CIRCULO DE LECTURA EN HUMANIDADES MEDICAS Y FILOSOFIA DE LA MEDICINA.- FUNDACION LETAMENDI- FORNS, FUNDACION IATRÓS Comité Editorial: Enrique Baca, José Lázaro, Francesc Borrell. Editores de àrea:Juan Carlos Hernández Clemente. Mabel Marijuan Angulo. Director del blog: F. Borrell Carrió; Secretario de Redacción: Juan Medrano Albeniz.

BOLETIN IATROS

ISSN 2014-1556

Este Boletín tiene por objetivo difundir y compartir comentarios de libros y artículos en Humanidades Médicas y Filosofía de la Medicina y difundir las actividades de la Fundación Letamendi Forns y Fundación Iatrós.
 BOLETIN IATROS, MAYO 2017.

CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.-  Association for the Advancement of Philosophy and Psychiatry
Comentario de libros.-  Bunge, Mario.- Filosofía para médicos; Aramburu F. Patria.
Webs de interés.-  Suicidio asisitido y la depresión como enfermedad terminal.
Obra de teatro comentada.- Sócrates de M.Gas y A. Iglesias.
Video recomendado.- “Cuando yo no esté”, de Yuval Noah Harari.

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Noticias.- 

La Association for the Advancement of Philosophy and Psychiatry acaba de publicar su Boletin  2017, 24(1) dedicado íntegramente al libro de  Peter Zachar  A Metaphysics of Psychopathology
(MIT, 2014).

Magníficas colaboraciones y comentarios que podeis descargar gratuitamente desde aquí.

El libro aborda los principales retos de la epistemología aplicados a la psiquiatría: pragmatismo, esencialismo, nominalismo, concepto de trastorno, de enfermedad… 

