BLOG LÍDER EN HUMANIDADES MEDICAS Y FILOSOFIA DE LA MEDICINA.- FUNDACION LETAMENDI- FORNS, FUNDACION IATRÓS Comité Editorial: José Lázaro, Francesc Borrell. Editores de àrea:Juan Carlos Hernández Clemente. Mabel Marijuan Angulo. Director del blog: F. Borrell Carrió; Secretario de Redacción: Juan Medrano Albeniz.

BOLETÍN IATROS ISSN 2014-1556

Este Boletín tiene por objetivo difundir y compartir comentarios de libros y artículos en Humanidades Médicas y Filosofía de la Medicina y difundir las actividades de la Fundación Letamendi Forns y Fundación Iatrós.

BOLETIN IATROS, ABRIL 2019.

CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.-  Discapacidad, “Humanización de la salud”.
Comentario de libros.-  Julián Marías; La imaginación c onservadora.
Webs de interés.-  Discapacidad y derechos políticos.
Artículo comentado.-       Pensar, razonar.
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Noticias.- 

1-Las personas con discapacidad ven reconocidos sus derechos políticios. En este número de Iatrós nuestro colaborador Juan Medrano ha seleccionado una completa documentación al respecto.

2.- Se ha publicado en abierto el libro “La humanización de la salud”, coordinado por nuestro amigo y colaborador de este Boletín Iatrós,  Pablo González Blasco y Francisco Javier Leon. Podéis encontrarlo en el siguiente link:


Aborda la relación con los pacientes y la formación humanista de estudiantes y médicos. Cada capítulo lo firman autores de Chile, Brasil, Argentina, Colombia, España….  Como ejemplo de títulos de algunos capítulos:

Un nuevo humanismo médico: la armonía de los cuidados.
La erosión de la empatía en estudiantes de Medicina: reporte de un estudio realizado en una universidad en São Paulo, Brasil.
Objetivación en la relación médico-paciente. La despersonalización en el ámbito de la salud.
Modificación del nivel de empatía de estudiantes de medicina durante la graduación médica.
La fuerza de las palabras: las grandes olvidadas en la medicina del siglo XXI

Comentario de libros.-

Rafael Hidalgo: “Julián Marías. Retrato de un filósofo enamorado”. Rialp. Madrid. 2011. 248 pgs.

Tengo una natural repulsa –quizá fruto de algunas experiencias menos afortunadas- a leer libros sobre escritores y pensadores, esas síntesis explicativas que ni te dejan ver quién es el personaje, poco conoces de su obra, y tampoco te queda claro qué es lo que el autor de la síntesis quiere transmitir, a no ser su entusiasmo por lo figura estudiada. Prefiero leer las obras originales, intentar entender, aunque la idea que me haga diste mucho de las apreciaciones de los especialistas, escritores de estudios críticos. Lo que me cautiva –o me repele – es lo que el escritor crea y no la opinión que otros puedan tener de él. Quizá por este motivo, me pasó desapercibido el libro que ahora me ocupa. He debido leer los titulares en las críticas literarias, sin detenerme, tal vez pensando: otro libro que quiere ‘explicarnos’ a un autor. Mi suerte es que un amigo, me comentó elogiosamente esta obra, me presentó una crónica periodística sobre el libro y…..me lo prestó.
     Mientras pasaba por sus páginas –lectura agradabilísima- pensé que tendría que revisar mi postura alérgica a los comentarios sintéticos. Pero, casi al final, encuentro que el propio Julián Marías coincide con mis reservas. Se lee: “Hay una tendencia casi imperativa a desmenuzar los componentes de una obra literaria, con el riesgo de que el conjunto se evapore y se desvanezca. (..) Los libros son para leerlos. La tendencia dominante hoy entre los estudiosos es analizar los libros para hacer papeletas de ellos y, si es posible, no leerlos”. Me tranquilicé y, por ahora, no pretendo cambiar de actitud. Hay mucho que leer, y se impone el arte de saber priorizar.

     Por eso, ya es hora de decir que esta obra no es una síntesis, una explicación para principiantes de la vida y obra de una importante figura de la cultura española. Es un retrato, un perfil, no una biografía, sino pinceladas –acertadísimas- de un cuadro impresionista. Manchas luminosas que con la distancia adquieren perspectiva, contornos, imágenes que, en este caso, representan las ideas y la vida de un intelectual de porte. Y de un hombre de probada virtud y honestidad. Relata el propio Marías: “Me siento orgulloso de no haber dicho mentira alguna desde ….Yo tenía 6 o 7 años y mi hermano tres más. Nos prometimos no decir nunca una mentira. Y lo he cumplido”. Una conquista envidiable en el curriculum.
     No hay como resumir este libro que es, él mismo, un perfil muy bien construido de Julián Marías. Querer delinear un contorno sutil entraña el riesgo de deformarlo. Se pueden, quizá, destacar algunos asuntos, a modo de aperitivo que abran el apetito para leerlo.
     La relación de Marías con Ortega es uno de los platos fuertes. Discípulo y maestro, y sus diálogos de pasión por la verdad. Un diálogo dominado por el entusiasmo, por el afán de realidad, por el deseo de absorber un mundo que les parecía maravilloso. Aparece el mirar responsable de que Ortega le hablaba: “Cuando se es joven hay que abrir bien los ojos; hay que mirar, mirar, mirar; hay que llenar la retina de impresiones frescas, porque luego no se puede ya.” Y añade Marías: Hay que atenerse a las cosas, contemplarlas, porque mirando se hacen la dos terceras partes de toda filosofía…Entender el mundo, descubrir las conexiones(..) Los sociólogos de hoy creen más en sondeos y estadísticas que en andar por las calles, viajar, entrar en una tienda o una iglesia, preguntar una dirección, mirar como juegan los niños….” Por mi parte recordé el consejo que, según me contaron, Ortega dio a alguien preocupado con entender el mundo: Lo que usted tiene es que leer menos, y viajar más.
     Y con el mirar responsable, y el ver viajando, pensar sobre lo que se ha captado. Ortega de nuevo: “Acostúmbrense ustedes a pensar todos los días un rato, aunque sean diez minutos. No leer, no tomar notas, sino pensar. Es fatigoso, pero verán ustedes qué bíceps se les ponen”. Marías pensaba, y a sus hijos que le miraban sentado en la butaca les decía: No creáis que no estoy haciendo nada, estoy pensando; hay que pararse a pensar y la gente muchas veces se olvida de hacerlo.
     El mirar responsable se fortalece con el giro amoroso. La persona humana es una criatura amorosa, y se realiza amando. Y aquí entra todo el tema del ser sexuado, de que se es persona no de modo abstracto, sino como hombre, como mujer. La persona, sin más, es una pura abstracción. La persona real tiene forma de varón o de mujer. Por eso, cuando una mujer –acomplejada- se desposee de sus condiciones femeninas, no se masculiniza, sino que sencillamente se despersonaliza. Recordé los deliciosos escritos de Ortega en sus “Estudios sobre el amor”, un feminismo actual, desafiante, imponente. La condición amorosa de Marías tiene un nombre concreto: Lolita, su mujer, de la que siempre estuvo perdidamente enamorado, con un amor fecundo. Decía: “Yo hago libros, pero mi mujer hace personas”. Por eso, cuando se queda viudo, le falta el apoyo, el suelo, se tambalea el proyecto. Quedar sin proyecto es perder el fondo constitutivo de la persona. Lo que nos lanza al mundo y da sentido a nuestra existencia.
     Julián Marías sabía ser amigo de sus amigos, de los que aparece una larga lista, y un destaque a modo de homenaje: Julián Besteiro, dirigente del partido Socialista, catedrático de filosofía en la Universidad de Madrid. Un intelectual honrado, coherente, que repulsaba las vías subversivas y violentas para las que la República y los partidos de izquierda se irían decantando. Pero se mantuvo fiel a sus convicciones liberales hasta el fin, y no abandonó Madrid cuando finaliza la guerra, y todos los miembros del Comité Nacional de Defensa –los escombros del gobierno de la república- habían escapado en avión hacia Valencia. Marías, que colaboró con Besteiro escribiendo, y por quien tenía gran admiración, cuenta la actitud ejemplar de ese líder soñador: Le preguntaron- Y usted, profesor Besteiro, ¿qué piensa hacer ahora? La respuesta no se hizo esperar: Yo, que nunca dije ‘O nos salvamos todos o todos pereceremos’ me quedaré con los que no pueden salvarse’.
     El perfil nos muestra la grandeza de un hombre que vivía la amistad. Nunca dijo quién le había denunciado al final de la guerra. Nunca se supo. Y es que Marías camina de pecho descubierto, de corazón abierto. No quiere juzgar a quien se ha declarado su enemigo, lo único que ansía es que se salve. Una fidelidad a prueba de bomba. “Es muy raro que rompa con mis amigos; ni siquiera que los olvide; a veces los hay que me producen algún malestar o descontento, quizá una decepción, pero me resisto a darlos de baja, y espero”.
     Marías es un liberal, que sabe convivir con todos, respetar e intentar entender, sin perder su personalidad, sin dejar de ser el mismo. “He tenido grandes admiraciones y grandes entusiasmos, he querido mucho a estas personas pero no he coincidido totalmente. He tenido una relación próxima con personas interesantes. Pero me ha molestado la actitud de ‘incondicional’. He mantenido cierta independencia. Siempre he buscado ser yo mismo, por fidelidad a mí mismo, a lo que era. No he imitado a nadie. Lo que he hecho es nutrirme, enriquecerme….pero cada uno es cada uno. El mimetismo no me ha gustado nunca. Emplearía la fórmula de ‘admiración sin imitación”.
     Un liberal y un patriota, que quiere repensar España, como los intelectuales que le rodearon, como Ortega, como los del 98. “Cuando las cosas van mal la tentación es marcharse. Pero no, hay que quedarse para cambiarlas”. Amor por España, y por América, que no se entiende si no se conoce España, y tampoco se capta completamente España sin contemplar América, como decía García Lorca. La España meramente intraeuropea es una falsificación tan grande como la América indigenista.
     Un hombre apasionado, que llegaba a todas partes adelantado, con una prisa infrecuente; la prisa del entusiasmo. Un escritor fecundo, que pasea por los ensayos sin descuidar las cartas que considera como órganos de la intimidad. Un liberal que respeta y se esfuerza por entender a quién piensa de modo diferente, desde la perspectiva de un mirar amoroso que amplía la comprensión de este mundo complejo. San Agustín enmarca la actitud de Marías: Ama y haz lo que quieras….Y, lo cita expresamente cuando comenta: En lo necesario, unidad; en la duda, libertad; en todo caridad. Caridad y amor del que no siempre fue objeto Julián Marías, un intelectual frecuentemente olvidado –puesto en el olvido, diría yo, pues también me despojaron de su influencia en mis años de estudiante- y que la presente obra redime, y proyecta con justa dignidad.

