BLOG LÍDER EN HUMANIDADES MEDICAS Y FILOSOFIA DE LA MEDICINA.- FUNDACION LETAMENDI- FORNS Comité Editorial: Francesc Borrell. Juan Carlos Hernández Clemente. Director del blog: F. Borrell Carrió; Secretario de Redacción: Juan Medrano Albeniz.

BOLETÍN IATROS ISSN 2014-1556

Este Boletín tiene por objetivo difundir y compartir comentarios de libros y artículos en Humanidades Médicas y Filosofía de la Medicina y difundir las actividades de la Fundación Letamendi Forns y Fundación Iatrós.
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BOLETIN IATROS, JUNIO 2020.

CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.- 
Comentario de libros.-  Promesas incumplidas. Científicas que conducían ambulancias en la guerra y otras mujeres en la ciencia.
Artículo especial.- Eso que es feo nombrar
Artículo comentado.-     La batalla contra la desinformación del COVID
Vídeo recomendado.-  Reabrir la economía en tiempos del COVID
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Noticias.- 

Comentario de libros.-

Moscoso J. Promesas incumplidas. Una historia política de las pasiones. Ed Taurus. Barna 2017

J.Moscoso
Estamos frente a un autor que mezcla erudición y profundidad. Moscoso ya nos ofreció una “Historia cultural del dolor”, libro  que mereció una amplia reseña en nuestras páginas, (Boletin Iatros Abril 2012). El trabajo que hoy comentamos sigue la estela de aquel, a saber, el intento de explicar la arqueología de nuestras emociones y sentimientos a través de relatos históricos. Pero no cualquier relato, sino relatos que suponen una transformación en la mirada colectiva.

 Si en su anterior libro, Historia cultural del dolor, abogaba Moscoso por la tesis de que el dolor no sólo se representa sino que se aprende, se imita, y solo entonces tiene un significado para la  colectividad, en “promesas incumplidas” la piedra angular es el análisis de la pasión. La tesis del libro es que el Romanticismo lanza una serie de ideales como la igualdad, la fraternidad, la justicia, y estas grandes promesas cabalgan los siglos XVIII y XIX para estrellarse en revoluciones ineficaces. Promesas que no llegan a cumplirse. Pero promesas que educan nuestra sensibilidad y la manera de comprender el mundo.   
El libro se trufa de relatos de personas peculiares; algunas de ellas acaban ingresando en sanatorios de salud mental, y allí médicos de diferentes orientaciones tratarán de dar sentido a sus delirios u obsesiones. Descubrimos en este quehacer cómo las ideologías del momento, incluso las ideologías de tipo político, influyen en las interpretaciones que estos médicos elaboran. Así, por ejemplo, ante pacientes que creen ser Napoleón, (no olvidemos que estamos en las postrimerías del siglo XVIII y siglos XIX), lo que ahora etiquetaríamos como delirios de grandeza, (quizás ahora se estilaría mas creerse James Bond, o Donald Trump, ¿o quizás este último se cree Bond?), en el siglo XVIII y XIX se interpretaba como una pasión desbocada de ambición. ¿Una simple proyección de prejuicios? No, el alienista de la época ponía en marcha una habilidad novedosa: “La circunstancia de que Leuret pudiera analizas a su paciente sin interferir en su conducta constituye una de las prerrogativas del nuevo régimen observacional que se abre camino a partir de la segunda mitad del siglo XVIII. El alienista no se distingue en esto del historiador natural o de otros interesados en el registro atento e imparcial de la naturaleza y de sus procesos” (pág 35).
La promesa de la Igualdad
El choque que produce en la sociedad la presencia de locos es tan tremendo que se solicitan explicaciones a los médicos alienistas de por qué sucede tal cosa, y por supuesto se les pide que recluyan a estos sujetos perturbados y, si pueden, logren que regresen a la sociedad “curados”. En este punto distingue Moscoso dos “escuelas”, la de los alienistas que no dudan en castigar cruelmente a los locos hasta lograr que reconozcan su delirio y prometan callarlo, ya sea por miedo o por convicción. Y la de los médicos que prefieren escuchar y persuadir.
El lector habrá percibido que estamos en un momento histórico que podemos interpretarlo como eminentemente represivo, (en la línea de Foucault), pero también como el inicio de intentar escuchar y dar sentido a un discurso hasta entonces tan incomprensible para las personas “normales” que ni tan siquiera se le escuchaba. Moscoso subraya en este punto que no solo se valoraba el contenido discursivo de los locos, sino también su capacidad de prometer: “lo que permite construir un régimen de moralidad de los cuerdos, y no de los locos, no es mas que la capacidad de hacer promesas” (pág 54). En este sentido surgía otra duda: cuando un paciente prometía, (tras un duro régimen de duchas frías), no volver a hablar de sus delirios, ¿podíamos confiar en su palabra?
El siglo XIX explora por consiguiente la capacidad de las personas de prometer, y la novedad de esta época estriba en que se le otorga al individuo otra capacidad que es previa a la de prometer: la capacidad de disentir, de tener una opinión propia. Solo una persona a la que creemos libre puede comprometerse a no hablar mas de sus ideas delirantes. Pero, ¿puede un loco verdaderamente elegir?
El loco estaba transido y poseído por las pasiones. Pero tampoco el ciudadano estaba libre de “apasionarse”, de verse inundado por algún tipo de pasión. La medicina de la época identificaba estas pasiones con órganos y vísceras, a las que observaba en busca de claves que ayudaran a identificar un fenómeno tan importante en la vida humana. No solo se atribuían a las pasiones las conductas desnortadas o los discursos orates, sino que se creía que muchas enfermedades tenían por origen algún tipo de pasión desbocada. “Este régimen observacional de las pasiones se estableces sobre tres parámetros: la observación anatómica, la indagación fisonómica y la construcción de relato” (pág  73).
El desbordamiento pasional conduce inexorablemente a algún tipo de enfermedad, física o mental. “Las pasiones, decían los tratadistas, enferman cuando no tienen contrapoder, cuando una sola de ellas somete a toda la economía animal” (pág 81).  Si por un lado gracias a la ambición de riqueza el panadero madruga para proveernos de pan, y con la suma de muchos esfuerzos similares se crea la riqueza de una nación, (A. Smith), el desbordamiento de esta misma ambición conduce al delirio de determinadas personas, o a nivel político a un régimen de terror. Y a nivel médico, el lujo y el bienestar había originado una sociedad incapaz de distinguir entre la realdiad de la enfermedad y la creencia subjetiva de malestar, (pág 86).
El siglo XIX también ve nacer la idea de probabilidad. Las cosas no son ineluctablemente como son, sino que son así también por azar. El monarca no lo es por ley divina, lo es por casualidad, y el que nace pobre no lo es por designio de alguien, sino por azar. En consecuencia las personas quieren y exigen igualdad de oportunidades, y por primera vez se origina un sentimiento generalizado de indignación ante injusticias de tipo político. Es ahí donde el siglo XIX lanza la promesa igualitaria, que tanto transformaría el desarrollo político de los estados. Alumbra por primera vez la meritocracia, dar a quien se lo merece, no a quien tiene el poder o influencia. También la convicción de que un régimen democrático tenía que crear condiciones de vida radicalmente mejores, y que si eso no era así se debía, forzosamente, a la presencia de corruptos o boicoteadores.
La pasión contrariada, la promesa de igualdad incumplida, la ambición fracasada, cualquiera de ellas desemboca en enfermedades imaginarias o reales, en procesos somáticos que pueden conducirnos incluso a la muerte o a delirios que nos lleven al manicomio. Y si la ambición gozaba de gran estima por parte de los alienistas, los escritores y filósofos del siglo XIX fijan su mirada también en la envidia, el resentimiento, la rivalidad, en suma, de la vida social. De la envidia va a derivar los celos, hasta entonces poco comprendidos como pasión humana. Poco a poco emerge la paleta con todos los colores emocionales que presidirán el siglo XX, y donde veremos cómo persisten los ideales de igualdad, las reacciones de ira colectiva, tan bien manipuladas por los populismos, y las explicaciones fisiopatológicas de como influyen las emociones sobre la salud. Es lo que Moscoso llama fenómeno de cristalización. El siguiente párrafo señala el interés del autor por el estudio histórico de las pasiones: “la historia de las emociones no atañe tanto a los procesos de construcción del conocimiento como a las circunstancias culturales que permiten la transformación de una singularidad en un relato. La dificultad no radica en saber cómo podemos acceder a las experiencias subjetivas de los otros, sino en cómo una pasión, una pasión singular, se ha transformado en historia” (pág 222). Moscoso en este libro se propone entender como se produce este proceso de comprendernos a nosotros mismos, (“encontrar el yo en el nosotros”), a partir de relatos de personas peculiares, y las reflexiones de médicos, filósofos, políticos y escritores de la época que tratan de comprenderlos. Para nosotros, lectores del siglo XXI, este libro es puro estudio geológico de nuestra urdimbre emocional. Los estratos culturales que subyacen a fenómenos tan habituales como el de los indignados, o las referencias a un “trauma infantil” como explicación de una enfermedad somática o mental. Porque la geología estudia como cristalizan los minerales, y Moscoso estudia como cristalizan las pasiones en la cultura moderna.

