BLOG LÍDER EN HUMANIDADES MEDICAS Y FILOSOFIA DE LA MEDICINA.- FUNDACION LETAMENDI- FORNS Comité Editorial: Francesc Borrell. Juan Carlos Hernández Clemente. Director del blog: F. Borrell Carrió; Secretario de Redacción: Juan Medrano Albeniz.

BOLETÍN IATROS ISSN 2014-1556

Este Boletín tiene por objetivo difundir y compartir comentarios de libros y artículos en Humanidades Médicas y Filosofía de la Medicina y difundir las actividades de la Fundación Letamendi Forns y Fundación Iatrós.
Mostrando entradas con la etiqueta Comité Bioética Catalunya. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Comité Bioética Catalunya. Mostrar todas las entradas

BOLETIN IATROS, FEBRERO 2019.
CIRCULO DE CIBERLECTURA
INDICE.-

Noticias.-  I Congreso Internacional de Bioética.
Comentario de libros.-  Repensar la vida y la muerte.
Webs de interés.- Comité Bioética Catalunya
Artículo comentado.- Celos y robots sexuales
Vídeo recomendado.- Sesgos que moldean la manera de ver el mundo.
-----------------------------------------------------------------------
Noticias.- 
I Congreso Internacional de Bioética.
https://www.fundaciogrifols.org/es/web/fundacio/presentacion

Se ha celebrado este Congreso en la Ciudad de Vic, los dies 23, 24 y 25 de Enero, con una importante representación de expertos nacionales e Internacionales en el campo de la Bioética. El tema que ha presidido las deliberaciones ha sido la necesidad de mejorar la enseñanza de la bioética en el pregrado y postgrado, así como ensanchar la problemática  a tratar para que la bioética sea una ética de la vida.

Comentario de libros.-
Repensar la vida y la muerte. El derrumbe de nuestra ética tradicional.
Peter Singer  Paidós, 1997, 1ª edición.
El libro que a continuación se reseña puede considerarse un clásico sobre los aspectos conflictivos, desde el punto de vista de la bioética, que pueden tener lugar al principio y final de la vida en relación con los avances tecno-científicos de la medicina desde mediados del siglo XX. Es más, la propuesta del autor, el siempre polémico Peter Singer, es construir una nueva ética para el siglo XXI con el consiguiente derrumbamiento de la ética tradicional en las sociedades occidentales.

Peter Singer nos propone dar por finalizada la ética sobre la santidad de la vida humana y que sea sustituida por una ética basada en la calidad de vida. Hay que decir, que este posicionamiento el autor lo defiende con una poderosa base argumental tanto racional como empírica tomando numerosos ejemplos conflictivos sobre el final y el comienzo de la vida humana en las condiciones de los avances científicos en los que se mueve la medicina occidental.
Tanto es así que propone una reescritura de algunos de los Mandamientos éticos insertos en la tradición occidental: El primer antiguo mandamiento considera que toda vida humana tiene el mismo valor; el autor lo reformula reconociendo que el valor de la vida humana varía. El segundo antiguo mandamiento: nunca poner fin intencionadamente a una vida humana inocente; lo reformula pidiendo responsabilizarse de las consecuencias de tus decisiones. El tercer antiguo mandamiento: nunca te quites la vida e intenta evitar siempre que otros se quiten la suya; lo reformula por el respeto al deseo de vivir o morir de una persona. El cuarto antiguo mandamiento: creced y multiplicaos; lo reformula por traer niños al mundo sólo si son deseados. Y el quinto y último mandamiento que reformula sustituye: considerar que cualquier vida humana  siempre es más valiosa que cualquier vida no humana, por no discriminar por razón de especie.
Sin lugar a dudas, esta propuesta la va desbrozando argumentativamente en los diferentes capítulos del libro. Así desde el primer capítulo critica la expresión “muerte cerebral” como un constructo verbal que elude el fondo de la cuestión: la posibilidad de los trasplantes de órganos. Pero lo que él critica es el enmascaramiento de una cuestión ética basada en la elección, por un constructo verbal basado en aspectos clínicos. Así mismo, desde el inicio, también critica la distinción entre medios de tratamientos ordinarios y extraordinarios al final de la vida por considerarlos un disfraz verbal para no posicionarse sobre una elección en base a la calidad de vida  que en realidad se está haciendo.
Frente a la ética tradicional, que sigue aferrada al valor intrínseco de la vida humana, sin considerar su naturaleza y calidad, el autor considera que el momento actual “es un momento de oportunidades para configurar una ética que no necesite apoyarse en ficciones que nadie puede creer realmente y construir una ética más compasiva y más sensible sobre lo que la gente decide por sí misma, una ética que evite prolongar la vida cuando hacerlo es obviamente inútil y una ética menos arbitraria en sus inclusiones y exclusiones que la ética tradicional”. No parece necesario decir que Peter Singer aboga por una ética en que la autonomía del individuo se erija en preeminente a la hora de tomar decisiones en que la vida esté en cuestión y por una ética consecuencialista que se haga responsable de las decisiones que se toman.
Esta cimentación de su nueva ética, que frente a la sacralidad de la vida humana, se basa en la libertad de elección de manera autónoma y responsable, le sirve para afrontar los difíciles conflictos bioéticos que tiene planteada la medicina actual: muerte cerebral, estado vegetativo persistente (hoy se le denomina permanente), trasplante de órganos, el suicidio asistido, la eutanasia, o al inicio de la vida, la investigación sobre embriones o el aborto.
Sobre el final de la vida de una persona reproduce un escrito de la Comisión Presidencial para el Estudio de Problemas Éticos en la Medicina de Estados Unidos:

“Un paciente al que se diagnostica correctamente una pérdida permanente y total de funciones cerebrales nunca recobrará el conocimiento. No experimentará ni placer, ni dolor, no disfrutará de ninguna interacción social y será incapaz de proseguir con sus proyectos de vida o llevarlos a cabo. ¿Por qué entonces hay un problema ético acerca de la supresión de las intervenciones médicas?”