Pablo González Blasco
Sao Paulo, Brasil.

G.Luri. La imaginación conservadora. Ariel 2019  339 pag.

“Libro de resonancias” (p.329) es como define su autor a este libro. Y el libro que hoy comentamos está efectivamente plagado de citas de políticos y filósofos españoles que duermen en las alacenas del olvido. Quizás sea este el problema fundamental de este libro, sacrificar un discurso nítido y claro sobre el conservadurismo en aras a una erudición que en ocasiones se me antoja apabullante. Pero más allá de este cierto barroquismo en la estructura del libro, para mí que he seguido con interés la trayectoria de Luri (Ver “El cielo prometido” en el Boletín de Septiembre 2016), en su doble faceta de pedagogo e historiador, me resulta un tanto desconcertante. Buen libro, sí, bien trenzado, muy trabajado, con estas frases geniales a las que nos tiene acostumbrados Luri, (podríamos definirle como filósofo por aforismos)….  pero un libro que no alcanza los objetivos de su título: demostrar que el conservadurismo es imaginativo. O más simple, que la mentalidad conservadora puede ser dinámica sin necesitar del empujón de los partidos de izquierda, (o de un estado de opinión social que exija cambios).
Intentaré en primer lugar realizar una síntesis del pensamiento político de Luri. Los conceptos centrales que maneja nuestro autor son politeia, copertenencia, sentido común, teatrocracia, “gente sencilla” y prudencia. Veamos cómo se hilvanan estos conceptos.
Luri parte de una reflexión muy platoniana del espacio público. Somos seres sociales que nos formamos en unos valores y costumbres específicos de la comunidad en la que nacemos. En estas sociedades hay una representación protagonizada por los “políticos” que es solo una parte de lo que ocurre en la sociedad. Es una teatrocracia en la que afloran tensiones sociales, pero que no suele revelar las corrientes de fraternidad y cohesión que por fortuna atemperan estas tensiones y dan una oportunidad de racionalidad a las decisiones colectivas. La persona establece múltiples vínculos con grupos que tienen objetivos y maneras de pensar distintas, e incorpora esta experiencia no de manera fragmentaria, sino como Politeia, como un sistema de valores y criterios que son el “sentido común” (o de sentido común). La Politeia nos marca los “resortes espontáneos” que constituyen nuestra cotidianeidad (pág  84). De alguna manera co-pertenecemos a diferentes grupos humanos y cada pertenencia nos enriquece como personas en unas maneras de comportarnos y sentir. La “gente sencilla” bebe de esta copertenencia y (con)forma una visión del mundo, de “en qué país vive”, de una identidad nacional y cultural…  pero además discierne en unas elecciones políticas o en un tema a debate conforme a su Politeia. El labrador que comparte su comida con otros hambrientos jornaleros se conduce así por esta Politeia. Y en este punto entran resortes básicos de supervivencia, como es experimentar  aversión a ser estigmatizado o repudiado por nuestros  grupos de referencia, o aceptar riesgos innecesarios. Esta actitud digamos “de fábrica” nos hace estimar la justicia y la prudencia, valores centrales para la convivencia pacífica.
Sobre esta base, la persona conservadora es, para Luri, aquella que agradece lo mucho que recibe de la sociedad, y antes de ver los defectos de dicha sociedad (posición que encarnaría la izquierda), se pregunta cuál debiera ser su aportación: “no se puede ser conservador si lo primero que se ve en las cosas es un déficit, motivos para poner mala cara y razones para irse de este mundo sin pagar” (pág 53). El ciudadano conservador aprecia la cohesión por encima de las desavenencias, pues son posibles dichas discrepancias porque parten de esta unidad que es la base de la riqueza social (pág 60). Por consiguiente, el conservador “tiene más fe en los temperamentos que en las ideas”, (pág 63) pues al final será sobre temperamentos que se restablecerán los vínculos importantes que unen una comunidad. Me parece esta una idea importante.
El conservador sería -por consiguiente- aquella persona que tiene una visión realista sobre el alcance de las leyes y la capacidad de transformar la realidad, y rechazaría la ley que prohibiese todos los males “por considerarla imprudente” (pág 72). En este sentido mira con suspicacia la innovación por la innovación, y exige ciertas garantías para dar un paso adelante. “Cuando los hombres creen ser dioses y se empeñan en sustituir la prudencia por la ciencia, tarde o temprano acaban desembocando en el nihilismo” (pág 77). Un nihilismo que puede ser de dos tipos: sustituir la prudencia por la “verdad natural” o sustituirla por la “ciencia política”. Al final la Historia nos enseña que se acaban haciendo locuras por “amar demasiado al género humano” (pág 80).
Ahora bien, “ninguna tradición es perdurable si no sabe generar sus propios hechizos” (pág 89), crear ilusión y suficiente cohesión para desear “preservar su sensibilidad colectiva” (pág 90). Luri rechaza la sociedad abierta de Popper por entender que una sociedad multicultural debilita esta voluntad de preservación, y conduce a su disolución (pág 98).  En los momentos históricos que vivimos cada persona se enfrenta de manera consciente al impulso de la pluralidad o al reposo de ser quien es sin complicarse la vida. El peligro de diluir su identidad le hace desear, en un extremo, “descansar de sí mismo”. Regresar a su Politeia de origen.
En este sentido, nos dice Luri, el conservador sigue las leyes no porque sean justas, sino porque son leyes. Sería un gran error, advierte, desdeñar las leyes por imperfectas, porque en el mejor de los casos una buena ley queda obsoleta a los pocos días de promulgarse. Pero sigue siendo lo que ancla una sociedad a principios básicos de convivencia. Si jugamos a lo ilimitado, a “todo lo posible” (y aquí nuevamente apunta a los partidos de izquierda), “jugamos con lo posible con el riesgo de frivolizar con lo real” (pág 170). “No es honesto humillar el presente enfrentándolo a un pasado o a un futuro idealizado “ (pág 186).Tampoco es honesto jugar a ser víctimas como argumento para tener razón, porque “el sentimentalismo se convierte en amenaza política cuando busca en su propia autenticidad la orientación infalible para su acción” (pág 204).
Por el contrario el conservador no esquiva sus responsabilidades, y aprecia su libertad como condición de alcanzar la virtud en un mundo repleto de conflictos inevitables (pag 238). Se precisa para esta ética de la responsabilidad tomar el mando de uno mismo, condición sine qua non. “Por tanto, cuidar del alma significa habituarla a experiencias de orden, de fidelidad, de compromiso, de sometimiento al deber, de forma, de estabilidad, de armonía, de excelencia, de legalidad…. Habituarla es, en este sentido, conformarla” (pág 239)
Bien, hasta aquí creo haber resumido las ideas fundamentales de Luri. No hago justicia al texto porque evito a posta muchos temas colaterales que surgen sobre estas ideas nucleares, algunas bastante polémicas, pero siempre interesantes, como también una tarea de búsqueda erudita de la inteligencia política española. Sin embargo, me excuso porque las ideas nucleares que he tratado de sintetizar tienen el peligro de extraviarse en un bosque de citas brillantes, y esconder el auténtico debate que debieran suscitar.
Tengo para mí que la concepción de Politeia de Luri desatiende aspectos importantes de la vida política de las sociedades. Pensar que un Estado o Nación es un grupo cultural homogéneo es mucho suponer, y reposar decisiones en el sentido común de la “gente sencilla”… Gente sencilla es la extrema derecha como la extrema izquierda, y Politeia también es este “amor desmesurado” que certeramente denuncia, (y que está en la raíz de actos que después la historia tacha de heroicos o de fanáticos, según haya sido el resultado). Al final quien vence en la pugna política es quien impone un relato. Pero volviendo a lo esencial: buscar la homogeneidad cultural sería casi tanto como condenar una sociedad a un electroencefalograma plano. En este debate del multiculturalismo quizás debiéramos tomar el ejemplo de la pseudomona, una bacteria que permite a su ADN mutar de manera un tanto caótica, si, pero no del todo: solo lo suficiente para adaptarse al entorno. Atenas (nos recuerda Popper), ciudad de poetas y músicos, ganó a Esparta, ciudad de guerreros, porque permitió el mestizaje.
En cuanto al sentido común echo a faltar un análisis más riguroso de en qué consiste… Personalmente me convence la definición que da W. James -véase “el pragmatismo”- cuando afirma que sentido común es el poso de ideas que han dejado pensadores que en su momento fueron afeados por sus contemporáneos por considerarlas muy atrevidas. Es decir, sentido común sería el poso de ideas innovadoras y disruptivas que superan el paso del tiempo y quedan como criterios indiscutibles de la “gente sencilla”. O dicho de otra manera, son las ideas innovadoras cuando no izquierdosas que de momento levantan ampollas entre los conservadores y que al final los mismos conservadores acaban por hacer suyas, (¡y hasta llegan a creer que “son las ideas de siempre”!).
Es ahí donde detecto que el libro no habla de las dinámicas subyacentes a los procesos políticos…. No hay derecha sin izquierda, y lo interesante no es tanto afirmar una de sus polaridades, como ver de qué manera se influyen y se equilibran, (y por supuesto se enfrentan solo con palabras…). Por otro lado la innovación merece mas atención de la que Luri le presta en su libro: sin innovación no habría progreso (otro término que no aparece). Sin duda hay mala innovación, pero la pregunta es otra… ¿por qué esta prevención, (tantas veces irracional y tantas veces verificable en nuestra historia) del conservadurismo hacia  la innovación? Desde luego deberíamos hablar de los diferentes tipos de innovación, pero situándonos en la innovación de costumbres… ¿qué pensar de los cambios promovidos en torno a la igualdad de géneros, o a la orientación sexual? ¿Han sido positivos o merecen reproche?
Al final la basculación de las sociedades entre derecha e izquierda es un fenómeno regular y repetitivo, por lo que la izquierda algo debe aportar al bien común…. Quizás Luri parte de un paradigma de izquierdas muy ligado al comunismo soviético, que analizó en su magnífico libro “El cielo prometido” de manera rigurosa y acertada. Sin embargo el comunismo no debe confundirse con el marxismo y otras corrientes ideológicas. Hay en este punto un esfuerzo de simplificación, (sobre todo cuando analiza la socialdemocracia y el liberalismo….  yo hubiera esperado un análisis  mas “caritativo” (en sentido hermenéutico) del autor).
Sería muy interesante que algún filósofo de la política ahondara en las causas mas profundas del fracaso del comunismo, así como en la regulación del capitalismo salvaje y la corrupción. Algún atisbo hay en este libro, desde luego, e incluso algunas ideas brillantes, pero sin articular. También echo a faltar un análisis de lo que llamaría la paradoja de las sociedades postindustriales. Una sociedad cada vez mas compleja, con profesionales que lidian cada día con problemas que requieren argumentos -y decisiones-  muy cuidadosos, están en manos de políticos populistas, que proponen soluciones mágicas para problemas complicados. ¿Cómo trasladar la inteligencia que aplicamos a problemas concretos, (en el ámbito tecnológico como también científico), a los problemas políticos? Avanzo una hipótesis: mediante instituciones que superen ciclos electorales y se constituyan en contrapoderes. Y ya para acabar… ¿cómo es posible que gente tan preparada intelectualmente en algunos campos de la actividad humana, sean tan poco críticos con los políticos de su espectro ideológico?

