BLOG LÍDER EN HUMANIDADES MEDICAS Y FILOSOFIA DE LA MEDICINA.- FUNDACION LETAMENDI- FORNS Comité Editorial: Francesc Borrell. Juan Carlos Hernández Clemente. Director del blog: F. Borrell Carrió; Secretario de Redacción: Juan Medrano Albeniz.

BOLETÍN IATROS ISSN 2014-1556

Este Boletín tiene por objetivo difundir y compartir comentarios de libros y artículos en Humanidades Médicas y Filosofía de la Medicina y difundir las actividades de la Fundación Letamendi Forns y Fundación Iatrós.
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BOLETIN IATROS, ENERO 2016.

CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.-  13th World Congress of Bioethics.
Comentario de libros.-  
Michael S. Gazzaniga  ¿Qué nos hace humanos? La explicación científica de nuestra singularidad como especie. Editorial: Paidós, 2010.
L, Grimaltos T. Teoria del coneixement. Universitat de València, València 2003
Webs de interés.-  Selección de webs relativas a discapacidad.
Artículo comentado.-       Effectiveness of motivational interviewing in patients with dyslipidemia: a randomized cluster trial  

Vídeo recomendado.- Robert Waldinger: What makes a good life? Lessons from the longest study on happines.


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Noticias.- 

Boletin de Bioética de la Complutense nº 24
Lidia Feyto edita este interesane boletín. Encontraréis entre otros un artículo sobre Franklin y el “grounchomarxismo” comentado por Diego Gracia.


Simposium Internacional “Naturaleza Humana 2.0”  Universidad Pontificia de Comillas.  Del  11-02-2016 al 13-02-2016



13th World Congress of Bioethics.

The 13th World Congress of the International Association of Bioethics will be held in Edinburgh in 14 -17 June 2016.  The Congress theme is Individuals, Public Interests and Public Goods: What is the contribution of bioethics? 



Comentario de libros.-

Michael S. Gazzaniga  ¿Qué nos hace humanos? La explicación científica de nuestra singularidad como especie. Editorial: Paidós, 2010.

Gazzaniga M.
A lo largo del libro el autor se va interrogando sobre aquellas características que nos hacen únicos como especie y que nos diferencian del resto del Reino animal y sobre todo de nuestros parientes más cercanos, el resto de los homínidos. Para ello se apoya en numerosos estudios científicos tanto de biología evolutiva, neurociencia, psicología, antropología etc. que le permiten buscar bases científicas sobre las que sustentar eso “que nos hace humanos”.  Para el autor, el cerebro humano “es en verdad un extraño mecanismo, diseñado para la selección natural con un propósito principal: tomar decisiones que favorezcan el éxito reproductivo”. La genética está muy presente en todo el libro y nos aporta informaciones  sorprendentes como la presencia de los genes MCPH1 y el ASPM como responsables del fulgurante incremento del tamaño cerebral en nuestros antepasados. Los genetistas piensan que si dichos genes han evolucionado adaptativamente a lo largo de la constitución de la especie humana probablemente continúen evolucionando. Así mismo, el llamado gen del lenguaje FOXP2  que, al parecer, en el ser humano habría mutado en dos ocasiones durante los últimos doscientos mil años, lo cual está dentro del mismo marco temporal estimado para la aparición del lenguaje hablado en seres humanos. Gazzaniga continúa repasando todo aquello que desde el punto de vista biológico nos hace humanos: el bipedismo que nos permitió liberar las manos y cambió los patrones respiratorios, nuestros pulgares oponibles que permiten una coordinación motora más fina,  nuestra laringe que permite emitir sonidos que usamos en el habla, nuestro sistema de neuronas espejo más desarrolladas que las descubiertas en otras especies, la habilidad para poder saber que los demás tienen pensamientos, creencias, deseos, es decir,  lo que se denomina Teoría de la mente.
Pero además de nuestros orígenes biológicos surge el ser social, obligadamente social, que es el ser humano. Según palabras del autor: “Somos sociales hasta la médula. Es imposible olvidar este hecho. Nuestro gran cerebro está ahí para manejar asuntos sociales. Todo lo demás deriva de este hecho, del hecho de que para poder sobrevivir y prosperar tuvimos que convertirnos en seres sociales”, y parece ser que fueron tres los factores que interrelacionadamente impulsaron el desarrollo de nuestra mente social: la selección natural, la selección sexual y las consecuencias de necesitar más comida con la que alimentar nuestro cerebro en crecimiento. Sin embargo, el grupo social de cada individuo tiene sus límites, al parecer cada persona no se relacionaría con más de 150-200 personas, en forma de grupo social establecido. Dumbar propone cinco capacidades cognitivas que podrían limitar el tamaño del grupo social: la capacidad de interpretar información visual para reconocer a otros, la memoria para las caras, la capacidad de recordar quién está relacionado con quién, la capacidad de procesar información emocional y la capacidad de manipular información sobre un conjunto de relaciones. Para este autor esta última habilidad cognitiva, que tiene que ver con la gestión de los asuntos sociales, sería la que determinaría en mayor medida el tamaño del grupo social. La comprensión de lo que significa ser social en el ser humano es fundamental para comprender la condición humana más allá de su naturaleza.
Gazzaniga también apuesta por una programación ética innata, fruto de la selección natural y además, en contra de lo que pudieron pensar Platón o Kant  sobre la responsabilidad de la conciencia racional en nuestras acciones morales, recientes descubrimientos (A. Damasio) sugieren que las emociones desempeñan un papel fundamental en la toma de decisiones y que un cerebro totalmente racional no es un cerebro completo. Independientemente de cuántas ideas racionales pueda tener una persona, la emoción es necesaria para la toma de una decisión y esto también incluye decisiones morales. El ser humano es el único ser vivo que se interroga sobre la corrección de la decisión elegida, sobre sus consecuencias, sobre la prudencia de las acciones o decisiones tomadas. El concepto de un cerebro con circuitos especializados en problemas específicos se denomina “Teoría del cerebro modular” y se definen los módulos como unidades de procesamiento mental que han evolucionado en respuesta a presiones selectivas, o bien, se definen por lo que hacen con la información recibida. Pues bien,  con respecto a la moral que también nos constituye como humanos, la propuesta del autor es que un estímulo induce un proceso automático de aprobación (aproximarse) o rechazo (alejarse) que nos lleva a cierto estado emocional, y este estado emocional produce una intuición moral, que puede impulsar a un individuo a la acción. El razonamiento sobre el juicio o la acción viene después, cuando el cerebro busca una explicación racional. Para el autor “este proceso incluye juicios morales, que raramente son el resultado de un verdadero razonamiento moral. Alguna que otra vez, sin embargo, el yo racional participa realmente en el proceso del juicio”. Los módulos morales de nuestro cerebro serían: el módulo de la reciprocidad, el de sufrimiento, el de la jerarquía, el de la coalición endogrupo/exogrupo y el  de la pureza.
Las personas, también, somos capaces de pasar voluntaria y deliberadamente de una perspectiva abstracta a otra con gran facilidad y flexibilidad. Tenemos la capacidad de simular emociones con el lenguaje y la imaginación y de alterar nuestras simulaciones mediante el uso de la perspectiva y para proyectarnos hacia el futuro y hacia el pasado enriqueciendo nuestro mundo social,  haciendo que nuestras simulaciones sean más poderosas y complejas que en el resto de las especies.
La creación artística es nueva en el mundo animal. En el cerebro humano sucede algo más que nos ha permitido  la simulación, cierto cambio en la conectividad que nos permite escindir lo real y lo imaginario y usar información contingente. Esta capacidad única  ha hecho que seamos muy flexibles y adaptables a diferentes entornos rompiendo  los rígidos patrones a los que están sujetos otros animales. Será esta capacidad imaginativa la que está en la base de la creación artística pero también comprendemos que existen fuerzas invisibles, inobservables y razonar sobre ellas, dando paso a lo que hoy en día conocemos como ciencia.
Juan Carlos Hernández Clemente.
Madrid

