BLOG LÍDER EN HUMANIDADES MEDICAS Y FILOSOFIA DE LA MEDICINA.- FUNDACION LETAMENDI- FORNS Comité Editorial: Francesc Borrell. Juan Carlos Hernández Clemente. Director del blog: F. Borrell Carrió; Secretario de Redacción: Juan Medrano Albeniz.

BOLETÍN IATROS ISSN 2014-1556

Este Boletín tiene por objetivo difundir y compartir comentarios de libros y artículos en Humanidades Médicas y Filosofía de la Medicina y difundir las actividades de la Fundación Letamendi Forns y Fundación Iatrós.
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BOLETIN IATROS, DICIEMBRE 2019.

CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE. -
Noticias.-  Folia Humanística (13)
Comentario de libros.-  Evolución, cerebro y conciencia;  Esperanza sin optimismo.
Webs de interés.-  Laboratorio de Cognición Humana Comparada
Artículo comentado.-   La Iglesia, el parentesco intensivo y la variación psicológica global.
Video recomendado: La falacia de la conjunción
   

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Noticias.- 
En el último número de Folia Humanística (nº 13) encontrarás:
TEMA DEL DIA
DERMINANTES SOCIALES DE LA SALUD Y ENFERMEDADES PREVALENTES.
DE LA EPIDEMIOLOGÍA A LA PRÁCTICA DIARIA EN UNA CONSULTA DE
ATENCIÓN PRIMARIA   PABLO PÉREZ SOLÍS
PENSAMIENTO ACTUAL
NUEVA VITALIDAD PARA EL FUTURO DE LOS COMITÉS DE ÉTICA ASISTENCIAL
R. ALTISENT, T. FERNÁNDEZ-LETAMENDI, MªT DELGADO-MARROQUÍN
ARTE, SALUD Y SOCIEDAD
UNA VISIÓN VIVENCIAL DEL SISTEMA SANITARIO BRASILEÑO DESDE LA PERSPECTIVA DEL PACIENTE, A TRAVÉS DE RELATOS NARRATIVOS DE UN MÉDICO DE CABECERA. MARCELA DOHMS
NOVELA Y CINE: COOPERADORES NECESARIOS JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ DURAN


Comentario de libros.-

Evolución, cerebro y conciencia

   Evolución cerebro y conciencia es el título de un artículo que apareció en la revista de Humanidades médicas JANO1 en el lejano año 2001, en el que Julián Sanjuán y Vicente M. Simón, psiquiatra y psicólogo, de la Universidad de Valencia, daban respuesta al escrito del psiquiatra barcelonés Josep Solé Puig de un número anterior de la misma revista2.
   Los autores adoptan el siempre fecundo punto de vista de la teoría evolucionista para abordar los fenómenos neurológicos del sistema nervioso de los seres humanos, y afirman que: El cerebro es producto de una evolución de unos tres mil quinientos años  y que: La conciencia se puede entender como un fenómeno emergente que surge al alcanzar el cerebro del homo sapiens un determinado grado de complejidad y que se mantiene porque resulta adaptativo para el individuo y la especie
 La controversia es antigua, no es difícil encontrar el momento en el que empezó todo, apreciamos cómo en la bisagra del siglo XIX al XX van a aparecer dos aproximaciones al estudio de los procesos cerebrales, completamente diferentes:
   Por un lado Sigmund Freud, médico de formación neuroanatómica y posteriormente psiquiatra fundador del método psicoanalítico, publicó hacia 1900-1901, la que se considera su principal obra: La interpretación de los sueños3, en la que introduce el sustancial concepto del inconsciente y la enorme trascendencia que tiene en la conducta de los seres humanos. A lo largo del siglo XX la influencia del método psicoanalítico ha sido inmensa, no solo en la Medicina y Psicología, también en la filosofía, la antropología, la sociología y otras disciplinas, y especialmente en las artes, literatura, cine, teatro o pintura han sido enormemente influenciadas por la doctrina freudiana.

   Por su parte Santiago Ramón y Cajal publicó en el año 1904 su obra más importante: Textura del Sistema Nervioso del Hombre y los Vertebrados en  la  que expresaba lo que se denominó como Teoría de la Neurona, es decir, de la unidad y de la independencia de la célula nerviosa4, en sus propias palabras. Sus conclusiones fueron fruto de investigaciones neurohistológicas previas publicadas en los años 1887 y 1888 y sufragadas a su costa, en las que demostraba fehacientemente sus innovadoras ideas. En 1906 le fue otorgado el Premio Nobel de  Medicina y Fisiología por sus fructíferas aportaciones que constituyen lo que podemos considerar como el avance más notable en la comprensión de la arquitectura y fisiología del cerebro humano hasta entonces y el fundamento de todas las disciplinas neurocientíficas.

     A su vez el conocimiento sobre el sistema nervioso sustentado en la doctrina de la neurona de Cajal ha sido ingente. La ciencia del ha progresado apoyada en la clínica, en las manifestaciones y carencias que se producían en los individuos afectados por distintas enfermedades, vasculares, traumáticas o tumorales. Así se conoció, por su afectación durante la trombosis de determinadas arterias cerebrales, la existencia de áreas encargadas de la comprensión y emisión de las palabras. Un impulso posterior ha venido dado por las técnicas de neuroimagen que permiten relacionar mediante el patrón del consumo de oxígeno y glucosa, ciertas funciones con determinadas aéreas cerebrales.



