HUMANIDADES MEDICAS

CIRCULO DE LECTURA EN HUMANIDADES MEDICAS Y FILOSOFIA DE LA MEDICINA.- FUNDACION LETAMENDI- FORNS, FUNDACION IATRÓS Comité Editorial: Enrique Baca, José Lázaro, Francesc Borrell. Editores de àrea:Juan Carlos Hernández Clemente. Mabel Marijuan Angulo. Director del blog: F. Borrell Carrió; Secretario de Redacción: Juan Medrano Albeniz.

BOLETIN IATROS

ISSN 2014-1556

Este Boletín tiene por objetivo difundir y compartir comentarios de libros y artículos en Humanidades Médicas y Filosofía de la Medicina y difundir las actividades de la Fundación Letamendi Forns y Fundación Iatrós.
BOLETIN IATROS, ABRIL 2016.

CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.-  II Jornadas Moisés Broggi, I Congreso de Filosofía de la Salud Pública.
Comentario de libros.-  Kant y el Ornitorrinco
Webs de interés.-  Charles peirce.


Artículo comentado.-   "First do not harm": are disability assessments associated with adverse trends in mental health?
Video recomendado.- Si estuviéramos en un mundo de 100 personas….

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Noticias.- 

II JORNADAS MOISÉS BROGGI: Trastornos del aprendizaje. Dia 26 de Mayo, de las 17 a las 21 horas, Auditorio de la UPF, C/ Balmes 132, Barcelona. Organiza: fundación Letamendi-Forns. Conferencias de Artigas-Pallares (trastornos del neurodesarrollo) y Luz Tello (Dislexia). Un espacio para compartir los profesionales de pediatría y maestros y profesores.  VER PROGRAMA PROVISIONAL AQUI
INSCRIPCION GRATUITA  AQUI


I CONGRESO DE FILOSOFÍA DE LA SALUD PÚBLICA  5,6,7 
Mayo. Facultad de Filosofía, Universidad Autonoma de Barcelona(Cerdanyola).
VER  PROGRAMA COMPLETO AQUI


Comentario de libros.-

Guía para leer  “Kant y el ornitorrinco”, de Umberto Eco (1)

No es este un libro fácil de leer y muchas de las recensiones que se encuentran por la red no captan loas ideas centrales. Libro por otro lado amplísimo –casi 550 páginas- que deslumbra en ocasiones por su erudición… Pero como siempre hay que desnudar las ideas, quedarnos con lo esencial y descubrir lo que el autor aporta y los límites con los que trabaja. Este es nuestro propósito y los seguidores del Boletín Iatros juzgarán nuestro empeño.
Cómo actuamos ante los objetos desconocidos? ¿Qué pudo ocurrir cuando los primeros oteadores informaron a Moctezuma de que unos extraños soldados montaban a caballo? ¿Qué información pudieron transmitirle al rey inca, y qué concepto de caballo pudo colegir el monarca de dichos relatos? Umberto Eco (UE) parte de Charles Peirce para reconstruir este laborioso camino desde las percepciones iniciales a la formación de un (nuevo) concepto. Este es el núcleo de este libro.

Figura 1.-  Peirce nos explica cómo percibimos algo.
Para reconstruir el camino desde la percepción al significado UE se basará en la semiótica de Peirce, del que ya hemos hablado otras veces en este Boletín. Peirce como padre de la Semiótica introduce ideas potentes como las que en el Boletín de Abril sintetizaba así JC Hernandez-Clemente: “El valor del icono consiste en su exhibir los rasgos de un estado de cosas considerado como si fuera puramente imaginario, el valor de un indicio es que nos asegura de un hecho positivo, el valor de un símbolo es que sirve para hacer racionales el pensamiento y la conducta y nos permite predecir el futuro”. Los ejemplos acaban de amarrar los conceptos: los emoticonos serian iconos de las diferentes emociones que representan; los índices señalan la presencia de otro fenomeno, y así la huella del oso señala la presencia de este animal en las inmediaciones, o la veleta la dirección del viento; el símbolo no tiene relación con lo que pretende significar, o dicho de otra manera, su relación es por convenio. Asi por ejemplo las notas de un pentagrama, las señales de tránsito....  Podemos hacer un diagrama conceptualizando estas relaciones:


Relación entre signo y significado
Ejemplo
Indice
De contigüidad
La huella del oso
Icono
Semejanza
Emoticono
Símbolo
Por convención
Señal de tráfico


UE amplia esta discusión (icono, índice, símbolo) mediante ejemplos y análisis semióticos que aclaran y a la vez problematizan los conceptos instituidos por Peirce. Así, por ejemplo, introducirá una distinción entre modalidad alfa y beta en la lectura icónica, nos hablará de una teoría del contrato en relación a las referencias, y sobre todo nos propondrá tres conceptos que deberían repensarse con calma: los que llama tipos cognitivos (TC o TTCC en plural), Contenido Nuclear y Contenido Molar. No sería en absoluto exagerado afirmar que una gran parte de la originalidad de esta obra recae en estos conceptos.



Para adentrarnos y guiar una lectura nada mejor que empezar por lo fundamental: cómo nos hacemos una idea de algo que percibimos.  A tal efecto al lector que se anime a leerla le será de mucha utilidad la figura 1 que adjuntamos. Procedamos a explicarla, pues de esta explicación van a derivarse automáticamente suficientes elementos como para comprender algunos de los conceptos aludidos mas arriba.