Francesc Borrell
Sant Pere de Ribes.   

Prego C. Científicas que conducían ambulancias en la guerra y otras mujeres en la ciencia. Ed Libros.com. Jaen 2020.

Marie Curie
Libros.com es una editorial basada en proyectos de crowdfunding. Si usted tiene un buen proyecto, puede optar a crowdfunding, y cuando las aportaciones de amigos y personas interesadas superen un determinado monto, (alrededor de unos 3000 euros), la editorial le publicará su libro, (debidamente revisado y maquetado), y sus mecenas recibirán el libro, que además estará disponible en librerías e Internet. La obra que hoy comentamos la escribe un joven periodista, (1987), especializado en comunicación científica por la UNED.
Digamos en primer lugar que el libro está bien escrito, bien editado y resulta entretenido a la par que formativo. En un mundo “macho” y que de una manera u otra siempre tiende al pensamiento único, resulta enormemente estimulante presenciar la lucha de tantas mujeres talentosas, ávidas no solo de aprender, sino también de crear conocimiento. Ya en el prólogo nos enteramos de la curiosa historia de Fanny Hesse, una mujer que tuvo el acierto de proponer el agar-agar como medio de cultivo. Como tantas cosas en la vida el hallazgo fue fruto de coincidencias: una buena cocinera metida en un laboratorio de microbiología, (que era de su marido).
Hildegarda de Bigen
Otras historias no tienen tanto que ver con el azar, sino con una persistente motivación por la investigación. Tal fue el caso de

También resulta destacable la historia de mujeres con capacidades fuera de lo común. Hildegarda de Bigen nació a principios del siglo XII en una familia acomodada, lo que le permitió adquirir una cultura sobresaliente para la época. Monja benedictina con amplios intereses llegó a abadesa y fundó su propio monasterio. Se la conocía como la sibila del Rinn, pues aprovechaba el cauce del rio para predicar por pueblos y ciudades. Autora de una docena de libros destaca entre ellos Lengua Ignota, con 900 palabra inventadas a partir de un alfabeto propio… Pero quizás uno de los relatos mas apasionantes es el que da título al libro: Marie Curie y su hija Irene, recorriendo las trincheras francesas durante la I Guerra Mundial, con camionetas en las que trasportaban equipos de radiodiagnóstico, una técnica que empezaba a diseminarse, y que permitía diagnosticar fracturas y cuerpos extraños en las heridas. Desafortunadamente se desconocía en aquella época los efectos perjudiciales de las radiaciones, y la pobre Irene, hija de Marie, falleció a los 58 años debido a una leucemia. Ambas recibieron el Premio Nobel de Química.

Irene Curie
Muchas de estas mujeres tienen en común que desde la mas tierna infancia disfrutaron de una educación refinada en su hogar. O quizás el acceso a una biblioteca paterna o de algún abuelo bien provista, (fue el caso de la china Wang Zhenyi, que vivió a finales del siglo XVIII y se le reputaba haber leído 10.000 libros, cosa improbable cuando la biblioteca de su abuelo tenia apenas 100 ejemplares, y era considerada una de las mayores). En todo caso tuvieron que abrirse camino en un mundo patriarcal oprimente, parco en reconocerles sus aportaciones.
En fin, aquí tienen ustedes un libro entretenido, que pueden cogerlo por el capítulo que mas les apetezca, y que les entretendrá en la misma medida que les mostrará tiempos pasados no forzosamente mejores a los actuales.

