HUMANIDADES MEDICAS

BLOG LÍDER EN HUMANIDADES MEDICAS Y FILOSOFIA DE LA MEDICINA.- FUNDACION LETAMENDI- FORNS, FUNDACION IATRÓS Comité Editorial: José Lázaro, Francesc Borrell. Editores de àrea:Juan Carlos Hernández Clemente. Mabel Marijuan Angulo. Director del blog: F. Borrell Carrió; Secretario de Redacción: Juan Medrano Albeniz.

BOLETÍN IATROS ISSN 2014-1556

Este Boletín tiene por objetivo difundir y compartir comentarios de libros y artículos en Humanidades Médicas y Filosofía de la Medicina y difundir las actividades de la Fundación Letamendi Forns y Fundación Iatrós.

BOLETIN IATROS, MAYO 2019.

CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.-  Folia Humanística 11
Comentario de libros.-  Tiempo de magos. La gran década de la filosofia;  This idea is Brilliant
Webs de interés.-  Una completa revisión sobre la discapacidad y la contención física.
Artículo comentado.-  Diversos artículos y documentos relativos a las decisiones al final de la vida y la adecuación de medidas terapéuticas.

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Noticias.- 

En el último número de Folia Humanística (nº 11) encontrarás un resumen de las IV Jornadas Moisés Broggi sobre enseñanza del Pensamiento Crítico en la Enseñanza Primaria y los Grados de ciencias de la Salud. Además de una reflexión sobre el papel de las Humanidades en la educación médica y nuestra habitual sección de narrativa. Todo ello en:


Comentario de libros.-






Eilenberger  W. Tiempo de magos. La gran década de la filosofía 1919-1929. Taurus, 2019.

El libro que nos ocupa quedaría clasificado dentro del estilo ensayístico al consistir en un minucioso estudio sobre la obra y vida de cuatro insignes personalidades dentro del campo de la filosofía: Ludwig Wittgenstein, Walter Benjamin, Martin Heidegger y Ernst Cassirer, pero solo durante una década de sus vidas. El libro va entrelazando vida y obra de estos filósofos  desde 1919 a 1929, década incluida en el llamado periodo de entreguerras o en Alemania, la República de Weimar.
El autor, por tanto, no pretende un exhaustivo análisis biográfico, ni el estudio de toda la obra de los personajes nombrados, sino desmenuzar sus avatares personales y sus escritos filosóficos en esos años  que tiene  como telón de fondo una Europa convulsa y cambiante.
La obra comienza en 1929 con la misteriosa frase “Ha llegado Dios”,  tal y como escribe John Maynard Keynes en una carta con fecha de 18 de enero de 1929: “Ha llegado Dios, me lo he encontrado en el tren a las cinco y cuarto”. Quien había llegado a Cambridge era Wittgenstein, y había llegado con la ayuda de sus amigos británicos del llamado  “Círculo de los Apóstoles” para realizar (en palabras del autor) el que seguramente fuera el examen oral de doctorado más peculiar de la historia de la filosofía. El estudiante que se presentó ante el tribunal examinador, compuesto por Bertrand Russell y George Edward Moore, era un ex-militar austriaco de cuarenta  años que durante los diez anteriores había trabajado principalmente como maestro de escuela. Se llamaba Ludwig Wittegenstein. El trabajo de tesis doctoral versaba sobre  su propio libro escrito en 1918, el  Tractatus logico-philosophicus.  Al terminar la defensa les dijo a sus examinadores “No se preocupen, sé que jamás lo entenderán”.
Eilenberger
En ese mismo año de 1929 se realiza en Davos una cumbre filosófica sobre: “¿Dónde encontrar la esencia del filosofar? O,  simplemente: ¿qué es el hombre? Entre sus asistentes se encontraban  dos de los filósofos más preeminentes del momento en Alemania: Ernst Cassirer y Martín Heidegger. A juzgar por lo que nos relata el autor, de forma muy periodística, el encuentro estuvo a la altura de lo esperado, aunque los asistentes quizá hubieran deseado un choque más brusco entre ambos filósofos.
“Cassirer dice a los hombres: desprendeos de la angustia como seres culturales que sois, liberaos mediante el intercambio de signos, compartiéndolos, de su constricción y limitación originales”.
“Heidegger dice a los hombres: desprendeos de la cultura como estado perezoso de vuestro ser y abismaos, como seres arrojados que sois, en el origen verdaderamente liberador de vuestra existencia: la nada y la angustia”.
Ambos filósofos, en la última década, habían trabajado en temas relativos a preguntas filosóficas que superasen una filosofía entendida como teoría del conocimiento y que buscase respuestas a las preguntas clásicas de la filosofía: ¿qué es el hombre? ¿Cómo debo vivir? ¿Qué es el ser? ¿Sobre la finitud e infinitud? ¿El problema de la libertad? Etc. En definitiva un programa de estudio más centrado en preguntas metafísicas, o en palabras de Heidegger sobre ontología fundamental, que según ellos  no tenían las respuestas adecuadas dentro del pensamiento existente.
Comentaré solo algunos ejemplos (de un extenso número de ellos) perfectamente explicados en el libro sobre dichas cuestiones. Sobre la finitud e infinitud del hombre, dice Cassirer: Sobre  la infinitud nos dice que el hombre no tiene otro sentido que el que le marca el medio de la forma. La función de la forma consiste en que el hombre, al transformar su existencia en forma, es decir, al tener que traducir sus vivencias en alguna figura objetiva, se objetiva de tal manera en ella que, sin liberarse radicalmente de la finitud del punto de partida (pues este continúa sujeto a su propia finitud), le es posible emerger de la finitud y conducirse hacia algo nuevo. Y esto nuevo es la infinitud inmanente. Ese era el núcleo metafísico de la filosofía de las formas simbólicas (la gran obra de este filósofo, la Filosofía de las formas simbólicas). Las representaciones de las propias vivencias en formas simbólicas crean un reino propio con existencia propia que trasciende a los límites de cualquier finitud, y de ese modo la finitud misma. Por ejemplo, el reino de la lógica, la matemática…Sistemas de formas simbólicas creadas por el hombre como ser cultural, pero que en sus leyes y su validez reconocidas no se limitan a él.
Heidegger había respondido a la pregunta sobre la finitud e infinitud en su obra más importante El ser y el tiempo y su respuesta no podía ser más radical. Para este autor la pregunta se vinculaba directamente con el ser del Dasein, es decir, ¿cuál es la estructura interior del Dasein mismo? ¿Es finita o infinita? Para Heidegger la estructura interior del Dasein es radicalmente finita y está determinada desde dentro, en sus posibilidades, por la temporalidad.
Wittgenstein
“Destacar con vistas a las posibilidades de comprensión del ser, la temporalidad del Dasein. A eso se orientan todos los problemas. El análisis de la muerte tiene la función de destacar en una dirección la radical temporalidad del Dasein, el análisis de la angustia tiene como única función plantear esta pregunta. ¿Sobre la base de qué sentido metafísico el propio Dasein es posible que el hombre pueda verse a algo así como la nada? Solo cuando yo comprendo la nada o siento angustia, tengo la posibilidad de comprender el ser… y solo en la unidad de la comprensión del ser y la nada brota la pregunta del porqué. ¿Por qué puede el hombre preguntar por el porqué y por qué tiene que preguntarlo?... De eso trata la metafísica. La experiencia del ser está ligada a la experiencia de la nada.
Pero si hay alguien que experimenta un giro importante en la propia filosofía del momento es Wittgenstein a través de su incomprendido Tractatus. Este autor se da cuenta que es el milagro del lenguaje el que permite salir del aislamiento mental y tender puentes hacia el encontrando de este modo la salida a la libertad de ser entendido. Según el autor del libro  toda la obra filosófica de Wittgenstein,  incluida su obra posterior al Tratado, abunda en metáforas y alegorías de liberación, de indicaciones de salida y evasión. Así su célebre conclusión posterior: “¿Cual es la meta de tu filosofía?”. “Enseñar a la mosca a salir de la botella”
“La actividad de filosofar, y esa fue la esperanza de Wittgenstein durante toda su vida, abre la ventana a la libertad de una existencia activa, directamente bañada de sentido, con los demás seres humanos, esto es a lo que en el Tractatus llama felicidad…. Wittgenstein encuentra el camino hacia un mundo distinto precisamente en el medio que sin la actividad esclarecedora de la filosofía, constantemente amenaza con obstruir, oscurecer, desfigurar  y hasta bloquear ese camino: el medio del lenguaje mismo.
En pocas palabras vemos como en esta década  se trata de construir una nueva ontología sobre el ser, se encamina toda una corriente existencialista del pensamiento y se cimienta una importante filosofía del lenguaje.  Según el autor del libro “un filósofo que en el año 1919 no tuviera nada que decir sobre el papel del lenguaje en el conocimiento y en las formas de vida humanas no tenía absolutamente nada que decir. De hecho, tanto Wittgenstein como Heidegger, Benjamin (del que a continuación hablaremos) y Cassirer habrían confirmado sin reservas en aquel estadío  (y en cualquier otro) de su pensamiento la siguiente afirmación: la forma de vida humana es una forma de lenguaje. El lenguaje no es, en este sentido, una forma simbólica entre otras, sino la más importante y elemental. Es el auténtico cimiento de nuestra idea del yo y del mundo. Y algo nada desdeñable, es la forma en la que se reconoce y se desarrolla el filosofar como actividad discursiva ilimitada.
Fue otro el camino por el que Benjamin encuentra en su azarosa vida, prácticamente, las mismas respuestas al momento filosófico que le tocó vivir, no así en su vida personal o en su manera política de pensar. Toda su vida transcurre  de ciudad en ciudad en la precariedad económica y sin ser reconocida su obra por las autoridades académicas del momento. Su vida es digna de la Belle epoque o de la bohemia  de aquellos años. Transitó siempre entre Berlín y París, pero también con estancias en Capri o Moscú.
Según el autor del libro  “con solo treinta y siete años, Benjamin ya había acumulado docenas de fracasos, ya que desde hacía un decenio, el filósofo, publicista y crítico independiente había sido solo una cosa: una fuente inagotable de grandes proyectos fracasados”.
Sin embargo, con el tiempo será reconocida su obra. Leamos algunos de los pasajes de su pensamiento: Su visión del mundo es profundamente simbólica: cada persona, cada obra de arte, cada objeto, por cotidiano que sea, es para él un signo por descifrar. Y cada uno de estos signos está en conexión totalmente dinámica con todos los demás signos, por lo que, en su opinión una interpretación orientada a la verdad de cualquiera de estos signos termina por mostrar y representar mentalmente su inserción en el gran todo, en constante cambio, de los símbolos: la filosofía.
Frente a Cassirer que aspira sobre la base de un concepto  del símbolo científicamente concebido, a la unidad de un sistema polifónico, en Benjamin domina la voluntad de atender a las constelaciones abundantes en contrastes, permanentemente dinámicas del conocimiento. Y frente a la afirmación heideggerina de la angustia que provoca la muerte, Benjamin establece la idea de las verdaderas sensaciones, como forma de vida en cada momento.
Benjamin, según el autor del libro, vivió durante los años veinte en continua oscilación física y mental a lo largo del eje París-Berlín-Moscú, siempre próximo a un completo derrumbe, próximo a la depresión…. Para él lo verdadero que habría de descubrir (incluso dentro de sí mismo) estaba siempre en los excitantes márgenes de la existencia y el pensamiento.