Imaginemos que estamos en la selva y vemos una sombra moverse entre la maleza. Casi de manera inmediata presentimos que hay un animal que se mueve, y se nos disparan las alarmas por si este animal pudiera ser una fiera. Hemos pasado del objeto dinámico (algo que puede ser aún cualquier cosa) al objeto universal (fiera), sin aún saber qué tipo de cosa es esta sombra (objeto inmediato, por ejemplo un mono).

El proceso puede haber sido mas o menos el siguiente: esta sombra en la maleza la hemos percibido como “algo”, y por la velocidad de su movimiento, las ramas que se han apartado a su paso, un leve ruido que nos llega, sabemos que es un “algo”, aunque ignoramos si grande o pequeño, si se mueve por los árboles o por el suelo, si es persona o animal… o incluso si simplemente ha sido el viento agitando la maleza. Tenemos un vago percepto sobre el que hacemos un gran esfuerzo por reconocer una forma mas concreta. No podemos formarnos un icono porque no olemos ni vemos nada que nos lo sugiera, pero si tenemos un primitivo semiótica, “algo que tiene volumen y se mueve”.  Como objeto inmediato solo podemos predicar de él que es un “algo”, pero si se nos ocurren posibilidades, algunas  “buenas”  y otras “malas”, porque la mente humana está diseñada para avanzarse a peligros….  Esta sombre puede indicarnos (ser índice) de un mono inofensivo, pero también un temible tigre hambriento.  A buen seguro con poquísimos estímulos sucedáneos un experto nos daría detalles del tipo: “se trata de un lémur, puesto que…. Etc.”.

Peirce llamaba Firstness al primer momento perceptivo, a este contacto “bruto” con la realidad cuando justo se está  formado una imagen (un icono) de lo que estamos percibiendo. Para ello tenemos un cúmulo de experiencias previas, nuestro Ground, que usaremos para reconocer estos perceptos. El proceso es tan rápido que podemos pasar directamente al Secondness, como ocurre por ejemplo al leer un texto como este. Usted amigo lector no reconoce una por una las letras que esta viendo, sino grupos de letras que forman palabras, y son el recitativo de estas palabras las que de manera automática forman en su mente el significado. Un naturalista en el bosque reconoce en pocos minutos la presencia de diferentes pájaros y animales que nosotros no vemos y quizás ni escuchamos, pero su habilidad en descifrar huellas de todo tipo le hace pasar del Firstness al Secondness  (columna intermedia en la figura 1) de manera automática e inmediata.

¿Y la tercera columna de la figura 1, el Thirdness o tercer momento de la semiosis? Un concertista interpreta una partitura musical directamente en esta modalidad. No lee en absoluto cada una de las muchas notas que tiene que interpretar en décimas de segundo, y mucho menos las interpreta de manera mecánica. El concertista está conectado a un prototipo ideal que llamaremos como ejemplo “Nocturno de Chopin”. Conoce esta pieza y la ha escuchado de múltiples artistas…. Sabe las diferentes partes que componen la pieza, en qué momentos la pieza adquiere tintes épicos, o líricos… Es capaz de emocionar a un auditorio porque sabe trasmitir esta obra con toda la abstracción y todo el consenso cultural que ha ido atesorando. De alguna manera nos está ofreciendo un objeto universal, como también lo ofrece el profesor que explica a sus alumnos las ecuaciones de tercer grado, o la modista que nos encandila con un traje de novia… Nos hablamos a nivel de colectividad en clave de Thirdness.


Figura 2.- "Urdimbre"
Pero cuidado, no toda señal es signo. Un libro se ha escrito para ser leído, (aunque no sepamos hoy por hoy interpretar algunas escrituras antiguas). Estaríamos en la modalidad Alfa. Pero observe ahora la figura 2….  Esta fotografía es un detalle de un bosque que en ningún modo quería “per se” trasmitirnos un mensaje. Sin embargo su autor titula la foto “urdimbre”….  ¡Ah!, entonces es que nos presenta la imagen como símbolo de algo… estamos pasando de una modalidad Beta a una modalidad Alfa sencillamente porque  alguien (el autor) se ha tomado la molestia de fotografiar algo y denominarlo de una manera concreta…. Establece una semblanza que puede ser hasta cierto punto icónica con una urdimbre, pero es una semejanza que no aceptaríamos mas que como símbolo (es decir, acuerdo entre hablantes), por lo mucho que separa unas ramas de una verdadera urdimbre. Muchas obras de arte contemporáneas nos invitan a repensar la naturaleza mediante el uso de iconos elevados a símbolos….


Figura 3.- Modalidad Beta
¿Y qué decir de la figura 3? En este caso estamos entre la modalidad Alfa y Beta. Los edificios de una ciudad no nos quieren por lo general decir nada “per se”, pero la forma contrahecha de este edificio y unos apéndices que podrían interpretarse como brazos, lo humanizan y nos obligan, casi, a pasar de la modalidad beta a la alfa… Y en este punto podemos imaginar diferentes posibilidades: un edificio hembra al lado de su pareja…. Un edificio moderno con dolor de barriga… un presente que aqueja mayor expresión que su pareja del pasado…. Las posibilidades son casi infinitas. Algo muy típico de la modalidad Beta, mas abierta a las interpretaciones variopintas pues no adivinamos fácilmente la intención de su autor. Por cierto que esta faceta de interpretar por la intención del autor la desarrolla Umberto Eco en otra obra: “Los límites de la interpretación”.