En el año 1979 la prestigiosa revista Scientific American publicó un monográfico en el que se acuñó una frase que obtuvo fortuna: El cerebro pensando sobre sí mismo.     
   Cien años después de las aportaciones de Cajal, en la bisagra de los siglos XX al XXI tuvieron lugar nuevas aportaciones que avanzaron en la comprensión de los fenómenos cerebrales más complejos, destaca entre ellas la obra de Sir Francis Crick5, premio Nobel de Medicina junto a Watson en el año 1962 por sus descubrimientos sobre la estructura molecular del ADN. En el año 1994 Crick, físico de formación, expuso en su libro La búsqueda científica del alma, lo que él consideró The Astonishing Hypóthesis, a saber, que las actividades mentales de una persona se deben por completo al comportamiento de sus células nerviosas, y por tanto el estudio de la consciencia-conciencia (para él no existen diferencias) es un problema científico. Para él la conciencia es un proceso emergente en el que el todo es algo más que la suma de las partes, pero sin embargo puede comprenderse a partir de la naturaleza y el comportamiento de sus elementos más sencillos. La hipótesis de Crick ha dejado de ser revolucionaria y el desarrollo de las neurociencias en la actualidad es una de las prácticas científicas emergentes. Autores como Antonio Damasio6 neurólogo de formación y premio Príncipe de Asturias del año 2005 por sus estudios sobre las emociones y los sentimientos y Eric R. Kandel7, judío austriaco obligado a exiliarse de Viena por la barbarie nazi, que recorrió el camino inverso al de su compatriota Freud, formado como psiquiatra de orientación psicoanalítica, posteriormente se dedicó a la histología y se le concedió el premio Nobel de Medicina en el año 2000 por sus estudios sobre la memoria, van a permitir profundizar en el estudio de la actividad cerebral.  
   El libro que se presenta: Paseo por el Amor y la Muerte. Los arcanos de la conciencia, propone abrir el campo y dar espacio para la confrontación amable y fructífera de las diferentes ideas, con la intención de buscar la concordia entre las distintas opiniones. A semejanza de un duelo clásico es necesario delimitar el campo, los procedimientos y las armas. Para este caso es prioritario definir claramente los términos. Se trata de llegar a acuerdos que nos permitan entender de la misma manera los mismos conceptos y las mismas palabras, para que cuando las utilicemos hablemos de lo mismo o de algo que se le parezca mucho. Así, para poder desentrañar sus misterios debemos ponernos de acuerdo en que es, que no es, cómo es, donde asienta, cuáles son sus propiedades y de que hablamos cuando hablamos de conciencia.

   Aquí se propone hablar de la conciencia como conocimiento, un conocimiento que permite darse cuenta de la existencia de uno mismo, de la propia vida, como organismo independiente del resto del mundo y diferente a los otros. Esta nueva forma de conocimiento surge – surgir en biología se entiende como la capacidad inmanente de la materia para organizarse en formas más complejas, así se habla de que surge la vida o la célula eukariota -  del magma genético ancestral y se sustenta en tres fenómenos previos, a saber la Percepción del mundo, el complejo mecanismo de las Emociones y una Memoria autobiográfica; a su vez va a dar lugar a otros nuevos, los Sentimientos y una nueva Inteligencia capaz de comprender la realidad en magnitudes de espacio y tiempo para configurar un ser consciente y orientado.
   La mayor parte de nuestro conocimiento del mundo externo y de nuestro propio mundo interno es inconsciente, procesos que se desenvuelven sin tener conciencia de ellos. La conciencia supone sólo una pequeña parte, pero sustancial, de ése conocimiento, pues implica una nueva forma de aproximación a la realidad. Al ser capaz de entender el mundo en magnitudes de espacio y tiempo, permite la orientación geográfica y al dividir el tiempo en pasado, presente y futuro, otorga al ser humano la capacidad de simular el porvenir, de planificar acciones, con lo que mejoran las posibilidades de supervivencia. Otra de las consecuencias de la Conciencia de la propia Vida es la Conciencia de la propia Muerte. La Vida es Ser, la Muerte es Dejar de Ser. Por tanto somos conscientes de nuestra propia mortalidad, sabemos que vamos a morir.
   A partir de ahí se van desgranando lo que significan: Percepción es el registro del mundo mediante los órganos de los sentidos; las Emociones son acciones, programadas, automáticas, inconscientes, que dan por resultado una determinada conducta, reflejada sobre todo en las expresiones faciales y en los movimientos de las manos y del resto del cuerpo; los Sentimientos son la percepción consciente, el conocimiento de las emociones; la Memoria consiste en una doble capacidad, la de adquirir y almacenar información y la de  recuperarla posteriormente; la Inteligencia es la capacidad de comprender el entorno, de entender el mundo que nos rodea, incluidos los otros, los demás seres humanos, posibilita la selección de las alternativas más convenientes para la resolución de un problema, las respuestas más útiles y adaptativas.


   En el libro, visualmente muy hermoso de ver, se definen estos conceptos y otros relacionados como son La Voluntad, la Ciencia y el Arte e incluso se hace una necesaria distinción entre lo que es la Ética y qué es la Moral y se hace complementando el texto con las imágenes de alguno de los más famosos cuadros de los grandes maestros de la Pintura que se encuentran en el Museo del Prado de Madrid junto a citas oportunas y sugerentes de los grandes maestros de la Palabra. Por todo ello hace se hace aconsejable la lectura de este libro que resulta a la vez provechosa y deleitable.


1  Sanjuán; Simón, VM. JANO 9-16 NOV, 2001. Vol XLI. Nº 1408.: Evolución, cerebro y conciencia.
2  Solé Puig, J, JANO Nº 1407;
3 Sigmund Freud. La Interpretación de los Sueños. 2 Vols. Alianza Editorial, 2011.
4 Santiago Ramón y Cajal. Textura del Sistema Nervioso del Hombre y los Vertebrados. 3 Vols. Zaragoza Gobierno de Aragón, 2002.
5 Francis Crick. La Búsqueda científica del alma. Madrid: Ed. Debate SA, 1994.
6 Antonio Damasio. El error de Descartes. Madrid: Ed. Debate, 2000.
                                 En busca de Spinoza. Barcelona: Ed. Debate, 2005.
7 Eric Kandel. En busca de la Memoria. El nacimiento de una nueva ciencia de la mente. Madrid: Katz editores, 2007.

Javier Almazán Altuzarra: Dr. en Medicina por la UAM. Especialista en MFyC formado en el Hospital de La Paz y en EAP de Bustarviejo. Autor de la Tesis: Estudio Clínico y Epidemiológico de la primera circunnavegación a la Tierra.
j.almazanaltuzarra@gmail.com

Eagleton, T. Esperanza sin optimismo  Taurus, Barna 2016
Título original: Hope Without Optimism Terry Eagleton, 2015

Eagleton es un brillante filósofo y crítico literario de formación marxista y cristiana que trata de esclarecer en el libro que comentamos si es posible estar esperanzado y no ser al mismo tiempo optimista. Antes de leer una sola línea más, pregúntese el lector si tal cosa resulta posible. De inmediato nos asalta una duda…. ¿equivale esperanza a optimismo? ¿Está todo optimista esperanzado (y viceversa)?

Eagleton nos ofrece algunas respuestas, sobe todo en el capítulo primero, que es el mas recomendable de leer. En términos generales podríamos decir que el libro se justifica por este primer capítulo interesante, aunque un punto desorganizado.