Y dentro de esa ética consecuencialista propone decisiones que tengan en cuenta si mantener la vida beneficiará o perjudicará al ser humano cuya vida se va a mantener.
El mismo patrón ético propone sobre el suicidio asistido o la eutanasia. Se pregunta: “¿Acaso el paciente no tiene derecho a pedir esta ayuda, y si un médico está dispuesto a prestársela, por qué debería obstaculizarlo la Ley?” Aunque en su argumentación es muy consciente, como él mismo señala, de la dificultad de estos casos pues:”preguntar a los médicos si pueden matar a pacientes conscientes y autónomos, si los pacientes lo piden, es un cuestionamiento directo de lo que se ha considerado el núcleo de la ética médica tradicional”. Y así mismo, señala que “políticamente es aquí donde se está librando la batalla más enérgica contra la ética de la santidad de la vida”. Y critica la diferenciación establecida, como un enmascaramiento más, en decisiones que afectan a la calidad de vida, entre la supresión de tratamientos que precipitarán la muerte y permitir la eutanasia activa voluntaria, es decir, el resultado de una inyección.
Con respecto a los problemas éticos del inicio de la vida, en todo lo que tiene que ver con el estatuto del embrión nos dice: “El hecho de que el embrión tenga determinado potencial no significa que podamos perjudicarle, en el sentido que podemos perjudicar a un ser que tiene necesidades y deseos o puede sufrir. Lo que significa realmente, si el embrión no realiza ese potencial, es que no vendrá al mundo un ser humano concreto”.
Para el autor “[el embrión] no tiene, ni ha tenido nunca, necesidades o deseos, por lo que no podemos perjudicarle haciendo algo contrario a sus deseos. No podemos causarle sufrimiento. En otras palabras, el embrión no es, ahora, el tipo de ser al que se puede dañar, no más que a un óvulo antes de la fertilización”.
Y con respecto al aborto su criterio es similar al de la potencia frente al acto en los primeros momentos de la concepción, ya explicado en el caso de los embriones para  estudio e investigación, pues estos momentos iniciales de la concepción son básicamente probabilísticos y que la potencia se desarrolle, según el autor, no es mucho mayor que la del espermatozoide seleccionado para la microinyección. Ahora bien, deja claro que la elección entre los diferentes momentos de vida intrauterina del embrión/feto seleccionados a partir de vida cerebral como fundamento ético o estatus moral no deja de ser, sin duda, un criterio ético y no científico y vuelve a criticar que esta elección, para alcanzar el estatus moral de una determinada protección a esa nueva vida, sea también una ficción similar a la de la muerte cerebral. Para el autor “una ficción oportuna que convierte a un ser evidentemente vivo en un ser que legalmente no está vivo”. Y se pregunta el autor “¿qué tiene de especial el hecho de que una vida sea humana?”
 Esta última pregunta le sirve al autor para abordar otro de los temas que tradicionalmente viene defendiendo y que expresa, como hemos visto en su último nuevo mandamiento de la ética que nos propone: no discriminar por razón de especie.
El autor se posiciona contra el especismo y en su defensa nos dice que la exclusión por especie es similar a la exclusión por raza o sexo. “El racista, el sexista y el que discrimina por especie dicen todos: el límite de mi grupo también establece una diferencia de valor. Si eres miembro de mi grupo, tienes más valor que si no lo eres, sin importar de qué características puedas carecer. Cada una de estas posturas es una forma de protección del grupo o de egoísmo del grupo”.
Juan Carlos Hernández Clemente.
Madrid, 2018

Webs de interés.- 
Comité Bioética Catalunya


 Ya en otras ocasiones hemos llamado la atención de nuestros lectores acerca de este importante portal dedicado a la bioética. El comité de Bioética de Catalunya fue el primero en España y si analizamos los documentos que ha producido, sin duda uno de los mas prolíficos.

Destaquemos entre los documentos mas novedosos el artículo de M.Esquirol: “nuestra condición debe pensarse al margen del concepto de plenitud” 

donde reivindica la inseguridad, la sensibilidad inteligente y el anhelo.

Nuffield Council on Bioethics

También encontraréis documentos de posición de gran relevancia  en el Nuffield Council.  La mejor presentación es la que el mismo centro proporciona: The Nuffield Council on Bioethics is an independent body that examines and reports on ethical issues in biology and medicine. It was established by the Trustees of the Nuffield Foundation in 1991, and since 1994 it has been funded jointly by the Foundation, Wellcome and the Medical Research Council.

 
http://nuffieldbioethics.org/project/teaching-resources/personalised-healthcare

 

Pablo Oliveres
Murcia

Artículo comentado.- 

Celos y robots sexuales
Szczuka JM, Krämer NC. Jealousy 4.0? An empirical study on jealousy-related discomfort of women evoked by other women and gynoid robots. J. Behav. Robot. 2018; 9:323–336