Blasco JLL, Grimaltos T. Teoria del coneixement. Universitat de València, València 2003

En este blog nos hemos ocupado reiteradamente de la validez de un argumento, la retórica y la filosofía del lenguaje. Todo ello nos conduce a na pregunta: ¿qué significa saber algo? Resulta una obviedad que conocemos el mundo que nos rodea a través de la percepción, pero cuando afirmamos conocer algo lo expresamos con palabras. Una parte de los conocimientos que cualquier persona atesora es mera conducta, formas de actuar o de hacer. ¿Alguien duda de la sapiencia de la modista que a través de un patrón monta un vestido, o de un cirujano que cambia la válvula mitral? Algunas conductas son fácilmente traducibles a palabras, otras de manera muy dificultosa…. Por ejemplo la motricidad exquisita de una bailarina…. ¿es eso también sapiencia? ¿Lo es la interpretación de un pianista?
Grimaltos T.
El libro que nos ocupa traza una magnífica síntesis de las aportaciones filosóficas relativas al conocimiento, - qué es, cuales son sus condiciones de verdad-  expresado con palabras. Es decir, al conocimiento que el sujeto reconoce como tal y lo expresa en una conversación. Quizás para un filósofo le sea mas complicado hablar por ejemplo de conocimientos tácitos, pues sería tanto como reconocer la vertiente psicológica de la epistemología. Esta naturalización del concepto conocimiento… ¿hacia dónde nos conduciría?

Posiblemente nos conduce a la misma conclusión que llegan los autores, siguiendo a Quine: el conocimiento no puede analizarse concepto a concepto, sino de manera global, como sistema de conceptos o teorías del mundo. “La epistemología es lingüística mas psicología” (pág 31).  Pero tratemos de sintetizar el camino que nos proponen Blasco y Grimaltos.

Tras una revisión histórica de cómo ha evolucionado la epistemología, los autores nos proponen una definición: conocimiento es una creencia justificada. Ahora bien, podemos tener sólidas justificaciones y creer algo falso. Puedo creer que mi sobrino vendrá a comer el día de Navidad a mi casa, porque así lo ha manifestado, pero él puede haber decidido (y no comunicado) que cambia de planes. Es decir, hay condiciones que cancelan las creencias. Ahora bien, si la causa de mi creencia es razonable, es la mas probable y fiable, y estoy dispuesto a cambiarla si mis justificaciones son canceladas… podemos afirmar que en esta situación tengo un conocimiento bien asentado. Lo cual no garantiza que sea cierto. Sencillamente es plausible.

En este punto los autores nos señalan tres tipos de canceladores que atacan a la justificación de la creencia (los ejemplos que a continuación los ilustran son míos): a) un dato que desmiente directamente el soporte de mi creencia, por ejemplo, creía que el fármaco “a” era idóneo para la diabetes, pero sale un ensayo que nos indica que tiene efectos secundarios inaceptables; b) resulta que creemos que el fármaco “a” es idóneo, pero en realidad lo que está resultando idóneo es un excipiente que se usa en la fabricación del compuesto farmacológico. En todo mi creencia es funcionalmente correcta, pero a la postre resulta ser  falsa. Estoy dando un fármaco que funciona, pero funciona por una razón diferente a la que yo creo; obsérvese que todo el desarrollo de las llamadas variables de confusión van precisamente hacia este tipo de cancelador; veamos el tercer tipo…  c) Todos pensamos que el fármaco “a” e idóneo para la diabetes, pero salen dos estudios que lo desmiente. Ambos estudios incurren en un craso error  que nadie detecta, de manera que la comunidad científica deja de recomendar el fármaco “a” cuando éste continúa siendo una buena opción. Sin embargo yo no he leído estos trabajos ni las recomendaciones que se derivan de los mismos y continúo creyendo que el fármaco “a” es válido, en contra del criterio de la comunidad científica; de estge modo y de manera paradójica, pues no dispongo de una base de razonamiento o justificación suficiente sdi alguien de la comunidad científica impugnara mi práctica clínica, soy el único que cree lo que es verdad. Puede parecer una situación rara, pero eso ocurrió en los años 70 cuando determinados médicos recomendaban mezclar diferentes antidiabéticos orales, en contra de lo que en aquel entonces era la práctica académica. Solo 15 años mas tarde la comunidad científica avaló esta práctica.

Los ejemplos que me acabo de inventar son del tipo “Gettier”, en honor al primero de los autores que los puso de relieve. Estos ejemplos obligan a redefinir lo que entendemos por conocimiento: es una creencia justificada en la que el sujeto ha examinado de manera suficiente si existen canceladores, y está dispuesto a rectificarla en caso de que aparezcan (dichos canceladores). Dicho de otra manera: admite que su creencia es plausible pero no 100% segura, y le atribuye a esta creencia diversos grados de probabilidad.