Francesc Borrell
Sant Pere de Ribes.

Artículo especial
Eso que es feo nombrar

Juan Medrano
Bilbao.

En el mundo de la Psicología, la Psicopatología y la Psiquiatría las heces ocupan un lugar notable. El control esfinteriano es un hito en el desarrollo psicológico, como lo es el atractivo infantil por el humor basado en el caca-pedo-culo; humor, por cierto, que se mantiene a menudo en la edad adulta y que en el peculiar terruño en el que uno creció y vive se plasmó en “Arlotadas”, las aventuras de Peru Arloteagabeitia, un aldeano de Leioa, que en sus memorias Mario Onaindía veía como una triste muestra de humor marrón del que los vascos no podíamos sentirnos satisfechos.
Frerud y Fliess
Es casi superfluo recordar que Freud (influido por Fliess) estableció una fase anal del desarrollo libidinal con significadas características. En clínica psiquiátrica la preocupación mórbida de algunos pacientes por su ritmo intestinal adquiere en algunos casos ribetes melancólicos y ocasionalmente pueden observarse en pacientes con afectación cognitiva aguda o crónica, conductas como la coprofagia o el manchar o pintar con heces (por si lo pide algún crucigrama, se llama escatolia). A un nivel más profundo, el desarrollo de la repugnancia por las heces podría ser un exponente de la importancia del asco como mecanismo psicológico y conductual útil para la supervivencia y según algunos autores, el punto de partida de la moralidad
Campaña Mundial Retretes


Desde ha ya unos años se viene celebrando el Día Mundial del Retrete, una conmemoración auspiciada por la ONU, cuyo objetivo es concienciar acerca de la importancia que tienen para la salud los aseos y el saneamiento. Como señala en la web al efecto la ONU, unos 2.500 millones de personas no tienen acceso a instalaciones de saneamiento adecuadas, como retretes o letrinas, lo que “conlleva unas consecuencias trágicas para la salud, la dignidad y la seguridad humanas, así como para el medio ambiente y el desarrollo social y económico”. Hace unos años se celebró el Día Mundial del Retrete con el lema “Igualdad y Dignidad”, con el que se perseguía mostrar la amenaza de violencia sexual a la que se enfrentan las mujeres y las niñas debido a la falta de intimidad, y también las desigualdades presentes en el acceso al saneamiento.
Concurso de ideas para retretes
En palabras de Ban-Ki Moon, entonces secretario general de la ONU, “tenemos la obligación moral de acabar con la defecación al aire libre y tenemos el deber de velar por que mujeres y niñas no corran peligro de ser víctimas de agresiones o violaciones simplemente porque carecen de acceso a servicios de saneamiento”. Y como recordaba la web conmemorativa, a nivel internacional los retretes siguen sin adecuarse a las necesidades específicas de ciertos grupos de población, como las personas con discapacidad, los ancianos y las mujeres y niñas, que requieren instalaciones para atender su higiene durante la menstruación. El empeño de la fundación Bill & Melinda Gates por premiar al diseño más práctico e innovador en materia de retretes no es, por lo tanto, ninguna necedad.
Tampoco lo es reconocer que el descubrimiento de los riesgos para la salud de las aguas fecales, así como el desarrollo de la tecnología para el tratamiento de las mismas, han aportado enormes réditos a la Humanidad. Londres, la gran metrópoli del siglo XIX, era una ciudad literalmente fétida por la concurrencia de material fecal humano y animal (especialmente de caballerías). El año 1858 fue el de la gran peste (aunque en este caso no la negra, sino la que tiene que ver con apestar). El hedor a estiércol llegó a ser tan abrumador en el centro de la ciudad que se tendieron en las ventanas de la Cámara de los Comunes cortinas empapadas en hipoclorito de calcio –desinfectante universal y atemporal utilizado hoy día contra el COVID-19- y finalmente hubo de suspenderse la actividad parlamentaria. La comparación con el hedor a corrupción existente en parlamentos más modernos en los cuales paradójicamente no parece necesario el hipoclorito de sodio sería demasiado obvia, fácil, oportunista y demagógica, así que de momento no la haremos.
Londres fue también la ciudad en la que John Snow había atado cabos en 1854 en torno a la fuente de Broad Street, descubriendo el reservorio del Vibrio cholerae y consiguiendo su clausura, con lo que salvó la vida a miles de personas. De paso, inauguró la Epidemiología, pero es que nadie es perfecto.

