for a Kinder Society- que sin duda merecen una lectura y un comentario.

Juan Medrano

Bilbao


Frans de Waal. PRIMATES Y FILOSOFOS: LA EVOLUCION DE LA MORAL DEL SIMIO AL HOMBRE 


Concepto
Puntuación sobre 10
Comentarios

Interés
8
De interés para biólogos, filósofos y en general todos aquellos que se pregunten por la naturaleza humana

¿Volverías a leerlo?
6
El esquema del libro permite volver sobre él o sobre las argumentaciones del autor o las contraargumentaciones de los comentaristas

¿Realiza aportaciones significativas?
8
La moralidad es un rasgo consustancial y biológico de nuestra especie, con asiento emocional y no necesariamente racional







Bayés, R. (2012) Aprender a investigar, aprender a cuidar. Una guía para estudiantes y profesionales de la salud, Barcelona, Plataforma Editorial.

Es bien sabido que la fiabilidad y el rigor del método científico suele ser inversamente proporcional a la amplitud y complejidad del objeto al que se aplica. Por eso el estudio de los fenómenos físicos o químicos resulta metodológicamente menos problemático que el de los fenómenos biológicos (y el de estos segundos a su vez más sencillo que el de las vivencias humanas).
        La psicología del siglo XX ha ido evolucionando desde los métodos puramente introspectivos hacia los estadísticos y experimentales, ganando con ello precisión científica pero también perdiendo capacidad de penetración. Nietzsche decía de sí mismo que era un gran psicólogo (y desde luego lo era, en mi opinión) pero muy pocos profesionales de la psicología actual lo reconocerían como miembro de su gremio: el método de Nietzsche (el pensamiento especulativo, lógico y racional, pero sin contrastación empírica) lo sitúa hoy en la estela de Homero, Shakespeare, Montaigne, Tolstoi o Freud, todos ellos autores de magníficas observaciones y teorías sobre los enigmas de la mente humana, aunque ninguno de sus trabajos les permitiría en la actualidad aprobar el primer curso de una Facultad de Psicología.
        En el capítulo quinto de su reciente libro Aprender a investigar, aprende a cuidar, Ramón Bayés plantea la necesidad (y las dificultades) de una investigación sistemática y académicamente correcta sobre la manera de fomentar en los estudiantes una personalidad equilibrada, sobre el nivel de dignidad con que se gestiona una residencia de ancianos o sobre el concepto de lo que es una “buena muerte” y sus aplicaciones en una Unidad de Cuidados Paliativos. En el capítulo nueve (y no sólo en él) reflexiona sobre la importancia que tienen las narraciones de la experiencia personal en la práctica clínica; son ejemplos, entre otros, de la amplitud mental con que escribe Bayés. Su conciencia sobre la necesidad de reafirmar el método científico no es menor que su convicción de que la práctica clínica exige una atención exquisita a las inabarcables circunstancias personales de cada paciente, a los sentimientos y a los valores personales tanto como a los datos biológicos objetivamente contrastables. No es extraño en su caso (aunque no es, por desgracia, habitual en muchos otros profesionales de la sanidad) pues, como él mismo reconoce al principio de la obra, su trayectoria personal y profesional como profesor de Psicología en la Universidad Autónoma de Barcelona tuvo una primera fase de fuerte predilección hacia los datos científicos, seguida de otra en la que fue dando cada vez más relevancia a los valores de la “ética del cuidado”, para alcanzar por último, ya como respetadísimo Profesor Emérito, la plena convicción de que las aportaciones fundamentales de las ciencias empíricas deben ser cultivadas y aprovechadas por los profesionales de la sanidad siempre subordinándolas a los valores personales, culturales y sociales que determinan las actividades orientadas a la curación y al cuidado de los enfermos.
        Esta trayectoria profesional y estos valores personales se reflejan claramente en las páginas de su nuevo libro, que se suma a la excelente serie de los que Bayés viene publicando en los últimos años. Siempre alternando los trabajos más técnicos y profesionales con los más didácticos, Bayés ha redactado ahora un brillante manual introductorio a la doble faceta de la disciplina que él cultiva: la Psicología de la salud, con sus aspectos más académicos (la investigación) y más clínicos (la asistencia).
En uno y otro campo el autor se mueve con soltura entre las cuestiones más teóricas y las más concretas: desde la teoría del método científico a las técnicas de documentación, desde las reflexiones sobre subjetividad y conducta hasta la forma de planificar el tiempo de trabajo, desde el concepto de “valores intrínsecos” a la utilidad del cine en la pedagogía sanitaria. Y así, a la vez que sintetiza con rigor y amenidad la metodología básica de la psicología clínica, va salpicando sus observaciones con citas bien escogidas de aquellos otros “psicólogos” que no serían reconocidos como tales por la Academia, pero que el lector reconoce con agradecimiento como mucho más valiosos que la mayor parte de los académicos: Camus, Kavafis, Proust, Popper o aquel capitán de Enrique el Navegante (1391-1460) que dejó escrito: “Con el debido respeto al renombrado Ptolomeo, lo encontramos todo exactamente al revés de lo que él había dicho”.
Ramón Bayés

