BLOG LÍDER EN HUMANIDADES MEDICAS Y FILOSOFIA DE LA MEDICINA.- FUNDACION LETAMENDI- FORNS Comité Editorial: Francesc Borrell. Juan Carlos Hernández Clemente. Director del blog: F. Borrell Carrió; Secretario de Redacción: Juan Medrano Albeniz.

BOLETÍN IATROS ISSN 2014-1556

Este Boletín tiene por objetivo difundir y compartir comentarios de libros y artículos en Humanidades Médicas y Filosofía de la Medicina y difundir las actividades de la Fundación Letamendi Forns y Fundación Iatrós.

BOLETIN IATROS NOVIEMBRE 2011

 BOLETIN   IATROS NOVIEMBRE 2011
CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.-  Simposio Tecnociencias sociales
Comentario de libros.-
1-Levitin DJ  Tu cerebro y la música. El estudio científico de una obsesión humana. RBA, Barna 2006.
2-Kassirer  JP, Wong JB, Kopelman RI, Manual de razonamiento clínico. Wolster Kluwer, Lippincott Williams & Wilkins, Barcelona 2011, 329 pag, incluye glosario
Webs de interés.-  Arte por Rayos X.- Pharmacopeia
Artículo comentado.-   Filosofía, medicina y razonamiento clínico
Adolfo Peña   

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Noticias.- 

Simposio Tecnociencias sociales: Evaluación, Indicadores y Rankings Organizado por el Proyecto de Investigación PRACTIS 2 Instituto de Filosofía, Aula José Gaos, CCHS, CSIC Albasanz 36-38, 3ª planta, 28037 Madrid

Programa 7 de noviembre

16:45-19:45h.: Sesión sobre evaluación educativa e indicadores Moderador: Javier Echeverría.-
       
Francisco Luna (director del ISEI-IVEI, Consejería de Educación, 
Gobierno Vasco): "Evaluación y Plan de mejora de resultados en el País Vasco"
Arturo de la Orden (Universidad Complutense de Madrid): "Evaluación de sistemas y centros educativos"
Javier Touron (Universidad de Navarra): "Igualdad, equidad y excelencia en Pisa"
María Castro Morera (UCM): "La evaluación de centros en la Comunidad de Madrid"
Luis Lizasoain (UPV/EHU): "Identificación y caracterización de centros escolares de alto valor añadido"
Julio Carabaña (UCM): "Prestigio y señuelos"

8 de noviembre

10 h.-11:30h.: Sesión sobre tecnociencias sociales y evaluación
        Moderador: J. Francisco Alvarez (UNED)

Juan Carlos Hernández (UAM), Alfredo Rosado y Enrique Baca (UAM): “Evaluación de las tecnociencias médicas: factores narrativos en la toma de decisiones clínicas”.
Carlos Pose (UAM), Francesc Borrell (UB) y José Lázaro (UAM): “Factores emocionales en la evaluación de tecnologías sanitarias”

12h.-14h.: Sesión sobre Indicadores, tecnociencias e innovación.
        Moderador: Héctor Subirats (Fundación IberoUNAM)

Auxkin Galarraga y Lucía Merino (UPV/EHU): Indicadores de innovación social.
        Mario Toboso (CSIC): Indicadores de apropiación social de tecnologías
        Andoni Alonso (UCM): título pendiente

16:30-18:30: Los rankings en la política científica
        Moderadora: Eulalia Pérez Sedeño (CSIC)

Isidro Aguillo (CSIC): “Una nueva mirada: de los rankings de instituciones a los de científicos”
Javier Echeverría (CSIC-Ikerbasque): “Los rankings en las políticas europeas de innovación”

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Comentario de libros.-


Levitin DJ  Tu cerebro y la música. El estudio científico de una obsesión humana. RBA, Barna 2006, 346 páginas (incluye 2 apéndices, índice analítico y referencias bibliográficas brevemente comentadas).

¿Por qué nos gusta la música? ¿Qué tiene la música para lograr emocionarnos? ¿Por qué algunas músicas nos resultan irresistibles y otras repulsivas? Quien responde a estas preguntas es un viejo rockero reconvertido a psicólogo cognitivo y divulgador de éxito. Levitin empezó su carrera como músico pero en la actualidad dirige un Laboratorio de Percepción Musical en la Universidad de McGill, Montreal. Dos han sido las contribuciones científicas de Daniel: demostrar que recordamos detalles precisos y concretos de una pieza musical, lo que ha venido a denominarse teoría de la huella múltiple, y la contribución del cerebelo al sentido musical de la persona. Pero vayamos por partes.
El libro se inicia con una definición de música: “sonido organizado”, y una minuciosa descripción de los componentes musicales del sonido: intensidad, tono, contorno, ritmo, tempo, timbre, ubicación espacial y reverberación. Levitin argumenta de manera persuasiva que tenemos una atracción hacia los sonidos armónicos porque son sonidos producidos por los animales y nuestra propia voz. A partir de esta atracción natural se conforman opciones culturales que casi siempre respetan las vibraciones armónicas. Si pulsamos una cuerda de guitarra afinada en el “do”, esta cuerda vibra en una frecuencia de “do”, pero también en “mi” y en “sol”. La frecuencia mas baja corresponde al “do” pero se le juntan otras notas. Nuestro oído se acostumbró en la evolución humana a esta resonancia de notas y si pulsamos en un piano do-mi-sol nos suena muy bien, (es el acorde de do mayor, muy usado en composiciones). Nuestro oído busca la primera nota con la que se inicia una canción como nota de “reposo”, y el artista nos da varios rodeos para a la postre hacernos descanasar en esta nota llamada “nota tónica”.  Levitin argumenta que desde pequeños estamos expuestos a ritmos y consonancias a las que damos un sentido determinado, hasta el punto que la música dibuja en nuestro cerebro una simbología directamente emocional. Nos emociona la música porque el timbre nos resulta agradable por lo ya expuesto mas arriba, y porque es un juego en el que al final vamos a encontrar la satisfacción de la nota “tónica”, pero también porque asociamos melodías a escenas de nuestra vida, porque capturamos claves culturales como el misterio de una suave percusión del triángulo, o el susto de unos platos, y porque algunos ritmos nos hacen literalmente “bailar”. Las músicas “bailables” casi siempre nos gustan.
Levitin en sus trabajos usa las neuro-imágenes pero a diferencia de otros no les da estatuto de “verdad”. Con buen tino advierte que saber las zonas del cerebro que se activan con la música poco dice de los fenómenos subyacentes, y además pueden ser zonas que se iluminan por recuerdos o por imágenes asociadas para el sujeto concreto que estamos estudiando, (entre otras posibilidades de confusión). Muy de agradecer en un campo donde el abuso de lo topográfico actúa como distractor de nuestra profunda ignorancia (ver el artículo que comentamos, en la misma línea). Hay músicas que nos van a gustar por las calidades tímbricas, otras por la melodía, otras por el ritmo, etc. En ello influye el componente de sorpresa, (¿recuerdan la primera vez que escucharon “Tubular Bells” de Olfield?), pero también de orientación hacia alguna de las características mencionadas del sonido (ver mas arriba). Hay culturas mas rítmicas, otras mas melódicas, (los catalanes por ejemplo adoramos las canciones melódicas; nuestro folklore es esencialmente melódico). Levitin demuestra de manera convincente que en la percepción de una pieza musical somos capaces de recordar detalles concretos y específicos de esta pieza, y lo que resulta mas convincente, que muchas personas recuerdan con exactitud en qué nota concreta se inicia una canción determinada. Esta aportación no es nada baladí, porque desempata una vieja polémica entre una teoría de la memoria que se llama “modelo de memoria- ejemplar”, que postula que nuestros recuerdos son fiel reflejo de lo vivido, y otra teoría de encriptación, que afirma que hacemos algo así como un sumario de lo vivido y lo almacenamos de manera muy simplificada. Para Levitin la teoría correcta es la de “huella múltiple”: recordamos aspectos concretos de las melodías y a la vez construimos una teoría de cómo se desenvuelven los sonidos, de manera que somos capaces de predecir hacia donde irá la melodía. Sobre esta teoría general aplicamos excepciones concretas, por ejemplo, hay canciones de los Beatles que se inician como si empezáramos a escuchar la canción unas notas mas allá de su inicio real. Nuestro cerebro hace un esfuerzo para completar esta melodía y se ve recompensado mas adelante porque en efecto la canción se comporta como predecíamos. Recordaremos de esta canción este juego de mostrarse al inicio como “ya empezada” pero a la vez haremos reposar su estructura sobre un patrón ya conocido de canciones de los Beatles, y así ahorraremos posiciones de memoria. La música constantemente es un juego de “recomponer” lo que presuponemos que va a suceder con lo que sucede. Disfruta de la música quien puede ejecutar este juego con el compositor, jugar con el compositor, verle los malabarismos que se saca de la chistera para hacernos creer que su composición se va a extraviar, y sorprendernos con una solución melódica que recupera la nota “de reposo”, (entre otros posibles juegos melódicos).
El libro nos muestra un aspecto de la riqueza humana y por supuesto no lo agota. En el último capítulo aborda precisamente si la música es un recurso adaptativo o como defiende Pinker, es un añadido que si lo perdiéramos nada esencial perdería el ser humano. Encuentro a faltar un anexo sin complejos, en el que aparecieran partituras y se profundizara en armonía, y me sobran algunas repeticiones o la narrativa típicamente de best seller de poner “vidas ejemplares” para ilustrar (o rellenar) algunas ideas periféricas.Pero en global el libro merece una lectura.

