HUMANIDADES MEDICAS

CIRCULO DE LECTURA EN HUMANIDADES MEDICAS Y FILOSOFIA DE LA MEDICINA.- FUNDACION LETAMENDI- FORNS, FUNDACION IATRÓS Comité Editorial: Enrique Baca, José Lázaro, Francesc Borrell. Editores de àrea:Juan Carlos Hernández Clemente. Mabel Marijuan Angulo. Director del blog: F. Borrell Carrió;http://www.telefonica.net/web2/fborrell/ Secretario de Redacción: Juan Medrano Albeniz.

BOLETIN IATROS

ISSN 2014-1556

Este Boletín tiene por objetivo difundir y compartir comentarios de libros y artículos en Humanidades Médicas y Filosofía de la Medicina y difundir las actividades de la Fundación Letamendi Forns y Fundación Iatrós.
BOLETIN IATROS  MAYO 2015

CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.-  I Jornadas Moisés Broggi.
Comentario de libros.-  Rogeli Armengol.- El mal y la conciencia moral: la fuerza de las ideologías, el respeto, el amor, el odio .
"Muerte aparente en el pensar. Sobre la filosofía y la ciencia como ejercicio", Peter Sloterdijk
Webs de interés.-  Boletin de Bioética de la Universidad Complutense.
Artículo comentado.-    Seguridad Clínica.- Seminario en la Escuela Andaluza de Salud Publica.-
  
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Noticias.- 

  I Jornadas Moisés Broggi de Atención Centrada en las Persones: Trastornos del Aprendizaje y Fracaso Escolar.  27 Mayo, 3 de Junio, de 17 a 20:30 h.-
UPF- Universitat Pompeu Fabra  C/ Balmes 132, Barcelona
Organiza: fundación Letamendi-Forns.
Conferencia Inaugural: G. Luri, “La tarea del maestro en la Sociedad terapèutica”. Mesa Redonda, Talleres simultáneos.
Inscripción gratuïta. Se darà certificado a los asistentes.
Para inscribirse, aquí.

XX Jornadas Humanización de la Salud, Mayo, Hospital de Torrejón, Madrid.


XII Congreso Bioética, Octubre 2015, Sta Cruz cde Tenerife



Comentario de libros.-


Rogeli Armengol.- El mal y la conciencia moral: la fuerza de las ideologías, el respeto, el amor, el odio . Editorial Comte d'Aure  Barna 2014.

Presentamos hoy un libro muy recomendable y poco común: El mal y la conciencia moral de Rogeli Armengol. El autor nos propone continuar el viaje a través de la historia del pensamiento occidental que ya iniciara años atrás con La felicidad y el dolor y que seguro que muchos lectores recordarán con agrado. Entonces, su “mirada ética” nos mostraba la conveniencia de no alimentar expectativas excesivas para conseguir una vida personal gratificante, para apreciar la felicidad que representa el simple bienestar. Esta vez, nos invita a una reflexión sobre cómo construir una vida en común que sea moralmente aceptable y la posibilidad de hacerlo basándonos en el respeto mutuo y manteniéndonos en guardia frente a algunas ideas incorrectas.

