BLOG LÍDER EN HUMANIDADES MEDICAS Y FILOSOFIA DE LA MEDICINA.- FUNDACION LETAMENDI- FORNS Comité Editorial: Francesc Borrell. Juan Carlos Hernández Clemente. Director del blog: F. Borrell Carrió; Secretario de Redacción: Juan Medrano Albeniz.

BOLETÍN IATROS ISSN 2014-1556

Este Boletín tiene por objetivo difundir y compartir comentarios de libros y artículos en Humanidades Médicas y Filosofía de la Medicina y difundir las actividades de la Fundación Letamendi Forns y Fundación Iatrós.
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BOLETIN IATROS, DICIEMBRE 2017.
 CIRCULO DE CIBERLECTURA
INDICE.-
Noticias.-  Nuevo espacio para debatir ideas en:
Comentario de libros.-   Las fronteras de la justicia. Consideraciones sobre la exclusión. Martha C. Nussbaum
Diario de un médico descalzo. S. Casado.
Webs de interés.-  Nueva versión de la Declaración de Ginebra
Jóvenes con discapacidad en España 2016
Witness to Innocence
Artículo comentado.-       
Peek J. 'There was no great ceremony': patient narratives and the diagnostic encounter in the context of  Parkinson's.  MedHumanit 2017; 43: 35-40.
Vídeo recomendado.- Cómo hablar a las personas transgénero.-
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Noticias.- 

Nuevo espacio para debatir ideas en:
http://deliberar.es/                


Como ideario exponen:
1- En el terreno cultural pretendemos fomentar un espacio riguroso de pensamiento, análisis y diálogo, es decir, de deliberación en un tono razonable y cortés.
2- En el terreno político defendemos la concordia, la armonía y la colaboración entre todos los demócratas que sintonicen con el pensamiento libre, personal, antidogmático, crítico y antitotalitario.
3- En el terreno de la educación aspiramos a la eliminación de sectarismos y al fomento de mentes críticas, abiertas y sensibles a los argumentos ajenos.
En general, nos oponemos a la irracionalidad demagógica, nacionalismos pasionales, deshonestidad intelectual, creencias insensatas, populismos neofascistas o neomarxistas, postverdades mendaces y demás distorsiones interesadas de la realidad.
Y como actividades una revista, boletín, encuentros (en la Fundación Ramón Areces)  y libros.

Comentario de libros.-

Las fronteras de la justicia. Consideraciones sobre la exclusión.
Autora: Martha C. Nussbaum
Editorial: Paidós,  2012

La autora continúa en este libro su línea de investigación sobre la utilización de las capacidades humanas para la consecución de una teoría de la justicia que incluya a las personas discapacitadas física o mentalmente, así como atreviéndose a considerar el método de las capacidades como el más justo para dotar de derechos a algunos animales no humanos.
Comienza  Nussbaum exponiéndonos las deficiencias que encuentra en los diferentes contratos sociales  que hasta el momento han sido expuestos por diferentes pensadores como Grocio, Hobbes, Locke , Hume, Kant y fundamentalmente Rawls. En todos ellos no existe una teoría que incluya a las personas con discapacidades físicas y mentales y como dice la autora  “se trata de personas como todas las demás, pero hasta ahora las sociedades existentes no las han tratado en una plano de igualdad con los demás ciudadanos. El problema de extender a estas personas la educación, la asistencia médica, los derechos y las libertades políticas, y en general la igualdad como ciudadanos, parece un problema de justicia, y un problema urgente”.
El problema fundamental que presentan todos los contratos sociales son las preguntas básicas de las que parten: “¿Quién diseña los principios básicos de la sociedad? y ¿Para quién están pensados los principios básicos de la sociedad? Y es que la noción moral básica de la que parte toda teoría del contrato social es el beneficio mutuo y la reciprocidad, algo que ya de entrada deja excluidos a los discapacitados, los cuales lógicamente no se encuentran en condiciones de reciprocidad y de aportar beneficio mutuo frente a personas plenamente capacitadas. La autora critica, por tanto, este modo de entender una teoría de la justicia no  incluyente para todos y dice que debemos partir de la idea de que hay muchos tipos distintos de seres vivos dotados de dignidad y merecedores de respeto, así mismo,  si partimos también de la idea básica de que toda persona posee una inviolabilidad fundada en la justicia que ni siquiera el bienestar de la sociedad en conjunto puede anular, se descubren poderosas razones para buscar unos principios de justicia que garanticen un trato justo y equitativo hacia las personas con discapacidades y hacia los animales no humanos.
Martha  C. Nussbaum propone lo que denomina el enfoque de las capacidades el cual tiene como base filosófica los derechos básicos de los seres humanos que deben ser respetados y aplicados por los gobiernos de todos los países como requisito mínimo de respeto por la dignidad humana. El enfoque de las capacidades se centra en aquello que las personas son efectivamente capaces de hacer y de ser, según una idea intuitiva de lo que es una vida acorde con la dignidad del ser humano. Argumenta la autora  que, de nuevo confiando en la idea intuitiva de la dignidad humana, las capacidades en cuestión deberían atribuirse a todas y cada una de las personas, para tratarlas así como fines y no como medios para los fines de otros. Por último el enfoque introduce la idea de un umbral para cada capacidad, por debajo del cual se considera que los ciudadanos no pueden funcionar de un modo auténticamente humano. La meta social debería entenderse en el sentido de lograr que los ciudadanos se sitúen por encima de ese umbral de capacidad.
La idea básica del enfoque de las capacidades es extraída  de los Manuscritos de economía y filosofía de 1844 de Marx y en la que este autor considera que el ser humano se halla “necesitado de una totalidad de actividades humanas”, es decir, el ser humano tiene derecho a esas capacidades que en el fondo se convierten en oportunidades para desarrollar una vida plena. La autora nos propone una lista de diez capacidades como requisito básico de una vida digna, aunque nos dice que la lista está abierta y que sin duda puede cambiar con el paso del tiempo y la crítica de la misma.
Las capacidades humanas básicas son: 1. Vida; 2. Salud física; 3. Integridad física; 4. Sentidos, imaginación y pensamiento; 5. Emociones; 6. Razón práctica; 7. Afiliación; 8. Otras especies; 9. Juego; 10. Control sobre el propio entorno.
A diferencia de los métodos procedimentales, el enfoque de las capacidades parte de un resultado, es decir, de aquello que realmente se necesita para una vida acorde con la dignidad humana, luego busca una serie de procedimientos políticos  (constitución, separación de poderes, un cierto tipo de sistema económico…) que permitan los resultados. Pero la justicia está en el resultado y el procedimiento es bueno en la medida en que promueve ese resultado.
En el libro se trata a lo largo de decenas de páginas la necesidad de incluir la discapacidad y  a los discapacitados en igualdad de derechos. En el enfoque de las capacidades la concepción de los beneficios y los fines de la cooperación social es moral y social desde el principio y especifica que una mayor inclusión social de las personas con deficiencias es una clara muestra de que la decencia hace que los seres humanos persigan, a veces, la justicia por sí misma. La autora está convencida de que esto es así y es posible incluso en una sociedad, como la occidental, dominada por motivaciones económicas y de eficiencia, cuanto más habría que esperar de los seres humanos en una sociedad en la que se promovieran realmente las capacidades de todos los ciudadanos, hasta ese umbral mínimo, que les dotase de dignidad y se desarrollara un sistema educativo dirigido a reproducir estos valores en el tiempo.
Siendo hasta lo dicho el núcleo duro del libro, éste abarca también la propuesta de utilizar el enfoque de la capacidades más allá de las fronteras nacionales, promoviendo instituciones dentro de los estados, lo que Rawls denominó “la estructura básica de una nación”, que de forma dominante y desde el inicio mismo de toda vida humana determinen  las oportunidades vitales de la persona.
Con respecto a los animales no humanos y el enfoque de las capacidades, entendido también en este caso como derechos,  plantea la posibilidad de considerar la posesión de sensibilidad como una condición umbral  para la admisión en la comunidad de seres detentadores de derechos basados en la justicia.