Francesc Borrell
Barcelona.

Kassirer  JP, Wong JB, Kopelman RI, Manual de razonamiento clínico. Wolster Kluwer, Lippincott Williams & Wilkins, Barcelona 2011, 329 pag, incluye glosario,

Kassirer ha dirigido una sección en el New England Journal of Medicine caracterizada por trasncribir el razonamiento ciscursivo de expertos médicos ante un caso clíjnico. La manera de proceder de Kassirer es la siguiente: se ofrece a un médico casi siempre experto un escenario de presentación del caso clínico, por ejemplo, varon de 52 años, chino, que se presenta a un departamento de urgencias aquejado de debilidad de extremidades inferiores. A partir de este escenario el experto razona un diagnóstico diferencial y señala pruebas y procedimientos que realizaría. El caso progresa con la adición de nuevas unidades de información hasta las pruebas definitivas que dejan al descubierto casi siempre sin amago de duda, el diagnóstico final. El método de Kassirer se usa ocasionalmente en sesiones clínicas dirigidas a estudiantes de medicina y residentes de medicina interna y familia. Contra lo que pudiera parecer los autores se empeñan en demostrar que no se trata de una metodología tipo Problem Based Learning, sino de un razonamiento mas limitado al diagnóstico diferencial. Es dudoso, sin embargo, que la extensión de las habilidades propuestas sea criterio suficiente para distinguir esta metodología del PBL. Desde nuestro punto de vista la metodología propuesta se adapta bien a un caso particular de PBL.
El libro tiene dos partes. En la primera, breve, se exponen de manera sucinta los modelos teóricos en los que se asienta el razonamiento diagnóstico. Destacan los conceptos de: revisión bayesana para resultados múltiples, umbral terapéutico y umbral de pruebas, una propuesta bastante debatible de errores cognitivos, y un resumen bastante adecuado de cómo se adapta la memoria a los requerimientos del razonamiento clínico de alto nivel.  En la segunda parte se aportan casos clínicos comentados que tratan -(y no siempre consiguen a nuestro parecer)- de ejemplificar los presupuestos teóricos de la primera parte, por ejemplo: generación de hipótesis por parte de un experto y un novato, verificación, errores cognitivos, etc.
El libro en su conjunto es meritorio, bien trabajado y casi imprescindible para las personas interesadas en Seguridad Clínica y razonamiento clínico. La tarea del clínico experto consiste en  pensar en voz alta a fin de mostrar como razona en términos de diagnóstico diferencial. Kassirer graba o sintetiza las cavilaciones del médico y la comenta a la luz del cuerpo teórico. Sin embargo es dudoso que en efecto el médico proceda como dice proceder. En el caso de un paciente con debilidad de extremidades inferiores y potasio de 2, el experto sitúa entre sus primeros diagnósticos la parálisis periódica hipopotasémica, una rara enfermedad que sin embargo resultó ser la correcta. En estos escenarios se produce un sesgo por el cual los participantes intuyen que los casos clínicos no serán obvios, es decir, no serán los mas frecuentes. Además los datos se les proporcionan en cuentagotas. En un entorno real no procedemos de esta manera. En un entorno real los médicos exploramos y realizamos una primera batería de exploraciones complementarias que desbrozan el camino del diagnóstico diferencial. Unos crepitantes basales unilaterales, una febrícula, unas adenopatías, una hepatomegalia, una fascies y patrón comunicativo de tipo depresivo, y otros datos semiológicos nos orientan de inmediato hacia un camino u otro. El método de Kassirer puede ofrecernos algunas claves relativas a lo que llamamos en términos técnicos “encapsulamiento” y “scripts”, pero no describe ni puede hacerlo, la manera que tenemos los médicos de orientarnos ante problemas diagnósticos en el área de urgencias. Y diríamos mas, aún menos en medicina de familia, en que el conocimiento biopsicosocial del paciente puede ayudarnos pero también sesgar poderosamente nuestro razonamiento clínico.
Aclaremos el significado de encapsulamientos. Cuando en un escenario clínico se nos dice, “paciente con diplopía y claudicación mandibular”, cualquier clínico avezado responde, “miastenia”. Las maneras características de presentarse una enfermedad es lo que se entiende por encapsulamiento. Por otro lado el “script” de una enfermedad relata la forma de presentación “típica” (o “ejemplar”) de un padecimiento. Sobre este caso ejemplar el médico adiciona a lo largo de su experiencia las variantes que puede adoptar, y a cada variante le da un valor según sea mas o menos frecuente. Asi, por ejemplo, un feocromocitoma raramente alcanza 10 cms de diámetro, y raramente produce sangrados intrabdominales, tan raramente que un caso informado por el anatomopatólogo como feocromocitoma pero con estas características obliga, a criterio de un experto, a revisar el dictamen del anatomopatólogo. Otro ejemplo: ¿puede un tromboembolismo pulmonar debutar con una clínica sincopal? La respuesta es: solo en un 8% de los casos, por consiguiente es posible pero poco probable. Esta respuesta demuestra que conocemos el polimorfismo de esta enfermedad.
El método de Kassirer es ideal para probar que el médico que responde a las unidades de información que se le brindan, conoce a fondo los encapsulamientos y los “scripts”. En este sentido su tarea parece la de Sherlock Holmes, (al que no duda Kassirer en citar). Un ejemplo: orina claramente oscura con un sedimento de 5-10 hematíes por campo y pruebas hepáticas normales… Si no es coluria, si no es sangre, ¿qué otra cosa puede ser? ¿Podría tratarse de mioglobinuria en un contexto de rabdomiolisis? Este es el nivel de razonamiento que busca Kassirer. Una aportación que sin duda han leído con avide los guionistas de la serie “Dr. House”.

F. Borrell, Barcelona.

Webs de interés.- 

En este Boletín comentaremos dos webs que trabajan Salud y Arte.

Arte por Rayos X

Una exposición del fotógrafo David Meisel convierte lo que desde la óptica médica es un valioso instrumento diagnóstico en un vehículo para la expresión artística.  El propio Meisel explica que durante un periodo en el Getty Research Institute de Los Angeles, empezó a considerar el valor de las imágenes creadas en el curso de los trabajos de conservación y restauración artísticas, en las que se solapan el arte visual y la investigación científica, y se prendó de las imágenes conseguidas mediante Rayos X de obras pertenecientes a los fondos del museo.  Eran una imágenes fantasmales que a su modo de ver superaban la potencia y el vigor del objeto original y que parecían transmitían mensajes desde un pasado remoto y conectaban al espectador contemporáneo con el impulso artístico que subyacía a estas obras.  Fruto de ello es un proyecto “La sombra de la Historia” (“History’s Shadow”), con la que el autor hace alusión no solo a las propias imágenes obtenidas por Rayos X, sino al contenido metafórico vinculado al pasado del que nacieron esas obras, pertenecientes tanto al Getty como Asian Art Museum de San Francisco.

Puede apreciarse una selección comentada de sus fotografías en:



Pharmacopoeia

Quienes aman la joyería como expresión plástica están de suerte. El material terapéutico, y muy especialmente las pastillas, cápsulas, y demás vehículos orales para los fármacos, son la materia de trabajo de tres artistas plásticos británicos, David Critchley, Susie Freeman y Liz Lee (esta última, también médico generalista), que permiten desde esta web apreciar algunas de sus obras, leer comentarios y artículos sobre sus exposiciones y estar al tanto de sus futuras presentaciones públicas.


