HUMANIDADES MEDICAS

BLOG LÍDER EN HUMANIDADES MEDICAS Y FILOSOFIA DE LA MEDICINA.- FUNDACION LETAMENDI- FORNS, FUNDACION IATRÓS Comité Editorial: José Lázaro, Francesc Borrell. Editores de àrea:Juan Carlos Hernández Clemente. Mabel Marijuan Angulo. Director del blog: F. Borrell Carrió; Secretario de Redacción: Juan Medrano Albeniz.

BOLETÍN IATROS ISSN 2014-1556

Este Boletín tiene por objetivo difundir y compartir comentarios de libros y artículos en Humanidades Médicas y Filosofía de la Medicina y difundir las actividades de la Fundación Letamendi Forns y Fundación Iatrós.

BOLETIN IATROS, MARZO 2019.

CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.- Simposium Internacional Humanidades Médicas
Comentario de libros.-  Materia y conciencia. Introducción contemporánea a la filosofía de la mente.  Bullshit Jobs .Trabajos de Mierda , una teoría
Webs de interés.- Institute Medical Ethics y sus publicaciones.  Biblioteca Digital Mundial. 
Artículo comentado.- ¿Cómo discutimos?      

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Noticias.- 

Simposium  Internacional de Humanidades Médicas.- Abril 2019.-
In October 2017, the first The Doctor as a Humanist symposium was held in Palma de Mallorca, Spain. At the symposium was posed the question, “Can the Humanities transform 21st Century Medicine?”
In April 2019, the second The Doctor as a Humanist symposium will be held at Sechenov University in Moscow. The question asked with focus on HOW: “How can the Humanities transform 21st Century Medicine ? “ and not less important, perhaps even more pertinent, “How can we integrate the Humanities into Medical education and practice?”.

Comentario de libros.-

Materia y conciencia. Introducción contemporánea a la filosofía de la mente.
Autor: Paul M. Churchland.
Editorial: Gedisa, 1999.


El autor nos introduce, de un modo didáctico y accesible, a un mundo tan complejo como el de la filosofía de la mente desde diferentes puntos de vista: ontológico, epistemológico, semántico y metodológico, además de abordar los avances en inteligencia artificial y neurociencia.
Paul M. Churchland intenta responder a preguntas sobre la naturaleza de la inteligencia consciente, del autoconocimiento o conocimiento introspectivo, sobre la verdadera naturaleza de los estados y procesos mentales. Se pregunta: ¿En qué medio se llevan a cabo y cómo se relacionan con el mundo físico los procesos mentales? Es decir, cómo abordar el denominado problema mente-cuerpo o problema ontológico, tal y como lo denominan los filósofos. Sobre el problema semántico o dicho de forma interrogativa ¿en dónde adquieren su significado los términos que utilizamos corrientemente para referirnos a los estados mentales? El complejísimo problema epistemológico, el cual se divide en dos partes: ¿Sobre qué bases tenemos el derecho a suponer que otros seres humanos experimentan siquiera algún estado mental? Es  decir, el denominado problema de las otras mentes y por otro lado  ¿cuál es la naturaleza de ese inexplicable acceso que tenemos al contenido de nuestra propia mente? ¿La introspección? Todo ello se trata de contestar desde el campo de la filosofía, pero también desde la neurociencia.
Sobre el problema ontológico  se pregunta: ¿De dónde proviene la mente? ¿Qué es? Para ello analiza las dos corrientes más importantes que existen sobre el tema: la dualista y la materialista.
Sobre la dualista nos dice que pese a existir diferentes formas de dualismo, entre ellos el  sustancial y el de las propiedades, todos ellos coinciden en que la esencia de la inteligencia consciente reside en algo no físico que jamás podrá entrar en la esfera de las ciencias como la física, la neurofisiología o la informática.
El dualismo sustancial, que sería aquel que ya enunció Descartes, mantiene que cada mente es una cosa no física, algo que tiene una identidad independiente de cualquier cuerpo físico al que pudiera estar temporalmente unida. Los estados y actividades mentales adquirirían su carácter específico por el hecho de ser estados y actividades no físicas únicas en su género.