        El libro de Bayés va dirigido específicamente a los estudiantes y profesionales en formación de Ciencia de la Salud. Pero las características mencionadas lo hacen particularmente grato para los que entendemos las Humanidades Médicas como un conjunto de disciplinas académicas que intentan complementar los conocimientos biomédicos de carácter experimental con el estudio riguroso de los valores personales, históricos, epistemológicos, culturales o sociales que nos aportan las disciplinas tradicionalmente llamadas “Humanidades y Ciencias Sociales”. Quien quiera leerlo desde esta perspectiva se dará cuenta de que Ramón Bayés es sin duda uno de esos autores que saben enriquecer su propia disciplina vinculándola (sin oponerla) con otras más o menos próximas a su especialidad.

José Lázaro
Madrid.


Webs de interés.- 

Cursos en abierto de la UNED.-
El sitio WEB que proponemos recoge materiales de asignaturas,  carreras , cursos, masters y expertos que se imparten  oficialmente en la UNED. No es la única universidad española  que  se ha sumado a esta plataforma OCW, pero consideramos que puede  ser una buena manera de acercarse al magnífico proyecto OCW.  Proyecto internacional que ayuda a conocer materiales de calidad  de todo el mundo sobre muy diversas materias y listos para ser  utilizados.
Para saber más sobre OCW, os ofrecemos este párrafo de wikipedia:

Se conoce como OpenCourseWare (OCW) la publicación de materiales docentes como "contenidos abiertos". Es decir, son propiedad intelectual que asegura la cesión de algunos derechos de autor, como la distribución, reproducción, comunicación pública o  generación de obra derivada. Es decir, no solo son contenidos de acceso libre y gratuito en la web, sino que  además se puede reutilizar libremente respetando la cita del autor original.  Estos  materiales suelen corresponder a asignaturas de la  educación  superior universitaria, tanto de grado como de  postgrado.
Los autores ceden los derechos de los contenidos con el modelo de "copyleft". La mayor parte de los OCW de las universidades han elegido la propuesta de Creative Commons de atribución no  comercial. Dichos contenidos no se publican con el fin de que los usuarios obtengan titulación o certificación alguna, sino con el  fin de potenciar la sociedad del conocimiento y fomentar  proyectos ulteriores entre instituciones y docentes relacionados  con los contenidos abiertos.

Fue el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) la  institución creadora de esta iniciativa. En el año 2001 anunció públicamente  que daría acceso libre y gratuito a los materiales  de todos sus  cursos oficiales. En 2009 alcanza la cifra de 1900  cursos  publicados de grado y posgrado. El principal desafío en   implementarlo no ha sido la resistencia docente, sino los   obstáculos logísticos encontrados al determinar la posesión y   obtener permisos para la cantidad masiva de elementos de  propiedad  intelectual que están incluidos en los materiales de  cursos de la  facultad del MIT,  además del tiempo y el esfuerzo  técnico empleado  para convertirlos en formato utilizables en  línea. El Copyright  del material OCW generalmente permanece en la institución,  miembros de su facultad, o sus estudiantes.
Y sobre Innova, decir que es el nombre que identifica al grupo de desarrollo de la Sección de Innovación de la Universidad Nacional  de Educación a Distancia (UNED), que e ocupa del desarrollo de herramientas e-Learning y de proponer soluciones alternativas, basadas en la investigación e innovación.

Si estáis interesados en navegar por alguno de los cursos os recomendamos:

Psicología Diferencial. Psicologia de las diferencias interindividuales:


Filosofia de las ciencias sociales:


Mabel Marijuán.
Bilbao. 


Artículo comentado.- 

Avances en Neurociencias.
Fernando Orozco
Zaragoza
En la presente colaboración voy a referirme a dos trabajos bastante diferentes, pero que me han llamado la atención. El primero se refiere a la influencia de la flora intestinal sobre la función cerebral. El segundo sbre como borramos las trazas que nos deja en la memoria el miedo y el dolor. Ambos artículos nos acercan a la variedad de enfoques que en la actualidad están presentes en el estudio del cerebro.
Jane A. Foster, Karen-Anne McVey Neufeld   Gut–brain axis: how the microbiome influences anxiety and depression[i], plantean como el proceso de ser colonizados cuando nacemos por la flora intestinal comensal (microbiota), va a tener suma importancia en una función cerebral saludable. Sus relaciones con el estrés, de cómo cualquier alteración en la microbiota va a tener una repercusión en la conducta relacionada con el estrés y de cómo las bacterias, incluidas las comensales, las patógenas y los probióticos, en el tracto gastrointestinal pueden activar las vías neuronales y los sistemas de señalización del sistema nervioso central (SNC), al mismo tiempo que pueden proporcionar nuevos enfoques para el tratamiento de enfermedades mentales, incluyendo la ansiedad y depresión.

