BLOG LÍDER EN HUMANIDADES MEDICAS Y FILOSOFIA DE LA MEDICINA.- FUNDACION LETAMENDI- FORNS Comité Editorial: Francesc Borrell. Juan Carlos Hernández Clemente. Director del blog: F. Borrell Carrió; Secretario de Redacción: Juan Medrano Albeniz.

BOLETÍN IATROS ISSN 2014-1556

Este Boletín tiene por objetivo difundir y compartir comentarios de libros y artículos en Humanidades Médicas y Filosofía de la Medicina y difundir las actividades de la Fundación Letamendi Forns y Fundación Iatrós.

 BOLETIN IATROS, OCTUBRE 2015.

CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-Noticias.-  Nace la revista Folia Humanística.

Comentario de libros.-  Charles Rosen. El piano: notas y vivencias.

Webs de interés.-  The Spudd

Artículo comentado.-       Emotions and creativity, East and West

Vídeo recomendado: Gregori Luri- Trastornos del aprendizaje.
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Noticias.-

Nace la Revista Folia Humanística, en Open Acces, de la Fundación Letamendi.- Bajo el lema de “Salud, Ciencias sociales y Humanidades”  nace una nueva revista de libre acceso. En el primer número destacan los artículos de Victoria camps, Gómez Pin, y de los dos directores de la revista, Francesc Borrell y Marc Antoni Broggi. Podeis descargarla aquí.
En relación al modelo centrado en el paciente y aspectos relativos a la investigación de dicho modelo puede seros de interés: Brocher foundation: "Ethical aspects of Participant-centred research Initiatives" October 1st-2nd, 2015


Comentario de libros.-



Charles Rosen. El piano: notas y vivencias. Ed. Alianza Editorial. Madrid 2011.-

¿Por qué algunos concertistas leen  la partitura y otros la tocan de memoria? ¿Es posible interpretar una partitura compleja en una primera lectura? ¿Cuáles son las virtudes y limitaciones del piano y cuánto hay de mito en su afinación? ¿En qué sentido afecta el envejecimiento a un concertista profesional?  Si usted es un melómano empedernido, como quien escribe estas líneas, se habrá preguntado estas y otras cuestiones, y agradecerá la honestidad con que las responde Charles Rosen. Pero el libro que comentamos ofrece algo mas que la vivencia de un concertista profesional, nos ofrece un apasionado periplo por la historia del piano. Y quizás uno de los aspectos de esta historia, -oculto a todo historiador que no sea pianista-, es lo mucho que ha influido sobre los compositores las limitaciones y sonoridades propias del instrumento, desde el clave al pianoforte, y de éste al piano moderno.


Charles Welles Rosen (1927 – 2012) fue concertista, pedagogo, catedrático de Literatura Francesa, compositor y escritor. Muy recomendale “The Clasical Style”, un libro de anàlisis musical donde desfilan los grandes compositores europeos del siglo XVIII y XIX. Por cierto, un libro que pueden leer en versión inglesa en formato pdf y gratuito.

Los primeros años de su formación fueron influidos notablemente por Rosenthal, a su vez alumno de Litz. De Rosenthal son bastantes concepciones clásicas en la manera de entender y tocar el piano.  En 1951 lo encontramos estudiando literatura francesa en Paris, con una beca Fullbright. Su vida de concertista vendría de la mano de Columbia, siendo reconocido sobre todo por su interpretación de Beethoven y Debussy.  En sus últimos años de carrera musical estudió e interpretó  música atonal. Pero regresemos a este libro que, de alguna manera, es un libro de culto, un libro de los que se realizan nuevas ediciones sin que nadie se preocupe lo mas mínimo en publicitarlo.