¿Hay aspectos en la obra que comentamos que no quedan bien solucionados? UE define Tipo Cognitivo (TC) como un tipo de esquema mental que nos permite reconocer a los objetos. Muchas veces es una imagen en 3D, pero sin excluir otras notas perceptivas. Por otro lado todo lo que una persona puede decir de un objeto –todo lo que puede predicar- lo llama “interpretantes”, (maneras de interpretar este objeto). El conjunto de interpretantes  los llama Contenido Nuclear (CN). A diferencia del TC que es privado, el CN es público, es lo que nos decimos de un objeto. Este objeto puede ser estudiado mas allá de sus cualidades perceptivas: propiedades, cmo evoluciona, qué historia tiene, etc. Cuando traspasamos un mero conocimiento perceptivo nos adentramos en el Contenido Molar (CM). Cualquier persona puede exclamar de otra: “¡creo que tienes un herpes!”, posiblemente fruto de su experiencia personal. Aplica un TC. Puede decir que produce unas manchas, unas pequeñas vesículas (si es muy observador)… seria el CN. Sabe vagamente que se cura con unas pastillas y que no va a morir de esto, y algunas personas no expertas saben también que lo produce un virus (CM). Un virólogo nos habalría in extenso de la vida y milagros del herpesvirus (CM).

¿Cómo relacionar estos términos con el clásico de “concepto” y prototipo?  A ello dedica UE algunas páginas que no me parecen que disipe muchas de las dudas que se me han ocurrido.

Bien amigos lectores, esta introducción facilitará la lectura de un libro que no se detiene en minucias ni tiene afán formativo. Eco no pretende en este libro divulgar, se dirige a un público bien pertrechado de conceptos semióticos. El eco que pretende Eco de esta obra es en parajes de altura.  Y si usted tan solo quisiera leer las partes mas divulgativas y divertidas de esta obra le sugiero los siguientes apartados: *la historia del arcángel Gabriel; *la verdadera historia del ornitorrinco; *la verdadera historia del Escardapón; * El extraño caso del doctor Jekill y los hermanos Hyde; *la familia es un infierno.

Y que lo disfruten ustedes…

Francesc Borrell
Sant Pere de Ribes, Barcelona.

(1)              Eco U. Kant y el ornitorrinco. DeBolsillo. Barna 2013.

Webs de interés.- 

La obra de Peice en la red.-


Who is the most original and the most versatile intellect that the Americas have so far produced?
Así se presenta este portal dedicado a la divulgación de la obra de Peirce. El lector interesado también puede consultar otro portal quizás más académico (ver mas abajo) (1), pero en éste encontrarà directamente los textos peirceanos.

¿A qué se debe esta pasión por este autor tan poco reconocido en su vida (si no hubiera sido por el genial compatriota W. James que además le procuró sustento en la fase fnal de su aciaga vida)?

Charles S. Peirce fue matemático, astrónomo, químico, geodésico, cartógrafo, espectroscopista, ingeniero, psicólogo, inventor, actor, escritor de cuentos.... Inventó la semiótica, el àlgebra booleiana....  Imposible abarcar la extensión y profundidad de sus aportaciones. En filosofía  inició el pragmatismo americano, al que llamó pragmaticismo para distinguirlo de la versión jamesciana.


(1)              Ver también:



Artículo comentado.- 

Barr B, Taylor-Robinson D, Stuckler D, Loopstra R, Reeves A, Whitehead M.'First, do no harm': are disability assessments associated with adverse trends in mental health? A longitudinal ecological study.J Epidemiol Community Health. 2016;70:339-45. doi: 10.1136/jech-2015-206209.

El Journal of Epidemiology and Community Health, del grupo BMJ, ha publicado en su número de abril este trabajo de Barr y asociados, de la Universidad de Liverpool, en el que los autores analizan los efectos para la salud mental de las reevaluaciones introducidas en el sistema de compensaciones por discapacidad del Reino Unido y, en particular, lo que los resultados de las mismas entrañan para la población