Rogeli Armengol
Lo primero que salta a la vista es que estamos ante un gran lector del que nos atrae su erudición y buen gusto. Pero, sobre todo, ante un pensador lúcido, ávido de saber, que ha hecho suyo el sapere aude horaciano y que, siguiéndolo, se ha atrevido a pensar y a hablar. El análisis al que somete las formulaciones filosóficas o políticas nos resulta asequible y creíble. Sentimos que estamos frente a un pensamiento libre, inteligente y alejado de toda obediencia corporativista u otras  ideologías dogmáticas. Así vemos cómo, paso a paso y con ejemplos claros, nos va mostrando de qué manera el pensar correcto o equivocado repercute en las decisiones morales y llega a ser motivo de influencias decisivas, unas positivas y otras nefastas para la colectividad humana. Es obvio que, si queremos mejorarla, hay que comenzar por descubrirlo en nosotros y entre nosotros. Armengol emprende para ello una exploración valiente que desarrolla ante nuestros ojos para enjuiciar ideas y actuaciones pasadas y presentes sirviéndose de una brújula ética que nunca le abandona y que le marca un norte meridiano: a saber, que el dolor físico o mental es el Mal indiscutible, y que, por tanto, cualquier guía moral debe centrarse antes que nada en no provocarlo a los semejantes y, después, en ayudar a aliviárselo en lo posible. Lo que señala su aguja imantada se nos revela en seguida cómo imprescindible para orientarnos bien y para poder percibir desviaciones de azimut que ciertas ideologías acarrean consigo.
Todos conocemos el concepto de primum non noscere; pero lo importante es la prioridad que le da, dónde lo aplica y el método sistemático con qué lo hace. Por ejemplo, en varios pasajes del libro se critica la filosofía moral que hace descansar la valoración ética en la intencionalidad y que, como en el caso de Aristóteles, de algún evangelista o de Kant (y de todos aquellos que siguen ideas similares), se legitima el daño causado si se produce con buena intención, es decir, si es fruto colateral de una buena causa. Armengol advierte que “Lo que ocasiona mayor mal a la humanidad, más sufrimiento y mala vida, es la falta de miramiento, y por desgracia esta situación en muchos casos va unida a las personas que dicen tener buenas intenciones” [p.273]. Se refiere con ello a personas que priman la bondad de su intención y anteponen el bien que ellos creen que deben hacer, a menudo siguiendo un ideal, e infravaloran el hecho de que “lo que se haga o se deje de hacer vaya a significar un mal, un dolor” para alguien [p.273]. Y reclama que hay que girar 180 grados para dirigirse en la dirección correcta: “Si invertimos los principios y decimos: el bien que persigues y tu buena voluntad son algo muy apreciable, pero, antes que en esto, piensa en el mal o el dolor que ocasiona tu acción, la situación moral cambia por completo. Que la guía de la acción o de la omisión sea el mal que se pueda ocasionar, nos obliga de manera directa a entrar en el mundo de la igualdad y de la dignidad para todos, lo cual no sucede necesariamente con la ética del bien” [p.274]. Entendemos que es un silogismo impecable y fundamental: querer evitar el mal nos iguala, porque todos compartimos esta concepción de la dignidad, incluso con la necesidad de ayudarnos mutuamente. En cambio, la conquista del bien nos diferencia demasiado los unos de los otros para que nadie pueda pretender que la idea que tenga del bien vaya a ser compartida, porque nos parezca superior a la de los demás; y menos aún que pueda (o ¡deba!) imponerse.
Nuestro autor, como médico clínico que es, y quizás también por su experiencia en la reflexión bioética que cultiva desde hace tanto tiempo, sacraliza el principio de respeto a cada persona, y defiende que constituye un límite nítido para cualquier actuación sobre otro. Nunca puede imponerse si éste no la acepta, por muy “benevolente” que pudiera parecernos; a lo sumo puede proponerse pidiendo el consentimiento de quien vaya a recibirla o padecerla. Un “bien” impuesto ya resulta ser un daño, a parte de los concretos males que pueda acarrear. No tener esto lo suficientemente claro constituye un peligro público.
En un momento, Armengol se pregunta atinadamente si no habrá algún sustrato moral básico y general para todo humano “que acepte hasta cierto punto la propuesta de Hume, que coincide con la de Darwin, cuando hablaba de la aversión del ser humano a dañar a sus congéneres” [p.108]. Pero admite que, aunque quizás sea así, este sustrato con suma frecuencia es burlado por la presión de alguna idea que la persona ha hecho suya, ya sea nacida del entorno, de la cultura en la que cada cual está sumergido, o ya sea de cosecha propia.
Es éste otro pilar sólido de su tesis: que a pesar del peso de los dictados previos del sentimiento moral, que cada persona puede tener más o menos desarrollado con gran variabilidad, el peso de la ideología es determinante; que el carácter de las ideas que impregnan nuestra mente acaba resultando decisivo. “Las ideas y las doctrinas –dice- encienden unos sentimientos y apagan otros. Según qué ideas hay en la cabeza, la piedad o la compasión al igual que otros sentimientos morales se despiertan; y con según que ideas, se apagan o adormecen../.. Así pues, con gran frecuencia, la razón no es la esclava de los sentimientos: los sentimientos son los esclavos de la razón y de sus productos”. [p.240] La conciencia se pliega fácilmente al férreo mandato ideológico.
Con esta visión clarividente, y gracias a su bien manejado bisturí, va desmontando viejos mitos asumidos, desenmascara contradicciones escondidas y nos demuestra algunos errores importantes. Y sean de quien sean: a la manera de Sócrates, ningún posicionamiento queda a priori a salvo de su escrutinio. Por ejemplo, no suspende del todo su enjuiciamiento por la mera consideración de los condicionantes de la época de la que se trata, aunque deban tenerse en cuenta, claro está. Sobre su mesa de disección vemos pasar muestras diversas para que juzguemos hasta qué punto pueden haber sido dañinas o, por el contrario, haber contribuido al progreso humano.
Porque también el concepto de progreso queda íntimamente ligado a su visión moral, como no podía ser de otra manera. El autor piensa que es probablemente ilusorio creer que la humanidad pueda ir mejorando su sensibilidad moral sin más, que siempre convivirán conciencias más estrictas con otras más laxas y que siempre habrá diversas formas personales de priorizar valores y contravalores para la acción. Pero piensa también que podemos y debemos esperar que las ideas benignas sean en el futuro las que prevalezcan, y, con ello, que la ley defienda cada vez mejor el derecho a la libertad y a un trato igualitario, que dicte más deberes para el respeto debido y que favorezca las muestras de fraternidad entre los humanos. Es un trabajo que nos incumbe a todos y del que no podemos dimitir alegando falsas esperanzas de evolución natural. “La moral se funda en el respeto, en el control del egoísmo” y, por tanto, deberá ser “la razón, con sus propuestas morales, ideológicas y políticas” la que nos permita progresar poco a poco [p.117].  
No se trata ahora aquí de resumir lo mucho que el libro nos aporta. Como decíamos, uno de sus atractivos es ver desfilar en él tantos ejemplos históricos o literarios alrededor del concepto de moralidad como forma de evitar el mal, con su discutida definición, su supuesta “banalización”, su relación con el sentimiento y la conciencia, con la razón y la sinrazón, con ideologías y creencias, con derechos y deberes, con las virtudes y un muy completo etcétera. Es un trabajo meticuloso y ameno a la vez que nos incita a pensar, pero que nos evoca al mismo tiempo una placentera sensación de estar deliberando con el mismo autor; es decir, de estar profundizando con él sobre estos temas amigablemente, no escuchando su discurso ni recibiendo una lección.
A todo el que le interese la reflexión ética, sea asiduo de la filosofía o no, se lo recomendamos asegurándole que vivirá su lectura como una enriquecedora y agradable experiencia.