Juan Carlos Hernández Clemente
Madrid, 2017


Casado S. Diario de un médico descalzo. Amazon, Columbia. Octubre 2017.-

Cada persona se expande en una versión de sí misma, como madre, como médico, como amiga…. Encomiable cuando en cualquiera de nuestras versiones tratamos de ser lo mejor de nosotros mismos. Y aún mas cuando tratamos de mejorar a través de nuestros actos los mimbres que nos hacen persona.
De eso va el libro que comentamos: hacernos mejores a través de la profesión. El título es inexacto, pues no leeremos el diario de un médico, o al menos el diario cronológico. Pero si leeremos las reflexiones de un médico comprometido con su quehacer. De alguna manera acertaríamos si lo consideráramos  un diario espiritual, un diario de meditación, en la mejor versión del término.

Atendamos a su estructura:

capítulo 2. El artista interior
capítulo 3. Consciencia, compasión y dulzura
capítulo 4. Estamos desnudos
capítulo 5. El miedo a perder la sonrisa
capítulo 6. Las catástrofes de la salud y la enfermedad
capítulo 7. ¿Crisis, qué crisis?
capítulo 8. Despertar o dormir
capítulo 9. ¿Eso del mindfulness tiene que ver conmigo?
capítulo 10.La resurrección de la carne y otros  milagros
capítulo 11. ¿Está dios en el centro de salud?
capítulo 12. Apocalipsis zombi
capítulo 13. ¿Qué es la enfermedad?
capítulo 14. Acompañar el sufrimiento
capítulo 15.Breve guía para mantener la salud
capítulo 16. Aprender a morir
capítulo 17. El fin del mundo y la fuente
capítulo 18. El ser y la nada

¿Qué impulsa a nuestro autor a escribir?  Dejemos que sea él mismo quien nos lo responda:

Lo pasamos mal porque no somos capaces de generar narrativas que conviertan en relato coherente lo que la vida hace con nuestra biografía. Creemos que sabemos hablar y escribir, pero lo cierto es que cuando de verdad nos hace falta, cuando es urgente contar lo que nos pasa, no terminamos de encontrar ni palabras potentes ni interlocutores válidos. Nos
toca aguantar la presión de la olla interior sin que podamos dejar salir el vapor, lo que termina arruinándonos el sueño,la energía, la espalda, el cuello, el bajo vientre o cualquier parte del cuerpo que gustes elegir”.

Cada generación tiene que encontrar su voz propia. Comprender  esta tarea convierte en portavoz a quien acepta el reto. Y Salvador Casado tiene pocas dudas al respecto:
“La cultura solo protege cuando se elabora, reflexiona o mejora. No sirve de mucho si únicamente la usamos como adorno para defender nuestros nacionalismos, dogmas o galones” (pág. 41).

La posición de nuestro autor es atípica. Siendo como es un líder de opinión en las redes sociales, apuesta por el silencio como la mejor apoyatura sobre la que echar a volar la reflexión:

“Quitar la televisión de mi vida fue una de las medidas que más satisfacción me ha producido nunca. Aprender a apagar el móvil y el ordenador también. Es una verdadera liberación irse a la cama por la noche sin haberse intoxicado en el momento previo con un telediario o una serie de acción. Nadie jamás nos ha contado la importancia de cultivar los sueños, la importancia de abonarlos y regarlos bien para que florezcan suavemente la mañana siguiente”(pág 48).

Por esta razón el libro está debidamente puntuado con haikus, a cual mas bello:

Despierto hoy
Sin saber si soy sueño
O mariposa.

Y también:

El gran milagro
Es convertir el tiempo
En pura vida.

Podemos aventurar a modo de resumen que el libro tiene tres ejes: comprender nuestra interioridad, actuar compasivamente y aceptar (para comprender)  la realidad. En relación al primer eje:


“Uno de mis milagros favoritos es el de caminar sobre las aguas. Reconozco que es bastante difícil, pero hay gente que domina ese arte. El mar emocional suele dar miedo cuando nuestra embarcación no vale para mucho, uno está lejos de la costa o el agua empieza a ponerse flamenca. Andar sobre las
emociones sin hundirse en el miedo, ansiedad, ira, asco o acritud, es una proeza vedada para muchos. Lo normal es hundirse y dejarse llevar por los remolinos y corrientes interiores, perdiendo el control a la primera ola. Sin embargo, es posible atravesar en calma una tormenta”.

Por consiguiente un primer elemento en la fórmula magistral del profesionalismo sería este saber estar y saberse escuchar uno mismo.... pero no basta para conseguir empatía y compasión:


“La cualidad más señalada en los manuales para un buen acompañamiento del sufrimiento es la empatía. Con ella nos es posible resonar con la otra persona, ponernos en sus zapatos y expresar una comprensión convincente. Pero para
ejercerla es necesario quitarse el calzado personal, las defensas, la seguridad de nuestra zona de confort. No es nada fácil. Hay personas y profesionales de la salud que tienen mucha, además de gran habilidad para manejar con mimo y
cuidado estos aspectos. Otros no tanto, los perfiles con más inercia a salirse de su rol suelen ser percibidos como fríos y poco empáticos por sus pacientes aunque técnicamente sean impecables.(...) Hacen falta ejemplos y referentes
externos, así como atreverse a ponerla en práctica con frecuencia”.

