BLOG LÍDER EN HUMANIDADES MEDICAS Y FILOSOFIA DE LA MEDICINA.- FUNDACION LETAMENDI- FORNS Comité Editorial: Francesc Borrell. Juan Carlos Hernández Clemente. Director del blog: F. Borrell Carrió; Secretario de Redacción: Juan Medrano Albeniz.

BOLETÍN IATROS ISSN 2014-1556

Este Boletín tiene por objetivo difundir y compartir comentarios de libros y artículos en Humanidades Médicas y Filosofía de la Medicina y difundir las actividades de la Fundación Letamendi Forns y Fundación Iatrós.
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BOLETIN IATROS DICIEMBRE 2013

CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.-  In memoriam: Albert Jovell.
Comentario de libros.-  Damasio A. Y el cerebro creó al hombre. Destino. Barna 2010, 540 pag con índice temático.
Artículo especial.- ¿Reduccionismo o multiperspectivismo? El análisis de la violencia en la obra de Pinker. Lázaro J.
Webs de interés.-  Revista de medicina y cine.
Artículo comentado.-  Cómo leer (bien) un libro.  
Vídeo recomendado.-  Origen y desarrollo de la declaración de Helsinki, de Rafael del Re.
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Noticias.- 
1) FALLECE ALBERT J. JOVELL, IN MEMORIAM.-
Albert Jovell (Barcelona, 1962)  estudió  medicina y sociología y realizío un doctorado en salud pública en la Universidad de Harvard. Fundador del Foro de Pacientes  nos  ha dejado diversos libros y una multitud de artículos. Infatigable trabajador, ha convivido muchos años con el cáncer y -como pocas personas- ha sido consciente del pronóstico de su enfermedad. Le rendimos un modesto homenaje recordando esta entrevista en TV2 y en El País.


Quisiéramos destacar las siguientes frases de la entrevista que hemos escogido:

“En un aspecto ha cambiado de forma radical: he aceptado mi muerte. Mi muerte joven, quiero decir. Creo que ya no puedo esperar de la vida mucho más. Pero no hay hipocondría y tampoco tengo miedo. Acepto que he tenido mala suerte, pero la enfermedad también me ha reforzado. Observo las cosas con más distanciamiento.”

“Ahora me conformo con cosas muy sencillas. Ya me han dado premios, ya he tenido reconocimiento profesional, me siento colmado. Para mí, el verdadero héroe es el médico que, como hacía mi padre, se pasa la tarde del domingo estudiando mi caso.”

“Una sociedad que no está acostumbrada a convivir con quienes sufren”
Las reflexiones de Albert Jovell: saber adaptarse al sufrimiento de los pacientes… la enfermedad “es una experiencia solitaria”, la escala de valores “cambia radicalmente”…
La Redacción.-

Comentario de libros.-

Damasio A. Y el cerebro creó al hombre. Destino. Barna 2010, 540 pag con índice temático.

Si pidiéramos a cualquier persona de cultura media una definición de lo que es un motor de explosión nos diría algo similar a lo siguiente: “se trata de un cilindro con pistón que es arrastrado por la explosión controlada de un líquido inflamable, y transmite la fuerza un unas palancas para generar fuerza”. Si le pidiéramos que definiera cómo funciona un cerebro se vería en dificultades… y no solo un ciudadano cualquiera, también un médico e incluso un neurólogo. En realidad seamos francos, no tenemos un modelo de cómo funciona el cerebro, y si algo aporta el libro que hoy traemos a la palestra es precisamente apuntar algunas líneas de avance.
Sería aventurado y un punto optimista hablar de un “modelo Damasio” de funcionamiento del cerebro, pero hay que reconocerle al menos 3 ideas-fuerza que el tiempo se encargará de matizar y quizás asentar. Helas aquí:
1.-El cerebro funciona con disposiciones y mapas.
A. Damasio
A Damasio probablemente le interesaría saber que la teoría neural de Ramón y Cajal partió de la observación de un cerebro de feto de rana. Damasio también aplica el mismo paradigma, estudiar lo mas sencillo para comprender lo mas complicado. Desde esta perspectiva propone que los núcleos neuronales de los insectos son nuestros propis núcleos bulbares y mesencefálicos, amén de los ganglios basales. Estos núcleos proporcionarían disposiciones al sujeto, unas formas automática de reaccionar y adaptarse al medio. Pero sólo cuando los organismos son capaces de incorporar un córtex son capaces también de producir mapas cognitivos, es decir, saben encontrar objetos, se sitúan en el espacio y tiempo, saben si se encuentran bien o mal…  El conocimiento tal como lo entendemos serían tipos de mapas. El cerebro funcionaria básicamente con disposiciones automáticas, y mapas.
Un cerebro con disposiciones tendría una conciencia que Damasio llama “proto-ser”. Para tener conciencia de “sí mismo” el cerebro tiene que incorporar mapas. Los humanos además tenemos lo que llama conciencia biográfica (un término que toma de W James, quien ya notó la importancia de que marcáramos como hechos vividos por nosotros la experiencia cotidiana, distinguiéndola de la experiencia de otros). Ni que decir tiene que la construcción de una biografía es un relato para el que necesitamos un ambiente cultural, además de un gran potencial de computación. Damasio traza una evolución del cerebro hacia la adquisición de conocimiento en la línea de una inteligencia sentiente, una corporalización de la experiencia con lo que llama “marcadores somáticos”. En el momento de decidir qué compramos rescatamos estos marcadores de situaciones similares, y gracias a ello decidimos con relativa rapidez. Hay mucho de emocional en las decisiones que tomamos cada día.  Como observará el lector esta teoría de los marcadores ya estaba en W.James, y la percepción de una inteligencia anclada en la experiencia corporal la encontramos en Zubiri y mas recientemente en el concepto de Varela de “embodiedment”. De esta última corriente de pensamiento americana arranca la lingüística cognitiva,  de la que no habla en su libro, pero con autores que enfatizan la importancia de los procesos cerebrales y mentales  sobre la experiencia lingüística, (véase entre nosotros  MJ Cuenca y J Guerra de la Torre).
2.-El cerebro usa zonas de convergencia y divergencia.
Es curioso como el concepto de neuronas espejo alcanza una gran difusión y en cambio este modelo propuesto con antelación por Damasio, que incorpora el de neuronas espejo y lo explica perfectamente, no ha gozado de iguales favores. La idea de Damasio es tan sencilla que hasta pudiera ser cierta: las zonas de percepción son las mismas zonas que usamos para rememorar e imaginar. Almacenamos la posición corporal de bailar sevillanas “encima” del área motora que usamos para bailarla, de manera que no fabricamos dos mapas, nos basta con uno solo.  Cuando nos imaginamos bailando sevillanas la zona cerebral que ha coordinado la percepción motora e interoceptiva aplica esta información sobre las zonas motoras y de percepción que han actuado en el aprendizaje de este baile. Por ello cuando vemos a un jugador de golf  asentar un golpe preciso, nuestra zona motora equivalente también se activa, porque es nuestra manera de entender lo que ocurre. Reproducimos internamente lo que ocurre fuera, lo hacemos corporal y propio, encima de nuestras zonas perceptivas.