J,Medrano
Bilbao

Artículo comentado.-

Peña A.- Filosofía, medicina y razonamiento clínico Med Clin (Barc). 2011;136(14):633–636

Peña A.- Filosofıa, medicina y razonamiento diagnostico. Segunda parte. Med Clin (Barc). 2011;137(3):131–135

Hay que felicitar a Medicina Clínica por el atrevimiento de publicar dos artículos con el título de “filosofía de la medicina”. Y sobre todo a su autor, Adolfo Peña, por escribirlos. En el primer artículo de la serie analiza dos aspectos: el modelo de aprendizaje de Dreyfus, y el constructivismo. Nos centraremos en el primer aspectos. Los hermanos Dreyfus definieron un modelo de aprendizaje que Peña sintetiza así:

 La proposición básica del modelo es que un experto (el quinto nivel de adquisición de capacidades) es aquel que actúa guiado básicamente por su intuición; ésta se explica como una inferencia catalítica de alta velocidad casi inconsciente que no necesita de conocimiento proposicional. El novato va adquiriendo las capacidades luego de memorizar un conjunto de reglas que se convierten progresivamente en lineamientos y luego en máximas cuando el novato se ha transformado en proficiente. Finalmente, cuando el individuo ya es un experto, gracias a la experiencia repetitiva, no necesitaría de reglas, lineamientos o máximas, puesto que lograría trabajar intuitivamente.

 Frente a este modelo opone Peña las evidencias en Neurociencias que indican que hay un aprendizaje automático mediado por ganglios basales, y otro tipo de aprendizaje proposicional en que participan lo lóbulos frontales. De ello concluye:

Las capacidades clínicas están, pues, lejos de ser actividades casi automáticas, repetitivas, so´ lo procesadas por los ganglios basales cerebrales. Sólo el autómata hace labores rutinarias y automáticas; el médico aprendiz y el experto tienen que pensar mucho, sobre todo cuando evalúan pacientes, ya que estos, aunque pueden tener la misma enfermedad, la pueden presentar de forma y en tiempos diferentes. Felizmente, el cerebro humano esta´ organizado de forma tal que asigna funciones específicas y responde de forma inteligente tanto a problemas nuevos como a rutinarios.

En efecto el médico usa ambas funciones, funciones de reconocimiento automático y funciones “lentas”, como la aplicación de algoritmos mas o menos formalizados. Ambas vías han sido reconocidas y trabajadas en modelos, por ejemplo por Croskerry.

En su segunda colaboración Peña analiza el procesamiento cognitivo en el razonamiento diagnóstico. Destaca dos conceptos muy usados: script y pattern recognition.

Los scripts pueden definirse como sistemas de conceptos que contienen información acerca de las propiedades mas relevantes de una enfermedad (síntomas, signos, datos de laboratorio, relaciones temporales); estos conceptos están unidos en torno a una problema´ tica particular y a un objetivo común (diagnostico y terapéutico). Según los cognitivos, la memoria de los clínicos no estarla constituida por un «almacén» de datos sino por una «red» de estos sistemas llamados illness scripts. Los scripts son, además, genéricos; se producirían y reforzarían con la experiencia y se activarían casi de forma automática.

 Por su parte el reconocimiento de patrones activaría los scripts. Estos modelos los califica Peña de “cajas oscuras”, pues a su manera de ver no son suficientemente explicativas del mecanismo íntimo por el que el médico llegaría a reconocer un cuadro clínico. En oposición a este modelo indica que el cerebro se activa en red, y que la información queda distribuida en diferentes zonas. A su entender:

Los médicos novatos podrían tener estas zonas cerebrales de integración no bien desarrolladas o con actividad tenue o lenta, o el número de zonas cerebrales que procesan la información para cada propiedad de la posible enfermedad podrían estar reducidas o incompletas; en cualquiera de estos casos, los illness scripts no se producirán.


Desde su punto de vista para avanzar en la materia “ deben plantearse preguntas de valor heurístico más que explicaciones. He aquí algunas de ellas: ¿Cuales son los correlatos anatómicos de la memoria en el clínico de experiencia y en el novato? ¿Las diferencias de cognición entre el novato y el clínico experto residen
en el numero de regiones cerebrales involucradas, en su distribución o en su grado de actividad? ¿Se pueden mapear las zonas cerebrales cuando el clínico hace uso de los illness scripts? ¿Los scripts y patrones de reconocimiento tienen correlatos anatómicos? ¿Son los scripts y los patrones de reconocimiento casos de recuerdo o de familiaridad? ¿Qué efecto sobre el proceso de decisión clínica tienen los casos de familiaridad cuando el clínico enfrenta (lo que es muy frecuente) presentaciones clínicas inespecíficas? ¿Cuando y con que´ estímulos se activan de forma mas vigorosa y constante las zonas cerebrales involucradas cuando enfrentamos y resolvemos un caso clínico?

De este ejemplo –por supuesto mas ampliado, pues el autor se refiere al razonamiento líquido y al modelo de competencia verbal-implícito- el autor exhorta a los investigadores a hacer converger neurobiología, cognición y psicología.

Cabe hacer algunas precisiones. El modelo de los scripts se refiere sobre todo al conocimiento de cómo se comporta una enfermedad. Cuando un clínico trata a diversos pacientes con Parkinson, llega un momento en que conoce su polimorfismo: es decir, las diferentes maneras como se presenta la enfermedad, como evoluciona, como responde a los tratamientos. Conoce en definitiva la variabilidad de la enfermedad. Sabemos también que es una buena estrategia exponer al clínico a esta percepción de variabilidad, de la mano de alguien que haya adquirido los scripts en su práctica clínica. Y estos conocimientos ya los usamos, y nos vienen de las ciencias cognitivas, no de la neurociencia. Pensar que aspectos de anatomía o de neuro-imagen pueden aportarnos una estrategia pedagógica es mas que dudoso. En el Boletín de Octubre citábamos a García-Albea, quien afirmaba:

“Basta un somero repaso de la literatura sobre neurociencia para comprobar sus excesos en cuanto al predominio que trata de ejercer sobre las demás disciplinas (de ahí, quizá, lo de ‘neurocultura’), presentándose como último argumento explicativo de éstas. El hecho de encontrar el correlato neuronal (en términos de áreas, circuitos o procesos bioquímicos) de una función mental (o de alguna de sus derivadas) se toma como prueba suficiente y definitiva para su explicación, lo que acaba resultando sencillamente abusivo.”

F. Borrell
Barcelona


BOLETIN IATROS OCTUBRE 2011

INDICE.-

Noticias.-  1-Philosophy of medicine roundtable (San Sebastián); 2- Third international workshop   “philosophy of medicine” (Madrid); 3-Society for medical decision making (Annual Meeting); 4-2011-The 33rd Annual Meeting of the Society for Medical Decision Making; 5-The diagnostic error in medicine 4th international conference.

Comentario de libros.- Mara Hvistendahl   Unnatural selection. Choosing boys over girls and the consequences of a world full of men.  Adam Smith J, The Compassionate Instinct.

Webs de interés.-  Greater Good
Artículo comentado.-    Usos y abusos de lo ‘neuro’, de José E. García-Albea.  