Marc Antoni Broggi.
Barcelona

Conferencia pronunciada en 2009, indaga sobre el paradigma de sabio abstraído, o mejor, de cómo se abrió paso el mito de la filosofía (y observación) pura, de la sabiduría atemporal revelada desde el mundo de las ideas platónicas. A ese sabio ausente, distante  de la realidad, le llama homo theoricus, y nos advierte: “¿Proviene realmente el homo theoricus de una cuna tan alta como él mismo asegura desde sus primeros días? ¿O es más bien un bastardo que quiere impresionar con falsos títulos?” (p.57).
Las 130 páginas del libro describen de manera un tanto ampulosa –aunque interesante- tres momentos del sabio abstraído: su nacimiento, el desarrollo del modelo, y su muerte a manos de diez puñales. Vayamos por partes.
Peter Soletrdijk
¿Dónde se forja y legitima el rol social del homo theoricus? ¿Cómo hacer de esta actividad algo socialmente respetable? Sloterdijk (Karlsruhe, Alemania, 1947) establece el inicio de este proceso de “respetabilidad” hace 2500 años con Sócrates y mas tarde la Akademia de Platón. Para que este rol fuera viable confluyeron cuatro argumentos: el psicopolítico, pues la Grecia Clásica deja a personas resentidas de la contienda política, y de este resentimiento, de este fracaso por no alcanzar cotas de poder, se nutre el homo theoricus. La ambición política se canaliza hacia un espaciosuprapolítico (pag. 84-85). En segundo lugar  por una tendencia o disposición psíquica a separarnos del entorno y analizarlo “desde fuera”. Este observador “excéntrico”, deslocalizado del propio cuerpo, hace pensar a mucha gente que “apagar”  o acallar el propio cuerpo tiene ciertas ventajas a la hora de analizar la realidad. Debemos simular “estar muertos” para alcanzar cierta iluminación…. (¿no les recuerda este argumento aspectos esenciales de la doctrina budista?). Existe también una tendencia sociológica a dividir la humanidad en buscadores de poder, (los que Sloterdijk gusta de llamar timóticos), buscadores de dinero u otras prebendas, (los que llama eróticos), y los buscadores de verdad, (teóricos o filósofos)(pág 96). Este último grupo influye en las instituciones capaces de realizar cierta pedagogía social, y así ensancha el espacio para justificar su modus vivendi. Finalmente menciona la reflexión teórico-mediática como una característica de nuestra cultura en la que lo importante no es tanto lo que decimos como lo que escribimos y leemos. Y en la escritura establecemos necesariamente una distancia entre el texto y la realdiad, y entre nuestra vida y el contexto en que se desenvuelve nuestra vida. 
Estos cuatro factores hacen surgir lo que Sloterdijk llama “un ser humano capaz de epojé”. ¿Qué podemos entender por epojé? En sentido clásico sería suspender el juicio acerca de algo, pero en sentido Husserliano hablaríamos de poner entre paréntesis un fenómeno de la realidad – desconectarse de la actitud que llama “natural”- para reinterpretarlo  ex novoen nuestra consciencia. Sloterdijk lo define así: “reserva radical de asentimiento a lo dado” (pág 113). Lo que lleva a contactar con la realidad mediante una consciencia “desinteresada” (nuevamente en el sentido budista de desasimiento, aspecto que no trata Sloterdijk, pero que me parece curioso constatar).
Magníficas son las páginas en las que Sloterdijk analiza varios intentos de vivir bajo el imperio de la epojé: Cicerón, Bruno, Fichte, y  especialmente Valéry y su Monsieur Teste (no se pierdan de la página 101 a la 117). En estas páginas Sloterdijkescruta en formas extremas de vivencia humana, algo que desde mi faceta de médico siempre me ha interesado.  Transcribo un párrafo como muestra: “Mas inquietante es el hecho de que en Teste no existe ningún lazo de unión consigo mismo ni con su historia vital: nada que pudiera remitir a una “personalidad” en el sentido mas común de la palabra. Por eso (Valéry) puede anotar (…): “Monsieur Teste no tiene opiniones. Creo que era capaz de alterarse a voluntad….” “Si hablaba nunca levantaba el brazo, ni siquiera un dedo. Había matado la marioneta. Nunca sonreía, no decía ni buenos días ni buenas tardes. (…) “Sabe demasiado para vivir” (pág 109).