Juan Carlos Hernández Clemente
Madrid, 2019



Brockman J (Ed) This idea is Brilliant  Harper Perennial New York 2018

La revista Edge inició en 2017 una serie de artículos bajo el lema de “¿qué concepto científico merecería ser conocido por muchas mas personas?”. A tal efecto solicitó a 205 autores de prestigio, entre los cuales se encontraban Premios Nobel, a que hicieran una contribución de aproximadamente unas 2000 palabras desarrollando un concepto científico en áreas tan dispares como son la cosmología, la física de partículas, la química, la genética, la psicología social, la sociología, la filosofía, la estadística….

El libro que hoy comentamos recoge estas colaboraciones y su lectura resulta entretenida y formativa. Echemos un vistazo al índice: exaptación, segunda ley de la Termodinámica, preferencia adaptativa, el clima como sistema, antagonismo pleiotrópico, epigenética, falibilismo, preocupación empática, radiación gravitacional, la acidificación de los océanos…. Y así hasta 205 conceptos. Cualquiera de estos conceptos se desarrolla de manera entretenida en apenas 3-4 páginas…. Ideal para una lectura en el autobús o antes de dormir.

Tomemos como ejemplo el “sesgo de negatividad”. ¿Por qué razón nos fijamos mas en las cosas negativas que en las positivas? He aquí algunos datos:

-Los estímulos negativos se retienen mas que los positivos. Expuestos a una mala olor de un alimento, o de una planta, el estímulo queda fijado en la memoria con mayor fuerza que una buena olor.
-La presencia de dolor la notamos con intensidad, e incluso nos deteriora el carácter cuando se hace crónico. En cambio la ausencia de dolor no nos hace mas optimistas, ni siquiera lo tenemos en cuenta.
-Cuando miramos a una multitud detectamos de inmediato un rostro airado que uno feliz.
-Buscamos causas para los eventos negativos, pero no solemos hacerlo para los positivos.
-Las palabras que describen calidades perceptivas negativas superan en mucho las palabras que designan percepciones positivas.
-También describimos mejor las situaciones negativas que las positivas, y en general merecen mayor atención.
-Hay mas maneras de fallar que de acertar. Mas maneras de estropear que de arreglar algo.
-Simpatizamos con mayor rapidez e intensidad a las penurias que a las alegrías. O dicho en castellano castizo: somo mas piadosos que congratulatorios.
-La malo contamina lo bueno en mayor medida que lo bueno purifica lo malo. Póngase una gotita de tinta en un botellín de agua mineral y… ya la puede tirar.
-A nivel fantasioso también la maldad predomina: argumentos televisivos, obras de teatro….  Y además esta maldad resulta pegadiza y correosa….  Los endemoniados lo eran “al momento”, pero exorcisarlos resultaba muy penoso….