Jürgen Sandkühler y Jonathan Lee (2013) en How to erase memory traces of pain and fear[ii]. Abordan los conceptos emergentes de dolor desadaptativo y del miedo, y sugieren que comparten circuitos neuronales y mecanismos celulares básicos de formación de la memoria. Estudios recientes han puesto de manifiesto procesos de borrado de huellas en la memoria del dolor y del miedo que pueden ser prometedores objetivos para terapias posteriores. El dolor y el miedo son dos experiencias aversivas que impactan fuertemente en la conducta y el  bienestar. Son considerados protectores cuando  conducen a un comportamiento adaptativo  y útil, tal como la evitación de situaciones que son potencialmente peligrosas para la integridad del tejido (dolor) o el individuo (miedo). El dolor y el miedo pueden, sin embargo, llegar a ser desadaptativos si se expresan en condiciones inadecuadas o con intensidades excesivas durante periodos prolongados. Actualmente conceptos emergentes de mala adaptación al dolor y al miedo sugieren que los mecanismos neuronales básicos de la formación de la memoria son relevantes para el desarrollo de formas patológicas de dolor y del miedo.
Los mecanismos que conducen  y mantienen el dolor crónico son fundamentalmente diferentes de los relevantes para el dolor agudo. La farmacoterapias más empleadas actualmente, están, sin embargo, derivadas directamente de los modelos animales de nociceptores y dolor inflamatorio agudo. Esto incluye la aplicación continua de una dosis de opioides moderada y fármacos anti-inflamatorios no esteroideos. Por lo tanto, no es sorprendente que estas terapias funcionen bien para el dolor agudo, pero son en gran medida ineficaces en la curación de dolor crónico. La verdadera reversión de los cambios patológicos que contribuyen al dolor crónico requiere la comprensión en profundidad de los distintos mecanismos que operan durante las fases de inducción, consolidación y mantenimiento de los diferentes tipos de dolor crónico. Del mismo modo, la reversión potencial  de los  recuerdos del miedo aberrantes se basa en la comprensión de los mecanismos de mantenimiento de la memoria y la reconsolidación. La interferencia con la fase de inducción de la formación de la huella de memoria aversiva es más relevante para el manejo del dolor que del miedo. Sin embargo, dicha terapia preventiva no debe limitarse a los analgésicos, ya que el aumento de la nocicepción aguda no es el único gatillo para el desarrollo de dolor crónico. En la actualidad, parece más prometedora interferir durante la fase de consolidación de dolor crónico para prevenir la plasticidad a largo plazo en el sistema nociceptivo y dolor crónico. Por el contrario, un enfoque sobre la reconsolidación de la memoria del miedo es el enfoque más prometedor para interferir selectivamente con la plasticidad  del miedo a largo plazo.
BIBLIOGRAFÍA



[i] Foster, J. A. and K. A. McVey Neufeld (2013). "Gut-brain axis: how the microbiome influences anxiety and depression." Trends Neurosci 36(5): 305-312.
[ii] Sandkühler, J. and J. Lee Ibid. (2013)."How to erase memory traces of pain and fear."Trends Neurosci 36 (6): 343-352.

BOLETIN IATROS ABRIL 2013


CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.-  Seminarios de la Fundación Iatrós
Comentario de libros.-  Martha C. Nussbaum. Crear capacidades. Propuesta para el desarrollo humano. O´Connor T., Sandis C (Editors). A Companion to the Philosophy of Action. Wiley-Blackwell
Webs de interés.-  Salud y dinero, blog de J. Simó
Artículo comentado.- Persona corriente y filosofía moral:
reglas, virtudes y bienes Alasdair MacIntyre       
Video comentado.- La enfermedad broncémica, de Francisco Occhiuzzi
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Noticias.- 

Seminarios de la Fundación Iatrós.-
Prof.E. Baca
Lugar:   Sala de Juntas del Decanato de la Facultad de Medicina
de la  UAM (Arzobispo Morcillo, 4, 28029 Madrid).  Hora:  16:30
Temas:
Abril: 23 .-  " El médico como ‘lector’ del relato del paciente: Conocimientos, ideología y contratransferencia”.  Ponente: Enrique Baca.
Mayo: 28.-  Influencia de la narratividad en la toma de decisiones médicas. Ponente: Juan Carlos Hernández-Clemente

José Lázaro
Madrid

Comentario de libros.-

Martha C. Nussbaum. Crear capacidades. Propuesta para el desarrollo humano.
Paidós. 2012.

