HUMANIDADES MEDICAS

BLOG LÍDER EN HUMANIDADES MEDICAS Y FILOSOFIA DE LA MEDICINA.- FUNDACION LETAMENDI- FORNS, FUNDACION IATRÓS Comité Editorial: José Lázaro, Francesc Borrell. Editores de àrea:Juan Carlos Hernández Clemente. Mabel Marijuan Angulo. Director del blog: F. Borrell Carrió; Secretario de Redacción: Juan Medrano Albeniz.

BOLETÍN IATROS ISSN 2014-1556

Este Boletín tiene por objetivo difundir y compartir comentarios de libros y artículos en Humanidades Médicas y Filosofía de la Medicina y difundir las actividades de la Fundación Letamendi Forns y Fundación Iatrós.

BOLETIN IATROS, NOVIEMBRE 2018.

CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.-  IV Jornades Moisés Broggi: “Pensament crític”.
Comentario de libros.-  Repensar la vida y la muerte.
Webs de interés.-  Moral Machine, Sociedad Escéptica.
Artículo comentado.- Incremental Benefits and Harms of the 2017 American College of Cardiology/American Heart Association High Blood Pressure Guideline. 
Video recomendado.-  El método de tirar el lápiz   

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Noticias.- 

IV Jornadas Moisés Broggi sobre “Pensament crític: ensenyar i aprendre”. Ya tenéis a vuestra disposición el conjunto del acto (aquí) y próximamente los vídeos de las diferentes intervenciones por separado.

Comentario de libros.-

Repensar la vida y la muerte. El derrumbe de nuestra ética tradicional.
Autor: Peter Singer
Editorial: Paidós, 1997, 1ª edición.

El libro que a continuación se reseña puede considerarse un clásico sobre los aspectos conflictivos, desde el punto de vista de la bioética, que pueden tener lugar al principio y final de la vida en relación con los avances tecno-científicos de la medicina desde mediados del siglo XX. Es más, la propuesta del autor, el siempre polémico Peter Singer, es construir una nueva ética para el siglo XXI con el consiguiente derrumbamiento de la ética tradicional en las sociedades occidentales.
Peter Singer nos propone dar por finalizada la ética sobre la santidad de la vida humana y que sea sustituida por una ética basada en la calidad de vida. Hay que decir, que este posicionamiento el autor lo defiende con una poderosa base argumental tanto racional como empírica tomando numerosos ejemplos conflictivos sobre el final y el comienzo de la vida humana en las condiciones de los avances científicos en los que se mueve la medicina occidental.
Tanto es así que propone una reescritura de algunos de los Mandamientos éticos insertos en la tradición occidental: El primer antiguo mandamiento considera que toda vida humana tiene el mismo valor; el autor lo reformula reconociendo que el valor de la vida humana varía. El segundo antiguo mandamiento: nunca poner fin intencionadamente a una vida humana inocente; lo reformula pidiendo responsabilizarse de las consecuencias de tus decisiones. El tercer antiguo mandamiento: nunca te quites la vida e intenta evitar siempre que otros se quiten la suya; lo reformula por el respeto al deseo de vivir o morir de una persona. El cuarto antiguo mandamiento: creced y multiplicaos; lo reformula por traer niños al mundo sólo si son deseados. Y el quinto y último mandamiento que reformula sustituye: considerar que cualquier vida humana  siempre es más valiosa que cualquier vida no humana, por no discriminar por razón de especie.
Sin lugar a dudas, esta propuesta la va desbrozando argumentativamente en los diferentes capítulos del libro. Así desde el primer capítulo critica la expresión “muerte cerebral” como un constructo verbal que elude el fondo de la cuestión: la posibilidad de los trasplantes de órganos. Pero lo que él critica es el enmascaramiento de una cuestión ética basada en la elección, por un constructo verbal basado en aspectos clínicos. Así mismo, desde el inicio, también critica la distinción entre medios de tratamientos ordinarios y extraordinarios al final de la vida por considerarlos un disfraz verbal para no posicionarse sobre una elección en base a la calidad de vida  que en realidad se está haciendo.
Frente a la ética tradicional, que sigue aferrada al valor intrínseco de la vida humana, sin considerar su naturaleza y calidad, el autor considera que el momento actual “es un momento de oportunidades para configurar una ética que no necesite apoyarse en ficciones que nadie puede creer realmente y construir una ética más compasiva y más sensible sobre lo que la gente decide por sí misma, una ética que evite prolongar la vida cuando hacerlo es obviamente inútil y una ética menos arbitraria en sus inclusiones y exclusiones que la ética tradicional”. No parece necesario decir que Peter Singer aboga por una ética en que la autonomía del individuo se erija en preeminente a la hora de tomar decisiones en que la vida esté en cuestión y por una ética consecuencialista que se haga responsable de las decisiones que se toman.
Esta cimentación de su nueva ética, que frente a la sacralidad de la vida humana, se basa en la libertad de elección de manera autónoma y responsable, le sirve para afrontar los difíciles conflictos bioéticos que tiene planteada la medicina actual: muerte cerebral, estado vegetativo persistente (hoy se le denomina permanente), trasplante de órganos, el suicidio asistido, la eutanasia, o al inicio de la vida, la investigación sobre embriones o el aborto.
Sobre el final de la vida de una persona reproduce un escrito de la Comisión Presidencial para el Estudio de Problemas Éticos en la Medicina de Estados Unidos:
“Un paciente al que se diagnostica correctamente una pérdida permanente y total de funciones cerebrales nunca recobrará el conocimiento. No experimentará ni placer, ni dolor, no disfrutará de ninguna interacción social y será incapaz de proseguir con sus proyectos de vida o llevarlos a cabo. ¿Por qué entonces hay un problema ético acerca de la supresión de las intervenciones médicas?”
Y dentro de esa ética consecuencialista propone decisiones que tengan en cuenta si mantener la vida beneficiará o perjudicará al ser humano cuya vida se va a mantener.
El mismo patrón ético propone sobre el suicidio asistido o la eutanasia. Se pregunta: “¿Acaso el paciente no tiene derecho a pedir esta ayuda, y si un médico está dispuesto a prestársela, por qué debería obstaculizarlo la Ley?” Aunque en su argumentación es muy consciente, como él mismo señala, de la dificultad de estos casos pues:”preguntar a los médicos si pueden matar a pacientes conscientes y autónomos, si los pacientes lo piden, es un cuestionamiento directo de lo que se ha considerado el núcleo de la ética médica tradicional”. Y así mismo, señala que “políticamente es aquí donde se está librando la batalla más enérgica contra la ética de la santidad de la vida”. Y critica la diferenciación establecida, como un enmascaramiento más, en decisiones que afectan a la calidad de vida, entre la supresión de tratamientos que precipitarán la muerte y permitir la eutanasia activa voluntaria, es decir, el resultado de una inyección.
Con respecto a los problemas éticos del inicio de la vida, en todo lo que tiene que ver con el estatuto del embrión nos dice: “El hecho de que el embrión tenga determinado potencial no significa que podamos perjudicarle, en el sentido que podemos perjudicar a un ser que tiene necesidades y deseos o puede sufrir. Lo que significa realmente, si el embrión no realiza ese potencial, es que no vendrá al mundo un ser humano concreto”.
Para el autor “[el embrión] no tiene, ni ha tenido nunca, necesidades o deseos, por lo que no podemos perjudicarle haciendo algo contrario a sus deseos. No podemos causarle sufrimiento. En otras palabras, el embrión no es, ahora, el tipo de ser al que se puede dañar, no más que a un óvulo antes de la fertilización”.
Y con respecto al aborto su criterio es similar al de la potencia frente al acto en los primeros momentos de la concepción, ya explicado en el caso de los embriones para  estudio e investigación, pues estos momentos iniciales de la concepción son básicamente probabilísticos y que la potencia se desarrolle, según el autor, no es mucho mayor que la del espermatozoide seleccionado para la microinyección. Ahora bien, deja claro que la elección entre los diferentes momentos de vida intrauterina del embrión/feto seleccionados a partir de vida cerebral como fundamento ético o estatus moral no deja de ser, sin duda, un criterio ético y no científico y vuelve a criticar que esta elección, para alcanzar el estatus moral de una determinada protección a esa nueva vida, sea también una ficción similar a la de la muerte cerebral. Para el autor “una ficción oportuna que convierte a un ser evidentemente vivo en un ser que legalmente no está vivo”. Y se pregunta el autor “¿qué tiene de especial el hecho de que una vida sea humana?”
 Esta última pregunta le sirve al autor para abordar otro de los temas que tradicionalmente viene defendiendo y que expresa, como hemos visto en su último nuevo mandamiento de la ética que nos propone: no discriminar por razón de especie.
El autor se posiciona contra el especieismo y en su defensa nos dice que la exclusión por especie es similar a la exclusión por raza o sexo. “El racista, el sexista y el que discrimina por especie dicen todos: el límite de mi grupo también establece una diferencia de valor. Si eres miembro de mi grupo, tienes más valor que si no lo eres, sin importar de qué características puedas carecer. Cada una de estas posturas es una forma de protección del grupo o de egoísmo del grupo”.