Pablo Oliveres
Murcia


Webs de interés.- 

En los últimos meses se han producido algunas iniciativas que ponen en cuestión el uso de medidas que restrinjan la libertad de movimientos en centros sanitarios, en particular, la contención mecánica. El espíritu que subyace a todas ellas es la necesidad de cumplir con lo dispuesto en la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, ratificada por España en 2007, y a la cual deben adecuarse todas las leyes de nuestro país. La Convención no hace mención expresa al uso de la contención, pero sí se refiere (Art. 15) a que “ninguna persona será sometida a tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. En particular, nadie será sometido a experimentos médicos o científicos sin su libre consentimiento” y a que “los Estados Partes tomarán todas las medidas de carácter legislativo, administrativo, judicial o de otra índole que sean efectivas para evitar que las personas con discapacidad, en igualdad de condiciones con las demás, sean sometidas a torturas u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes”. Aunque es de suponer que utilizada en el marco asistencial la contención mecánica es (o debe ser) una técnica y que lo que la hace cruel, inhumana o degradante, es su aplicación inadecuada, la reciente Proposición de Ley de derechos en el ámbito de la salud mental, presentada por el Grupo Parlamentario Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea, y que hace mención expresa y continuada de la Convención, se refiere a esta práctica (Art. 25) para plantear que se deberá “posibilitar la prohibición total de la contención mecánica, mediante nuevas políticas y prácticas que deben ir encaminadas a formar a los equipos profesionales para evitar la contención mecánica y cualquier otra práctica coercitiva”. Asimismo, plantea que “cada centro sociosanitario creará un registro en el que deberán constar las contenciones mecánicas realizadas, la identidad de la persona a la que se aplica, la duración de la misma y los motivos”.
 
Desde hace años, en el ámbito de la atención geriátrica existe una corriente, cada vez más generalizada, que propugna la necesidad de eliminar las contenciones / sujeciones. Desde 2003, el Programa Desatar al Enfermo de Alzheimer, impulsado por la Confederación Española de Organizaciones de Mayores- CEOMA viene sensibilizando a profesionales y a la sociedad sobre esta materia, al tiempo que acredita centros libres de sujeciones, al igual que la Fundación Cuidados Dignos a través de su Norma Libera Care o la Fundación María Wolff, que no solo ha dedicado su atención a las sujeciones físicas o mecánicas, sino también a las sujeciones químicas o farmacológicas, con el desarrollo de unos criterios al respecto. A nivel legislativo, en 2011, la Comunidad Foral de Navarra abrió camino, refiriéndose no solo a la atención geriátrica, sino también a la de personas con discapacidad, mediante su Decreto Foral 221/2011, de 28 de septiembre, por el que se regula el uso de sujeciones físicas y farmacológicas en el ámbito de los servicios sociales residenciales, complementado tres años después con la Orden Foral 186/2014, de 2 de abril por la que se aprueba el protocolo para el uso de sujeciones en los centros residenciales de tercera edad y discapacidad.
 

El paso a la atención sanitaria viene determinado por iniciativas como el Documento de Consenso sobre Sujeciones Mecánicas y Farmacológicas, elaborado en 2014 por el Comité Interdisciplinar de Sujeciones de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología o las Consideraciones éticas y jurídicas sobre el uso de contenciones mecánicas y farmacológicas en los ámbitos social y sanitario, que publicó en 2016 en Comité de Bioética de España. En el campo específico de la Salud Mental, de nuevo es pionera la Comunidad Foral de Navarra, cuyo III Plan de Salud Mental Navarra 2019-2023 establece como medida “para mejorar la eficiencia de la Red de Salud Mental” “la Tendencia a la contención mecánica 0”.

Así pues, la contención mecánica –que no es exclusiva del ámbito residencial o de los servicios de Psiquiatría y que tal vez se aplique con más frecuencia y menor supervisión en servicios médicos o quirúrgicos- está muy cuestionada, aunque, como señalan los responsable de la atención psiquiátrica precisamente de Navarra, la contención no es una medida de "coerción" sino "sanitaria", por lo que es prejuicioso suponer que pueda haber contenciones de “castigo”.
Pese a ello, el caso, recientemente dado a conocer, de una joven que falleció de una meningitis erróneamente identificada como una esquizofrenia tras permanecer “75 horas atada” una unidad psiquiátrica de Psiquiatría, lo que ha dado paso a una investigación penal, va a contribuir al cuestionamiento de la contención, a pesar de que en este caso podrá achacarse el trágico desenlace a un error de diagnóstico y, consecuentemente, a la falta de adopción de medidas terapéuticas adecuadas. El uso de la contención conlleva sin duda unas connotaciones especialmente trágicas y dolorosas, pero no es lo central en el caso.
Con todo, es necesario establecer cuál es el sentido de la contención, fijar sus indicaciones, estudiar sus alternativas para que no se use innecesariamente y, en todo caso, denunciar vigorosamente los abusos, ya sean por castigo, por negligencia en los cuidados, por insuficiencia de recursos o por una tradición perversa de aplicación irreflexiva. En este contexto, traemos a colación algunas informaciones y webs que demuestran los riesgos de la contención ya sea pasada o presente. En History Daily encontramos una colección de 31 imágenes de procedimientos, prácticas y hábitos psiquiátricos pasados en los que son abundantes los procedimientos coercitivos o de sujeción, como la imagen de la silla de contención para pacientes histéricos, el dispositivo de restricción genital acorde a la teoría de que muchos problemas psiquiátricos tenían su origen en la masturbación o la impactante imagen del niño contenido en una precaria jaula de madera que, según la web, fue tomada en un psiquiátrico español en 1961.

También cabe reseñar la campaña Break the chains para acabar que se apliquen esposas y grilletes a los enfermos mentales en Indonesia. A pesar de que en 1977 se prohibió su uso, se calcula que esta práctica (denominada pasung) se aplica en el siglo XXI a 18.000 personas con trastornos mentales a las que además se mantiene en condiciones infrahumanas en corrales, atados a catres o a bloques de cemento. La campaña incluye un impactante vídeo y un informe. Las tradiciones y la falta de recursos motivan aquí prácticas a todas luces degradantes.

Por último, en el marco de la grave crisis humanitaria que azota Venezuela, el New York Times publicó hace escasos años dos reportajes, centrados en los hospitales psiquiátricos y en las consecuencias de la falta de medicamentos psiquiátricos, que ilustran el uso de la contención por falta de recursos.

Independientemente de su origen, de que se aplique a personas de edad avanzada, con discapacidad o con enfermedades mentales, la contención mecánica es un procedimiento cuya aplicación no puede ser automática, o sin una mínima supervisión. Los errores del pasado o las carencias de otras zonas del planeta no pueden servir de pantalla para descuidar aspectos esenciales que, efectivamente, pueden hacer que más que una técnica sanitaria se convierta en una actuación degradante o en una forma fácil de descargar de trabajo o responsabilidades a los profesionales. Las esposas o las cadenas, las jaulas o celdas que nos espantan en otras latitudes no deben eclipsar la irresponsabilidad que supone el uso de la sujeción sin una reflexión de qué se está haciendo o qué puede estar sintiendo la persona objeto de la medida.