Una variación existe en el dualismo de las propiedades, para el que, si bien no hay que considerar ninguna sustancia fuera del cerebro, que es algo físico, éste posee propiedades específicas que no posee ningún otro tipo de objeto físico y estas propiedades especiales son lo no físico y dentro de este enfoque los dualistas de las propiedades se subdividen en la corriente llamada epifenomenismo, es decir,  aquel en el cual las propiedades mentales están por encima de los procesos físico-químicos del cerebro y solo aparecerían cuando el desarrollo del cerebro supera un determinado nivel de complejidad. Y también estaría la corriente llamada interaccionista de las propiedades, que difiere del anterior al afirmar que las propiedades mentales no sólo están por encima de los procesos físico-químicos, sino que interactúan, o sea, que los procesos mentales tienen efectos causales sobre el cerebro y debido a eso sobre la conducta. Este enfoque también mantiene que estas propiedades emergentes, no aparecen de ninguna manera hasta que la materia física común haya podido organizarse, evolutivamente, en un sistema lo suficientemente complejo.
La otra gran corriente, ya clásica, sobre el denominado problema ontológico es el materialismo y dentro de este enfoque estarían el materialismo reduccionista y el materialismo eliminativo, fundamentalmente.
Sobre el primero, también conocido como teoría de la identidad, cabe decir que “su afirmación central es la simplicidad misma: los estados mentales son estados físicos del cerebro”. Además cada tipo de estado o proceso mental es numéricamente idéntico (es una y la misma cosa que) a algún estado o proceso físico dentro del cerebro o del sistema nerviosos central.
Sin embargo, para el materialismo eliminativo no podrán encontrarse las correspondencias biunívocas dentro del marco de referencia psicológico que utilizamos corrientemente porque según este enfoque, el actual marco de referencia de términos psicológicos aceptados es una concepción falsa y radicalmente engañosa sobre las causas de la conducta humana y la naturaleza de la actividad cognitiva. El materialismo eliminativo  aboga por la eliminación lisa y llana de la ontología de una teoría anterior (la existente en la actualidad) y su cambio por una nueva ontología con un marco de referencia no basado en las concepciones psicológicas de la vida corriente.
Lo cual nos conduce directamente al problema semántico, que analizaremos tras el epistemológico.
 El problema de las otras mentes trata de resolverse mediante la observación de la conducta, incluida la conducta verbal, de otras personas o seres dotados de mente. Por ejemplo, a partir de sonrisas y risas podemos inferir placer. Pero el problema aparece en conocer qué es lo que justifica  los tipos de inferencias. Dicho de otro modo, inferir la aparición (oculta) de ciertos estados mentales,  a partir de la aparición de ciertas conductas observables. Esto nos lleva a suponer que existen conexiones entre conductas y estados mentales que podrían ser generalizables, aunque a ciencia cierta sólo podemos observar la mitad de la conexión, la conducta de la persona  o del ser dotado de ciertos estados mentales.
Sin lugar a dudas el llamado argumento de la analogía es el más extendido para dicha justificación: “si las generalizaciones valen para mí, también deben ser válidas para otros seres humanos”. Pero nuevamente estamos cayendo en una forma de conductismo para explicar realmente la existencia de estados mentales.
Igualmente complejo es el  problema de la autoconciencia que, al menos, requiere el autoconocimiento de uno mismo, pero no solo el conocimiento de los propios estados físicos, sino también de los propios estados mentales y según el enfoque más contemporáneo se trataría de una actualización permanente  en forma de autopercepción de nuestros propios estados mentales, al igual que requerimos constantemente de nuestra percepción del mundo circundante y nuestros estados físicos. Algo que contrasta con el enfoque tradicional sobre la introspección la cual no estaría mediada o mediatizada por impresiones o sensaciones de algún tipo sino que sería algo inmediato  y directo. La mente se conoce a sí misma en primer lugar, de un modo único, y mucho mejor de lo que puede llegar a conocer el mundo externo, y por tanto, es lógicamente imposible que esté equivocada.
Este punto de vista tendría que ver con uno de los enfoques semánticos (que en realidad están íntimamente asociados al problema ontológico y epistemológico)  el que se denomina de ostensión interna. Según este enfoque una manera habitual de incorporar un término al vocabulario de alguien, por ejemplo: caballo, consiste en mostrarle un caso concreto del tipo correspondiente y decirle algo así como: “Eso es un caballo”; según este enfoque algo similar sucede con los términos del lenguaje psicológico tradicional que designan estados mentales. Cuando pensamos en vocablos como dolor, comezón o sensación de rojo, la fuente obvia de conocimiento parece ser la ostensión, pues según esta teoría cómo podría uno conocer el significado de alguno de estos términos si no hubiese experimentado nunca un dolor, comezón o sensación de rojo. Nos dice el autor que a primera vista esto parece imposible y es lo que se ha denominado “el criterio normal”.
Sin embargo, según los conductistas el significado de un término mental queda establecido por las múltiples relaciones que mantiene con algunos otros vocablos “vocablos que se refieren a circunstancias y vocablos por todos observables”, lo que a su vez, supera el solipsismo semántico al que conduce la teoría de la ostensión interna. A pesar de que los seguidores del “criterio normal” están dispuestos a sostener la idea que en el mundo de las sensaciones el lenguaje es irremediablemente privado, Wittgenstein intentó demostrar, con bastante éxito, que la posibilidad de un lenguaje necesariamente privado era algo absolutamente imposible “pues ningún término puede tener sentido en ausencia de conexiones sistemáticas con otros. Al parecer, el significado es algo que un término sólo puede tener en el contexto de un sistema de otros términos conectados entre sí por medio de enunciados generales que los contengan”. Si esto es así podría haber una explicación y predicción de las conductas a partir de leyes o enunciados generales que conecten los diversos estados mentales con “ 1) otros estados mentales, 2) circunstancias externas y 3) conductas manifiestas”.
Por tanto, dentro del problema semántico podríamos decir que “puesto que el significado surge a partir del lugar que ocupa un elemento en una red de supuestos  y  a partir de la función conceptual resultante que cumple el elemento en la economía inferencial actual del sistema, por tanto [se puede decir] que nuestros estados mentales pueden tener el contenido proposicional que tienen  nada más que a causa de sus intrincados rasgos relacionales. Esto significa que no hay ningún problema en suponer que estados físico puedan tener contenido proposicional, puesto que en principio fácilmente podrían poseer los rasgos relacionales correspondientes”.

El libro continúa analizando de manera descriptiva los avances en  neurociencia tanto desde el punto de vista evolutivo como desde la neurofisiología y la neurobiología y además hace un repaso de los avances en la denominada Inteligencia Artificial. También nos hace una llamada de atención sobre el hecho de que el problema cerebro/mente o filosofía de la mente sigue estando presente en filósofos posteriores a Descartes, con quien empezábamos esta reseña. Baste recordar lo que Immanuel Kant afirmaba en la Crítica de la razón pura “ que la experiencia humana conocida del mundo material es en gran medida construida por la mente humana en actividad” y sigue Kant “el mundo de los sentidos internos, el mundo de las sensaciones, pensamientos y emociones, también es un mundo construido. Del mismo modo en que la mente accede al mundo externo, el acceso de la mente a sí misma también está mediatizado por sus propias contribuciones estructurales y conceptuales […] y en general creía “que las cosas así como son (independientes de la percepción y conceptualización humanas) son incognoscibles por los seres humanos para siempre”.  Frente a este enfoque de construcción objetivizante del mundo interno y externo, la fenomenología de Husserl quiere encontrar en la búsqueda introspectiva de las actividades de la mente la revelación de la fuente de nuestros “contenidos” mentales, los cuales nos conducen a un conocimiento purificado e incuestionable de un yo trascendental individual detrás del yo empírico o fenomenológico. Y es que la idea de que se puede tener algún conocimiento supracientífico del yo, alguna forma especial de conocimiento sobre sí mismo, es bastante común a lo largo de la historia.