Juan Carlos Hernández Clemente.
Madrid, 2018

Webs de interés.- 

Moral Machine.-
Moral Machine es un proyecto de investigación del MIT que intenta acercar la sensibilidad de la especie humana a la Inteligencia Artificial (IA). El proyecto se basa en ponderar diferentes escenarios, a cual peor, mutuamente excluyentes, a los que se enfrenta un coche de conducción robótica. Por ejemplo: ¿escogerías que el coche atropellara causando la muerte a 4 mujeres de mediana edad, o preferirías que el coche atropellara a 2 hombre, una mujer, un anciano y 3 perros?
Si realizáis la prueba se os invitará a que justifiquéis vuestras preferencias. Esta parte es optativa.
Un defecto de la prueba es que los iconos que usa no se explican, lo que induce a error, especialmente los iconos de “persona-delincuente”.


Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico.-

Esta sociedad tiene manifiesto fundacional y estatutos. Cubren anualmente una asamblea de socios y se mantienen alerta ante abusos a la buena fe, sobre todo en el campo de la Educación y la Sanidad. Destacaríamos de su manifiesto:

Hay dos clases de escépticos: los pasivos y los activos. Los escépticos pasivos se limitan a sonreír socarronamente cuando ven cómo los crédulos tragan el anzuelo que les ofrecen los charlatanes. Con desdén por esas masas ignorantes, a veces poco instruidas y otras veces aquejadas de "ignorancia relativa" de todo lo que es ajeno a su especialidad o profesión, los escépticos pasivos se encogen de hombros y en todo caso se duelen de que "la gente sea tan tonta", pero consideran inútil enfrentarse con los charlatanes y embaucadores.

En España los escépticos activos nos reunimos alrededor de una asociación: ALTERNATIVA RACIONAL A LAS PSEUDOCIENCIAS (ARP), que edita trimestralmente una revista llamada La Alternativa Racional. La Asociación no cuenta con el dinero ni las personas suficientes para llevar a cabo una investigación sistemática, objetiva y científica de todos los supuestos hechos "sorprendentes" o "carentes de toda explicación posible", como suele decirse, ni puede salir al paso de todas las afirmaciones temerarias que se oyen cada día por radio y televisión, o que se publican en diarios, revistas y libros. Pero tampoco se limita a la labor documental y bibliográfica. En los puntos de España donde los socios de ARP son más numerosos y activos, se están poniendo en marcha nuevas investigaciones, a veces con resultados sorprendentemente exitosos

Os recomendamos en especial la página donde tienen un repositorio de revistas y libros de acceso libre:



Pablo Oliveres
Murcia

Artículo comentado.- 

Bell KJL, Doust J, Glasziou P. Incremental Benefits and Harms of the 2017 American College of Cardiology/American Heart Association High Blood Pressure Guideline. JAMA Intern Med. 2018;178(6):755–757. doi:10.1001/jamainternmed.2018.0310

En ocasiones tenemos la impression de que el pensamiento crítico avanza. En el año 2017 el Colegio Americano de Cardiología y la Asociación Americana del Corazón (ACC / AHA) propusieron  reducir los umbrales para definir la hipertensión y, en consecuencia, ser mas activos en el tratamiento de pacientes con cifras tensionales hasta ahora consideradas fuera de la intervención farmacológica.

El Editorial que comentamos analiza la nueva definición de hipertensión: La nueva recomendación propone bajar las cifras  para el diagnóstico de “hipertensión”:  adultos con presión arterial sistólica de 130 a 140 mmHg. Propone también tratamiento farmacológico para personas con "alto riesgo" cardiovascular con hipertensión:  enfermedad cardiovascular concomitante, o un riesgo calculado de enfermedad cardiovascular a 10 años del 10% o más, o algún otro riesgo (por ejemplo, personas con diabetes o enfermedad renal). Para todos ellos se propone bajar la TA sistólica por debajo de 120.

Las voces en contra de esta propuesta han sido varias: por ejemplo, el Comité de Directrices Clínicas del Colegio Americano de Médicos (ACP) argumentó que los cambios "no están respaldados por evidencia y pueden resultar en atención de bajo valor" , y la Academia Americana de Médicos de Familia (AAFP) expresó su preocupación por los “daños al tratar a un paciente con una presión arterial más baja (PA) no se evaluaron” .