Es decir: también debemos desnudarnos de las defensas con las que nos mentimos cada dia cuando nos miramos al espejo. Solo desde esta desnudez resulta posible la última transformación:


“Cada experiencia que nos genere malestar nos está llamando a aprender una nueva forma de relacionarnos con ella. Aprovechemos la oportunidad con cada pequeña dificultad que surja. Si algún día vienen grandes quizá seremos capaces de bailar con ellas como la hierba verde en la tormenta.

Mira la brizna
Tras bailar la tormenta
Sigue tan fresca”.

Francesc Borrell
Sant Pere de Ribes.

Webs de interés.- 

Nueva versión de la Declaración de Ginebra. En septiembre de 1948, la Asociación Médica Mundial formuló esta declaración, que pretende ser una actualización del juramento hipocrático y tiene como finalidad principal la de crear un nuevo documento que cumpla la función que tuvo el texto hipocrático en el momento de su creación, es decir, crear una base moral para todos los médicos, sobre todo considerando la experiencia de la II Guerra Mundial. La Declaración no ha tenido gran repercusión pública, y ha sido enmendada en 1968, 1983 y 1994, y revisada en 2005 y 2006. El pasado 14 de octubre, la Asociación Médica Mundial, en su conferencia de Chicago, aprobó una nueva revisión, que publica y comenta Parsa-Parsi en JAMA. Su novedad más destacada es la incorporación del respeto a la autonomía de los pacientes, así como un compromiso del médico de atender a su propia salud.

Jóvenes con discapacidad en España 2016
Actualización del informe "Jóvenes con discapacidad en España" realizado por el Comité Español de Representantes de Personas con 

Discapacidad (CERMI) en el año 2010 y que sirvió como base para orientar el diseño de diversas políticas e intervenciones sociales específicamente orientadas a la población joven con discapacidad en España. El citado estudio abordaba las dimensiones fundamentales relacionadas con la realidad de las personas con discapacidad entre 15 y 30 años, con especial atención a sus necesidades y expectativas. La mejora de las condiciones de vida de los jóvenes con discapacidad, sin distinciones ni discriminación social, se ha convertido en un objetivo fundamental de la agenda política. El conocimiento de la realidad de este grupo es esencial en el diseño de las políticas que pretenden mejorar la situación de los jóvenes, en general, y de los jóvenes con discapacidad, en particular.
Witness to Innocence
Web de la única organización existente en los EEUU integrada y dirigida por supervivientes exonerados del corredor de la muerte y sus familiares. Se orienta a 

ala abolición de la pena de muerte empoderando a estos supervivientes y sus seres queridos para que puedan convertirse en líderes efectivos del movimiento abolicionista. La organización anima a los líderes políticos y a toda la sociedad a afrontar la realidad de un sistema de justicia penal fallido que envía a personas inocentes al corredor de la muerte. Asimismo, busca mecanismos para apoyar a los supervivientes y a sus familias a afrontar los retos de la vida tras la exoneración.
Juan Medrano
Bilbao

Artículo comentado.- 

Peek J. 'There was no great ceremony': patient narratives and the diagnostic encounter in the context of  Parkinson's.  MedHumanit 2017; 43: 35-40.
a toda la sociedad a afrontar la realidad de un sistema de justicia penal fallido que envía a personas inocentes al corredor de la muerte. Asimismo, busca mecanismos para apoyar a los supervivientes y a sus familias a afrontar los retos de la vida tras la exoneración.