3.-Tenemos un sentimiento primordial.
En psiquiatría hace muchos años que venimos distinguiendo estado de ánimo de la emoción contingente o momentánea. Damasio cree que el mapa corporal que componemos con la información interoceptiva, táctil, vibratoria, etc., compone lo que llama sentimiento primordial. Entre nosotros Cristóbal Pera ha trabajado estas sensaciones primordiales del cuerpo, y recientemente algunos trabajos de investigación en psiquiatría ponen de relieve el papel del dolor crónico u otras experiencias corporales sobre el estado de ánimo.
Algunos epígrafes del libro tratan de relacionar estructuras anatómicas con funciones cognitivas, y resulta cuanto menos especulativas sino aburridas. Pensar que conocemos mejor el cerebro porque cuando leemos la palabra “casa” se ilumina la zona cortical xxx, y cuando reímos  se ilumina la zona yyy, cae en la ingenuidad que ya denunciara Quirós en este mismo blog (ver artículo especial columna derecha del blog).  Tengo para mí que en el momento en que sepamos dilucidar el mecanismo íntimo de la memoria habremos efectuado uno de los pasos clave en la comprensión del cerebro, pues no deja de ser este órgano un extraordinario almacén de conductas motoras, afectivas e imaginativas.
Un aspecto problemático del libro que comentamos es el concepto de Qualia aplicado a las emociones y sentimientos, y la solución propuesta por Damasio. Un quale es por ejemplo ver el color rojo, u oir la nota “do”. A este tipo de experiencia irreducible a otras experiencias las llama Damasio Qualia I. Los Qualia II sería experimentar dolor, o placer.  ¿Qué base neurobiológica pueden tener los Qualia?
Damasio maneja varias ideas que me parecen equivocadas. En primer lugar apuesta por el hecho de que las neuronas no son propiamente chips que transmiten información del resto de tejidos, sino que son una prolongación de dichos tejidos, de dicha carne (pag 382-7). Por otro lado la retracción de una ameba le hace pensar que los seres unicelulares ya tienen algún tipo de reconocimiento del peligro o del dolor, lo que de manera acumulada daría lugar a la percepción de dolor en nuestro organismo. Es decir el dolor humano podría devenir del dolor unicelular.
Estas hipótesis  en primer  lugar no aclaran en absoluto el mecanismo íntimo de los Qualia, y en segundo lugar ignoran que nuestra conciencia es un fenómeno emergente que poco tiene que ver con la posible experiencia subjetiva de una ameba. En una línea reflexiva similar otros autores han propuesto la extravagante hipótesis de que la conciencia humana es producto de fenómenos cuánticos acaecidos en la neurona.  En ambos casos se ignora un hecho biológico de primer orden: la suma de unidades proporciona al sistema propiedades emergentes. Ramón y Cajal tenía una idea mas aproximada de lo que es el ser humano, cuando hablaba de la dictadura del tejido nervioso sobre el resto de tejidos que nos compone. En cierta manera el reto de los Qualias es el reto de la inteligencia sentiente. Nuestra conciencia es un alarde de diferentes tipos de memoria y, en algún sentido, somos básicamente información... una información “sentida” corporalmente.

Francesc Borrell
Sant Pere de Ribes, Barcelona.

Rúbrica Iatrós.-

Damasio A. Y el cerebro creó al hombre.

Concepto
Puntuación sobre 10
Comentarios

Interés
8
Damasio se esfuerza por ordenar las aportaciones que ha realizado en 30 años de investigación. Los modelos resultantes son sugerentes e incluso alguno podría ser cierto.

¿Volverías a leerlo?
7
El libro tiene muchos recodos interesantes en los que detenerse.

¿Realiza aportaciones significativas?
8
Damasio no es solo un científico, sino un ensayista e incluso un filósofo. Por ello el libro abre horizontes a la comprensión del cerebro: marcador somático, convergencia- divergencia, tipos de conciencia, etc.








Artículo especial

¿Reduccionismo o multiperspectivismo?
El análisis de la violencia en la obra de Pinker

José Lázaro
Profesor de Humanidades Médicas, Departamento de Psiquiatría,
Universidad Autónoma de Madrid.  
Trabajo realizado dentro del proyecto de investigación FFI2011-28835 y de las actividades de la Cátedra Pfizer-UAM de Teoría de la Medicina.