¿Cómo es posible esta mortificación en pro del conocimiento puro, de estas ascesis a una vida suspendida en un “no acontecer”? Sloterdijk nos propone tres mecanismos:
a)     Retirada de la vida profana, “secesión”, le llama, a una vida apartada, distanciamiento de la realidad para habitar el mundo de la reflexión teórica.
b)     Fortalecimiento de un testigo externo a uno mismo, un “otro yo” que nos contempla desde un plano atemporal , y liberado de  ser reo de las pasiones propias de nuestra naturaleza humana.
c)      Cambio de “la pequeña subjetividad al alma grande”. Pensar desde este otro “yo” externo, e incluso sentir desde este otro yo idealizado e intemporal, alcanzando esta suerte de “vida en la muerte”, o trans-vida. (pag.112-7)
Y bien, ¿cómo acaba este barrunto idealizado del conocimiento humano, (o mejor, “supra-humano”)? Asesinado por diez dagas que van al núcleo mismo de esta construcción cultural  de cariz idealista:
1*La teoría marxista de la estructura y supraestructura, o dicho de otra manera, los condicionantes materiales (económicos) de nuestras ideologías.
2*La crítica perspectivista nietzscheana a la “razón pura”. No hay razón pura, siempre hay un ángulo que nos sirve de anclaje a la realidad, del que somos deudores y a la vez al que pagamos tributo.
3*La reducción de la realidad a la lucha entre opuestos, (y de manera mas concreta en la lucha partidista o política),  algo que ya venía de la dialéctica de Hegel, se consumó en Marx, y que Sloterdijk pone en boca de Luckács quizás porque resulta un exponente algo esperpéntico de como las ideas partidistas se infiltran en la reflexión académica.
4*La influencia del “estado de ánimo” sobre el discurrir teórico, ejemplificado por Heidegger, (y su abrazo al nazismo).
5*El despertar de la conciencia moral en el mundo de la ciencia física, ciencia considerada hasta el estallido de la Bomba Atómica como “pura”, y con aquel terrible suceso manchada para siempre. Ya no resulta posible hablar de una ciencia moralmente neutra, tal como ha subrayado muchas veces entre nosotros Diego Gracia.
6*La comprensión del mundo se realiza a partir de un compromiso del sujeto con este mundo, y solo conocemos en la medida en que también nos comprometemos, tal como enunciara el humanismo existencial de Sartre.
7*Por otro lado hay un componente sociológico que explica lo que en cada momento damos importancia. Cada momento histórico es capaz de valorar lo que le interesa, y lo demás queda en el cajón…. del desinterés.  “Con la palabra aparentemente inocua de “interés” –desde el siglo XVII un seudónimo civil de las pasiones- se consumó la catástrofe de la teoría pura” (pág 126).
8*El feminismo se encarga de desenmascarar cuánto hay de sesgo de género en muchas argumentaciones aparentemente “puras”.
9*Las neurociencias se encargan de señalar cuánto hay de sentimental en los razonamientos que nos parecen estrictamente cognitivos, (recordemos a Damasio y su teoría del marcador somático, apuntada ya por W. James).
10*Finalmente el saber científico “hay que comprenderlo como “prolongación de las relaciones sociales con otros medios””, (pag 129), lo que nos recuerda a R. Rorty. Sloterdijk prefiere citar a Pierre Bordieu y su sociología del  homo academicus, que muestra “cuán profundamente lo humano, demasiado humano, sobre todo la lucha por el prestigio y la preeminencia, marcan el comportamiento de la clase dedicada a la teoría” (pág 129). Recordemos en la misma línea el extraordinairo libro de Randall Collins, Sociologia de las filosofías.