Los robots son ya una realidad en nuestra vida. Están presentes en la industria, en la cirugía y posiblemente a no mucho tardar viajemos en coches – robot, vehículos que se desplazarán siguiendo las instrucciones de un ordenador, siguiendo el camino abierto por trenes sin conductor que vienen circulando desde hace décadas. También de cuando en cuando conocemos que en determinadas ferias y eventos tecnológicos se han presentado robots de aspecto humanoide diseñados para acompañar o para asistir, e incluso robots con apariencia de mascota que son capaces de realizar algunas gracias propias de nuestros amigos domésticos. Por lo que se ve existe o es al menos concebible otro tipo de robot que muestra la versatilidad de estos artilugios: la de robot muñeca sexual, una variante que ha despertado el interés de las alemanas Szczuka y Krämer, quienes han realizado un curioso experimento sobre la base de consideraciones psicológicas, sociológicas y evolucionistas, con un llamativo diseño para el que han incluso elaborado algunos instrumentos de creación propia.
Parten nuestras investigadoras de la constatación de que los primeros estudios sobre la dimensión sexual de la interacción humano – robot se han centrado en la aceptación que tiene esta dimensión en los varones, lo que deja desatendida la vivencia de las mujeres al respecto. Existe, sin embargo, un sesgo en su planteamiento: Aparentemente el interés de la bibliografía por la vivencia masculina tiene que ver con la aceptación en el sentido de contemplación del uso de estos ingeniosos artilugios como pareja sexual, mientras que lo que parece atraer a Szczuka y Krämer es hasta qué punto esos mismos objetos (en el sentido más sexual del término) despiertan celos en las mujeres. Este interés por los celos, más que por la aceptación, sorprende un poco, máxime cuando las autoras reconocen que hay artilugios electrónicos de mayor o menor complejidad que también pueden ser utilizados por las mujeres y despertar consecuentemente malestar en los varones, pero lo cierto es que nuestras autoras tienen un particular interés en la triangularización de las relaciones cuando anda por medio un robot sexual. Para ello sitúan la cuestión en un contexto evolucionista; así, señalan, una mujer no debería sentir celos de un robot en aspectos procreadores, en la medida que el artilugio no puede competir con ella (por el momento) a este nivel, pero sí podría vivirlo como serio competidor en materia de los recursos que el varón debe compartir con su pareja desde la noche de los tiempos. Así, parece razonable pensar que las mujeres no sentirán tantos celos o preocupación por el hecho de que su pareja tenga relaciones sexuales con otra mujer, como por la posibilidad de que desarrolle un apego emocional que significará un desvío de recursos (tiempo, dinero) hacia la máquina competidora. Y, hay que insistir, el robot sí puede hacer que el varón dedique a él (a ella, si se quiere, tratándose de robots de aspecto femenino) recursos de los que no disfrutará la mujer: por una parte, el dinero gastado en la compra del robot (o de cualquier otra forma de transacción económica que permita al varón el disfrute del mismo, como alquileres, esquemas de leasing o renting); por otra y, por supuesto, el tiempo o los recursos físicos que dedica el varón a la actividad sexual con el robot, detraídos de los que podría dedicar a su pareja.


Para llevar a cabo su estudio Szczuka y Krämer realizan una encuesta online en la que participan 848 mujeres alemanas de edad variada pero que han de cumplir el requisito de proclamarse heterosexuales. A este amplio grupo de mujeres nuestras investigadoras les preguntan cómo reaccionarían si su pareja (varón) mantuviera relaciones sexuales con otra mujer, con un robot de aspecto ginecoide o con otro robot con algún atributo femenino pero fácilmente reconocible como máquina. Cuentan para ello (ver ilustración) con una gama de imágenes que muestran a las encuestadas y que reproducen, en primer lugar, a una mujer con indumentaria y pose que, digamos, puede considerarse incitadora desde el punto de vista sexual; su segunda imagen es una figura con aire manga con similar orientación; la tercera, finalmente, es algo parecido a un maniquí que permite ver las partes más fríamente mecánicas de su diseño. Las tres categorías tienen algo que ver con un estudio previo de las mismas autoras con varones en el que observaron que si se les preguntaba explícitamente aseguraban que las mujeres eran más atractivas que los robots ginecoides, pero en una medida implícita se apreciaba que les resultaban igualmente atractivos estos últimos.
Tras haber respondido previamente a algunas cuestiones sobre ellas mismas, las 848 encuestadas fueron divididas por Szczuka y Krämer en tres grupos, cuyas respectivas integrantes debían imaginar que sus parejas mantenían relaciones sexuales con otra mujer, con un robot de apariencia femenina, o con un robot con claro aspecto de máquina. Para hacer más fácil ese ejercicio de imaginación, se le ofreció a cada participante 4 ejemplos visuales del tipo de partenaire con el que debían figurarse a su pareja. Todo ello, debemos decir, para verificar su hipótesis de que hay una gradación en la intensidad de los celos según la naturaleza de la competidora, de modo que otra mujer despertará estos sentimientos de forma más acusada que un robot ginecoide de acabado atractivo y este, más que otro de aire más mecánico. Además, se plantean que puede haber facetas o características en las mujeres que condicionarían o modularían estos celos, algunas de tipo personal (autoestima, apariencia física subjetiva, actitud hacia la posibilidad de que las relaciones de pareja no impliquen exclusividad o fidelidad a toda prueba) y otras relacionadas con actitudes hacia la tecnología (valoración negativa de los robots, tendencia al antropomorfismo y disposición a que la tecnología intervenga en las relaciones de pareja).
Pues bien: la situación que despierta una mayor desazón en las encuestadas es imaginarse que su pareja pueda tener una relación con alguien representada por la imagen de la mujer “de carne y hueso”. Si volvemos a la visión evolucionista, esto es coherente con el hecho de que la mujer es una competidora para la procreación, en tanto que los robots, atractivos o no, no pueden (a día de hoy) suponer una amenaza en este terreno y por lo tanto, generan menos angustia. Sin embargo, en otras dimensiones, como la sensación de que la relación no es correcta o la de que el varón está dedicando a las competidoras tiempo y recursos que detrae de la mujer, las tres figuras (mujer real, robot ginecoide, robot con aspecto claramente de máquina) provocan niveles similares de malestar, que con los robots pueden ser incluso superiores a los que genera la mujer real. Curiosamente, este diferente grado de malestar no se explica por características personales de las encuestadas como la autoestima o la sensación subjetiva de ser físicamente atractiva, sino más bien por las variables relacionadas con aspectos tecnológicos, arriba enumeradas. Podría entreverse, por tanto, que además de reprobar en lo práctico que haya un desvío de recursos, lo hay también en lo moral, por cuanto genera incomodidad la idea de que la propia pareja se lo pueda llegar a montar con un cacharro, vistoso o no. Por tanto, los robots sexuales sí pueden despertar celos en las mujeres, relacionados con la competición por recursos y por el repelús que puede causar que su pareja tenga affaires con artilugios.
El capítulo final del trabajo, reconociendo sus limitaciones y proponiendo futuras vías de investigación, merece algún comentario. En primer lugar, hay que tener en cuenta que para muchas de las participantes eso de pensar que su pareja pueda tener una relación con un robot sexual sería una idea totalmente nueva, contaminada, además, por la imagen que en la cultura popular se tiene de los robots, derivada generalmente de sus representaciones en el cine, según Szczuka y Krämer. En segundo lugar, aunque utilizaron diferentes escalas e instrumentos de valoración, nuestras autoras omitieron el uso de alguna que valorase la tendencia a los celos en la vida real, que podría haber permitido ver si sus diversos grupos eran homogéneos o no en esta dimensión.
Amplias avenidas se abren para la investigación futura en este campo si conseguimos, como proponen Szczuka y Krämer, definir con precisión el engaño a la pareja en el contexto de la interacción entre humanos y robots y apreciamos la influencia que el diseño del robot a gusto del consumidor puede tener en la aparición de celos en la mujer (pongamos que el varón se hace con un robot que reproduzca fielmente los rasgos de una antigua pareja). No menos relevante, nos indican nuestras autoras, sería explorar la forma en que cambian en la población las actitudes hacia los robots sexuales. No perdamos de vista el hecho constatado en este estudio de que las mujeres sienten celos de robots que no ocultan su condición de máquinas; unido al dato de que según nos dicen nuestras autoras hay estudios que muestran que los hombres pueden sentir celos de los clásicamente llamados consoladores, daría pie a que se ahonde en la investigación acerca de los celos que despiertan otros cacharros como las vaginas artificiales o los fleshlights, unos artilugios que parece que pueden traducirse como masturbadores. Igualmente, a medida que los robots ginecoides desarrollen habilidades sociales, se conviertan en conversadores amenos al gusto de los varones (por ejemplo, adquieran conocimientos sobre materias profundas como el fútbol) y se acerquen a los gustos del colectivo masculino (con una programación específica para tener aversión a ir de compras), podrían conseguir que el varón prefiera su compañía y comparta con ellos más tiempo (recurso esencial) que con su pareja, lo que sería un poderoso potenciador de la aparición de celos en esta. Qué decir, por otra parte, de la posibilidad de que se diseñen robots sexuales masculinos, customizados a gusto de la consumidora y (es un suponer) complacientes acompañantes cuando hay que ir de compras: la aparición de estos productos abriría paso a interesantes estudios sobre los celos que podrían despertar en varones. Y el colofón sería pasar toda esta rica investigación por el tamiz de lo cultural. No olvidemos que Szczuka y Krämer han estudiado el problema en mujeres alemanas, un colectivo bien informado, pudiente, abierto a la innovación tecnológica y a las formas creativas de relación de pareja, lo que no se da en todas las culturas y sociedades del mundo.
Curiosa aportación, ciertamente, la de Szczuka y Krämer, de la que uno cree que puede ser candidata a los próximos premios IgNoble.