Ahora bien, considerando al conjunto de mis creencias, ¿cómo puedo afirmar que no vivo en Matrix?, ¿cómo puedo estar seguro que no soy un cerebro en una cubeta en un laboratorio marciano?... Y  desde un escepticismo no tan radical… ¿las justificaciones de nuestras creencias tienen que basarse en algunas de ellas que tengan la consideración de “indudables”? Responder que “si” nos llevaría al llamado fundamentalismo epistemológico.

El fundamentalismo epistemológico no es una posición “talibán”, aunque la palabra que lo adjetiva suene terrible. Lo que solicita es que haya un tipo de experiencia de conocimiento lo mas fiable posible, y que sobre ella se asiente el resto. Otra posición quizás menos exigente sería tratar que mis creencias sean coherentes entre ellas, es decir, que dibujen un sistema de creencias sin contradicciones. Si esta fuese finalmente mi posición estaría abonando lo que ha venido en llamarse coherentismo epistemológico.

No podemos entrar a fondo en estas dos posiciones aparentemente opuestas, pero digamos que por “coherencia” los autores nos proponen un sistema de creencias sin contradicciones (es decir, consistente) y que entre ellas se encuentran relacionadas por inferencias.  Coherencia por consiguiente = consistencia + inferencia. Eso dibuja una red de creencias en las que podemos distinguir unas “nucleares”, que reciben el nombre de creencias “prima facie”: son las derivadas de la percepción, nuestra experiencia introspectiva y la memoria, (llamados técnicamente  juicios IPM, introspección/ percepción/  memoria). Observe el lector que esta versión del coherentismo nos aproxima a una visión fundamentalista, y que la barrera entre ambas se diluye.

Los autores nos advierten enseguida que un sistema coherente de creencias no resulta verdadero porque sea lógico y consistente, sino porque las creencias que componen dicho sistema son en sí mismas verdaderas. Algu8nso sistemas, la mayoría, tendrán parte de sus creencias correctas y otras falsas total o parcialmente. Y ocurre con harta frecuencia que las personas olvidamos las razones que nos han llevado a creer en algo, y continuamos creyendo simplemente porque en un momento determinado decidimos que “comprábamos” dicha creencia. Por consiguiente las personas, y sobre todo los profesionales de la salud (añado), tenemos el deber de buscar garantías (o justificaciones) de nuestras creencias “fuera de nosotros”, acercándonos a las mejores fuentes de conocimiento. Continuar creyendo en algo no porque en un momento dado así lo decidimos, sino porque revisamos las garantías de dicha creencia y no dudamos en rectificarlas si fuera el caso.

Puede ocurrir que tras esta revisión continuemos manteniendo creencias que han quedado obsoletas…, eso es, puede que nos equivoquemos de manera testaruda… o puede que no, puede que las pretendidas “novedades” no lo sean tanto… y permanezcamos en nuestros trece pero de manera razonada. En todo caso lo importante es que nuestra decisión venga de la mano de un obligado razonamiento. De lo contrario estaríamos faltando a un deber deóntico, el deber de buscar nuevas evidencias y revisar nuestras creencias sin amago de pereza (añado yo). ¿No estamos hablando en este punto de una ética de la medicina basada en evidencias?

Llegado aqui debemos plantearnos cómo manejarnos con estas evidencias, cómo llegar a formarnos una idea del mundo. Ello exige  distinguir lo que es el contenido del conocimiento de lo que hace que este conocimiento sea objetivo, sea verdadero. El silogismo aristotélico pone las bases de la lógica, pero no será hasta Kant que nos preguntaremos: “¿Cuáles son las leyes formales que rigen la formación de los conceptos y garantizan su valor de objetividad?” (pág 40).  El entendimiento humano produce juicios… ¿de qué tipo son? ¿En qué nos basamos para afirmar que tienen valor de verdad? ¿Qué principios mas allá de la lógica formal regula la producción de juicios objetivos y verdaderos?

De este esfuerzo nace la distinción kantiana entre  juicios analíticos y sintéticos. Los primeros parecen triviales, parecen aportar bien poco al conocimiento del mundo, pues expresan propiedades que están implícitas en las mismas palabras que usamos. Locke afirma que en primer lugar son frases que dicen cosas mas generales de cosas mas concretas. Por ejemplo: el plomo es un metal. Expresan propiedades que se deducen del concepto, por ejemplo, los metales son duros. Y pueden dar lugar a frases que son tautológicas (resultan verdad meramente por su forma lógica de ser enunciada), o usan sinonimias (el ser humano razona, el ser humano es persona, etc…).

Los juicios sintéticos afirman propiedades que hemos verificado con la percepción, verdades que son contingentes, en el sentido que podrían ser también de otra manera, (“todos los cuervos son negros”). La Escuela de Viena introdujo el concepto de verificación y falsación (Popper) en un intento de delimitar lo que es ciencia de lo que son otros tipos de crencias. La idea de Dios, por ejemplo, no seria falsable, (es decir, no encontraríamos a creyentes de Dios que admitieran un estado de cosas o un experimento que pudiera indicar la no existencia de Dios; ante una terrible catástrofe argumentarían que es compatible con la bondad de Dios como prueba de fe, etc.).

Ocurre con la ciencia que acepta definiciones del mundo con la pretensión de que dichas definiciones tienen valor universal e incluso esencial. Cuando un médico afirma de su paciente que tiene tuberculosis entiende que hay una enfermedad con este nombre que afecta a su paciente, y que otros médicos interpretarán el diagnóstico como las manifestaciones mórbidas de una infección por bacilo de Koch, etc. Esta posición para Quine merece el calificativo de platonismo metafísico. Nadie puede garantizar que dos médicos entiendan exactamente lo mismo por enfermedad tuberculosa. Quizás participen de un 60 o 70% de conocimientos similares o idénticos, pero difícilmente entenderán exactamente los mismos hechos fisiológicos y anatomopatológicos. La posición de Quine es llamada empirismo epistemológico.
Quine WV

Para una conexión de estas ideas con el mundo de la medicina, y mas en concreto, de la Medicina Basada en Evidencias, recomendamos la lectura de nuestro artículo sobre el colectivo profesional como sustentador de conocimiento (ver aquí).