Un breve comentario final: si tomáramos este libro como una introducción histórica al nacimiento del pensar teórico, lo calificaríamos de sesgado e incompleto.. El saber científico siempre ha tenido un fuerte anclaje en la realidad, en lo empírico; y el saber filosófico ha tenido tantos matices como seres humanos lo han cultivado. Sin embargo no es esta la pretensión de Sloterdijk, que quiere enfatizar hasta qué punto la filosofía se quiere justificar en un espacio protegido, privilegiado, y, sobre todo,  en un entorno histórico hostil.  La filosofía justificada como modus vivendi… En este punto llama la atención que el mito del sabio asceta se reduzca al mundo filosófico, cuando en realidad viene a ser una infiltración (uso el término a posta, por ser predilecto de Sloterdijk) del mundo religioso, (o de manera mas específica del mundo místico).  En cierta medida  algo enuncia Sloterdijk cuando habla de las diferentes maneras de concebir  lo que pudiera ser una religión…. Profundizar en esta línea le hubiera hecho ganar mayor profundidad.  Y finalmente anotar esta terca apuesta que acostumbra a hacer por el uso de  términos nietzscheanos, (voluntad de poder, resentimiento), que le conducen de manera inexorable  a forzar (exagerar) algunos análisis. Claro que existe el resentimiento, pero ponerlo en la génesis del homo theoricus…  ¿no nos basta la ambición? Digamos en su favor que lo mejor del libro está en los detalles, en los recovecos que descubre como por casualidad,  y las imágenes literarias que surgen de estos descubrimientos.