Comentamos un artículo de la británica Jane Peek, que investiga cuál fue la forma y el contexto de la comunicación del diagnóstico de enfermedad de Parkinson a un grupo de 37 personas que la padecían y que quisieron comunicar libremente sus impresiones en entrevistas de una hora a hora y media de duración con la propia autora. El grupo era ciertamente variado: 16 mujeres y 21 varones; el tiempo desde el diagnóstico oscilaba entre 3 meses y 33 años, y la edad al recibirlo, entre los 29 y los 78.
La curiosidad de Peek parte de la constatación de que el diagnóstico de una enfermedad crónica representa un cambio trascendente en la vida de las personas. El etiquetado confiere al paciente una nueva identidad que le acoge en el colectivo de los enfermos de una determinada clase. Y la forma en que se transmita es crítica para determinar la vivencia que el paciente tendrá de la acogida a ese grupo o de las vivencias que asociará a su condición de enfermo. La elección de la enfermedad de Parkinson, según la autora, tiene que ver con que no se trata de un cuadro relativamente benigno, como se interpretaba previamente, pero también a que su diagnóstico no siempre es preciso, ya que no es un “trastorno del movimiento” puro (suponiendo que existan muchas categorías de este tipo), sino que entraña procesos degenerativos múltiples y “síntomas no motores”, desde la hiposmia, que puede ser uno de los primeros rasgos de la enfermedad, a los trastornos cardiovasculares y neurovegetativos, pasando por el dolor, la depresión o el deterioro cognitivo, y ya parece aceptado que su separación de la demencia por cuerpos de Lewy es solo materia del orden de presentación de los síntomas.El Parkinson es, pues, mucho más ancho y variado que lo que habitualmente se ha enseñado, por lo que dependiendo de la forma en que la enfermedad se manifieste, si el clínico está cegado por el clásico concepto de la paralysisagitans, en muchos casos se tardará en llegar al diagnóstico. En el camino, cabe la posibilidad de valoraciones erróneas, o de procesos de estudio en los que el paciente y sus síntomas pueden parecer un pretexto para la puesta en práctica de habilidades clínicas en el tradicional ejercicio del diagnóstico diferencial, que coloca al médico en una posición más cercana a la investigador que resuelve un enigma que a la del profesional dedicado a la ayuda a personas necesitadas.
Las entrevistas de Peek con las personas a las que entrevista le lleva a establecer tres categorías de experiencia negativa: una primera, caracterizada por el encuentro “desnudo”; la segunda, en la que el paciente experimenta una impresión de abandono, cercana a ese “desahucio” con que los médicos (no tan) antiguos daban por perdido un caso al que le quedaba poco tiempo de vida; y una tercera, en la que la exposición de que existe una presunta jerarquía de enfermedades neurológicas desautoriza la angustia y la desesperación del paciente al recibir la etiqueta de Parkinson.
El encuentro desnudo, pelado, con el médico diagnosticador, se plasma perfectamente en la ausencia de ceremonia que da título al trabajo de Peek y procede de la descripción de uno de los pacientes entrevistados. En esta variante, el (generalmente) neurólogo transmite el diagnóstico con el desapasionamiento y la gelidez de un acto administrativo. La persona pasa a tener una enfermedad de curso progresivamente incapacitante en un acto al que solo lefalta la emisión de un carné con el correspondiente sello de la consulta, el servicio o la organización sanitaria que formula el diagnóstico pero en el que se echa en falta toda resonancia en el funcionario que lo expide. La ausencia de toda emoción, conmoción o compasión, de un “impacto compartido”, hace que, como indica Peek, es lo característico de esta variante de encuentro.
En el acto diagnóstico que produce vivencia de abandono, la ausencia de un impacto compartido va más allá; uno de los pacientes entrevistados por Peek describe cómo el médico que pasa sala le comunica que padece Parkinson y se marcha. Un segundo médico le informa de su inminente alta, y cuando se planta pidiendo explicaciones se le dice con frialdad que se trata de una enfermedad degenerativa, incurable y para toda la vida, “tres cosas que no te gusta oír”. Otra explica que el neurólogo que la exploró le hizo caminar, le dio el diagnóstico y con él un volante para hacerse una TAC y le abrió la puerta del despacho para que saliera.
Otra dimensión del abandono es la remisión a otro sitio o instancia para todo aquello que tiene que ver con información acerca de la enfermedad. En este sentido resulta significativa la experiencia (no inhabitual en nuestro medio) de que las personas diagnosticadas de una enfermedad sean derivadas, más o menos sistemáticamente, a folletos, libros o asociaciones de autoayuda, cuando no directamente a Google, para obtener una información obviamente complementaria del conocimiento de la enfermedad que le afecta. A pesar de lo común de esta actitud no deja de sorprender que el médico no sea capaz de informar de qué forma puede progresar la enfermedad, qué cabe esperar, qué ayudas pueden llegar a ser necesarias.
Asociado a este pase a terceros (personas, asociaciones, soportes materiales o digitales) de la responsabilidad de informar, Peek individualiza lo que denomina silencio diagnóstico, que lo complementa. Se trata aquí de no escuchar al paciente, de no recibir la noticia de que una enfermedad como el Parkinson llega a alguien que tiene una forma, una historia o un proyecto de vida, en los que causa profundas repercusiones.
Como contrapartida y –lamentablemente, parece que de manera muy ocasional- los pacientes entrevistados por Peek encuentran especialistas que les refuerzan en la idea de que existe un futuro presidido por el entente, la colaboración entre médico y paciente. El beneficio que produce la promesa de que existen alternativas para evitar que la enfermedad condiciones en exceso la vida del paciente se ve apoyado e incluso superado por el compromiso de un esfuerzo común en el empeño por conseguirlo. El médico, aquí, lejos de abandonar al paciente, ofrece su implicación, su ayuda y un sólido contrato de palabra para crear una sociedad que ayude al paciente a combatir las consecuencias de la enfermedad.
Por último, la tercera vivencia negativa es la de la exposición de una jerarquía de enfermedades neurológicas en las que el Parkinson no figura en la pole position de las más deletéreas. Este mensaje, aparentemente esperanzador, se acompaña a veces de la promesa de que en un futuro inminente existirán medicamentos o procedimientos diagnósticos que mejorarán espectacularmente las condiciones de los pacientes, pero al mismo tiempo supone una desautorización del malestar del paciente. Es un “hay gente a la que le va peor” que produce un alivio a los pacientes al saber que no padecen, por ejemplo, un tumor cerebral, pero lleva implícito un “así que no se queje tanto” que hace que el alivio sea efímero o se vea condicionado por la admonición del facultativo.
¿Son tan frecuentes estas experiencias negativas? Peek nos dice que el encuentro desnudo se había producido en al menos dos terceras partes de sus entrevistados. Es de esperar que la experiencia de abandono, probablemente la más trágica, no se dé con esa asiduidad, pero en todo caso, la administrativización del diagnóstico es algo que hace pensar.
La transmisión del diagnóstico torpe o descuidada no tiene por qué llevar a la conclusión de que el hecho de diagnosticar implica causar alguna forma de daño al paciente. Vivimos, por otra parte, en una organización sanitaria y con una filosofía de la Medicina y de la asistencia que gravitan en torno al diagnóstico, un concepto especialmente devaluado en el campo de la Psiquiatría desde la irrupción de los DSM de la Asociación Psiquiátrica Americana. La proliferación ad náuseam de categorías diagnósticas en estos tratados se ha equiparado a una medicalización (o psiquiatrización) de la existencia fomentada por la pérfida industria, deseosa siempre de encontrar nuevos nichos comerciales para sus productos. Pero se olvida una dimensión importante de estos tratados, que es que por la peculiar organización de la atención en su país de origen deben incluir los diagnósticos que justificarán la intervención del profesional y la facturación por sus servicios; un agudo comentarista británico opinaba que el DSM-5 será más eficaz que su predecesor a la hora de cumplir con su principal motivación de capacitar a los psiquiatras para cobrar por sus actuaciones profesionales (16). Cuantos más diagnósticos y entidades se creen, tantas más oportunidades de caracterizar la intervención del profesional. Valorar a un paciente con quejas de pérdida de memoria pero que no cumple criterios de demencia acaba siendo una intervención sin diagnóstico; si DSM-5 en mano puede sostenerse que tiene un trastorno neurocognitivo menor, se dispone ya del diagnóstico que justifica la actuación profesional (y su facturación) independientemente de si eso quiere decir que cognitivamente, para su edad, está más sano que una manzana. Así pues, la medicalización, o la salud-mentalización de lo cotidiano, su conversión en fenómenos clínicos que requieren ayuda profesional, tiene más beneficiarios que la siempre socorrida industria, ese malo necesario que sirve para desplazar culpas y complicidades. Los profesionales precisan de un diagnóstico que en nuestro entorno justifica también la intervención del sistema público, por lo que la caracterización de nuevos trastornos tiene un interés personal y corporativo.
De forma complementaria, los pacientes secundan esta tendencia. El psiquiatra portugués Pio Abreu destaca que acuden a consulta libre (y a veces entusiastamente) personas caracterizadas por no presentar una enfermedad clara. Buscan ayuda para malestares, no necesariamente para enfermedades. Pero el sistema (sanitario o no sanitario, público o privado) no tarda en convertir la demanda en evidencia de síndrome o trastorno. Las dificultades (reales o no, pero en todo caso, absolutamente naturales y esperables) que puede tener un hijo al abandonar el domicilio familiar se convierten así en un trastorno de la emancipación, y un concepto que tal vez tenga el éxito que han ido logrando otros (síndrome de nido vacío, síndrome postvacacional), a lomos de los medios de comunicación, hasta insertarse en nuestra cultura. No habría esa tendencia cultural a hablar de “síndromes” para describir malestares si no existiera una disposición a identificar como algo ajeno a la salud cualquier desviación de una plácida seguridad y de una ilusoria felicidad. Y si no hubiera personas dispuestas a explorar y encontrar campos de intervención profesional. Los intereses creados lo son de la industria, pero también de los profesionales y, por supuesto, de la población, que ha aprendido que es preferible ser “enfermo” que infeliz, y que serlo puede tener ciertas ventajas.
Alternativamente, y por no movernos del campo de la Psiquiatría, se da el fenómeno curioso pero complementario, destacado también por Pío Abreu, de que las personas con trastornos psiquiátricos graves rehúyen al psiquiatra y a sus diagnósticos porque no se consideran afectadas por ningún problema. Pero observamos últimamente que si se sienten afectadas por él, reclaman a veces una consideración especial, casi elitista, como el de grupos que sugieren que es coolpadecer un trastorno bipolar, algo potencialmente grave y trágico. También se cuestiona que la experiencia psicótica, muy a menudo desgarradora, sea patológica, dado que son muchos los que san os o enfermos se proclaman escuchadores de voces. Y se plantea que determinados fenotipos, como el autismo, no deberían ser considerados enfermedad o deficiencia, sino reconocidos como variables neuroatípicasde la normalidad.Así pues, lo que tradicionalmente era, si acaso, inconveniencia o malestar, deviene enfermedad, al tiempo que lo que mejor se adecuaba a la idea de enfermedad puede ser una variante de lo normal.
Aunque se ensanche por aquí o se estreche por allá, el diagnóstico goza de muy buena salud. Tan es así que si se saludó en su momento a la Convención de Nueva York como la puntilla definitiva al modelo médico en favor del modelo de enfermedad, todavía los movimientos asociativos ligados a la discapacidad se organizan y clasifican en función del diagnóstico (de enfermedad/es mental/es, de Parkinson, de Alzheimer, de Esclerosis Múltiple, de Parálisis Cerebral, de Autismo, de Enfermedad Crónica Intestinal… y así hasta completar, o casi completar, la amplia variedad de enfermedades crónicas). El diagnóstico, por conveniencia, por interés, por organizarse, por clasificarse, por tener una etiqueta que exhibir, por tener un motivo para reclamar, ya sea para vender fármacos o servicios, ya sea para reivindicarlos, goza de buena salud. Por eso es importante preguntarse por cómo se llega a él, por sus implicaciones y por el impacto que tiene en la persona que lo recibe en función de cómo se transmita.
En este sentido, Peek llama la atención sobre la asimetría del encuentro entre médico (diagnosticador) y paciente (diagnosticado). Los intereses parecen distintos; a veces, como se ha dicho antes, el momento del diagnóstico se antoja la colocación de la última pieza del puzzle que trata de resolver el facultativo, y en el cual, el paciente no tiene otro valor que ser el portador del enigma. Si lo parecen, es en buena medida por la torpeza y la falta de habilidades comunicacionales del médico. El momento del diagnóstico requiere una actitud atenta, empática y de apoyo que permita conocer al profesional qué necesita el paciente: información (y cuánta), escucha, compromiso, interés, compasión, preocupación, impresión de que transmitir el diagnóstico de una enfermedad que afecta a la calidad de vida, a la independencia, a la capacidad funcional, duele al médico, no por el hecho de comunicarlo, sino por representarse mentalmente lo que la enfermedad puede deparar a su paciente. Y a partir de ese dolor, lo ideal sería iniciar un camino conjunto, en el que el experto ayuda al paciente –que terminará siendo el verdadero conocedor, si no de la enfermedad, sí de lo que es ser enfermo- a encarar el día a día, a sobre-vivir a la enfermedad.
El Foro de la Profesión Médica de España ha iniciado recientemente el procedimiento formal de solicitud de reconocimiento de la relación médico-paciente como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). El documento que presenta la propuesta remarca que esta relación constituye el núcleo fundamental del ejercicio de la Medicina. El proceso de diagnóstico (estudio, comunicación) es una parte esencial de esa relación, como lo son los pasos a que el diagnóstico obliga. El trabajo de Peek demuestra que en un contexto asistencial que prima la especialización, la supuesta eficiencia y la respuesta más intelectual que práctica a los problemas, empieza a ser necesario plantearse si la relación médico-paciente no terminará convirtiéndose en un patrimonio de naturaleza más arqueológica que inmaterial.