M.Nussbaum
La autora nos propone lo que denomina un nuevo paradigma teórico en el campo del desarrollo y las políticas públicas. Este paradigma es conocido como enfoque del “desarrollo humano” o enfoque de la “capacidad” o las “capacidades” y parte de una pregunta muy simple: ¿qué son realmente capaces de hacer y de ser las personas? ¿Y qué oportunidades tienen verdaderamente a su disposición para hacer o ser lo que puedan?
El libro intenta situar el enfoque dentro del contexto narrativo de las vidas humanas definiendo el rendimiento y el éxito de las personas en función de las oportunidades que se abren para cada una de ellas. Este enfoque necesariamente, aunque teórico, toma como referencia los relatos de las vidas de las personas reales y el significado humano que para éstas tienen los cambios en las políticas generales.
Según la autora este enfoque “concibe a cada persona como un fin en sí misma y no se pregunta solamente por el bienestar total o medio, sino también por las oportunidades disponibles para cada ser humano. Está centrado en la elección o en la libertad, pues defiende que el bien crucial que las sociedades deberían promover para sus pueblos es un conjunto de oportunidades (o libertades sustanciales) que las personas pueden luego llevar, o no llevar, a la práctica: ellas eligen. Es, por lo tanto, un enfoque comprometido con el respeto a las facultades de autodefinición de las personas. Es decididamente pluralista en cuanto a valores […] y se ocupa de la injusticia y la desigualdad sociales arraigadas”. Pero curiosamente para definir la capacidad o capacidades la autora recurre a una definición dada por Amartya Sen y nos dice:
¿Qué son las capacidades? Son las respuestas a la pregunta: “¿Qué es capaz de hacer o de ser esta persona?”. Por decirlo de otro modo, son lo que Sen llama “libertades sustanciales”, un conjunto de oportunidades (habitualmente interrelacionadas) para elegir y actuar. Según una de las definiciones del concepto típicas de Sen, “la capacidad” de una persona hace referencia a las combinaciones alternativas de funcionamiento que le resulta factible alcanzar. La capacidad viene a ser por lo tanto una especie de libertad: la libertad sustantiva de alcanzar combinaciones alternativas de funcionamiento”.
La capacidad en el enfoque que desarrolla el libro no es simplemente una habilidad que reside en el interior de una persona, sino que incluye también las libertades o las oportunidades creadas por la combinación entre esas facultades personales y el entorno político, social y económico. Como acertadamente señala la autora “el enfoque de las capacidades no es una teoría sobre lo que la naturaleza humana es o no es, ni interpreta normas a partir de la naturaleza humana innata. Es, más bien, evaluativo y ético desde el principio: se pregunta qué cosas, de entre las muchas para las que los seres humanos pueden desarrollar una capacidad de desempeño, son aquellas que una sociedad con un mínimo aceptable de justicia se esforzara por nutrir y apoyar”. A lo largo del libro la autora va definiendo las distintas capacidades humanas: básicas, internas, combinadas, centrales, pero es a estas últimas a las que considera como un mínimo irrenunciable para que una vida humana sea digna, nos dice que de estas capacidades centrales toda persona debe superar un nivel umbral mínimo por debajo del cual estaríamos ante manifiesta injusticia. La capacidades centrales son: Vida; salud física; integridad física; sentidos, imaginación y pensamiento; emociones; razón práctica; afiliación; otras especies; juego y control sobre el propio entorno (político y material).
Una vez que la autora ha desarrollado su enfoque sobre el desarrollo humano basado en las capacidades lo contrasta con otros enfoques que se han ocupado del bienestar de las personas y de su calidad de vida: enfoque del PIB, enfoque utilitarista, el basado en los recursos, el basado en los derechos humanos y los va contrastando con su propia teoría. También nos aporta un ejercicio interesante de reflexión tratando de encontrar las influencias, que tanto la filosofía oriental (fundamentalmente hindú) como la occidental desde Aristóteles, están presentes en el desarrollo de su propia teoría.
Finalmente, aplica su teoría de las capacidades a alguno de los problemas existentes en este momento a nivel mundial. Problemas como el de la educación, la asistencia sanitaria, el envejecimiento o las discapacidades son sólo algunos de los problemas a los que trata de aplicar su teoría de las capacidades para el desarrollo humano.

Juan Carlos Hernández-Clemente.
Madrid.

O´Connor T., Sandis C (Editors). A Companion to the Philosophy of Action. Wiley-Blackwell. Oxford 2013. 638 pág. Indice temático. 41 E.

¿Cuáles son los fundamentos de la acción humana? ¿Por qué actuamos? ¿Lo hacemos libremente o porque somos seres autónomos? ¿En qué consiste darnos razones para actuar y cómo tomamos decisiones mediante la deliberación? Todas estas cuestiones (tan relevantes para la Bioética) y aún otras son la sustancia de este importante libro liderado desde la Universidad de Oxford pero con contribuciones básicamente de EE.UU.