Francesc Borrell
Sant Pere de Ribes

Webs de interés.- 

El derecho a votar de las personas con discapacidad: Recorrido histórico y documentos de reivindicación y apoyo
Las personas que tienen limitada su capacidad de obrar han tenido clásicamente vedado el derecho al sufragio. Esta situación ha sido la norma en la época en que esta medida se aplicaba de forma global y sin matices, a pesar de que la legislación española preveía su adecuación a las necesidades de cada persona. Esto se debía a que la el Art. 3 de la Ley Orgánica de Régimen electoral establecía que carecían de derecho a voto las personas declaradas incapaces por una sentencia judicial firme, siempre que la misma declarase expresamente su incapacidad para el ejercicio del derecho de sufragio, así como los internados en un hospital psiquiátrico con autorización judicial, siempre que en la autorización el Juez declarase expresamente la incapacidad para el ejercicio del derecho.
En abril de 2008, el BOE publicó el Instrumento de Ratificación de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, hecho en Nueva York el 13 de diciembre de 2006, que trasladaba al plano legal la firma, poco más de un año antes, por parte del “Plenipotenciario de España nombrado en buena y debida forma al efecto”, de la citada convención, que desde entonces ha venido produciendo cambios en la legislación española para adecuarla a su contenido. a Entre muchas otras aportaciones, el Art. 29 a) iii) de la Convención compromete a los estados firmante en la “protección del derecho de las personas con discapacidad a emitir su voto en secreto en elecciones y referéndum públicos sin intimidación, y a presentarse efectivamente como candidatas en las elecciones, ejercer cargos y desempeñar cualquier función pública a todos los niveles de gobierno, facilitando el uso de nuevas tecnologías y tecnologías de apoyo cuando proceda”. La alusión de la Convención a “personas con discapacidad” es genérica, e incluye discapacidades físicas, sensoriales, intelectuales y mentales. El uso genérico del término hace que algunas de sus precisiones parezcan obvias cuando se refieren a una persona con un problema físico (¿quién afirmaría a priori que una persona con una paraplejia puede tener limitaciones para votar?), pero pueden ser innovadoras e incluso potencialmente conflictivas al referirse a una persona con una discapacidad intelectual grave.

En 2010, la Fiscalía General del Estado, a cargo por entonces de Cándido Conde Pumpido, emitió la Instrucción 3/2010, de 29 de noviembre, sobre la necesaria fundamentación individualizada de las medidas de protección o apoyo en los procedimientos sobre determinación de la capacidad de las personas. En ella, se estipulaba que los fiscales deberían cuidar “especialmente de que la privación del derecho de sufragio únicamente se lleve a efecto cuando resulte necesario en atención a la situación de la persona cuya capacidad se cuestiona. Dicha medida requerirá el pronunciamiento expreso en la sentencia, en la cual deberá razonarse acerca de la valoración de las circunstancias en las que se fundamenta la privación del derecho de sufragio”. De esa manera, se encargaba al Ministerio Público velar para que cuando se produjera una modificación de la capacidad de obrar no se privara automáticamente del derecho de voto a la persona, sino solo cuando existieran elementos que lo justificasen. La medida pretendía evitar las sentencias “automáticas” de incapacidad total, que incluían la retirada del derecho de sufragio. En esa línea de reclamar la valoración en cada caso, en enero de 2017 se anunció la introducción de una enmienda en el libro segundo del Código Civil catalán para obligar a los jueces a pronunciarse “expresamente” sobre el derecho a voto de las personas afectadas por una modificación de la capacidad de obrar.
Para entonces, en 2015, un estudio realizado por la Asociación Española de Fundaciones Tutelares (AEFT) encontró que el 64% de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo que recibían apoyos tutelares por parte de sus entidades estaban privadas del derecho al voto sin justificación motivada. Ante este hallazgo, la AEFT emitió un comunicado que denunciaba la privación del derecho al voto de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo sin justificación explícita y reivindicaba el reconocimiento a la participación plena y efectiva de las personas con discapacidad intelectual en la vida política y pública en igualdad de condiciones que el resto de los ciudadanos. Entre tanto, una sentencia pionera de un Juzgado de Irún había restituido a un varón con síndrome de Down algunos derechos, entre los que figuraba el de sufragio.