Destaquemos para acabar la breve introducción que realizan los autores sobre un concepto complejo y que ha dado muchos quebraderos de cabeza a filósofos de la talla de Putnam, Searle o Quine: los lenguajes intensionales (con “s”) frente a lenguajes extensionales. Esta distinción la debemos a Frege. Para este autor un lenguaje extensional permite la substitución de un término de la frase por otro sinónimo sin que el conjunto de la frase pierda su valor de verdad. Esta substitución no resulta posible en los lenguajes intensionales. El ejemplo de Frege es el siguiente:

  • 9 es mayor que 7
  • Los planetas son 9
  • Los planetas es mayor que 7

Pero… ¿siete qué? ¿siete planetas?...  En tal caso la proposición  inicial que es una proposición matemática queda transformada en una frase incomprensible, o si substituimos “es” por “son”, en una frase descriptiva de tipo astronómico: “los planetas son mayor que 7 (planetas)”…. En tal caso un juicio analítico pasaría a ser un juicio sintético. Y si no cambiamos el sentido de “7” ni el verbo “es”, la frase no se entiende, cae en un error categorial, mezclamos peras con manzanas… 
Los lenguajes extensionales tienen referencias claras y precisas y las proposiciones que podemos formar caen en valores de verdad o falsedad. Los lenguajes intensionales (con “s”) son lenguajes en que predomina el sentido, la probabilidad, la necesidad…. Y por consiguiente las proposiciones suelen tener por objeto intenciones, presuposiciones tales como… “Juan cree que Irene vendrá a comer”. En esta frase lo único concreto es que Juan tiene esta creencia específica  y concreta, una creencia que no resulta  posible sustituirla por ninguna otra sinónima. Es específica de Juan en este momento y lugar. Por ello algunos autores afirman que el lenguaje de las intenciones es un lenguaje intensional.

Francesc Borrell i Carrió
Barcelona.


Webs de interés.- 

Discapacidad intelectual

Recopilación legislativa y jurisprudencial


Noticias Jurídicas ha publicado, con motivo del Día Internacional de la Discapacidad (3 de diciembre), esta interesante y útil recopilación. En su introducción se cita al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon: “Hagamos todo lo necesario para asegurar que las políticas, los programas, las directrices y las tecnologías del siglo XXI estén al alcance de las personas con discapacidad y tengan en cuenta sus perspectivas y experiencias”.


Abuso y discapacidad intelectual. Orientaciones para la prevención y la actuación
Guía, pionera en España, que pretende prevenir, detectar e intervenir en casos de abuso o maltrato a personas con discapacidad intelectual. Incluye un novedoso protocolo de actuación ante abusos sexuales y violencia doméstica y de género contra este colectivo. Elaborada por Fundación Carmen Pardo-Valcarce, la Comunidad de Madrid y la Federación de Organizaciones a Favor de Personas con Discapacidad Intelectual (Feaps), y ha contado para su realización con la colaboración de la Guardia Civil. El maltrato a las personas con discapacidad intelectual es hasta diez veces más frecuente que en otros colectivos, siendo el abuso sexual el delito más frecuente (76% de los casos); de ellos, la mitad se produce en el ámbito familiar, el 26% entre compañeros, el 23% fuera de estos ámbitos y el 10% por profesionales.

El sobreesfuerzo económico que la discapacidad intelectual o del desarrollo ocasiona en la familia en España 2014
Informe de FEAPS que destaca que el sobreesfuerzo económico que deben hacer las familias que tienen entre sus miembros a una persona con discapacidad intelectual es de media superior a los 24.000 euros al año, lo que supone 5.000 euros más que en 2008.


Las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo ante el proceso penal
Torcuato Recover e Inés de Araoz (coordinadores)
Libro que se edita como respuesta a la flagrante desproporción de personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental en la población penal, en la que alcanzan el 6,5% del total. De ellas, casi un 70% llega a prisión sin que se haya detectado previamente la existencia de su discapacidad. La obra busca identificar las disfunciones, de precisar dónde es necesario establecer apoyos, ya sean puntuales, relevantes o significativos, permanentes o intensos, y de hacer un llamamiento tanto a los operadores jurídicos que intervienen en el proceso penal, a las administraciones públicas competentes, como, directamente, al compromiso de la organizaciones que integran el movimiento asociativo a favor de las personas con discapacidad, para que ofrezcan asesoramiento y ayuda a quienes formando parte de este especifico grupo de población, se ven inmersos en el proceso penal.

Guía del derecho al voto para personas con discapacidad intelectual
Elaborada y editada por FEAPS y la Fundación Wolters Kluwer, esta guía, redactada para lectura fácil, informa y forma en todo lo relacionado con el voto, la democracia y las elecciones.

Sexualidades Diversas
Manual para atención de la diversidad sexual en las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo, elaborado por Noemí Parra y Moisés Oliva y editado por FEAPS Canarias.

Juan Medrano
Bilbao

Artículo comentado.- 

Julia Bóveda-Fontán , Nieves Barragán-Brun , Manuel Campiñez-Navarro,  Luís Ángel Pérula-de Torres et al. Effectiveness of motivational interviewing in patients with dyslipidemia: a randomized cluster trial   BMC Family Practice  December 2015, 16:151

    
El Grupo COmunicación y Salud  realiza una meritoria tarea docente, pero también de investigación, como nos demuestra el presente trabajo. El objetivo de este estudio fue evaluar la eficacia de una intervención multifactorial basada en la entrevista motivacional (EM). La EM consta de algunas características verbales y no verbales que permiten al terapeuta   desbrozar el camino hacia cambios de conducta. Un elemento crucial en este tipo de entrevistas es lograr que sea el propio paciente quien verbalice una nítida intención de cambio.

Para verificar si este tipo de entrevista es o no eficaz,  un grupo de médicos de familia efectuó una intervención sobre pacientes afectos de dislipemia.

El estudio fue  multicéntrico, controlado, aleatorizado, y participaron 38 médicos y 227 pacientes con dislipemia no controlada. De estos pacientes 107 fueron asignados al grupo internvención, (EM)  y el resto a grupo control.  Tras 12 meses de seguimiento se  midieron los niveles de lípidos, y el grado de control se analizaron en base a los criterios de las guías clínicas.