A*Presentación de la obra (pase el lector con prisas al siguiente párrafo).-
El libro se divide en tres secciones, cada sección con unos 25 capítulos de unas 8-10 páginas con su particular bibliografía. Las secciones son:
-Acts and Actions: esta sección estudia los fundamentos filosóficos de la acción humana, pero desde las contribuciones de las ciencias naturales y psicosociales. Si algo distingue la filosofía americana es que no le hace remilgos al saber científico, al contrario, es un “repensar filosófico” de las contribuciones científicas. Desde esta perspectiva se analiza el movimiento corporal, los actos de habla, los hábitos, las acciones llamadas “Cambridge”  (un tipo “no real” de acto). Esta sección acaba con un importante capítulo de Millgram, “Pluralism about Action”. Este capítulo plantea el estatuto metafísico de la acción humana como concepto. ¿Es la acción humana algo que pueda tomarse como “una cosa”, un concepto a estudiar? ¿O nos estamos refiriendo a un conjunto de acontecimientos que englobamos de manera ingenua como tal concepto de “acción humana”, mezclando hechos de naturaleza tan dispar que no resistan un análisis “a fondo”? Los constitutivistas defienden la versión de un solo concepto para la acción humana, mientras los pluralistas defenderían que estamos en presencia de un fenómeno que tomamos erróneamente por un solo concepto, cuando en realidad abarca dimensiones completamente diferentes y que precisan un estatuto metafísico igualmente diferente.
-Agency and Causation: en esta sección se aborda la diferencia entre querer (volición) y voluntad, (podemos actuar con libertad de movimientos sin ser propiamente libres), qué es la intención humana, la diferencia entre deseo e intención, y la relación de ambas con el placer. Otra línea de análisis es  la diferencia entre una acción humana presidida por una finalidad (teleological explanation) y una acción humana presidida por razones y/o  causas. El ser humano es entendido como “agente”, eso es, lugar donde se efectúa un tipo de deliberación (o una serie de cálculos) que conducen a actuar. ¿Cómo razonamos, cómo decidimos, en base a qué acontecimientos, conocimientos o influencias? Aparecen conceptos tan importantes como fuerza de la motivación, akrasia (= realizar una acción a sabiendas de que va en contra de nuestro propio interés, por ejemplo fumar), cálculo de probabilidades, marcadores somáticos, etc.
-Action in Special Contexts:  entiéndase por “contexto especial” lugares metafísicos como racionalidad, motivación interna, determinismo o libertad… Estos conceptos se analizan con todo tipo de instrumentos: desde las aportaciones de la psicología social, la etologia, la psicología cognitiva, la filosofía del Derecho y de manera especial las neurociencias, (se explica de manera detallada el llamado “epifenomenalismo modular”, una suerte de ingenuidad científica que ya detectó entre nosotros González-Quirós, (ver en este mismo blog el artículo especial colocado en la columna derecha).
-Prominent figures.- en esta última sección se analiza el pensamiento de 23 filósofos fundamentales en la materia que nos ocupa, solo para mencionar a los mas recientes: Reix T, Hume, Kant, Nietzsche, Hegel, Weber, Wittgenstein, Ryle, Sartre, Chisholm, von Wright, Davidson, Anscombe y Ricoeur.

B*Visión popular (Folk) del acto humano versus otras perspectivas.-
Presentada la obra analizaremos algunos de los capítulos que nos han parecido mas interesantes, y que también servirán de fiel de balanza para que nuestros lectores decidan si el libro debe figurar en las estanterías de su biblioteca pública o privada.

Varios son los argumentos que atraviesan el libro de manera transversal. Uno de estos argumentos dice, “¿qué hay de cierto en la visión que cualquier persona tiene de sus actos?”. Esta concepción ingenua y espontánea se la llama en filosofía “Folk Psychology”, es decir, teoría psicológica popular que trata de explicar sobre qué bases realizamos una acción. Esta teoría popular de la acción humana es la que las personas sin una especial formación científica ni filosófica creen que explican sus actos cotidianos. La figura 1 sintetiza dicha teoría. Actuamos porque nos impulsa un deseo, este deseo a su vez se asienta en una o varias creencias, y todo eso nos lleva a actuar movidos un una intención. Voy al kiosco a comprar el periódico. Deseo informarme de la actualidad económica del país, y creo que ya habrán distribuido el periódico que me interesa. Creo también que las monedas que llevo en el bolsillo bastarán para comprarlo, etc. ¿Qué puede aportar sobre este esquema tan diáfano la filosofía de la acción?

Cada uno de los conceptos de la figura 1 se trata detalladamente, como también el modelo general que nos propone. En cuanto a modelos alternativos destacaremos dos que se discuten en profundidad:

a)Modelo causalista. En la figura 2 vemos dicho el modelo. Este modelo lo que nos quiere indicar es que no todas las acciones humanas tienen por causa una intención. Muchos actos los impulsan causas muy variadas, por ejemplo de tipo biológico, (las palabras soeces de un Gilles de la Tourette serían un caso extremo), social o incluso mecánico, (un acto reflejo).
b)Epifenomenalismo modular, (figura 3). Antes de que mi consciencia delibere sobre la mejor acción a emprender, mi cerebro computacional ha realizado los cálculos necesarios y ya ha decidido. La consciencia raramente decide, según este modelo, sino que toma nota de la decisión “computacional” y la defiende (o asume) como propia. Los actos voluntarios son actos tomados por la parte no consciente de nuestra mente, pero que luego asume la parte consciente para cargarla de razones y justificaciones. Este modelo desde luego es contraintuitivo, y se basa en experimentos de neuroimagen en los parecería como si la decisión (y por tanto la acción) antecediera a la deliberación cognitiva. Hay que tomarse estas evidencias con mucha cautela, desde luego, pero no cabe duda de que muchas decisiones las guía la intuición, que viene a ser un camino trazado en nuestra memoria para orientar nuestros actos en el  futuro.