Juan Carlos Hernández Clemente.
Madrid, 2018

Bullshit Jobs .Trabajos de Mierda , una teoría
David Graeber
Editorial Ariel




Tras leer el libro de David Graeber, a uno le queda la idea de que los trabajos inútiles “de mierda” proliferan en gran parte porque una forma de   capitalismo gerencial extractivo va dominando todas las economías del mundo, especialmente las ricas. Se crean infinidad de trabajos que las personas sienten que no contribuyen en nada a la mejora de la sociedad y como consecuencia de esta falta de valor social de su trabajo, al que cada vez deben dedicar más tiempo, las personas sufren y se sienten infelices. Ya Marx había alertado de que “solo el tiempo de trabajo socialmente necesario determina la magnitud de su valor” y por ello dedicar más tiempo del necesario al trabajo no genera más valor sino solamente frustración.
A partir de las opiniones de más de 200 empleados de diversas  disciplinas, el autor considera que un trabajo de mierda es un empleo tan carente de sentido, tan innecesario o tan pernicioso que ni siquiera el propio trabajador es capaz de justificar su existencia, a pesar que como parte de las condiciones de empleo, dicho trabajador se siente obligado fingir que no es así.  Ya en 1930 John Maynard Keynes, acuñando el término, “desempleo tecnológico” predijo  que  la automatización provocaría  un desempleo masivo, pero este hecho se ha ocultado creando innumerables empleos ficticios para que  no se note, aunque algunos estudios consideran  que entre un 50 i 60 % de la población se ha quedado sin un trabajo real.
Este tipo de fenómeno  no hace distinción entre el sector público o privado, de hecho, entre 1975 y 2005 el crecimiento de supervisores y administrativos en las universidades publicas americanas se incrementó un 66%, mientras que en las privadas aumento un 135%, Aunque muchos son los sectores que generan puestos de trabajo inútiles , incluido el sanitario, donde realmente es importante la proliferación del trabajo de mierda es en el sector financiero.
¿Como es posible que en una sociedad capitalista exista tal grado de ineficiencia que permitan mantener tantos trabajos inútiles?. La respuesta que da Graeber, es que en un sistema político-económico basado en la apropiación y distribución de bienes antes que en su fabricación, traslado y mantenimiento, una parte de las personas se dedica a mover los recursos de un lado para otro, organizándose en una compleja jerarquía de múltiples niveles, cargos con nombres sofisticados que ocupan personas que pasan la mayor parte del tiempo tratando de imaginar que pueden hacer. Dentro de estos sistemas jerárquicos, que recuerdan al feudalismo, la frontera entre siervos y subordinados a menudo se difumina, ya que la obediencia a los superiores suele ser un elemento crucial del trabajo. A semejanza de la edad media, el objetivo de este “feudalismo gerencial” es conseguir el máximo botín mediante un sistema de extracción de rentas de los plebeyos. La mayoría de los que reciben los beneficios son a la vez señores y vasallos que se distribuyen favores políticos y recompensan las fidelidades. 
Graeber distingue cinco tipos de empleados que realizan trabajos de mierda:
Los lacayos, que se crean porque los que ocupan un puesto de poder en una empresa ven a los subalternos como un signo de prestigio -secretarias, recepcionistas, subordinados con cargos rimbombantes pero nulo contenido-.
Los esbirros, que se contratan por un deseo de superioridad (si nuestros rivales contratan a un prestigioso bufete de abogados nosotros no vamos a ser menos) –también forman parte de este grupo los vendedores telefónicos, abogados corporativos, grupos de presión bancarios- mayormente son personas que intentan que otras personas hagan o compren cosas que no desean.
Los parcheadores, que existen porque a veces a las empresas les resulta más difícil arreglar un problema que lidiar con las consecuencias - muchos servicios de atención al cliente o de información de demoras, de técnicos programadores y reparadores de déficits de diseño a los que el buen funcionamiento de las empresas haría innecesarios.
Los marcacasillas, que están ahí porqué en muchas grandes empresas son más importantes las pruebas de que una acción se está realizando que la acción en sí misma – una práctica que parece que va extendiéndose sin fin en el entorno sanitario -.
Los supervisores, que representan diversas formas de autoridad impersonal y que pueden realizar un “trabajo de mierda” si considera que los subordinados son perfectamente capaces de realizar su trabajo sin su intervención, o más perjudiciales si encargan trabajos inútiles del que después supervisaran su cumplimiento.
Las personas atrapadas en alguno de estos tipos de trabajos pueden sufrir “el trauma de la influencia fallida” al sentir que hacen algo inútil y tienen que fingir que hacen algo útil. Es un ataque al ego de la persona y a los propios cimientos que le sostienen como individuo.
Hubo un tiempo en que el prestigio social se obtenía reconociendo la utilidad de lo que se hacía o se fabricaba. Uno podía sentirse orgulloso de la mesa que había hecho o del enfermo que había curado, pero esto cambio a principios del siglo XX cuando empezó a valorarse a las personas por su capacidad adquisitiva. Debe dedicarse más tiempo al trabajo insatisfactorio para poder adquirir más. Un tiempo que también cambió su significado al iniciarse la revolución industrial. Se acuñaron las expresiones de malgastar el tiempo, perder el tiempo ir a contrarreloj. El trabajo que fundamentalmente había tenido un carácter discontinuo- se sembraba y se recolectaba - se sometió a la disciplina de un horario comportando una pérdida de libertad, porque cuando un trabajador está sometido a un reloj su tiempo no le pertenece, sino que es propiedad de la persona que lo compra.
Algunas personas gracias al fingimiento logran evitar el estrago que, realizar tareas inútiles, puede suponer sobre su salud mental. En ocasiones reducen su trabajo de mierda a uno o dos días a la semana y ocupan el resto de tiempo en proyectos que realmente les interesan y les ayudan a sentirse realizados. Pero esto no siempre es posible y en muchos entornos laborales se crean dinámicas de poder sadomasoquistas que lentamente se van instaurando como una cultura laboral en la sociedad que estimula el consumismo compensatorio. El impacto es mayor en la juventud a los que se les prepara para realizar trabajos inútiles o se les entrena para fingir que trabajan.
Aunque es difícil desarrollar una medida universal para medir el valor del trabajo, no parece que este tenga valor para los demás si no lo tiene para quien lo realiza. En el libro se reseñan algunos intentos de analizar este valor social en algunas profesiones. Uno de ellos es el de la New Economics Foundation en el Reino Unido que muestra como un financiero de la banca destruye lo que equivaldría a un valor social de 7 libras por cada libra recibida de un salario de 5 millones, mientras que un operario de reciclaje por cada libra de su salario de 12.500 libras genera 10 libras de valor social.  Parecería que para muchos trabajadores rige la máxima de Epicteto, “la virtud es su propia recompensa”, y que la sociedad ha asumido que cuanto mayor valor social tiene un trabajo, (barrer la calle, hacer la higiene a un discapacitado, o trabajar en el mundo sanitario) menos se debe retribuir por él. Da la sensación que aquellos que escogen beneficiar a la sociedad y en especial los que tienen la gratificación de saber que benefician a la sociedad no tienen derecho a esperar un salario decente. Al contrario, son aquellos que tienen que sufrir por el hecho de saber que realizan un trabajo inútil o incluso nocivo, solo por dinero, los que deben ser recompensados con más dinero. 
Una alternativa a esta modelo seria reconocer que actualmente la mayor parte del trabajo no radica en producir, sino en cuidar, tratar bien a nuestros semejantes, en especial a los más cercanos. Según Nancy Folbre, a quien recurre el autor, casi cualquier forma de trabajo puede describirse como de cuidados en el sentido de que tiene como resultado actividades que cubren las necesidades de los demás.  El trabajo de cuidado siempre implica un esfuerzo de comunicación, empatía y comprensión, ponerse en el lugar del otro e intentar comprender lo que piensa y siente. La capacidad de leer las emociones de los demás es un efecto directo del trabajo, que los ricos ociosos, los gerentes y burócratas no necesitan desarrollar, por ello es comprensible que escape a su comprensión el sufrimiento de muchas personas víctimas directas o indirectas de este tipo de trabajos. 
Pero “trabajos de mierda”, no es un libro que intente aportar recomendaciones de cómo hacer frente al fenómeno de la proliferación de trabajos inútiles, sino que intenta alertar de un problema que mucha gente ni siquiera reconoce que existe. Tampoco propone iniciativas que sean difíciles de ser asumidas por las elites, o que incrementarían la “mierdificación”, sino que, apuesta por dar apoyo a movimientos ya existentes, como el que promueve la renta básica universal. Según el autor, esta renta, supondría una reducción de la burocracia asistencial, gubernamental, de fundaciones y ONGs, que lo único que consiguen es que a través de innumerables tramites se humille y se sientan maltratadas las personas que tienen derecho a una prestación asistencial. Pero, además, al tener garantizado el sustento vital, las personas no deberían estar sometidas a tratos humillantes y indignos de sus superiores jerárquicos mediante la imposición de trabajos inútiles. La mayoría de la población optaría libremente por realizarse a través de cosas que verdaderamente les interesara, muy pocos optarían por la ociosidad o por la inactividad perpetua porque también es lesiva para la salud mental.  Ciertamente algunos proyectos resultarían absurdos a la vista de determinadas personas, pero muchos otros contribuirían al bien común. En todo caso parece difícil superar el 40 % de trabajos inútiles, que los empleados sienten que realizan actualmente.
Sin duda falta profundizar buscando alternativas al problema planteado, pero es de suponer que, si el artículo publicado en 2013 “Sobre el fenómeno de los trabajos de mierda” genero tantas complicidades, en los lectores para relatar  experiencias que sirvieron para elaborar el libro, la contundencia de muchos de los argumentos, suponen una aproximación inestimable para el estudio de la evolución de la concepción futura del trabajo. 