Pero volvamos al asunto que nos ocupa… ¿podemos tener esperanza y a la vez ser pesimistas? Quizás el lector ya haya encontrado ejemplos, pero he aquí algunos: ¿quién no está esperanzado de que algún día tendremos un gobierno a la altura de las circunstancias? Y sin embargo pinta mal…  ¿Qué diabético no está esperanzado de que algún día la ciencia le libere por completo de tomar sus medicamentos? Y sin embargo no se atisba tal solución, al menos por ahora…

La cuestión por consiguiente es dilucidar qué es esperanza y qué es optimismo. Ensayemos una primera aproximación: llamemos esperanza a una disposición o actitud positiva hacia algo o alguien, y optimismo a un cálculo o expectativa que nos indica que este algo o alguien vamos a disfrutarlo en un plazo razonable de tiempo. Esperanza sería  un “estar abiertos a”, (y por consiguiente una actitud), en tanto que ser optimista sería un juicio de probabilidad….  Bien, pero quede claro que esta aproximación no es de Eagleton, sino nuestra…. Vamos a contrastarlo con lo que nos dice el autor del libro. Para empezar el prólogo se inicia de esta suerte:

“Alguien como yo, para quien la proverbial botella no sólo está medio vacía, sino que casi con seguridad contiene un líquido potencialmente letal y de sabor repugnante, quizá no sea el autor más apropiado para escribir sobre la esperanza. Están aquellos cuya filosofía es «come, bebe y alégrate, porque mañana moriremos» y aquellos, con los que siento más afinidad, cuya filosofía es «mañana moriremos»”.

Desde luego yo me apunto al primer tipo, al “Carpe Diem”... pero continuemos. En su afán de hacer cierta taxonomía de los optimistas nos propone….

Se puede ser un optimista pragmático, en el sentido de estar seguro de que este problema, y no otro, se va a resolver; pero también está aquel al que cabría describir como optimista impenitente o profesional, que se siente confiado sobre determinadas situaciones porque tiende a sentirse confiado en general.

Estos optimistas impenitentes llega a clasificarlos como enfermos. Muchas desgracias acumula la Humanidad por esta enfermedad del optimismo. Y si como nosotros proponíamos el optimismo es un tipo de juicio benigno acerca de nuestras futuras expectativas, el optimista impenitente sería alguien que ha perdido la capacidad de tener un juicio neutral u objetivo…

Un optimista no es sólo alguien que abriga grandes esperanzas. Incluso un pesimista puede sentir confianza sobre una cuestión determinada, con independencia de su melancolía habitual. Es posible tener esperanza sin el sentimiento de que las cosas en general van a salir bien. Un optimista es más bien alguien con una actitud risueña ante la vida simplemente porque es optimista. Prevé que las cosas van a resultar de forma favorable porque él es así.

E incluso redondea la idea:

Análogamente, tanto el optimismo como el pesimismo son formas de fatalismo. Uno no puede evitar ser optimista, lo mismo que no puede evitar medir un metro sesenta. Está encadenado a su jovialidad como el esclavo a su remo, una perspectiva nada halagüeña. (…) Por el contrario, la esperanza auténtica debe estar basada en razones.

En este punto se aleja de nuestra definición. Nosotros apostábamos porque la esperanza es una actitud, un “estar abierto” a algo o alguien. Pero en este párrafo Eagleton la tiñe de juicio racional….  ¿O bien en lugar de “esperanza hubiera debido decir “optimismo”? Este es el problema de no haber dado definiciones claras desde un comienzo….  Pero continuemos…. Ahora Eagleton indaga en las connotaciones políticas del optimismo:

Los optimistas son conservadores porque su fe en un futuro propicio está enraizada en su fe en la bondad esencial del presente. De hecho, el optimismo es un componente típico de las ideologías de las clases dominantes.

Tanto los marxistas como los cristianos son más sombríos sobre la condición presente de la humanidad que los liberales y los reformistas sociales, aunque tienen mucha más confianza sobre sus perspectivas futuras. En ambos casos, estas dos actitudes son las dos caras de la misma moneda. Se tiene fe en el futuro precisamente porque se intenta encarar el presente con sus aspectos más abominables.

Cada época es esclava de sus circunstancias, y no es excepción las fases económicas por las que la Humanidad ha transitado últimamente:

Si los ideólogos del capitalismo temprano tenían esperanza era, entre otras cosas, porque no creían que su sistema estuviera acabado. La producción era una crónica que aún debía consumarse. Por el contrario, el capitalismo tardío es considerablemente menos esperanzado, lo que no quiere decir que esté hundido en el desánimo. El yo consumista, a diferencia del productivista, habita en momentos serializados en vez de constituir algo que se asemeje a una narración. Es demasiado caprichoso y difuso para ser el sujeto de una evolución inteligible. Por tanto no cabe esperar un futuro radicalmente distinto y la esperanza a gran escala ha quedado obsoleta. Es improbable que vuelva a ocurrir algo de trascendencia histórico-mundial, puesto que el espacio en el que podría suceder ha quedado reducido a polvo. El futuro no será más que un presente extendido infinitamente.

El comentario nos parece interesante. Pero en toda época y circunstancias surgen formas extravagantes de optimismo y pesimismo:

Las formas extravagantes de optimismo pueden ser moralmente dudosas. Entre ellas está la teodicea, el intento de justificar el mal con el argumento de que puede dar lugar al bien, lo que eleva a estatus cósmico un optimismo frívolo. (…)  Al igual que el pesimismo, el optimismo extiende un barniz monocromo sobre todo el mundo, sin percibir matices ni distinciones. Como es un estado de ánimo general, todos los objetos se vuelven más o menos intercambiables, en una suerte de valor de cambio del espíritu. El optimista profesional responde a todo de la misma forma rigurosamente preprogramada, eliminando de esta forma el azar y la contingencia. En este mundo determinista, las cosas están destinadas a salir bien con una previsibilidad sobrenatural y sin que haya una buena razón para ello.

Observe el lector avispado que si en un momento creíamos que optimismo era un juicio de probabilidad, ahora se ha convertido en claramente una actitud ante el mundo, (¿no era esto la esperanza?).  Pero Eagleton prosigue examinando el historicismo, esta corriente filosófica que quiere ver en el curso de la Humanidad un sentido o dirección, (por ejemplo hacia el progreso).

La esperanza no siempre va unida a la doctrina del progreso. De hecho, el credo judeocristiano rompe el vínculo entre ellas. Cada cierto tiempo muy bien puede haber progreso en la historia, pero no debe confundirse con redención.