C*Intención, causa del acto, “doble poder” y causas inconscientes.-
Veamos ahora algunos de los conceptos considerados en la Figura 1.

Se entiende por acto humano aquella conducta dirigida a un fin. Para hablar de acto se precisa un deseo (=motivación) + una creencia (al menos creer que mi acto sirve para algo). Estamos dentro del paradigma del modelo “Folk”, (figura 1). ¿Qué ocurre sin embargo cuando la persona X desconecta el respirador de su anciano tío, (del cual es el heredero), para que no sufra una previsible y larga agonía? ¿Lo hace por piedad o por interés? En otro ejemplo Davidson nos sitúa en una cordada en la que un alpinista, consciente de que un paso en falso le hará perder el equilibrio y pondrá a todo el grupo en peligro, justamente por su estado de ansiedad realiza una maniobra intempestiva y resbala. Para complicarlo un poco mas imaginemos que este alpinista quiere acabar con la vida de su compañero de cordada, pero no se atreve. Sin embargo está tan nervioso que acaba por resbalar y permite que su compañero caiga por un precipicio. Su única acción es cortar la cuerda para salvar su propia vida, algo que desde luego no es tan reprobable como empujar a su amigo hacia el precipicio.

La discusión de este tipo de ejemplos lleva a diferenciar intención de causa del acto humano. Tal vez había pasado por la imaginación de X matar a su amigo, pero en el momento que resbala, (por efecto de su nerviosismo), puede que intente honestamente salvarle la vida. En este caso la causa del accidente plausiblemente fue el nerviosismo de pensar en un hipotético asesinato, algo que estaba únicamente en su imaginación. Pero no podemos decir que este acto de imaginación fuera una verdadera intención. El análisis de este acto llevaría por consiguiente a afirmar que lo desencadena una causa, no una intención. Sería un acto bajo el paradigma de la figura 2.

María Álvarez
El lector puede pensar en este punto que la mayor parte de actos humanos los desencadena una intención. Yo compro una entrada para ir al teatro y esta es mi finalidad… Puedo realizar toda una serie de actos complejos destinados a este fin, por ejemplo conectarme a internet para comprar las  entradas, llamar a unos amigos…. Parece un acto netamente explicado por el figura 1. Pero, ¿tuve en cuenta a la hora de comprar las entradas que coincidía con un partido de Liga? No, eso quizás no lo tuve en cuenta. ¿Tuve en cuenta que era posible demorar la compra de estas entradas hasta saber a ciencia cierta que mi amiga G podía acompañarme? No, tampoco, el miedo a perder la oportunidad de comprar las localidades del Palco Preferente me hizo asumir un riesgo… Para que una acción sea plenamente libre se necesita una clara consciencia de las diversas posibilidades que se abren para su realización. Y la mas elemental de estas posibilidades consiste en “hacer” o “no hacer”, actuar u omitir. Es el “2 way power” o “doble poder” del acto. El lector interesado puede escuchar en abierto un magnífico post sobre este asunto en: María Álvarez (una de las autoras del libro que comentamos), “Agency and two way powers”:



Cuando mencionábamos mas arriba el caso del alpinista, algunos autores apelarían al concepto psicoanalítico de “acto fallido”. Desde esta óptica el alpinista resbalaría movido por una pulsión inconsciente. Sin embargo, ¿qué debemos entender por inconsciente? ¿La irritabilidad de un diabético que sufre hipoglicemia y agrede a un vendedor ambulante, entra en esta categoría? Edward Harcourt disecciona lo que puede entenderse por “causas inconscientes” de un acto humano y distingue:
a)El acto motivado por un desencadenante corporal que no percibimos, (por ej.- la hipoglicemia).
b)Un estado emocional, por ejemplo estar deprimido, del que tampoco tengo apercibimiento. Los médicos sabemos bien las dificultades de que un paciente depresivo reconozca o admita que lo está. No es nada extraño que a los pocos meses de tomar medicación el paciente declare: “ahora me doy cuenta de lo muy deprimido que estaba”.
c)Un deseo o estado emocional no percibido, (la madre que le tiene miedo a uno de sus hijos),  el cual a su vez puede ser:
-reconocible, es decir, una vez alguien me lo indica se me hace la luz y digo: “en efecto, actué movido por este deseo o emoción”.
-no reconocible, es decir, a pesar de que alguien me lo indica, (“¿no será que le tienes miedo?”) yo no lo valido como cierto.
d)Un deseo o estado emocional reprimido, (por ejemplo el sacerdote que se enamora de una feligresa), el cual a su vez también puede ser reconocible o no reconocible.