Josep María Busquets i Font
Barcelona

Webs de interés.- 





BLOG DE HUMANIDADES MÉDICAS:
The Medical Humanities blog works in tandem with the leading international journal Medical Humanities,providing a place for succinct scholarly interventions into the conversation around medicine, as practice and philosophy, as it engages with humanities and arts, social sciences, health policy, medical education, patient experience and the public at large. The blog showcases Medical Humanities articles, provides book reviews, and intervenes in current or unfolding issues in medical humanities through submissions which are subject to rigorous editorial review. We have a Global Health correspondent and a Film and Media correspondent who promote critical conversation in these particular areas.
Brandy Schillace
INSTITUTE MEDICAL ETHICS

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El Instituto publica:
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BIBLIOTECA DIGITAL MUNDIAL
La Biblioteca Digital Mundial pone a disposición en Internet, de manera gratuita y en formato multilingüe, importantes materiales fundamentales de culturas de todo el mundo.
Los objetivos de la Biblioteca Digital Mundial son:
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  • Ampliar la cantidad y la variedad de contenidos culturales en Internet;
  • Facilitar recursos a los educadores, estudiosos y el público en general;
  • Permitir a las instituciones asociadas reducir la distancia digital dentro de y entre los países.
  • Junio de 2005: El bibliotecario del Congreso James H. Billington propone el establecimiento de una Biblioteca Digital Mundial a la UNESCO.
  • Diciembre de 2006: La UNESCO y la Biblioteca del Congreso copatrocinan una reunión de expertos con los principales interesados de todas las regiones del mundo. La reunión de expertos tuvo como resultado la decisión de establecer grupos de trabajo para elaborar normas y directrices de selección de contenidos.
  • Octubre de 2007: La Biblioteca del Congreso y cinco instituciones asociadas presentan un prototipo de la futura Biblioteca Digital Mundial en la Conferencia General de la UNESCO.
  • Abril de 2009: La Biblioteca Digital Mundial se lanza a un público internacional, con contenido acerca de cada estado miembro de la UNESCO.
Descripción: Una de las características más impresionantes de la Biblioteca Digital Mundial son las descripciones de cada artículo, que responden a las preguntas: "¿Qué es este artículo y por qué es importante? Esta información, escrita por conservadores y otros expertos, proporciona un contexto esencial para los usuarios y está diseñada para despertar la curiosidad de los estudiantes y del público general de querer aprender más acerca del patrimonio cultural de todos los países.
  • Multilingüismo: Los metadatos, la navegación y los contenidos de apoyo (por ejemplo, los vídeos de los conservadores) están traducidos a siete idiomas: árabe, chino, inglés, francés, portugués, ruso y español. Esta característica ha alargado el tiempo de desarrollo del sitio y complica su mantenimiento, pero acerca más a la Biblioteca Digital Mundial a su meta de ser realmente universal.
  • Desarrollo técnico de la biblioteca digital: El trabajo del equipo de la Biblioteca Digital Mundial con herramientas y tecnología de última generación, ha llevado a importantes avances en catalogación y en desarrollo de sitios web multilingües:
    • Se desarrolló una nueva aplicación de catalogación para responder a los requisitos de los metadatos.
    • Se utilizó una herramienta centralizada con una memoria de traducción, que evita que los traductores tengan que traducir la misma palabra o frase dos veces.
    • Se desarrolló una interfaz, que muestra el contenido de la Biblioteca Digital Mundial de manera atractiva para los usuarios no tradicionales y que fomenta la exploración de las fuentes primarias.
    • Se continúan desarrollando nuevas tecnologías, mejorando el flujo de trabajo y reduciendo el tiempo que transcurre entre la selección de contenido y la disponibilidad en el sitio.
Como ejemplo de los materiales que podéis encontrar hemos seleccionado este repertorio de links donde encontraréis los textos que a entender de la Biblioteca Mundial constituyen auténticos mojones en la Historia Universal de la humanidad:  http://project.wdl.org/publications/WDL_Firsts.pdf

Cada documento tiene un link que os permitirá consultarlo.

Pablo Oliveres
Murcia

Artículo comentado.- 



Discutir, pensar, razonar es algo que todas las personas practicamos con mayor o menor frecuencia y, por lo general, la mayoría, lo hacemos con bastante asiduidad. Por otro lado la época en la que vivimos se caracteriza por estar plagada de información, tanta que es prácticamente imposible digerir toda la que se produce diariamente sea del tema que sea (política, filosofía, religión...), es tal que nos expone a sufrir una "intoxicación". La otra cara de la moneda sería que este flujo continuo de información con base razonablemente científica, nos abre horizontes increíblemente excitantes para la conservación de nuestra plasticidad mental sin la cual se hace muy árido y duro vivir.
En cuanto a la primera palabra: discutir, me parece interesante el vídeo-conferencia en Intra Med (19 ENERO 2019) (https://www.youtube.com/watch?v=rYXTnr72OuI), del Dr. Daniel Fichtentrei:
¿Cómo discutimos? Razones, emociones y tribus morales.
Empieza preguntando si vivimos en la era de la información o de la crispación y cómo funcionan las controversias en los tiempos de la posverdad. De cómo nuestras controversias actuales expresan más lealtad a una tribu intelectual que el intercambio de ideas que busca el conocimiento común. En la era de la posverdad simulamos intercambiar ideas mientras luchamos por nuestras identidades tribales. Ninguna controversia se resuelve cuando los disputantes afirman "yo pienso", pero en realidad sienten: "yo soy". Son identidades y no ideas en pugna. Las afirmaciones dejan de referirse a los hechos (fácticas) para referise a juicios morales (normativas). Pero el "deber ser" nunca se deduce del "ser", es una falacia. Deducir oraciones normativas a partir de oraciones descriptivas es lógicamente imposible. Ejemplo: Una persona come mucho (se refiere al "ser", descriptivo); entonces esa persona debe ser golosa e incontinente (se refiere al "deber ser", normativo). En la era de la polarización y la indignación, las discusiones son insolubles porque ignoran la fisiología. La certeza es una emoción que se percibe como una cognición. Y esto es igual para quien afirma una verdad basada en pruebas como para quien afirma una falsedad sin ellas. Vivimos rodeados de afirmaciones plausibles, creíbles, pero falsas. La verdad se ha subordinado a las pasiones. Este fenómeno no es ni inocente, ni espontáneo, es manipulativo.
Neurobiología de la toma de decisiones: "El  conflicto es entre una decisión impulsada por la COGNICIÓN y otra impulsada por la EMOCIÓN. Una vez decidido, la corteza frontal envía órdenes a la "corteza premotora", que las pasa a la corteza motora, que las pasa a los músculos. Y se produce un comportamiento o conducta".