Entre tanto, en 2013 se había producido un cambio que asumía la literalidad de la Convención, al no plantear la valoración personalizada de la capacidad de voto y extender sin límites el derecho. En ese año, la Comisión Constitucional del Congreso instó al Gobierno a reformar la Ley Electoral para permitir el voto a todas las personas discapacitadas o incapacitadas. Todavía sin ningún cambio legislativo, en 2016, la Fiscalía del Tribunal Supremo defendió el derecho a voto de una persona a la que se había modificado la capacidad de obrar al presentar incidente de nulidad de actuaciones contra una sentencia de la Sala Primera del TS que había desestimado el recurso de casación formulado por los padres de una mujer a la que se modificó la capacidad de obrar, en el que se solicitaba que se permitiera el derecho de su hija a ejercer el sufragio activo. Los padres no cuestionaban la modificación, pero sí que se privara a su hija del derecho al sufragio activo y el Ministerio Fiscal se adhirió al mencionado recurso, que fue denegado por la Sala.
En ese mismo año, el Pleno del Congreso, por unanimidad (341 diputados a favor, ninguna abstención y ninguno en contra), se posicionó a favor de la toma en consideración de la Proposición de Ley de la Comunidad de Madrid para reformar la Ley Orgánica 5/1985. Se planteaba suspender los dos apartados del Art. 3 de la norma que impedían el voto de personas con discapacidad: el referido a “los declarados incapaces en virtud de sentencia judicial firme” y el que aludía a los “internados en un hospital psiquiátrico”.

Más recientemente, en 2018, el Comité de Bioética de España presentó un informe  que respondía a la solicitud de la entonces ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Dolors Montserrat, para que diera su parecer sobre la necesidad de adaptar la legislación española a la Convención. Entre sus conclusiones, planteaba la necesidad de modificar sustancialmente la normativa sobre capacidad, ingreso involuntario y esterilización, al tiempo que instaba a modificar la Ley Orgánica de Régimen Electoral General para reconocer el derecho de sufragio sin restricciones por discapacidad. Así pues, y en línea con lo que había sucedido en el propio Congreso, se planteaba el reconocimiento del derecho sin ninguna consideración sobre una valoración personalizada de la capacidad de la persona para ejercerlo.

Juan Medrano
Bilbao

Artículo comentado.- 

Discutir, pensar, razonar es algo que todas las personas practicamos con mayor o menor frecuencia y, por lo general, la mayoría, lo hacemos con bastante asiduidad. En el Boletín Iatrós de Marzo mostré algunas referencias bibliográficas referidas al termino “discutir”. Veamos las otras dos palabras:


Para la segunda palabra: pensar, elijo este trabajo:

 El fracaso metacognitivo como una caracteristica de los que tienen creencias radicales. (Metacognitive Failure as a Feature of Those Holding Radical Beliefs). Max Rollwage,1,2,* Raymond J. Dolan,1,2 and Stephen M. Fleming1,2,3,* Current Biology 28, 4014–4021, December 17, 2018

Resumen

Ampliando la polarización sobre lo político, lo religioso y los problemas científicos que amenazan a las sociedades abiertas, liderando al atrincheramiento de creencias, la comprensión mutua reducida y una negatividad generalizada que rodeala idea misma del consenso [1, 2]. Tal radicalización se ha vinculado a diferencias sistemáticas en la certeza con la que las personas se adhieren a creencias particulares.[3–6]. 
Sin embargo, los impulsores de la certeza injustificada en los radicales rara vez son considerados desde la perspectiva de modelos de metacognición, y sigue siendo desconocido si los radicales muestran alteraciones en el sesgo de confianza (una tendencia a propugnar públicamente una mayor confianza), sensibilidad metacognitiva (conocimiento de la corrección de las creencias de uno), o ambos [7]. Dentro de dos muestras  independientes de población general (n = 381 y n = 417), aquí mostramos que los individuos que tienen creencias radicales (medido por cuestionarios sobre actitudes políticas) muestran un deterioro específico en sensibilidad metacognitiva sobre un nivel bajo de percepción de juicios de discriminación. Concretamente, los participantes más radicales mostraron menos información sobre la corrección de sus elecciones y la reducción de la actualización de su confianza cuando se presenta con evidencia post-decisión.
Nuestro uso de una simple tarea de decisión perceptiva nos permite descartar efectos de conocimientos previos, desempeño de la tarea, y los factores motivacionales que sustentan diferencias en la metacognición. En cambio, nuestros hallazgos resaltan una resistencia genérica al reconocimiento y la revisión de las creencias incorrectas como un potencial conductor de radicalización.

Entendiendo la metacognición como la capacidad de las personas para reflexionar sobre sus procesos de pensamiento y la forma en que aprenden. Gracias a la metacognición, las personas pueden conocer y regular los propios procesos mentales básicos que intervienen en su cognición (RAE).

Es sorprendente observar la creciente radicalización personal y colectiva que nos ofrece este tiempo en el que vivimos.

En cuanto a la tercera palabra: razonar, me sorprende este trabajo que iguala diferencias con ancestrales raigambres:

Forma y función en la canción humana (Form and Function in Human Song. Samuel A. Mehr7,8, Manvir Singh7, Current Biology  Feb 05, 2018 Vol. 28, Iss. 3)

• • Personas en 60 países escucharon canciones de 86 sociedades en su mayoría de pequeña escala
• • Inferieron con éxito las funciones de la canción basándose solo en la forma de la canción.
• • Las calificaciones de los oyentes fueron guiadas por las características contextuales y musicales de las canciones.
• • La canción humana por lo tanto exhibe asociaciones de forma-función generalizadas

Resumen

Los humanos usamos la música para una variedad de funciones sociales: cantamos para acompañar la danza, para calmar a los bebés, para curar enfermedades, para comunicar el amor, etc. A través de los taxones animales, las formas de vocalización están moldeadas por sus funciones, incluso en los seres humanos. Aquí, mostramos que la música vocal muestra relaciones de forma y función recurrentes, distintas y multiculturales que son detectables por los oyentes de todo el mundo. En el Experimento 1, los usuarios de Internet (n = 750) en 60 países escucharon breves extractos de canciones, calificando la función de cada canción en seis dimensiones (por ejemplo, "se usa para calmar a un bebé"). Se extrajeron extractos de una muestra pseudo aleatoria estratificada geográficamente de canciones de baile, canciones de cuna, canciones curativas y canciones de amor grabadas en 86 sociedades, en su mayoría de pequeña escala, incluidos cazadores-recolectores, pastores y agricultores de subsistencia. El experimento 1 y su plan de análisis fueron pre-registrados. A pesar de la falta de familiaridad de los participantes con las sociedades representadas, el muestreo aleatorio de cada fragmento, su corta duración (14 s) y la enorme diversidad de esta música, las calificaciones demostraron inferencias precisas y culturalmente confiables sobre las funciones de las canciones sobre la base de la canción se forma solo. 
En el Experimento 2, los usuarios de Internet (n = 1,000) en los Estados Unidos e India clasificaron tres características contextuales (por ejemplo, género del cantante) y siete características musicales (por ejemplo, complejidad melódica) de cada fragmento. Las características contextuales de las canciones eran predictivas de las clasificaciones de funciones del Experimento 1, pero las características musicales y las funciones reales de las canciones explicaban la varianza única en las clasificaciones de funciones Estos hallazgos son consistentes con la existencia de enlaces universales entre forma y función en la música vocal.

Hasta en las ancestrales raigambres las diferencias se difuminan.
La ciencia nos muestra solución allí en donde tanto trabajo nos cuesta verla, en nosotros mismos.

Fernando Orozco
Zaragoza





BOLETIN IATROS, MARZO 2019.

CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.- Simposium Internacional Humanidades Médicas
Comentario de libros.-  Materia y conciencia. Introducción contemporánea a la filosofía de la mente.  Bullshit Jobs .Trabajos de Mierda , una teoría
Webs de interés.- Institute Medical Ethics y sus publicaciones.  Biblioteca Digital Mundial. 
Artículo comentado.- ¿Cómo discutimos?      

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Noticias.- 

Simposium  Internacional de Humanidades Médicas.- Abril 2019.-
In October 2017, the first The Doctor as a Humanist symposium was held in Palma de Mallorca, Spain. At the symposium was posed the question, “Can the Humanities transform 21st Century Medicine?”
In April 2019, the second The Doctor as a Humanist symposium will be held at Sechenov University in Moscow. The question asked with focus on HOW: “How can the Humanities transform 21st Century Medicine ? “ and not less important, perhaps even more pertinent, “How can we integrate the Humanities into Medical education and practice?”.

Comentario de libros.-

Materia y conciencia. Introducción contemporánea a la filosofía de la mente.
Autor: Paul M. Churchland.
Editorial: Gedisa, 1999.


El autor nos introduce, de un modo didáctico y accesible, a un mundo tan complejo como el de la filosofía de la mente desde diferentes puntos de vista: ontológico, epistemológico, semántico y metodológico, además de abordar los avances en inteligencia artificial y neurociencia.
Paul M. Churchland intenta responder a preguntas sobre la naturaleza de la inteligencia consciente, del autoconocimiento o conocimiento introspectivo, sobre la verdadera naturaleza de los estados y procesos mentales. Se pregunta: ¿En qué medio se llevan a cabo y cómo se relacionan con el mundo físico los procesos mentales? Es decir, cómo abordar el denominado problema mente-cuerpo o problema ontológico, tal y como lo denominan los filósofos. Sobre el problema semántico o dicho de forma interrogativa ¿en dónde adquieren su significado los términos que utilizamos corrientemente para referirnos a los estados mentales? El complejísimo problema epistemológico, el cual se divide en dos partes: ¿Sobre qué bases tenemos el derecho a suponer que otros seres humanos experimentan siquiera algún estado mental? Es  decir, el denominado problema de las otras mentes y por otro lado  ¿cuál es la naturaleza de ese inexplicable acceso que tenemos al contenido de nuestra propia mente? ¿La introspección? Todo ello se trata de contestar desde el campo de la filosofía, pero también desde la neurociencia.
Sobre el problema ontológico  se pregunta: ¿De dónde proviene la mente? ¿Qué es? Para ello analiza las dos corrientes más importantes que existen sobre el tema: la dualista y la materialista.
Sobre la dualista nos dice que pese a existir diferentes formas de dualismo, entre ellos el  sustancial y el de las propiedades, todos ellos coinciden en que la esencia de la inteligencia consciente reside en algo no físico que jamás podrá entrar en la esfera de las ciencias como la física, la neurofisiología o la informática.
El dualismo sustancial, que sería aquel que ya enunció Descartes, mantiene que cada mente es una cosa no física, algo que tiene una identidad independiente de cualquier cuerpo físico al que pudiera estar temporalmente unida. Los estados y actividades mentales adquirirían su carácter específico por el hecho de ser estados y actividades no físicas únicas en su género.

Una variación existe en el dualismo de las propiedades, para el que, si bien no hay que considerar ninguna sustancia fuera del cerebro, que es algo físico, éste posee propiedades específicas que no posee ningún otro tipo de objeto físico y estas propiedades especiales son lo no físico y dentro de este enfoque los dualistas de las propiedades se subdividen en la corriente llamada epifenomenismo, es decir,  aquel en el cual las propiedades mentales están por encima de los procesos físico-químicos del cerebro y solo aparecerían cuando el desarrollo del cerebro supera un determinado nivel de complejidad. Y también estaría la corriente llamada interaccionista de las propiedades, que difiere del anterior al afirmar que las propiedades mentales no sólo están por encima de los procesos físico-químicos, sino que interactúan, o sea, que los procesos mentales tienen efectos causales sobre el cerebro y debido a eso sobre la conducta. Este enfoque también mantiene que estas propiedades emergentes, no aparecen de ninguna manera hasta que la materia física común haya podido organizarse, evolutivamente, en un sistema lo suficientemente complejo.
La otra gran corriente, ya clásica, sobre el denominado problema ontológico es el materialismo y dentro de este enfoque estarían el materialismo reduccionista y el materialismo eliminativo, fundamentalmente.
Sobre el primero, también conocido como teoría de la identidad, cabe decir que “su afirmación central es la simplicidad misma: los estados mentales son estados físicos del cerebro”. Además cada tipo de estado o proceso mental es numéricamente idéntico (es una y la misma cosa que) a algún estado o proceso físico dentro del cerebro o del sistema nerviosos central.
Sin embargo, para el materialismo eliminativo no podrán encontrarse las correspondencias biunívocas dentro del marco de referencia psicológico que utilizamos corrientemente porque según este enfoque, el actual marco de referencia de términos psicológicos aceptados es una concepción falsa y radicalmente engañosa sobre las causas de la conducta humana y la naturaleza de la actividad cognitiva. El materialismo eliminativo  aboga por la eliminación lisa y llana de la ontología de una teoría anterior (la existente en la actualidad) y su cambio por una nueva ontología con un marco de referencia no basado en las concepciones psicológicas de la vida corriente.
Lo cual nos conduce directamente al problema semántico, que analizaremos tras el epistemológico.
 El problema de las otras mentes trata de resolverse mediante la observación de la conducta, incluida la conducta verbal, de otras personas o seres dotados de mente. Por ejemplo, a partir de sonrisas y risas podemos inferir placer. Pero el problema aparece en conocer qué es lo que justifica  los tipos de inferencias. Dicho de otro modo, inferir la aparición (oculta) de ciertos estados mentales,  a partir de la aparición de ciertas conductas observables. Esto nos lleva a suponer que existen conexiones entre conductas y estados mentales que podrían ser generalizables, aunque a ciencia cierta sólo podemos observar la mitad de la conexión, la conducta de la persona  o del ser dotado de ciertos estados mentales.
Sin lugar a dudas el llamado argumento de la analogía es el más extendido para dicha justificación: “si las generalizaciones valen para mí, también deben ser válidas para otros seres humanos”. Pero nuevamente estamos cayendo en una forma de conductismo para explicar realmente la existencia de estados mentales.
Igualmente complejo es el  problema de la autoconciencia que, al menos, requiere el autoconocimiento de uno mismo, pero no solo el conocimiento de los propios estados físicos, sino también de los propios estados mentales y según el enfoque más contemporáneo se trataría de una actualización permanente  en forma de autopercepción de nuestros propios estados mentales, al igual que requerimos constantemente de nuestra percepción del mundo circundante y nuestros estados físicos. Algo que contrasta con el enfoque tradicional sobre la introspección la cual no estaría mediada o mediatizada por impresiones o sensaciones de algún tipo sino que sería algo inmediato  y directo. La mente se conoce a sí misma en primer lugar, de un modo único, y mucho mejor de lo que puede llegar a conocer el mundo externo, y por tanto, es lógicamente imposible que esté equivocada.
Este punto de vista tendría que ver con uno de los enfoques semánticos (que en realidad están íntimamente asociados al problema ontológico y epistemológico)  el que se denomina de ostensión interna. Según este enfoque una manera habitual de incorporar un término al vocabulario de alguien, por ejemplo: caballo, consiste en mostrarle un caso concreto del tipo correspondiente y decirle algo así como: “Eso es un caballo”; según este enfoque algo similar sucede con los términos del lenguaje psicológico tradicional que designan estados mentales. Cuando pensamos en vocablos como dolor, comezón o sensación de rojo, la fuente obvia de conocimiento parece ser la ostensión, pues según esta teoría cómo podría uno conocer el significado de alguno de estos términos si no hubiese experimentado nunca un dolor, comezón o sensación de rojo. Nos dice el autor que a primera vista esto parece imposible y es lo que se ha denominado “el criterio normal”.
Sin embargo, según los conductistas el significado de un término mental queda establecido por las múltiples relaciones que mantiene con algunos otros vocablos “vocablos que se refieren a circunstancias y vocablos por todos observables”, lo que a su vez, supera el solipsismo semántico al que conduce la teoría de la ostensión interna. A pesar de que los seguidores del “criterio normal” están dispuestos a sostener la idea que en el mundo de las sensaciones el lenguaje es irremediablemente privado, Wittgenstein intentó demostrar, con bastante éxito, que la posibilidad de un lenguaje necesariamente privado era algo absolutamente imposible “pues ningún término puede tener sentido en ausencia de conexiones sistemáticas con otros. Al parecer, el significado es algo que un término sólo puede tener en el contexto de un sistema de otros términos conectados entre sí por medio de enunciados generales que los contengan”. Si esto es así podría haber una explicación y predicción de las conductas a partir de leyes o enunciados generales que conecten los diversos estados mentales con “ 1) otros estados mentales, 2) circunstancias externas y 3) conductas manifiestas”.
Por tanto, dentro del problema semántico podríamos decir que “puesto que el significado surge a partir del lugar que ocupa un elemento en una red de supuestos  y  a partir de la función conceptual resultante que cumple el elemento en la economía inferencial actual del sistema, por tanto [se puede decir] que nuestros estados mentales pueden tener el contenido proposicional que tienen  nada más que a causa de sus intrincados rasgos relacionales. Esto significa que no hay ningún problema en suponer que estados físico puedan tener contenido proposicional, puesto que en principio fácilmente podrían poseer los rasgos relacionales correspondientes”.