Comentario de libros.-

Bunge, Mario.- Filosofía para médicos.  Editorial: Gedisa, 2012


Desde la misma introducción del libro el autor nos indica que el buen médico, a diferencia del curandero, pone en práctica diariamente, en general sin saberlo, todo un sistema filosófico, constituido por
(1) una ontología materialista (aunque no fisicista) y sistémica (aunque no holista);
(2) una gnoseología realista, escéptica y cientificista;
(3) Una praxiología científica y una ética humanista.
Este fundamento filosófico que el autor asigna al buen médico lo va diseccionando a lo largo del libro. Comienza haciendo un repaso a las diferentes etapas por las que ha pasado la historia de la medicina dividiéndola en cuatro periodos: primitivo, arcaico, moderno temprano y contemporáneo. El recorrido es breve pero muestra las notas precisas que van configurando la medicina actual. Se para, lógicamente, en la Escuela hipocrática  a la cual debemos, entre otras cosas, el reconocer que las enfermedades son procesos naturales que nada deben a los dioses, que la enfermedad de cada clase tiene su curso peculiar, que la mayoría de los males se curan sin intervención, que será el empirismo, o apego a la experiencia, el modo de ir adquiriendo conocimiento alejándolo, de este modo, de  las creencias mágico-religiosas que dominan una gran parte de la historia de la medicina y que siguen presentes ,hoy mismo, en ciertas prácticas denominadas medicinas alternativas, complementarias  o no convencionales, a las cuales nuestro autor denomina curanderismo actual, exento de base y comprobación científica. Un paso más que se da desde la antigüedad clásica es que se comienzan a generar hipótesis, como método de estudio, por ejemplo, sobre el equilibrio somático, la cual aunque fantasiosa por carecer de soporte empírico, es materialista, lo que supone un enorme avance sobre las fantasías espirituales anteriores. Sobre el periodo clásico grecorromano, nos dice, que la medicina propiamente dicha- la que procuraba sanar sin magia ni religión- fue favorecida por la ontología naturalista de los filósofos presocráticos y estoicos, así como el racionalismo y el aprecio por la investigación por parte de Aristóteles y su escuela.
La medicina moderna no reemplazará, de modo inmediato, a la tradicional sino que según Bunge, “fue producto de una convergencia de la medicina hipocrático-galénica con la anatomía (Vesalio), la fisiología (Harvey), la mecánica (Borrelli), la química (van Helmont) y la microscopía (Hooke)” resultando de todo ello que en el curso del siglo XVII la medicina se adapta a una visión del mundo materialista, y por tanto secular, así como a una gnoseología racionalista y empirista que preparan la revolución científica de los siguientes siglos.
Para nuestro autor, curiosamente, “la partera del extraordinario desarrollo científico del siglo XIX no fue la filosofía universitaria, sino la cosmovisión del ala radical de la Ilustración francesa: la concepción secular, racionalista, materialista, realista, cientificista y humanista elaborada por Holbach, Helvétius, Diderot, La Mettrie y amigos y colegas de la gran Encyclopédie”.
Las características fundamentales de esta filosofía son: una lógica que transita del dogmatismo al racionalismo; una ontología que sustituye al idealismo por  el materialismo; en el aspecto gnoseológico se cambia el empirismo por el cientificismo, en el praxiológico se cambia la contemplación por la acción; en el ético se pasa de una moral del deber al humanismo, igualitarismo y utilitarismo y, por último, en el plano político se pasa del liberalismo monárquico al democrático.
Estas serán las bases filosóficas sobre las que nacerá la medicina contemporánea. Si la investigación biomédica se había centrado en la disección observacional y especulativa hasta mediados del siglo XIX, a partir de 1865 con la publicación del libro Introducción al estudio de la medicina experimental de Claude Bernard sobre experimentos fisiológicos controlados, la experimentación superará a la observación porque como Bernard explicó permite comprender el control de las variables y de este modo descubrir nexos causales.
Este es considerado el arranque de la medicina contemporánea  donde junto con la fisiología, la biología celular, la bioquímica, la farmacología y la bacteriología, todas ellas nacidas en el siglo XIX, permitirán comprender los mecanismos de las enfermedades  y con ello el diseño de terapias, que no solo actúen sobre los síntomas o signos de la enfermedad, sino sobre sus fuentes , sobre su etiología..
El libro, de gran profundidad, sobre todo lo que abarca la Teoría de la Medicina también estudia todo lo relativo al hecho de enfermar, en sus formas subjetivas, objetivas y sociales, así como se detiene rigurosamente en la dificultad del diagnóstico, en la construcción del mismo. Sobre el diagnóstico nos dice “el principal motivo sobre la dificultad del problema del diagnóstico es que es inverso: se trata de remontar de síntomas a mecanismos, de efectos a causas, de productos a insumos, del presente al pasado, de conclusión a premisas […] A la dificultad intrínseca del problema se agregan, por supuesto, las trampas del razonamiento espontáneo. La más común de ellas parece ser el “anclaje” o fijación de las primeras impresiones, los primeros datos y las primeras conjeturas [...] pero la práctica médica no se ajusta, en suma, ni al apriorismo dogmático que pretende conocer sin observar, ni al empirismo que busca datos a tientas. El buen médico combina hipótesis con datos, es lo que puede llamarse racioempirista.
Tras analizar la evolución de la farmacología, los tratamientos, los ensayos clínicos como base científica de la medicina actual, también nos habla de la necesidad de una ética médica individual humanista. Descarta otras corrientes éticas, como las éticas religiosas, deontológicas, contractualistas, utilitaristas, individualistas radicales o libertarias y globalistas para centrarse en la humanista o agatinista, la cual es una combinación de egoísmo con altruismo y cuya máxima es: Disfruta de la vida y ayuda a vivir. Para nuestro autor es la única que consagra los derechos y deberes del individuo reconocidos en sociedades avanzadas. La aplicación del humanismo a la medicina comporta las siguientes normas especiales:
N1 Todo ser humanos consciente es dueño de su propio cuerpo.
N2 Todos tenemos el derecho moral a asistencia médica.
N3 Todos tenemos el deber moral de cuidar la salud propia y del prójimo, así como de mantener nuestro entorno en buen estado sanitario.
N4 El trabajador de la salud debe asistir a sus pacientes usando solamente medios aprobados por la investigación biomédica más reciente a su alcance.
N5 Los trabajadores de la salud procuraran respetar la norma de William Osler: “Seguridad absoluta y pleno consentimiento”.
N6 Es deber de los médicos proteger a sus pacientes de las exigencias de sectas religiosas y seudomedicinas que pongan en peligro su salud.
N7 Los trabajadores de la salud tiene derecho a asegurarse contra juicios por errores médicos, así como agruparse en sindicatos.
Por último, nos dice que la medicina es en parte ciencia básica, en parte ciencia aplicada y en parte tecnología. Y el ejercicio de la medicina es una artesanía de alto fuste. Como ciencia que es debe basarse o fundamentarse filosóficamente en: su materialismo, realismo, sistemismo, cientificismo y humanismo.

Juan Carlos Hernández Clemente
Madrid, abril 2017.