Y Londres, también Londres, fue la ciudad en la que Joseph Bazalgette diseñó una red de alcantarillado construida con 318 millones de ladrillos que sería un ejemplo a seguir por otras grandes ciudades y que todavía está en funcionamiento.
Cl.difficile
Y en Londres y en otros muchos lugares del mundo, la materia fecal ha adquirido en los últimos años una especial connotación, hasta ahora inédita, que es la terapéutica a través del llamado trasplante o, más propiamente, infusión, de heces. Esta técnica fue inicialmente una astuta maniobra para combatir al siempre perverso Clostridium Difficile, del que es portadora un 10% de la población en su tubo digestivo (en especial en el intestino grueso). Una bacteria que a malas puede producir un rebelde cuadro con diarrea acuosa, fiebre, pérdida del apetito, náusea, dolor y malestar abdominal. El C. difficile prolifera después de tratamientos antibióticos que dejan diezmada la flora intestinal habitual y más o menos beneficiosa, y su eliminación es complicada.
Fuente de Broad Street
El fundamento es que transferir heces de un donante sano y con una flora bacteriana equilibrada permite recolonizar el intestino grueso dando lugar a un ecosistema bacteriano que limitaría el crecimiento del C. difficile. Según nos cuentan en la Cleveland Clinic, para ser donante hay que estar limpio de algunos microorganismos como el VHA, VHB, VHC, HIV1, HIV2, HTLV1, HTLV2 y Treponema Pallidum (todo ello verificado mediante las oportunas serologías). Y ahora, de COVID-19, como oportunamente ha informado la FDA, siempre al quite. Además, las heces deben estar libres de C. difficile (faltaría más), parásitos y bacterias como la E. Coli 0157:H7, que es también un microbio con muy mala idea. Además no han debido tomar antibióticos en las tres semanas previas, no deben tener diarrea crónica, enfermedad inflamatoria intestinal ni cáncer colorrectal; no deben tener relaciones sexuales con riesgo elevado de contagio de enfermedades de transmisión sexual, y no deben tomar antineoplásicos.
La tarde previa se aplicará un microenema y a la mañana siguiente recogerá un puñado de heces en un recipiente al efecto, al que añadirán 500 cc de solución salina. Las heces se disuelven y filtran (se utiliza un filtro de café) y se aplican en una unidad endoscópica, debiendo utilizarse en las seis horas siguientes a su recolección. Según relata Juan Revenga en su blog, esta actividad es remunerada y se podrían ganar hasta 1000 dólares al mes a través de sucesivas donaciones fecales.
J.Bazzalguette
No menos sugerente (y mediático) es el uso del transplante (o infusión) de heces en el abordaje de los Trastornos del Espectro Autista, en los que se han constatado anomalías en la composición cualitativa y cuantitativa de la flora intestinal. Pues bien: un estudio abierto encontró una mejoría en síntomas digestivos y conductuales tras aplicar lo que los autores denominan “Terapia de Transferencia de Microbiota”, una técnica que incluye un bombardeo antibiótico y un lavado intestinal para despejar el colon, seguidos de un trasplante fecal. La mejoría fue consistente, duradera tras ocho semanas, y se asoció a un cambio sostenido en las poblaciones bacterianas.
¿Qué sentido tiene este somero y escatológico repaso? Tal vez invite a reflexionar sobre la negación puritana y escrupulosa de la materia fecal en nuestra cultura, a pesar de su presencia, de sus riesgos y de su recientemente descubierta utilidad terapéutica. Además, podríamos reparar en que nuestra próspera sociedad occidental ha olvidado el que muchos urbanitas del pasado murieron por enfermedades transmitidas por aguas fecales y vive ajena a los dramas que suponen hoy en día la falta de retretes y alcantarillado en vastas áreas del planeta. Tan ajena que en el colmo de la injusticia ecológica, medioambiental y humanitaria utiliza para eliminar el contenido del excusado otro bien tan escaso en el mundo “en vías de desarrollo” como los retretes: el agua potable.
Fuentes:
Agito MD, Atreja A, Rizk MK. Fecal microbiota transplantation for recurrent C difficile infection: ready for prime time? Cleve Clin J Med 2013; 80: 101-8 [Abstract]
Food and Drug Administration.
Safety Alert Regarding Use of Fecal Microbiota for Transplantation and Additional Safety Protections Pertaining to SARS-CoV-2 and COVID-19. Publicado el 23 de marzo de 2020 [Texto completo]
Mangiola F, Ianiro G, Franceschi F, Fagiuoli S, Gasbarrini G, Gasbarrini A. Gut microbiota in autism and mood disorders. World J Gastroenterol 2016; 22: 361-8 [Texto completo].
Rohlke F, Stollman N. Fecal microbiota transplantation in relapsing Clostridium difficile infection. Therap Adv Gastroenterol 2012; 5: 403-20 [Texto completo].
van Nood E, Vrieze A, Nieuwdorp M, Fuentes S, Zoetendal EG, de Vos WM, et al. Duodenal infusion of donor feces for recurrent Clostridium difficile. N Engl J Med 2013; 368: 407-15 [Texto completo].
Kang DW, Adams JB, Gregory AC, Borody T, Chittick L, Fasano A, et al. Microbiota Transfer Therapy alters gut ecosystem and improves gastrointestinal and autism symptoms: an open-label study. Microbiome 2017; 5(1):10 [Texto completo].

Artículo comentado.- 



The epic battle against coronavirus misinformation and conspiracy theories

Analysts are tracking false rumours about COVID-19 in hopes of curbing their spread.

Philip Ball & Amy Maxmen


Internet revoluciona hábitos y costumbres, desde luego, y le debemos una democratización tremenda del conocimiento humano, pero pero también  crea fenómenos novedosos y no precisamente positivos, como son los fake news o la manipulación de grandes masas de población. ¿Quién difunde tantas teorías conspirativas, por qué lo hace, qué gana con ello? Estas preguntas son las que se plantean los autores de este artículo.
Un estudio en 2018 sugirió que las noticias falsas generalmente viajan más rápido que las noticias confiables en Twitter. Ello no se confirma para la actual pandemia.

 Para trazar la infodemia actual, los científicos de datos y los investigadores de comunicaciones ahora están analizando millones de mensajes en las redes sociales. Un equipo dirigido por Emilio Ferrara, científico de datos de la Universidad del Sur de California en Los Ángeles, ha publicado un conjunto de datos de más de 120 millones de tweets sobre el coronavirus 1 . El físico teórico Manlio De Domenico en el Instituto Bruno Kessler, un instituto de investigación para la inteligencia artificial en Trento, Italia, ha creado lo que él llama un observatorio infodemico COVID-19 .", Utilizando software automatizado para ver 4,7 millones de tweets en la transmisión COVID-19 todos los días. Un resultado notable es que detectaron menor número de noticias o teorías falsas en la medida en que la información científica se abría paso. ¿Se imaginan ustedes una sociedad en la que la opinión de los científicos tuviera la misma importancia que cualquier otra fuente? Los días iniciales de la pandemia nos acercan a una situación de este tipo. Sencillamente estaríamos inmersos en un caos de teorías y contra-teorías conspirativas y paranoicas.
Estos investigadores han detectado diferentes fuentes de información falsa. Las estafas, prometiendo medicamentos preventivos o curativos. Las ideologías extremistas, singularmente las primacistas raciales de EE.UU. Los intereses políticos o ideológicos, de tipo milenarista (profecías de cambios drásticos en la economía del mundo, extinciones planetarias…).

Cabe preguntarse…. ¿cuándo aprenderemos a manejarnos en este nuevo mundo de las redes sociales? E incluso…. ¿aprenden los nativos digitales a sortear tanta patraña y tanta manipulación, (a veces disfrazada de escepticismo y de pensamiento libertario)?

Pablo Oliveras
Murcia.


Vídeo recomendado.-

Uri Alon
|
TED2020

A COVID-19 "exit" strategy to end lockdown and reopen the economy

Tenemos por delante largos meses de convivencia con el COVID…. ¿Cómo hacerlos compatibles con la actividad económica? En la siguiente charla se nos ofrece un modelo que da respuesta en parte a algunos de estos retos.