Francesc Borrell
Barcelona



Webs de interés.- 

Boletín de Bioètica de la Universidad Complutense.

Liderado por Lydia Feito publica desde el año 2009 un interesante Boletín con una colaboración fija del profesor emérito Diego Gracia, editorial, caso clínico comentado, y trabajos de especialistas en Bioética así como de alumnos destacados del Grado de Medicina y enfermería. En el último número destaca “Organizaciones éticas” , de la propia Lydia Feito, y “Razón de Estado”, de Diego Gracia.






El Instituto Ethisphere® es el líder mundial en promoción de los estándares de las prácticas comerciales éticas de grandes corporaciones. Publica el ranking de “empresas más éticas” y además emite diversos certificados:
Certificación Ética Inside®, Líder de Verificación de Cumplimiento ™ y Anticorrupción Programa de Verificación ™.
Alberga además el The Business Ethics Leadership Alliance (BELA), una comunidad  de compañias esforzadas en promover los valores éticos en el liderazgo empresarial. Organizan actividades y publicant una revista.
Me aprece una iniciativa intersanet, pero no se qué pensar de su ranking de las llamadas “empreses mas éticas del mundo”. Hago un copiar/pegar de una parte de la lista:

AEROSPACE & DEFENSE

Elbit Systems of America
 USA
Rockwell Collins
 USA

APPAREL

Gap Inc.
 USA
Hennes & Mauritz AB (H&M)
 Sweden
Levi Strauss & Co.
 USA

AUTOMOTIVE

Cummins Inc.
 USA
Delphi Automotive PLC
 USA
Ford Motor Company
 USA

BANKS: NATIONAL

Banco do Brasil S.A.
 Brazil
National Australia Bank
 Australia
Teachers Mutual Bank
 Australia

BANKS: REGIONAL

Old National Bancorp.
 USA

BANKS: SUPER REGIONAL

U.S. Bank
 USA

BUSINESS SERVICES

Dun & Bradstreet
 USA

CHEMICALS

Eastman Chemical Company
 USA
Ecolab Inc
 USA

COMPUTER HARDWARE

Dell Inc.
 USA
Hitachi Data Systems
 USA
TE Connectivity
 Switzerland

COMPUTER SERVICES

Google Inc.
 USA

Obsérvese: la mayoría USA, algunas con pleitos Internacionales de alcance... Y tú, ¿qué piensas?...

Pablo Oliveres

Murcia
Artículo comentado.- 

Seguridad Clínica.- Seminario en la Escuela Andaluza de Salud Publica.-  Colaboración de Miguel Molina.

Miguel Molina
“Errar es humano” pero reconocer los errores, hablar sobre ellos y exponer nuestras más profundas emociones suele ser menos frecuente, aunque es muy conveniente. Esto es lo que ocurrió en el Seminario de Innovación de Atención Primaria celebrado los días 6 y 7 de febrero en la Escuela Andaluza de Salud Pública de Granada, dirigido por Juan Gérvas y coordinado por Sergio Minué. 

En este encuentro se congregaron más de 150 médicos de familia, residentes de MFYC, estudiantes de medicina y otros profesionales, después de dos meses de debate virtual por correo-e entre los más de 250 inscritos. Se buscaron respuestas a cuestiones sobre cómo tomamos las decisiones en la consulta, las diferencias entre el error y la fantasía del error, lo que nos ocurre cuando aparece un error, cómo nos comportamos o los sufrimos (segundas víctimas) o qué estrategias podemos adoptar para reducirlos.