Aramburu F. Patria. Edit Tusquets. Barna 2016.

Con la venia de los editores de este Boletín Iatros me atrevo a traer a colación un libro que no es ensayo, pues aparenta novela, pero admitámoslo, hay novelas que son casi tesis doctorales. Y esta novela tiene mucho de tesis, quizás no doctoral, pero sí tesis sociológica, humana y un poco, solo un poco, política.

Patria no es una gran novela, pero es una novela oportuna, de lenguaje cotidiano, de escenas incluso dolorosamente cotidianas, un relato  sin pretensiones, o quizás con la única pretensión de dar voz auténtica, voz ingenua, voz sencilla a los personajes que han sido sujetos y objetos de la violencia etarra.

Lo que mas me ha impresionado de este libro es la sobriedad y el conocimiento preciso de lo que allí se habla. Por sus páginas se desliza la vida de un talde, la vida de una estudiante semi-emancipada, de un trabajador de Altos Hornos, de las tabernas abertzales, la vida de un hospital…. Y sobre todo el ambiente en un pequeño pueblo euskaldun, al que no le falta ni su párroco mesiánico ni  las amas (madres) y aitas (padres) que esconden sus emociones tras un frágil velo de fortaleza.

La disposición de los materiales obedece a un lenguaje cinematográfico. Ocurren pocas cosas para 600 páginas, porque lo que se cuenta es la historia íntima de unas familias rotas por la violencia. Sin estridencias ni malabarismos, (he ahí donde reside el poder del libro). Y siempre con suficientes notas visuales como para que el lector permanezca en un contexto verosímil…. y sea fácil una adaptación televisiva (?)….

¿Qué hace posible que un escritor pueda y sepa entrar en una historia tan local para hacerla universal, una historia sobre todo para vascos pero que interesa a españoles, europeos y posiblemente a personas de otros continentes?    Precisamente explicar lo local, lo particular, con suficiente conocimiento como para interesar a un lector ávido de comprender. Suficientemente expresivo para que emerja el sujeto, la persona. Y eso logra Patria.

Las enseñanzas a las que cada lector puede llegar pueden ser muy diversas. En mi caso extraigo como novedad que la actividad etarra se sucedía en una absurda monotonía de argumentos y violencia, con mas improvisación y torpeza que estrategia, con la complicidad de muchas personas a las que repugnaba la violencia pero les podía mas el miedo a enfrentarse “a los suyos”…. Al final el gregarismo, el sentirse familia, camaradas, es mas importante que los argumentos o los razonamientos. ¡Dar sentido a nuestras vidas aunque sea a costa de sacrificarlas!. Ganar el reconocimiento del pueblo, (“mi pueblo”), lograr aprecio de estas personas que son las que quiero, las únicas que son importantes “para mí”. Como afirma Lázaro en su libro “la violencia de los fanáticos”, el fanático no mata por odio, mata también por amor, amor a lo que considera “lo suyo” y  “los suyos”.

Aramburu consigue un libro sencillo pero profundo en los detalles. Entra en el alma de sus protagonistas y sin rubor, ni pudor, ni hipocresías, los lanza al escenario, y ellos nos explican los resortes secretos de sus actos, sus ilusiones, sus decepciones…  Eso hace de esta novela la tesis doctoral que nos explica cosas que un sociólogo a duras penas podría…. Como se perpetuó una violencia absurda y gratuita, como esta violencia carcomió y empobreció una sociedad, y qué fácil resulta destruir antes que construir. Una novela triste por lo próxima, por lo real.

Pablo Oliveres
Murcia


Webs de interés.- 

Sobre la declaración de la APA en torno al suicidio asistido. Como recogimos en este boletín, en diciembre de 2016 la APA formuló una sucinta declaración afirmando que la asociación, en concordancia con la posición al respecto de la Asociación Médica Americana, “sostiene que los psiquiatras no deben prescribir o administrar ninguna intervención para causar la muerte de personas que no sean enfermos terminales”. A partir de ahí, Komrad, en Psychiatric Times, plantea los riesgos que entraña la admisión como criterio válido para suicidio asistido de enfermedades mentales que causen sufrimiento sin ser terminales. El autor se apoya en la alarmante (por abundante) casuística de países donde se contempla la posibilidad.

¿Es la depresión una enfermedad terminal? En relación con el comentario anterior, George, en el AMA Journal of Ethics, presenta y comenta un caso que sirve para desarrollar la pregunta y plantea el valor terapéutico de la esperanza.