Referencias
Chen H, Shrestha S, Huang X, Jain S, Guo X, Tranah GJ et al. Olfaction and incident Parkinson disease in US white and blackolderadults.Neurology 2017; 89:1441-7 [Abstract]
 Friedman J.Dementia withLewybodies and Parkinson'sdisease dementia becomethesamedisease.ParkinsonismRelatDisord 2017. pii: S1353-8020(17)30260-2. doi: 10.1016/j.parkreldis.2017.07.013.
Mayou R. Isthe DSM-5 chapteronsomaticsymptomdisorderanybetterthan DSM-IV somatoformdisorder? Br J Psychiatry 2014; 204: 418-9 [Texto completo]
Parkinson J. AnEssayontheshakingpalsy. J NeuropsychiatryClinNeurosci 14:223-36 [Texto completo]
Peek J. 'Therewas no greatceremony': patientnarratives and thediagnosticencounter in thecontext of Parkinson's.MedHumanit 2017; 43: 35-40 [Texto completo]
Pio Abreu JL. Cómo volverse enfermo mental. Bilbao: Desclée de Brouwer, 2004
Truini A, Frontoni M, Cruccu G.Parkinson'sdisease related pain: a review of recent findings.J Neurol 2013; 260: 330-4 [Texto completo]

Juan Medrano
Bilbao

Vídeo recomendado.-



Cómo hablar a las personas transgénero.-





BOLETIN IATROS, OCTUBRE  2016.

CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.-  Congreso de Comunicación y Salud. Donosti Octubre 2016
Comentario de libros.-  Cabezas M. Dilemas morales: entre la espada y la pared. Tecnos. Anaya. Madrid 2016.
Botul JB  La vida sexual de Immanuel Kant.  Universidad Nacional Autónoma de México, Mexico DF 2014
Webs de interés.- 
“Por unos servicios de Salud Mental respetuosos con los derechos humanos y libres de coerción”
Decálogo del consentimiento informado
Sobre reforma de la legislación civil en materia de protección de personas con discapacidad

Guía de atención a las personas en situación de transexualidad
Obra de teatro comentada.-  Incendios, Teatro de la Abadía, Madrid.    