 

La Redacción.-





BOLETIN IATROS ABRIL 2012


INDICE.-
Noticias.-  XXIII Congreso Entrevista CLínica.- XVth International Conference on Philosophy and Psychiatry Culture and Mental Health
Manuel Cruz
Comentario de libros.-  Moscoso, Javier.- Historia cultural del dolor. Editorial: Taurus, Madrid 2011 383 pag..- Broggi, M.A. Per una mort apropiada. Edicions 62. Barcelona 2011
Webs de interés.-  Un recorrido por la violencia de género.
Artículo comentado.- Pose, Carlos.- Humanidades médicas: Marañón, Morente, Gracia.  Edición especial para este blog.      
Vídeo comentado.- Manuel Cruz, REFLEXIÓN, PENSAMIENTO Y ACTUALIDAD.
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Noticias.-  

XXIII Congreso de Entrevista CLinica y Comunicación Asistencial. Granada 2-5 Mayo 2012.  
Toda la información en: http://entrevistaclinica2012.atlantacongress.org/bienvenida

XVth International Conference on Philosophy and Psychiatry
Culture and Mental Health
July 5-7, 2012 University of Otago Dunedin, New Zealand
The conference aims to go to the heart of debates about the nature of mental disorder, as it occurs in a multicultural setting. Second Call for Papers by April 2, 2012
Conference Web Site www.otago.ac.nz/ppp 

Comentario de libros.-

Moscoso, Javier.- Historia cultural del dolor. Editorial: Taurus, Madrid 2011 383 pag., Indice onomático y láminas de cuadros. 22 euros.

El profesor e investigador del CSIC Javier Moscoso nos propone  una historia del dolor que versa (según sus propias palabras) “sobre los métodos retóricos y persuasivos que han sido utilizados y todavía se usan, para generar convicción pública sobre la realidad subjetiva del daño”, y  continúa diciendo: “aunque el dolor y el sufrimiento entroncan con las emociones humanas, su historia no se ubica ni en la historia de las pasiones ni en la historia de las ciencias”. La historia del dolor remite, para el autor, “a la historia de la experiencia, es decir, a la historia de lo que es al mismo tiempo propio y ajeno, de uno y de otros, individual y colectivo”. Moscoso trata de desentrañar aquellos elementos que han permitido la articulación social de esta experiencia y de examinar sus formas históricas de modo colectivo.
Con este propósito nos remite  a esquemas persuasivos similares a lo que en el sentido aristotélico se denominaban tópicos, es decir, aquellos lugares comunes que son fuentes generales de argumentación. Estos esquemas persuasivos o tópicos son: la representación, la imitación, la simpatía, la adecuación, la confianza, la narratividad, la coherencia y la reiteración. Estos tópicos, en los que se divide la obra por capítulos, permiten un análisis  intersubjetivo que otorga un significado al dolor en cuanto sufrimiento colectivo.
Comienza el libro en la época tardomedieval y el nacimiento del Mundo Moderno analizando el dolor tal y como se mostraba en aquel momento y ha llegado hasta nosotros: obras pictóricas, representaciones teatrales, literatura… y observa que el dolor era dado a conocer de forma reiterativa y bajo la modalidad del máximo dolor posible. Esta representación buscaba que la emoción suscitada se transformara en historia, en relato, que además venía definida por los diferentes contextos a los que trataba de representar: el teológico, el bélico, el ámbito punitivo, la representación anatómica y la práctica de la medicina. Pero además el autor nos dice que el dolor no sólo se representa sino que se aprende, se imita y las sensaciones propias de dolor estarán enmarcadas en las representaciones  públicas, única vía de que el dolor individual encuentre significación en la colectividad. “El dolor no es transparente”, tal es así que en el drama del dolor, el espectador tiene un papel y no pequeño. Esta importancia del espectador emerge completamente, en lo referido al dolor y al sufrimiento ajeno, en el siglo XVIII. Los  filósofos Edmund Burke, David Hume y Adam Smith serán quienes, fundamentalmente, se fijen en los sentimientos y emociones que despiertan el sufrimiento ajeno. La simpatía hacia el sufrimiento ajeno configura nuestra experiencia del dolor. Los sentimientos de  compasión, indignación  o de impotencia  que acompañan al sufrimiento  de otros provienen siempre de emociones presentidas. Moscoso analiza cómo a partir de esta época la simpatía mutua sentará las bases de la moderna filantropía y de la beneficencia pero también de la experiencia estética y de la teoría política. Aparecerá una nueva sensibilidad pública diametralmente opuesta a la que se basaba en la representación o imitación del dolor, ahora los signos del dolor se encuentran regulados por una nueva política que evita las  manifestaciones externas  encaminadas a la exaltación del dolor. La gran aportación de Adam Smith, reseñada en la obra, reside en que la aplicación de la simpatía (y de los sentimientos morales) no limita su ámbito al contacto cara a cara entre individuos sino que la conexión emocional sigue allí donde el observador y la víctima ni se ven ni se conocen.
T.Rowaldson. Amputation.