El libro continúa analizando de manera descriptiva los avances en  neurociencia tanto desde el punto de vista evolutivo como desde la neurofisiología y la neurobiología y además hace un repaso de los avances en la denominada Inteligencia Artificial. También nos hace una llamada de atención sobre el hecho de que el problema cerebro/mente o filosofía de la mente sigue estando presente en filósofos posteriores a Descartes, con quien empezábamos esta reseña. Baste recordar lo que Immanuel Kant afirmaba en la Crítica de la razón pura “ que la experiencia humana conocida del mundo material es en gran medida construida por la mente humana en actividad” y sigue Kant “el mundo de los sentidos internos, el mundo de las sensaciones, pensamientos y emociones, también es un mundo construido. Del mismo modo en que la mente accede al mundo externo, el acceso de la mente a sí misma también está mediatizado por sus propias contribuciones estructurales y conceptuales […] y en general creía “que las cosas así como son (independientes de la percepción y conceptualización humanas) son incognoscibles por los seres humanos para siempre”.  Frente a este enfoque de construcción objetivizante del mundo interno y externo, la fenomenología de Husserl quiere encontrar en la búsqueda introspectiva de las actividades de la mente la revelación de la fuente de nuestros “contenidos” mentales, los cuales nos conducen a un conocimiento purificado e incuestionable de un yo trascendental individual detrás del yo empírico o fenomenológico. Y es que la idea de que se puede tener algún conocimiento supracientífico del yo, alguna forma especial de conocimiento sobre sí mismo, es bastante común a lo largo de la historia.

Juan Carlos Hernández Clemente.
Madrid, 2018

Bullshit Jobs .Trabajos de Mierda , una teoría
David Graeber
Editorial Ariel




Tras leer el libro de David Graeber, a uno le queda la idea de que los trabajos inútiles “de mierda” proliferan en gran parte porque una forma de   capitalismo gerencial extractivo va dominando todas las economías del mundo, especialmente las ricas. Se crean infinidad de trabajos que las personas sienten que no contribuyen en nada a la mejora de la sociedad y como consecuencia de esta falta de valor social de su trabajo, al que cada vez deben dedicar más tiempo, las personas sufren y se sienten infelices. Ya Marx había alertado de que “solo el tiempo de trabajo socialmente necesario determina la magnitud de su valor” y por ello dedicar más tiempo del necesario al trabajo no genera más valor sino solamente frustración.
A partir de las opiniones de más de 200 empleados de diversas  disciplinas, el autor considera que un trabajo de mierda es un empleo tan carente de sentido, tan innecesario o tan pernicioso que ni siquiera el propio trabajador es capaz de justificar su existencia, a pesar que como parte de las condiciones de empleo, dicho trabajador se siente obligado fingir que no es así.  Ya en 1930 John Maynard Keynes, acuñando el término, “desempleo tecnológico” predijo  que  la automatización provocaría  un desempleo masivo, pero este hecho se ha ocultado creando innumerables empleos ficticios para que  no se note, aunque algunos estudios consideran  que entre un 50 i 60 % de la población se ha quedado sin un trabajo real.
Este tipo de fenómeno  no hace distinción entre el sector público o privado, de hecho, entre 1975 y 2005 el crecimiento de supervisores y administrativos en las universidades publicas americanas se incrementó un 66%, mientras que en las privadas aumento un 135%, Aunque muchos son los sectores que generan puestos de trabajo inútiles , incluido el sanitario, donde realmente es importante la proliferación del trabajo de mierda es en el sector financiero.
¿Como es posible que en una sociedad capitalista exista tal grado de ineficiencia que permitan mantener tantos trabajos inútiles?. La respuesta que da Graeber, es que en un sistema político-económico basado en la apropiación y distribución de bienes antes que en su fabricación, traslado y mantenimiento, una parte de las personas se dedica a mover los recursos de un lado para otro, organizándose en una compleja jerarquía de múltiples niveles, cargos con nombres sofisticados que ocupan personas que pasan la mayor parte del tiempo tratando de imaginar que pueden hacer. Dentro de estos sistemas jerárquicos, que recuerdan al feudalismo, la frontera entre siervos y subordinados a menudo se difumina, ya que la obediencia a los superiores suele ser un elemento crucial del trabajo. A semejanza de la edad media, el objetivo de este “feudalismo gerencial” es conseguir el máximo botín mediante un sistema de extracción de rentas de los plebeyos. La mayoría de los que reciben los beneficios son a la vez señores y vasallos que se distribuyen favores políticos y recompensan las fidelidades. 
Graeber distingue cinco tipos de empleados que realizan trabajos de mierda:
Los lacayos, que se crean porque los que ocupan un puesto de poder en una empresa ven a los subalternos como un signo de prestigio -secretarias, recepcionistas, subordinados con cargos rimbombantes pero nulo contenido-.
Los esbirros, que se contratan por un deseo de superioridad (si nuestros rivales contratan a un prestigioso bufete de abogados nosotros no vamos a ser menos) –también forman parte de este grupo los vendedores telefónicos, abogados corporativos, grupos de presión bancarios- mayormente son personas que intentan que otras personas hagan o compren cosas que no desean.
Los parcheadores, que existen porque a veces a las empresas les resulta más difícil arreglar un problema que lidiar con las consecuencias - muchos servicios de atención al cliente o de información de demoras, de técnicos programadores y reparadores de déficits de diseño a los que el buen funcionamiento de las empresas haría innecesarios.
Los marcacasillas, que están ahí porqué en muchas grandes empresas son más importantes las pruebas de que una acción se está realizando que la acción en sí misma – una práctica que parece que va extendiéndose sin fin en el entorno sanitario -.
Los supervisores, que representan diversas formas de autoridad impersonal y que pueden realizar un “trabajo de mierda” si considera que los subordinados son perfectamente capaces de realizar su trabajo sin su intervención, o más perjudiciales si encargan trabajos inútiles del que después supervisaran su cumplimiento.
Las personas atrapadas en alguno de estos tipos de trabajos pueden sufrir “el trauma de la influencia fallida” al sentir que hacen algo inútil y tienen que fingir que hacen algo útil. Es un ataque al ego de la persona y a los propios cimientos que le sostienen como individuo.
Hubo un tiempo en que el prestigio social se obtenía reconociendo la utilidad de lo que se hacía o se fabricaba. Uno podía sentirse orgulloso de la mesa que había hecho o del enfermo que había curado, pero esto cambio a principios del siglo XX cuando empezó a valorarse a las personas por su capacidad adquisitiva. Debe dedicarse más tiempo al trabajo insatisfactorio para poder adquirir más. Un tiempo que también cambió su significado al iniciarse la revolución industrial. Se acuñaron las expresiones de malgastar el tiempo, perder el tiempo ir a contrarreloj. El trabajo que fundamentalmente había tenido un carácter discontinuo- se sembraba y se recolectaba - se sometió a la disciplina de un horario comportando una pérdida de libertad, porque cuando un trabajador está sometido a un reloj su tiempo no le pertenece, sino que es propiedad de la persona que lo compra.
Algunas personas gracias al fingimiento logran evitar el estrago que, realizar tareas inútiles, puede suponer sobre su salud mental. En ocasiones reducen su trabajo de mierda a uno o dos días a la semana y ocupan el resto de tiempo en proyectos que realmente les interesan y les ayudan a sentirse realizados. Pero esto no siempre es posible y en muchos entornos laborales se crean dinámicas de poder sadomasoquistas que lentamente se van instaurando como una cultura laboral en la sociedad que estimula el consumismo compensatorio. El impacto es mayor en la juventud a los que se les prepara para realizar trabajos inútiles o se les entrena para fingir que trabajan.
Aunque es difícil desarrollar una medida universal para medir el valor del trabajo, no parece que este tenga valor para los demás si no lo tiene para quien lo realiza. En el libro se reseñan algunos intentos de analizar este valor social en algunas profesiones. Uno de ellos es el de la New Economics Foundation en el Reino Unido que muestra como un financiero de la banca destruye lo que equivaldría a un valor social de 7 libras por cada libra recibida de un salario de 5 millones, mientras que un operario de reciclaje por cada libra de su salario de 12.500 libras genera 10 libras de valor social.  Parecería que para muchos trabajadores rige la máxima de Epicteto, “la virtud es su propia recompensa”, y que la sociedad ha asumido que cuanto mayor valor social tiene un trabajo, (barrer la calle, hacer la higiene a un discapacitado, o trabajar en el mundo sanitario) menos se debe retribuir por él. Da la sensación que aquellos que escogen beneficiar a la sociedad y en especial los que tienen la gratificación de saber que benefician a la sociedad no tienen derecho a esperar un salario decente. Al contrario, son aquellos que tienen que sufrir por el hecho de saber que realizan un trabajo inútil o incluso nocivo, solo por dinero, los que deben ser recompensados con más dinero. 
Una alternativa a esta modelo seria reconocer que actualmente la mayor parte del trabajo no radica en producir, sino en cuidar, tratar bien a nuestros semejantes, en especial a los más cercanos. Según Nancy Folbre, a quien recurre el autor, casi cualquier forma de trabajo puede describirse como de cuidados en el sentido de que tiene como resultado actividades que cubren las necesidades de los demás.  El trabajo de cuidado siempre implica un esfuerzo de comunicación, empatía y comprensión, ponerse en el lugar del otro e intentar comprender lo que piensa y siente. La capacidad de leer las emociones de los demás es un efecto directo del trabajo, que los ricos ociosos, los gerentes y burócratas no necesitan desarrollar, por ello es comprensible que escape a su comprensión el sufrimiento de muchas personas víctimas directas o indirectas de este tipo de trabajos. 
Pero “trabajos de mierda”, no es un libro que intente aportar recomendaciones de cómo hacer frente al fenómeno de la proliferación de trabajos inútiles, sino que intenta alertar de un problema que mucha gente ni siquiera reconoce que existe. Tampoco propone iniciativas que sean difíciles de ser asumidas por las elites, o que incrementarían la “mierdificación”, sino que, apuesta por dar apoyo a movimientos ya existentes, como el que promueve la renta básica universal. Según el autor, esta renta, supondría una reducción de la burocracia asistencial, gubernamental, de fundaciones y ONGs, que lo único que consiguen es que a través de innumerables tramites se humille y se sientan maltratadas las personas que tienen derecho a una prestación asistencial. Pero, además, al tener garantizado el sustento vital, las personas no deberían estar sometidas a tratos humillantes y indignos de sus superiores jerárquicos mediante la imposición de trabajos inútiles. La mayoría de la población optaría libremente por realizarse a través de cosas que verdaderamente les interesara, muy pocos optarían por la ociosidad o por la inactividad perpetua porque también es lesiva para la salud mental.  Ciertamente algunos proyectos resultarían absurdos a la vista de determinadas personas, pero muchos otros contribuirían al bien común. En todo caso parece difícil superar el 40 % de trabajos inútiles, que los empleados sienten que realizan actualmente.
Sin duda falta profundizar buscando alternativas al problema planteado, pero es de suponer que, si el artículo publicado en 2013 “Sobre el fenómeno de los trabajos de mierda” genero tantas complicidades, en los lectores para relatar  experiencias que sirvieron para elaborar el libro, la contundencia de muchos de los argumentos, suponen una aproximación inestimable para el estudio de la evolución de la concepción futura del trabajo. 