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Noticias.- 

Congreso de Comunicación y Salud. Donosti Octubre 2016
Aún tienes tiempo de apuntarte al congreso mas importante que se celebra en el ámbito latinoamericano sobre comunicación en el ámbito de la salud.
Puedes ver el programa aquí

*Folia Humanística, la revista de la Fundación Letamendi.
 Puedes acceder a todos los números en abierto, aquí.

*Eidón, la revista de bioética que editan Diego Gracia y Carlos Pose.
Puedes acceder a todos los números en abierto, aquí.


Comentario de libros.-

Cabezas M. Dilemas morales: entre la espada y la pared. Tecnos. Anaya. Madrid 2016.

¿Ayuda la ética a mejorar la calidad  de nuestras decisiones? ¿Es esa una de las misiones importantes que tiene encomendada?  Mar Cabezas (MC)  selecciona 10 situaciones  que proceden de la literatura o las noticias  de actualidad:
1-El caso de una chica que sufre violencia de género en las calles de Nueva York y 38 testigos no actúan para auxiliarla.
2-De la novela “el lector”, el caso de una antigua colaboradora nazi que prefiere quedar como responsable de un asesinato para que no se descubra su condición de analfabeta.
3-El caso de una enferma mental que se auto-lesiona llegando al extremo de que los médicos no pueden salvarle la vida salvo violentando su libertad.
4-Otro enfermo, en este caso de amnesia para recuerdos inmediatos, en que manteniendo su carácter y su afectividad la persona es incapaz de recordar lo que acaba de vivir. ¿Cabe hablar de agente moral? Por cierto recomiendo la película de culto “Memento” a nuestros lectores, precisamente sobre un sujeto con amnesia que tatúa sus pensamientos para seguir el hilo argumental de su vida….
5-¿Es lícito socorrer a un soldado sabiendo que otros compañeros resultarán muertos en la operación de salvamento?
6-¿Y matar a un compañero gravemente enfermo, (con la intención de devorarlo),  para que puedan salvarse otros tres náufragos?
7-Una escuela decide que alimentará a sus alumnos de manera sana, pero los padres reclaman pizzas y bebidas azucaradas para sus retoños…
8-El esposo pobre y enamorado que decide atracar a una farmacia para obtener un medicamento imprescindible para curar a su mujer…
9- Un científico descubre un medicamento eficaz para una terrible dolencia, pero tiene que esperar años antes de que dicha sustancia se apruebe, pues se desconocen sus efectos secundarios…
10-¿Es lícito no cumplir con nuestro deber, movidos por la empatía? Como fue el caso de Huck y el esclavo Jim, en las aventuras de Huckleberry Finn.

En los diez casos MC identifica los valores morales en conflicto y provee al lector de conceptos que amplían  una primera visión simplista e intuitiva. Es notoria la influencia de D. Gracia (aunque no se le cite) en su afán de convertir dilemas en problemas, como también en la metodología deliberativa, (identificar valores, tratar de respetarlos examinando cursos alternativos, ponderar consecuencias y deberes).
Examinemos como ejemplo  el caso del paciente con amnesia, el número 4. Esta situación en la que una persona pierde la memoria es similar a la de muchos pacientes afectados por demencia.  ¿Continúan siendo agentes morales?
Existen dos posiciones, indica MC, la de aquellos que ven necesarias una serie de capacidades cognitivas para hablar de agente moral responsable, y otros que son menos selectivos y preferirían decidir cada caso según las características concretas del paciente y las situaciones a las que se enfrenta. Un paciente con graves lesiones  neurológicas puede tomar decisiones acerca de la comida que le gusta, por ejemplo, aunque no otras decisiones relativas a sus ahorros…  Si aceptamos esta posición gradualista, si admitimos que una persona que mantiene su sentido de identidad y su aparataje emocional continúa siendo una persona….  ¿hasta qué punto continúa también siendo agente moral? En palabras de MC: “¿Cómo se puede ser un sujeto moral a medias?, ¿O quizás querría esto decir que la memoria no es lo básico ni definitorio para la conciencia y la responsabilidad? ¿Sería el estatus moral una suma de capacidades?” (pág 97)
El que una persona no sea agente moral no significa que no  sea “paciente moral”, alguien a quien no se le deba respeto y derechos.  Y se le debe respeto como poseedor de dignidad, dignidad no extrínseca, (derivada de actos meritorios), sino por el mero hecho de ser persona.  Ahora bien,  ¿todas las especies animales poseen el mismo grado de dignidad? ¿y los robots que en un futuro pudieran tener auto-consciencia?  Me viene a la memoria en este punto la película “Her” , en la que un software auto-consciente trata de experimentar  la alteridad mediante la suplantación de un ser humano.
D.Parffit
En fin, estas cuestiones no quedan resueltas, pero MC destaca que para la identidad de la persona no debemos considerar tan solo sus capacidades cognitivas, sino también las emocionales.  Resulta interesante en este punto considerar las aportaciones de Parfitt relativas a la identidad (*).

(*) Véase en “etiquetas” de este blog los comentarios que dedicamos a Parffit.

Pablo Oliveres
Murcia

Botul JB  La vida sexual de Immanuel Kant.  Universidad Nacional Autónoma de México, Mexico DF 2014

Con el seudónimo de Botul escribe Frèdèric Pagès –profesor de filosofía en la Sorbona- un opúsculo que tiene algo de iconoclasta. Imagina Pagès que existe un ciudad en Paraguay llamada Nueva Konigsberg, fundada por alemanes que emigraron de Konigsberg, ciudad natal de Kant (y que pasó a llamarse Kaliningrado, un enclave ruso situado entre Polonia y Lituania) . Ante público tan selecto, admiradores y emuladores de las costumbres kantianas, Botul se atreve a impartir 8 conferencias en las que dilucida si el imperativo categórico de aceptar como buena conducta solo aquella que puede generalizarse para el bien de la sociedad, resulta  consistente con la castidad.

El librito no tiene un interés filosófico académico, pero un estilo desenfadado e incluso descuidado le sirve para lanzar varias intuiciones o presunciones que merecen un análisis detallado.