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Noticias.- 

1*PHILOSOPHY OF MEDICINE ROUNDTABLE. ORGANIZA: UNIVERSITY OF THE BASQUE COUNTRY, DONOSTIA - SAN SEBASTIAN, SPAIN.-
Wednesday, November 2
·         Havi Carel (UWE):  Illness as a philosophical category
·         James Krueger (U. Redlands):  The Explanatory Nature of Disease
·         Maël Lemoine (U. Tours):  Defining disease beyond conceptual analysis
Lauren  Ross (U. Pittsburgh):  Value, Dysmenorrhea and the Definition of Disease
      Jason Robert (Arizona State University):  Cultivating clinical wisdom: What? Why? And how?
·         Kathryn Tabb (U. Pittsburgh):  What Good are Natural Kinds for the Philosopher of Medicine?
·         James Hitt (Saginaw Valley State University):  Vegetative State as a Postulate of Medical Knowledge
·         Barbara Osimani (Università Cattolica del Sacro Cuore):  Risk aversion and the precautionary principle in the pharmaceutical domain: a philosophical enquiry
·         Sean Valles (Michigan State University):  Narrow Evolutionary Biology and Dubious Clinical Medicine in Evolutionary Medicine
·         Marie Darrason (Université Paris 1 Panthéon Sorbonne): Unifying diseases through common genetic mechanisms : the example of the genetic theory of infectious diseases

Thursday, November 3

·         Jeremy Howick (Oxford):  Why mechanisms rarely bridge the gap between randomized trials and ‘target’ populations: a reply to Cartwright
·         Elselijn  Kingma (King’s College, London):  EBM: mistaking hierarchies of evidentiary tools for evidence
·         Adam La Caze (U. Queensland):  Large randomized trials and therapeutic decisions
·         Mila Petrova (U. Exeter):  (How) Can Philosophical Debates on Variety of Evidence in Medicine Benefit "Health Research Synthesis" Studies?
·         Kirstin Borgerson (Dalhousie University): Shifting the Burden of Justification in Clinical Trial Design
·         Daniele Chiffi (University of Padova):  In and Out of the Black Box: The ‘Inferential Challenge’ of Weak Associations
·         Cecilia Nardini (University of Milan):  Monitoring in Clinical Trials: the Need to Reform
  • Stéphanie Van Droogenbroeck (Vrije Universiteit Brussel):  A preliminary qualitative analysis of the heuristic “Don’t think zebras”
  • Miriam Solomon (Temple University):  “A Troubled Area”:  Understanding the controversy over screening mammography for women aged 40-49
  • Michael Cournoyea (University of Toronto): Untangling Complexity and Pluralism in Medical Explanations


2* THIRD INTERNATIONAL WORKSHOP   “PHILOSOPHY OF MEDICINE”


This workshop is sponsored by the Research Project num. FFI-2008-03599 “Philosophy of Social and Human Technosciences”, (Instituto de Filosofía, CSIC), the “Cátedra Pfizer-UAM de Teoría de la Medicina” and the Departamento de Lógica, Historia y Filosofía de la ciencia (UNED). Six young philosophers of medicine will give short presentations of their work (15 mins) followed by a discussion.   DATE: Friday, November 4th 2011;  16,30-20,00.
VENUE: Fundación Ramón Areces, c/ Vitruvio, n.º 5, 28006 Madrid (Metro: República Argentina, línea 6).   LANGUAGE: English (No translation).
ORGANIZER: Fundación Iatrós – Cátedra Pfizer-UAM de Teoría de la Medicina.
ADITIONAL INFORMATION: Juan Carlos H.-Clemente ( jcarloshc18@hotmail.com  Tlf 600 736 912 )

PROGRAM (Abstracts below)

16:30-18:00
“Till I See His Brains”: Psychiatric Nosology in the Early Modern View
Kathryn Tabb | University of Pittsburgh

Value, Dysmenorrhea and the Definition of Disease
Lauren Ross| University of Pittsburgh

Searching for epistemic certainty during this crisis of cause.
Michael Cournoyea | University of Toronto


18:30-20:00

The Problem of Unreportable Awareness
James M. Hitt | Saginaw Valley State University

Risk information processing and rational ignoring in the health context
Barbara Osimani | Università Cattolica del Sacro Cuore

Standards of evidence and the ethics of randomised trials
Adam La Caze | The University of Queensland


3*SOCIETY FOR MEDICAL DECISION MAKING
Annual Meetings
SMDM's Annual Meetings provide a highly interactive forum for discussion of novel research based on decision and behavior theory and analytical models applied to health related decisions. Presentations of original research, keynote talks, special symposia and short courses will offer attendees the opportunity to explore diverse topics in medical decision making.
SMDM's Annual Meetings offer CME Credits.
The SMDM Annual Meeting is being planned and implemented in accordance with the Essential Areas and Policies of the Accreditation Council for Continuing Medical Education (ACCME) through the joint sponsorship of the University of Alabama School of Medicine and the Society of Medical Decision Making.
4*2011-The 33rd Annual Meeting of the Society for Medical Decision Making
Theme: "From Evidence to Decision Making: Role of Behavioral Economics in Medicine" Register Now! October 22 - 26, 2011
Hyatt Regency Chicago, IL

5*THE DIAGNOSTIC ERROR IN MEDICINE 4TH INTERNATIONAL CONFERENCE October 23 - 26, 2011  -  Hyatt Regency, Chicago, IL

SUNDAY, OCTOBER 23, 2011    1:00 - 5:00 PM 
The Role of Testing in Diagnostic Error
MONDAY, OCTOBER 24, 2011    9:00 AM - 12:00 PM
Diagnostic Error: A State of the Science Overview


Comentario de libros.-


Unnatural selection. Choosing boys over girls and the consequences of a world full of men. Mara Hvistendahl
New York: Public Affairs, 2011 ISBN: 9281586488505

Se calcula que en Asia existe un déficit de 160 millones de mujeres. El dato, apabullante, ha suscitado la curiosidad de la periodista científica y corresponsal de Science en China, Mara Hvistendahl, quien en esta obra, tan documentada como impactante, tan amena como desoladora, investigaexplora, como indica su título, no solo los orígenes o la historia del fenómeno, sino sus consecuencias actuales y futuras. 

Las culturas asiáticas, por motivos de índole antropológico, transversales a las religiones, conceden un mayor valor a los hijos varones. Las mujeres no garantizan a los padres atención y cuidados en la vejez, y representan una merma económica por las cuantiosas dotes que las familias deben pagar cuando las casan. Por este motivo, el nacimiento de un varón puede ser un motivo de alegría tan grande como de decepción el de una niña, y al menos desde la colonización británica de la India existen datos fehacientes que sugieren que en algunas zonas se eliminaba a las niñas al nacer.

En los últimos cincuenta años la preferencia por los varones ha ido dando lugar a una progresiva reducción de los nacimientos de niñas. El fenómeno, confinado inicialmente a países como India, China y Corea del Sur, se ha extendido más recientemente a zonas tan cercanas a nuestro entorno geográfico como Azerbayán, Armenia y Albania y aparece también en minorías de origen oriental de los EEUU. El sesgo se detecta en las estadísticas poblacionales, en las que se observan desviaciones de la relación general de entre los nacimientos de varones y mujeres, que en condiciones normales se sitúa en torno a 105:100 a favor de los primeros, un exceso “normal” que compensa la mayor mortalidad pregenital de los varones.

Varios países asiáticos densamente poblados muestran proporciones de nacimientos superiores al 110:100 a favor de los varones. El análisis pormenorizado permite ver que el desequilibrio es mayor con el orden de los hijos, de modo que es menos acusado en los primogénitos que en los segundos, en estos que en los terceros y así sucesivamente. La única interpretación posible es que las familias aceptan inicialmente a las hijas, pero con el paso del tiempo, buscan tener hijos varones, no dudando, para ello, en prescindir de las niñas. Y se prescinde de ellas básicamente mediante la interrupción del embarazo, con lo que la ecuación demográfica de Asia puede resumirse diciendo que se han abortado selectivamente 160 millones de fetos femeninos.

La tecnología que en nuestro medio se asocia a la seguridad del embarazo (amniocentesis y ultrasonografía, en orden de aparición y desarrollo) se ha empleado durante décadas en China, India o Corea para diagnosticar el sexo del feto y, en caso de que no coincidiera con los deseos o expectativas de los padres, para determinar su eliminación, incluso con edades gestacionales tan avanzadas que, de nuevo en nuestro medio, serían fetos más que viables. 