Es decir, el judeo-cristianismo no apuesta por la idea de progreso, sino por la idea de redención. Esto es lo que valora como auténtica dirección de la Historia. Frente a esta visión mesiánica –(un Mesías redentor que nos salvará, (caso de los judíos), o ya nos ha salvado (caso del cristianismo)- existe una visión “naturalista”, que en su momento impulsó Schopenhauer y que aquí aparece de la mano de Walter Benjamin:

De acuerdo con (Walter) Benjamin, sí existe una historia universal, pero no constituye una gran narración en el sentido habitual del término. Es más bien la persistente realidad del sufrimiento, que comparte la forma universal de un grand récit pero carece de su impulso teleológico. No hay significado en esa aflicción y, por tanto, la historia carece de sentido. Benjamin reformula la visión, en último término cómica, de Hegel y de Marx en términos trágicos, mesiánicos

Pero las sociedades modernas apuestan por un historicismo anclado en la idea de progreso:

Para la ideología del progreso, por el contrario, todos los momentos están devaluados por el hecho de que cada uno de ellos no es más que un peldaño que conduce a su sucesor; el presente, una mera palanca para acceder al futuro. Cada punto temporal es inferior en comparación con la infinidad de puntos que están por venir, como en la visión de Immanuel Kant del progreso perpetuo

Eagleton parece sincerarse cuando finalmente apunta la siguiente idea:

“Parecería que el drama de Shakespeare abona la doctrina católica de que la gracia perfecciona la naturaleza en vez de anularla. No hay salvación en la naturaleza humana por sí sola, pero en esa naturaleza anida su auto-trascendencia (...) Por eso Nietzsche está equivocado cuando exhorta a sus lectores: ‘Permaneced fieles a la tierra y no creáis a quienes os hablan de esperanzas sobreterrenales’. Al contrario, es el apego al presente lo que motiva la esperanza en un futuro distinto, de forma que ser fieles a lo que tenemos es confiar en su transfiguración”.

En otras palabras: solo aceptando lo que somos y siendo fieles a nuestra manera de ser podemos mejorar. O al menos esta es la lectura que yo hago de estas líneas…

Pablo Oliveras
Murcia

COMENTARIO.- Si definimos esperanza como disposición positiva hacia algo o alguien, y optimismo como un cálculo de probabilidad de obtener dicho objeto, situación, etc., ¿cómo explicar que un ciudadano pueda ser optimista en relación a alcanzar la justicia social, pero desesperanzado en cuanto a poder disfrutar de dicha situación al menos en su período vital? Sería equivalente a decir que su cálculo de probabilidad a largo plazo es positivo, (= optimismo), pero su disposición neutra, (tampoco negativa, pero sí cree que no verá dicha situación política, y por consiguiente su actitud hacia este objeto decrece). Si esta interpretación es correcta la desesperanza no sería la mera ausencia de esperanza. Mas bien deberíamos entender la esperanza como una relación bidireccional con el objeto, en el sentido de que tenemos hacia él una disposición positiva, pero a su vez el objeto ejerce sobre nosotros una atracción, una llamada. En un estado de desesperanza nuestra disposición puede ser positiva, pero el objeto (por inalcanzable en nuestro período vital), no ejerce atracción. 

Francesc Borrell
Barcelona

Webs de interés.- 

Laboratorio de Cognición Humana Comparada

El Laboratorio de Cognición Humana Comparada se estableció en la UCSD en 1978. Como su nombre lo indica, los miembros de LCHC realizan investigaciones analizan las diferencias entre los seres humanos como punto de partida para comprender los procesos mentales subyacentes. A tal efecto adoptan un enfoque ecológico, observando mediante herramientas de mediación, personas, representaciones, instituciones y actividades. Las poblaciones que varían en edad, cultura, características biológicas, clase social, escolaridad, etnia, etc. se estudian en una amplia gama de actividades en diversas instituciones sociales (escuelas, hospitales, lugares de trabajo) y países.

En esta web el lector encontrará además de los proyectos de investigación que llevan a término, un apartado sobre Alexander Luria, uno de los fundadores de la neuropsicología, con un extenso repositorio con sus obras.

La Redacción.-

Artículo comentado.- 

La Iglesia, el parentesco intensivo y la variación psicológica global.
Jonathan F. Schulz, Duman Bahrami-Rad, Jonathan P. Beauchamp, Joseph Henrich
Science  08 Nov 2019:
Vol. 366, Issue 6466, eaau5141
DOI: 10.1126/science.aau5141

Nos hacemos eco en este número de Iatrós de este interesante estudio de Schulz que intenta explicar el por qué las sociedades occidentales industrializadas tienen un conjunto de valores diferente a la mayor parte de las otras culturas del mundo. En concreto por qué razón los occidentales somos confiados y colaboradores con gente a la que no conocemos. Un aspecto que, sea dicho de paso, constituye uno de los rasgos estudiados en Sapiens, la obra de Harari que le ha catapultado a la fama internacional y de la que nos ocupamos ampliamente en estas páginas de iatrós.


La hipótesis de Schulz es atrevida y en verdad singular. Para él y su equipo “la Iglesia occidental (es decir, la rama del cristianismo que se convirtió en la Iglesia católica romana) transformó las estructuras de parentesco europeas durante la Edad Media y que esta transformación fue un factor clave detrás de un cambio hacia una psicologia” como la comentada, (y que define como “impersonalmente prosocial”).


El punto de partida para esta hipótesis es la siguiente:

Con los orígenes de la agricultura, la evolución cultural favoreció cada vez más las normas intensivas de parentesco relacionadas con el matrimonio de primos, los clanes y la co-residencia que fomentaron la tensión social, la interdependencia y la cooperación en el grupo. En segundo lugar, la investigación psicológica revela que las motivaciones, las emociones y las percepciones de las personas están determinadas por las normas sociales que encuentran mientras crecen. Dentro de las instituciones intensivas basadas en el parentesco, los procesos psicológicos de las personas se adaptan a las demandas colectivas de sus densas redes sociales. Las normas intensivas de parentesco recompensan una mayor conformidad, obediencia y lealtad en el grupo al tiempo que desalientan el individualismo, la independencia y las motivaciones impersonales para la equidad y la cooperación. Tercero, la investigación histórica sugiere que la Iglesia occidental socavaba sistemáticamente las intensas instituciones basadas en el parentesco de Europa durante la Edad Media (por ejemplo, al prohibir el matrimonio de primos).

Para demostrar esta hipótesis estudiaron multitud de países y compararon en Europa el grado de influencia de la Iglesia en las pautas de comportamiento social (en especial en lo referente a matrimonio entre primos o entre familiares). Esta es la conlcusión:

“los países con mayor exposición histórica a la Iglesia occidental medieval o parentesco menos intensivo (por ejemplo, tasas más bajas de matrimonio de primos) son más individualistas e independientes, menos conformes y obedientes, y más inclinados a la confianza y la cooperación con extraños”.