“Cuerpo y mente” es el título del primer capítulo: “una interpretación puede ser tanto una reacción muscular instintiva del cuerpo como un acercamiento razonado”.  En efecto el pianista interpreta cada obra hasta la saciedad… literalmente puede leer un libro, (no muy profundo, por ejemplo de género policíaco, especifica Rosen), mientras interpreta una obra.  La complejidad del hábito en su mas excelsa expresión, añadiríamos, pero… ¡Ay…!, lo que ganamos en seguridad lo perdemos en expresividad. El verdadero intérprete adapta su cuerpo “al esfuerzo gimnástico” de un Beethoven o a la ligereza de un Debussy, y de la experiencia física pasa a la melódica.   “El peligro del piano y su gloria es que el pianista puede sentir la música con todo su cuerpo sin tener que escucharla”…. de lo que deduce que “hay que escuchar al piano”, escucharlo no en un sentido de grabar mediante un artilugio  la propia interpretación, sino hacer consciente lo que estamos tocando. Ganar un estado de consciencia que nos haga estar en posición de receptores, además de ejecutores, de la música producida.

La interpretación pianística es un constante ejercicio de consciencia: el músico  “cuando mejor trabaja la técnica es cuando la parte involuntaria de la mente se hace con el control de un modo mas completo”. Esta basculación de la automaticidad a la reflexión se pone de relieve cuando obligamos a un aprendiz a interpretar una pieza musical a un ritmo deliberadamente lento. Ocurre que a veces es incapaz. Sin embargo este ejercicio es muy adecuado para hacer mas reflexiva la interpretación.

No se asuste el potencial  lector por los pentagramas que encontrará esparcidos aquí y allí. No son imprescindibles para comprender el fondo del asunto. Además puede recurrir a Internet para escuchar los fragmentos que le propone el autor, (donde por cierto también encontrará interpretaciones y otros documentos de Rosen). Las anécdotas de conciertos propios y ajenos trufan una obra que de fondo nos dice algo importante: para ser un buen músico no basta ser un virtuoso, hay que desarrollar una comprensión histórica de lo que interpretamos. Pero vayamos a las preguntas iniciales:
¿Por qué algunos concertistas leen  la partitura y otros la tocan de memoria? En realidad todos saben de memoria las piezas que van a interpretar….  La partitura la tienen para recordar, “por si acaso” o meramente como un amuleto que les da seguridad. A medida que los concertistas envejecen tienden a situar las partituras abiertas…  “por si acaso”… Los niños tienen una retentiva asombrosa. Se da el caso, como refiere Rosen, de alumnos que ven interpretar por primera vez una pieza relativamente compleja a su profesor, y por la pereza de leer la partitura son capaces de reproducirla “de oídas”.


      



 ¿Es posible interpretar una partitura compleja en una primera lectura?  La velocidad de lectura es variable, sobre todo para pianistas no profesionales. En general el pianista no profesional interpreta  mejor de memoria, pero algunos pianistas se ven limitados precisamente por la falta de memoria. Sin embargo cuando hablamos de pianistas profesionales su capacidad de lectura puede ser extraordinaria. Litz, por ejemplo, era capaz de interpretar  sin errores partituras de altísimo nivel, (se cuenta la anécdota de que interpretó a primera lectura obras del joven Grieg). Sin embargo la modulación de voces, o pequeños detalles interpretativos son imposibles en una primera lectura.
¿Cuáles son las virtudes y limitaciones del piano y cuánto hay de mito en su afinación?  El piano es un instrumento a medio camino entre un instrumento melódico y de percusión. Ello le proporciona una gran versatilidad. Casi puede interpretar cualquier  melodía de cualquier instrumento, aunque para partituras melódicas (para violín, por ejemplo), deberán adaptarse a riesgo de una importante pérdida de sentido.

       ¿En qué sentido afecta el envejecimiento a un concertista profesional?  Las grabaciones son peores que los conciertos. En las grabaciones puede apreciarse pequeñas fluctuaciones en el tempo, obligando a tediosas repeticiones o a echar mano de cortes. Pero, ¿resulta ético editar una pieza de piano? También  este tema lo aborda Rosen. Observen esta afirmación: “una unidad de interpretación requiere una visión a gran escala del tempo, incluso cuando hay una gran cantidad de rubato o cambios de velocidad, y un control del timbre para unificar toda la obra” (pág. 173).  El pianista saca lo mejor de su instrumento calibrando el impulso de sus dedos sobre las teclas: cuando pulsa un acorde puede fragmentar el sonido del acorde para subrayar algunas notas. Es decir, toca hasta 10 notas a la vez, pero puede calibrar un relieve de las diferentes notas.  Me pregunto…. ¿qué efectos biológicos conlleva un control motriz tan importante? ¿Tienen los pianistas un perfil de morbimortalidad específico?