El Reino Unido introdujo en 2008 una prestación de discapacidad, el Employment and Support Allowance (ESA), cuya finalidad es aportar un apoyo económico a las personas que tienen dificultades para encontrar trabajo a causa de una enfermedad o discapacidad de larga duración. Sustituía a tres prestaciones previas, cuyo número de beneficiarios iba en aumento, hasta el punto de cuestionarse el rigor de los procedimientos por los que se concedían. En línea con esta impresión, Su finalidad era en el diseño de ESA se incluía la pretensión de hacer que los trabajadores pudieran volver al mercado laboral en el momento en que sus enfermedades o discapacidades lo permitieran a través de una mejoría o mitigación o los beneficiarios hubieran recibido una formación laboral adaptada a sus condiciones y necesidades. En paralelo, se introdujo una herramienta, el Work Capability Assessment (WCA), para determinar si las personas solicitantes de la ayuda tienen o mantienen el derecho a la prestación. El WCA clasifica a las personas que reciben el ESA (o incluso a beneficiarios actuales de las prestaciones previas) en tres grupos: en condiciones para trabajar, aún no aptos para trabajar, pero sí para formación laboral, y no aptos para trabajar ni para formación.
El WCA ha sido criticado por considerarse un tanto arbitrario e impreciso, y por el retraso en la resolución de los recursos que pueden presentar los trabajadores que no están de acuerdo con los resultados del procedimiento y el elevado porcentaje (40%) de recursos desestimados. Diversas revisiones sobre el WCA han llevado a que el Gobierno haya modificado el instrumento, en particular en lo que se refiere a la valoración de los trastornos mentales. A lo largo de los últimos años se ha dado a conocer que algunos pacientes empeoran de sus problemas psiquiátricos tras ser valorados con el WCA, necesitando más citas o medicación, y también se han comunicado autoagresiones e intentos de suicidio. Por otra parte, la estrechez económica (o la pérdida de medios de subsistencia) entraña un riesgo de patología psiquiátrica, en particular en zonas económicamente deprimidas.
A partir de estos antecedentes, Barr y asociados presentan el resultado de un estudio realizado con datos de 149 distritos de Inglaterra entre 2010 y 2013, en el que analizan tres variables (suicidio, prescripciones de antidepresivos y trastornos psiquiátricos comunicados) en relación con el número de reevaluaciones de la prestación ESA mediante el WCA en cada distrito. En el periodo a estudio, algo más de un millón de personas (80% del total de beneficiarios y solicitantes) fueron reevaluados mediante el WCA, una tasa que representa 3100 de cada 100.000 personas en edad laboral. Los autores observaron una mayor tasa de reevaluaciones con WCA en los lugares más depauperados desde el punto de vista económico, lo que concuerda con el dato conocido de que en estas zonas existen más perceptores de este tipo de ayudas. Del estudio estadístico emergió que por cada 10.000 personas evaluadas se producía un exceso de 6 suicidios, 2700 casos de trastorno mental y 7020 envases de antidepresivos. En total, esto representaba, para el conjunto de Inglaterra, 590 suicidios, 279.000 casos de trastorno mental y 725.000 envases de antidepresivos. O, si se prefiere, el 5% del total de los suicidios registrados en el país, el 11% de los casos de patología psiquiátrica y el 0,5% de los envases de antidepresivos. Cualitativamente, estos resultados eran más aparentes en las zonas de mayor precariedad económica.
Aunque la metodología del estudio no permite identificar si las personas que experimentaron esta evolución de salud desfavorable fueron las que se vieron sometidas a la valoración con el WCA, los autores realizan una evaluación secundaria con similares resultados. En consecuencia, concluyen que la aplicación del WCA es todo un “experimento” social de consecuencias preocupantes en el campo de la salud mental, pero también un procedimiento que sume en la pobreza a las personas a las que se retiran las prestaciones. Como señalan y demuestran Barr y asociados en un artículo más reciente, en las actuales circunstancias económicas y en función de las capacidades individuales, cuando una persona que recibía prestaciones económicas por incapacidad para trabajar por razón de un trastorno psiquiátrico es clasificado como apto para la actividad laboral o para la formación, una consecuencia muy probable es que se le transfiera de la condición de inactivo a la de parado, y de la de beneficiario de prestación de discapacidad a la de beneficiario de la prestación de desempleo. Asimismo, plantean que se la finalidad de la WCA es reducir en número de personas en situación de dependencia financiera del estado, sus resultados corren el riesgo de hacer que los antiguos beneficiarios se conviertan, en realidad, en personas con menor capacidad para desarrollar una vida independiente.
Los hallazgos de Barr y asociados podrían ponerse también en relación con dos libros que han alcanzado notoriedad recientemente. El más antiguo es “Anatomía de una Epidemia”, publicado recientemente en España pero cuya edición estadounidense data de 2010. Su autor, el periodista Robert Whitaker, realiza una disección crítica de la Psiquiatría actual y de su modelo biofarmacológico, partiendo del dato de que en menos de 25 años, en su país de origen casi se ha doblado el número de personas que reciben prestaciones por discapacidad relacionada con la enfermedad mental, algo que parece, ciertamente, contradecir que la Psiquiatría haya conseguido grandes avances en las últimas décadas. Más bien, daría la impresión de que la Psiquiatría ha convertido en enfermos,a través de sus esquemas y modelos, a un número excesivo de ciudadanos, con el beneficio para la especialidad que conlleva incrementar espectacularmente el número de ciudadanos a los que atiende y la ventaja para estos de que la consideración de enfermo le reporta prestaciones de discapacidad que, si bien no se expresa de forma categórica, tal vez estén fuera de lugar en algunos casos.
Más controvertido es otro texto: “The Welfare Trait: How State Benefits Affect Personality”. Su autor, el académico británico Adam Perkins, profesor de Neurobiología de la Personalidad, desarrolla a lo largo de 200 páginas la idea de que el diseño del estado del Bienestar le llevará a su colapso, ya que fomenta la creciente prevalencia de lo que denomina “Personalidad resistente al Trabajo” (employment-resistant personality), caracterizada, desde el modelo de personalidad de los “Cinco Grandes” rasgos o ejes, por baja amabilidad y baja responsabilidad. Perkins opina que la estructura de las prestaciones sociales favorece que haya un exceso de hijos en familias que las reciben, hijos que van a crecer en un marco que no favorece el interés por la actividad laboral, generándose así una subclase social de futuro incierto cuya subsistencia solo es posible desde la subvención estatal. Consecuentemente, la solución pasaría por limitar las prestaciones en las familias desempleadas hasta que se consiga una reducción de su tasa de natalidad, algo que enlaza con la idea del genetista David Lykken, muy admirado por Perkins, quien sostenía que debería instaurarse una licencia de parentalidad a la que no se podría optar fuera de matrimonio (o de pareja estable), en situación de desempleo o si se padece una enfermedad o una discapacidad limitantes. Según el esquema de Lykken, los niños nacidos en familias sin licencia de parentalidad deberían ser separados de sus padres y criados en otro entorno. A la luz del punto de vista de Perkins, tendría que ser un entorno que potenciara la amabilidad y la responsabilidad, de modo que no desarrollaran la “Personalidad Resistente al Trabajo” que presumiblemente exhiben sus progenitores.
Al margen de las connotaciones inquietantes de la propuesta distópica de Perkins o de la crítica “ad specialitatem” de Whitaker, lo cierto es que al contraponerlas con el artículo que comentamos, sus aportaciones señalan una cuestión que no es, desde luego, menor, y que tiene que ver con las consecuencias del diagnóstico médico y, en particular, del psiquiátrico, y de las connotaciones que entrañan para el individuo y para la sociedad. Barr y asociados demuestran que la salida de la condición de beneficiario de prestaciones puede tener consecuencias dramáticas para personas que la pierden y que no pueden buscar alternativas laborales adecuadas o desempeñarse satisfactoriamente en ellas. Siguiendo a Whitaker, la idea de discapacidad asociada a trastorno mental (a sus múltiples variantes, algunas muy limitantes y otras de menor impacto) es dúctil y maleable. En conjunto, añadiendo las derivadas socioeconómicas extremas de Perkins, surge la impresión de que la clasificación de una persona como limitada para trabajar por una enfermedad o discapacidad es bastante imprecisa, y que adolece de una inadecuada sensibilidad y especificidad. Urge mejorar en este sentido, indudablemente.
Así pues, el diagnóstico médico y el psiquiátrico, más específicamente, pueden ser reconvenidos y rediseñados, estirados  y encogidos, de manera que los intereses corporativos de la Psiquiatría estadounidense generen una epidemia artificial de enfermos y beneficiarios de prestaciones o, al contrario, para retirar ayudas a personas con problemas psicológicos y en condiciones económicas desfavorecidas. Sin duda, en momentos históricos concretos y siempre que haya un músculo financiero público que permita conceder prestaciones, puede ser más conveniente que crezca el número de enfermos más que el de parados, en la medida que se reducirá la conflictiva y la tensión políticas, lo que no deja de ser una sutil forma de control social. La alternativa, en épocas en que se impone una restricción del gasto público, de eliminar prestaciones en aras de una independencia mal calibrada puede ser una broma de mal gusto. Pero no habrá que recordar que cualquiera de los dos enfoques supone una perversión de la Medicina y un ataque a la dignidad de las personas.