Juan Medrano
Bilbao

Artículo comentado.- 

Las decisiones al final de la vida suponen un notable estrés para pacientes, familias y profesionales de la salud. En los últimos años diferentes sociedades científicas e instituciones han elaborado interesantes documentos. Destacaremos los siguientes:

1-   Area de Salud de León, 2017


2-   En Pediatría: Grupo de Trabajo  de Ética Sociedad Española Cuidados Intensivos Pediátricos (2017)


3.-EASP LIMITACIÓN del esfuerzo terapéutico en cuidados intensivos [Recurso electrónico] : recomendaciones para la elaboración de protocolos / autoría, Simón Lorda - Pablo, Esteban López - María Sagrario y Cruz Piqueras - Maite (coordinadores). -- [Sevilla] : Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, 2014



4-Hospital Princesa Sofía

ADECUACIÓN DE MEDIDAS TERAPÉUTICAS (AMT)
GUÍA DE ÉTICA CLÍNICA
CEAS HULP





Este amplio documento tiene el siguiente índice:


1. Introducción y justificación del documento:
Medicina y Bioética: la búsqueda de complementariedad.
Responsabilidad del CEAS.
2. Conceptos de ética aplicada, en aras del acuerdo: qué es y qué no es la AMT.
3. Fundamentación éticoclínica de la AMT:
De los principios éticos a los criterios prácticos y los consejos prudenciales.
4. Se deben tomar decisiones de AMT, pero siempre con un método adecuado:
Información Comunicación Deliberación Decisión Registro Evaluación
5. Recomendaciones específicas en ciertas situaciones clínicas y contextos:
En la UCI.
En Neurología.
6. Marco jurídico vigente.
7. Corolario final: una mirada compasiva, en conciencia:
Retazos sobre la dignidad humana, la muerte digna, los cuidados paliativos.

Recomendamos por su claridad el tríptico resumen:
Tríptico resumen:


así como los Anexos:
I) Problemas eticoclínicos que se deben chequear siempre.
II) Algoritmos de decisión, para consulta rápida y decisión sensata.
III) Glosario avanzado de Bioética fundamental y clínica.
IV) Miembros del CEAS (autoría) y otros colaboradores.

Francesc Borrell
Sant Pere de Ribes

Vídeo recomendado.-

Si, quiero  de Angel Ruiz Téllez.

Ángel Ruiz Téllez es médico de familia y posiblemente uno de los expertos mas originales y prolíficos en el ámbito de la Atención Primaria de Salud. Desde su responsabilidad de director de Atención primaria de Osakidetza impulsó la renovación tecnológica de los centros de Salud. Posteriormente fundó una empresa que ha liderado el análisis por episodios, un enfoque que exppne de manera clara y pedagógica en el video que recomendamos.






BOLETIN IATROS, ABRIL 2019.

CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.-  Discapacidad, “Humanización de la salud”.
Comentario de libros.-  Julián Marías; La imaginación c onservadora.
Webs de interés.-  Discapacidad y derechos políticos.
Artículo comentado.-       Pensar, razonar.
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Noticias.- 

1-Las personas con discapacidad ven reconocidos sus derechos políticios. En este número de Iatrós nuestro colaborador Juan Medrano ha seleccionado una completa documentación al respecto.

2.- Se ha publicado en abierto el libro “La humanización de la salud”, coordinado por nuestro amigo y colaborador de este Boletín Iatrós,  Pablo González Blasco y Francisco Javier Leon. Podéis encontrarlo en el siguiente link:


Aborda la relación con los pacientes y la formación humanista de estudiantes y médicos. Cada capítulo lo firman autores de Chile, Brasil, Argentina, Colombia, España….  Como ejemplo de títulos de algunos capítulos:

Un nuevo humanismo médico: la armonía de los cuidados.
La erosión de la empatía en estudiantes de Medicina: reporte de un estudio realizado en una universidad en São Paulo, Brasil.
Objetivación en la relación médico-paciente. La despersonalización en el ámbito de la salud.
Modificación del nivel de empatía de estudiantes de medicina durante la graduación médica.
La fuerza de las palabras: las grandes olvidadas en la medicina del siglo XXI

Comentario de libros.-

Rafael Hidalgo: “Julián Marías. Retrato de un filósofo enamorado”. Rialp. Madrid. 2011. 248 pgs.

Tengo una natural repulsa –quizá fruto de algunas experiencias menos afortunadas- a leer libros sobre escritores y pensadores, esas síntesis explicativas que ni te dejan ver quién es el personaje, poco conoces de su obra, y tampoco te queda claro qué es lo que el autor de la síntesis quiere transmitir, a no ser su entusiasmo por lo figura estudiada. Prefiero leer las obras originales, intentar entender, aunque la idea que me haga diste mucho de las apreciaciones de los especialistas, escritores de estudios críticos. Lo que me cautiva –o me repele – es lo que el escritor crea y no la opinión que otros puedan tener de él. Quizá por este motivo, me pasó desapercibido el libro que ahora me ocupa. He debido leer los titulares en las críticas literarias, sin detenerme, tal vez pensando: otro libro que quiere ‘explicarnos’ a un autor. Mi suerte es que un amigo, me comentó elogiosamente esta obra, me presentó una crónica periodística sobre el libro y…..me lo prestó.
     Mientras pasaba por sus páginas –lectura agradabilísima- pensé que tendría que revisar mi postura alérgica a los comentarios sintéticos. Pero, casi al final, encuentro que el propio Julián Marías coincide con mis reservas. Se lee: “Hay una tendencia casi imperativa a desmenuzar los componentes de una obra literaria, con el riesgo de que el conjunto se evapore y se desvanezca. (..) Los libros son para leerlos. La tendencia dominante hoy entre los estudiosos es analizar los libros para hacer papeletas de ellos y, si es posible, no leerlos”. Me tranquilicé y, por ahora, no pretendo cambiar de actitud. Hay mucho que leer, y se impone el arte de saber priorizar.