Se lograron reducciones del colesterol de alrededor de 20 mg y no se encontraron diferencias entre los dos grupos. Sin embargo, cuando se evaluó el grado de control de los lípidos mediante la combinación de colesterol <200 130="" de="" ldl="" menor="" nbsp="" y="">se observó que un mayor porcentaje de pacientes alcanzó cifras objetivo en el grupo intervención
Por consiguiente un enfoque basado en la entrevista motivacional realizado por los médicos de atención primaria logra una reducción significativa en todos los parámetros de lípidos, riesgo cardiovascular, reducción de peso y la adherencia a la dieta mediterránea, similar a la obtenida con la intervención habitual.... Pero se muestra  superior en la proporción de pacientes que alcanzaron las metas de control de lípidos combinados y el nivel de ejercicio físico.         

La Redacción.-


Vídeo recomendado.-

Robert Waldinger: What makes a good life? Lessons from the longest study on happines.




El Harvard Study of Adult Development probablemente es el estudio más largo relativo a cómo vivimos y hasta qué punto somos felices. Quien nos habla en este vídeo es el director de dicho estudio. Entresacamos algunes de sus afirmacions:

“ Durante 75 años, hemos rastreado las vidas de 724 hombres, año tras año, preguntando por su trabajo, su vida familiar, su salud, y por supuesto,  sin saber cómo sus historias de vida iban a resultar. (...) Alrededor del 60 de nuestros originales 724 hombres siguen vivos, siguen participando en el estudio, la mayoría de ellos en sus  90 años. Y ahora estamos empezando a estudiar los más de 2.000 hijos de estos hombres. Y yo soy el cuarto director del estudio. (...) El fundador  de este estudio nunca en sus sueños más indómitos llegó a imaginar que yo estaría aquí hoy, 75 años después,  ¡y  el estudio aún continúa!. Cada dos años, nuestro personal de investigación paciente y dedicado llama a nuestros hombres y les pregunta si les podemos enviar todo una más serie de preguntas acerca de sus vidas. (...) ¿Qué hemos aprendido? ¿Cuáles son las lecciones que vienen de las decenas de miles de páginas de información que hemos generado sobre  estas vidas? Bueno, la lección y el mesnaje mas claro es el siguiente: Las buenas relaciones interpesonales nos mantienen felices y saludables. Punto y aparte”.

Me gustaría acabar con una cita de Mark Twain. Hace más de un siglo, que estaba mirando hacia atrás en su vida, y  escribió esto: "La vida es demasiado breve para malgastarla en altercados, disculpas, animosidades, rencores. Sólo hay tiempo para amar, y eso serà apenas un instante, por así decirlo". La  buena vida se construye sobre buenas relaciones.

BOLETIN IATROS ENERO 2012


INDICE.-
Noticias.-  1)Contra el estigma en Salud Mental: Manifiesto de Oviedo; 2)XX Aniversario del Comité de bioética de Catalunya;  3)Ha salido el 9º Boletín de Bioética de la Complutense; 4) Javier Moscoso, “Historia cultural del dolor”; 5)15th International Philosophy and Psychiatry Conference; 5-7 July 2012
Comentario de libros.-  Cortina, Adela.- Neuroética y neuropolítica. Sugerencias para la educación moral. Editorial Tecnos, 2011.
Bok S. Exploring Happiness. From Aristotle to Brain Science.  Yale University Press. New Have 2010.- 218 Pag, incluye indice temático.
Webs de interés.-  Euroethics Health Network; Noufield Council of Bioethics.
Artículo comentado.- José Luis González Quirós; La teoría de la mente: de la inteligencia artificial a la inteligencia híbrida, Madrid, 2010.

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Noticias.- 

1)Contra el estigma en Salud Mental: Manifiesto de Oviedo
Documento conjunto de la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP), la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB) y la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental (FEPSM), presentado en el marco del XV Congreso Nacional de Psiquiatría en Oviedo.
2)XX Aniversario del Comité de bioética de Catalunya. Se celebró este pasado mes de Diciembre. Ver un resumen en:



3)Ha salido el 9º Boletín de Bioética de la Complutense.

Acceso fácil desde: www.bioeticafilo.blogspot.com

Javier Moscoso
4) Novedad editorial: Javier Moscoso, “Historia cultural del dolor”, Taurus, 2011. En la contraportada leemos: Al contrario de lo que afirmaba el filósofo Cioran, para quien era imposible dialogar con el dolor físico, todas y cada una de estas páginas abogan por ese encuentro y potencian ese diálogo. A medio camino entre la historia y la filosofía, este ensayo versa sobre las formas sucesivas (que no progresivas) de materialización de la experiencia del daño, sobre las modalidades artísticas, jurídicas o científicas que han permitido, desde el Renacimiento hasta nuestros días, la comprensión cultural del sufrimiento humano. La representación, la simpatía, la imitación, pero también la coherencia, la confianza o la narratividad son algunos de los recursos retóricos y argumentativos que los hombres y las mujeres hemos ido utilizando, y todavía usamos, para sentir nuestro dolor, pero también para expresarlo y dotarlo de significado y valor colectivo.

5)15th International Philosophy and Psychiatry Conference; 5-7 July 2012
Topics include:Culture, Identity and the Brain/ Mental Disorder and Displaced Peoples/ Culture and Forensic Psychiatry/ Culture and Maladies of the Soul


Comentario de libros.-

Cortina, Adela.- Neuroética y neuropolítica. Sugerencias para la educación moral.
Editorial Tecnos, 2011.