Barr B, Taylor-Robinson D, Stuckler D, Loopstra R, Reeves A, Whitehead M. 'First, do no harm': are disability assessments associated with adverse trends in mental health? A longitudinal ecological study. J Epidemiol Community Health. 2016; 70: 339-45. doi: 10.1136/jech-2015-206209.
Barr B, Taylor-Robinson D, Stuckler D, et al. Fit-for-work or fit-for-unemployment? Does the reassessment of disability benefit claimants using a tougher work capability assessment help people into work?J Epidemiol Community Health 2016;70:452-8. doi: 10.1136/jech-2015-206333.
Perkins A. The Welfare Trait: How State Benefits Affect Personality. London: Palgrave, 2015
Whitaker R. Anatomía de una epidemia. Medicamentos psiquiátricos y el asombroso aumento de las enfermedades mentales. Madrid: 2015.
Juan Medrano
Bilbao

Vídeo recomendado.-

Un mundo de 100 personas… ¿cómo sería?




BOLETIN IATROS, ABRIL 2016.

CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.-  II JORNADAS MOISES BROGGI/ I CONGRESO DE FILOSOFÍA DE LA SALUD PÚBLICA / CORE CURRICULUM
Comentario de libros.-  Roman Jakobson. El marco del lenguaje. Editorial: Fondo de Cultura  Económica. México. Reimpresión 1996
Webs de interés.-   Revista folklore
Artículo comentado.-   Homeopatía y la lista de la vergüenza…. ¿final del viaje?.-
Video recomendado.- El color de la piel.
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Noticias.- 

II JORNADAS MOISÉS BROGGI: Trastornos del aprendizaje. Dia 26 de Mayo, de las 17 a las 21 horas, Auditorio de la UPF, C/ Balmes 132, Barcelona. Organiza: fundación Letamendi-Forns. Conferencias de Artigas-Pallares (trastornos del neurodesarrollo) y Luz Tello (Dislexia). Un espacio para compartir los profesionales de pediatría y maestros y profesores.  VER PROGRAMA PROVISIONAL AQUI
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I CONGRESO DE FILOSOFÍA DE LA SALUD PÚBLICA  5,6,7 Mayo. Facultad de Filosofía, Universidad Autonoma de Barcelona.
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CORE CURRICULUM EN COMUNICACIÓN PARA IBEROAMERICA ESPAÑA Y PORTUGAL
Estimados compañeros y amigos,  Me es grato anunciaros que ya está disponible la publicación sobre el Core Curriculum en Comunicación para Iberoamerica España y Portugal


Un saludo cordial. Roger Ruiz.

Comentario de libros.-


Roman Jakobson. El marco del lenguaje. Editorial: Fondo de Cultura  Económica. México. Reimpresión 1996.