La Redacción

Vídeo recomendado.-

FALACIAS QUE NOS ALEJAN DE LA REALIDAD

Alex Gendler explica de manera muy clara la falacia de la conjunción. Esta falacia  consiste en asumir que una situación específica es más probable que la situación general. Su formulación inicial se la debemos a kahnemann, autor al que nos hemos referido reiteradamente en estas pàgines de Iatrós. Este fue el ejemplo original:
Linda tiene 31 años de edad, soltera, inteligente y muy brillante. Se especializó en filosofía. Como estudiante, estaba profundamente preocupada por los problemas de discriminación y justicia social, participando también en manifestaciones anti-nucleares. ¿Que es más probable?
1.   Linda es una cajera de banco.
2.   Linda es una cajera de banco y es activista de movimientos feministas.

La gente suele optar por la opción 2.  Gendler explica pormenorizadamente el por qué de este error. Y por cierto, si deseamos tenir una visión mas general de las falacias podeis consultar:




https://ed.ted.com/lessons/can-you-outsmart-this-logical-fallacy-alex-gendler 

La Redacción.-



BOLETIN IATROS, MAYO 2014

CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.- XXV CONGRESO DE ENTREVISTA CLINICA  Y COMUNICACION ASISTENCIA
Comentario de libros.-  Patologías de la razón. Historia y actualidad de la Teoría Crítica.Autor: Axel Honneth. Platt FW. Conversation repair.  Little, Brown and Company Boston 1995.
Webs de interés.-  Steinhof: La lucha contra los “inferiores”: Historia de la medicina nazi en Viena
Artículo comentado.- Optimistas a pesar de todo.
Video recomendado.- El autismo en el foco de atención.

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Noticias.- 

XXV CONGRESO DE ENTREVISTA CLINICA  Y COMUNICACION ASISTENCIAL
6-8 Noviembre, cAsa Convalescencia, Barcelona
Información e inscripciones:
http://semfyc.eventszone.net/eclinica2014/

Comentario de libros.-

Patologías de la razón. Historia y actualidad de la Teoría Crítica.
Autor: Axel Honneth
Editorial: Katz Editores, 2009.

Los seres humanos buscamos sentido a nuestras vidas. Somos seres de sentido, y si me apuran, sentido que pueda razonarse. En este libro Axel Honneth trata de demostrarnos la actualidad de los autores de la Escuela de Frankfurt, en la búsqueda de sentido a nuestras vidas. Fueron autores dispares en  métodos y objetivos, pero coinciden  en una idea troncal:  que las patologías sociales, expresadas en la manera de vivir de sus ciudadanos, se deben a la pérdida del ideal hegeliano. ¿A cual ideal hegeliano se refieren?  Al concepto de  que siempre es necesario un universal racional –una idea compartida de qué tipo de sociedad deseamos-, que posibilite una autorrealización plena de los sujetos dentro de una sociedad. Las desviaciones de dicho ideal de autorrealización pueden describirse como patologías sociales… ¿Por qué?... porque van acompañadas de “una pérdida dolorosa de oportunidades de autorrealización intersubjetiva”.
Axel Honneth
Los autores de la Escuela de Frankfurt (Horkheimer, Marcuse, Adorno, Benjamin o Habermas)  coinciden en que  la Teoría Crítica permite una crítica racional de los hechos sociales si conocemos estos ideals que se toman como referencia en cada momento histórico. “El pasado histórico debe entenderse en sentido práctico como un proceso de formación”… Es decir un ideal compartido por las personas orienta la actividad de las mismas y las dota de sentido y racionalidad. Así mismo, permitirá comprender  las deformaciones patológicas que se generen dentro de una sociedad concreta en un momento histórico concreto. La Teoría Crítica es, por tanto, el ensamblaje de teoría e historia que busca fundamentar la racionalidad de cada época histórica.
Para estos autores de la Escuela de Frankfurt, además, las deformaciones patológica propias del capitalismo sólo pueden superarse si los implicados inician un proceso de ilustración, es decir, a través de la educación. En el fondo reeditan la idea de una sociedad ilustrada… Pero este esfuerzo educativo tiene que estar amparado por instituciones que permitan a los individuos proyectar su vida hacia metas y objetivos reconocidos socialmente permitiendo así encontrar un sentido a su existencia.  Nuestras vidas ganan sentido mediante este proceso de ilustración, educación…
¿Y qué ocurre si esta ilustración no sucede? “Todo aquel que no permita que esos fines racionales objetivos determinen su vida, sufrirá en cambio, las consecuencias de la “indeterminación” y desarrollará síntomas de desorientación”. Aparecen nuevamente ideas de Hegel, quien estaba convencido de que las patologías sociales deben entenderse como resultado de la incapacidad de la sociedad de expresar adecuadamente sus inquietudes e ideales en las instituciones, las prácticas y las rutinas cotidianas. Todos los actos de los individuos, incluidas las rutinas, vendrían   impregnadas de racionalidad, entendida ésta, como autorrealización individual dentro de una sociedad.
El autor nos expone de modo sintético por qué caminos cada uno de los autores de la Teoría Crítica trata de encontrar el ideal de autorrealización, así como, las formas de evitar las patologías sociales. El propio Axel Honneth hace su propuesta  estableciendo tres modelos diferentes de crítica de la sociedad que los denomina con los conceptos: construcción, reconstrucción y genealogía.
Construcción.- Los enfoques constructivos tratan de servirse de un método de justificación susceptible de aprobación general para llegar a principios normativos a la luz de los cuales se pueda criticar fundadamente el orden institucional de una sociedad; del consenso a las normas.
Reconstruccion.-En los enfoques reconstructivos se hace el intento de poner al descubierto en las instituciones y en las prácticas de la propia realidad social ideales normativos que puedan resultar adecuados para criticar la realidad existente. De la realidad cotidiana, lo aceptado por todos, a las normas.
Genealógicos.- Y en los enfoques genealógicos se critica la realidad social demostrando cómo sus ideales normativos se convierten forzosamente en prácticas que estabilizan el dominio (quizá por un desplazamiento de su significado original hasta hacerse irreconocible). Lo que ha funcionado deviene norma.
El autor también se hace eco de la importancia que tuvo el pensamiento freudiano y el psicoanálisis prácticamente en todo el siglo XX y muy concretamente en la primera mitad del mismo y lo relaciona con la patología social que está desvelando en este libro  (hasta ahora desde el punto de vista puramente sociológico). Distanciándose de la mayoría de las propuestas freudianas el autor sí se queda irrevocablemente con una que describe así: “el haber  comprendido que el ser humano en principio siempre es un ser escindido, desgarrado, pero que gracias a su interés intrínseco por ampliar su libertad “interior” posee la capacidad de reducir e incluso de superar ese desgarramiento mediante la actividad propia, reflexiva […] Freud añade a la imagen tradicional del ser humano una idea esencialmente nueva, cuyo núcleo respectivo constituye una ampliación del concepto de la relación del ser humano consigo mismo: el sujeto solo tiene acceso a sus actividades psíquicas desde la perspectiva interior de una representación de su propia libertad que ya le es familiar, que directamente le obliga a volver retrospectivamente sobre los momentos aislados de su propia biografía para apropiarse finalmente, a posteriori y por el camino del recuerdo, de lo aislado. Sólo presuponiendo una apropiación crítica del propio proceso de formación, se podría decir también, que el ser humano conquista la oportunidad que se le ofrece de la libre voluntad”.
Hegel
Esa libertad de la voluntad requiere de  un auto-activador (motivador) que lleve a iniciar, ante las limitaciones vividas desde lo subjetivo, el proceso de reelaboración de la propia biografía. Honneth afirma: “que el centro de mis reflexiones lo ocupa por lo tanto el vínculo absolutamente estrecho que Freud trazó entre la autonomía individual y la elaboración reflexiva del pasado, entre la libre voluntad y la “reelaboración” de la biografía; pretendo mostrar que Freud jamás dudó ni por un momento de la “libre voluntad”, pero que le antepuso como condición necesaria el paso de la apropiación de la voluntad propia”. La presencia de un ideal hegeliano nos da la oportunidad de separarnos de nuestra vida, reflexionarla y volver a ella cargados de mejores propósitos.
El autor, finalmente, analiza a algunos autores seguidores de la originaria escuela de Frankfurt como  Franz Neumann y  Albrech Wellmer, así como a Alexander Mitscherlich, médico y psicólogo alemán muy unido a la antropología médica en la cual le introdujo su maestro Victor von Weizsäcker.
De Neumann destaca el artículo Angustia y política y como este autor observa que el “miedo” es el mayor obstáculo desde el punto de vista intrapsíquico para cualquier forma política democrática porque impide que los sujetos alcancen y ejerciten las capacidades que son irrenunciables para formar una voluntad común, para este autor  “los miedos masivos intensificados neuróticamente como una especie de patología social que puede intervenir profundamente en la capacidad individual de participar en la formación democrática de la voluntad: para poder formarse una opinión con autonomía y poder articularla públicamente se necesita estar libre de angustias que menoscaben el sentimiento de autoestima, restringen la capacidad de deliberación y por eso hacen recurrir a todos los sustitutos ajenos al yo”.
Marcuse
Neumann considera que al Estado de derecho le cabe esencialmente la tarea de dar seguridad jurídica y predictibilidad política para minimizar de ese modo la formación de angustias. Mitscherlich también analizará esa relación entre angustia y política, entre la debilidad del yo y los requisitos de la conducta democrática. Pero para entender a este autor  es necesario entender la categoría de “tolerancia” porque para él la forma de tolerancia social, interpersonal, entre representantes de otras culturas  o de una comunidad de valores que nos resulta extraña, debe estar precedida por un proceso en  el que el sujeto individual aprende a conducirse consigo mismo  con “tolerancia” y liberalidad. “Esta capacidad de tolerar los deseos, las necesidades o los anhelos que me resultan ajenos en mí mismo es lo que Mitscherlich llama “tolerancia interior” o “libertad”; es el presupuesto intrapsíquico del tipo de conducta interpersonal que cada uno espera del otro cuando hablamos habitualmente de tolerancia”.
Finalmente Wellmer se une a la corriente filosófica denominada giro lingüístico, paso paradigmático de la filosofía de la conciencia a la filosofía del lenguaje y trata de contrarrestar la ortodoxia marxista demostrando que con ayuda del análisis del lenguaje “el potencial de la razón liberadora en el que podemos poner las esperanzas de emancipación no se basa en  los procesos de trabajo de la sociedad sino en la estructura de la intersubjetividad lingüística”