     Por eso, ya es hora de decir que esta obra no es una síntesis, una explicación para principiantes de la vida y obra de una importante figura de la cultura española. Es un retrato, un perfil, no una biografía, sino pinceladas –acertadísimas- de un cuadro impresionista. Manchas luminosas que con la distancia adquieren perspectiva, contornos, imágenes que, en este caso, representan las ideas y la vida de un intelectual de porte. Y de un hombre de probada virtud y honestidad. Relata el propio Marías: “Me siento orgulloso de no haber dicho mentira alguna desde ….Yo tenía 6 o 7 años y mi hermano tres más. Nos prometimos no decir nunca una mentira. Y lo he cumplido”. Una conquista envidiable en el curriculum.
     No hay como resumir este libro que es, él mismo, un perfil muy bien construido de Julián Marías. Querer delinear un contorno sutil entraña el riesgo de deformarlo. Se pueden, quizá, destacar algunos asuntos, a modo de aperitivo que abran el apetito para leerlo.
     La relación de Marías con Ortega es uno de los platos fuertes. Discípulo y maestro, y sus diálogos de pasión por la verdad. Un diálogo dominado por el entusiasmo, por el afán de realidad, por el deseo de absorber un mundo que les parecía maravilloso. Aparece el mirar responsable de que Ortega le hablaba: “Cuando se es joven hay que abrir bien los ojos; hay que mirar, mirar, mirar; hay que llenar la retina de impresiones frescas, porque luego no se puede ya.” Y añade Marías: Hay que atenerse a las cosas, contemplarlas, porque mirando se hacen la dos terceras partes de toda filosofía…Entender el mundo, descubrir las conexiones(..) Los sociólogos de hoy creen más en sondeos y estadísticas que en andar por las calles, viajar, entrar en una tienda o una iglesia, preguntar una dirección, mirar como juegan los niños….” Por mi parte recordé el consejo que, según me contaron, Ortega dio a alguien preocupado con entender el mundo: Lo que usted tiene es que leer menos, y viajar más.
     Y con el mirar responsable, y el ver viajando, pensar sobre lo que se ha captado. Ortega de nuevo: “Acostúmbrense ustedes a pensar todos los días un rato, aunque sean diez minutos. No leer, no tomar notas, sino pensar. Es fatigoso, pero verán ustedes qué bíceps se les ponen”. Marías pensaba, y a sus hijos que le miraban sentado en la butaca les decía: No creáis que no estoy haciendo nada, estoy pensando; hay que pararse a pensar y la gente muchas veces se olvida de hacerlo.
     El mirar responsable se fortalece con el giro amoroso. La persona humana es una criatura amorosa, y se realiza amando. Y aquí entra todo el tema del ser sexuado, de que se es persona no de modo abstracto, sino como hombre, como mujer. La persona, sin más, es una pura abstracción. La persona real tiene forma de varón o de mujer. Por eso, cuando una mujer –acomplejada- se desposee de sus condiciones femeninas, no se masculiniza, sino que sencillamente se despersonaliza. Recordé los deliciosos escritos de Ortega en sus “Estudios sobre el amor”, un feminismo actual, desafiante, imponente. La condición amorosa de Marías tiene un nombre concreto: Lolita, su mujer, de la que siempre estuvo perdidamente enamorado, con un amor fecundo. Decía: “Yo hago libros, pero mi mujer hace personas”. Por eso, cuando se queda viudo, le falta el apoyo, el suelo, se tambalea el proyecto. Quedar sin proyecto es perder el fondo constitutivo de la persona. Lo que nos lanza al mundo y da sentido a nuestra existencia.
     Julián Marías sabía ser amigo de sus amigos, de los que aparece una larga lista, y un destaque a modo de homenaje: Julián Besteiro, dirigente del partido Socialista, catedrático de filosofía en la Universidad de Madrid. Un intelectual honrado, coherente, que repulsaba las vías subversivas y violentas para las que la República y los partidos de izquierda se irían decantando. Pero se mantuvo fiel a sus convicciones liberales hasta el fin, y no abandonó Madrid cuando finaliza la guerra, y todos los miembros del Comité Nacional de Defensa –los escombros del gobierno de la república- habían escapado en avión hacia Valencia. Marías, que colaboró con Besteiro escribiendo, y por quien tenía gran admiración, cuenta la actitud ejemplar de ese líder soñador: Le preguntaron- Y usted, profesor Besteiro, ¿qué piensa hacer ahora? La respuesta no se hizo esperar: Yo, que nunca dije ‘O nos salvamos todos o todos pereceremos’ me quedaré con los que no pueden salvarse’.
     El perfil nos muestra la grandeza de un hombre que vivía la amistad. Nunca dijo quién le había denunciado al final de la guerra. Nunca se supo. Y es que Marías camina de pecho descubierto, de corazón abierto. No quiere juzgar a quien se ha declarado su enemigo, lo único que ansía es que se salve. Una fidelidad a prueba de bomba. “Es muy raro que rompa con mis amigos; ni siquiera que los olvide; a veces los hay que me producen algún malestar o descontento, quizá una decepción, pero me resisto a darlos de baja, y espero”.
     Marías es un liberal, que sabe convivir con todos, respetar e intentar entender, sin perder su personalidad, sin dejar de ser el mismo. “He tenido grandes admiraciones y grandes entusiasmos, he querido mucho a estas personas pero no he coincidido totalmente. He tenido una relación próxima con personas interesantes. Pero me ha molestado la actitud de ‘incondicional’. He mantenido cierta independencia. Siempre he buscado ser yo mismo, por fidelidad a mí mismo, a lo que era. No he imitado a nadie. Lo que he hecho es nutrirme, enriquecerme….pero cada uno es cada uno. El mimetismo no me ha gustado nunca. Emplearía la fórmula de ‘admiración sin imitación”.
     Un liberal y un patriota, que quiere repensar España, como los intelectuales que le rodearon, como Ortega, como los del 98. “Cuando las cosas van mal la tentación es marcharse. Pero no, hay que quedarse para cambiarlas”. Amor por España, y por América, que no se entiende si no se conoce España, y tampoco se capta completamente España sin contemplar América, como decía García Lorca. La España meramente intraeuropea es una falsificación tan grande como la América indigenista.
     Un hombre apasionado, que llegaba a todas partes adelantado, con una prisa infrecuente; la prisa del entusiasmo. Un escritor fecundo, que pasea por los ensayos sin descuidar las cartas que considera como órganos de la intimidad. Un liberal que respeta y se esfuerza por entender a quién piensa de modo diferente, desde la perspectiva de un mirar amoroso que amplía la comprensión de este mundo complejo. San Agustín enmarca la actitud de Marías: Ama y haz lo que quieras….Y, lo cita expresamente cuando comenta: En lo necesario, unidad; en la duda, libertad; en todo caridad. Caridad y amor del que no siempre fue objeto Julián Marías, un intelectual frecuentemente olvidado –puesto en el olvido, diría yo, pues también me despojaron de su influencia en mis años de estudiante- y que la presente obra redime, y proyecta con justa dignidad.

Pablo González Blasco
Sao Paulo, Brasil.

G.Luri. La imaginación conservadora. Ariel 2019  339 pag.