Francesc Borrell Carrió.

Sant Pere de Ribes, Barcelona.


Amartya Sen. La idea de la justicia. Editorial: Santillana Ediciones Generales,  2010
Amartya Sen dedica el libro a la memoria de John Rawls quien en 1971 publicase su conocido libro La teoría de la Justicia. A lo largo del libro, ahora reseñado, el autor  critica de modo constructivo el libro de Rawls y lo va comparando durante muchas páginas del mismo con el libro escrito por Adam Smith: La teoría de los sentimientos morales, para a su vez, ir construyendo su propia idea de la justicia. Amartya Sen desde el principio deja claro que no pretende una teoría de la justicia trascendental y que no se centrará en la búsqueda de una justicia perfecta, lo que denomina Institucionalismo trascendental, el cual  en su búsqueda de perfección se dedica  de manera primaria a hacer justas las instituciones por lo cual no se ocupa de las sociedades reales. Por el contrario, sí tratará de seguir la senda abierta por otros teóricos de la Ilustración que optaron por enfoques comparativos y que se ocuparon de las realizaciones sociales resultantes de instituciones reales y comportamientos reales. 


Sigue la senda de Adam Smith, el marqués de Condorcet, Jeremy Bentham, Mary Wollstonecraft, Karl Marx o John Sturat Mill por citar a los más relevantes. Todos ellos estaban implicados en comparaciones entre sociedades que ya existían o que podían existir pero no reducían su análisis a la búsqueda trascendental de una sociedad perfectamente justa. Así el propio autor nos dice que “este libro es un intento de investigar comparaciones basadas en realizaciones que se orientan al avance o al retroceso de la justicia”. Amartya Sen aboga por una teoría constructivista de la justicia que no se confine a la elección de instituciones,  ni a la identificación de esquemas sociales ideales sino por una comprensión de la justicia cuyos argumentos y logros no puedan ser indiferentes  a las vidas, experiencias y realizaciones humanas.
Para comprender mejor el contraste entre una visión de la justicia basada en esquemas y una visión de la justicia basada en realizaciones recurre a una antigua distinción de la literatura sánscrita sobre ética y filosofía del derecho: “Consideremos dos palabras diferentes, niti y nyaya, que se emplean para referirse a la justicia en sánscrito clásico. Entre los principales significados del término niti está idoneidad de las instituciones y corrección del comportamiento. En contraste con  niti, la expresión nyaya entraña un concepto comprehensivo de la justicia realizada. En esta línea, las funciones de las instituciones, las reglas y la organización, a pesar de su importancia, han de ser evaluadas en la perspectiva más amplia e inclusiva del nyaya, que está ligada de manera ineludible al mundo que realmente surge y no sólo a las instituciones o reglas que tenemos por casualidad”.  Según Sen esta perspectiva enfocada a la realización también hace más fácil comprender la importancia de la prevención de la injusticia manifiesta en el mundo, en lugar de buscar lo perfectamente justo.


Sen afirma que lejos de planteamientos teóricos cerrados en sí mismos y trascendentales, para determinar cómo puede avanzar la justicia hay una necesidad básica de razonamiento público que implique  argumentos diferentes y perspectivas divergentes. Según el autor el razonamiento público es crucial en la búsqueda de la justicia, algo ya propuesto por Adam Smith cuando hacía referencia al espectador imparcial en su Teoría de los sentimientos morales. Al igual que da importancia al razonamiento público también lo hace sobre la pluralidad de razones que pueden ser razonablemente ajustadas en un ejercicio de evaluación. Para el autor hay una clara conexión entre la objetividad de un juicio y su capacidad de soportar el escrutinio público. El autor, frente a las formas contractualistas de la justicia aboga por ocuparse de asuntos prácticos, lo cual solo puede ser sobre comparaciones. No dice: Los cambios o las reformas para la mejora de la justicia exigen evaluaciones comparativas y no sólo una identificación inmaculada de la justa sociedad o las justas instituciones”.
Por último, Sen  plantea un escenario sobre su idea de la justicia que debe ir más allá de las fronteras de un estado o una región y esto lo ve así “por la importancia y relevancia de los intereses de otras personas para evitar prejuicios y preservar la equidad hacia los demás y en la pertinencia de las perspectivas de otras personas que ensanchen nuestra propia investigación de los principios relevantes para evitar el parroquialismo acrítico de valores y suposiciones en la comunidad local”.
Juan Carlos Hernández Clemente.
Madrid, 2015.