Juan Carlos Hernández Clemente.
Madrid.

Platt FW. Conversation repair.  Little, Brown and Company Boston 1995.

En el Boletin Iatros de abril prestábamos atención a la obra poética de Frederic W Platt y mencionábamos algunos de sus libros. Algunos lectores nos han solicitado una reseña de estos libros, muy en la línea de la ahora llamada “medicina narrativa”. En efecto, Frederic Platt es conocido sobre todo por el libro que hoy comentamos, (puede adquirirse por Internet a un módico precio). El libro desarrolla 53 interacciones médico-paciente agrupadas en 7 secciones y un epílogo. Cada sección se inicia con una exposición algo más teórica que sirve de marco para los comentarios mas concretos.
Prestemos atención a la primera de estas secciones: “descubriendo el significado”.  Descubrir el significado de lo hablado, de la demanda del paciente, en ocasiones de los síntomas mas allá de su expresividad semiológica. El paciente, nos dice Platt, quieren saber el “por qué” de su dolencia y suelen establecer relaciones causales que introducen en los diálogos:
-Dr.- ¿Desde cuando tiene este dolor?
-P.- Desde que me trasladé a Denver.
¿Tiene este traslado a  Denver un significado especial para el paciente? “Si sabemos de donde viene el paciente (en sentido figurado),  estaremos en mejor disposición de saber hacia donde quiere ir”, nos dice F.Platt. Pero… ¿qué necesitamos saber del paciente? He aquí algunas ideas del autor, (cito literal de la pág 3):

-¿Qué tipo de persona es nuestro paciente, una persona de pocas palabras que lleva su sufrimiento de manera silenciosa, o una que fácilmente y a la primera de cambio busca ayuda?
-¿Cuáles son las cosas importantes que construyen el mundo del paciente: la gente, el trabajo, cuáles son sus mayores intereses y preocupaciones? ¿Y en el pasado? ¿Cuáles son sus principales motivos de ilusión y preocupación?
-¿Qué aspectos del pasado influencian la manera actual de ver el presente?
-¿Qué efectos tiene la enfermedad actual sobre la vida del paciente, (en su trabajo, relaciones interpersonales, esperanzas de futuro, auto- definición)?
-¿Qué piensa el paciente que ha causado la enfermedad? ¿Le ha generado algún tipo de responsabilidad o culpa?
-¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad? Cuáles son los parámetros de la misma, (el cuándo, dónde, cómo de malo, que empeora o mejora, síntomas asociados etc.).
-¿Qué le han dicho otras personas de su enfermedad? ¿Qué otros diagnósticos, etiologías, o consideraciones terapéuticas maneja?
-¿Qué esperanzas tiene el paciente en relación a la ayuda que le estamos prestando? ¿Qué espera de nosotros? ¿Tiene otras preocupaciones al respecto?