“Libro de resonancias” (p.329) es como define su autor a este libro. Y el libro que hoy comentamos está efectivamente plagado de citas de políticos y filósofos españoles que duermen en las alacenas del olvido. Quizás sea este el problema fundamental de este libro, sacrificar un discurso nítido y claro sobre el conservadurismo en aras a una erudición que en ocasiones se me antoja apabullante. Pero más allá de este cierto barroquismo en la estructura del libro, para mí que he seguido con interés la trayectoria de Luri (Ver “El cielo prometido” en el Boletín de Septiembre 2016), en su doble faceta de pedagogo e historiador, me resulta un tanto desconcertante. Buen libro, sí, bien trenzado, muy trabajado, con estas frases geniales a las que nos tiene acostumbrados Luri, (podríamos definirle como filósofo por aforismos)….  pero un libro que no alcanza los objetivos de su título: demostrar que el conservadurismo es imaginativo. O más simple, que la mentalidad conservadora puede ser dinámica sin necesitar del empujón de los partidos de izquierda, (o de un estado de opinión social que exija cambios).
Intentaré en primer lugar realizar una síntesis del pensamiento político de Luri. Los conceptos centrales que maneja nuestro autor son politeia, copertenencia, sentido común, teatrocracia, “gente sencilla” y prudencia. Veamos cómo se hilvanan estos conceptos.
Luri parte de una reflexión muy platoniana del espacio público. Somos seres sociales que nos formamos en unos valores y costumbres específicos de la comunidad en la que nacemos. En estas sociedades hay una representación protagonizada por los “políticos” que es solo una parte de lo que ocurre en la sociedad. Es una teatrocracia en la que afloran tensiones sociales, pero que no suele revelar las corrientes de fraternidad y cohesión que por fortuna atemperan estas tensiones y dan una oportunidad de racionalidad a las decisiones colectivas. La persona establece múltiples vínculos con grupos que tienen objetivos y maneras de pensar distintas, e incorpora esta experiencia no de manera fragmentaria, sino como Politeia, como un sistema de valores y criterios que son el “sentido común” (o de sentido común). La Politeia nos marca los “resortes espontáneos” que constituyen nuestra cotidianeidad (pág  84). De alguna manera co-pertenecemos a diferentes grupos humanos y cada pertenencia nos enriquece como personas en unas maneras de comportarnos y sentir. La “gente sencilla” bebe de esta copertenencia y (con)forma una visión del mundo, de “en qué país vive”, de una identidad nacional y cultural…  pero además discierne en unas elecciones políticas o en un tema a debate conforme a su Politeia. El labrador que comparte su comida con otros hambrientos jornaleros se conduce así por esta Politeia. Y en este punto entran resortes básicos de supervivencia, como es experimentar  aversión a ser estigmatizado o repudiado por nuestros  grupos de referencia, o aceptar riesgos innecesarios. Esta actitud digamos “de fábrica” nos hace estimar la justicia y la prudencia, valores centrales para la convivencia pacífica.
Sobre esta base, la persona conservadora es, para Luri, aquella que agradece lo mucho que recibe de la sociedad, y antes de ver los defectos de dicha sociedad (posición que encarnaría la izquierda), se pregunta cuál debiera ser su aportación: “no se puede ser conservador si lo primero que se ve en las cosas es un déficit, motivos para poner mala cara y razones para irse de este mundo sin pagar” (pág 53). El ciudadano conservador aprecia la cohesión por encima de las desavenencias, pues son posibles dichas discrepancias porque parten de esta unidad que es la base de la riqueza social (pág 60). Por consiguiente, el conservador “tiene más fe en los temperamentos que en las ideas”, (pág 63) pues al final será sobre temperamentos que se restablecerán los vínculos importantes que unen una comunidad. Me parece esta una idea importante.
El conservador sería -por consiguiente- aquella persona que tiene una visión realista sobre el alcance de las leyes y la capacidad de transformar la realidad, y rechazaría la ley que prohibiese todos los males “por considerarla imprudente” (pág 72). En este sentido mira con suspicacia la innovación por la innovación, y exige ciertas garantías para dar un paso adelante. “Cuando los hombres creen ser dioses y se empeñan en sustituir la prudencia por la ciencia, tarde o temprano acaban desembocando en el nihilismo” (pág 77). Un nihilismo que puede ser de dos tipos: sustituir la prudencia por la “verdad natural” o sustituirla por la “ciencia política”. Al final la Historia nos enseña que se acaban haciendo locuras por “amar demasiado al género humano” (pág 80).
Ahora bien, “ninguna tradición es perdurable si no sabe generar sus propios hechizos” (pág 89), crear ilusión y suficiente cohesión para desear “preservar su sensibilidad colectiva” (pág 90). Luri rechaza la sociedad abierta de Popper por entender que una sociedad multicultural debilita esta voluntad de preservación, y conduce a su disolución (pág 98).  En los momentos históricos que vivimos cada persona se enfrenta de manera consciente al impulso de la pluralidad o al reposo de ser quien es sin complicarse la vida. El peligro de diluir su identidad le hace desear, en un extremo, “descansar de sí mismo”. Regresar a su Politeia de origen.
En este sentido, nos dice Luri, el conservador sigue las leyes no porque sean justas, sino porque son leyes. Sería un gran error, advierte, desdeñar las leyes por imperfectas, porque en el mejor de los casos una buena ley queda obsoleta a los pocos días de promulgarse. Pero sigue siendo lo que ancla una sociedad a principios básicos de convivencia. Si jugamos a lo ilimitado, a “todo lo posible” (y aquí nuevamente apunta a los partidos de izquierda), “jugamos con lo posible con el riesgo de frivolizar con lo real” (pág 170). “No es honesto humillar el presente enfrentándolo a un pasado o a un futuro idealizado “ (pág 186).Tampoco es honesto jugar a ser víctimas como argumento para tener razón, porque “el sentimentalismo se convierte en amenaza política cuando busca en su propia autenticidad la orientación infalible para su acción” (pág 204).
Por el contrario el conservador no esquiva sus responsabilidades, y aprecia su libertad como condición de alcanzar la virtud en un mundo repleto de conflictos inevitables (pag 238). Se precisa para esta ética de la responsabilidad tomar el mando de uno mismo, condición sine qua non. “Por tanto, cuidar del alma significa habituarla a experiencias de orden, de fidelidad, de compromiso, de sometimiento al deber, de forma, de estabilidad, de armonía, de excelencia, de legalidad…. Habituarla es, en este sentido, conformarla” (pág 239)
Bien, hasta aquí creo haber resumido las ideas fundamentales de Luri. No hago justicia al texto porque evito a posta muchos temas colaterales que surgen sobre estas ideas nucleares, algunas bastante polémicas, pero siempre interesantes, como también una tarea de búsqueda erudita de la inteligencia política española. Sin embargo, me excuso porque las ideas nucleares que he tratado de sintetizar tienen el peligro de extraviarse en un bosque de citas brillantes, y esconder el auténtico debate que debieran suscitar.
Tengo para mí que la concepción de Politeia de Luri desatiende aspectos importantes de la vida política de las sociedades. Pensar que un Estado o Nación es un grupo cultural homogéneo es mucho suponer, y reposar decisiones en el sentido común de la “gente sencilla”… Gente sencilla es la extrema derecha como la extrema izquierda, y Politeia también es este “amor desmesurado” que certeramente denuncia, (y que está en la raíz de actos que después la historia tacha de heroicos o de fanáticos, según haya sido el resultado). Al final quien vence en la pugna política es quien impone un relato. Pero volviendo a lo esencial: buscar la homogeneidad cultural sería casi tanto como condenar una sociedad a un electroencefalograma plano. En este debate del multiculturalismo quizás debiéramos tomar el ejemplo de la pseudomona, una bacteria que permite a su ADN mutar de manera un tanto caótica, si, pero no del todo: solo lo suficiente para adaptarse al entorno. Atenas (nos recuerda Popper), ciudad de poetas y músicos, ganó a Esparta, ciudad de guerreros, porque permitió el mestizaje.
En cuanto al sentido común echo a faltar un análisis más riguroso de en qué consiste… Personalmente me convence la definición que da W. James -véase “el pragmatismo”- cuando afirma que sentido común es el poso de ideas que han dejado pensadores que en su momento fueron afeados por sus contemporáneos por considerarlas muy atrevidas. Es decir, sentido común sería el poso de ideas innovadoras y disruptivas que superan el paso del tiempo y quedan como criterios indiscutibles de la “gente sencilla”. O dicho de otra manera, son las ideas innovadoras cuando no izquierdosas que de momento levantan ampollas entre los conservadores y que al final los mismos conservadores acaban por hacer suyas, (¡y hasta llegan a creer que “son las ideas de siempre”!).
Es ahí donde detecto que el libro no habla de las dinámicas subyacentes a los procesos políticos…. No hay derecha sin izquierda, y lo interesante no es tanto afirmar una de sus polaridades, como ver de qué manera se influyen y se equilibran, (y por supuesto se enfrentan solo con palabras…). Por otro lado la innovación merece mas atención de la que Luri le presta en su libro: sin innovación no habría progreso (otro término que no aparece). Sin duda hay mala innovación, pero la pregunta es otra… ¿por qué esta prevención, (tantas veces irracional y tantas veces verificable en nuestra historia) del conservadurismo hacia  la innovación? Desde luego deberíamos hablar de los diferentes tipos de innovación, pero situándonos en la innovación de costumbres… ¿qué pensar de los cambios promovidos en torno a la igualdad de géneros, o a la orientación sexual? ¿Han sido positivos o merecen reproche?
Al final la basculación de las sociedades entre derecha e izquierda es un fenómeno regular y repetitivo, por lo que la izquierda algo debe aportar al bien común…. Quizás Luri parte de un paradigma de izquierdas muy ligado al comunismo soviético, que analizó en su magnífico libro “El cielo prometido” de manera rigurosa y acertada. Sin embargo el comunismo no debe confundirse con el marxismo y otras corrientes ideológicas. Hay en este punto un esfuerzo de simplificación, (sobre todo cuando analiza la socialdemocracia y el liberalismo….  yo hubiera esperado un análisis  mas “caritativo” (en sentido hermenéutico) del autor).
Sería muy interesante que algún filósofo de la política ahondara en las causas mas profundas del fracaso del comunismo, así como en la regulación del capitalismo salvaje y la corrupción. Algún atisbo hay en este libro, desde luego, e incluso algunas ideas brillantes, pero sin articular. También echo a faltar un análisis de lo que llamaría la paradoja de las sociedades postindustriales. Una sociedad cada vez mas compleja, con profesionales que lidian cada día con problemas que requieren argumentos -y decisiones-  muy cuidadosos, están en manos de políticos populistas, que proponen soluciones mágicas para problemas complicados. ¿Cómo trasladar la inteligencia que aplicamos a problemas concretos, (en el ámbito tecnológico como también científico), a los problemas políticos? Avanzo una hipótesis: mediante instituciones que superen ciclos electorales y se constituyan en contrapoderes. Y ya para acabar… ¿cómo es posible que gente tan preparada intelectualmente en algunos campos de la actividad humana, sean tan poco críticos con los políticos de su espectro ideológico?