Steven Pinker
        Steven Pinker, en un libro muy conocido (La tabla rasa, 2003) dedicaba un capítulo a la violencia y en él glosaba un pasaje de Hobbes, que en el Leviatán (1983, p. 223) había postulado tres causas diferentes para las peleas violentas entre los hombres: la competencia, la inseguridad y la gloria. Hobbes decía que la violencia puede surgir por el deseo de apropiarse de bienes, mujeres o siervos de otros hombres (un planteamiento muy del siglo XVII, y de todos los anteriores; hoy no está claro que haya cambiado esencialmente su fondo, pero nadie lo formularía así). También por la necesidad de defenderse contra ese tipo de agresiones y asegurar los bienes propios. El tercero de los motivos, que en la época de Hobbes se llamaba “gloria”, hoy suele llamarse narcisismo; los ejemplos que emplea Hobbes son nimiedades como una palabra, una sonrisa, una opinión opuesta o cualquier otro signo de menosprecio dirigido a una persona, a su familia, su país, su profesión o su nombre.
Hobbes
        Este planteamiento es el propio de un filósofo de la política hace trescientos cincuenta años. Pinker, en cierto modo, lo “traduce” a los saberes de un científico actual. La violencia agresiva, desde una perspectiva darwiniana, es parte de la lucha por la existencia propia de la selección natural: si los miembros de la familia suelen ser un apoyo, el vecino en cambio puede ser un competidor o una presa: al vencerlo y quitarle sus tierras, sus alimentos y sus mujeres, se obtienen nuevos recursos que favorecen las posibilidades de que nuestros propios genes sobrevivan y se reproduzcan. Es la lógica de Darwin, pero también es la lógica de Hitler cuando lanzó a los alemanes a ampliar su espacio vital mediante una guerra de conquista. Ser consciente de esa lógica puede producir miedo y dar lugar a violencia defensiva. Hobbes había traducido a Tucídides y quedó impresionado por la afirmación de que la guerra se hizo inevitable a causa del miedo que les dio a los espartanos el aumento de poder de los atenienses. Hoy se habla de “trampa hobbesiana” para referirse a una agresión que no se produciría si no fuera por el miedo a que ataque antes el otro: la guerra preventiva.
El Leviatán
        El tercer tipo de violencia que Hobbes señalaba (el provocado por ofensas a la “gloria”) también está muy documentado actualmente. Hay informes policiales que constatan la cantidad de peleas que empezaron por una discusión de tráfico o una rencilla en un bar y acabaron en homicidio. Muchas guerras se inician por una ofensa al “honor nacional” y hubo una entre El Salvador y Honduras que empezó por un partido de futbol. (También hubo hace pocos años un partido de futbol en Egipto que terminó con ochenta muertos tras enfrentamientos en el público que, al parecer, tenían un trasfondo político; la pasión por el futbol es un buen modelo para estudiar a pequeña escala el mecanismo de las creencias violentas que, a gran escala, acaban provocando las guerras de religión y los genocidios).
        Ya en La tabla rasa empleaba Pinker conocimientos filosóficos, biológicos, sociológicos y psicológicos. A lo largo de toda su trayectoria se ha apoyado en su perspectiva de psicólogo experimental para indagar en la lingüística, en la biología evolucionista y en la psicología social, pero sin desdeñar otras disciplinas, como las neurociencias, la historia y la filosofía: es curioso que sus críticos suelan tacharlo de reduccionista, cuando lo lógico sería que le acusasen de diletante.
En el libro que publicó en 2011 y se ha traducido recientemente al español, Los ángeles que llevamos dentro. El declive de la violencia y sus implicaciones, Pinker recurre también a múltiples disciplinas a la hora de analizar la violencia. Destaca entre ellas la estadística histórica, de la que toma una gran cantidad de datos. Con ellos trata de apoyar la tesis de que la violencia ha ido decreciendo a lo largo de la historia y hoy vivimos en la era más pacífica que ha conocido la especie humana. Los datos que maneja son siempre relativos a la población total de cada época estudiada, claro está, en cifras absolutas la tesis no tendría mucho sentido, por la magnitud del crecimiento demográfico, sobre todo en los dos últimos siglos. Lo que le interesa a él es el porcentaje de muertes violentas respecto a la población total de cada momento.
            Esta idea de que la violencia ha ido disminuyendo con la historia no resulta contradictoria con la aceptación de profundas raíces biológicas en ella, que es uno de los caballos de batalla de Pinker, el que más ataques le ha deparado. Comenta con ironía que hoy nadie tiene problemas por decir que la violencia es una conducta culturalmente aprendida, pero el que relaciona las palabras violencia y biología inmediatamente es acusado de racista y de fascista. Sin embargo, los cientos de páginas que dedica a documentar la progresiva disminución de la violencia humana desde el paleolítico intentan demostrar que el desarrollo cultural ejerce una influencia benéfica sobre nuestra naturaleza biológica original. Los hechos documentados muestran tendencias estadísticas de conductas sociales que varían con los siglos. Por tanto, Pinker no niega el papel básico de la cultura para modificar la conducta humana, sino que analiza la gran capacidad que tiene la cultura precisamente para modificar la naturaleza biológica básica del ser humano. Es un problema habitual: cuando alguien reconoce a la vez la parte de razón que tienen los partidarios de dos teorías enfrentadas (como las que oponen radicalmente naturaleza y cultura) es acusado por ambos bandos de estar de parte del otro.
        El descenso de la violencia a lo largo de los siglos (que a Pinker le parece el acontecimiento más importante de la historia humana) se da, según sus datos, tanto en el ámbito familiar como en el vecinal, intergrupal e internacional, en todo el mundo y en todas las formas de violencia: el genocidio y la guerra, la tortura y la esclavitud, los sacrificios humanos y la forma de tratar a las minorías raciales o sexuales, a las mujeres, a los niños y a los animales. Esta coincidencia al propio Pinker le sorprende y para tratar de explicarla es para lo que recurre simultáneamente a la historia, la biología, las neurociencias, la psicología experimental y la sociología.