Roman Jakobson
El autor Roman Jakobson recopila en este libro 7 ensayos sobre diferentes aspectos de la lingüística y la semiología y comienza definiendo ambos términos: “la lingüística tiene un doble objeto: es la ciencia de la lengua y la ciencia de los lenguajes…Es sobre los lenguajes sobre lo que trabaja el lingüista y la lingüística es, ante todo, una teoría de los lenguajes…Abordamos  el lenguaje como un invariante universal respecto a los lenguajes locales variados que son variables en el tiempo y en el espacio. En el mismo orden de cosas, la semiología está llamada a estudiar los diversos sistemas de signos y a destrozar los problemas que resultan de una comparación metódica de esos diferentes sistemas; es decir, el problema general del signo: el signo como noción general con respecto a las clases particulares de signos”.                                        
A lo largo de las páginas del libro Roman Jakobson va analizando la lingüística y la semiología en un contexto histórico afirmando que estos temas han sido tratados por diferentes pensadores a lo largo de la historia. Gran influencia, siempre según el autor, tuvo John Locke quien dedica, a las palabras concebidas como “los grandes instrumentos de la cognición” a su uso y a su relación con las ideas, el tercer libro de su Essay Concerning Humane Understanding (1694). También trabajó el problema de los signos denominando a este estudio como “Doctrina de los signos” de los cuales los más usuales son las palabras.
“Para comunicar nuestros pensamientos para nuestro propio uso son también necesarios signos de nuestras ideas. Los que el hombre ha encontrado más convenientes, y por consiguiente utiliza más generalmente son los sonidos articulados”.
También Lambert en su trabajo Neues Organon  indaga en la necesidad de la cognición simbólica en general y del lenguaje en particular dado que esa cognición simbólica “es para nosotros un anexo indispensable del lenguaje”.
Bernard Bolzano da un paso más en el campo de la semiótica con una nueva definición del signo: “Un objeto… a través de cuya concepción deseamos conocer de manera renovada otra concepción conectada con aquélla en un ser pensante es lo que llamamos un signo”. Bolzano diferencia entre el significado de un signo como tal y el sentido que ese signo adquiere en el contexto de la circunstancia presente y diferencia entre el signo producido por el emisor y percibido por el receptor que estará siempre entre la comprensión y la incomprensión.
Pero el autor se centra en la figura de Charles Sanders Peirce (1839-1914) a quien otorga la paternidad de la moderna semiótica. Para Peirce la semiótica abarca toda la multiplicidad de fenómenos significativos, desde la llamada a una puerta, la huella de un pie, un grito espontáneo o una meditación silenciosa, por poner sólo algunos ejemplos. Peirce introduce los términos interpretador e interpretante: el primero designa al receptor y descodificador de un mensaje, mientras que el segundo se refiere a la clave que utiliza el receptor para entender el mensaje que recibe. Para Peirce toda significación  no es sino la “traducción de un signo a otro sistema de signos”, ahora bien,  todo signo tiene la capacidad de ser traducible en una serie infinita de otros signos que bajo ciertos aspectos, son siempre mutuamente equivalentes. Para Peirce el signo no exige nada más que la posibilidad de ser interpretado incluso en ausencia de un emisor. Por ejemplo, los síntomas de enfermedad, según esta teoría, son también considerados como signos que requieren de un intérprete. La semiología médica estaría muy cercana a la semiótica entendida como ciencia de los signos. Peirce está de acuerdo con Saussure en que la lengua no es sino un caso particular de la Teoría de los Signos “el signo no empieza a conocerse de veras sino cuando hemos visto que no es sólo una cosa transmisible, sino que por su naturaleza misma es una cosa destinada a transmitirse” y que por tanto, en términos de Peirce, exige la participación de un interprete.
Peirce, siguiendo la tradición estoica que concibe el signo como una referencia por parte del signans al signatum, establece una tricotomía de los modos semióticos y les denomina indicio, icono y símbolo. El indicio es una referencia del signans al signatum por virtud  de una contigüidad efectiva, el icono es una referencia del signans al signatum por virtud de una similaridad efectiva y el símbolo es una referencia del signans al signatum por virtud de una contigüidad “imputada”, convencional, habitual. Además “el icono tiene la clase de ser que pertenece a la experiencia pasada, el indicio tiene el ser de la experiencia presente y el símbolo es esse in futuro”, el ser del símbolo consiste en que algo se experimentará si se satisfacen ciertas condiciones. El valor del icono consiste en su exhibir los rasgos de un estado de cosas considerado como si fuera puramente imaginario, el valor de un indicio es que nos asegura de un hecho positivo, el valor de un símbolo es que sirve para hacer racionales el pensamiento y la conducta y nos permite predecir el futuro.
Charles Peirce
 El símbolo, para Peirce, puede tener un icono y/o un indicio incorporado dentro de sí y “los signos más perfectos son aquellos en los que los caracteres icónicos, indiciativos y simbólicos están mezclados tan equitativamente como es posible”.
 En la semiótica de Peirce se subraya no sólo la primacía de la relación simbólica entre el signans y el signatum  de los datos lingüísticos, sino al mismo tiempo la copresencia de la relación icónica e indicial. Peirce da una simple pero brillante definición del significado: “la traducción de un signo en otro sistema de signos”.
Si en el modelo tradicional de la lengua, tal como fue explicado por Karl Bühler, había tres funciones claramente diferenciadas (emotiva, conativa y referencial) correspondientes al emisor, receptor y a una “tercera persona” o más propiamente dicho, a algo o alguien de que se habla, en el modelo de Jakobson aparecen seis funciones en toda comunicación. Se mantiene la función emotiva (emisor) y conativa (receptor), pero se introducen otras funciones; la fáctica: está orientada hacia el contacto, el propósito es iniciar y mantener una conversación y se despliega mediante multitud de fórmulas ritualizadas. Ej.: Bueno (dijo ella). Bueno, aquí estamos (dijo él). Aquí estamos (dijo ella), ¿no es cierto? Eso digo yo (dijo él) ¡pues sí aquí estamos! Etc. Para Jakobson el enfoque hacia el mensaje como tal, que se centra en el propio mensaje por sí mismo, corresponde a la función poética del lenguaje. También toda comunicación tiene la función del metalenguaje, es necesario distinguir entre dos niveles de lenguaje; a saber, el “lenguaje objeto” que habla de cuestiones ajenas al propio lenguaje, y por otra parte el lenguaje que habla del código verbal mismo, a este lenguaje se le denomina metaleguaje. Cada vez que emisor y/o receptor necesitan verificar si utilizan el mismo código, el discurso se centra en el código  y efectúa una función metalingüística. Según el autor “el recurso constante a la metalengua es indispensable tanto para la asimilación creadora de la lengua materna como para su final dominio… Cada vez vemos más claramente que todo mensaje verbal, en una selección y combinación de sus constituyentes, implica un recurso al código dado, y que en ese perpetuo marco de referencia subyace un conjunto de operaciones metalingüísticas latentes”. Finalmente, la función referencial en Karl Bühler, en Jakobson obedece al contexto en el sentido amplio de la palabra, verbal y no verbal, a todo aquello que ayudará a encontrar el significado.
En el ensayo titulado “Sobre las perturbaciones afásicas desde el punto de vista lingüístico” el  autor mantiene que la afasia es ante todo una desintegración de la lengua, y puesto que los lingüistas se ocupan de la lengua deben ser ellos quienes nos informen sobre la naturaleza exacta de esas diferentes desintegraciones. Así va analizando las diferentes tipos de afasia y hace referencia a los hallazgos topográficos descubiertos por expertos de la corteza cerebral y su correspondencia con los niveles de desintegración afásica de la lengua. Especifica que “la conclusión central que podemos sacar es la necesidad de una cooperación cada vez más estrecha entre lingüistas y neurólogos”.
El libro termina con el ensayo  “Sobre el enfoque lingüístico del problema de la conciencia y el inconsciente”. El ensayo trata de verificar hasta qué punto la lengua es producto de la actividad consciente del hombre o si por el contrario la conciencia y la voluntad humana ejercen sólo una pequeña influencia en el desarrollo del lenguaje. En el ensayo están presentes y analizadas las dos versiones, para quienes “los patrones inconscientes cubren todo el campo de los rasgos del habla” y para quienes a través de la función metalingüística del lenguaje permiten asegurar una comunicación plena y precisa entre los hablantes. “La competencia metalingüística desde los dos años de edad convierte al niño en un crítico y corrector del habla de la gente que lo rodea”.
Juan Carlos Hernández Clemente.
Madrid, 2016.