En esta editorial se concluye:

 “Para la mayoría de los adultos recién clasificados como hipertensos según la Guía de  ACC / AHA (el 80% de los recién diagnosticados que tienen un riesgo menor 10% cardiovascular a 10 años), no hay un beneficio en la reducción del riesgo de ECV, sino posibles daños ligados a los efectos adversos de los medicamentos. Para las personas que tienen un alto riesgo de un evento cardiovascular o que tienen antecedentes de ECV (el 9% de los recién diagnosticados que tienen un riesgo cardiovascular alto o antecedentes de ECV), los beneficios incrementales a menudo superan los daños incrementales , lo que lleva a un beneficio neto. Para algunas personas con alto riesgo (por ejemplo, la población de edad avanzada, las personas con diabetes y las personas con enfermedad renal), y para el 11% de los recién diagnosticados que tienen un riesgo de 10 años de 10% a 20%, los beneficios y los daños están muy equilibrados”

En resumen: parecería que la comunidad científica cada vez es mas capaz de considerar las consecuencias de sus propuestas a escala problacional. Los conocimientos teóricos derivados de ensayos poblacionales deben “aterrizar” a la realidad de una demografia compleja. Y es ahí donde se precisa algo mas que pensamiento lineal. Valga este ejemplo como un botón de muestra.

Pablo Oliveres
Murcia

Vídeo recomendado.-
El método de tirar el lápiz.-

¿Cómo podemos recorder algo importante que se nos ocurre en medio de la noche? ¿Nos despertamos del todo y lo escribimos? Mejor usar este método de “tirar el lápiz”. En breve: se nos ocurre que hemos de llamar a una persona y sabemos que no lo recordaremos si continuamos durmiendo. Lanzamos un objeto de la mesilla de noche y hacemos la foto de nosotros recogiendo dicho objeto y pensando: “debo llamar a fulanito”. Lo mas probable es que lo recordemos con la ventaja de continuar durmiendo…
¿Por qué mencionamos este truco mental? En nuestro blog damos mucha importancia a las ocurrencias, ideas que cruzan nuestra conciencia y a las que hay que hacer caso. Son una parte importante de nuestra creatividad. Pero ocurre que muchas de estas ideas simplemente se pierden porque no tenemos a mano una libretita para apuntarlas, o un artilugio semejante. Por fortuna los teléfonos inteligentes nos facilitan en gran medida la tarea, pero no siempre. Por eso este tipo de trucos pueden ayudarnos.
Nota práctica: el video está en un inglés muy inteligible, pero podéis activar los subtítulos.

La Redacción.-




  • BOLETIN IATROS, OCTUBRE 2018.
 CIRCULO DE CIBERLECTURA
 INDICE.-
·         Noticias.-  IV Jornadas Moisés Broggi, Folia 10.-
  • Comentario de libros.-  Attending
  • Webs de interés.-  Roser Foundation, Living Planet
  • Artículo comentado.-  Mentir a un paciente con demencia.
  • Video  recomendado:   Nicolas Olea nos habla de los disruptores endocrinos.  
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  • Noticias.- 
 1-     Podéis consultar el programa de las próximas IV Jornadas Moisés Broggi, 18 de Octubre, y también apuntaros (inscripción gratuita aqui). Están dedicadas a “Pensamiento crítico”, qué es y como enseñarlo”.
2-     -     Ya està a vuestra disposición Folia Humanística nº 9.

En este número Lydia Feito se interroga sobre las posibilidades de que los humanos aprovechemos los avances científicos actuales  para mejorar aspectos somáticos y psicológicos de nuestra especie. Ver artículo.

¿Qué nos aporta el silencio?.... ¿resulta necesario para nuestra calidad de vida?, ¿qué relación tiene con la meditación, o la percepción del tiempo? Estas y otras cuestiones las aborda Salvador Casado en su artículo: El silencio en el ruido: oportunidades para la meditación en la vida cotidiana.