Para leer el resto del articulo pinche aquí: Artículo Especial: ¿Reduccionismo o perspectivismo? J.Lázaro.

Webs de interés.- 

Revista de Medicina y Cine
http://revistamedicinacine.usal.es/
Como señalan sus promotores es una revista para la educación  biosanitaria. Se trata de una publicación que analiza los contenidos  biosanitarios del cine con fines educativos, discursivos, de  mentalización y divulgación. En la editorial de su primer número se
señalaba que la revista pretendía aglutinarse alrededor de tres  preguntas: ¿por qué el cine emplea la enfermedad en sus guiones?, ¿por  qué la medicina se interesa por el cine? y ¿por qué la utilización del  cine por la medicina?, sin olvidarse del análisis cinematográfico. Sus  fundadores y actuales editores son José Elías García Sánchez y Enrique  García Sánchez, profesores de la Universidad de Salamanca. La revista  está publicada de forma on-line, es gratuita y bilingüe (español e  inglés) y tiene una periodicidad trimestral. Está dirigida a los  profesionales de ciencias de la salud, educación, comunicación y cine  y a la población en general.


Y al hilo de esta publicación, podemos  acercarnos al blog MEDYCINE

UN SINGULAR PASEO CINEMATOGRÁFICO POR LOS SENDEROS DE LA SALUD Y LA  ENFERMEDAD que inició el 17 de agosto de 2007 el Dr. Albeiros de 
Ourense, Galicia y que se presenta en el mismo de una manera  interesante: "El DR. ALVEIROS es un famoso e inefable personaje de  ficción creado por el escritor orensano D. VICENTE RISCO para su obra  "O PORCO DE PE". Al igual que el DR. ALBEIROS, autor escéptico de esta  modesta bitácora, el personaje de Risco rechazaba la sociedad que le  había tocado vivir. Parece ser que el inconformismo está relacionado 
con la creatividad. Al final, y a pesar de tanta rebeldía, de manera  irremediable ambos médicos terminarán por integrarse en el rebaño."
Sus etiquetas están organizadas por patologías y temas médicos, lo  cual permite un acceso sencillo a sus comentarios en general  interesantes, reflexivos y siempre bien informados

Artículo comentado.- 

“Cómo leer (bien) un libro”, de Borrell F.

Nuestro compañero Borrell ha publicado en Doctutor, nuestra revista amiga dedicada a la docencia de la medicina, este artículo (en dos partes), en la que desvela la metodología  que usa en la lectura de los libros de ensayo. No os lo perdáis:

Primera parte


Segunda parte:


La Redacción.-


Vídeo recomendado.-

Conferencia: "Origen y desarrollo de la declaración de Helsinki". Fundación Grifols.


Rafael Del-Re –(la conferencia se desarrolla en español)- desgrana los orígenes de la declaración de Helsinki para centrarse en uno de los aspectos mas polémicos: el uso de placebo en la experimentación clínica. Está aceptado por todo el mundo el uso de placebo en ensayos clínicos donde no hay un tratamiento eficaz establecido…. Sin embargo ¿es ético realizar estudios con placebo cuando sí existe dicho tratamiento establecido? ¿Pueden ser distintos los diseños para un ensayo clínico con placebo en los países desarrollados versus subdesarrollados?




BOLETIN IATROS, JUNIO 2013

BOLETIN IATROS  JUNIO 2013

CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.-  Actividades de la Fundación Iatrós
Comentario de libros.-  Scruton, Usos del pesimismo. Lázaro. La violencia de los fanáticos
Webs de interés.-  Materia.
Artículo comentado.-  La enfermedad celíaca como objeto filosófico.
PROXIMO BOLETIN: SEPTIEMBRE 2013
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Noticias.- 

*Próxima actividad de la Fundación Iatrós: Seminario de Teoría de la Medicina: Medicina Narrativa. Jueves, 6 de junio de 2013. Prof. D. Carlos Rojas Malpica

*Seminario Internacional sobre Medicina Narrativa, Londres, 19-20 de Junio.  En este seminario la fundación tendrá una presencia a través de 3 comunicaciones aceptadas. Ver programa completo:




Comentario de libros.-

Lázaro, José. La violencia de los fanáticos. Un ensayo de novela. Editorial: Triacastela, 2013.  250 pág.