AIAS Guest Lecture: John Tooby, Prof. at University of California Santa Barbara, US

Orwell meets Darwin: Collective stupidity and the evolutionary politics of information

(Orwell se encuentra con Darwin: la estupidez colectiva y las políticas evolutivas de la información)
http://aias.au.dk/events/show/artikel/aias-guest-lecture-john-tooby-prof-at-university-of-california-university-of-california-santa-bar/
La resolución exitosa de problemas requiere reunir toda la información verdadera relevante disponible, pero los investigadores han demostrado que los sujetos recuerdan los buenos argumentos de su lado y los malos argumentos de los oponentes. Si las coaliciones compiten en una forma colectiva, de suma cero para el estado (derecho relativo para determinar resultados), los criterios para aceptar información, y para permitir que se vuelva operacionalmente inferencial, deben variar con su efecto probable sobre el derecho relativo de la coalición. El valor de la verdad solo debe ser un factor en la medida en que sea demostrable públicamente de manera inminente, y por lo tanto, la aceptación de errores puede ser desacreditadora La epidemiología del relativismo debe hacer un seguimiento de la estimación implícita de cómo las reclamaciones de la coalición central podrían ser evaluadas objetivamente. La polarización y el aumento de la identificación de la coalición deben asociarse con una búsqueda reducida de la verdad. La argumentación que se dirige directamente al estado de los rivales (por ejemplo, los argumentos ad hominem) debe experimentarse como no falaz y relevante porque el objetivo real es el estado de suma cero, no el descubrimiento de la verdad. Nuestras arquitecturas cognitivas deben diseñarse para poner en cuarentena conjuntos de representaciones subversivas al estado de coalición, lo que hace que gran parte de nuestro conocimiento quede paralizado e inerte. Los especialistas en la generación y transmisión de representaciones cultivan sistemas de creencias emergentes sobre su propia autoridad moral y experiencia que sistemáticamente exageran su imparcialidad, precisión y libertad frente a la corrupción. Esto impulsa la dinámica de opinión de las élites entre los intelectuales en los países avanzados, no menos que la política de los mandarines, los brahmanes, los mulás, el clero, los rabinos y otros conjuntos de escribas que saben leer y escribir.
El éxito en la resolución de problemas requiere juntar toda la información verdadera relevante disponible, pero los investigadores han demostrado que los sujetos recuerdan los buenos argumentos de su lado y los malos argumentos del oponente. Si las coaliciones compiten en una forma colectiva de suma cero por el estatus (derecho relativo para determinar los resultados), entonces los criterios para aceptar información y permitir que se vuelvan inferencialmente operativos deberían variar con su efecto probable sobre el derecho relativo de la propia coalición. El valor de la verdad solo debe ser un factor en la medida en que sea demostrable públicamente de forma inminente y, por lo tanto, al abrazar los errores corre el riesgo de ser desacreditado. La epidemiología del relativismo debería rastrear la estimación implícita de cómo les iría a los reclamos centrales de coalición si se evaluaran objetivamente. La polarización y el aumento de la identificación con la coalición deberían asociarse con una reducción de la búsqueda de la verdad. La argumentación dirigida directamente al estado de los rivales (por ejemplo, los argumentos ad hominem) debe ser experimentada como no falsa y relevante porque el objetivo real es el estado de suma cero compitiendo, NO el descubrimiento de la verdad. Nuestras arquitecturas cognitivas deben diseñarse para poner en cuarentena conjuntos de representaciones subversivas del estado de coalición, dejando paralizadas e inertes grandes partes de nuestro conocimiento. Los especialistas en la generación y transmisión de representaciones cultivan sistemas de creencias emergentes sobre su propia autoridad moral y experiencia que sistemáticamente exageran su imparcialidad, precisión y libertad frente a la corrupción. Esto impulsa la dinámica de la opinión de élite entre los intelectuales en los países avanzados, al igual que la política de mandarines, brahmanes, mulás, clérigos, rabinos y otros grupos de escribas letrados." Prof. John Tooby
  • Los juicios morales no surgen de la razón, sino del instinto, lo cual nos impide escuchar y entender a nuestro adversario y convierten el debate público en un griterío en el que todos creemos tener razón.
     
  • Enfatizar las identidades tribales es una idea muy mala en una democracia diversa.
     
  • La verdad más básica de la psicología social es el proverbio beduino que dice: “Yo contra mi hermano. Mi hermano y yo contra mi primo. Mi hermano, mi primo y yo contra el forastero.”
     
  • Cada vez que hay una nueva tecnología de diseminación de la información, desde la imprenta a la televisión, la televisión por cable, internet o las redes, cambia el equilibrio de las relaciones sociales y se forman grupos de maneras más nuevas y más rápidas. Somos muy propensos al tribalismo y a creer cualquier cosa que nos haga a nosotros buenos y a los otros malos, e internet y las redes sociales han permitido a la gente que crea cualquier cosa horrible sobre el adversario. Esto contribuye a crear un odio y miedo hacia el otro lado, a desarrollar una cultura emergente que a veces llaman posverdad. No tenemos buenas formas de limitar o examinar información que se extiende ampliamente.
     
  • Para entender cualquier grupo tienes que entender qué es sagrado para ellos. Alrededor, hay un espacio de ignorancia motivada en cuanto conviertes una cosa en algo sagrado estás dispuesto a pisotear o descartar otros valores.
     
  • La psicología moral normal juzga a la gente por sus intenciones. Si alguien se choca contigo sin querer por la calle, no creemos que sea agresivo, que deba ser castigado. Solo debe pedir disculpas y ya está. Si es intencional, si alguien te empuja, pensamos que es más grave. Pero en este cambio del lenguaje para ganar batallas retóricas, algunas subculturas políticas han desarrollado la idea de que no importa la intención sino el impacto. Si un miembro de un grupo demográfico protegido se siente incómodo por algo que se dice, la persona que ha dicho esas palabras ha cometido un acto de agresión, aunque las palabras sean un elogio o una expresión de curiosidad por el origen de alguien.
     
  • Hay que convencer a la gente para que renuncie a las afiliaciones tribales, enseñarles a conceder el beneficio de la duda, la capacidad para hablar con quienes son diferentes. Si sabemos hacer eso, la diversidad es una verdadera bendición. Pero si no, solo trae sospecha mutua y odio, se convierte en una maldición.

Interesante exposición que centra y desmenuza el complejo y enrevesado terreno de la discusión, no solamente en el campo de la política también con los diferentes.

Fernando Orozco
Zaragoza

NOTA DEL CONSEJO DE REDACCIÓN: En el próximo número Iatrós publicaremos los artículos que ilustran las otras dos palabras escogidas por nuestro autor, Fernando Orozco: pensar y razonar. No os lo perdáis.