Josep María Busquets i Font
Barcelona

Webs de interés.- 





BLOG DE HUMANIDADES MÉDICAS:
The Medical Humanities blog works in tandem with the leading international journal Medical Humanities,providing a place for succinct scholarly interventions into the conversation around medicine, as practice and philosophy, as it engages with humanities and arts, social sciences, health policy, medical education, patient experience and the public at large. The blog showcases Medical Humanities articles, provides book reviews, and intervenes in current or unfolding issues in medical humanities through submissions which are subject to rigorous editorial review. We have a Global Health correspondent and a Film and Media correspondent who promote critical conversation in these particular areas.
Brandy Schillace
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The Institute of Medical Ethics (IME)

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El Instituto publica:
Medical Humanities:
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BIBLIOTECA DIGITAL MUNDIAL
La Biblioteca Digital Mundial pone a disposición en Internet, de manera gratuita y en formato multilingüe, importantes materiales fundamentales de culturas de todo el mundo.
Los objetivos de la Biblioteca Digital Mundial son:
  • Promover el entendimiento internacional e intercultural;
  • Ampliar la cantidad y la variedad de contenidos culturales en Internet;
  • Facilitar recursos a los educadores, estudiosos y el público en general;
  • Permitir a las instituciones asociadas reducir la distancia digital dentro de y entre los países.
  • Junio de 2005: El bibliotecario del Congreso James H. Billington propone el establecimiento de una Biblioteca Digital Mundial a la UNESCO.
  • Diciembre de 2006: La UNESCO y la Biblioteca del Congreso copatrocinan una reunión de expertos con los principales interesados de todas las regiones del mundo. La reunión de expertos tuvo como resultado la decisión de establecer grupos de trabajo para elaborar normas y directrices de selección de contenidos.
  • Octubre de 2007: La Biblioteca del Congreso y cinco instituciones asociadas presentan un prototipo de la futura Biblioteca Digital Mundial en la Conferencia General de la UNESCO.
  • Abril de 2009: La Biblioteca Digital Mundial se lanza a un público internacional, con contenido acerca de cada estado miembro de la UNESCO.
Descripción: Una de las características más impresionantes de la Biblioteca Digital Mundial son las descripciones de cada artículo, que responden a las preguntas: "¿Qué es este artículo y por qué es importante? Esta información, escrita por conservadores y otros expertos, proporciona un contexto esencial para los usuarios y está diseñada para despertar la curiosidad de los estudiantes y del público general de querer aprender más acerca del patrimonio cultural de todos los países.
  • Multilingüismo: Los metadatos, la navegación y los contenidos de apoyo (por ejemplo, los vídeos de los conservadores) están traducidos a siete idiomas: árabe, chino, inglés, francés, portugués, ruso y español. Esta característica ha alargado el tiempo de desarrollo del sitio y complica su mantenimiento, pero acerca más a la Biblioteca Digital Mundial a su meta de ser realmente universal.
  • Desarrollo técnico de la biblioteca digital: El trabajo del equipo de la Biblioteca Digital Mundial con herramientas y tecnología de última generación, ha llevado a importantes avances en catalogación y en desarrollo de sitios web multilingües:
    • Se desarrolló una nueva aplicación de catalogación para responder a los requisitos de los metadatos.
    • Se utilizó una herramienta centralizada con una memoria de traducción, que evita que los traductores tengan que traducir la misma palabra o frase dos veces.
    • Se desarrolló una interfaz, que muestra el contenido de la Biblioteca Digital Mundial de manera atractiva para los usuarios no tradicionales y que fomenta la exploración de las fuentes primarias.
    • Se continúan desarrollando nuevas tecnologías, mejorando el flujo de trabajo y reduciendo el tiempo que transcurre entre la selección de contenido y la disponibilidad en el sitio.
Como ejemplo de los materiales que podéis encontrar hemos seleccionado este repertorio de links donde encontraréis los textos que a entender de la Biblioteca Mundial constituyen auténticos mojones en la Historia Universal de la humanidad:  http://project.wdl.org/publications/WDL_Firsts.pdf

Cada documento tiene un link que os permitirá consultarlo.