Adela Cortina  en su nuevo libro trata de contestar a las preguntas que la propia neuroética se plantea desde sus orígenes, es decir, sobre las condiciones éticas en las que deben llevarse a cabo tanto las investigaciones neurocientíficas como la aplicación de sus resultados para no violar los derechos humanos ni con la investigación ni con la práctica. Además, la autora se hace una pregunta tanto de tipo neurobiológico como filosófico: ¿Existen unos códigos inscritos en nuestro cerebro  que sean los auténticos códigos morales por los que debemos regirnos y eliminar todos los anteriores? También se pregunta por si  existen unas bases neurobiológicas en la organización de nuestra vida política, si somos libres o si por el contrario estamos determinados cuando actuamos por nuestro cerebro o si es posible hablar con cierto sentido de la  autonomía y de la responsabilidad en nuestras vidas.
Las preguntas sobre neuroética se adentran en las claves esenciales del mundo humano: ¿En qué consiste la identidad de una persona? ¿Somos nuestros cerebros? ¿Nuestros cerebros nos definen mejor que nuestros genes? ¿Investigando el cerebro investigamos el yo? ¿Cómo congeniar cerebro, mente y persona? Y  por el contrario, como afirmaba Kant en su Pedagogía  “el hombre llega a serlo por la educación, es lo que la educación le hace ser” o como afirma la autora hablando sobre  la felicidad del ser humano: “la felicidad misma no sea tanto producto del ejercicio de unas facultades maravillosas sino  de una buena vida compartida con sus semejantes”.
 Uno de los mensajes de los neurocientíficos sobre la  neuroética es que el cerebro toma decisiones influido por algún tipo de  moral universal que todos poseemos. Se trataría de algún tipo de función adaptativa que en realidad sería una nueva formulación de las éticas ontológicas, en esta ocasión estaríamos ante la fórmula del es cerebral al debe moral y en las cuales  se encontraría curiosamente una  base neurobiológica para  amar al cercano y rechazar al lejano.  Esto contrasta con códigos como la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Esta disonancia podría ser fruto del proceso de socialización; los juicios son ya sociales, la disonancia cognitiva entre lo que nos dice la neurociencia y los códigos morales universalmente establecidos podrían deberse al aprendizaje social.
Otra cuestión interesante sería saber si las áreas del cerebro son  la causa de la formulación del juicio moral o más bien son una base imprescindible para poder formularlo, refiriéndonos a patrones  y estructuras en abstracto al margen de contenidos.
Los contenidos  encontrados para una ética universal se refieren a la generación de juicios sobre dilemas personales e impersonales. Curiosamente en el caso de los primeros las zonas del cerebro que más se estimularían son las conectadas con la emoción mientras que los dilemas impersonales se estimularían con las conectadas al razonamiento.
Como dice la autora cabe preguntarse si el fin moral de los seres humanos es sobrevivir a secas o si consiste en vivir bien, y qué implicaría ese bien;  pues  “ hemos ido aprendiendo  a lo largo de la historia que vive humanamente bien quien respeta los derechos ajenos y propios, quien reconoce la dignidad y la valía ajena y propia, quien se esfuerza por empoderar a los demás y a sí mismo, quien apoya a los débiles y vulnerables aunque no pertenezcan  a su grupo de parentesco, de etnia, de lengua, de nación ni continente”. Y es que el criterio de moralidad  no es el mecanismo evolutivo. Del es  evolutivo no  surge el debe moral pues sigue siendo ilegitimo  incurrir en la falacia naturalista, y por consiguiente  de los diversos “es”  neurocientificos no surge un “debe” moral. Por consiguiente  las bases de una ética universal serían, por supuesto, cerebrales  pero también mentales y sociales.
La neuropolítica debería intentar averiguar si las bases neuronales de nuestra conducta nos preparan para asumir unas formas de organización política como superiores a otras y en segundo lugar si la democracia es la forma exigida por esas bases cerebrales o si es preciso ir más allá de ellas.
Tendríamos un instinto moral  o una gramática moral universal, producto de la evolución, que posee toda mente humana y que de manera inconsciente y automática genera juicios sobre lo que está bien y lo que está mal. El problema estaría en racionalizar esas intuiciones; para ser mas claros, en ocasiones  creemos que algo no se debe hacer pero no sabemos por qué.
Debemos entender la ética universal con base cerebral, como una gramática moral que nos permita aprender todos los lenguajes morales, es decir, hablar el idioma moral de las diferentes culturas. Esto es mucho más acertado que intentar descubrir principios con contenido, pues cualquier contenido que quisiéramos proponer chocaría con la moral de alguna o algunas culturas y perdería su pretensión de universalidad. Si queremos combinar universalidad y diversidad, sea de  una misma cultura a lo largo de la historia, o sea de distintas culturas o grupos que conviven en un mismo tiempo, entonces los principios éticos no pueden ser sino formales.
También introduce el concepto de condición frente a causa porque siempre actuamos condicionados por nuestras neuronas, cuerpo, carácter, contexto social y por un sinfín de elementos. Al hablar de la acción humana deberíamos abandonar la noción de causa que suele entenderse como si tras una causa se siguiera  necesariamente un efecto y recurrir a la noción de condición. Las condiciones que provocan acontecimientos, además de ser diversas,  no aseguran un resultado predecible pero sí permiten afirmar con diferentes grados de probabilidad por qué influyen en que se produzcan.
Descartes 1596-1650
Cuando los neurocientíficos quieren tratar sobre fenómenos observables tienen que hacerlo desde el trasfondo de un mundo vital compartido intersubjetivamente, desde la intersubjetividad  de una comprensión posible del mundo interior. A juicio de la autora y con respecto a la libertad, el neurocientífico no debería negar la libertad porque no la pueda explicar; el cometido estriba mas bien en averiguar cómo es posible que las razones que son mentales, puedan influir en las conductas a través de los procesos cerebrales que son de orden físico. Un misterio que subsiste desde el dualismo cartesiano.

Juan Carlos Hernández–Clemente.
Madrid.



Bok S. Exploring Happiness. From Aristotle to Brain Science.  Yale University Press. New Have 2010.- 218 Pag, incluye indice temático.

La felicidad sigue siendo un objeto filosófico apreciable. A los filósofos se han añadido economistas, médicos, psicólogos, sociólogos y otras disciplinas con ánimo de incrementar perspectivas y reflexiones. Algunas de estas perspectivas quieren ofrece soluciones prácticas a las personas, sea desde la perspectiva económica, psicológica o incluso biológica. Otras sencillamente quieren poner algo de clarida en el debate, en ocasiones para evitar posiciones ingenuas que pueden fácilmente derivar en recetas atractivas pero inútiles o incluso perjudiciales para las personas. El libro que comentamos se inscribe en esta línea de trabajo.
S. Bok
Sissela Bok es filósofa  y Senior Visiting Fellow del Harvard Center for Population and Development Studies. El libro podemos dividirlo en una primera parte que explora las definiciones y perspectivas históricas del término “happiness”, una segunda que explora como se mensura, y una tercera parte que plantea  hasta qué punto la felicidad viene ligada a aspectos caracteriales y si podemos considerar una felicidad estable.