El siglo XIX será crucial en la historia del dolor,  1846 será un año de especial relevancia en lo que se refiere al dolor en la práctica médica. La anestesia había aparecido y  se había puesto  en práctica. La anestesia superaba al mesmerismo y a la hipnosis, pero no obstante, no faltaron los debates entre los que estaban a favor y quienes se posicionaban en contra, tanto por un  problema técnico como por un problema ideológico e incluso ético. De hecho la confianza pasa a ser la palabra clave en la relación entre los profesionales y los pacientes. “A la primera mujer que dio a luz bajo los efectos del cloroformo hubo que convencerla de que el niño que tenía delante era realmente el suyo”. Refiere el autor que “la vida entera incluyendo la integridad física y la probidad moral, quedaban a merced del cirujano, que podía traicionar la confianza del paciente ya fuera por error o por incontinencia”.
Javier Moscoso
En lo referente a la ciencia, este siglo también se caracterizará por la búsqueda de la objetividad del dolor, tratará de buscar escalas que puedan medir el dolor. ¿Qué correlación hay entre la experiencia y la lesión que la provoca?  Se busca el hecho objetivo, en palabras del propio autor: “antes de convertirse en un hecho el dolor debió convertirse en un signo, en  una señal natural que ligada a otros elementos visuales permitiera la eliminación de los elementos subjetivos de la práctica médica. Ya no se trata de representar, imitar, simpatizar con el dolor ajeno, ni tan siquiera de buscar una proporción o adecuación sino de cuantificar en forma numérica el dolor”.  El final de XIX y el inicio del XX se verá muy influido por las nuevas corrientes psicológicas y muy concretamente por la obra de Sigmund Freud. Se asociará dolor con placer  pero no sólo como una característica propia de la libido sino como “un deseo oscuro e incontrolado de sufrir, el cual constituía una característica social de tipo universal y no sólo un fenómeno ligado a la libido”. El dolor y el castigo físico también estaban presentes en el ámbito de la educación, pero tal y como hemos visto el dolor se podía asociar al placer hasta tal punto que es muy interesante el texto que el autor nos aporta de Krafft-Ebing desaconsejando el castigo físico: “que la primera excitación del instinto sexual ocurre como resultado de una azotaina. De modo que, ante los peligros que esta fórmula de castigo conlleva, sería preferible si los padres, los profesores y las enfermeras la evitaran por entero”.
Será ya en el siglo XX cuando se comprenda que no sólo el dolor es difícil de medir (objetivo positivista del XIX) sino que dicho dolor  tiene una historia y que el estudio del dolor se basa en el análisis de la historia que lo sustenta. Los hechos no pueden prescindir de la narración de los mismos y será está narración la que de un modo más certero de la explicación del dolor. Esta narratividad tendrá aún más vigencia cuando, a la vez que crecía el conocimiento médico-experimental, eran muchas (y las siguen siendo) las situaciones en que  los síntomas no se corresponden con lesión alguna, incluso aparecen los denominados dolores “psicógenos”. La narración del dolor adquiere credibilidad por la coherencia del relato que nos ofrece  quien lo sufre. La narratividad y su coherencia interna adquieren valor diagnóstico en sí mismas. Según el autor “la subjetividad de quien siente, juzga y padece se convierte en el hecho objetivo del conocimiento”  y aunque la clínica cuando tiene discordancia entre lo que cuenta el enfermo y los signos que muestra su cuerpo toma partido por lo segundo, empieza a dejar sitio para la coherencia de la narratividad, coherencia funcional, según el autor. Lo cual a su vez nos retrotrae a lo dicho sobre la confianza necesaria en la relación médico-paciente.
Para el autor, la aparición del dolor como un objeto de la práctica médica, de la industria farmacéutica y del mercado cultural es un fenómeno propio del siglo XX. Aporta los siguientes datos: “en 1967 se fundó la Sociedad del Dolor Intratable. La revista Pain, dependiente de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor comenzó a publicarse en 1974. En 1986 la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor propició la primera gran clasificación de los llamados síndromes de dolor crónico”. Dice Moscoso: “La aparición de la medicina del dolor invertía el proceso histórico que se había desentendido del testimonio del paciente, que no había mostrado interés en los dolores crónicos internos y que, más importante, también había ignorado el dolor severo e incurable de grupos enteros de la población. La materialización institucional del dolor crónico, su comprensión al mismo tiempo médica, clínica y cultural, dependió  de la inversión del proceso de ocultamiento que limitaba el testimonio del paciente, que no atendía al dolor terminal y que mostraba aún menos interés por resolver o paliar el sufrimiento de los grupos marginales y clases desfavorecidas, incluida en esta categoría la clase no menor del enfermo desahuciado”.
El dolor, como otros síntomas, es presentado por el paciente en un contexto clínico y en un marco cultural y serán éstos y no el propio dolor quienes otorguen significación al síntoma. La narratividad  junto con su coherencia interna se convertirán en creíbles a fuerza de reiteración de los síntomas y más allá del marco teórico (siempre insuficiente) y de la adecuación al mismo,  será la narratividad la que como experiencia intersubjetiva encuentre la correspondencia necesaria para que la veracidad subjetiva pueda elevarse a la categoría de verdad objetiva.
 Un excelente libro, de los que gusta recomendar.