BOLETIN IATROS, FEBRERO 2019.
CIRCULO DE CIBERLECTURA
INDICE.-

Noticias.-  I Congreso Internacional de Bioética.
Comentario de libros.-  Repensar la vida y la muerte.
Webs de interés.- Comité Bioética Catalunya
Artículo comentado.- Celos y robots sexuales
Vídeo recomendado.- Sesgos que moldean la manera de ver el mundo.
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Noticias.- 
I Congreso Internacional de Bioética.
https://www.fundaciogrifols.org/es/web/fundacio/presentacion

Se ha celebrado este Congreso en la Ciudad de Vic, los dies 23, 24 y 25 de Enero, con una importante representación de expertos nacionales e Internacionales en el campo de la Bioética. El tema que ha presidido las deliberaciones ha sido la necesidad de mejorar la enseñanza de la bioética en el pregrado y postgrado, así como ensanchar la problemática  a tratar para que la bioética sea una ética de la vida.

Comentario de libros.-
Repensar la vida y la muerte. El derrumbe de nuestra ética tradicional.
Peter Singer  Paidós, 1997, 1ª edición.
El libro que a continuación se reseña puede considerarse un clásico sobre los aspectos conflictivos, desde el punto de vista de la bioética, que pueden tener lugar al principio y final de la vida en relación con los avances tecno-científicos de la medicina desde mediados del siglo XX. Es más, la propuesta del autor, el siempre polémico Peter Singer, es construir una nueva ética para el siglo XXI con el consiguiente derrumbamiento de la ética tradicional en las sociedades occidentales.

Peter Singer nos propone dar por finalizada la ética sobre la santidad de la vida humana y que sea sustituida por una ética basada en la calidad de vida. Hay que decir, que este posicionamiento el autor lo defiende con una poderosa base argumental tanto racional como empírica tomando numerosos ejemplos conflictivos sobre el final y el comienzo de la vida humana en las condiciones de los avances científicos en los que se mueve la medicina occidental.
Tanto es así que propone una reescritura de algunos de los Mandamientos éticos insertos en la tradición occidental: El primer antiguo mandamiento considera que toda vida humana tiene el mismo valor; el autor lo reformula reconociendo que el valor de la vida humana varía. El segundo antiguo mandamiento: nunca poner fin intencionadamente a una vida humana inocente; lo reformula pidiendo responsabilizarse de las consecuencias de tus decisiones. El tercer antiguo mandamiento: nunca te quites la vida e intenta evitar siempre que otros se quiten la suya; lo reformula por el respeto al deseo de vivir o morir de una persona. El cuarto antiguo mandamiento: creced y multiplicaos; lo reformula por traer niños al mundo sólo si son deseados. Y el quinto y último mandamiento que reformula sustituye: considerar que cualquier vida humana  siempre es más valiosa que cualquier vida no humana, por no discriminar por razón de especie.
Sin lugar a dudas, esta propuesta la va desbrozando argumentativamente en los diferentes capítulos del libro. Así desde el primer capítulo critica la expresión “muerte cerebral” como un constructo verbal que elude el fondo de la cuestión: la posibilidad de los trasplantes de órganos. Pero lo que él critica es el enmascaramiento de una cuestión ética basada en la elección, por un constructo verbal basado en aspectos clínicos. Así mismo, desde el inicio, también critica la distinción entre medios de tratamientos ordinarios y extraordinarios al final de la vida por considerarlos un disfraz verbal para no posicionarse sobre una elección en base a la calidad de vida  que en realidad se está haciendo.
Frente a la ética tradicional, que sigue aferrada al valor intrínseco de la vida humana, sin considerar su naturaleza y calidad, el autor considera que el momento actual “es un momento de oportunidades para configurar una ética que no necesite apoyarse en ficciones que nadie puede creer realmente y construir una ética más compasiva y más sensible sobre lo que la gente decide por sí misma, una ética que evite prolongar la vida cuando hacerlo es obviamente inútil y una ética menos arbitraria en sus inclusiones y exclusiones que la ética tradicional”. No parece necesario decir que Peter Singer aboga por una ética en que la autonomía del individuo se erija en preeminente a la hora de tomar decisiones en que la vida esté en cuestión y por una ética consecuencialista que se haga responsable de las decisiones que se toman.
Esta cimentación de su nueva ética, que frente a la sacralidad de la vida humana, se basa en la libertad de elección de manera autónoma y responsable, le sirve para afrontar los difíciles conflictos bioéticos que tiene planteada la medicina actual: muerte cerebral, estado vegetativo persistente (hoy se le denomina permanente), trasplante de órganos, el suicidio asistido, la eutanasia, o al inicio de la vida, la investigación sobre embriones o el aborto.
Sobre el final de la vida de una persona reproduce un escrito de la Comisión Presidencial para el Estudio de Problemas Éticos en la Medicina de Estados Unidos:

“Un paciente al que se diagnostica correctamente una pérdida permanente y total de funciones cerebrales nunca recobrará el conocimiento. No experimentará ni placer, ni dolor, no disfrutará de ninguna interacción social y será incapaz de proseguir con sus proyectos de vida o llevarlos a cabo. ¿Por qué entonces hay un problema ético acerca de la supresión de las intervenciones médicas?”

Y dentro de esa ética consecuencialista propone decisiones que tengan en cuenta si mantener la vida beneficiará o perjudicará al ser humano cuya vida se va a mantener.
El mismo patrón ético propone sobre el suicidio asistido o la eutanasia. Se pregunta: “¿Acaso el paciente no tiene derecho a pedir esta ayuda, y si un médico está dispuesto a prestársela, por qué debería obstaculizarlo la Ley?” Aunque en su argumentación es muy consciente, como él mismo señala, de la dificultad de estos casos pues:”preguntar a los médicos si pueden matar a pacientes conscientes y autónomos, si los pacientes lo piden, es un cuestionamiento directo de lo que se ha considerado el núcleo de la ética médica tradicional”. Y así mismo, señala que “políticamente es aquí donde se está librando la batalla más enérgica contra la ética de la santidad de la vida”. Y critica la diferenciación establecida, como un enmascaramiento más, en decisiones que afectan a la calidad de vida, entre la supresión de tratamientos que precipitarán la muerte y permitir la eutanasia activa voluntaria, es decir, el resultado de una inyección.
Con respecto a los problemas éticos del inicio de la vida, en todo lo que tiene que ver con el estatuto del embrión nos dice: “El hecho de que el embrión tenga determinado potencial no significa que podamos perjudicarle, en el sentido que podemos perjudicar a un ser que tiene necesidades y deseos o puede sufrir. Lo que significa realmente, si el embrión no realiza ese potencial, es que no vendrá al mundo un ser humano concreto”.
Para el autor “[el embrión] no tiene, ni ha tenido nunca, necesidades o deseos, por lo que no podemos perjudicarle haciendo algo contrario a sus deseos. No podemos causarle sufrimiento. En otras palabras, el embrión no es, ahora, el tipo de ser al que se puede dañar, no más que a un óvulo antes de la fertilización”.
Y con respecto al aborto su criterio es similar al de la potencia frente al acto en los primeros momentos de la concepción, ya explicado en el caso de los embriones para  estudio e investigación, pues estos momentos iniciales de la concepción son básicamente probabilísticos y que la potencia se desarrolle, según el autor, no es mucho mayor que la del espermatozoide seleccionado para la microinyección. Ahora bien, deja claro que la elección entre los diferentes momentos de vida intrauterina del embrión/feto seleccionados a partir de vida cerebral como fundamento ético o estatus moral no deja de ser, sin duda, un criterio ético y no científico y vuelve a criticar que esta elección, para alcanzar el estatus moral de una determinada protección a esa nueva vida, sea también una ficción similar a la de la muerte cerebral. Para el autor “una ficción oportuna que convierte a un ser evidentemente vivo en un ser que legalmente no está vivo”. Y se pregunta el autor “¿qué tiene de especial el hecho de que una vida sea humana?”
 Esta última pregunta le sirve al autor para abordar otro de los temas que tradicionalmente viene defendiendo y que expresa, como hemos visto en su último nuevo mandamiento de la ética que nos propone: no discriminar por razón de especie.
El autor se posiciona contra el especismo y en su defensa nos dice que la exclusión por especie es similar a la exclusión por raza o sexo. “El racista, el sexista y el que discrimina por especie dicen todos: el límite de mi grupo también establece una diferencia de valor. Si eres miembro de mi grupo, tienes más valor que si no lo eres, sin importar de qué características puedas carecer. Cada una de estas posturas es una forma de protección del grupo o de egoísmo del grupo”.
Juan Carlos Hernández Clemente.
Madrid, 2018