Comentario de libros.-

  • Epstein R.  Attending: Medicine, Mindfulness, and Humanity. Scribner. New York 2017. Próxima traducción al castellano por Editorial Kairós.
 Ronald Epstein es un médico de familia especializado en comunicación y, posiblemente, una de las autoridades mas reconocidas en mindfullness. El libro que comentamos se dirige de manera prioritaria a los profesionales de la salud, aunque cualquier ciudadano interesado en mindfullness o cuidados de salud lo encontrará útil e interesante.
Ronald nos habla en este libro en primera persona, y en consonancia no duda en revelarnos sentimientos y reflexiones íntimas que añaden interés al libro. No resulta en términos literarios una auto-biografía, pero si una foto de la evolución y maduración de un médico.
Ronald ocupa en estos momentos importantes responsabilidades académicas y de investigación, (catedrático en la Facultad de Medicina de Rochester, director del Center  for Communication and Disparities Research y codirector del Mindful Practice Program), y posiblemente sea el médico de familia con mayor  factor impacto de EE.UU. Pero los comienzos de su carrera hay que establecerlos en el ámbito de la música. Un buen músico tiene que interiorizar una habilidad mecánica, por ejemplo tocar el clavicémbalo, con una expresividad  emocional. El autor de una partitura añade indicaciones –llamadas “dinámicas”- que afectan a la velocidad, ritmo e intensidad del sonido, pero será el intérprete el que añadirá el espíritu de la obra, (si llega a entenderla, claro).
El libro de Epstein está atravesado por la intuición musical. Una partitura se tarda semanas y meses en comprenderla en profundidad, requiere paciencia, tener muy claro que contiene secretos, matices, valores que solo sintonizándonos con ellos, con el espíritu de la obra, podremos desentrañar. A final intérprete y autor comparten un estado anímico. Pero para llegar a este punto es menester consolidar hábitos mecánicos y psicológicos, y saberse transportar a estados de concentración aunque estemos cansados o incluso afectados por situaciones personales.
La otra influencia que podemos detectar en Ronald deriva de su estancia en monasterios budistas. No podemos decir que Ronald sea budista, sino que mas bien extrae de cada experiencia vital los aspectos que le ayudan a su maduración personal. Y tal parece que es una persona y un profesional que está en constante evolución, con una capacidad de trabajo enorme que no le impide retiros espirituales o viajes trasatlánticos. Pocos países, pocas exquisiteces gastronómicas y pocos compositores han escapado a su curiosidad.
Hecha esta introducción al personaje podemos entender mejor el método clínico que nos propone.
Este método tiene, a mi entender, tres pilares: curiosidad, presencia y mente compartida. Veámoslo con mayor detalle.
Hemos hablado ya de la curiosidad de Ronald por múltiples aspectos que nos ofrece la vida, y a buen seguro nos dejamos muchos detalles enjundiosos. Pero de todos estos  aspectos, ninguno les atrae con mas fuerza que el propio  ser humano.  Ronald nos propone una escucha creativa, un entrar en la vida de  cada persona mediante una educación de la atención. Estar presente quiere decir “coherencia e imperturbabilidad” (pág 68). Pero también estar sintonizado con la otra persona, estar en resonancia con ella, sin por ello perder los propios límites. El uso de silencios es una parte sustancial en esta conexión. Hablar por hablar, hablar para rellenar silencios, seria precisamente lo contrario.
El autor no se limita a explorar las implicaciones de “estar presente2, sino que nos propone la meditación y algunos ejercicios prácticos para aprender a estar presentes, (por ejemplo, “¿dónde tienes el pie, o proyectar atributos propios a personas desconocidas).
Una consecuencia de “estar presente” es que la aplicación de protocolos asistenciales se relativizan. La conversación con el paciente queda abierta, bien es cierto que no dejamos de lado todo lo que nos aporta la medicina basada en evidencias…. Pero estos conocimientos los ponemos al servicio de una persona concreta, con un mundo de prioridades, valores y expectativas que ignoramos en su mayor parte. Navegamos “sin mapa” (pág 85) por este mundo personal, quizás informando pero también aprendiendo. Abandonamos la comodidad de las respuestas fáciles (pág 91) y preferimos considerar los detalles, porque muchas veces la solución puede estar en estos detalles. Y siguiendo a W. James, Ronald nos propone complementar las dos funciones básicas del pensamiento: razonar y describir (pág 92).
Las conversaciones presididas por esta “presencia”, donde escuchamos sin ideas preconcebidas, sabiendo que frente a nosotros hay otra persona dotada de la misma complejidad vital que nosotros mismos, conduce muchas veces a tomar decisiones compartidas, e incluso “mente compartida”.
“Shared mind” o mente compartida alude a la capacidad de entender las intenciones de otra persona y, de alguna manera, provocar un estado de mutua proyección. Algunas decisiones en medicina son complicadas, no tanto porque una determinada guía clínica sea ambigua, sino porque debemos aplicar los conocimientos médicos que atesoramos a una persona de la que desconocemos casi todo. Esta misma persona puede desconocer aspectos de su vida, y en un cruce de caminos encontrarse en un estado de perplejidad.
En estos casos las decisiones compartidas se quedan cortas… Necesitamos un proceso de deliberación  que poco a poco desbroce el camino hacia lo que de manera profunda y cabal desea la persona. Este camino puede que tenga aspectos paradójicos, como permitir que crezcan las dudas en lugar de las convicciones o las certezas.
Este tipo de diálogo solo puede ser fructífero en un ambiente o un contexto en que el paciente no se vea criticado o impugnado. Y donde pensamientos fugaces, intuiciones o deseos ocultos (para el propio paciente), emergen solo si les damos la oportunidad de hacerlo.
Destacaría del libro tres aspectos muy bien trabajados. En primer lugar las dudas diagnósticas e incluso los errores diagnósticos o terapéuticos a los que todo médico clínico está expuesto. Ronald describe con suma sensibilidad las angustias que experimentamos ante la mera sospecha de que nos hemos equivocado o que quizás nos hemos equivocado. Como un paciente se nos aparece precisamente cuando ya estamos descansando en nuestro hogar, y algo que nos olvidamos, o una decisión precipitada, nos reclama nuestra atención. ¿Teníamos que haberle hecho una punción lumbar y la obviamos?
Otro gran tema que aborda es el sufrimiento y cómo lo encaramos (capítulo 7). Sobre el sufrimiento poco hay en la literatura médica, mucho sobre el dolor, pero muy poco sobre el sufrimiento. Sin embargo nuestros paciente acuden a nosotros porque sufren, no simplemente porque tengan un dolor. Es mas, el dolor físico pocas veces está ene l origen del sufrimiento, y mucho mas el dolor moral.
Para Ronald el sufrimiento es una experiencia personal que no podemos estandarizar. Un mismo acontecimiento o una misma situación puede tener resultados muy diferentes según sea la persona. Para acabarlo de complicar el clínico puede tener ideas preconcebidas que interfieren en esta comprensión. Por ello debemos encarar el sufrimiento aceptándolo, aunque nos parezca que el paciente exagera. Solo tras esta aceptación tendremos la oportunidad de que el paciente explique y profundice en su experiencia vital.
Finalmente Ronald se esfuerza a lo largo del libro en dar claves para adquirir esta atención plena, esta presencia que reclama en la relación asistencial. Y para ello describe ejercicios de meditación y de prospección subjetiva. Destacaría del capítulo 11 los 8 “leaps” (saltos para superar un reto) que sugiere para alcanzar este estado de conciencia plena: 1- “del yo fragmentado al yo unificado”; 2.- De la “otreidad” al “enganche” o compromiso; 3.- De la objetividad a la resonancia; 4.- De la despreocupación a la ternura y la estabilidad; 5.- De la auto-protección a la auto- suspensión; 6.- Del bienestar a la resiliencia; 7.- De la empatía a la compasión; 8.- De la mente unificada a la mente compartida. Los comentamos brevemente:
Por lo general empezamos la jornada laboral con unas expectativas de lo que se nos va a pedir. Tenemos muy presentes los contenidos técnicos y arrumbamos con facetas de nuestra personalidad, como pueden ser la expresión artística, o los conocimientos de materias no estrictamente sanitarias. La primera tarea a la que nos invita es a recuperarnos de esta fragmentación.
En el contacto con los pacientes podemos caer en el error de considerar “otro mas” al paciente que conocemos poco, o pensamos que no vendrá mucho por la consulta. Dar a cada paciente su espacio  y reconocerle su dignidad nos lleva a un cierto compromiso que es también un “enganche” con dicha persona.
A esta persona la escuchamos, es cierto, pero pocas veces permitimos que esta escucha semiológica también nos resuene a nivel emocional. Es ahí donde el profesional deberá graduar sabiamente hasta qué punto empatiza y hasta qué punto esta empatía le genera conducta compasiva, (punto 7 de la lista) (1).
Combinar sensibilidad, incluso ternura, con estabilidad y firmeza es uno de los retos importantes que deberá asumir el profesional. También en ocasiones hay que saber decir “no”.  Otras veces el profesional resulta impugnado por un error real o que presupone el paciente, y su reacción suele ser protegerse. En cambio –en ocasiones- puede resultarle mas beneficioso dejar en suspenso  su “yo”, dejar fluir los acontecimientos para entenderlos con mayor profundidad.
Pensamos en nuestro bienestar como una meta a alcanzar, un cielo en el que ya estaremos en paz con nosotros mismos y el mundo que nos rodea. La realidad es que siempre estaremos con grados de inestabilidad familiar y personal. Es mas importante prepararnos para navegar en aguas procelosas que intentar alcanzar una estabilidad que no existe para nadie.
Finalmente las personas podemos tejer una red de complicidades y comprensiones que nos lleven a una ampliación de nuestra propia mente. Pensamos y sentimos como “nosotros” pero también entendemos y comprendemos a quienes nos rodean, e integramos esta percepción en nuestra propia manera de pensar.

Francesc Borrell
Sant Pere de Ribes.   
  