¿Acto fallido?
A partir de este esquema el razonamiento de E. Harcourt es muy interesante: los actos irracionales que tratamos de explicar mediante “razones inconscientes” pueden deberse a otras causas completamente diferentes a la interpretación psicoanalítica. El “acto fallido” de ausentarse de una cita bien pudiera deberse a una hipoglicemia, o a un cansancio de origen ciclotímico… O aquel chiste inoportuno en la fiesta de aniversario de mi suegro quizás fue una declaración de enemistad hacia él, es decir, una emoción de hostilidad reprimida que encuentra una grieta para manifestarse… Pero caben explicaciones alternativas: quizás simplemente digo lo primero que se me pasa por la cabeza, (¿no es eso un “maleducado”?), o no era consciente de cómo podía interpretarse el chiste… o he explicado mal el chiste, que en origen no era ofensivo…. Para Harcourt el psicoanálisis trata de hacer racional cualquier acto humano de apariencia irracional, pero hay que admitirlo: muchas veces somos irracionales, muchas veces actuamos en contra de nuestros intereses, y lo que es mas incomprensible, a veces lo hacemos a sabiendas de que nos estamos perjudicando  como personas (= acto akrásico, de akrasia –falta de control sobre uno mismo- no confundir con “acrático”, de Acracia).

Francesc Borrell
Barcelona.

Webs de interés.- 

Salud y dinero.-

Blog que dinamiza J. Simó tiene unos 30 documentos con análisis originales  y casi siempre enjundiosos de la realidad sanitaria de nuestro país. El Dr. Simó es médico de familia formado en economía de la salud, y su interés se centra en el análisis del uso del medicamento y farmacoeconomía, las diferencias de gasto entre CCAA, y economía de la salud en Atención Primaria. Su portal contiene también documentos de interés relativos a equidad, cobertura sanitaria y utilización de servicios.  He aquí como presenta la última entrada de su portal, que analiza los “otros” usuarios del Sistema Nacional de Salud, los que tienen un trato preferente: 

El principal problema de equidad que presenta nuestro sistema sanitario es su dualización. Parafraseando a Dumas en el lema de los mosqueteros, España no tiene “un sistema sanitario público para todos y todos para un mismo sistema”. Se trata de un doble sistema (a two tier system) consecuencia de la multiplicidad de “regímenes” o “subsistemas” de aseguramiento, formas de provisión y acceso a las prestaciones sanitarias financiadas públicamente.
Saludos
J. Simó

La Redacción.-

Artículo comentado.- 



PERSONA CORRIENTE Y FILOSOFÍA MORAL: REGLAS, VIRTUDES Y BIENES

Alasdair MacIntyre.  Texto de la conferencia pronunciada por el autor el 24 de enero de 1991 en la Universidad de Dallas con motivo de la celebración de la festividad de Santo Tomás de Aquino

El lector puede descargar el original del repositorio de la Universidad de Barcelona:


¿Qué relación hay entre los juicios del filósofo moral sobre la vida
práctica y las cuestiones, juicios y acciones morales que cada día realiza una persona corriente?

Alain MacIntyre
Sobre esta pregunta MacIntyre afirma que “una persona corriente al concebir la vida como un progreso desigual, o a veces como un retroceso, en el logro de su bien, se transforma de modo significativo en un filósofo moral”. Esta primera afirmación resulta crucial porque MacIntyre concibe el progreso personal en términos narrativos y de progreso, suposiciones que muchos filósofos y especialistas en ética aceptarían, (ver a este respecto la entrada de nuestro blog relativa a Strawson y su alegato en contra de la narratividad).

La vida concebida como un progreso a la plenitud es paradigma aristotélico, y como tal influye poderosamente en muchas concepciones de la vida humana, como en Kant, Sartre o el mismo Nietzsche. MacIntyre asume el paradigma aristotélico e interpreta bajo el prisma de una búsqueda de lo que es “mi bien supremo” la vida particular de cada cual.
El joven descubre que la vida está ordenada por reglas, y que estas reglas están ligadas a bienes que se obtienen cuando las respetamos. Sin embargo hay motivos para conseguir mayores bienes sin respetar estas reglas, y ahí empiezan los problemas.  ¿Debo aprovecharme de una información privilegiada y ganar un dinero aunque sea a costa de la infelicidad de otras personas? No, no estamos hablando de los desahucios, sino de dilemas mas triviales pero mas constantes en la vida de cada cual. Si este joven escoge el beneficio inmediato, o el hacer lo que le place, y no el camino de la excelencia, o si no aprende a distinguir lo que es bueno de lo que es “bueno para mi y lo es ahora”, estará apostando por una biografia en la que reglas, bienes y virtudes – estas últimas necesarias para lograr estos bienes-,  estarán desligadas.