Las consecuencias de este feminicidio generalizado son múltiples.  En China, la política de un solo hijo por familia, combinada con la selección no natural del sexo, ha provocado que haya clases en los que todos los alumnos son varones, parques infantiles en los que las niñas son una rareza, o la aparición de amplias masas lo que Hvistendahl denomina “hombres jóvenes enfadados”, varones repletos de testosterona, insatisfechos sexualmente y frustrados socialmente por la menor consideración que en su cultura tienen los solteros. La autora describe en estos jóvenes comportamientos gregarios violentos e inclinaciones ultranacionalistas que podrían tener consecuencias geopolíticas importantes a medio plazo. Otra consecuencia es la importación desde países más pobres como Vietnam o Filipinas de mujeres casaderas a Formosa o Corea del Sur, donde muchas veces viven desarraigadas, desprotegidas y al servicio de las familias de los hombres con quienes se casan. Esta importación está organizada en un floreciente negocio que a su vez genera bolsas de “hombres jóvenes enfadados” en los países exportadores de mujeres. Otra consecuencia más sórdida e indecente es el secuestro la venta y el tráfico de mujeres desde los países más pobres o las regiones más desfavorecidas de las llamadas “economías emergentes” asiáticas hacia los núcleos industriales chinos, de población mayoritariamente masculina, donde son entregadas y sometidas a la prostitución. Corea del Sur, entre tanto, se ha convertido en el país con la tasa de natalidad más baja del mundo, y ante la catástrofe demográfica ha virado radicalmente de una política que incentivaba, cuando no imponía, la eliminación de fetos (que en su mayoría eran femeninos), para pasar a publicitar las oportunidades y satisfacciones que da tener hijas y prohibir que los médicos que realizan ecografías o amniocentesis revelen a los padres el sexo del feto, bajo penas severas que incluyen la inhabilitación o la prisión.

¿Cómo se llegó a esta situación? Indudablemente, las tradiciones y los valores orientales, y la aparición de técnicas que permiten conocer el sexo del feto tienen una responsabilidad central, pero no es menos significativo el papel de determinadas instancias internacionales o de fundaciones norteamericanas preocupadas desde mediados del siglo pasado por la explosión demográfica y sus consecuencias. Tras la II Guerra Mundial se alzó el fantasma de la sobrepoblación mundial como un riesgo para la economía, para lo que hoy llamaríamos sostenibilidad y para la estabilidad política. En el análisis de poderosos observadores, el exceso de población conduciría inevitablemente a la pobreza, y a partir de ella a los movimientos de protesta y al auge del comunismo, por lo que países como India o Corea recibieron ayudas económicas y firmes presiones para que se estableciera un control de la natalidad.  La preferencia de la población por los varones abocaría directa o indirectamente al aborto o al infanticidio selectivo en función del sexo. 

La guinda del pastel es la hipocresía de los paladines del control de la natalidad en casa del pobre, que no se preocupan en absoluto por los mecanismos empleados para ello, pero que en su país de origen pertenecen a organizaciones o entornos políticos y sociales que se oponen a la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo. No es menos chocante e interesada la actitud de organizaciones feministas que para perplejidad de Hvistendahl evitan oponerse a una práctica que entraña una valoración tan discriminatoria y negativa de las mujeres que simplemente las elimina antes de su nacimiento por la única razón de su sexo. La razón de esta omisión es que estas organizaciones temen que su denuncia contra la eliminación de fetos femeninos pudiera dar aliento a quienes militan en contra del aborto y ser contraproducente para los derechos reproductivos de la mujer.  

Una imagen vale más que mil palabras para resumir la tristísima y escandalosa historia de la discriminación prenatal de la mujer en Asia. Es la que recoge Hvistendahl de un ginecólogo indio que relata que en su época de estudiante no era raro ver gatos callejeros deambulando a sus anchas por los pasillos de los hospitales de Delhi. Un día vio que uno llevaba en sus fauces algo carnoso, desfigurado, húmedo y sanguinolento, del tamaño de un puño, y cayó en la cuenta de que era un feto. Cuando comunicó su descubrimiento a médicos y enfermeras y preguntó cómo es que no se había dado un trato más adecuado y cuidadoso a aquellos restos fetales, una enfermera le contestó fríamente y sin dar importancia a lo sucedido que porque se trataba de un chica.

Juan Medrano
Bilbao

Keltner D (en la foto), Marsh J, Adam Smith J, The Compassionate Instinct.  WW Norton & Company, London 2010.


Este libro es una síntesis de los mejores artículos aparecidos en la revista Greater Good, una revista y web (que os presentamos en el presente boletín Iatros), dedicada a estudiar las emociones de bienestar , compasión, gratitud y felicidad. El libro se divide en tres partes: bases biológicas de la compasión  y de la empatía, como cultivar la bondad en nuestro entorno personal, y como cultivarla en la sociedad y en la política. De la primera parte del libro resulta interesante las referencias a los estudios con primates. Destacaré el experimento de índole natural en el que unos babuinos machos crecieron en un grupo de babuinos hembras. Estos babuinos adquirieron los valores de cooperación de las hembras resultando en un ambiente de grupo menos agresivo y cooperador. Este cambio cultural persistió hasta el punto de que otros jóvenes babuinos que ingresaron en este grupo de Forest Troop´s adoptaban el patrón de conducta “femenino”, mas empático y menos jerárquico. Otro artículo de enorme interés es el de Grossman quien revisa los estudios que demostraron la resistencia pasiva de los soldados a matar a otros soldados enemigos. Esta resistencia ya se había observado en las tropas napoleónicas, (y probablemente antes), pero fue Marshall, un oficial americano de la II guerra Mundial e historiador, quien lo cuantificó por pimera vez: solo el 15 a 20% de los soldados disparaba “a matar”. Los demás disparaban al aire. Varios capítulos exploran las virtudes de saber olvidar, (o dicho de otra manera, de evitar que el rencor forme parte de nuestro carácter), y en una línea convergente, la gratitud como emoción o sentimiento que puede guiarnos hacia una vida mas plena. Emmons RA es un especialista en gratitud, y aunque en ocasiones su planteamienmto nos parece una apuesta excesivamente explícita hacia la gratitud de raiz religiosa, no cabe duda de que se trata del sentimiento mas opuesto al rencor; posiblemente cultivarlo nos lleva a una mejor calidad de vida. Un simple ejercicio que nos propone Emmons es recordar cada dia 3 cosas buenas que nos hayan ocurrido y a las que debamos gratitud. Este ejercicio realizado con nuestros hijos pequeños posiblemente sea capaz de desarrollarles una manera de sentir positiva y enraizada en el dia a dia. Podeis encontrar una referencia mas extensa de este libro en:


Un resumen de las ideas globales sería el siguiente: La compasión es una característica humana fundamental, y resulta un componente de la  felicidad que en parte puede aprenderse. Resulta posible desarrollar estrategias comunitarias para potenciar este tipo de sentimientos, (en este punto no puedo por menos que pensar en la Rusia de inicios del siglo XXI, donde –al menos en la ciudad de Moscú- se puso de moda ser “antipático” como una demostración de autonomía personal y tal vez también como reacción al miedo colectivo). Sin embargo los científico tienen mas tendencia a estudiar las patologías que los atributos que nos humanizan.

Finalmente una afirmación que pondría en duda, sin negar su buena intención: “El bienestar de la sociedad como un todo puede lograrse mejor, proporcionando información, herramientas y habilidades a las personas directamente responsables de dar forma al bienestar de los demás”. Me parece que la frase otorga a los narcisistas unas capacidades y motivaciones que raramente resultan perceptibles.

Francesc Borrell
Barcelona.

Webs de interés.- 

http://greatergood.berkeley.edu/

Greater Good es un proyecto de la Universidad de Berkeley para el estudio multidiciplinar -psicología, sociología, y neurociencias-  del  bienestar humano. También enseña habilidades personales que fomenten una sociedad próspera, fuerte y compasiva.
Como actividades fundamentales cuenta con:

Programa de Becas. Becas de la Universidad de Berkeley estudiantes de pregrado y de posgrado

Greater Good Magazine.- piedra angular de esta web, en abierto, pueden descargarse artículos de calidad.

The Raising Happiness blog  blog creado por Christine Carter, Ph.D., director del Área de “buenos padres”. Ofrece consejos para la educación de los hijos. Combina su trabajo como sociólogo y experto en felicidad con sus experiencias como madre.

Podeis encontrar:

• La totalidad de Greater Good archivo, Greater Good archive  cientos de artículos que han aparecido en la revista;
• Videos de conferencias
New videos y las presentaciones en Power Point;

*Selección de Libros.