  • Webs de interés.- 
 La Fundación Roser se dedica a acumular y ordenar una gran multitud de datos de todo el mundo. Este enorme esfuerzo abarca  todas las áreas del conocimiento humano que son relevantes para formarnos una idea del “estado de nuestro planeta”. La fundación es obra de un joven Rosen que consiguió fondos de otra fundación, la de Melinda- Gates. Hemos escogido para nuestros lectores una entrada genérica a la salud en la que encontrará datos de mortalidad infantil, maternal, esperanza de vida, etc.:


Por otro lado el proyecto “Living Planet” detecta la desaparición de especies en diferentes ecosistemas. Se trata de un proyecto cooperativo al que podemos contribuir. De los datos recopilados desde 1970 deducen que las especies de agua dulce son las que están sometidas a mayor presión depredadora.


Pablo Oliveres
Murcia

  • Artículo comentado.- 
 Mentir a los enfermos de demencia.

En: Therapeutic lies in dementia care: Should psychologists teach others to be person-centred liars? Behav Cogn Psychother. 2018; 46: 454-462. doi: 10.1017/S1352465818000152

Dª A. es una mujer octogenaria afable, que vive en una residencia de ancianos. Su vida discurre de forma plácida. Sabe que tiene hijos, pero no sabe decir sus nombres y nunca habla de su difunto marido. En el salón se sienta junto a otra anciana cuyo nombre y circunstancias vitales no recuerda, pero es capaz de reconocerla y aunque rara vez conversan están cómodas la una junto a la otra. A Dª A. le gustan las sopas de letras, pero cada vez le cuesta más completarlas. Por las tardes, cerca de la hora de la cena, se muestra angustiada y pide que alguien a casa, porque se le va echar encima la hora para preparar la cena de su esposo. Al principio se le decía que no podía salir de la residencia, que ya no vivía en su casa, que su esposo había fallecido… todo lo cual aumentaba su confusión y su angustia. Tiempo después alguien tuvo la ocurrencia de “recordarle” que su marido estaba de viaje y no tenía que ir a cenar a casa.

Una de las obligaciones del terapeuta para con los pacientes es la sinceridad. El paciente debe ser tratado con una persona adulta, íntegra. La enfermedad no debe reducirle a un estado de minoría de edad moral, a un sujeto minimizado que carece de derecho a conocer la verdad. Por eso, si en el pasado los médicos tenían el privilegio terapéutico de ocultar la verdad a sus pacientes según su criterio, hoy pueden hacerlo solo si aprecian un estado de necesidad terapéutica que no pueden aplicar sin razonar en la historia clínica que sea estrictamente preciso.
Pero frente a las cautelas y reparos que pueda desencadenar ocultar la verdad a los pacientes, mentirles –decirles algo que no es cierto- despierta inquietudes mucho más acentuadas y reprobaciones que mentir. Aunque los códigos deontológicos españoles, pueden expresar como un valor la veracidad no son explícitos respecto a la mentira (hasta donde la presbicia de este comentarista le permite examinarlo con cierta seguridad), pero otros países, posiblemente como expresión del rechazo a la mentira que impregna la cultura protestante, esta práctica está explícita y estrictamente prohibida en los códigos profesionales sanitarios,.
En ese contexto, y desde hace años, el psicólogo inglés Ian A. James viene estudiando el uso de lo que denomina la “mentira terapéutica”, de la que pone ejemplos que no difieren sustancialmente del descrito arriba. James reconoce la incomodidad que para los profesionales puede representar usar esta estrategia con algunas de las personas a las que asisten, y por este motivo ha analizado, junto con sus colaboradores, la actitud ante el uso de la mentira en diferentes profesiones y en marcos variados. El artículo que comentamos describe la perspectiva de un grupo de clínicos, mayormente psicólogos, acerca del uso de las “mentiras terapéuticas” y su papel para estimular el uso de esta estrategia. Los autores valoran si la asistencia a un taller sobre comunicación en la demencia podía variar sus actitudes y encuentran que aumentó su apoyo a las “mentiras terapéuticas” al tiempo que consideraban que podrían ayudar a otros profesionales si les supervisaban para que pudieran “mentir eficazmente”.
Esta última expresión, referida a una actitud de profesionales asistenciales, al igual que la de “mentira terapéutica” puede resultar disonante y contradictoria. Sin embargo, debe ponerse en relación con la capacidad cognitiva y el grado de conservación de la memoria de las personas con demencia. También debe sopesarse con la posibilidad de que decir la verdad absoluta y cruda a estas personas pueda resultar inútil o incluso cruel.
Si la mentira puede ser terapéutica, se asimilará a una técnica, relacional, para el manejo de situaciones concretas en personas con demencia. Tendrá, por tanto, sus indicaciones, tal vez su posología y el contexto en que deberá administrarse. James y sus colaboradores propusieron en 2006 unas guías para el uso de la mentira en marcos residenciales, que adapta en su artículo más reciente y que traducimos libremente:
1.      Solo deberá emplearse la mentira si aporta un beneficio a la persona, por ejemplo, para el alivio del malestar o la angustia
2.      En áreas específicas, como el cumplimiento del tratamiento, o la conducta agresiva, el manejo a través de la mentira requiere actuaciones individuales documentadas en el plan de tratamiento.
3.      Es necesario un acuerdo que permita una definición clara de lo que es una mentira. No es lo mismo ocultar la verdad que decir una mentira flagrante
4.      Antes de utilizar la mentira terapéutica debe valorarse la capacidad cognitiva de la persona
5.      Es necesaria la comunicación con la familia y obtener su consentimiento
6.      Una vez que se ha acordado utilizar una mentira debe utilizarse de forma consistente por todo el personal y todas las circunstancias
7.      Debe documentarse y registrarse el uso de la mentira
8.      En cada persona hay que utilizar un abordaje individualizado y flexible, considerando los beneficios y costes relativos de la mentira.
9.      El personal debe contar con el apoyo de su dirección y de la familia, no deben sentir que corren riesgos cuando utilizan adecuadamente la mentira
10.  Deben identificarse y documentarse las circunstancias en que no puede emplearse la mentira. Deben especificarse en cada caso las circunstancias relevantes.
11.  El acto de mentir no debe llevar al personal a perder el respeto a los residentes. Las mentiras deben entenderse como una estrategia para mejorar el bienestar de los residentes, más que como un atentado contra sus derechos básicos.
12.  El personal debería recibir formación y supervisión acerca de los problemas que puede acarrear el mentir y conocer las estrategias alternativas que pueden usarse cuando es inadecuado emplear las mentiras.
Más allá de lo chocante que pueda resultar la expresión “mentiras terapéuticas” o de lo artificioso que para algunos entrañe diseñar unas guías para su empleo, la línea de investigación de James permite reconocer que las estrategias de comunicación deben adaptarse a las situaciones de cada paciente, y que el hecho de que asumir que pueda resultar eficaz mentir a un paciente para reducir su malestar o su angustia no supone que esta actitud esté exenta de conflictos o pueda emplearse sin una reflexión que la gradúe, la sitúe y la dignifique.