Francesc Borrell
Sant Pere de Ribes

Webs de interés.- 

El derecho a votar de las personas con discapacidad: Recorrido histórico y documentos de reivindicación y apoyo
Las personas que tienen limitada su capacidad de obrar han tenido clásicamente vedado el derecho al sufragio. Esta situación ha sido la norma en la época en que esta medida se aplicaba de forma global y sin matices, a pesar de que la legislación española preveía su adecuación a las necesidades de cada persona. Esto se debía a que la el Art. 3 de la Ley Orgánica de Régimen electoral establecía que carecían de derecho a voto las personas declaradas incapaces por una sentencia judicial firme, siempre que la misma declarase expresamente su incapacidad para el ejercicio del derecho de sufragio, así como los internados en un hospital psiquiátrico con autorización judicial, siempre que en la autorización el Juez declarase expresamente la incapacidad para el ejercicio del derecho.
En abril de 2008, el BOE publicó el Instrumento de Ratificación de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, hecho en Nueva York el 13 de diciembre de 2006, que trasladaba al plano legal la firma, poco más de un año antes, por parte del “Plenipotenciario de España nombrado en buena y debida forma al efecto”, de la citada convención, que desde entonces ha venido produciendo cambios en la legislación española para adecuarla a su contenido. a Entre muchas otras aportaciones, el Art. 29 a) iii) de la Convención compromete a los estados firmante en la “protección del derecho de las personas con discapacidad a emitir su voto en secreto en elecciones y referéndum públicos sin intimidación, y a presentarse efectivamente como candidatas en las elecciones, ejercer cargos y desempeñar cualquier función pública a todos los niveles de gobierno, facilitando el uso de nuevas tecnologías y tecnologías de apoyo cuando proceda”. La alusión de la Convención a “personas con discapacidad” es genérica, e incluye discapacidades físicas, sensoriales, intelectuales y mentales. El uso genérico del término hace que algunas de sus precisiones parezcan obvias cuando se refieren a una persona con un problema físico (¿quién afirmaría a priori que una persona con una paraplejia puede tener limitaciones para votar?), pero pueden ser innovadoras e incluso potencialmente conflictivas al referirse a una persona con una discapacidad intelectual grave.

En 2010, la Fiscalía General del Estado, a cargo por entonces de Cándido Conde Pumpido, emitió la Instrucción 3/2010, de 29 de noviembre, sobre la necesaria fundamentación individualizada de las medidas de protección o apoyo en los procedimientos sobre determinación de la capacidad de las personas. En ella, se estipulaba que los fiscales deberían cuidar “especialmente de que la privación del derecho de sufragio únicamente se lleve a efecto cuando resulte necesario en atención a la situación de la persona cuya capacidad se cuestiona. Dicha medida requerirá el pronunciamiento expreso en la sentencia, en la cual deberá razonarse acerca de la valoración de las circunstancias en las que se fundamenta la privación del derecho de sufragio”. De esa manera, se encargaba al Ministerio Público velar para que cuando se produjera una modificación de la capacidad de obrar no se privara automáticamente del derecho de voto a la persona, sino solo cuando existieran elementos que lo justificasen. La medida pretendía evitar las sentencias “automáticas” de incapacidad total, que incluían la retirada del derecho de sufragio. En esa línea de reclamar la valoración en cada caso, en enero de 2017 se anunció la introducción de una enmienda en el libro segundo del Código Civil catalán para obligar a los jueces a pronunciarse “expresamente” sobre el derecho a voto de las personas afectadas por una modificación de la capacidad de obrar.
Para entonces, en 2015, un estudio realizado por la Asociación Española de Fundaciones Tutelares (AEFT) encontró que el 64% de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo que recibían apoyos tutelares por parte de sus entidades estaban privadas del derecho al voto sin justificación motivada. Ante este hallazgo, la AEFT emitió un comunicado que denunciaba la privación del derecho al voto de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo sin justificación explícita y reivindicaba el reconocimiento a la participación plena y efectiva de las personas con discapacidad intelectual en la vida política y pública en igualdad de condiciones que el resto de los ciudadanos. Entre tanto, una sentencia pionera de un Juzgado de Irún había restituido a un varón con síndrome de Down algunos derechos, entre los que figuraba el de sufragio.