Juan Medrano
Bilbao

Vídeo recomendado.-

Tres tipos de sesgo que moldean la manera de ver el mundo.-

Shepherd es meterólogo y debido a su profesión debe tener una clara visión de la realidad. Ocurre con la meteorología que no es una ciencia exacta, aunque ha mejorado enormemente su capacidad predictiva. Sin embargo son muchos los factores que coluden en la previsión del tiempo. Ello obliga a los meteorólogos a tener una especial sensibilidad hacia los errores, y ser proclives a la rectificación. Escogemos un par de ideas de la charla que ofrece TED, y que recomendamos:

“Shepherd, tengo 8 cm de calentamiento global en mi jardín, a qué viene eso del cambio climático?" Recibo ese tuit muchas veces. Es un tuit lindo, me hace reír también. Pero es fundamentalmente erróneo científicamente, porque ilustra que la persona que tuitea no entiende la diferencia entre tiempo atmosférico y clima.

 

 ¿Cómo expandimos nuestro radio de entendimiento acerca de la ciencia?Aquí están mis pensamientos. Haces inventario de tus propios sesgos. Y los estoy desafiando a todos a hacerlo. Hagan un inventario de sus propios sesgos. ¿De dónde vienen? Su educación, su perspectiva política, su fe. ¿Qué da forma a sus propios sesgos? Luego, evalúen sus fuentes. ¿De dónde sacan la información sobre la ciencia? ¿Qué leen, qué escuchan, para acceder a su información sobre la ciencia? Y luego, es importante hablar. Hablen sobre cómo evaluó sus sesgos y sus fuentes. 






 

BOLETIN IATROS, SEPTIEMBRE  2016.

CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.-  Folia Humanística, Boletin Bioética del CBC
Comentario de libros.-  Nisbett RE. Mindware. Herramientas para pensar mejor.  Luri G., “El cielo prometido. Una mujer al servicio de Stalin”.
Webs de interés.-  Guía de Planificación Anticipada de las decisiones en Salud Mental, Resolución sobre Salud Mental y Derechos Humanos (ONU), Consideraciones éticas y jurídicas sobre el uso de contenciones mecánicas y farmacológicas en los ámbitos social y sanitario  (Comité Bioética España)
Artículo comentado.-       Diego Gracia: problemas con la deliberación.
Video recomendado.- Técnicas docentes.
------------------------------------------------------------------------

Noticias.- 


Ya podéis descargaros los tres primeros números de la revista de Humanidades Médicas“Folia Humanística”. Se trata de una de las pocas revistas en Open Acces en la que los autores no tienen que pagar para ver publicados sus artículos. Os animamos a disfrutarla y acaso a presentar vuestros trabajos en cualquiera de las tres secciones que la componen, “tema del dia”,  “pensamiento actual” y “Arte y sociedad”.

http://revista.fundacionletamendi.com/main


El comité de Bioética de Catalunya es uno de los más activos en su materia del Sur del Mediterráneo. Son numerosas sus publicaciones  que pueden consultarse on line en abierto. También resulta de gran interés su Boletín con artículos y noticias. Para acceder al último numero clicar aquí.   Y para acceder al índice de números publicados aquí.