Juan Medrano
Bilbao

Obra de teatro comentada.- 

Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano


AUTORES: Mario Gas y Alberto Iglesias
DIRECCIÓN: Mario Gas
REPARTO:
José María Pou
Borja Espinosa
Carles Canut
Guillem Motos
Amparo Pamplona
Ramon Pujol
Pep Molina

ESCENOGRAFÍA: Paco Azorín
VESTUARIO: Antonio Belart

COPRODUCCIÓN: Teatre Romea, Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y Grec 2015 Festival de Barcelona
COLABORACIÓN: Teatre-Auditori. Sant Cugat


Aplausos entusiastas al final de la obra. Resulta curioso cuando la platea de un teatro estalla en aplausos y uno se siente de otro planeta, como si la obra que acaba de presenciar fuera otra diferente a la que la audiencia aplaude.  ¿Qué (me) ocurre, por qué a mi no me ha gustado Sócrates de Mario Gas?

Básicamente porque la he encontrado previsible, aburrida y pretenciosa. Previsible porque la historia que relata no se aparta un ápice de lo que mas o menos todos sabemos sobre el personaje.  Aburrida porque desde el primer minuto ya sabemos cual es la intención de los autores: loar el mito, tapar las grietas del personaje, conectar con las cuitas políticas del “ahora mismo”, en un consabido ejercicio de bonismo. Pretenciosa porque oculta con un lenguaje mas o menos rimbombante, mas o menos filosófico, la vacuidad del guion e incluso de los argumentos de fondo.

Sabemos poco de la vida de Sócrates, y lo que sabemos es sobre todo por Platón, su alumno. Pero con lo poco que sabemos adivinamos que fue un excéntrico, que desatendió los deberes de padre y esposo… aunque tuvo gran habilidad dialéctica. Introdujo, ciertamente, un tipo de diálogo inusual: en lugar de oponer argumentos a los de su adversario, seguía su hilo argumental llevándole a flagrantes contradicciones. El sentido común es el menos común de los sentidos…

Ahora bien, este método de razonamiento, ¿perseguía la verdad?, ¿puede compararse al método de deliberación moral que nos propone por ejemplo, Diego Gracia? Releyendo los diálogos mas bien me parece que el último fin de Sócrates es ante todo  demostrar su superioridad intelectual. Hubiera sido fácil introducir estos matices en relación a su muerte: ¿renunciaba a salvarse por auténtico amor a unas leyes que él mismo denunciaba por injustas, o prefería inmolarse para acrecentar su ego? ¿Fue su muerte un ejercicio de generosidad, un grito a la libertad, o la consecuencia lamentable de su testarudez?

Y los actores, la escenografía, las luces…  Correctos. ¿El mejor? Carles Canut, sin duda. Muy correcta Amparo Pamplona en su papel de esposa, protagonizando el mejor monólogo de la obra. ¿Josep María Pou? Previsible como la obra misma, Pou haciendo de Pou. Un papel que le cae bien, que le exige poco y al que poco da. ¿Para qué esforzarse cuando el público está obligado, (sí, obligado), a aplaudir, so pena de quedar en el bando de los políticos  corruptos? En cuanto a la escenografía… echo en falta creatividad, riesgo, (¡Ay, si estuviera aquí Pascualín!).

En fin, vayan a ver ustedes Sócrates, les va a gustar. Mas del 80% de espectadores la aplauden, eso algo quiere decir. Todo lo dicho hasta aquí es un problema mío, ya lo se. Disculpen las molestias.

Francesc Borrell
Sant Pere de Ribes.


  
Vídeo recomendado.-

“Cuando yo no esté”, de Yuval Noah Harari.

Iñaki Gabilondo entrevista a Yuval Noah Harari. El historiador israelí es autor de libros como 'Sapiens. Breve historia de la humanidad' y de ”Homo Deus”. La tesis que defien es que la especie humana como tal se aproxima a su propio fin. Ello se debe a la revolución genética, tecnológica y de pensamiento abstracto, (léase inteligencia artificial). Pasaremos de la biología del carbono a la del sílice. Esta nueva vida y nueva conciencia basada en elementos mas estables y menos menesterosos, convertirán la conciencia en algo “exportable” a otros planetas menos amables que la Tierra. En el interín los seres humanos crearemos entornos altamente robotizados que nos harán cambiar radicalmente de prioridades y de valores.

La entrevista consta de dos partes. Insertamos la primera, pero fácilmente el lector encontrarà la continuación en youtube.

La Redacción.-