Webs de interés.- 
Comité Bioética Catalunya


 Ya en otras ocasiones hemos llamado la atención de nuestros lectores acerca de este importante portal dedicado a la bioética. El comité de Bioética de Catalunya fue el primero en España y si analizamos los documentos que ha producido, sin duda uno de los mas prolíficos.

Destaquemos entre los documentos mas novedosos el artículo de M.Esquirol: “nuestra condición debe pensarse al margen del concepto de plenitud” 

donde reivindica la inseguridad, la sensibilidad inteligente y el anhelo.

Nuffield Council on Bioethics

También encontraréis documentos de posición de gran relevancia  en el Nuffield Council.  La mejor presentación es la que el mismo centro proporciona: The Nuffield Council on Bioethics is an independent body that examines and reports on ethical issues in biology and medicine. It was established by the Trustees of the Nuffield Foundation in 1991, and since 1994 it has been funded jointly by the Foundation, Wellcome and the Medical Research Council.

 
http://nuffieldbioethics.org/project/teaching-resources/personalised-healthcare

 

Pablo Oliveres
Murcia

Artículo comentado.- 

Celos y robots sexuales
Szczuka JM, Krämer NC. Jealousy 4.0? An empirical study on jealousy-related discomfort of women evoked by other women and gynoid robots. J. Behav. Robot. 2018; 9:323–336

Los robots son ya una realidad en nuestra vida. Están presentes en la industria, en la cirugía y posiblemente a no mucho tardar viajemos en coches – robot, vehículos que se desplazarán siguiendo las instrucciones de un ordenador, siguiendo el camino abierto por trenes sin conductor que vienen circulando desde hace décadas. También de cuando en cuando conocemos que en determinadas ferias y eventos tecnológicos se han presentado robots de aspecto humanoide diseñados para acompañar o para asistir, e incluso robots con apariencia de mascota que son capaces de realizar algunas gracias propias de nuestros amigos domésticos. Por lo que se ve existe o es al menos concebible otro tipo de robot que muestra la versatilidad de estos artilugios: la de robot muñeca sexual, una variante que ha despertado el interés de las alemanas Szczuka y Krämer, quienes han realizado un curioso experimento sobre la base de consideraciones psicológicas, sociológicas y evolucionistas, con un llamativo diseño para el que han incluso elaborado algunos instrumentos de creación propia.
Parten nuestras investigadoras de la constatación de que los primeros estudios sobre la dimensión sexual de la interacción humano – robot se han centrado en la aceptación que tiene esta dimensión en los varones, lo que deja desatendida la vivencia de las mujeres al respecto. Existe, sin embargo, un sesgo en su planteamiento: Aparentemente el interés de la bibliografía por la vivencia masculina tiene que ver con la aceptación en el sentido de contemplación del uso de estos ingeniosos artilugios como pareja sexual, mientras que lo que parece atraer a Szczuka y Krämer es hasta qué punto esos mismos objetos (en el sentido más sexual del término) despiertan celos en las mujeres. Este interés por los celos, más que por la aceptación, sorprende un poco, máxime cuando las autoras reconocen que hay artilugios electrónicos de mayor o menor complejidad que también pueden ser utilizados por las mujeres y despertar consecuentemente malestar en los varones, pero lo cierto es que nuestras autoras tienen un particular interés en la triangularización de las relaciones cuando anda por medio un robot sexual. Para ello sitúan la cuestión en un contexto evolucionista; así, señalan, una mujer no debería sentir celos de un robot en aspectos procreadores, en la medida que el artilugio no puede competir con ella (por el momento) a este nivel, pero sí podría vivirlo como serio competidor en materia de los recursos que el varón debe compartir con su pareja desde la noche de los tiempos. Así, parece razonable pensar que las mujeres no sentirán tantos celos o preocupación por el hecho de que su pareja tenga relaciones sexuales con otra mujer, como por la posibilidad de que desarrolle un apego emocional que significará un desvío de recursos (tiempo, dinero) hacia la máquina competidora. Y, hay que insistir, el robot sí puede hacer que el varón dedique a él (a ella, si se quiere, tratándose de robots de aspecto femenino) recursos de los que no disfrutará la mujer: por una parte, el dinero gastado en la compra del robot (o de cualquier otra forma de transacción económica que permita al varón el disfrute del mismo, como alquileres, esquemas de leasing o renting); por otra y, por supuesto, el tiempo o los recursos físicos que dedica el varón a la actividad sexual con el robot, detraídos de los que podría dedicar a su pareja.