Botul da por buena la hipótesis de que Kant no conoció el amor físico, es mas, quizás lo detestaba. Tampoco parece que tuviera inclinaciones homosexuales y poco se sabe de si se consolaba por otros medios. Tampoco admite Botul que se tratara de un personaje neurótico, fóbico social o anacoreta atrabiliario… En realidad las crónicas de la época lo describen como amable, locuaz, buen conversador…. Y si hacemos caso a lo que trasluce su “Antropologia” también era buen observador del género humano, aunque declaradamente hipocondríaco. Pasaremos por alto el morbo con que Botul describe detalles de la vida cotidiana de Kant, (por ejemplo su peculiar manera de dormir), para detenernos siquiera un instante en la tesis de que muchos filósofos han sido castos. Una tesis que nos atreveríamos a poner en duda, si atendemos a la promiscuidad de Schopenhauer, o a la sífilis de Nietzsche, y que el propio Botul parece defender con escasa convicción  cuando imagina un encuentro de Kant y Diderot en Riga, el13 de Septiembre de 1773. Esta noche andaba Diderot  camino de Sant Petesburgo cuando se entregó a la mas pura lascivia tan cerquita como estaba del filósofo de  Konigsberg, alumbrando este poema libertino que Botul tiene a bien regalarnos:


« La moza del Hostal de la Pezuña » de Diderot
Diderot

Elle est très jolie et très jolie
De tout Riga c’est la folie
La servante du Pied fourchu
Pour une obole un jour je levai son fichu
Pour un double teston... Pour ce double teston
Eh bien que fites vous?Je lui pris un teton
Pour un écu"... Pour votre écu
Après que fites vous? Après je vis son cul
Pour deux ècus que fites  vous?
Je lui prends le con je la fous
Et pour mes trois ècus deux testons une obole
J´eus un teton, un cul, le con et la vérole,
Le tout en un instant notez bien ce point-là
Car son maître fort galant l´homme
Y mit dix fois la somme
Et six mois de soupirs pour n’avoir que cela.

Dieckmann,  Inventaire du fonds Vandeul et inédits de Diderot,
 Ginebra 1951, citado por Botul, pag 36-7.


¡Caramba con los filósofos bien pensantes! Pero seamos serios y regresemos a las tesis de Botul. La primera y digamos la menos atrevida, es que los filósofos no necesitan reproducirse biológicamente por cuanto lo hacen intelectualmente. Tesis que sería equivalente a afirmar que las personas obtenemos placer eterno cuando creemos que  nuestras creencias  y manías se verán dichas y redichas por los siglos venideros.

Admitamos siquiera por un instante que los seres humanos tenemos propensión a alcanzar cierta notoriedad, y que acostumbramos a confundir esta notoriedad con creernos poseedores de un espacio trascendente e incluso un lugar en la historia…  Pero, ¿acaso no es esta pretensión pecado de petulancia e ingenuidad? ¿Quién se acuerda de los millares de filósofos que han poblado la Tierra? Unos pocos sobreviven en las alacenas de nuestras Bibliotecas ante la indiferencia de una juventud que pasa por su lado hiperconectada al Facebook y al WhatsApp…. 

La segunda tesis, y esta con  mayor carga irónica, es que la adoración que manifiesta Kant por la “cosa-en-si”, el Noúmeno, tiene algo que ver con su asexualidad.  Llamemos a la “cosa-en-si” simplemente por lo que es, “mujer”, y aclararemos parte de la filosofía kantiana, nos dice Botul. Los objetos son misteriosos porque esconden esta carga erótica que el filósofo propende a negar. Pero en la filosofía actual, nos advierte Botul, los objetos han dejado de ser objetos, solo existen relaciones entre cosas: curiosa teoría del conocimiento, nos dice Botul, esa que afirma que de la “cosa-en-si” no se puede probar nada. “Como si la ciencia tuviera que ver con “cosas”, objetos permanentes, estables. La ciencia moderna no estudia cosas aisladas, sino relaciones, flujos, campos, sistemas. Hay en el noúmeno kantiano un sorprendente fetichismo de la “cosa””. (pág 96).

Y cerremos esta breve reseña con la tesis fundamental: el filósofo de Konigsberg traicionaba su imperativo categórico porque generalizar una conducta casta llevaría al exterminio de la especie humana. Tesis que el propio Botul se encarga de matizar: el filósofo, como decíamos mas arriba, ya se reproduce, pero lo hace a su manera, mediante las ideas que lanza para la consideración de sus congéneres.  

Desde la perspectiva kantiana del imperativo categórico… ¿se puede argumentar en contra de la castidad? El imperativo cristiano (y de otras religiones) de “no hagas a los otros lo que no quisieras para ti”, resulta menos estricto. Una conducta particular que me afecta a mi –caso de la castidad- no se ve coartada por el imperativo de la moral religiosa. Desde la filosofía se han lanzado otras máximas que tampoco parecen tener el grado coactivo de la kantiana.  Podríamos considerar, por ejemplo, la obre de de Rawls que podría sintetizarse con el aforismo: “prefiere aquella política pública que cree mas cohesión social”. Según este aforismo permitir opciones particulares que en absoluto son generalizables, (como es la castidad), no solo pueden permitirse, sino que incrementan la cohesión, (permite a personas con intereses particulares adaptarse mejor a los entornos sociales).

¿Debemos considerar el imperativo kantiano poco o nada recomendable, al lado de estos otros imperativos? Sería muy ingenuo derivar de cualquier “debería” una regla moral de deber. Por ejemplo, no deberíamos nunca mentir, pero si de esta máxima derivamos el imperativo de no mentir nunca, (eso es, el “deber” de no mentir), seremos tremendamente antipáticos y descorteses (“¡este vestido te sienta fatal!”). Mentimos por cortesía, a veces para evitar males mayores, también por compasión…. Recuerden la falacia naturalista: justificar las costumbre sociales por el mero hecho de que existen desde hace tiempo…. Algo de eso hay en la falacia del deber moral: derivar deberes de los “deberían” abstractos y fuera de todo contexto nos conduce inexorablemente a inconsistencias o meridianas contradicciones.

No parece por consiguiente de buen tino filosófico deducir que del imperativo categórico se derive impedimento alguno a la castidad. Cierto que una humanidad casta seria una humanidad condenada a la extinción, pero conductas individuales que no dañan intereses de terceros no tienen por qué ser condenadas. Y ahí si podríamos aplicar el imperativo categórico kantiano, (“no prohíbas conductas individuales que aún desviándose de las normas sociales, no atentan al bien común ni a la libertad de terceros”). Porque Kant pensó su imperativo para máximas morales, no conductas particulares.