Juan Medrano
Bilbao

  • Vídeo recomendado.-
 LA CONTAMINACIÓN QUÍMICA Y LA SALUD



Nicolas Olea (Univ.Granada), estudia desde hace años los disruptores endocrinos, con especial mención al bifenol A. La metamorfosis de la rana como también del rodaballo y otros animales,  se inicia con un estímulo de hormona tiroidea. Dos moléculas de fenoles con 4 iodos conforman la macromolécula que llamamos hormona tiroidea, una macromolécula de la que va a depender la talla y el desarrollo de la inteligencia. El organismo cuidó mucho que esta molécula tuviera un gran empaque por su importante papel. Los bifenoles interfieren con la hormona tiroidea por su similitud estructural. Y ahora lo encontramos en todo el tejido adiposo. En los primeros días y meses de vida se produce la metamorfosis cerebral, mediada por la hormona tiroidea. Los contaminantes ambientales pueden interferir con este importantísimo proceso. Los primeros 1000 dias de cualquier ser humano son cruciales para determinar su desarrollo y para el éxito económico de los países. Las campañas de los 1000 días quieren lograr entornos carentes de violencia, contaminación, buena alimentación, y estímulos positivos.
Resulta en estos momentos regular de mejor manera estos disruptores, ya que varios de ellos cooperan en forma de “cóctel”, por lo que no resulta correcto poner alarmas a uno solo de ellos, o niveles tóxicos por separado de cada sustancia.
La mala calidad del semen (del varón adulto) está provocada por los primeros 40 días de exposición estrogénica de la madre. 
Todos orinamos bifenoles, en España junto a Polonia tenemos los niveles mas altos. Pero como nos advierte Nicolas Olea el tema no acaba aquí. El reciclado del plástico supone que en la ropa tenemos fibras de plástico con otros aditivos de los que podemos también sospechar que actúan como disruptores endocrinos. La pasividad de las autoridades va acorde a los intereses comerciales que esta industria mueve.



La Redacción.-




BOLETIN IATROS, SEPTIEMBRE 2018 .

CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.-  IV Jornada Moises Broggi, Folia Humanísitica 9
Comentario de libros.-  Ética y antropología;  Against Empathy
Webs de interés.-  Medium, Historia de la Medicina.
Artículo comentado.- Los riesgos del alcohol.

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Noticias.- 

Pla-Narbona
1-     Podéis consultar el programa de las próximas IV Jornadas Moisés Broggi, 18 de Octubre, y también apuntaros (inscripción gratuita aqui). Están dedicadas a “Pensamiento crítico”, qué es y como enseñarlo”.
2-     Ya està a vuestra disposición Folia Humanística nº 9.

En este número Lydia Feito se interroga sobre las posibilidades de que los humanos aprovechemos los avances científicos actuales  para mejorar aspectos somáticos y psicológicos de nuestra especie. Ver artículo.

¿Qué nos aporta el silencio?.... ¿resulta necesario para nuestra calidad de vida?, ¿qué relación tiene con la meditación, o la percepción del tiempo? Estas y otras cuestiones las aborda Salvador Casado en su artículo: El silencio en el ruido: oportunidades para la meditación en la vida cotidiana.

Uno de los pintores vivos mas importantes de nuestro panorama artístico es Plà-Narbona. La doctora María León, conocedora profunda de su vida y obra, nos introduce al mundo onírico de Plà-Narbona a través de una de sus obra icónicas: Homenaje a Freud (1972)

Finalmente Beatriz Ogando, una médica de familia con una amplia trayectoria profesional en el campo de la bioética, nos ofrece el relato “no es un jueves cualquiera         ”.

Comentario de libros.-

García-Alonso M. Ética y antropologia Editorial: UNED, Madrid 2016.