El tema de este libro es el análisis  de la violencia y el papel que tienen emociones y creencias en su origen y mantenimiento. Sin embargo hay otro  tema subterráneo (y del máximo interés) presente a lo largo de la obra: ¿es posible pensar sin ataduras sobre el tema de la violencia?, ¿es posible sincerarnos hasta la médula y admitir el desprecio que a veces demostramos los humanos por la vida de nuestros congéneres?, ¿podemos llegar a alguna conclusión desde el “libre pensamiento “, o estamos  atados irremisiblemente por las convenciones sociales? 
Para contestar estas preguntas el autor opta por mantener un diálogo con un psicoanalista. La estrategia del diván le permite al autor todo tipo de asociaciones libres, de ideas y pensamientos que fluyen sin parar y que nos invitan a una reflexión seria y sincera  a la par que amena.
En las primeras páginas del libro ya diferencia entre grandes y pequeños asesinos a los cuales los correlaciona con distintos tipos de violencia “por un lado la doméstica, la utilitaria, la psicopática y, en general, la esporádica que es la que me parece propia de asesinos pequeños. Por otro lado la violencia creencial, es decir, la terrorista, la bélica, la religiosa, la ideológica y en general la sistémica”.  Será esta última,  la violencia social y política, una violencia que precisa de lo que llama, (parafraseando a Enrique Baca), “la construcción del enemigo”, la que interesará mas al autor. Esta violencia precisará de un proceso de deshumanización “del otro” (o de otro colectivo humano), su cosificación, la pérdida de comunicación con el mismo, su embrutecimiento a nivel simbólico. “La razón básica está en la lucha por el poder, el enemigo se construye y se deconstruye en función de los intereses del poder”, una afirmación que nos recuerda a Sloterdijk, (recuerde nuestro lector la crítica que hicimos de “Ira y Tiempo”).
Aparece entonces una de las tesis mas interesantes de la obra: los mecanismos que dan cohesión tribal son también los que pueden generar la violencia fanática. El terrorista, el fanático, no es una máquina de odiar, sino ante todo una persona que ama e incluso ama en demasía, y responde a una amenaza “hacia los suyos” atacando a otro  grupo que identifica como la personificación de la maldad.  La segunda tesis es que esta fuerza tribal, esta cohesión lograda por rituales, mitos, miedos y esperanzas, es susceptible de ser usada para fines narcisistas. El líder narcisista lo tiene fácil:  “primero se refuerza el narcisismo colectivo de la comunidad de “los nuestros”; al mismo tiempo se procura obnubilar la racionalidad crítica del grupo fomentando todo tipo de sentimientos gregarios; se censuran las disidencias y las diferencias internas que amenacen la cohesión de la tribu; se toleran sin problemas las conductas inmorales de los compañeros mientras no se hagan públicas ni dañen la causa colectiva, se dificulta al máximo el abandono de grupo y se condena a los que logran abandonarlo a una especie de “muerte social”, se convence profundamente a los nuestros de que el vecino es el enemigo y, por fin, se cultiva el odio al “otro”, al “extranjero”, al “enemigo”[…]. “ Un pequeño grupo de iluminados (o de interesados) fomenta el sentimiento  de que “nosotros” hemos sido maltratados por “ellos”; el objetivo suele tener que ver con el control político y la explotación económica de la propia tribu”.
José Lázaro (JL) ha identificado hasta aquí varios aspectos de dinámica grupal e individual que están en la base de la violencia: mecanismos de cohesión del grupo que se orientan hacia la construcción de un enemigo como medio de cohesionarse mas, y que en ocasiones es utilizado por un grupo o un líder con afán narcisista, o como manera de compensar una derrota o una humillación (individual o colectiva). Sin embargo JL nos invita a echar una mirada a lo que pudiera ser la naturaleza humana, al entramado de creencias y emociones que sostienen la violencia.
En primer lugar distingue creencia de teoría y de conocimiento. La  creencia es:  “esas otras afirmaciones sobre la realidad que se presentan, de forma más o menos arbitraria, con valor de verdad absoluta, están cargadas de emotividad, no admiten ser sometidas a crítica, no pueden ser contrastadas por experiencia alguna y confieren a quien las posee el soberbio poder de la certeza intemporal y definitiva”.  Las creencias nos constituyen y  por ese mecanismo de identificación con ellas son difícilmente cambiables. En el otro extremo el conocimiento sin emotividad, el conocimiento basado en pruebas, en experimentos, o en razonamientos.  Conocimientos que substituimos por otros sin dolor ni excesivos remilgos. Entre creencia  y conocimientos tenemos  a  las teorías, las ideas que nos formamos del mundo  y que nos permiten cierto grado de previsión sobre la conducta de las cosas y personas.
En este hurgar en las bases estructurales de la violencia, JL echa mano de dos importantes autores: Le Bon y Pincker. Las creencias conectan con un tipo de lógica que Le Bon llama lógica afectiva, en contraposición a la  biológica, colectiva, mística (o mágica) y racional.  Podemos declarar una guerra o tener un enfrentamiento porque nos sentimos desdeñados o insultados (lógica afectiva) , pero usaremos probablemente un plan de batalla bastante racional, y enardeceremos a las masas mediante una cierta lógica colectiva, apelando a mitos o resentimientos.  Cada uno de nosotros, por su parte, mantiene vivo su cuerpo gracias a la lógica biológica, y se ve influenciado por el pensamiento mágico (lógica mística en versión religiosa o esotérica).  La sociedad humana se sostiene, según Le Bon, por un sabio equilibrio entre  estas lógicas, lo que le da pie a justificar los mitos colectivos y religiosos que cohesionan los grupos.
Por su parte Pincker aporta la idea de que el Estado y la cultura han hecho disminuir la violencia constitutiva del ser humano. Identifica 5 demonios internos que nos empujan a la violencia: la agresividad predatoria,  el afán de dominio, la venganza, el sadismo y la ideología. También cuatro “ángeles buenos”: son las tendencias cooperativas y altruistas: la empatía, el autocontrol, el sentido moral y la racionalidad”.  La ideología queda definida como un sistema de creencias compartido que plantea un proyecto mas o menos utópico y justifica el uso de la violencia ilimitada porque se trata de alcanzar un bienestar infinito”.  Para Pincker existiría cierta base biológica para distinguir entre uno “nosotros” y “vosotros”, es decir, cierta orientación xenófoba, que daría pie a ideologías excluyentes con relativa facilidad.  Tampoco hay que desdeñar la venganza, porque como JL se encarga de recordarnos, “si hay una ley que rige  la mente humana es la ley del talión, nadie ha logrado descubrir otra más auténtica y más profunda. Y la venganza es, ante todo, venganza por la humillación, ya que la agresión violenta es, entre otras cosas, una forma aguda de humillar a la víctima. Sospecho que el perdón es la venganza de las víctimas porque el sentimiento de humillación es el elemento común entre las víctimas de los más diversos tipos de violencia, desde las más suaves a las más brutales. Quizá por eso es un acto de humillación lo que toda víctima exige a su agresor para poder perdonarle”.
El libro se lee con fluidez, la prosa es simpática y clara, y el cierto desorden de materiales en realidad es una estrategia de estilo para permitir al lector dudar de todo y reflexionar con voz propia, una manera de decirle que también él puede opinar. Decíamos que hay toda una reflexión transversal que pone en duda las teorías de pensadores profesionales y elogia la duda, la perplejidad, el desmentirse uno mismo, en pura tradición “Montaigne”. Subyace aquí, recordémoslo una vez más, esta vocación de libre pensador de JL, a la que nos invita de manera explícita pero también con los recursos de su prosa.
Juan Carlos Hernández-Clemente. Madrid.
Francesc  Borrell. Barcelona.