De nuestra Redacción.-

Artículo comentado.-


Usos y abusos de lo ‘neuro’
José E. García-Albea
Rev Neurol 2011; 52 (10): 577-580


En España y Latino-América tenemos un problema: lo bueno que se escribe nadie lo cita (y tal vez nadie lo lea). Resulta lastimoso ver artículos de revisión en que apenas se citan autores en lengua española coetáneos, no sea que por citarlos se entienda que el trabajo tiene menos valor… O tal vez el autor piense recónditamente que si cita a un coetáneo le procura un mérito que a la larga empalidece el propio… El artículo que comentamos de García-Albea  se salva de esta crítica porque tiene un inusual 40% de citaciones de autores españoles para un tema de actualidad: uso y abuso de lo “neuro” en el debate científico, filosófico y ético, (entre otros campos). El autor platea de manera muy correcta el tema:

“Basta un somero repaso de la literatura sobre neurociencia para comprobar sus excesos en cuanto al predominio que trata de ejercer sobre las demás disciplinas (de ahí, quizá, lo de ‘neurocultura’), presentándose como último argumento explicativo de éstas. El hecho de encontrar el correlato neuronal (en términos de áreas, circuitos o procesos bioquímicos) de una función mental (o de alguna de sus derivadas) se toma como prueba suficiente y definitiva para su explicación, lo que acaba resultando sencillamente abusivo.”

Abusivo y absurdo, pues de poco nos sirve saber que cuando hacemos una tarea cognitiva se ilumina el área cingulada... García- Albea lo expresa de la siguiente manera:

“Aunque supiéramos con detalle lo que pasa en nuestro cerebro cuando realizamos cualquiera de las funciones referidas, quedaría por explicar en qué consisten dichas funciones y cómo se llevan a cabo en términos operativos.”

¿Cual es pues la “utilidad” de estos mapeos? Conocer sin duda la geografía del cerebro, quizás algunas propiedades topográficas y algunos correlatos patológicos... ¿pero hemos avanzado en relación a los primeros anatomistas que ya en el siglo XIX iniciaron el camino? En el plano del conocimiento... muy poco. ¿Entonces a qué se debe una explosión de literatura “gris” bajo el mismo paradigma? A criterio de García- Albea:
“En el fondo de todo este asunto es fácil detectar un amago de vuelta al ‘reduccionismo eliminativista’, por el que los fenómenos psicológicos, sociales, religiosos, económicos o de cualquier otro dominio que concierna al ser humano terminarían por ser explicados en términos neurocientíficos. Las disciplinas que tradicionalmente
se han ocupado de esos distintos fenómenos (psicología, sociología, antropología, economía, etc.) tendrían así una vigencia transitoria, en espera de que los previsibles avances de la neurociencia nos permitan acabar prescindiendo de ellas.”

Probablemente también exista el espejismo de una ciencia unificada en que la Física ocupe al fin el trono de todas las ciencias. Una vía que Wilson EO denominó “consiliencia”, y que muchos, entre ellos García-Albea, ven como netamente reduccionista.

F. Borrell
Barcelona.

BOLETIN IATROS JULIO 2011

 INDICE.-
Noticias.-  Resumen del V Simposium, Bioética 4x4,  X Congreso Bioética.
Comentario de libros.-  González García M. (Ed) Filosofia y dolor. Ed. Tecnos. Madrid 2010 (2ª Edicion, la primera en 2006).  Doctorow EL.  Homer y Langley.  Ed. Miscelánea.  Barcelona 2009.
Webs de interés.- 
Artículo comentado.- Comentario del artículo “Arrogance”. Franz J. Ingelfinger. N Engl J Med. 1980 Dec 25; 303(26):1507-11.
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Noticias.- 

Novedad Editorial:
Pedro Laín Entralgo  La medicina actual Triacastela, Madrid, 2011.
Triacastela prosigue su tarea de publicar la obra de Pedro Laín Entralgo, quien en el año 1973, decidió publicar un breve curso en el que exponía su visión personal de la medicina de entonces. Lo tituló La medicina actual, después de analizar el concepto de «actualidad» y concluir que la cultura de su tiempo se podía considerar «actual» a partir del decenio de 1920 a 1930.   Su reedición se ha completado con un artículo en que Laín actualizó su análisis doce años después, un espléndido diálogo con su discípulo Diego Gracia

X congreso de Bioética de la Asociación de Bioética Fundamental y Clínica   Fechas:  6,7 y 8 de octubre. Pamplona.
Comunicaciones e Inscripción:

Curso 4x4 de bioética de Fundación Ciencias de la Salud , 3ª semana de septiembre.  Presencial. Mas información e inscripciones: www.fcs.es

Resumen del V Simposium “Gobernanza del Sistema Sanitario”. Encontrarás un amplio resumen del V Simposium en nuestro Blog, ver columna derecha.
 
Comentario de libros.-

González García M. (Ed) Filosofia y dolor. Ed. Tecnos. Madrid 2010 (2ª Edicion, la primera en 2006). 502 páginas. 27 Euros.

Examinar el pensamiento que el dolor y el sufrimiento han originado en la especie humana es una tarea de enorme vastedad. El libro que traemos hoy a la palestra, con ser extenso, deja lagunas importantes, pero logra en varios capítulos una calidad notable. Los autores que se han concitado para este proyecto son profesores de Historia de la Filosofía de la UNED, con otros profesores de filosofía de la Complutense, CSIC, Comillas y Salerno, entre otros. Se inicia la obra con un capítulo de Mónica Cavallé sobre la concepción del sufrimiento en el Vedanta Advaita, rama del hinduismo que afirma la no-dualidad de todas las cosas. “No-dualidad” significa que todo es “uno”, pero este “uno” no está en oposición a “múltiple”, sino que nada existe mas allá de este “uno”, Brahmán. De esta conciencia universal emana nuestro ego como espejismo, una mera realidad psicológica, pero no ontológica. Este ego separado de Brahmán busca la plenitud en objeto externo, pues ignora la plenitud que puede lograr si recupera su unión con lo “no-dual”. También se proyecta hacia el futuro como ideal de logro, cuando su plenitud está en el presente. El ego vive en la memoria y en la anticipación, creando dualidades y con ello apetencias y su corolario, insatisfacciones. La fuente del sufrimiento es ignorar que venimos de la unidad. Sufrimos como aviso de que nos separamos de esta unidad, dejamos de sufrir cuando nos desapegamos de las cosas externas. Ahora bien el camino a la sabiduría no se alcanza buscando el sufrimiento o el placer, sino educando a la memoria para que la experiencia del sufrimiento y del placer se sucedan sin que quedemos prendados en una u otra.
El siguiente capítulo que deseo destacar es sobre Schopenhauer, de la pluma de Manuel Suances. Schopenhauer creía que la vida era dolor, y que el mundo estaba regido por una fuerza insatisfecha y contradictoria, dotada de su propia lógica, a la que denominó voluntad. Nuestra voluntad, la voluntad humana, es una manifestación de esta otra voluntad de la Naturaleza. Cuando experimento dolor yo soy en parte este dolor, y lo que me sucede a mi le sucede a la Naturaleza, porque mi voluntad se deriva de esta fuerza de la Naturaleza. Esta voluntad se devora a si misma porque fuera de ella nada existe. Todo deseo es un dolor hasta que no se ve satisfecho, pero la paz dura poco, de inmediato un deseo se ve reemplazado por otro…  No hay escapatoria a menos que sepamos algo del arte de vivir, que consiste en una sucesión ni muy lenta ni muy rápida en este ciclo de deseo y satisfacción, no muy lenta porque sino caemos en el hastío. No muy rápida porque ello nos impediría el goce. Pero la liberación del hombre solo se logra negando la voluntad, lo cual se logra mediante el arte (arrobamiento), con la ascética (aceptación del dolor), compasión y negándola mediante la experiencia mística.
Enrique Salgado escribe el capítulo dedicado a Nietzsche. Para Nietzsche el sufrimiento es consubstancial a la vida. Y gracias al sufrimiento nos transformamos y nos superamos “para bien”. Los caracteres melifluos evitan los retos y el sufrimiento pero con ello lo único que logran es degradar la vida y si cabe, sufrir de manera pueril. Es el fenómeno que identifica como “nuevo budismo europeo”, una huida del dolor, un intento desesperado por preservar el bienestar.  El hombre superior, en cambio, desarrolla la disciplina del si mismo, tiene la maestría de sus instintos. Si empequeñecemos la capacidad de sufrir también lo hacemos con la capacidad de gozar.

F.Borrell
Barcelona.

Doctorow EL.  Homer y Langley.  Ed. Miscelánea.  Barcelona 2009.
ISBN: 9788493722876 

En “Homer y Langley”, publicada originalmente en 2009,  Edgar Lawrence Doctorow recrea la vida de los hermanos Collyer, dos excéntricos neoyorquinos cuya historia conoció el autor en su adolescencia.  Los Collyer, Homer y Langley, eran solteros y vivían en una mansión de cuatro pisos en la Quinta Avenida.  Provenían de una familia adinerada con raíces en la historia más remota de los EEU y ambos estudiaron carreras universitarias (Derecho, Homer e Ingeniería, Langley).