La autora pretende, en un formato académico y muy didáctico, abordar los principales conflictos éticos con los que se encuentran los antropólogos, sobre todo, en sus trabajos de campo. A la vez, amplía el campo de la ética a lo que podríamos llamar una nueva ética aplicada a las disciplinas y profesiones que tratan y trabajan con seres humanos.
Comienza describiendo cómo los antropólogos, desde hace varios siglos, han estudiado los diferentes valores, éticos, religiosos, médicos y estéticos, presentes en las diferentes culturas a lo largo y ancho del mundo y de qué modo esta exposición a la diversidad, les ha situado frente a conflictos de valores y les ha obligado a tomar partido, a la vez que se hacía consciente la dificultad en la elección entre alternativa morales.
Esta situación hace a la autora preguntarse por si realmente la ciencia tiene o no tiene implicaciones morales, si es posible una ciencia social neutra.
La autora, citando y apoyándose en diferentes autores, entre ellos Nancy Scheperd-Hughes, concluye que nada justifica en antropología dicha neutralidad. Multitud de estudios de campo le hicieron entender que no había demasiada virtud en la falsa neutralidad con que los antropólogos actúan ante dramas de la vida diaria de gente con la que trabajan. Se pregunta la autora: ¿Qué hace que la antropología se pretenda exenta de la responsabilidad ética y política que les otorga el ser testigo de tantas y tantas historias ajenas?
Este giro hacia la acción, es lo que hace que la antropología entre en contacto con los problemas éticos. La profesora y antropóloga Nancy Scheperd-Hughes defiende el primado de la ética en antropología, más aún, si el trabajo antropológico ha de ser un proyecto ético, tiene que convertirse en un proyecto de transformación política.  Ahora bien, como señala la misma autora, señalar la primacía de la ética es reconocer que hay algún tipo de primeros principios que sirve de marco comparativo entre valores, los cuales suponen un común denominador por debajo de la multiplicidad cultural. Implica, por tanto, aceptar un cierto marco universal precultural.
Para este proyecto universalista estudia lo que llama el fundamento naturalista de la moral pero también nos presenta el estudio de una moral como construcción social o como constructivismo social. El naturalismo moral contemporáneo defiende que la fundamentación ética ha de sustentarse en los datos que ofrecen las ciencias. Para Patricia Churchland es en nuestro cerebro donde debemos buscar las fuentes de la moral común. Según esta tradición filosófica, naturalista, nuestros principios sobre el bien o la justicia se asientan en rasgos que nuestra especie desarrolló evolutivamente.  Por ejemplo, un catálogo de sentimientos morales básicos que dieron lugar a diferentes normas morales según el contexto. Para el equipo de Damasio la integridad del cerebro es fundamental para el buen desarrollo de la emoción, que es la base o sustento para la adquisición de normas morales para un adecuado comportamiento social.
Una postura diametralmente opuesta es la presentada por los constructivistas morales. Por ejemplo, Michelle Z. Rosaldo o Clifford Geertz, exponen que las  emociones no son más privadas, individuales o presociales que las creencias. Afirman que el sentido de lo que conocemos, como emociones y creencias, ha de buscarse en la interpretación social, en los patrones culturales que les dan forma. Para analizar las emociones debemos poner entre paréntesis la psique o la biología humana y analizarlas de modo simbólico. Un término medio entre ambas posturas (aunque sigue definiéndose naturalista) es la ofrecida por Robin Bradley, el cual propone que la capacidad psicológica para identificar obligaciones y derechos es innata y universal, del mismo modo que lo es el lenguaje: así como se nace con la capacidad de adquirir lenguaje, y que el tipo de lengua que se desarrolla depende del contexto en que uno se educa, así también se nace con la capacidad de reconocer derechos y obligaciones, eso sí, cuáles sean concretamente sigue dependiendo del marco histórico y cultural  en que uno crezca.
Nuestra autora nos dice que sea como fuere, la discusión no tiene una solución clara y evidente, aunque parece ingenuo pensar que se puede hablar de valores morales sin contar con la influencia que la historia y el marco cultural tienen en ellos, también le parece una postura poco defendible pensar que en nuestros valores morales, no haya influencia alguna de nuestra biología aunque sea a un nivel muy básico como demuestran las actuales ciencias: biología, psicología, neurociencia y etología.
Y como parece imposible ponerse de acuerdo sobre el punto de partida,  Marta  García-Alonso, propone  la universalización de los valores comunes como punto de llegada. La defensa de la universalidad de los Derechos Humanos como punto de llegada supone una reivindicación de un proyecto ético-político, en el cual lo importante no es el punto de partida, una universalidad formal que supone que todos nacemos libres e iguales, sino el de llegada, el cual está en constante expansión, no algo dado de antemano y que permite ir incorporando diferentes derechos al proyecto universal: los conocidos derechos de primera (libertad), segunda (igualdad), tercera (solidaridad) y hasta cuarta generación (seguridad), habrían sido, según la autora, un modo de expansión de los derechos humanos como punto de llegada y de manera universal. Citando a Peces-Barba: “…la universalidad como punto de llegada distingue claramente entre el ser y el deber ser. En el ser, en la realidad de muchas relaciones sociales, la desigualdad impide que se pueda hablar de universalidad. […] Lo que se genera de la comparación entre esa moralidad básica y esa realidad de desigualdad de determinados colectivos, es la toma de conciencia de acciones positivas para superar esa situación y restablecer el equilibrio, entre aquellos que pueden, por sí mismos, resolver sus problemas de educación, de seguridad social, de vivienda, etc., y que no se encuentran en condiciones sociales de inferioridad (mujeres, niños, minusválidos, consumidores, etc.), con los que son incapaces por sí mismos de satisfacer una serie de necesidades básicas o de actuar en las relaciones sociales en condiciones de igualdad”. Y  este modo de entender la universalidad de los derechos como punto de llegada, para la filósofa Amelia Valcárcel, solo puede darse bajo el único marco de la ética humanista, una ética que  se inserta en sistemas democráticos, una ética, en definitiva,  de contenidos y no meramente formal.
Continúa la autora contraponiendo al filósofo canadiense Charles Taylor, el cual defiende una política del reconocimiento dentro del comunitarismo, frente al cosmopolitismo de Anthony Appiah. Para Taylor la identidad personal no se construye  exclusivamente de modo individual puesto que, del mismo modo que no adquirimos la lengua que hablamos más que en diálogo con otros, tampoco nuestros valores, preferencias, gustos o creencias se adquieren por uno mismo sino de forma social. Para Taylor  la construcción de la identidad personal sigue siendo dialógica. Por esa razón, el reconocimiento del otro como igual (equal recognition) es la base desde la cual se deben construir las democracias. Sin embargo, Appiah la política del reconocimiento lo ve del siguiente modo: es cierto, como dice Taylor, que elaboramos nuestra identidad mediante opciones que se presentan  en nuestra cultura y sociedad, pero no dejan de ser opciones que ya vienen determinadas de antemano, por lo que no se crean de modo dialógico o consensuado, como se afirma. Y lo más delicado, éticamente hablando: la propuesta de que las culturas o tradiciones deben  sobrevivir a través de futuras generaciones para dar sentido a la vida de los individuos, es una exigencia que si la tomáramos en su literalidad, no respetaría la autonomía y libertad de las futuras generaciones.
La autora sigue estudiando temas de máxima actualidad: libertad religiosa vs igualdad de género o laicidad e igualdad de género o el complejo tema de la venta de órganos para trasplantes, para terminar con un repaso a los conocidos principios de la bioética: beneficencia, no maleficencia, autonomía y justicia desde el punto de vista de la antropología  y cómo quedan reflejados dentro de las declaraciones y códigos deontológicos que rigen el trabajo de esta especialidad.
Juan Carlos Hernández-Clemente
Madrid, 2018.

Bloom P. Against Empathy. The case for rational compassion. Vintage. London 2018.-