Scruton R. Usos del pesimismo. El peligro de la falsa esperanza. Ariel filosofía. Barna 2012, 217 pág.

Un libro a favor del pesimismo solo podía editarse en una época o momento histórico marcado por la crisis. ¿A favor del pesimismo? Su autor, Roger Scruton, profesor de filosofía en la Universidad de Oxford, sin duda estaría en desacuerdo. A su leal entender hay que cultivar “la dosis ocasional de pesimismo con la que atemperar las esperanzas que de otra manera podrían arruinarnos”, “la voz de la sabiduría en un mundo de ruido” (pag 24).  El libro nos alerta constantemente contra el optimista “sin escrúpulos”, el fanático del optimismo, al que Scruton   imputa buena parte de los desastres actuales. La persona sensata calcula el coste del error, de la apuesta fallida, y evita la falacia del “mejor caso posible”, por ejemplo pensar que ganaremos un concurso literario por el hecho de que nos hace mucha ilusión presentar nuestra novela… Sustituimos la realidad por un sistema de “ilusiones complacientes” (pág. 30).
Según la falacia del “nacido libre” nuestro sino es el éxito. Basta con dejar al niño que despliegue sus aptitudes para que triunfe. Cuando eso no ocurre, véase el fracaso escolar, es que hay una entidad superior, pongamos el Estado, pongamos otra autoridad maléfica, que procura el descarrilamiento de los infantes, por ejemplo para tener mas mano de obra sin cualificar y barata. Para Scruton este razonamiento es pueril y una muestra de este optimismo ideológico. Una dosis de pesimismo, nos dice, nos devuelve a la dura realidad: solo se obtienen resultados académicos con sacrificio. Otra consecuencia de esta falacia es la que llama “terapia liberacionista de RD Laing” (pág 60), que como saben nuestros lectores lideró el movimiento antipsiquiatría de los años 70.  El esquizofrénico era el individuo que se aferraba a su autenticidad. Los niños educados en libertad serán creativos y felices… ¿Y cuando eso no ocurre? En tal caso se echa la culpa a otros, aunque sea mediante falsos recuerdos de abusos infantiles (transferencia de responsabilidad).
Pero aún es peor la falacia de las utopías. “Hay una tendencia en el interior de cada religión para abrazar el absurdo, como una estrategia para cancelar el mundo y sus imperfecciones”, (pag 64). La utopía, una vez construida, es inmune a la crítica, una prueba de que “la sinrazón es infinitamente renovable” (pág  65). Las utopías se asientan en crear una unidad perfecta, y esta unidad autoriza al uso de la violencia, por ejemplo para confiscar la propiedad privada, eliminar fuentes de contra-poder, etc. Es curioso constatar en este punto una coincidencia con Sloterdijk, cuando afirma que  “en cada experimento totalitario encontramos que el primer acto del poder centralizado consiste en señalar a ciertos grupos de la sociedad que merecen ser castigados” (pág 73). Y aunque el utópico sabe que la realización de la utopía debe retrasarse permanentemente, renueva su compromiso mediante sacrificios y víctimas que purifican la imagen de la utopía.
Mediante la falacia de suma cero si alguien gana es que otro pierde. No se crea el valor, sino que se distribuye el existente.  De lo que se deduce que justicia e igualdad son lo mismo. Los  ricos son ricos porque roban a los pobres. Mediante esta falacia, nos dice Scruton, los pobres se cargan de resentimiento, y se ponen en marcha una serie de mecanismo sociales de enrasar “por abajo” , de evitar que la gente destaque, y en definitiva procurar la mediocridad.  Esta sería a criterio de Scruton los movimientos modernos de pedagogía, que persiguen la excelencia para aniquilarla en favor del gregarismo (pág 92-95).
Cuando el lector llega a la “falacia de la planificación”, según la cual los optimistas creen que se puede avanzar mediante un plan colectivo bajo las órdenes de una autoridad central, el lector, digo, empieza a sospechar que Scruton no nos habla de “cualquier” optimista, sino que nos está hablando del optimista político, mas en concreto del socialista, progresista- indignado, o lo que sea. Los dos siguientes capítulos confirman el aserto: falacia del progreso continuado, (le llama en este libro, quizás para disimular,  “falacia del movimiento de espíritu”), y falacia de la igualdad-libertad (también para disimular la llama falacia de la agregación). Scruton cree que los ideales revolucionarios franceses, (igualdad, libertad, fraternindad), no pueden darse al mismo tiempo y con igual intensidad. Cuando en nombre de la igualdad se cierra un club “solo para hombres”, o el Estado impone la legalidad de las uniones homosexuales, nos dice el autor, se impone una determinada visión de la sociedad en detrimento de la democracia. La multiculturalidad sería para Scruton una peligrosa deriva en esta dirección.  
El lector puede sentirse (con razón) molesto en este punto del libro porque no es de recibo colar una crítica política donde hasta este momento estábamos hablando –(o creíamos hablar)- de “optimismo cultural”. Los tres capítulos finales  intentan justificar este vuelco. Por un lado identifica varias estrategias argumentales mediante la que los optimistas izquierdosos, -(por cierto, ¿no los hay también de derechas?)-  intoxican la opinión pública: crear “expertos” que justifiquen este tipo de opciones, transferir la culpa a un grupo o a un adversario para desacreditarlo, usar un lenguaje hermético que dé la impresión de autoridad, y usar cabezas de turco. Aplica el esquema a cuestiones como el divorcio, el aborto o la igualdad de género al punto que el propio Scruton apela a que no se le confunda con “un viejo carca” (capítulo 9).
Ahora bien si el lector tiene paciencia y avanza al siguiente capítulo ve aparecer la tesis fundamental de Scruton: el pensamiento optimista, (socialista- progresista añadimos nosotros), proviene del pensamiento tribal del Neolítico. En la tribu, argumenta el autor, la persona queda sumida en un yo colectivo en el que precisa de un optimismo ciego, confía en un líder mesiánico y cree en todas las falacias que hemos mencionado mas arriba. El pensamiento optimista “sin escrúpulos” sería un tipo de locura que expresaría “los honestos intentos de nuestros antepasados por hacer las cosas bien” (pág 191). ¿Hay entonces esperanza en el  “intento de insertar el precioso virus de la duda en el sistema acorazado e inmune de la ideología progresista”? (pág 192).
Scruton responde afirmativamente y para ello contrapone la ciudad a la tribu, la sociedad civil a la sociedad religiosa, el Occidente ilustrado al Islam dogmático. La tesis fundamental es la siguiente: la sociedad tribal antepone la cohesión social a las posibilidades de cooperación debido a las condiciones extremas en las que habita, donde no hay resquicio para el ensayo-error. Pero las sociedades avanzadas han dado un giro moral consistente en primar el perdón por encima del castigo y la humillación. El paso del Antiguo al Nuevo Testamento es el paso de una sociedad vengativa a una reparativa, y solo esta última está capacitada para modelos avanzados de cooperación. Significa también entender la felicidad como un camino de sacrificio, el perdón y la renuncia a la venganza como uno de estos sacrificios, y la ironía como una forma de perdón (pág 204-6). Pero una visión mas real de nuestras vidas se acompaña de menos pasión por las utopías, lo que sitúa a la persona moderna en relativa desventaja frente al optimista dogmático.