La prematura ceguera del mayor de los hermanos condicionó la vida de ambos, de modo que Langley dedicó su vida a atender a Homer con cuidados tan peculiares como intensos.  La mansión se fue convirtiendo en una especie de fortín de la que apenas salían y en la que fueron acumulando a lo largo de décadas todo tipo de enseres y desechos, entre ellos todos los periódicos publicados en Nueva York durante más de 30 años. Si consideramos que eran nada menos que quince cabeceras diarias, llegaremos a la conclusión de Langley conservó cerca de 200.000 ejemplares para que su hermano pudiera leerlos y ponerse al día en el momento en que recuperase la vista.  Y para conseguir que Homer volviera a ver, Langley le suministraba unas 100 naranjas a la semana, por creer que ese era el método adecuado para obtener su curación. 

Además de periódicos, conservaban todo tipo de utensilios que pudieran tener una utópica utilidad futura (10 pianos de cola, coches, radiógrafos, miles y miles de libros y discos...), hasta totalizar una auténtica montaña de desperdicios.

En marzo de 1947, la policía irrumpió en la mansión tras recibir el aviso de los vecinos de que los hermanos Collyer no daban señales de vida desde hacía tiempo.  Incapaces de franquear la puerta de entrada, bloqueada por pilas de periódicos, los agentes tuvieron que reclamar la ayuda de los bomberos, quienes tampoco pudieron acceder a través de las ventanas, igualmente bloqueadas por objetos de todo tipo.  Fue necesario practicar un agujero en la azotea, a través del cual pudieron entrar en el edificio y, tras seis horas de exploración de los estrechos pasillos que formaban los objetos acumulados, los exploradores llegaron hasta el cuerpo sin vida de Homer, sentado en una silla. Langley no aparecería hasta pasadas casi tres semanas de búsqueda en la casa, después de que se retirasen 136 toneladas de materiales.  Su cuerpo, descompuesto y devorado parcialmente por las ratas, estaba atrapado en un túnel que atravesaba periódicos y enseres diversos, que se había colapsado a su paso, aplastándolo.  Apareció a escasos metros de su hermano quien, paralítico además de ciego, murió de inanición al perder su único vínculo con el mundo que, lógicamente, era quien se ocupaba de su alimentación. 

Con estos mimbres y tomándose algunas licencias (convierte a Langley en el hermano mayor, hace de Homer el narrador de la historia, estira cuatro décadas la vida de los protagonistas), Doctorow retrata a los Collyer y lo que acontece en el mundo que les rodea y que ellos evitan.  Su progresivo aislamiento no impedirá que desfilen por su casa inmigrantes, prostitutas, intérpretes de jazz, novias de la alta sociedad, policías, gangsters, hippies… Incluso Homer conocerá al final de sus días el amor platónico personificado en una periodista francesa a quien encuentra en una de sus escasísimas salidas de la casa.  También se permite Doctorow que el anciano narrador Homer muestre un deterioro cognitivo, olvidando datos, desordenando fechas o confabulando para rellenar lagunas.

La tragedia de los hermanos Collyer tiene una especial relevancia en nuestros días, y remite al curioso fenómeno psiquiátrico de la silogomanía, o acumulación compulsiva, que en su forma más anárquica, descuidada, sucia y en pacientes ancianos fue denominado “Síndrome de Diógenes” por Clark y colaboradores en 1975 (1).  La elección del término es llamativa, porque el filósofo cínico proclamaba la autosuficiencia y la satisfacción personal sin relación con las posesiones materiales, no precisamente la acumulación de enseres.  En estos pacientes de edad avanzada, la silogomanía se acompaña de descuido personal, y muy frecuentemente, de deterioro cognitivo, con un acusado componente frontal.

La acumulación es una conducta esencial y consustancialmente humana, cuyas raíces deberán buscarse en la historia evolutiva.   No somos la única especie de que acapara y atesora; muchos otros animales recogen, acumulan y esconden alimentos para periodos de estrechez, y no cabe duda de que en el Ambiente Evolutivo Ancestral de la Psicología Evolucionista el primigenio cazador recolector debería aprovechar los momentos de abundancia para hacer acopio de alimentos que consumir en épocas de carestía.  La acumulación está por ello impresa en nuestro catálogo de conductas, con diferentes matices y variantes.  Se asocia al ansia de poder en el acaparamiento de riquezas; recibe en la doctrina católica la sanción moral del pecado capital de la avaricia; y adquiere formas más benignas en el coleccionismo.  Incluso, en ese coleccionismo compulsivo, oportunista y un tramposillo con el que a base de programas de intercambio de ficheros algunas personas llegan a acumular videotecas o musicotecas tan masivas que necesitarían varias vidas para visionar o escuchar sus contenidos.  Un comportamiento este que, por cierto, algunos llaman “Síndrome de Diógenes Informático”.

La silogomanía, además de a patologías psicogeriátricas con acusado descuido personal, se ha asociado al trastorno obsesivo compulsivo (TOC), en el que la teoría freudiana de la retención anal da mucho juego para establecer analogías con la acumulación de objetos y el rechazo a desprenderse de ellos.  Sin embargo, los resultados de las investigaciones más recientes sobre las “hoarding behaviors”, que es como llama a estas conductas la American Psychiatric Association, parecen indicar que existen silogomanías diferenciadas del TOC tanto a nivel genético (2) como clínico  (3), de modo que con toda justicia cabría hablar de un “hoarding disorder” diferenciado, una “entidad discreta, con perfil sintomático nuclear característico”, que no se correlacionaría con “otros síntomas del TOC”, del que lo diferenciarían una base genética diferente y unas anomalías neurológicas específicas (4). 
De hecho, el futuro DSM-5 va a conceder honores de trastorno mental al “Hoarding Disorder”, aunque si nos atenemos a lo que nos indica el grupo de trabajo dedicado a la cuestión, está aún por determinar si la nueva entidad merecerá su entrada directa en el listado de trastornos de la APA (al estilo de las irrupciones súbitas y fulgurantes de algunos “temas” en los hit parades) o simplemente se quedará en la trastienda del apéndice de trastornos sobre los que hay que seguir investigando, ese grupo de meritorios entre los que destacan la depresión menor, el trastorno disfórico premenstrual (o trastorno disfórico de la fase luteínica tardía, si quiere uno estirar el nombre) o la abstinencia de cafeína. Tal como los apunta el DSM-V (5), los síntomas del “Hoarding disorder” serán la dificultad persistente para deshacerse o separarse de posesiones personales, con independencia del valor que otras personas les otorguen; la presencia de impulsos intensos para conservar o no deshacerse de esas posesiones; y la acumulación, resultante de los dos factores anteriores, de muchas posesiones hasta llenar y desbordar áreas del hogar o del lugar de trabajo no dedicadas al almacenamiento de enseres, hasta convertir estos espacios en impracticables e inutilizables.  Además, los criterios diagnósticos del nuevo trastorno incorporan las habituales cláusulas de malestar psicológico o afectación funcional, y ausencia de enfermedad médica (cerebral, por ejemplo) o psiquiátrica (TOC, esquizofrenia, demencia, autismo, Prader-Willi) primarias.  Unos síntomas nada infrecuentes, hasta el punto de que se ha calculado que afectarían a casi el 6% de la población general de Alemania (6).  Para completar el retrato nosográfico y nosológico, debería especificarse si nos hallamos ante un “Hoarding Disorder” por adquisición excesiva (mediante recolección, compra o hurto / robo), y el grado de insight (adecuado, pobre o ausente) que tenga del problema muestre el afectado.

Estamos a escasamente dos años de saber si Homer y, sobre todo, Langley, que era el acaparador activo, serían diagnosticables de un “Hoarding Disorder” que en la edición en español del DSM-5 bien podría llamarse “Trastorno por Acaparamiento”.  Seguramente la intensidad, severidad y nula higiene de la acumulación de enseres en la mansión de los Collyer podría sugerir que su conducta era sintomática de otro problema psiquiátrico.  Habrá quien apoye esta hipótesis en la fe desmedida en el poder curativo de las naranjas mostrada por Langley, pero podemos hay que recordar que una de las escasas personas que ha merecido ser galardonado con el Premio Nobel en dos ocasiones mostraba un apasionado entusiasmo por la vitamina C sin que se atribuyese ese fervor cítrico a ningún problema psiquiátrico.