Webs de interés.- 

Joaquin Diaz
La Fundación Joaquín Diaz   publica la Revista de Folklore,  especializada en el campo de la Etnografía. Los diferentes números de la revista pueden bajarse en pdf en abierto. Desde 1980, fecha en que comenzó a publicarse en papel, ha convocado a los mejores especialistas en toda la gama de temas posibles, por lo que se la puede considerar, en palabras de la Fundación “como la gran Enciclopedia de la Etnografía en el ámbito del hispanismo”.

Si miramos los artículos encontramos una gran variedad de temas: estudios sobre los refranes, rituales y costumbres en diferentes partes del mundo, estudios sobre manifestaciones religiosas y artísticas, estudios de cariz histórico....   Más de 2.500 artículos y más de 650 colaboradores al alcance del erudito, sí, pero también del curioso o de quien prepara un viaje, o profundiza sobre un tema etnográfico.

Está indexada en Dialnet, lo que asegura la difusión de sus trabajos.  Como muestra escogemos: La influencia de las emociones en el sonido de la voz

CABRELLES SAGREDO, Mª Soledad. O bien: LO EROTICO Y LO OBSCENO EN LA TRADICION ORAL MARTIN CRIADO, Arturo

De esta última publicación extraemos el siguiente párrafo:  “Además, se puede decir que, lo mismo que hay especialistas populares, de acuerdo con la conocida teoría de Joaquín Díaz, que componen y cantan romances, también hay verdaderos especialistas en este tipo de cantares y refranes; son hombres, por lo general, que tienen fama de chistosos y un poco desvergonzados, y que poseen un repertorio “colorado” más variado y abundante que la mayoría de las personas”. 

Podéis acceder a estos artículos copiando los títulos en el buscador.

Artículo comentado.- 

Homeopatía y la lista de la vergüenza…. ¿final del viaje?.-

Hahneamn
No resulta muy edificante que un químico de lecciones de ciencias a toda una Universidad de Barcelona. Pero eso es lo que sucedió con el famoso Máster de Homeopatía.  Adrián Gómez consiguió 1200 firmas de apoyo a su manifiesto contrario a un  Máster “que no está apoyado por la evidencia, carente de metodología científica, criticado y catalogado como una estafa por toda la comunidad científica”
Quizás en esta historia queda por determinar las motivaciones del Rector de la UB, el Excmo Doctor Didac Ramírez, cuando decidió de un plumazo acabar con dicho máster. La pregunta clave sería.... ¿fué por valor, por coherencia científica… o por o vergüenza? ¿Valor de arrostrar una pérdida económica, (en el conjunto del negocio de IL3 posiblemente exigua), o miedo a  figurar en la llamada “lista de la vergüenza?
Pero… ¿tanto tiene que temer   toda una Universidad a una lista que está en el mundo virtual? Probablemente sea éste un indicador de la fuerza de las redes sociales sobre la economía real… Figurar en esta lista puede condicionar  la decisión de futuros graduados, quizás incluso puede condicionar  el liderazgo de la UB como campo de excelencia… No, hoy en día no puede soslayarse el poder de las redes sociales y, sobre todo, cuando estas redes “marcan tendencia”…