Comentario de libros.-

Nisbett RE. Mindware. Herramientas para pensar mejor. Ed Debate. Barna 2016.
Me llamó la atención de este libro, y quizás fue el motivo de comprarlo, su título, Mindware, un título que por alegoría traduzco como "software mental". Estaría muy bien que pudiéramos auto-programar nuestra mente para que pensara mejor y tomara mejores decisiones. En realidad venimos haciéndolo desde pequeños, aunque los algoritmos que usamos nos sean casi siempre opacos o…. ¡incluso los encriptemos para no entenderlos!... y así poder tomar decisiones irracionales cuando nos interesa....
El libro es extenso y retórico… pongamos que le sobra la mitad de páginas. Por otro lado está escrito a la manera de los best sellers americanos, tratando de amenizar los conceptos con anécdotas o noticias impactantes, sobre todo al inicio de cada capítulo. Una técnica que activa la atención pero de consabida cansa y llega a molestar. También en el lado negativo añadiré que  para los conceptos mas complicados  le falta precisión y mejores ejemplos. No por ello su lectura está exenta de interés. Un lector paciente le encontrará utilidad. En lo que sigue trataré de condensar lo mas interesante.
El autor nos invita a una reflexión previa: las razones por las que creemos  que hacemos (y pensamos)  las cosas suelen ser mentira... Justificar nuestras decisiones es parte de esta mentira, o mejor dicho, es el mecanismo por el que construimos una mentira o semi-verdad a nuestra entera conveniencia. Algunas veces ni tan siquiera hay voluntad de mentirnos, sino meramente explicar por qué hicimos algo que sabíamos era arriesgado… En la medida que nos justificamos nos mentimos, o desfiguramos la realidad a nuestra conveniencia. Tratamos por encima de todo de ser coherentes, de manera que pocas veces admitimos como causa de nuestras apetencias que nos haya influido un anuncio, o a la inversa, que nuestras desavenencias se deban a un detalle como puede ser el olor corporal…
Nisbett RE
Podemos dividir la obra en tres apartados: a)conceptos de psicología social que podemos aplicar a las decisiones, y de manera notoria, influencias no conscientes  que operan sobre nuestras decisiones; b)estadística aplicada a las decisiones; c)conceptos filosóficos que también  podemos aplicar a las decisiones
Del primer apartado hago un resumen de lo que me ha parecido mas interesante:

*Hay que aprender a trabajar con el inconsciente. Eso significa que si nos hacemos preguntas y tenemos tiempo para responderlas, nuestro inconsciente trabajará por nosotros y puede que nos haga interesantes regalos.
*Influencia del grupo: estamos permanentemente influidos por lo que los demás hacen, y esta influencia puede ser mas fuerte que la misma percepción de ganancia, o mas fuerte que una teoría plausible que tengamos sobre un aspecto de la realidad. Aplicamos aquella máxima de “mejor equivocarnos en grupo que acertar individualmente”.
*Debemos aprender a educar nuestra percepción: identificar aquellos estímulos capaces de distorsionar nuestro juicio sobre cosas o personas, conocer nuestros prejuicios y saberlos contrarrestar.

En el segundo apartado, estadística aplicada:

*Tener una visión “en tabla de 4” de las alternativas. Por ejemplo….  Los inhaladores con corticoides ¿favorecen la aparición de pulmonías en pacientes que los utilizan? No basta saber el porcentaje de pacientes con o sin corticoides que padecen pulmonía, sino este mismo porcentaje en sujetos que no toma corticoides…
*Realizar análisis de coste-oportunidad que incluyan el concepto de “coste hundido” y “coste del cálculo”. ¿Me levanto del cine si la película es muy mala y me voy a pasear? El coste de mi entrada es un coste hundido, “ya no debiera contar” para el cálculo de coste- oportunidad, que en efecto es favorable a marcharme. Ahora bien, si para llegar a esta conclusión me paso media hora de cábala, que es justo lo que tarda la película en acabar, mejor la disfruto en la medida en que se deje…. de lo contrario incurrimos  en un coste del cálculo.
*Aversión a la pérdida, sesgo de statuo quo y paternalismo libertario. Le tenemos pánico a perder, por eso la gente no vende sus acciones hasta que la Bolsa se  ha hundido completamente, con la esperanza de que remontará. Tiene miedo a perder, y con esta pérdida, a que se modifique su statu quo… Queremos como mínimo estar así de bien, y si cabe, mejor…. Por ello somos perezosos incluso para tomar decisiones que expertos nos indican como beneficiosas, pero que implican cierto riesgo y, sobre todo, renunciar a algo que tenemos. Por ellos los gobiernos tienden al paternalismo libertario: “en caso de que usted no desee ser donante de órganos marque la casilla con una cruz”. Este tipo de estrategias dan por supuesto un statu quo que no deseamos modificar. El resultado es completamente diferente a la opción de “marque con una cruz si desea se donante”.

También el autor nos propone una relectura de la estadística un tanto elemental. El mensaje mas importante que se esfuerza en argumentar es: “desconfía de los trabajos que basan sus conclusiones en regresiones logísticas: hay que realizar diseños experimentales”. Y traslada esta regla a la vida cotidiana: resulta posible realizar experimentos “antes/después” con nosotros mismos, o en nuestro trabajo. Por ejemplo resulta posible hacer algunos cambios en la manera de presentar unos productos ene l escaparate, y ver el efecto sobre las ventas… recomiendo al lector avezado el libro de MA Martínez-González y colaboradores: “Bioestadística amigable”.

El tercer apartado es quizás el que me ha interesado más, por ser donde nuestro autor toma ciertos riesgos. Postula Nisbett que en Occidente hemos apostado por una manera de razonar lógica, en tanto que Oriente  se basa en un pensamiento dialéctico que no persigue solucionar contradicciones, sino sencillamente revelarlas y entenderlas en su contexto. Frente a una comprensión hegelinana de la dialéctica, (dos términos polares se resuelven en una síntesis), Nisbett hace suyos los siguientes principios:

*Relaciones y contexto: hay que analizar los problemas como parte de un sistema que tiene sus propias reglas y equilibrios.
*Antiformalismo: hay que evitar las rigideces cuando aplicamos modelos. 
*Contradicción: mas que rechazar una idea en favor de su opuesta, hay que entender las ideas polares como perspectivas que nos ayudan a una mejor comprensión del problema.
*Cambio: los problemas nunca son estáticos, y ganamos perspectiva si intuimos la dirección del cambio.
*Incertidumbre: sin embargo siempre deberíamos dejar espacio para la sorpresa…

En las páginas 298-99 nos ofrece un ejemplo de cómo aplicar estas ideas a conflictos cotidianos. Compara estadounidenses con japoneses comentando un relato en el que una mujer compra una lápida para su padre recientemente fallecido, y desea que los otros hermanos colaboren a pagarla. Los occidentales visualizan un conflicto de intereses en tanto los japoneses la distorsión sobre el conjunto familiar y las relaciones previas entre ellos y el finado.