En esta primera parte Fred Platt nos ofrece 6 casos a estudio de los que rescato para nuestros lectores el caso número 3. Se trata de una paciente de 84 años que ingresa por insuficiencia cardíaca y en el curso de la hospitalización desarrolla una taquiarritmia y un infarto de cara diafragmática. De todas maneras el tratamiento es efectivo y los parámetros biológicos mejoran en los siguientes 7 días, pese a lo cual la enfermera nos advierte de un brusco cambio conductual: “no quiere comer y no quiere abrir los ojos”. Se produce el siguiente diálogo que resumo:

Dr.-Selma parece que no le guste el desayuno…
(silencio)
Dr.- Selma, ¿sabe quién soy yo?
P.-Desde luego, es usted mi doctor, el Dr X.
Dr.- Si,  ¿y por qué tiene usted los ojos cerrados? ¿Los puede abrir?
(silencio)
Dr.-¿Qué le sucede?
(largo silencio)
P.-el Padre R vino y me dio la extremaunción.
Dr.- Ah ¿si?
(silencio)
Dr.- Selma, ¿cree que va a morir?
(Pausa)
P.- Si…
Dr.- Ya veo… (Pausa) Sin embargo no veo el motivo de que mantenga los ojos cerrados.
(silencio)
P.-No quiero mirar.
Dr.-¿No quiere mirar?
P.-No quiero ver lo que va a suceder.
Dr.-No quiere ver como usted se muere…
P.-Eso…
Dr.-Ya veo. Así que usted recibió la extremaunción, y ahora piensa que va a morir y cierra los ojos para no presenciarlo…
P.-Si, (abriendo los ojos y mirando fijamente al médico).
Dr.-En realidad no creo para nada que vaya usted a morir. Espero que eso no la disguste.
P.- No… ¿qué hay para comer?

El caso puede adjetivarse de curioso, o asombroso, (amazing es el adjetivo que Fred nos propone). Sin embargo recuerdo una paciente mía que un buen día cerró sus ojos y se negó a hablar. También había recibido la visita de un sacerdote y posiblemente la extremaunción, (eso no lo recuerdo con precisión). Yo no fui tan afortunado como Fred y no conseguí que articulara una sola palabra. Había una diferencia notable con el caso que relata Platt, en mi caso se trataba de una paciente terminal y ella lo sabía. Así acabó sus días la pobre señora… quizás sin el alivio de un médico que con mayor acierto la supiera “desencallar” del auto-impuesto silencio, como sí supo hacer el Dr. Platt.
El libro que comentamos tiene por consiguiente estas resonancias para el clínico avezado, pero sin duda será un acicate para el primerizo. En el mejor estilo narrativo, sea dicho de paso, y con una idea central: cualquier conversación con el paciente es susceptible de ser reparada, mejorada, por mal que nos haya funcionado en una primera instancia. Si tan solo pudiéramos retener esta idea ya habríamos sacado partido a la lectura de este libro.

Francesc Borrell
Sant Pere de Ribes, Barcelona.


Webs de interés.- 



Steinhof: La lucha contra los “inferiores”: Historia de la medicina nazi en Viena

plano de Steinhof
Durante la época nazi, la Medicina contribuyó activamente a la política de eliminación de personas consideradas “inferiores”. La comunidad del pueblo alemán, según la visión nazi, no era para individuos con minusvalía, enfermos mentales, marginales o sujetos disconformes con el régimen o la sociedad que este propugnaba.

El Hospital Steinhof de Viena, saludado con motivo de su inauguración (1907) como innovador, puntero y destacado, se convertiría tras la anexión (Anschluss) de 1938 en un centro de exterminio acorde con las ideas nacionalsocialistas.

Entre 1940 y 1945 existió una sección infantil, ubicada en dos pabellones y denominada “Am Spiegelgrund”, en la que murieron unos 800 niños enfermos o con discapacidades, inicialmente mediante la aplicación de procedimientos de eutanasia activa. Hasta 1980 se conservaron en el hospital preparaciones de cerebros y muestras anatomopatológicas de algunas de las víctimas.

Por otra parte, el hospital “colaboró” entre 1939 y 1941 en la la Aktion T4,  un programa, llamado de eutanasia, precedido por una política de esterilización de enfermos mentales en los años precedentes. El Aktion T4 fue creado y llevado a la práctica ejecutado bajo la responsabilidad de médicos y enfermeras para eliminar enfermos incurables, niños con taras hereditarias o adultos improductivos. Se calcula que fueron asesinadas de forma sistemática y planificada hasta más de 200.000 personas, si bien fuentes más conservadoras establecen un total de 70.273 víctimas. El nombre T4 se debe a la dirección de los cuarteles generales de la organización que ejecutaba estos planes, en la Tiergartenstraße 4 de Berlín. El programa se realizó en seis centros situados en Alemania y en la Austria. En concreto, el centro austriaco se ubicaba en el castillo de Hartheim, próximo a Linz, donde fueron asesinados 3200 pacientes de Steinhoff. La colaboración entusiasta de la Medicina y la Psiquiatría de la época con este ignominioso “programa” hizo que algunos de los perpetradores del Aktion T4 terminasen participando activamente en la “Solución Final”. Un caso bien conocido es el del psiquiatra Eberl, que tras mostrar sus “habilidades” en el exterminio de pacientes llegaría a ser director del campo de exterminio de Treblinka, cargo del que sería destituido por su torpeza para el procesamiento de los cadáveres de sus víctimas (para una exposición de la vergonzante Psiquiatría nazi, puede accederse a la traducción del capítulo de Müller-Hill en la segunda edición de “Psychiatric Ethics” de Bloch y Chodoff).
Tras la terminación oficial del Aktion T4, en agosto de 1941, el exterminio de pacientes continuó en Steinhof por el procedimiento menos activo de unos cuidados deficientes y la nutrición insuficiente. Morirían de esta manera más de 3500 personas. En total, en los años del nazismo murieron más de 7500 pacientes del hospital.

En 2002 se enterraron en una tumba honoraria del cementerio central de Viena restos histológicos de los niños. En 2012 se enterraron nuevos restos.

Hoy en día el hospital lleva el nombre del arquitecto que lo diseñó, Otto Wagner, que no solo elaboró un conjunto de edificios funcional (y muy elogiado ) para sustituir a la “Torre de los locos” (Narrenturm) existente hasta entonces en el centro de Viena, sino que lo complementó, para uso del propio hospital, con la iglesia de San Leopoldo (1903-1907), una joya del arte modernista en la que participaron también otros artistas de la época, como Koloman Moser (que realizó las vidrieras) el escultor Othmar Schimkowitz.

El Pabellón V del actual OttoWagner aloja una exposición en recuerdo de los tenebrosos años del nazismo y en homenaje a sus víctimas en el hospital. La exposición puede recorrerse en una detallada página web disponible en alemán y en inglés.
Juan Medrano

Bilbao.