Previa a esta actividad, se organizó durante la mañana del día 6 de febrero un grupo satélite formado por tutores, estudiantes de medicina y residentes de MFYC para tratar sobre los “Errores sistemáticos en salud pública, gestión y clínica vistos desde la práctica diaria. Errores difíciles de advertir y fáciles de olvidar”.
Sergio Minué


Se seleccionaron 14 temas en donde aparecen este tipo de errores. Residente o estudiantes, asistidos por un tutor, los analizaron y expusieron:


1- Andropausia (elixir, vasectomía, testosterona).Clara Alavedra y Enrique Gavilán

2- Coxib (complicaciones cardiovasculares). Elvira Parafita y Mariano Madurga

3- Episiotomía (uso y abuso, ensayo clínico).Beatriz Granero y Mercedes Pérez Fernández












El seminario se inició la tarde del viernes del 6 de febrero y tuvo dos partes diferenciadas. En la primera se presentaron dos ponencias. Sara Calderón, residente de MFYC, nos recordó las características de la atención primaria y su función dentro del sistema sanitario. A continuación, la pérfida ginecóloga, tal como se autodenominóMyriam Ribes, nos dio su visión particular de cómo una especialista hospitalaria vive, sobrevive y afronta los errores médicos en situaciones críticas.

En una segunda parte, se expusieron seis casos clínicos reales de la consulta del médico de familia, seleccionados a partir de un banco de casos creados por los propios participantes durante el debate virtual. Cada ponente disponía de 5 minutos para relatarlo y a continuación se abría un turno de preguntas de diez minutos para su análisis. Se vivieron momentos de gran intensidad emocional durante la descripción de algunos relatos y muchas de las situaciones planteadas se atribuyeron más a fantasías de errores ( creencia de cometer un error que no se ha producido) que a errores médicos propiamente dichos.

En la mañana de sábado 7 de febrero se presentaron cuatro ponencias. Salvador Casado, médico de familia, nos recomendó qué hacer ante la inevitabilidad del error y cuando nos enfrentamos a él en la consulta. Mariola Gracia, médico de familia, nos puso en alerta ante la vulnerabilidad de determinados colectivos que son más susceptibles a ser objeto de errores, como los enfermos psiquiátricos, los discapacitados o determinadas etnias como la gitana. Jesús Palacio, médico de familia y miembro de grupo de seguridad del paciente de semFYC, habló sobre cómo aprender de los errores para lograr prácticas más seguras en sistemas más seguros. Por último, Sergio Minuéhabló sobre cómo tomamos las decisiones según las teorías de la psicología médica (sistema 1 -intuitivo-y sistema 2 -analítico-), el papel que juegan las emociones y cómo estas condicionan la aparición de un error, así como sobre las causas de los errores.

La jornada finalizó en un debate de cuatro horas entre los ponentes y los participantes sobre las diferentes  cuestiones planteadas en el debate virtual. Se recogieron todas las propuestas o ideas que fueron surgiendo a lo largo de la jornada y se plasmarán en un documento que se hará público.

En resumen, una jornada histórica para la seguridad del paciente de este país  en la que participaron 30 ponentes (entre el satélite previo y el seminario), con 133 intervenciones de los asistentes en las nueve horas de debate y con un total de 359 inscritos sumando las dos actividades. El impacto en las redes sociales ha sido destacable. En twitter, cuando se redacta esta entrada, el hastag #siap2015, lo han utilizado 312 usuarios que han generado 1.584 tuits con una audiencia de 313.118 que ha supuesto unos 2 millones de impresiones.


Miguel Molina (editor de “blog d´unmetge de familia”, y Kioskomed), accesible en: http://metgedefamilia.blogspot.com.es/2012/09/kioskomed-una-manera-facil-i-rapida.html
Barcelona