En fin, todas estas reglas para una mejor decisión le llevan a preguntarse cómo debería ver el mundo un científico. Las personas  echamos mano de la primera explicación que nos pasa por la cabeza, porque no toleramos vivir situaciones que se escapen de nuestro control… Pero claro, estas “primeras intuiciones” casi siempre son erróneas o bastante alejadas de la realidad. Es mejor tenerlas a no tenerlas, pero aún es mejor refinarlas, cambiarlas, evolucionarlas o sustituirlas….
Este sería el caso de las muchas teorías que alumbró Freud, algunas demostradas posteriormente como ciertas, las mas como meras intuiciones. Aunque no es una parte esencial de la obra me ha llamado la atención las intuiciones feudianas que Nisbett acepta como científicametne demostradas:  la "pre-percepción” por parte del inconsciente de muchos detalles de la realidad, (este aspecto ya había sido apuntado por algunos filósofos anteriores a Freud); el hecho de que algunas de estas percepciones, aún no pasando al plano de la consciencia, nos influyen fuertemente sobre la conducta; la transferencia que realizamos de sentimientos ligados a personas importantes en nuestra infancia, hacia otras personas que conocemos enla vida adulta; y la manera como sublimamos impulsos sexuales o de otro tipo hacia actividades constructivas, (la famosa “sublimación”). A esta lista yo añadiría también los mecanismos de defensa del “yo”. Admitidos en el DSMIV. Grandes aportaciones, sin duda, que contrarrestan en parte los grandes desaciertos que tantos quebraderos de cabeza han causado el psicoanálisis a personas de carne y hueso, como las fantasías de abusos en la infancia…

Esta crítica a las hipótesis intuitivas que se lanzan sin suficiente respaldo empírico Nisbett la hace extensiva a los economistas “de la elección racional”. En este punto la advertencia de Nisbett parece interesante, porque en ocasiones teorías del comportamiento que “suenan plausibles” son, en palabras de Nisbett,  “baratas y perezosas”. ¿No nos ocurrirá algo similar a todas las personas, cuando tratamos de explicarnos las conductas de nuestros semejantes? De manera espontánea realizamos interpretaciones que se guían por creencias anteriores. Ello nos conduce a percibir relaciones cuando dichas relaciones forman parte de nuestro sistema de creencias, pero a pasar inadvertidas otras relaciones muy obvias simplemente porque chocan contra creencias previas. Aplicar esta máxima al psicoanálisis nos acercaría a la piscopatología de su fundador….

Para evitar esta pereza del pensar en las últimas páginas del libro nos sintetiza su método en tres pasos (pág 345): 1)atender a los grandes números, atender a aquellas evidencias que se sostienen en un número suficiente de experimentos; b) tener presente el contexto social, las influencias del grupo; c) Y desde mi punto de vista el consejo mas interesante: tomar el hábito de comparar lo que antes hubiéramos deducido de una determinada situación y lo que ahora somos capaces de deducir. Sacar lecciones de esta comparación.

Si aplicáramos esta última máxima a la práctica clínica deberíamos formularnos preguntas de este tipo: “he aquí que esta paciente de 92 años ha presentado una clínica de confusión ligada a una infección de orina… ¿qué habría pensado yo de haberme encontrado frente a los inicios de esta clínica? ¿Habría pensado en esta posibilidad o simplemente habría pensado que era un cuadro de trastorno cognitivo? Por consiguiente debo programar mi conducta de manera que frente a este tipo de síntomas proceder a analizar la orina….

El método de Nisbett por consiguiente será útil solo si de esta comparación “antes/después” somos capaces de visualizar reglas o heurísticos que apliquemos en un futuro. Por ejemplo si somos capaces de aplicar conceptos  como el de coste hundido, o análisis del coste-oportunidad, solo entonces se produce un verdadero avance en nuestra manera de razonar.

Francesc Borrell
Sant Pere de Ribes

Luri G., “El cielo prometido. Una mujer al servicio de Stalin”. Ariel, Barna 2016.