Juan Carlos Hernández-Clemente.
Madrid

Broggi, M.A. Per una mort apropiada. Edicions 62. Barcelona 2011

Marc Antoni Broggi
Marc Antoni Broggi ha escrito un libro útil, Por una muerte apropiada lo es sin duda ninguna. En breve se publicará la versión castellana. No es frecuente que se escriban libros que sean de utilidad. Si en una librería examinamos las estanterías dedicados a los de reflexión y ensayo no es raro observar que muchos son bastante inútiles, se trata de libros que apenas aportan nada sustancial. Entiendo que la utilidad de un libro puede medirse por su calidad literaria o por la información y reflexión contenidas en él. En ambos casos tales obras nos hacen o contribuyen a hacer una vida mejor.
El libro de Broggi es muy útil para nuestra época. En la actualidad el ejercicio de la mejor medicina suele conseguir beneficios para los enfermos, con frecuencia manifiestos, y de la lectura del de Marc Antoni, el médico y también el equipo de enfermería, son amablemente instruidos para que la atención debida a los pacientes sea de una gran calidad y humanidad.
A mi juicio, la utilidad de Por una muerte apropiada se basa en que Broggi fundamenta su argumentación en dos pilares muy poderosos que hoy en día, afortunadamente para los pacientes, casi todo el mundo considera cardinales: uno, el respeto sagrado a la autonomía del enfermo y, dos, una categórica posición frente y contra el dolor.
Se trata de un libro escrito por un médico culto y sensible. Nos regala muchas citas de literatos y filósofos que nos hacen más agradable la lectura, agradable y precisa al apoyarse en la experiencia y lucidez de aquellos que han acertado en el conocimiento de la vida de los humanos. Decía también que nos encontramos ante el libro de un médico sensible y compasivo ante el dolor de sus semejantes, que nos incita continuamente a respetar a los demás y a condolerse con sus padecimientos. Todas sus páginas exhalan humanismo y humanitarismo.
Aunque el trabajo que comentamos se centra especialmente en el ejercicio de la medicina en los momentos finales de la vida no es extraño que sus reflexiones puedan extenderse y aplicarse también a cualquier situación médica.
Por una muerte apropiada, podríamos decir que se abre con dos opiniones muy claras: «morir es inevitable, pero morir mal no lo es» [p.14] y «Con frecuencia se hace demasiado para posponer la muerte y demasiado poco, y demasiado tarde, para aliviar el sufrimiento» [p.17].
Como era de esperar Broggi trata de la dificultad que casi todo el mundo tiene para morir bien, con conformación y tranquilidad, pero no es pesimista sobre este particular. En unas pocas páginas da algunas claves que pueden permitir prepararse para morir bien. La sensibilidad del médico, la del equipo de enfermería y también la de la familia pueden ser de gran importancia para ayudar al paciente a morir: la compañía, la hospitalidad, la compasión, el coraje, la lealtad, el saber estar, la gestión de la esperanza, el saber escuchar son cualidades que nos son enunciadas y explicadas con sencillez y profundidad.
El respeto a la autonomía de los pacientes es una de las divisas de Por una muerte apropiada. Para Broggi el antiguo paternalismo médico debe desecharse completamente y debemos andar vigilantes para evitar que renazca. «Los ciudadanos ya no son considerados menores de edad por el sólo hecho de estar enfermos [...]. Se podría decir con ello que los principios de la Ilustración han llegado finalmente al mundo de la sanidad» [p.137]. Las ideas, creencias o doctrinas del otro aunque sean del todo respetables, aunque sean absolutamente mayoritarias nunca más podrán imponerse a nadie en nombre del bien. Los humanos hemos dejado de ser menores, somos adultos, las doctrinas o las ideologías no pueden sojuzgarnos, el mando de lo que se nos puede hacer lo tenemos nosotros, el médico ya no nos puede obligar sólo nos puede informar.
El capítulo 8 entiendo que es fundamental. Se titula Dos actuaciones básicas: evitar el dolor y las medidas inútiles. En este capítulo se expresan opiniones que a mi juicio ponen de manifiesto lo que sería el ejercicio de la mejor medicina en la cercanía de la muerte. Marc Antoni Broggi propone con suma claridad que el dolor es el peor de los males. Sigue al poeta John Milton cuando escribió que el «dolor es el infortunio absoluto, el peor de los males, y, cuando es excesivo, anula toda paciencia» [p.224]. En la página siguiente propone: «Creo que hay unanimidad en la hora de afirmar que no tiene ningún sentido haber de soportar el dolor». En la página 226 nos encontramos con la siguiente opinión, clara y valiente: «Afortunadamente, esta ideología que presentaba el dolor como rentable y salvífico tiene menos fuerza en nuestro entorno y ha quedado, excepto para una minoría exigua, como una impostura o, en el mejor de los casos, como un anacronismo».
Estoy convencido que encontrarnos con médicos para los que el dolor «es el enemigo principal» [p.227] que «esclaviza» [p.228] es lo mejor que nos puede ocurrir si enfermamos o vamos a morir.
Sobre la llamada limitación del esfuerzo terapéutico (LET) la opinión de Broggi es nítida, compartida por muchos, pero que no siempre se la atiende como se merece para el bien del enfermo: «No habría de ser normal que la gente muera con catéteres, sueros, y sondas, o bien siguiendo hasta el último día un tratamiento quimioterápico, antibiótico o de diálisis; es absurdo. Seguramente eran medidas correctas el día que se instauraron, pero algunas han dejado de serlo. Hemos de aprender a pararlas, sencillamente, cuando el enfermo lo necesite» [p.249]. Lo relevante de lo dicho por el Dr. Broggi es que hemos de aprender, reitero, debemos aprender a parar y a retirar medidas instauradas cuando la situación del paciente no tiene remedio. ¿Qué sentido tiene proseguir? ¿No puede llegar a ser una crueldad insistir con tratamientos o medidas que según la opinión de todos ya no son efectivas para salvar la vida del enfermo? El médico y el familiar deben saber parar, deben saber retirar o consentir en la retirada de aquello que ha dejado de tener sentido.
En el libro de Broggi el lector encontrará además reflexiones largo tiempo meditadas por el autor sobre los derechos del paciente, sobre la información apropiada, sobre el documento de voluntades anticipadas (DVA), sobre la sedación en la agonía y la eutanasia. Acerca de este último particular se insiste con argumentos muy potentes que la sedación en la agonía nada tiene que ver con la eutanasia.
Cabe decir por último que bastantes de las reflexiones y propuestas contenidas en este libro se apoyan en documentos elaborados por el Comitè de Bioètica de Catalunya durante sus veinte años de existencia y del que en estos momentos Marc Antoni Broggi es el presidente.
Los estudiantes de medicina, los médicos residentes e, incluso, los médicos experimentados si leen con atención este libro no podrán evitar ser mejores médicos. Y los familiares pueden encontrar en él la comprensión necesaria para ayudar a tomar decisiones prudentes al enfermo en su provecho, y a veces, cuando es necesario, en su lugar.

Rogeli Armengol
Barcelona.

Webs de interés.- 

VIOLENCIA DE GENERO

Ofrecemos a nuestros lectores una selección internacional de portales dedicados a la violencia de género. En todos ellos se ofrece ayuda directa a las mujeres afectadas, así como recursos comunitarios. Resulta interesante constatar como los problemas que se relatan tienen una notable coincidencia independientemente del país que estemos considerando.

ESPAÑA

La Fundación Ana Bella somos una organización sin ánimo de lucro formada por mujeres que hemos superado la violencia de género en positivo y nos dedicamos a VISIBILIZAR y prestar apoyo integral de forma eficaz a mujeres en riesgo de exclusión: víctimas de violencia de género, inmigrantes y madres en situación de pobreza.
La misión de la Fundación Ana Bella es construir una sociedad en igualdad libre de violencia hacia las mujeres.
Con nuestros Testimonios Positivos estamos creamos redes naturales de mujeres que ayudamos a otras mujeres provocando un efecto multiplicador.

REINO UNIDO

The first Women's Aid federation was set up in 1974, providing practical and emotional support as part of a range of services to women and children experiencing violence.  1978: New research in Scotland revealed that I in 4 reported violent crimes was ‘wife assault’. We carry out a groundbreaking study of 1000 women living in refuges – Leaving Violent Men. 1977: The Housing Act 1977 (Homeless Persons) - through our concerted lobbying, women and children at risk of violence are acknowledged as homeless and gain the right to state help with temporary accommodation.  1976: We help introduce the first Domestic Violence Bill (The Domestic Violence and Matrimonial Proceedings Act), which gives new rights through civil protection orders (injunctions) for those at risk of violence.
We celebrated our 30th birthday in 2004.