En la primera parte la autora se esfuerza en presentarnos diferenes definiciones diferentes e incluso opuestas de lo que podemos entender por felicidad, o para ser mas precisos, lo que filósofos, escritores y otros intelectuales han definido por tal. Desfilan por consiguiente un amplio elenco de personajes con propuestas dispares: la felicidad com virtud, (Aristóteles, autor que viene a poner la primera piedra para fundamentar el libro), como buena voluntad (Kant), como poder que vence una resistencia (Nietzsche), como crecimiento personal, como “buena vida” (Séneca), etc. Parece que estamos ante un test de Rosrschard en que las definiciones nos hablan de los personajes, mas que de la felicidad en sí misma. Cada definición tiene un “pero” que la relativiza, y un “como” que nos hace ahondar en el camino biográfico en que esta definición fue formulada, y que parece su sustento mas firme. Bok evita tomar partido, parece que su tarea es pedagógica, mostrativa, si acaso para relativizar aquellas estrategias que indoctrinan a las personas para hacerles creer que solo hay un tipo de felicidad, y que deben conseguirla de una y solo una manera, sacrificando aspectos de su desarrollo personal.

En la segunda parte la autora hace desfilar a Bentham, con su calculus feliciti, Mill, que le enmienda la plana introduciendo una visión mas sensata y profunda del placer y dolor, y Francis Edgeworth (1881) con su propuesta de hedoninómetro, algo así como un termómetro para mensurar la felicidad que en cada momento tenemos.  Kant, por su parte, abona la idea de la felicidad como virtud y como camino de virtud, a lo que Bok opone biografías deshonestas que parecen felices. La conclusión que parece adoptar es la de James Griffin (pag 51), quien afirma que una vida moral no es suficiente para ser feliz, pero lo facilita. Aparecen los psicólogos, y entre ello Kaheman, reputado psicólogo de la felicidad heredero de la idea de un calculus feliciti basado en un hedoninómetro, y que propone 4 componentes de la felicidad: instant utility, que sería el balance entre placer y dolor/sufrimiento que podemos hacer en cualquier momento de nuestra vida, remembered utility, lo que nos queda en la memoria, satisfaction with domains of life, que sería la satisfacción en un área concreta de nuestra vida, por ejemplo la familia o el trabajo, y well-being, el estar bien o bienestar. Este autor propone dos métodos para objetivar la felicidad, (“objective happiness”): una monitorización diaria del “instant utility” o un resumen tipo diario. La idea de Kahenam sería evitar  las trampas que nos hace la memoria, o las trampas que nos hacemos cuando realizamos un balance vital de nuestra felicidad. Bok critica este tipo de diario porque tiene connotaciones moralistas, y también relativiza aquellos contructos que priorizan áreas concretas de la vida. Tal vez donde mas consenso existe entre los psicólogos de la felicidad es en admitir que las relaciones familiares y sociales son un componente por lo general central. La autora no niega que se avanza hacia una ciencia de la felicidad, pero esta ciencia deberá incorporar multiples disciplinas, como la neurociencia, psiquiatría y la economía, además de la citadas mas arriba.

En la tercera parte aborda el tema del carácter… ¿es la felicidad una cuestión de carácter? Así parece constatarlo muchos testimonios y estudios. Aborda por consiguiente el tema de la melancolía y depresión desde una perspectiva literaria, lo que desmerece en este punto un libro que se debe a los argumentos filosóficos, y constata diferentes tipologías sanguíneas y defensivas, en un mix de literatura y ciencia. Opone resiliencia a desprotección y advierte que personas dotadas de resiliencia podrían escasear en empatía, (una apreciación que no documenta y que me parece como mínimo dudosa). Trata de modelizar algunas diferencias caracteriales importantes de cara al estilo de vida que uno elige, por ejemplo la disposición a tomar riesgos, moralidad, experiencia del tiempo, higiene, tolerancia, extraversion… En fin, algunas citas interesantes que no atenúan  la sensación de que la autora anda en estos vericuetos básicamente perdida.

Petrarca
Aparece entonces otra de las preocupaciones de Bok y que articulan el libro: ¿es viable una felicidad prolongada? Ahí tenemos los poemas de Petrarca, la contemplación estética…  Freud pensaba que el ser humano no podía alcanzar la felicidad, que en realidad este concpeto le estaba vetado desde el mismo momento en que la cultura le obligaba a diferir la culminación de sus apetitos. Russell por el contrario cree que cada persona puede labrarse su felicidad si se aplica a ello. Ambos autores parecen enfrentados de manera irremisible, pero también hay coincidencias: ambos creen que la mayor parte de humanos son infelices, cuando las estadísticas arrojan datos objetivos en sentido contrario, y ambos escriben influidos por sus propias trayectorias vitales. Bok rastrea con sagacidad hasta qué punto Russsell tiene que invocar una Naturaleza generosa , que nos ofrece un “gran espectáculo”, y como cada ser humano debe sentirse unido a la cadena de generaciones que pasarán por la Tierra, una perspectiva en el fondo religiosa, como no dejaría de anotar Theilard de Chardin (ver nota a pie de la página 135).

La última gran cuestión que aborda Bok es el tema de la “Illusion” que en inglés es espejismo. La persona que se engaña en relación a su felicidad, ¿es verdaderamente feliz? ¿Son verdaderamente felices las personas que siguen un camino ascético? ¿Hacemos un bien despertando a los locos de sus sueños, como fue el caso de Lycas de Argos, narrado por Horacio? Las respuestas que da Bok son de tipo moralista: la persona se ve envuelta en engaños que acaban por favorecer un auto-engaño acerca de su propia vida. Hay que situar determinadas líneas rojas en nuestra vida y de esta manera alertarnos de que hay mecanismos de engaño operando en nuestro juicio de la realidad (“morals salience calls”, las llama). Admite que una manera de lograr una vida feliz  es sosteniendo una visión mas optimista de lo razonable acerca de nuestras capacidades y de nuestra valía, pero cree que todas las personas preferirían “la verdad” a esta cómoda instalación (sigue en este punto nuevamente a Griffin). Y siguiendo a Kant argumenta que esta persecución de lo verdadero, mas que de la verdad, es una manera de cuidarnos. Al final, pues, parece que Bok se decanta por una visión  virtuosa de la felicidad, en consonancia con su principal maestro, Aristóteles.

F. Borrell
Barcelona.


Webs de interés.- 

Os comentamos en este Boletín dos portales de interés:
1)Euroethics Health Network
Página alemana que permite acceder a documentos y legislaciones europeas referentes a la Bioética.  