Más allá de las disquisiciones nosológicas y psiquiátricas de salón, la novela de Doctorow, de ágil y amena lectura, rescata la tragedia de dos personas tan incorporadas a la leyenda de la ciudad de Nueva York que existe un pequeño parque dedicado a su memoria, y homenajea el conmovedor amor fraterno del hermano sensorialmente intacto por el discapacitado.  Quedan por identificar y reconocer muchas otras tragedias íntimas que suceden cotidianamente en las grandes ciudades.


Juan Medrano
Bilbao.

1.- Clark AN, Mankikar GD, Gray I. Diogenes syndrome. A clinical study of gross neglect in old age. Lancet 1975; 1(7903): 366–8.
2.- Samuels J, Shugart YY, Grados MA, Willour VL, Bienvenu OJ, Greenberg BD et al. Significant linkage to compulsive hoarding on chromosome 14 in families with obsessive-compulsive disorder: results from the OCD collaborative genetics study.  Am J Psychiatry 2007; 164: 493–499
3.- Pertusa A, Fullana MA, Singh S, Alonso P, Menchón JM, Mataix-Cols D.  Compulsive Hoarding: OCD Symptom, Distinct Clinical Syndrome, or Both?  Am J Psychiatry 2008; 165:1289–1298
4.- Saxena S.  Is Compulsive Hoarding a Genetically and Neurobiologically Discrete Syndrome? Implications for Diagnostic Classification.  Am J Psychiatry 2007; 164: 380-4
5.- American Psychiatric Association.  Hoarding disorder.  DSM-5 Development.  Hoarding disorder.  En http://www.dsm5.org/ProposedRevisions/Pages/proposedrevision.aspx?rid=398.  Visto el 28 de junio de 2011
6.- Timpano KR, Exner C, Glaesmer H, Rief W, Keshaviav A, Brähler E, et al.  The epidemiology of the proposed DSM-5 hoarding disorder: Exploration of the acquisition specifier, associated features, and distress. J Clin Psychiatry 2011; 72: 780-6



Webs de interés.- 

INSTITUTO DE FILOSOFIA.-
El Instituto de Filosofía se creó en 1986, hace ahora veinticinco años, con una clara vocación por cultivar la filosofía práctica en un sentido lato y en su relación con las ciencias, la cultura y la sociedad. La reflexión ética, política y jurídica, la filosofía de la historia y de la religión, la filosofía e historia de la ciencia, los estudios de ciencia, tecnología y sociedad, así como los estudios de género, las éticas aplicadas, la bioética, la inmigración, el multiculturalismo, la diversidad funcional, las relaciones entre filosofía, literatura e iconología constituyen algunos de sus núcleos temáticos, caracterizados por la interdisciplinariedad propia del pensar filosófico. Sin desdeñar las relaciones internacionales en general y con Europa en particular, desde un principio abrigó un especial empeño por estrechar los lazos con la comunidad latinoamericana, consciente del enorme potencial que tiene una lengua como la española para las humanidades. De ahí nació el ambicioso proyecto de la Enciclopedia Iberoamericanade Filosofía (EIAF).
El Instituto de Filosofía publica la revista de filosofía moral y política Isegoría,
así como dos revistas electrónicas, una de filosofía analítica, Sorites, que no se publica desde el año 2008 y otra de éticas aplicadas, Dilemata.
La revista Dilemata es un portal con “post” de muy variados temas, entre otros de bioética médica, comunicación, sostenibilidad, etc.
También edita diversas colecciones de libros entre las que cabe citar Theoria cum praxi.
Una de las tareas prioritarias del IFS es la de convertirse en un lugar de encuentro interdisciplinario y abierto. Entre las distintas actividades puestas en marcha para conseguirlo -congresos, simposios, seminarios-, destacan las Conferencias Aranguren de Filosofía, iniciadas en marzo 1992 y en las que año tras año se ha buscado acoger y dar voz al diálogo plural de las muchas maneras de hacer filosofía. Temáticas:

Artículo comentado.- 


Comentario del artículo “Arrogance”. Franz J. Ingelfinger. N Engl J Med. 1980 Dec 25; 303(26):1507-11.

Franz J. Ingelfinger fue editor de la revista New England Journal of Medicine. En 1977, fue elegido como conferenciante en la “George Washington Gay Lecture”. Este acto se considerada la conferencia sobre ética médica más antigua en Estados Unidos. En 1980, tras la muerte de Franz J. Ingelfinger, los editores del NEJM decidieron publicar un artículo resumiendo los principales aspectos expuestos en esta charla.
En el artículo el autor plantea tres cuestiones acerca de la arrogancia que muchas personas perciben en los profesionales sanitarios.
En primer lugar, se cuestiona si los médicos, debido a su conocimiento, son personas que actúan de una forma más arrogante que otros trabajadores, respondiéndose que tienen un comportamiento similar. Es cierto que, en ocasiones, las soluciones que los facultativos dan respecto a diferentes problemas de salud pueden estar sesgadas por su vanidad y por sus intereses personales pero no se puede admitir que esta actitud sea exclusiva de ellos. También existe la arrogancia de las personas legas. Así, a modo de ejemplo, se describen políticas de salud pública incentivadas desde la administración que han demostrado ser ineficaces o no generalizables a toda la población. Ingelfinger destaca la importancia de diferenciar entre aquellas cuestiones que la ciencia puede responder en el momento actual y aquellas que no puede. El autor utiliza el término “trans-scientific” para clasificar aquellas preguntas que surgen alrededor de los descubrimientos científicos pero que no pueden ser resueltas. No reconocer la diferencia entre qué se puede responder utilizando el método científico y qué no se puede contestar es un ejemplo de arrogancia o de ignorancia. Es indudable que muchas de las conclusiones actuales sobre diferentes problemas médicos o de otro tipo no se pueden fundamentar en pruebas irrefutables. Pero esta no debe ser la cuestión, el problema está en no ser capaz de exponer resultados de estudios admitiendo sus limitaciones para resolver todas las cuestiones que se plantean a partir de una investigación. La duda suaviza la arrogancia. Los científicos, los médicos deben ser siempre conscientes de lo poco que saben.
En segundo lugar, se argumenta que, en su relación con el paciente, el médico debe ejercer con una dosis correcta de autoridad, dominio de la situación y paternalismo sin que esto signifique que su comportamiento sea arrogante. Al contrario, actuando de esta forma adecuadamente se conseguirá que los enfermos se sientan mejor. Pero esta actitud sólo tiene sentido si parte de un médico competente que es capaz de exponer todas las alternativas posibles frente a un problema de salud y expresar cuál es la opción que él recomienda. En el artículo, se describe la experiencia personal del propio autor cuando se le diagnosticó un cáncer de estómago. Inicialmente, su familia y él mismo estuvieron muy angustiados porque, aunque recibían sugerencias de varios colegas sobre qué tratamiento debía seguir, dejaban que fuera el propio enfermo quien decidiera qué opción debía tomarse. Así, afirma que el mejor consejo que recibió fue cuando un amigo le aconsejó que buscara un médico capacitado que se responsabilizara de su enfermedad y le dijera qué es lo que tenía que hacer.

Para terminar, se describe una forma de arrogancia propia de la profesión médica que tiene su origen en la incapacidad de los médicos de ser empáticos con sus pacientes lo cual les hace parecer arrogantes. Se expone que la falta de empatía se debe a dos razones. La primera es la barrera que supone el lenguaje médico. La segunda es la dificultad creciente de conocer a los pacientes como personas, cuáles son sus ideas, qué problemas tienen, cómo son sus familias, etc. La práctica actual “eficiente” de la medicina no favorece la empatía. Así, el autor concluye exponiendo que quizás la única forma de tener médicos empáticos sea permitiendo que se matriculen en las facultades sólo aquellos jóvenes que previamente hubieran sido hospitalizados por alguna enfermedad. Con esto, no sólo se conseguiría tener doctores empáticos sino que se lograría reformar todo el sistema.
Sofía de Dios      C. de Salud de Mondéjar (Guadalajara)                                 Correo electrónico: sofiadp68@hotmail.com

NOTA: PROXIMO BOLETIN: OCTUBRE 2011.-