CANADA

Statistics Canada's 1998 report Family Violence in Canada: A Statistical Profile, which analysed data provided by 154 reporting police agencies, shows that:
  • women continue to outnumber men nine to one as victims of assault by a spouse or partner;
  • in 1996 half of all family homicides involved spouses;
  • between 1977 and 1996, three times as many women were killed by their spouses as were men killed by their spouses;
  • girls are at greatest risk of sexual assault by a family member while between 12 and 15 years of age;
  • in 1996 nine of ten crimes committed against older adults by family members were physical assaults.

AUSTRALIA  (Western Gov.)

Incluye la violencia de género homosexual, tantas veces olvidada:

Finalmente ponemos al alcance de nuestros lectores el estudio DETECTA:


Se trata de un completo estudio sobre adolescentes en los que se detecta una dominancia del sexismo benévolo frente al hostil, aunque este último también está presente entre los chicos.

La Redacción.-

Artículo comentado.- 

Pose, Carlos.- Humanidades médicas: Marañón, Morente, Gracia.  (Publicado en: Benjamín Herreros, Pedro Gargantilla y Fernando Bandrés (Coords), Gregorio Marañón: cumbre y síntesis para el siglo XXI, Colección docencia universitaria, Madrid 2008, pp. 121-142).  Edición especial para este blog por deferencia del autor.

Carlos Pose
Pose, Carlos (nac. 1971), filósofo y bioeticista, es profesor de Ética en la Universidad Pontificia de Salamanca. Es autor de dos libros, Lo bueno y lo mejor. Introducción a la bioética médica (2008), y Bioética de la Responsabilidad. De D. Gracia a X. Zubiri (2011), y de numerosos artículos sobre temas de filosofía y bioética. El profesor Pose ofrece en exclusiva para los lectores de nuestro Circulo de lectura una profunda reflexión sobre qué puede ser el término “Humanidades Médicas”. Para ello traza una evolución del término desde Marañón a Diego Gracia, pasando por Morente.

La línea argumental bàsica es la siguiente: para Marañón “el cultivo de las humanidades y de las artes ha de tener  [para el médico] el sentido de una diversión o pasatiempo, útil para quienes ejercen una profesión tan exigente y dura como la medicina”. El enfoque de Morente es mas filosófico: hay unas acciones “técnicas” y otras acciones “que no se definen por su utilidad y su finalidad, acciones que no son medios para un fin, sino que constituyen un fin en sí mismas; acciones que el hombre realiza no porque conduzcan a un término apetecido, sino que son ellas el término apetecido; acciones que no llevan hacia una meta, sino que ellas son la meta misma. Diría entonces que hay acciones que son preferidas como medios y otras que son preferidas como fin absoluto. A ese conjunto de acciones lo llamo ‘ética’” Pose aprecia en esta visión de las Humanidades una superación de la dicotomía entre “hechos y valores”, una dicotomía que viene del Trivium y Quatrivium y desemboca en el “bachillerato de ciencias y de letras”, si se me permite la licencia. “Por el contrario, (nos dice Pose),  Morente quiere salvar las humanidades trazando una distinción radical entre técnica y ética.”

Una parte muy sustantiva del trabajo de Pose se centra en el pensamiento de D. Gracia, para quien las Humanidades deben cumplir un papel fundamental en la enseñanza de los futuros médicos: enseñarles a razonar.  Y no solo razonar, también reflexionar sobre el ser humano y sobre la estética. La tarea para las Humanidades Médicas aparece entonces en su auténtica dimensión.  Reducir las Humanidades Médicas a la Bioética sería un craso error, como ya lo fue reducirla a la “Historia de la Medicina”. Citando a Diego Gracia, Carlos Pose defiende que: “El cultivo de las Humanidades médicas es difícil, más difícil que el de cualquier otra rama de la medicina […] porque exige, cuando menos, dos formaciones, la de Medicina y otra más o menos colindante con la Filosofía (Estética, Arte, Ética, etc.). Las Humanidades médicas son típicos saberes interdisciplinares. Y de todos es conocida la dificultad de éstos. Ser un buen profesional de las Humanidades médicas exige no sólo la doble formación citada, sino además la excelencia en ambos dominios. Mi experiencia es que cualquier cosa menor que ésa está por principio condenada al fracaso”.
Accede al artículo en la columna de la derecha del blog o clicando aqui.
F. Borrell
Barcelona.


Vídeo comentado.-  

Manuel Cruz. Reflexión, pensamiento y actualidad


Video de Manuel Cruz, (23 minutos de duración), catedrático de filosofia, Barcelona. En esta entrevista profundiza sobre la misión del filósofo, “fijarse en aquellas cosas que pasan por delante del resto de los mortales y les parece normal. Ortega distinguía entre ideas y creencias, (en las que “estamos”). Para Cruz hay que llevar las creencias al plano de las ideas para discutirlas. El filósofo es profesional de la sospecha. En ocasiones “nos reconocemos incapaces de discutir mas allá de esto”. El filósofo acepta el reto de discutir en este más allá, ampliar el ámbito de las cosas sobre las que somos capaces de pensar y hablar. Pone como ejemplos la idea de Dios o del Hombre.  En relación al futuro de las Humanidades  cita un empresario que prefiere un licenciado en Humanidades que en Económicas, debido a su mayor creatividad, pero ¿es eso lo que deseamos para las Humanidades? Debería servir para entender mejor el mundo, incluso para impugnar el orden de este mundo, mas en un momento de “barbarización” de las élites del poder. La entrevista discurre en la segunda parte en relación a la concepción del mundo, la incapacidad de repensarlo, la contradicción de que “todo cambia” pero no somos capaces de imaginar otro orden social. El dolor y la injusticia es tan desmesurada que no sabemos hacer con ella. Los medios generan una mala conciencia pero los poderes políticos tampoco dan una salida a esta conciencia global que existe. Nuevamente el filósofo como disconforme, como profesional de la sospecha, debe cuestionar el orden actual.

F. Borrell, Barcelona.