Entre tanto, en 2013 se había producido un cambio que asumía la literalidad de la Convención, al no plantear la valoración personalizada de la capacidad de voto y extender sin límites el derecho. En ese año, la Comisión Constitucional del Congreso instó al Gobierno a reformar la Ley Electoral para permitir el voto a todas las personas discapacitadas o incapacitadas. Todavía sin ningún cambio legislativo, en 2016, la Fiscalía del Tribunal Supremo defendió el derecho a voto de una persona a la que se había modificado la capacidad de obrar al presentar incidente de nulidad de actuaciones contra una sentencia de la Sala Primera del TS que había desestimado el recurso de casación formulado por los padres de una mujer a la que se modificó la capacidad de obrar, en el que se solicitaba que se permitiera el derecho de su hija a ejercer el sufragio activo. Los padres no cuestionaban la modificación, pero sí que se privara a su hija del derecho al sufragio activo y el Ministerio Fiscal se adhirió al mencionado recurso, que fue denegado por la Sala.
En ese mismo año, el Pleno del Congreso, por unanimidad (341 diputados a favor, ninguna abstención y ninguno en contra), se posicionó a favor de la toma en consideración de la Proposición de Ley de la Comunidad de Madrid para reformar la Ley Orgánica 5/1985. Se planteaba suspender los dos apartados del Art. 3 de la norma que impedían el voto de personas con discapacidad: el referido a “los declarados incapaces en virtud de sentencia judicial firme” y el que aludía a los “internados en un hospital psiquiátrico”.

Más recientemente, en 2018, el Comité de Bioética de España presentó un informe  que respondía a la solicitud de la entonces ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Dolors Montserrat, para que diera su parecer sobre la necesidad de adaptar la legislación española a la Convención. Entre sus conclusiones, planteaba la necesidad de modificar sustancialmente la normativa sobre capacidad, ingreso involuntario y esterilización, al tiempo que instaba a modificar la Ley Orgánica de Régimen Electoral General para reconocer el derecho de sufragio sin restricciones por discapacidad. Así pues, y en línea con lo que había sucedido en el propio Congreso, se planteaba el reconocimiento del derecho sin ninguna consideración sobre una valoración personalizada de la capacidad de la persona para ejercerlo.

Juan Medrano
Bilbao

Artículo comentado.- 

Discutir, pensar, razonar es algo que todas las personas practicamos con mayor o menor frecuencia y, por lo general, la mayoría, lo hacemos con bastante asiduidad. En el Boletín Iatrós de Marzo mostré algunas referencias bibliográficas referidas al termino “discutir”. Veamos las otras dos palabras:


Para la segunda palabra: pensar, elijo este trabajo:

 El fracaso metacognitivo como una caracteristica de los que tienen creencias radicales. (Metacognitive Failure as a Feature of Those Holding Radical Beliefs). Max Rollwage,1,2,* Raymond J. Dolan,1,2 and Stephen M. Fleming1,2,3,* Current Biology 28, 4014–4021, December 17, 2018

Resumen

Ampliando la polarización sobre lo político, lo religioso y los problemas científicos que amenazan a las sociedades abiertas, liderando al atrincheramiento de creencias, la comprensión mutua reducida y una negatividad generalizada que rodeala idea misma del consenso [1, 2]. Tal radicalización se ha vinculado a diferencias sistemáticas en la certeza con la que las personas se adhieren a creencias particulares.[3–6]. 
Sin embargo, los impulsores de la certeza injustificada en los radicales rara vez son considerados desde la perspectiva de modelos de metacognición, y sigue siendo desconocido si los radicales muestran alteraciones en el sesgo de confianza (una tendencia a propugnar públicamente una mayor confianza), sensibilidad metacognitiva (conocimiento de la corrección de las creencias de uno), o ambos [7]. Dentro de dos muestras  independientes de población general (n = 381 y n = 417), aquí mostramos que los individuos que tienen creencias radicales (medido por cuestionarios sobre actitudes políticas) muestran un deterioro específico en sensibilidad metacognitiva sobre un nivel bajo de percepción de juicios de discriminación. Concretamente, los participantes más radicales mostraron menos información sobre la corrección de sus elecciones y la reducción de la actualización de su confianza cuando se presenta con evidencia post-decisión.
Nuestro uso de una simple tarea de decisión perceptiva nos permite descartar efectos de conocimientos previos, desempeño de la tarea, y los factores motivacionales que sustentan diferencias en la metacognición. En cambio, nuestros hallazgos resaltan una resistencia genérica al reconocimiento y la revisión de las creencias incorrectas como un potencial conductor de radicalización.

Entendiendo la metacognición como la capacidad de las personas para reflexionar sobre sus procesos de pensamiento y la forma en que aprenden. Gracias a la metacognición, las personas pueden conocer y regular los propios procesos mentales básicos que intervienen en su cognición (RAE).

Es sorprendente observar la creciente radicalización personal y colectiva que nos ofrece este tiempo en el que vivimos.

En cuanto a la tercera palabra: razonar, me sorprende este trabajo que iguala diferencias con ancestrales raigambres:

Forma y función en la canción humana (Form and Function in Human Song. Samuel A. Mehr7,8, Manvir Singh7, Current Biology  Feb 05, 2018 Vol. 28, Iss. 3)

• • Personas en 60 países escucharon canciones de 86 sociedades en su mayoría de pequeña escala
• • Inferieron con éxito las funciones de la canción basándose solo en la forma de la canción.
• • Las calificaciones de los oyentes fueron guiadas por las características contextuales y musicales de las canciones.
• • La canción humana por lo tanto exhibe asociaciones de forma-función generalizadas

Resumen

Los humanos usamos la música para una variedad de funciones sociales: cantamos para acompañar la danza, para calmar a los bebés, para curar enfermedades, para comunicar el amor, etc. A través de los taxones animales, las formas de vocalización están moldeadas por sus funciones, incluso en los seres humanos. Aquí, mostramos que la música vocal muestra relaciones de forma y función recurrentes, distintas y multiculturales que son detectables por los oyentes de todo el mundo. En el Experimento 1, los usuarios de Internet (n = 750) en 60 países escucharon breves extractos de canciones, calificando la función de cada canción en seis dimensiones (por ejemplo, "se usa para calmar a un bebé"). Se extrajeron extractos de una muestra pseudo aleatoria estratificada geográficamente de canciones de baile, canciones de cuna, canciones curativas y canciones de amor grabadas en 86 sociedades, en su mayoría de pequeña escala, incluidos cazadores-recolectores, pastores y agricultores de subsistencia. El experimento 1 y su plan de análisis fueron pre-registrados. A pesar de la falta de familiaridad de los participantes con las sociedades representadas, el muestreo aleatorio de cada fragmento, su corta duración (14 s) y la enorme diversidad de esta música, las calificaciones demostraron inferencias precisas y culturalmente confiables sobre las funciones de las canciones sobre la base de la canción se forma solo. 
En el Experimento 2, los usuarios de Internet (n = 1,000) en los Estados Unidos e India clasificaron tres características contextuales (por ejemplo, género del cantante) y siete características musicales (por ejemplo, complejidad melódica) de cada fragmento. Las características contextuales de las canciones eran predictivas de las clasificaciones de funciones del Experimento 1, pero las características musicales y las funciones reales de las canciones explicaban la varianza única en las clasificaciones de funciones Estos hallazgos son consistentes con la existencia de enlaces universales entre forma y función en la música vocal.

Hasta en las ancestrales raigambres las diferencias se difuminan.
La ciencia nos muestra solución allí en donde tanto trabajo nos cuesta verla, en nosotros mismos.

Fernando Orozco
Zaragoza