Desde el Paleolítico la gran medicina de la Humanidad ha sido el placebo. Cuando Hahneman postuló la inverosímil teoría de que el agua en contacto con todo tipo de materiales, retenía de ellos un poder curativo, y que este poder curativo se podía potenciar sacudiéndola enérgicamente y volviéndola a diluir  en cantidades aún más infinitesimales , proporcionaba al ciudadano del siglo XVIII un tratamiento que "al menos no hacía daño" .... Todo un avance si consideramos las lavativas y las sangrías de la época ... Pero ha sido muy curioso que esta práctica haya logrado sobrevivir hasta llegar al siglo XXI.

El tema clave es el siguiente: ¿cómo ha sido posible que la homeopatía, asentada sobre un modelo tan caduco (miasmas, energías que nadie sabe definir, diluciones que dejan marcas en el agua que nadie encuentra, sucusiones que transforman las cualidades del agua ....), como ha sido posible que llegara hasta el siglo XXI como una disciplina médica amparada por  los colegios profesionales?

Se me ocurren varias razones:

1.-La más obvia: un interés económico de los elaboradores y comercializadores, que sin I + D ni necesidad de demostrar resultados en salud, pueden colocar en las farmacias productos caros y de alto retorno económico. Y las farmacias deseosas de poder llegar a fin de mes, han hecho una publicidad gratuita. Lo cierto es que vas a comprar un analgésico y muchas veces el farmacéutico te dice: "y por qué no prueba primero un remedio homeopático?"  No dudo que  bastantes farmacéuticos son escépticos de la homeopatía, pero… ¿a quién amarga un dulce?
2.-Los mismos médicos hemos dado cobertura a una práctica en la que no creemos. Lo hemos hecho porque  "ya que hay mercado, al menos que sean médicos que lleven el negocio, pues sabrán distinguir lo grave de lo que no lo es". Cierto, es un buen argumento, pero digamos que es un argumento caduco.  Ahora hay pocas dudas sobre el carácter mágico de la homeopatía…. Si hace 30 años era admisible pensar que  "quizás funciona, vamos a esperar  los ensayos a doble ciego", estos ensayos hablan con la elocuencia del placebo: "no hay ninguna meta-análisis que aporte fundamento a la terapia homeopática ". En este nuevo escenario  las universidades y los colegios de médicos  deben ser garantes de los valores de transparencia y lealtad con la sociedad. No podemos tratar de manera diferente un fármaco ineficaz  alopático que un fármaco ineficaz homeopático. 
 
Lista de la vergüenza en México
 3.-La sociedad no tiene un pensamiento científico, sino que establece sus conductas y creencias en base a liderazgos. Los liderazgos en las sociedades avanzadas son parcialmente científicos, sobre todo por los temas de salud, pero también encontramos claramente no científicos, y aun interesadamente no científicos. Merced a la Medicina Basada en Evidencias (MBE) va quedando más claro a nivel empírico que la homeopatía no tiene donde agarrarse. Esto era previsible si uno estudia mínimamente las bases teóricas de esta disciplina  . Cierto que muchos ciudadanos necesitarán una práctica curativa de tipo mágica e incluso esotérica para mejorar síntomas que siempre quedarán mal explicados por la medicina científica. Pero las  instituciones serias, (y el mismo Ministerio de Sanidad) no admiten medias tintas: su papel de liderazgo en favor de la ciencia y las evidencias científicas debe ser nítido.

 Llega el turno por consiguiente a Colegios de Médicos y Ministerio de Sanidad. A los primeros les diría que deberían iniciar sin demora un proceso de reflexión, sobre todo a los que amparan secciones colegiales homeopáticas. Y al Ministerio de Sanidad  una propuesta asaz sencilla: todas las pócimas (que no medicamentos) homeopáticas no deberían exceder  el precio de 3 euros, y advertir que son placebos.  Así de simple. ¿Qué menos a una industria que no tiene I+D ni supera criterios  mínimos de eficacia? Porque la otra alternativa, prohibirlos, daría pie a un mercadeo incontrolable…   Quien quiera comprar placebo está en su derecho, pero tiene que saber que compra placebo, y las autoridades deben garantizar un precio máximo en ningún caso abusivo.

Francesc Borrell
Barcelona

Vídeo recomendado.-

Skin color is an illusion

Nina Jablonski parte de una constatación: Darwin no atinó a relacionar el color de la piel con la insolación de los territorios por los que navegaba el Beagle.  Pero si hubiera podido tener acceso a un satélite de la NASA especializado en radiación solar, y hubiera superpuesto el grado de melanina de los habitantes de estos territorios, habría constatado una casi absoluta correspondencia. Ello plantea retos de salud importante a la enorme masa de personas desplazadas en razón de nuestra Historia reciente (varios milenios). Nosotros mismos, españoles herederos de la piel blanca de los godos, tenemos desprotección ante los cánceres de piel. Pero la gente de color desplazada a regiones de baja insolación tienen osteoporosis y otras enfermedades que han sido tradicionalmente subvaloradas. Como postula Jablonski: el color de nuestra piel es la muestra mas clara de la evolución de las especies en cada uno de nosotros, y de la capacidad adaptativa de la vida.



La Redacción