EUROETHICS Overview

EUROETHICS is an extension of the Euroethics Health Network (EHN), a standardised, labour-dividing European information and database network on biomedical ethics. From 1996 to 1999 the European Commission supported the "Establishment of a European Database Network" through the BIOMED-2 Programme. With the help of this funding, France, Germany, the Netherlands and Sweden established the Euroethics Health Network, that will now be extended to new European partners.
National databases have been joined together into the unified European Database on Medical Ethics EUROETHICS. The database currently comprises over 11,500 documents (currently searchable via www.dimdi.de).


Databases and Data Collections Dealing with Ethics in Medicine and Biotechnology


Special Topics - Value added information products

The partners of EURETHNET are developing value-added information products on normative aspects of the life sciences. The section 'special topics' contains summaries of the scientific, legal and moral aspects of the most current issues in bioethics. Brief introductions in debates and legal documents will be given for Europe and different European countries. Those who want further information will also find links to relevant legal documents.
·         Dealing with biometrical data (data protection)
·         Genetically modified food
·         Predictive genetic diagnosis
·         Research involving humans

2)Aspectos éticos de la demencia (Dementia: ethical issues).  
Documento del Nuffield Council on Bioethics británico, resultado de un concienzudo estudio con el que se pretende orientar para la resolución de los conflictos éticos que se suscitan en el abordaje a todos los niveles de esta grave enfermedad.  Para su elaboración se consultó a pacientes, familiares y profesionales, con el fin de ilustrar sobre aspectos como cuándo y de qué manera informar sobre el diagnóstico, el conflicto entre la seguridad del paciente y su independencia y libertad o cómo tomar decisiones que maximicen los intereses del paciente. 
Juan Medrano
Bilbao

Artículo comentado.- 

La teoría de la mente: de la inteligencia artificial a la inteligencia híbrida
Autor: José Luis González Quirós, Madrid, 2010.
Edición para el Boletín de la Fundación Iatros, 2011.
Accesible en nuestro blog, Sección “Artículos especiales”., o clicando aquí.

José Luis González Quirós
El artículo que ofrecemos a nuestros lectores en abierto (edición supervisada y dirigida por su autor) sigue la estela de la “caja china” de Searle: ¿puede un ordenador tener conciencia como la tenemos los humanos? Cuándo un ordenador “habla” con nosotros, ¿“entiende” lo mismo que entendemos nosotros? Ray Kurzweil contesta afirmativamente: es posible crear un super-ordenador que disponga de conciencia, e incluso, ¿por qué no?, en un futuro podremos alcanzar la inmortalidad trasladando nuestra conciencia a la base física de un ordenador. Nuestros lectores recordarán el libro “Génesis” de Bernard Beckett: en un futuro los ordenadores ocupan el lugar de los humanos, la mente pasa de la base carbono a la base sílice, mucho mas estable, etc…

Al hilo de estas atrevidas afirmaciones José Luis González Quirós desgrana con minuciosidad el carácter especulativo de una visión de lo mental que la asimila al software de un ordenador, el llamado modelo funcional. Para ello se apoya sobre todo en Putnam (2001:104) : decir que “algún día la ciencia podrá encontrar la manera de reducir la conciencia (o la referencia o lo que sea) a la física”, aquí y ahora, es lo mismo que decir que algún día la ciencia “puede que haga no-sabemos qué de manera que no-sabemos-cómo” (2001:204).

La mente es un producto “vivo” y lo vivo tiene propiedades que en muchos aspectos continúan vedados a nuestro conocimiento: “El fondo del error que se comete al prescindir de los caracteres de la vida que parecen ser irreductibles a la mecánica y a la informática, es la tendencia a confundir lo abstracto con lo concreto”. Una cosa es el concepto de pensamiento y otra muy distinta es el pensamiento humano en si. Que podamos hablar del pensamiento y la conciencia humana no significa que sepamos lo que es. Poseer conceptos no equivale a conocer objetos.

¿Por qué razón tantas personas e incluso filósofos creen que es posible crear una mente- ordenador dotada de consciencia? José Luis cita varias razones, pero la siguiente me parece particularmente aguda: “Me parece que hay también otra razón que explica la confusión, si es que lo es, entre mente y cerebro desde esta perspectiva. Me refiero a que los fantásticos progresos tecnológicos de la era digital han supuesto una síntesis entre tecnologías reduccionistas (o inspiradas en saberes que lo son metodológicamente) y las tecnologías propiamente digitales, que no son reduccionistas o fisicalistas, sino que se apoyan en la capacidad de manejar propiedades semánticas, y que esa síntesis ha favorecido la confusión del significado metafísico de unas y otras”.

Es decir, como somos capaces de manejar signos y metáforas para crear programas para ordenador, nos parece que eso es ya un lenguaje como el humano, cuando tienen poco que ver. El lenguaje humano, añadiría yo, tiene el componente sentiente que destacó Zubiri, y que ancla los contenidos semánticos, por abstractos que sean, en nuestra realidad corporal.

Ahora bien José Luis , siguiendo a Ortega, ve oportunidades en la técnica como complemento, vestido,  o ampliación de lo humano. En este sentido afirma:
Creo, en suma, que el cerebro podrá contar con exoinstrumentos que se conecten con él de una manera bastante simple y efectiva para mejorar su rendimiento, espero que sea posible alguna ortopedia intelectual, alguna forma de inteligencia híbrida y que, por ahí, se abrirán nuevos caminos. Me parece, además, que esa nueva forma de inteligencia híbrida no vendrá únicamente por el lado del hardware, sino también por el lado del software, de la muy posible mejora del sistema de signos que usamos para pensar y calcular, y de las formas de automatizar sus relaciones a través de nuevas redes externas a nosotros o, a su manera, también híbridas”.
Este apretado resumen del trabajo de González Quirós no le hace justicia, pues hay otros ángulos desde los que resulta posible leerlo: como una evolución del pensamiento orteguiano, (no en vano JLGQ es uno de sus grandes conocedores), como una prolongación del eterno debate entre  monismo y dualismo, como una reflexión de cómo la cultura actúa como filtro histórico  a la hora de leer  los hechos de la Naturaleza, o las consecuencias de que “la verdad” deba ser expresada siempre mediante proposiciones, y por consiguiente su carácter líquido, para usar un adjetivo de moda, o semántico, si preferimos otro mas preciso. ¡Que lo disfruten nuestros lectores!.

Francesc Borrell,   Barcelona.