Para llevar a cabo su estudio Szczuka y Krämer realizan una encuesta online en la que participan 848 mujeres alemanas de edad variada pero que han de cumplir el requisito de proclamarse heterosexuales. A este amplio grupo de mujeres nuestras investigadoras les preguntan cómo reaccionarían si su pareja (varón) mantuviera relaciones sexuales con otra mujer, con un robot de aspecto ginecoide o con otro robot con algún atributo femenino pero fácilmente reconocible como máquina. Cuentan para ello (ver ilustración) con una gama de imágenes que muestran a las encuestadas y que reproducen, en primer lugar, a una mujer con indumentaria y pose que, digamos, puede considerarse incitadora desde el punto de vista sexual; su segunda imagen es una figura con aire manga con similar orientación; la tercera, finalmente, es algo parecido a un maniquí que permite ver las partes más fríamente mecánicas de su diseño. Las tres categorías tienen algo que ver con un estudio previo de las mismas autoras con varones en el que observaron que si se les preguntaba explícitamente aseguraban que las mujeres eran más atractivas que los robots ginecoides, pero en una medida implícita se apreciaba que les resultaban igualmente atractivos estos últimos.
Tras haber respondido previamente a algunas cuestiones sobre ellas mismas, las 848 encuestadas fueron divididas por Szczuka y Krämer en tres grupos, cuyas respectivas integrantes debían imaginar que sus parejas mantenían relaciones sexuales con otra mujer, con un robot de apariencia femenina, o con un robot con claro aspecto de máquina. Para hacer más fácil ese ejercicio de imaginación, se le ofreció a cada participante 4 ejemplos visuales del tipo de partenaire con el que debían figurarse a su pareja. Todo ello, debemos decir, para verificar su hipótesis de que hay una gradación en la intensidad de los celos según la naturaleza de la competidora, de modo que otra mujer despertará estos sentimientos de forma más acusada que un robot ginecoide de acabado atractivo y este, más que otro de aire más mecánico. Además, se plantean que puede haber facetas o características en las mujeres que condicionarían o modularían estos celos, algunas de tipo personal (autoestima, apariencia física subjetiva, actitud hacia la posibilidad de que las relaciones de pareja no impliquen exclusividad o fidelidad a toda prueba) y otras relacionadas con actitudes hacia la tecnología (valoración negativa de los robots, tendencia al antropomorfismo y disposición a que la tecnología intervenga en las relaciones de pareja).
Pues bien: la situación que despierta una mayor desazón en las encuestadas es imaginarse que su pareja pueda tener una relación con alguien representada por la imagen de la mujer “de carne y hueso”. Si volvemos a la visión evolucionista, esto es coherente con el hecho de que la mujer es una competidora para la procreación, en tanto que los robots, atractivos o no, no pueden (a día de hoy) suponer una amenaza en este terreno y por lo tanto, generan menos angustia. Sin embargo, en otras dimensiones, como la sensación de que la relación no es correcta o la de que el varón está dedicando a las competidoras tiempo y recursos que detrae de la mujer, las tres figuras (mujer real, robot ginecoide, robot con aspecto claramente de máquina) provocan niveles similares de malestar, que con los robots pueden ser incluso superiores a los que genera la mujer real. Curiosamente, este diferente grado de malestar no se explica por características personales de las encuestadas como la autoestima o la sensación subjetiva de ser físicamente atractiva, sino más bien por las variables relacionadas con aspectos tecnológicos, arriba enumeradas. Podría entreverse, por tanto, que además de reprobar en lo práctico que haya un desvío de recursos, lo hay también en lo moral, por cuanto genera incomodidad la idea de que la propia pareja se lo pueda llegar a montar con un cacharro, vistoso o no. Por tanto, los robots sexuales sí pueden despertar celos en las mujeres, relacionados con la competición por recursos y por el repelús que puede causar que su pareja tenga affaires con artilugios.
El capítulo final del trabajo, reconociendo sus limitaciones y proponiendo futuras vías de investigación, merece algún comentario. En primer lugar, hay que tener en cuenta que para muchas de las participantes eso de pensar que su pareja pueda tener una relación con un robot sexual sería una idea totalmente nueva, contaminada, además, por la imagen que en la cultura popular se tiene de los robots, derivada generalmente de sus representaciones en el cine, según Szczuka y Krämer. En segundo lugar, aunque utilizaron diferentes escalas e instrumentos de valoración, nuestras autoras omitieron el uso de alguna que valorase la tendencia a los celos en la vida real, que podría haber permitido ver si sus diversos grupos eran homogéneos o no en esta dimensión.
Amplias avenidas se abren para la investigación futura en este campo si conseguimos, como proponen Szczuka y Krämer, definir con precisión el engaño a la pareja en el contexto de la interacción entre humanos y robots y apreciamos la influencia que el diseño del robot a gusto del consumidor puede tener en la aparición de celos en la mujer (pongamos que el varón se hace con un robot que reproduzca fielmente los rasgos de una antigua pareja). No menos relevante, nos indican nuestras autoras, sería explorar la forma en que cambian en la población las actitudes hacia los robots sexuales. No perdamos de vista el hecho constatado en este estudio de que las mujeres sienten celos de robots que no ocultan su condición de máquinas; unido al dato de que según nos dicen nuestras autoras hay estudios que muestran que los hombres pueden sentir celos de los clásicamente llamados consoladores, daría pie a que se ahonde en la investigación acerca de los celos que despiertan otros cacharros como las vaginas artificiales o los fleshlights, unos artilugios que parece que pueden traducirse como masturbadores. Igualmente, a medida que los robots ginecoides desarrollen habilidades sociales, se conviertan en conversadores amenos al gusto de los varones (por ejemplo, adquieran conocimientos sobre materias profundas como el fútbol) y se acerquen a los gustos del colectivo masculino (con una programación específica para tener aversión a ir de compras), podrían conseguir que el varón prefiera su compañía y comparta con ellos más tiempo (recurso esencial) que con su pareja, lo que sería un poderoso potenciador de la aparición de celos en esta. Qué decir, por otra parte, de la posibilidad de que se diseñen robots sexuales masculinos, customizados a gusto de la consumidora y (es un suponer) complacientes acompañantes cuando hay que ir de compras: la aparición de estos productos abriría paso a interesantes estudios sobre los celos que podrían despertar en varones. Y el colofón sería pasar toda esta rica investigación por el tamiz de lo cultural. No olvidemos que Szczuka y Krämer han estudiado el problema en mujeres alemanas, un colectivo bien informado, pudiente, abierto a la innovación tecnológica y a las formas creativas de relación de pareja, lo que no se da en todas las culturas y sociedades del mundo.
Curiosa aportación, ciertamente, la de Szczuka y Krämer, de la que uno cree que puede ser candidata a los próximos premios IgNoble.

Juan Medrano
Bilbao

Vídeo recomendado.-

Tres tipos de sesgo que moldean la manera de ver el mundo.-

Shepherd es meterólogo y debido a su profesión debe tener una clara visión de la realidad. Ocurre con la meteorología que no es una ciencia exacta, aunque ha mejorado enormemente su capacidad predictiva. Sin embargo son muchos los factores que coluden en la previsión del tiempo. Ello obliga a los meteorólogos a tener una especial sensibilidad hacia los errores, y ser proclives a la rectificación. Escogemos un par de ideas de la charla que ofrece TED, y que recomendamos:

“Shepherd, tengo 8 cm de calentamiento global en mi jardín, a qué viene eso del cambio climático?" Recibo ese tuit muchas veces. Es un tuit lindo, me hace reír también. Pero es fundamentalmente erróneo científicamente, porque ilustra que la persona que tuitea no entiende la diferencia entre tiempo atmosférico y clima.

 

 ¿Cómo expandimos nuestro radio de entendimiento acerca de la ciencia?Aquí están mis pensamientos. Haces inventario de tus propios sesgos. Y los estoy desafiando a todos a hacerlo. Hagan un inventario de sus propios sesgos. ¿De dónde vienen? Su educación, su perspectiva política, su fe. ¿Qué da forma a sus propios sesgos? Luego, evalúen sus fuentes. ¿De dónde sacan la información sobre la ciencia? ¿Qué leen, qué escuchan, para acceder a su información sobre la ciencia? Y luego, es importante hablar. Hablen sobre cómo evaluó sus sesgos y sus fuentes.