F. Borrell, Barcelona.

RUBRICA IATROS:

Scruton. Libro valorado: Usos del pesimismo

Concepto
Puntuación sobre 10
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Interés
6,5
Interesará a libre pensadores y personas estudiosas de las ideologías y formas de adaptarse a la crisis actual.

¿Volverías a leerlo?
5
Solo párrafos concretos

¿Realiza aportaciones significativas?
4,5
Desmitifica el pensamiento intuitivo, nos alerta de las raíces tribales del pensamiento “optimista”, pone en valor el sacrificio y el esfuerzo.


Webs de interés.- 

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Juan Medrano Albéniz, Bilbao.
Mabel Marijuán Angulo, Bilbao.

Artículo comentado.- 


LA ENFERMEDAD CELÍACA COMO OBJETO FILOSOFICO.-

Aún resuenan las protestas de Giovanni Papini por el hecho de que la Ciencia se queda con los problemas concretos y de fácil respuesta para endosar a la Filosofía los más complicados o irresolubles (1). Sin embargo ocurre con asiduidad que las soluciones que nos propone la Ciencia no acaban de satisfacernos, y nos vemos obligados a recurrir en alguna medida a la filosofía para repensar la realidad. Este es el caso de la enfermedad celíaca (EC), que nos comentan Diaz y cols (2).
Hasta la fecha la enfermedad tenía unos marcadores biológicos incontestables, y por tanto la línea entre lo normal y patológico se dibujaba con precisión de geógrafo. Los autores del artículo que comentamos (2) nos advierten sin embargo que cada vez “hay más evidencias sugerentes de la existencia de una nueva entidad: la sensibilidad al gluten no celiaca (SGNC) Durante muchos años, estos pacientes han sido incorrectamente diagnosticados de síndrome de intestino irritable (SII), depresión o fibromialgia, manteniéndoles en dieta con gluten y, en algunas ocasiones, siendo remitidos a Psiquiatría”.

No reproduciremos aquí los criterio diagnósticos de esta nueva enfermedad, pero sí van a interesarnos varios aspectos:



a-Se trataría de un padecimiento que en parte nos dibuja la EC pero en una escala “minor”: diarreas que asemejan el síndrome del intestino irritable, pero también, por orden de frecuencia, “falta de concentración, cansancio, eccema y erupción cutánea, cefalea, artralgias y mialgias, calambres musculares, depresión y anemia”. La EC sumada a la SGNC podría afectar a un 10% de la población general, con una mediana de edad de inicio de 40 años (intervalo de 17 a 63), es decir, dejaría de ser una enfermedad netamente pediátrica.

b-Si hasta la fecha excluíamos a los pacientes que presentaban anticuerpos negativos ahora ya no resulta posible. La certeza de que el paciente padece SGNC será una biopsia intestinal mientras se está consumiendo dieta con gluten. Como esto no lo vamos a hacer en el 10% de la población nos queda el ensayo-error: poner y quitar la dieta de gluten y ver qué ocurre. El peligro de sobrediagnosticar es evidente, y de ello nos advierten los autores del trabajo: “conviene conocer y estudiar mejor antes de dar mensajes contradictorios y de establecer dietas injustificadas”.