 Afirma nuestro autor: “Cuando a veces la persona corriente retrospectivamente se pregunta qué significa la totalidad de su vida, a menudo con la intención de elegir entre futuros alternativos, lo que de hecho se está preguntando es: ¿con qué concepción de mi bien he estado comprometido hasta ahora?, y ¿tengo motivos para cuestionarla? La unidad de la vida como un todo sobre la que cada ser humano investiga es la unidad de una narración dramática, de una historia cuyo resultado puede ser un éxito o un fracaso para cada protagonista. De: no ser así, carecería de aplicación la noción de un bien en general, cuya persecución a lo largo de la vida provee a ésta de cánones de éxito y fracaso. Así, cuando alguien escribe una narración, ya sea la de la propia vida o la de otro, se puede juzgar si es adecuada por la eficacia en responder a las siguientes cuestiones: ¿qué bien escogería la persona cuya vida ha sido narrada? ¿concibe erróneamente su bien? ¿con qué obstáculos y frustraciones se enfrentó? ¿poseía las aptitudes y carácter necesarios para superarlos?

Todo lo que venimos comentando resulta importantísimo para la ética narrativa. Por un lado se deduce de este posicionamiento que las virtudes son básicas para mantener el barco a flote. No sin razón el libro mas conocido de MacIntyre es “en pos de la virtud”. Sin templanza, valentía, renuncia… no hay manera de tener una mínima coherencia vital. MacIntyre cree que se produce un aprendizaje cotidiano de las virtudes. Por un lado “violar las reglas de la relación con los otros comporta verse privado de su cooperación en el logro de un bien”. Si aprendemos las consecuencias de transgredir poco a poco se instaura en nosotros los hábitos virtuosos, y a partir de aquí “poder llegar a ser capaces de extrapolar, sin sometimiento a reglas, a otras situaciones en las cuales coraje, justicia o veracidad, siempre junto  con la prudencia, requieren de nosotros como mínimo cambios parciales”.

En este punto, sin embargo, MacIntyre no se llama a engaño y se pregunta el por qué tanta gente fracasa en su vida moral.  Este fracaso tiene 4 momentos, un ciclo que conduce a fragmentar  bienes, reglas y virtudes, “que  se conciben como aislados unos de otros”, impidiendo un esquema moral de la persona sólido y  consistente. He aquí estos momentos:

1er momento: la persona se pregunta, ¿cual es mi bien?
2º momento: la persona aprende  a renunciar a bienes de menor estatuto al que ha señalado como su bien supremo. Se le requiere un ascetismo y templanza que  puede ver imposible, y decidir que es major estratègia renunciar a un bien supremo.
3er momento: perdido el norte de un bien supremo “ la autoridad de la regla se desvincula de toda relación con los bienes, de modo que la obediencia a dichas reglas es valorada por sí misma”; pero también puede suceder que “la autoridad de las reglas se reconoce si y sólo si su obediencia es casualmente efectiva en el logro de los bienes finitos”.
El cuarto y último episodio “se inicia al descubrir el protagonista que las principales cuestiones sobre las que se erige el conflicto no son racionalmente resolubles. Nuestro protagonista sólo puede responder a este descubrimiento de un modo: representando el papel de persona  prefilosófica”. Es decir, según nuestro autor, la persona que ha perdido el norte de su mayor bien, de sus valores “sagrados”, para decirlo de otra manera, pierde también el sentido de las normas o reglas, y pierde el sentido de las virtudes necesarias para sacrificarnos por los valores por los que apuesta. Y en este  momento de fragmentación interior en lugar de reconocer sus inconsistencias, (pensemos por ejemplo en un político corrupto), prefiere aniñarse, pensar que no tiene entendimiento para dilucidar su mejor bien, para defender los valores en los que creía, o simplemente relativizarlos o devaluarlos.

¿Cuál es la receta de MacIntyre para evitar el fracaso moral?
“El joven tiene que aprender a razonar prácticamente, razonamiento que en el curso de la educación moral se muestra en la acción concreta, antes de poder ser adecuadamente expresado en palabras. Esta es una clase  de hábito en la que o simultáneamente adquirimos tanto las virtudes como cierta capacidad para razonar prácticamente, o no adquirimos nada”
Pero por encima de todo, “para asegurar la integridad de mi razonamiento práctico, mi bien último tendrá que ser concebido de tal manera que ninguno mayor pueda perseguirse”. Es decir, la persona tiene que apostar y comprometerse con unos valores de vida.

F. Borrell
Barcelona

Vídeo recomendado.-

LA ENFERMEDAD BRONCÉMICA , por  Francisco Occhiuzzi

La enfermedad broncémica afecta de manera singular a médicos que después de una fase de “importantitis” pasan a otra de “inmortalitis”. Su pose se impregna de bronce, el bronce que deberá hacerlos inmortales, y tras desayunar con Dios se dignan a pasar visita a los pobres mortales. La conferencia también es una magnífica pieza oratoria, en la que los “tempos” y los contenidos se anudan de manera magistral.

La Redacción.