En la presentación de esta obra, realizada en la Librería  “La Central” (24 de Mayo 2016), Luri definió este libro como “la obra de mi vida”. Diez años ha tardado en escribirlo, y posiblemente bastantes mas en documentarse adecuadamente. A través de la vida de Caridad Mercader el autor nos introduce en los años mas convulsos del siglo XX. El libro no puede calificarse como novela, porque la narración se sujeta al rigor de la Historia, pero no ahorra comentarios personales así como detalles de las pesquisas del autor en pos de la verdad histórica.
Una lectura superficial nos haría creer que la intención del autor es adentrarse en la fascinante historia de la familia Mercader, una familia conocida sobre todo por su relación con el asesinato de Trotski , perpetrado por parte de Ramón Mercader, hijo mayor de Caridad. Siguiendo este hilo argumental podríamos pensar que el autor ha desplazado la atención de  Ramón Mercader a su madre Caridad como una argucia literaria, o un intento para diferenciarse de las muchas otras obras que analizan este episodio particularmente molesto para la intelligentsia  filocomunista. Pero tengo para mí que Luri cayó rendido a los pies de una dama con muchos mas recovecos de los que pudiera sospechar inicialmente, y si su interés  inicial radicó en Ramón Mercader, el descubrimiento de que Caridad era en realidad la impulsora y responsable intelectual de las andanzas de su hijo Ramón le atrajo de manera irremisible. ¿Quién era aquella mujer tan decidida, impulsiva, valiente y temeraria, capaz de arrastrar a toda su familia hacia posiciones políticas tan extremas? Y sobre todo, ¿cómo evolucionó esta fe comunista? Porque en “el cielo prometido” no se narra simplemente la historia de una familia tremendamente comprometida políticamente, sino que a través de esta historia columbramos el alcance del fin de las utopías, el despertar a una realidad incómoda que pone en jaque todos los presupuestos por los que los protagonistas arriesgaron sus vidas, haciendas y relaciones familiares.
G.Luri
Vayamos por partes. Caridad se llamaba en realidad  Eustacia María Caridad del Río Hernández. Nació en Santiago de Cuba (1982) y falleció en Paris(1975),. Casada con un industrial barcelonés tiene 5 hijos y una vida burguesa que no la satisface en absoluto. Entra en contacto con círculos  anarquistas en la Barcelona de principios del siglo XX,   y la familia –escandalizada por estas y otras “malas compañías”- la hace encerrar en un manicomio antes de que pudiera ser acusada de atentados terroristas en los que quizás participó. De allí la rescatan sus amigos anarquistas, y escapa con sus hijos a Francia, donde transcurren unos pocos y tranquilos años de convivencia con un comunista galo. Es allí donde consolida su militancia comunista en un viraje al que arrastra a sus hijos. Nunca debiéramos olvidar que las grandes pasiones, el fútbol, la religión, la política, se maman en las cenas familiares…  Desafortunadamente su compañero fallece y es expulsada de Francia. En estos años parece que ya había sido reclutada por el NKVD, (la agencia soviética de espionaje) y realiza tareas para la Internacional Socialista. Con el estallido de la Guerra Civil, Caridad empuña las armas y sufre heridas de guerra en el frente de Aragón. La propaganda comunista enaltece su persona como la “pasionaria catalana” pero su tarea pasaría a la retaguardia. Acabada la Guerra Civil participa en el atentado que protagonizaría su hijo Ramón, y que acabó el 20 de Agosto con la vida de Trotski. Ramón sobrevive también al atentado y se le condena a prisión. Caridad logra huir de México y liberar a su hijo se convierte en una de sus obsesiones.
A las órdenes de Stalin participa en diversas misiones de espionaje y en la defensa de Moscú (II Guerra Mundial), pero su vida en la Unión Soviética se le hace insoportable, por lo que se afinca en París, donde acabará falleciendo. 
Caridad Mercader
El lector ya puede suponer a partir de este brevísimo resumen  el choque brutal entre la realidad de los gulag y las utopías redentoras que iluminaron la vida de nuestra protagonista. No fue ella la única atrapada entre el  sufrimiento que observaba por doquier y  unas creencias a las que no quería y posiblemente no podía renunciar. La plana mayor del PCE sabía perfectamente lo que estaba ocurriendo en la Unión Soviética pero prefirió callar, (¿o no tenía mas remedio que callar?). Los disidentes fueron  deportados a millares, también comunistas españoles que se atrevieron a plantar cara a la dictadura estalinista. Para una visión novelada (pero sin tampoco abandonar el rigor histórico) de la etapa estalinista acaba de aparecer “una pasión rusa” de Reyes Monforte, que relata la vida de Carolina Codina, la esposa del músico Prokopiev. Esta española se casó con Prokopiev y le siguió a  la Unión Soviética donde fue acusada de espionaje, (por el simple hecho de ser extranjera) e ingresada 8 años en un Gulag.
Personalmente creo que hay algo de “ajuste de cuentas” en el libro de Luri. El fracaso de una utopía tan sólida como fue el marxismo-leninismo aún no ha sido analizado con toda la profundidad que se merece. No puede extrañarnos que muchos jóvenes regresen al pensamiento primigenio de K.Marx creyendo que sus ideas fueron sencillamente mal aplicadas o mal comprendidas. ¿Hasta qué punto el libro de G.Luri aporta elementos para hacernos sospechar que hay algo estructural y maligno en esta utopía, y quizás en la mayoría de las utopías “religioso-políticas”? ¿O quizás la maldad humana tiene mas posibilidades de expresarse en determinados contextos políticos, de manera independiente a las utopías? ¿Fue el comunismo una religión tóxica disfrazada de seudo.-ciencia?
Ramón Mercader
Rescato en este punto dos reflexiones de Luri que nos pueden acercar a sus intenciones como escritor. Entre otras virtudes el libro nos acerca a la vida cotidiana de los exiliados españoles en Rusia, y a los enfrentamientos entre las facciones que sobrevivían del PCE. Nos dice Luri: “Hernández y Castro acabaron expulsados del PCE. Pero tras la expulsión, y esto puede parecer sorprendente, se les abrieron las puertas del NKVD (…). El sentido de este comportamiento nos lo explica con un cinismo transparente Sudoplátov cuando nos transmite los consejos que daba a sus subordinados para captar nuevos agentes: “Puedo sugerirte”, les decía, “que busques para tu grupo a aquellos que podrían beneficiarse del contacto contigo (…) Busca entre quienes han sido perjudicados por la suerte o por la naturaleza, a los feos, a los que sufren algún tipo de complejo de inferioridad (…), a los que buscan poder o influencia pero han sido derrotados por circunstancias desfavorables.   O a la gente que ha sufrido hambre o frio, porque la pobreza está ligada a la humillación (…) La sensación de pertenecer a una influyente y poderosa organización les reportará un sentimiento de superioridad (…) Por primera vez en sus vidas experimentarán un sentimiento de ser importantes y de estar en contacto directo con un poder, cuyos límites son desconocidos incluso para ellos…” (pag 333-4)
La segunda reflexión es de Yves Monino (pág 456) que se refiere a Caridad como “anarquista de temperamento y comunista de corazón”. Y añade: “pero me queda opaco el misterio de su fe (comunista) en un punto clave: todos los españoles adultos, Caridad la primera, que vivieron en el paraíso soviético, sabían por vivencia propia que estaban en el infierno de Dante, y soñaban con escapar de él en cuanto pudieran, “tú que entras aquí pierde toda esperanza”, pero a pesar de ello muchos guardaron intacta la esperanza. Parece que la experiencia no sirve de nada frente a la creencia. Y concluyo como uno de mis profesores, el antropólogo Jean Puillon, que decía “solo creo en la creencia”. (pag 436).
Nota.- para una lectura suscinta de la vida de Caridad Mercader ver:

Pablo Oliveres
Murcia

Webs de interés.- 

Guía de Planificación Anticipada de las decisiones en Salud Mental

Recientemente galardonada con el Premio Miradas 2016 de Fundación Manantial, esta guía es un proyecto alumbrado por la Escuela Andaluza de Salud Pública y vinculado al Plan Integral de Salud Mental de Andalucía. Su objetivo es garantizar el derecho a la toma de decisiones de forma autónoma y con libertad de las personas con problemas de salud mental cuando se encuentran en situaciones de especial vulnerabilidad.