Desde la perspectiva filosófica, ¿hemos alterado la “esencia” de la enfermedad celíaca o hemos añadido una nueva entidad (SGNC) a la taxonomía? En otras palabras, ¿podemos estar describiendo formas leves de EC, o estamos describiendo una nueva entidad? En el primer caso estaríamos ensanchando el espectro de la enfermedad, (las notas  fenomenológicas), sobre una misma base fisiopatológica y molecular, (que actuaría de “suelo” ontológico, donde residiría la “esencia” de la definición). Sin embargo tal parece que la base genética no es imprescindible, y tampoco hay un solo camino fisiopatológicos. Personas de base genética dispar llegan a una expresión sindrómica mas o menos  parecida por caminos fisiopatológicos diversos. Al final el “suelo” ontológico es “retire usted el gluten y verá como desaparecen los síntomas”.

Este suelo ontológico queda mejor asentado si apelamos a un “supramodelo” según el cual nuestra especie estaría expuesta a proteínas de difícil digestión a las que se adapta con gran esfuerzo y penalidades. El gluten sería una de las muchas sustancias que provocan este esfuerzo metabólico. Este supramodelo abogaría entonces por encontrar nuevas sustancias para las que se describirían los efectos clínicos. Es curioso que hemos cambiado el modelo metafísico y el cambio no resulta inocuo, pues nos cambia también la percepción de la enfermedad. La enfermedad celíaca ya no es un defecto genético (paradigma de la EC hasta hoy), sino una agresión del entorno, (proteínas inadecuadas a las que nos vamos adaptando a lo largo de milenios). Este modelo metafísico nos invita además a:

1.- Encontrar nuevas proteínas de comportamiento similar: “en tal sentido, se ha descrito que los fructanos, hidratos de carbono que se encuentran en el trigo y que son pobremente absorbidos, también pueden inducir sintomatología similar a la del SII” (2).

2.- Refinar nuestra alimentación apostando por productos no forzosamente “naturales”, sino por productos debidamente “refinados”. Este choque de paradigmas, (el famoso paradigma de lo “natural” versus lo “artificial”), puede llevar fácilmente a personas de pensamiento ideologizado a atacar o mirar con suspicacia esta reformulación del espectro celíaco. Una parte de esta suspicacia puede estar justificada si se aprovecha la alarma que puede generar en la opinión pública para lanzar productos alimenticios caros y poco o nada justificados. Esta afirmación es meramente hipotética y será interesante ver en un próximo futuro si se confirma (3).

Los modelos metafísicos desde los que pensamos la realidad tienen otras resonancias muy interesantes. En el caso que nos ocupa:

a)Para el clínico: hace menos obvia la línea entre lo normal y lo patológico a efectos del gluten como a efectos de otras intolerancias. El síndrome del intestino irritable deja de ser una entidad oscura (y como tal, “de psiquiatra”, obsérvese la apelación que hacen Díaz y cols. supra), para naturalizarse, (sería una expresión del esfuerzo adaptativo).
Además al constatar que algunos pacientes con síntomas poco definidos mejoran al retirarse el gluten de su dieta, provoca en  el clínico una reflexión biológica donde antes quizás solo habitaba otra de cariz psicosocial.

b)Para el investigador. Puede aplicar conocimientos que ya existen en relación a situaciones parecidas, esfuerzos de adaptación genéticos y metabólicos de nuestra u otras especies animales. El mapa conceptual se enriquece notablemente y se generan nuevas hipótesis: ¿hay otros cereales en los que ocurra algo similar a nivel humano o de otras especies?, ¿hay estrategias moleculares similares?, ¿podemos encontrar anticuerpos de rasgos similares cuya mera presencia nos deba hacer sospechar en otras proteínas que tengan comportamientos agresivos similares?, etc .

Para acabar, el caso de la enfermedad celíaca nos muestra como hemos sido capaces de poner en cuestión un paradigma muy sólido de enfermedad basada en un defecto genético para construir un modelo adaptativo menos preciso pero mas fructífero. Ello abre dificultades para el clínico, que debe reconstruir su guión (“script”) de enfermedad (4), complica la línea que separa lo normal de lo patológico, y dentro de lo patológico, los diferentes padecimientos, y puede dar pie a soluciones terapéuticas en las que predomine la visión de “negocio”.

Francesc Borrell, Barcelona.
Vicente Morales, Sant Pere de Ribes.

NOTAS.-
1) Papini G., Pragmatismo. Ed Cactus, Buenos Aires, 2011. Obra original fechada en 1904. 2) Díaz Marugán V, Magallares García L, Fernández Caamaño B, Alcolea Sánchez A, Alonso Canal L, Polanco Allue I. ¿Puede ser el gluten perjudicial en pacientes no celiacos? Evid Pediatr. 2013;9:1.
http://www.evidenciasenpediatria.es/DetalleArticulo/_LLP3k9qgzIh7aNQBiadwmcEHytVoiLMhc1TXy9MJ0TRUR3wYDDHdaLPTzCm2cl3v2NcjxqC8gLocSzbokkM2Lg#articulo-completo
3) Podemos aseverar que en el mundo estrictamente médico esta polémica es difícil, pues dominan los elementos pragmáticos (curar) por encima de los abstractos (estilo de vida), y que será en el momento en que se propongan soluciones de tipo industrial (si llegan) que se producirá.
4)  Schmidt HG, Rikers RM   How expertise develops in medicine: knowledge encapsulation and illness script formation. Med Educ 2007 Dec;41(12):1133-9. Epub 2007 Nov 13.


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