Resulta fácil resumir este libro porque pivota sobre una sola idea: la empatía –entendida como un movimiento emocional por el cual nos hacemos partícipes del dolor de otra persona- es un tipo de sentimiento tóxico que a nada bueno conduce. Nos hace menos justos y nos desgasta a nivel emocional. En cambio la compasión, entendida como una manera de ayudar que no supone activación emocional, sino fundamentalmente conductual,  es mas útil y sobre todo evita el “burnout” en las profesiones sanitarias y de cuidados personales.
Bloom es psicólogo y como tal tiene muy presente que los seres humanos tenemos una predisposición hacia las narraciones particulares. Cita a Adam Smith para recordarnos que la simpatía o empatía que podemos tener por un infante desnutrido puede ser superior al que sintamos por una noticia leída en el periódico que nos revela la muerte por inanición de un centenar de niños. De la misma manera podemos priorizar la visita de una niña que espera ser operada –en detrimento de otros niños que también están en la lista de espera- solo por el hecho de que conocemos a aquella niña en concreto y hemos empatizado con su dolor.
Por el contrario la compasión es un acto de ayuda que puede  realizarse con poco o nula activación emocional. Un acto compasivo mantiene la cabeza serena y –por consiguiente- el médico o enfermera compasivos usan todo su arsenal de habilidades de la mejor manera posible. Es un mito que debamos llorar con el paciente para ayudarlo mas, y en cambio esta movilización emocional no resulta sostenible.
Ahora bien, para que se inicie un acto compasivo…. ¿no hemos tenido que promoverlo, en algún momento, desde un reflejo empático? ¿No habrá sido precisamente este momento emocional el que prende la mecha de la compasión?  En tal caso la empatía continuaría teniendo un buen lugar en la valoración moral.
Nuestro autor cita a este respecto a O´Connor: “We can´t feel compassion without first feeling emotional empathy. Indeed compassion is the extension of emotional empathyby means of cognitive processes” (pág 141). Pero el argumento no le convence:
“Not only compassion and kidness exist independently of empathy, they are sometimes opposed. Sometimes we are better people if we suppress our empathic feelings”. (pag142).
Bien, este es el núcleo del libro, que se extiende, como es lógico, por otros vericuetos y anécdotas. Pero a los efectos de nuestro resumen crítico… ¿qué podemos decir al respecto?
Personalmente no creo posible un acto compasivo sin una base emocional empática. En el medio sanitario estamos hartos de ver a profesionales nada empáticos que a lo sumo son capaces de realizar actos compasivos “mecánicos”, pero carentes de este valor particular que tiene un acto genuinamente compasivo.
Por otro lado…  ¿qué diferencia empatía de compasión? Para Bloom hablar de compasión es sobre todo hablar de conducta compasiva, conducta tendente a aliviar el sufrimiento del otro. Para Bloom la empatía es básicamente emocional, un compartir el sufrimiento a este nivel emocional, (llorar con el que llora). Este enfoque resulta un tanto particular de este autor.
Existe un acuerdo generalizado en que hay dos tipos de empatía: la cognitiva y la emocional. La cognitiva nos permite adivinar lo que la otra persona desea o quiere, en tanto que la emocional es sentirse afectado por la emoción o el sufrimiento del otro. La empatía cognitiva nos permite crear una teoría del otro, y de esta manera interaccionar con lo que los demás desean o quieren de nosotros.
Ahora bien, cuando rio con el que ríe, o lloro con el que llora, tengo una reacción de simpatía, sin barrera alguna. Reservamos el término empatía para una calidad emocional algo mas distante, un sentir con el otro pero atemperado por lo que llamamos “distancia terapéutica”. Resulta extraño que Bloom desconozca la importante literatura desarrollada alrededor de este término, “distancia terapéutica”, introducida desde la antropología y la enfermería, e incluso antes por el psicoanálisis.
Ahora bien, resulta pertinente advertir que no todo es bueno en la empatía. En un artículo que publiqué en 2011 ya advertía que hay situaciones clínicas en que la empatía, -tal como la entendemos en Ciencias de la Salud- puede debilitar las defensas psicológicas del paciente, e incluso puede infantilizarlo (1). Los comentarios que añade Bloom sobre las desventajas y peligros de la empatía serían del todo aplicables a lo que en España entendemos por simpatía, pero parecen exageradas cuando ejercemos la empatía cognitiva, esta empatía tamizada por distancia terapéutica.

F. Borrell
Sant Pere de Ribes

Notas.-
1.-Borrell F.- Empatía, un valor troncal en la práctica clínica  Med Clin 2011;136:390-7 - DOI: 10.1016/j.medcli.2009.06.032



Webs de interés.- 

Medium.-

Medium es un portal web donde una comunidad abierta de escritores y/o comunicadores comparten artículos de reflexión sobre todas las materias que se nos puedan ocurrir. El sistema sigue el paradigma de comunidad virtual: el escritor (o autor) se da de alta, publica su artículo y los revisores, en función del interés que creen va a despertar el artículo, lo difunden a los miembros que se han dado de alta.  Por consiguiente podemos tener dos roles: podemos ser escritores o podemos ser lectores.
Atención pues a esta nueva manera de comunicar, y atención a los artículos pues encontramos algunos ciertamente interesantes. Cuando encontramos un autor serio y que habla de temas que nos importen, podemos seguirlo, y recibiremos una notificación cada vez que publique un artículo.
Welcome to Medium! Medium is a publishing platform where people can read important, insightful stories on the topics that matter most to them and share ideas with the world.  As a reader on Medium, you can read stories from thousands of authors, and interact with them through clapping on their articles, leaving meaningful responses, and highlighting your favorite passages.
Library of Medicine, National Institute of Health
Queremos llamaros la atención sobre este portal  que aloja una importante colección de manuscritos relativos a Historia de la Medicina. Dentro de las múltiples opciones que encontraréis, nos hemos fijado en una: libros y manuscritos raros. He aquí la información (resumida), de esta sección de “libros raros”:

Collection Description

The NLM historical collection of more than 600,000 printed works includes pre-1914 books and serials, thousands of pamphlets and dissertations, and pre-1871 journals. Material in the collection covers every area of the history of medicine and the health sciences in the United States and Europe, and substantial collections of Latin American and Asian publications. The journal collection includes bound and unbound medical journals dating from the 17th century through 1870. Additionally NLM holds over 300 Persian, Arabic, and Turkish manuscripts, dating from 1094 and a collection of Western manuscripts from the 13th to the 17th century.
Pero no olvidemos otras importantes secciones, como libros clásicos que pueden leerse página a página (turning pages dentro de digital works) y sobre todo las  online exhibitions.
Web de la Sociedad Española de historia de la medicina
Este portal ofrece variados links, en especial con las revistas especializadas en Historia de la Medicina.
Web Blog de Historia de la medicina
Este portal lo dirige la Universitat de València. A destacar el material biográfico y los enlaces a otros portales internacionales
Pablo Oliveres
Murcia

Artículo comentado.- 

David Spiegelhalter  The risks of alcohol (again)


Un artículo reciente publicado por The Lancet llega a la conclusión de que incluso pequeñas cantidades de alcohol son perjudiciales “desde la primera gota”.
Para llegar a esta conclusión construyeron un modelo estadístico a partir de una amplia gama de fuentes de datos, incluyendo una gran variedad de países. En resumen afirman que  aunque el consumo moderado de alcohol puede ser preventivo para algunas enfermedades, (pensemos en la cardiopatía isquémica y la diabetes), nos hace mas vulnerables a accidentes y otras enfermedades como el cáncer. La figura que acompaña sintetiza como a partir de una sola unidad de bebida, el riesgo relativo de padecer alguna entidad mórbida o accidente ya aumenta en relación a la población abstemia.

Ahora bien, el artículo pone el énfasis en el riesgo relativo, cuando en realidad lo que nos interesa es el riesgo absoluto, es decir, el riesgo que de veras asumimos como personas cuando ingerimos un gramo de alcohol. El autor concluye a partir de los mismos datos que aportan los autores:

Consideremos una bebida al día (10 g, 1.25 unidades en el Reino Unido) en comparación con ninguna. En estas condiciones calcularon 4 extra- eventos (918 versus 914 en abstemios) más en 100,000 personas experimentarían una condición (grave) relacionada con el alcohol.

Eso significa que, para experimentar un problema adicional, 25,000 personas necesitan beber 10g de alcohol por día durante un año, eso es 3,650g por año cada uno. Esta cantidad de alcohol equivale a unas 16 botellas de ginebra. Es decir, para tener un nuevo caso de “evento grave”, se precisaría beber 16 botellas de ginebra al año por persona.

Pablo Oliveres
Murcia