Resolución sobre Salud Mental y Derechos Humanos
Emitida por el Consejo de Derechos Humanos de la Asamblea General de Naciones Unidas, la resoluciónreafirma la obligación de los Estados de promover y proteger todos los derechos humanos y las libertades fundamentales y de asegurarse de que las políticas y los servicios relacionados con la salud mental cumplan las normas internacionales de derechos humanos”. 


                 Asimismo, “reconoce la necesidad de que los Estados adopten medidas activas para integrar plenamente una perspectiva de derechos humanos en los servicios de salud mental y sociales, en particular con miras a eliminar todas las formas de violencia y discriminación en ese contexto, y para promover el derecho de toda persona a la plena inclusión y participación efectiva en la sociedad”. Por otra parte, “solicita al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos que prepare un informe sobre la integración de una perspectiva de derechos humanos en la salud mental y sobre la realización de los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas con trastornos mentales o discapacidades psicosociales, incluidas las personas que utilizan los servicios de salud mental y sociales”. Este informe debería presentarse al Consejo de Derechos Humanos en su 34º período de sesiones y en el mismo deberían señalarse “los problemas existentes y las buenas prácticas que vayan apareciendo”, formulándose recomendaciones a ese respecto y, por otra parte, las “formas de fortalecer la asistencia técnica y el fomento de la capacidad, teniendo en cuenta las actividades y experiencias existentes en esta esfera”.

Consideraciones éticas y jurídicas sobre el uso de contenciones mecánicas y farmacológicas en los ámbitos social y sanitario
Elaborado por el Comité de Bioética de España, este informe propone la aplicación de estas medidas solo en el caso de que sean imprescindibles, y que antes de llegar a indicarlas se deben buscar otras alternativas. Asimismo, plantea que las contenciones físicas o farmacológicas deben contar con consentimiento informado escrito.


Juan Medrano
Bilbao

Artículo comentado.- 

Gracia, D., “Problemas con la deliberación”, en Revista Folia Humaníst 2016; 3:1-16.

Este artículo os lo podéis descargar en:  http://revista.fundacionletamendi.com/main

En este trabajo Diego Gracia analiza algunas dificultades en el proceso deliberativo. El lector probablemente conocerá que Diego Gracia propone un método deliberativo consistente en delimitar con precisión el objeto de la deliberación, (por ejemplo si debemos aceptar la negativa de un paciente a una intervención quirúrgica muy conveniente para su salud), los valores que se enfrentan (y nos incomodan), por ejemplo nuestro impulso como profesionales de garantizar la mejor atención a dicho paciente, frente al respeto a su autonomía, que nos mueve a aceptar su rechazo; y finalmente el análisis de los diferentes cursos de acción, cuyo fin es intentar que los valores que se contraponen sean respetados hasta donde se pueda, y en todo caso prevalezca el valor que consideremos mas apropiado.

Este esquema parece sencillo pero no lo es. Delimitar los hechos es a veces fácil, pero la mas de las veces resulta una tarea tediosa y que requiere habilidades que no están al alcance de todo el mundo. Pensemos en las interpretaciones variopintas que dan los historiadores sobre hechos bien acreditados y con abundantes testimonios presenciales o documentos escritos.  Delimitar los hechos es una cuestión de percepción, sí, pero también de interpretación. Los clínicos dejamos de lado un montón de datos que consideramos de escaso valor o simplemente que “enmarañan” la narración del paciente. Así ocurre cuando un paciente se queja de dolores artrósicos superpuestos a un dolor claramente anginoso. El buen clínico tiene que saber separarlos, lo que sin duda tiene un importante riesgo inflacionario o deflacionario.

Sin embargo, como apunta Diego, los sesgos y errores en nuestras decisiones se deben “mas que al mal manejo de los llamados hechos, a defectos en nuestros juicios de valor”. Y añade: “Los errores del ojo clínico no se deben sólo ni principalmente a la escasez de datos objetivos o de hechos, sino a un erróneo proceso de valoración que lleva al individuo a pensar que para él huelgan los protocolos”. En esta línea –y de la mano de Kahneman-  analiza diferentes sesgos y como repercute en la deliberación. En todos estos sesgos, (predicción afectiva, sesgo de impacto, sesgo de proyección, paradoja de discapacidad, entre otros), nos dejamos llevar por la recompensa emocional que nos proporciona confirmar nuestras intuiciones.  

Como decíamos mas arriba hay tres momentos en la deliberación, y el tercero es precisamente analizar  “las circunstancias del acto y las consecuencias previsibles de la decisión”. Pero aquí “ topamos de nuevo con la incertidumbre. Porque las circunstancias nunca pueden agotarse, son inagotables, y las consecuencias resultan en muy buena medida imprevisibles. De ahí que también a este nivel sea necesaria la deliberación, en primer lugar para reducir la incertidumbre en el análisis de las circunstancias y consecuencias a límites razonables, y en segundo para ver cuáles son los cursos de acción posibles”.
En este momento de la deliberación Diego apunta a un sesgo general y casi cultural consistente en percibir los cursos de acción como dilemas, como “blanco o negro”, sin otros matices. Y añade: “Mi tesis es que en la práctica los dilemas son muy raros; mejor, que los dilemas son problemas mal analizados y resueltos. Más que dilemas, hay problemas, es decir casos con múltiples cursos de acción posibles que será preciso tener en cuenta a la hora de tomar una decisión razonable o prudente”.

En resumen Diego Gracia profundiza en este trabajo en los sesgos afectivos que de manera subrepticia introducimos en el proceso deliberativo, recogiendo una amplia literatura psicológica que analiza los sesgos de percepción  y de argumentación. Un artículo muy necesario para profundizar en su modelo de deliberación moral.

Francesc Borrell
Marc-Antoni Broggi

Co-directores de la Revista Folia Humanística


Vídeo recomendado.-
Técnicas docentes.-  Os presentamos en este boletín algunas consideraciones dirigidas a profesores relativas a cómo preparar su ofertas docente. El video que les mostramos reflexiona sobre aspectos generales que deben tenerse en cuenta a la hora de planificar la oferta docente. Para el lector interesado recomendamos también este par de enlaces sobre cómo un profesor tiene que vender su oferta docente y comunicarse con sus alumnos.