Por fortuna Botul mantiene este tono irónico que le excusa de todo rigor. Y quien lea el ensayo sin duda encontrará lugar para la sonrisa, y buenos argumentos para la reflexión.

Pablo Oliveres
Murcia.


Webs de interés.- 

“Por unos servicios de Salud Mental respetuosos con los derechos humanos y libres de coerción”

Manifiesto firmado en unas recientes jornadas de la AEN por los presidentes de la asociación, de la Confederación Salud Mental España, de En Primera Persona, Federación Andaluza de Asociaciones de Usuarios/as de Salud Mental y de la Federació Catalana d’Entitats de Salut Mental en 1ª Persona. Se complementará con un cuaderno técnico de propuestas para que lo que se recoge en el manifiesto sea posible.
Decálogo del consentimiento informado
Documento elaborado por la Comisión Central de Deontología de la OMC con el fin de ofrecer información práctica a los médicos, recopilando lo establecido por la Ley de autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica. Esta iniciativa surge de la constatación de que las deficiencias en información, la falta de Consentimiento Informado o la no correcta cumplimentación del formulario correspondiente son, aproximadamente, la causa del 70% de las reclamaciones sanitarias. 
Sobre reforma de la legislación civil en materia de protección de personas con discapacidad
Documento de la Comisión de “Ética y Legislación” de la Asociación Española de Neuropsiquiatría (AEN) articulado en tres partes. La primera es la introducción junto con la revisión de los instrumentos no judiciales de protección. La segunda parte aborda los instrumentos judiciales de protección y formula una crítica de la situación actual, así como una propuesta de futuro. La tercera parte incluye el resumen, junto con las bases para la reforma y una propuesta de texto articulado
Guía de atención a las personas en situación de transexualidad
Publicada por el Gobiernos Vasco bajo la dirección, coordinación y elaboración de los departamentos de Educación, Política Lingüística y Cultura; de Empleo y Políticas Sociales y de Salud/Osakidetza y con la participación de Berdindu (Servicio público de atención a personas lesbianas, gais, trans, bisexuales e intersexuales, promovido por el Gobierno Vasco) y de ChrysallisEuskalHerria (Asociación de padres y madres de niños y niñas transexual), esta guía se presenta como la respuesta a un deber ético y al mandato de la Ley 14/2012, de 28 de junio, de no discriminación por motivos de identidad de género y de reconocimiento de los derechos de las personas transexuales. La guía proclama que el respeto a la dignidad de las personas es un derecho humano fundamental que pasa por la libre autodeterminación personal que a su vez incluye la identidad sexual de cada persona, aunque esta no coincida con el sexo asignado al nacer.

Juan Medrano
Bilbao

Obra de Teatro comentada.- 

Incendios, de Mouawad, dirigida por Mario Gas; Teatro de la Abadía, Madrid.-

Si ya triunfara Oriol Broggi en la puesta en escena de esta obra en Barcelona, repite éxito Mario Gas en Madrid.  Incendios es una pieza teatral inspirada en Edipo Rey y ambientada en los horrores de la guerra, (la guerra del Líbano). Es una obra larga, de 3 horas, con un magnífico guion en la primera parte  y una segunda parte, (o para ser benévolos, con un final) en que por desmedido incremento de la tensión dramática se pierde el contacto con la realidad. 

Vayamos por partes. La obra se inicia con un encargo póstumo de una mujer de pasado misterioso. Este encargo lleva a sus dos hijos a un periplo de aventuras donde irán descubriendo las vivencias de su madre, y a partir de estas revelaciones ellos mismos, su propia biografía, quedará hipotecada. El espectador se prepara para recibir malas noticias que en efecto se van sucediendo, mas lacerantes si cabe porque podemos perfectamente ubicarlas en noticias pasadas y presentes que nos ocupan en cada telediario.

La obra avanza bien y con mesura pero –como decíamos mas arriba- se nos pierde en el final. Ocurre con otras obras de Mouawad: en la parte final cree haber conquistado el corazón del espectador y se permite lanzarlo al límite de lo verosímil. Como el cantante que arranca aplausos en su nota mas alta, (aún siendo esta nota innecesaria), el espectador aplaude a rabiar, sí, pero retiene para sí un sentimiento agridulce: la obra tenía muchas posibilidades para terminar de otra manera, una manera mas pacífica, si ustedes quieren, pero también mas profunda…  Ah!, pero el “do de pecho” es remedio infalible para arrancar vítores….

¿Puede enturbiar esta percepción la belleza estética que nos regala Gas? Para nada.  La puesta en escena, la altura de los intérpretes, los decorados, todo hacen de esta obra un referente del panorama teatral español.

Empecemos por los actores. No hay sorpresa en una Núria Espert inspirada, camaleónica en sus diferentes papeles, carismática y sutil… He aquí todo lo que un ser humano puede hacer para dar presencia  a un cuerpo anciano. Todo lo que puede estudiar en las mas mínimas inflexiones de su voz para acercarla a nuestros corazones. No no hay sorpresa ante tanta grandeza, pero si admiración y agradecimiento, por acercarnos un trozo de nuestros propios sentimientos.

Pero la obra se inicia con un monólogo de Ramón Barea en su papel de notario (Hermine Lebel). Aquí sí que no me esperaba un Ramón Barea cercano, de tono humilde, locuacidad atemperada y un punto excesiva, al que se le intuye desde el primer minuto bondad e inteligencia. Cuando uno ve interpretar con tanta  facilidad y naturalidad un rol complejo como el de este notario, tiende a pensar que “este actor sencillamente hace de sí mismo”. Sin embargo la transformación de Barea en Abdessamat, el viejo que cuenta historias, o el médico del hospicio, dejan bien sentado que hay mucho oficio y mucha penetración psicológica en cada uno de sus gestos.

El resto de la compañía acompaña a estos monstruos de la escena, y los acompaña con buena nota. Laia Marull vital y contenida, navegando del llanto a la alegría, y Lucía Barrado como Sawda, ambas con la frescura de una juventud bien trabajada. Un peldaño por debajo Alberto Iglesias, que sin embargo tiene un momento estelar como antiguo carcelero. También lo logra Edu Soto como miliciano asesino.

Incendios puede leerse como una obra de guerra, contra la guerra, como un canto también al amor filial, pues al final de una guerra solo hay madres desgarradas por el dolor. Y sin embargo de las guerras también salen hijos que deben su existencia a las vicisitudes de esta misma guerra, quizás deban su propia vida a un acto de crueldad… Y sin embargo la vida se renueva en ellos con todas las fuerzas, con todas las esperanzas. Esto es justamente Incendios.

Francesc Borrell
Sant Pere de Ribes.