Optimistas a pesar de todo o.....

Fernando Orozco

El optimismo siempre ha sido un valor en alza con lo que al pesimismo respecta, máxime si tenemos en cuenta la asociación negativa de este último con enfermedades tales como la depresión.
Interesantes estos artículos de Sharot T et al., que abordan el tema del optimismo  desde una perspectiva científica y en los que se recoge el hecho de que ponemos al día nuestras creencias en base a la mejor información que recibimos, aunque esa información no esté contrastada . O dicho a la inversa: huimos de las malas noticias  para actualizar nuestras creencias. Al parecer esto se debe a un fallo en nuestro cerebro para codificar los errores que deberían reducir el optimismo. Según los autores (1),  las regiones del cortex prefrontal  (girus prefrontal inferior derecho), encargadas de rastrear la estimación de error cuando los individuos se encuentran ante una información positiva de actualización de creencias (que pueden puntuar alto o bajo en el rasgo de optimismo), los más optimistas realizan un rastreo de estimación de error para la puesta al día de creencias más reducido que los individuos menos optimistas o, lo que es lo mismo, que el optimismo está ligado a un fallo en la puesta al día selectiva y a una codificación neural disminuida de la información indeseable con vistas al futuro.
La investigación sobre el sesgo del optimismo sugiere una divergencia importante de los enfoques clásicos de entender la mente y el comportamiento(2), con la posibilidad de que la mente haya evolucionado mecanismos de aprendizaje para predecir errores de comportamientos futuros.
El papel de los sistemas neuromoduladores en la generación de creencias sesgadas en cuanto al optimismo(3), el empleo de drogas que estimulan la función dopaminérgica aumentan el sesgo de optimismo. La acción de la L-DOPA altera la capacidad de puesta al día de la creencia en respuesta a información indeseable sobre el futuro, es decir,  reduce las expectativas negativas cuando miramos al futuro.
Los autores(4), nos dicen como los humanos formamos creencias asimétricamente, tendemos a discutir las noticias malas y abrazamos las buenas y de cómo este impacto reducido de la información desfavorable sobre la actualización de las creencias puede tener importantes implicaciones sociales, incluyendo la generación de burbujas de mercado financieras, la preparación para enfermos frente a los desastres naturales y la toma de decisiones médicas demasiado agresivas.  Usando la estimulación magnética transcraneal  (eliminando de esta manera el arraigado efecto "buenas noticias/malas noticias"), se ha mejorado selectivamente la tendencia en la gente a incorporar las malas noticias a sus creencias mediante la interrupción del girus frontal inferior izquierdo (no el derecho). Paradójicamente, estos resultados proporcionan un ejemplo de cómo la interrupción selectiva de la función en una región cerebral humana, aumenta la capacidad para incorporar información desfavorable en las creencias vulnerables.
En este otro(5), muestras como el sesgo de puesta al día es mayor en los ancianos sanos. La unión de este sesgo con el volumen relativo del ACC (cortex cingulado anterior), sugiere un mecanismo compartido con un sesgo de positividad relacionado con la edad. Los adultos mayores con frecuencia tienden a tomar decisiones importantes en relación a cuestiones financieras, de salud y personales. Las implicaciones de comportamiento son más amplias en estos contextos, debido a que un sesgo de puesta al día optimista aumentado puede sesgar la toma de decisiones en el mundo real.
Por último en este artículo Moutsiana C et al(6)  plantean la capacidad para aprender de las malas noticias durante el desarrollo. Los humanos muestran una tendencia natural a discutir las malas noticias mientras incorporan las buenas noticias en sus creencias (El "efecto buenas noticias/malas noticias"), un efecto que puede ayudar a explicar la toma de riesgos aparentemente irracional. Comprender como este sesgo se desarrolla con la edad es importante debido a que los adolescentes son propensos a involucrarse en comportamientos de riesgo, así, educarles sobre el peligro es crucial. Revelamos una sorprendente asimetría valencia-dependiente en como la actualización de la creencia se desarrolla con la edad. Las edades analizadas (9-26 años) y más jóvenes estaban asociadas a una puesta al día inexacta de las creencias en respuesta a información indeseable con respecto a la vulnerabilidad. Por el contrario, la capacidad de actualización exacta de las creencias en respuesta a información deseable permanece relativamente estable con la edad. Esta asimetría estaba mediada por un uso computacional adecuado de estimación de errores positivo, no negativo, para alterar las creencias. Estos resultados son importantes para comprender como la formación de creencias desarrolla y puede ayudar a explicar por qué los adolescentes no responden adecuadamente a las advertencias.

1- Sharot, T., C. W. Korn and R. J. Dolan (2011). "How unrealistic optimism is maintained in the face of reality." Nat Neurosci 14(11): 1475-1479.
2- Sharot, T. (2011). "The optimism bias." Curr Biol 21(23): R941-945.
3- Sharot, T., M. Guitart-Masip, C. W. Korn, R. Chowdhury and R. J. Dolan (2012). "How dopamine enhances an optimism bias in humans." Curr Biol 22(16): 1477-1481.
4- Sharot, T., R. Kanai, D. Marston, C. W. Korn, G. Rees and R. J. Dolan (2012). "Selectively altering belief formation in the human brain." Proc Natl Acad Sci U S A 109(42): 17058-17062.
5- Chowdhury, R., T. Sharot, T. Wolfe, E. Düzel and R. J. Dolan (2013). "Optimistic update bias increases in older age." Psychol Med: 1-10.
6- Moutsiana, C., N. Garrett, R. C. Clarke, R. B. Lotto, S. J. Blakemore and T. Sharot (2013). "Human development of the ability to learn from bad news." Proc Natl Acad Sci U S A 110(41): 16396-16401.

Fernando Orozco
Zaragoza.

Vídeo recomendado.-  El autismo en el foco de atención.

Temple Grandin tiene en EEUU el aura de una super-star. He aquí una persona diagnosticada de autismo capaz de explicarnos el mundo del autista a los seres humanos “normales”. Su web: http://www.templegrandin.com/
y sus libros”Different… not less” y “The way I see it”, entre otros, son éxitos de ventas. Imparte clases en la Universidad de Colorado y según ella misma refiere, se solicitan sus servicios para el diseño de mataderos y granjas de animales, debido a su capacidad de comprender la manera de pensar de los rumiantes.
Lo cierto es que el autismo parece incrementarse, (se apela a la mayor edad de los padres como causa de ello), y ello supone un esfuerzo para educar a estos niños y, sobre todo, entenderlos.

La Redacción.-