Pablo Oliveres
Murcia

Artículo comentado.- 



Discutir, pensar, razonar es algo que todas las personas practicamos con mayor o menor frecuencia y, por lo general, la mayoría, lo hacemos con bastante asiduidad. Por otro lado la época en la que vivimos se caracteriza por estar plagada de información, tanta que es prácticamente imposible digerir toda la que se produce diariamente sea del tema que sea (política, filosofía, religión...), es tal que nos expone a sufrir una "intoxicación". La otra cara de la moneda sería que este flujo continuo de información con base razonablemente científica, nos abre horizontes increíblemente excitantes para la conservación de nuestra plasticidad mental sin la cual se hace muy árido y duro vivir.
En cuanto a la primera palabra: discutir, me parece interesante el vídeo-conferencia en Intra Med (19 ENERO 2019) (https://www.youtube.com/watch?v=rYXTnr72OuI), del Dr. Daniel Fichtentrei:
¿Cómo discutimos? Razones, emociones y tribus morales.
Empieza preguntando si vivimos en la era de la información o de la crispación y cómo funcionan las controversias en los tiempos de la posverdad. De cómo nuestras controversias actuales expresan más lealtad a una tribu intelectual que el intercambio de ideas que busca el conocimiento común. En la era de la posverdad simulamos intercambiar ideas mientras luchamos por nuestras identidades tribales. Ninguna controversia se resuelve cuando los disputantes afirman "yo pienso", pero en realidad sienten: "yo soy". Son identidades y no ideas en pugna. Las afirmaciones dejan de referirse a los hechos (fácticas) para referise a juicios morales (normativas). Pero el "deber ser" nunca se deduce del "ser", es una falacia. Deducir oraciones normativas a partir de oraciones descriptivas es lógicamente imposible. Ejemplo: Una persona come mucho (se refiere al "ser", descriptivo); entonces esa persona debe ser golosa e incontinente (se refiere al "deber ser", normativo). En la era de la polarización y la indignación, las discusiones son insolubles porque ignoran la fisiología. La certeza es una emoción que se percibe como una cognición. Y esto es igual para quien afirma una verdad basada en pruebas como para quien afirma una falsedad sin ellas. Vivimos rodeados de afirmaciones plausibles, creíbles, pero falsas. La verdad se ha subordinado a las pasiones. Este fenómeno no es ni inocente, ni espontáneo, es manipulativo.
Neurobiología de la toma de decisiones: "El  conflicto es entre una decisión impulsada por la COGNICIÓN y otra impulsada por la EMOCIÓN. Una vez decidido, la corteza frontal envía órdenes a la "corteza premotora", que las pasa a la corteza motora, que las pasa a los músculos. Y se produce un comportamiento o conducta".

AIAS Guest Lecture: John Tooby, Prof. at University of California Santa Barbara, US

Orwell meets Darwin: Collective stupidity and the evolutionary politics of information

(Orwell se encuentra con Darwin: la estupidez colectiva y las políticas evolutivas de la información)
http://aias.au.dk/events/show/artikel/aias-guest-lecture-john-tooby-prof-at-university-of-california-university-of-california-santa-bar/
La resolución exitosa de problemas requiere reunir toda la información verdadera relevante disponible, pero los investigadores han demostrado que los sujetos recuerdan los buenos argumentos de su lado y los malos argumentos de los oponentes. Si las coaliciones compiten en una forma colectiva, de suma cero para el estado (derecho relativo para determinar resultados), los criterios para aceptar información, y para permitir que se vuelva operacionalmente inferencial, deben variar con su efecto probable sobre el derecho relativo de la coalición. El valor de la verdad solo debe ser un factor en la medida en que sea demostrable públicamente de manera inminente, y por lo tanto, la aceptación de errores puede ser desacreditadora La epidemiología del relativismo debe hacer un seguimiento de la estimación implícita de cómo las reclamaciones de la coalición central podrían ser evaluadas objetivamente. La polarización y el aumento de la identificación de la coalición deben asociarse con una búsqueda reducida de la verdad. La argumentación que se dirige directamente al estado de los rivales (por ejemplo, los argumentos ad hominem) debe experimentarse como no falaz y relevante porque el objetivo real es el estado de suma cero, no el descubrimiento de la verdad. Nuestras arquitecturas cognitivas deben diseñarse para poner en cuarentena conjuntos de representaciones subversivas al estado de coalición, lo que hace que gran parte de nuestro conocimiento quede paralizado e inerte. Los especialistas en la generación y transmisión de representaciones cultivan sistemas de creencias emergentes sobre su propia autoridad moral y experiencia que sistemáticamente exageran su imparcialidad, precisión y libertad frente a la corrupción. Esto impulsa la dinámica de opinión de las élites entre los intelectuales en los países avanzados, no menos que la política de los mandarines, los brahmanes, los mulás, el clero, los rabinos y otros conjuntos de escribas que saben leer y escribir.
El éxito en la resolución de problemas requiere juntar toda la información verdadera relevante disponible, pero los investigadores han demostrado que los sujetos recuerdan los buenos argumentos de su lado y los malos argumentos del oponente. Si las coaliciones compiten en una forma colectiva de suma cero por el estatus (derecho relativo para determinar los resultados), entonces los criterios para aceptar información y permitir que se vuelvan inferencialmente operativos deberían variar con su efecto probable sobre el derecho relativo de la propia coalición. El valor de la verdad solo debe ser un factor en la medida en que sea demostrable públicamente de forma inminente y, por lo tanto, al abrazar los errores corre el riesgo de ser desacreditado. La epidemiología del relativismo debería rastrear la estimación implícita de cómo les iría a los reclamos centrales de coalición si se evaluaran objetivamente. La polarización y el aumento de la identificación con la coalición deberían asociarse con una reducción de la búsqueda de la verdad. La argumentación dirigida directamente al estado de los rivales (por ejemplo, los argumentos ad hominem) debe ser experimentada como no falsa y relevante porque el objetivo real es el estado de suma cero compitiendo, NO el descubrimiento de la verdad. Nuestras arquitecturas cognitivas deben diseñarse para poner en cuarentena conjuntos de representaciones subversivas del estado de coalición, dejando paralizadas e inertes grandes partes de nuestro conocimiento. Los especialistas en la generación y transmisión de representaciones cultivan sistemas de creencias emergentes sobre su propia autoridad moral y experiencia que sistemáticamente exageran su imparcialidad, precisión y libertad frente a la corrupción. Esto impulsa la dinámica de la opinión de élite entre los intelectuales en los países avanzados, al igual que la política de mandarines, brahmanes, mulás, clérigos, rabinos y otros grupos de escribas letrados." Prof. John Tooby
  • Los juicios morales no surgen de la razón, sino del instinto, lo cual nos impide escuchar y entender a nuestro adversario y convierten el debate público en un griterío en el que todos creemos tener razón.
     
  • Enfatizar las identidades tribales es una idea muy mala en una democracia diversa.
     
  • La verdad más básica de la psicología social es el proverbio beduino que dice: “Yo contra mi hermano. Mi hermano y yo contra mi primo. Mi hermano, mi primo y yo contra el forastero.”
     
  • Cada vez que hay una nueva tecnología de diseminación de la información, desde la imprenta a la televisión, la televisión por cable, internet o las redes, cambia el equilibrio de las relaciones sociales y se forman grupos de maneras más nuevas y más rápidas. Somos muy propensos al tribalismo y a creer cualquier cosa que nos haga a nosotros buenos y a los otros malos, e internet y las redes sociales han permitido a la gente que crea cualquier cosa horrible sobre el adversario. Esto contribuye a crear un odio y miedo hacia el otro lado, a desarrollar una cultura emergente que a veces llaman posverdad. No tenemos buenas formas de limitar o examinar información que se extiende ampliamente.
     
  • Para entender cualquier grupo tienes que entender qué es sagrado para ellos. Alrededor, hay un espacio de ignorancia motivada en cuanto conviertes una cosa en algo sagrado estás dispuesto a pisotear o descartar otros valores.
     
  • La psicología moral normal juzga a la gente por sus intenciones. Si alguien se choca contigo sin querer por la calle, no creemos que sea agresivo, que deba ser castigado. Solo debe pedir disculpas y ya está. Si es intencional, si alguien te empuja, pensamos que es más grave. Pero en este cambio del lenguaje para ganar batallas retóricas, algunas subculturas políticas han desarrollado la idea de que no importa la intención sino el impacto. Si un miembro de un grupo demográfico protegido se siente incómodo por algo que se dice, la persona que ha dicho esas palabras ha cometido un acto de agresión, aunque las palabras sean un elogio o una expresión de curiosidad por el origen de alguien.
     
  • Hay que convencer a la gente para que renuncie a las afiliaciones tribales, enseñarles a conceder el beneficio de la duda, la capacidad para hablar con quienes son diferentes. Si sabemos hacer eso, la diversidad es una verdadera bendición. Pero si no, solo trae sospecha mutua y odio, se convierte en una maldición.

Interesante exposición que centra y desmenuza el complejo y enrevesado terreno de la discusión, no solamente en el campo de la política también con los diferentes.

Fernando Orozco
Zaragoza

NOTA DEL CONSEJO DE REDACCIÓN: En el próximo número Iatrós publicaremos los artículos que ilustran las otras dos palabras escogidas por nuestro autor, Fernando Orozco: pensar y razonar. No os lo perdáis.