Webs de interés.- 

Una web: The Spudd (http://thespudd.com/)
Página satírica que se proclama como una fuente no fiable de información científica que viene desarrollando su actividad desde hace más de 0 años. En las noticias de The Spudd se encontrarán puyas a los movimientos antivacuna, a las medicinas alternativas (en particular a la homeopatía) y a lo que los anónimos autores de la web llaman “conspiraciones médicas”. Nos cuentan así que el CEO de Pfizer ha dimitido porque no está satisfecho con los mínimos casos de autismo que generan sus productos, que una madre antivacunas ha decidido no alimentar a su hijo ni dejarle montar el coche después de leer que los atragantamientos y los accidentes causan más muertes que las vacunas o todo un cuerpo pseudodoctrinal sobre las estelas químicas y los oscuros designios que permiten entrever.
Juan Medrano
Bilbao

Artículo comentado.- 


Emotions and creativity, East and West
James R. Averill et al.
Asian Journal of Social Psychology (2001) 4: 165-183

Publicado en el año 2001 en la revista asiática de psicología social en colaboración con la asociación japonesa de psicología dinámica, este artículo está de rabiosa actualidad (espero que los lectores hayan disfrutado ya de la última y más exitosa película de Pixar “Del revés”). Aprovechando la coyuntura, ofrecemos a continuación las tres ideas principales seguidas de un resumen del artículo en cuestión.
- Los “síndromes emocionales”, se construyen de acuerdo con las creencias y normas de la sociedad. El proceso de construcción no termina con la socialización del individuo. Los individuos somos capaces de cambiar en el terreno emocional tal y como lo hacemos en el terreno intelectual; y, cuando este cambio es efectivo (se adapta a la situación), novedoso y auténtico (reflejo de uno mismo), hablamos de creatividad emocional.




- Cuando evaluamos la creatividad de una respuesta, las culturas occidentales tendemos a priorizar la novedad, mientras que las culturas orientales dan más peso e importancia a la autenticidad (asumiendo que la respuesta sea efectiva). Esta diferencia en el énfasis puede estar relacionada con la orientación individualista (hacia uno mismo) de occidente y la orientación colectivista (hacia el colectivo) propia de oriente.
- Dado que las emociones expresan los valores de una cultura, las sociedades tienden a ser intolerantes con las respuestas emocionales que se desvían demasiado de las aceptadas (esto sucede tanto en sociedades tendientes al individualismo al expresar emociones nuevas que van hacia el colectivismo y viceversa, en sociedades tendentes al colectivismo cuando se  expresan emociones nuevas que van hacia el enriquecimiento personal). En cualquier caso, la creatividad emocional puede ser una fuente de estrés para el individuo y para la sociedad. En vez de entender el estrés como algo a evitar, debemos verlo como parte del precio a pagar para una vida plena y creativa. ¡Las personas sobreviven en la adversidad y perecen en el confort!.
A continuación un resumen del artículo referido a cómo entienden los autores la arquitectura de una emoción:
Popularmente las emociones se han entendido como respuestas biológicas y primitivas que interfieren con la deliberación y el pensamiento racional y la creatividad. De manera mas actual  se valoran las emociones como proceso de pensamiento que nos permite decidir con rapidez, (la famosa “intuición”). Hoy en día -(el artículo está escrito en el año  2001, aunque la afirmación está a nuestro entender vigente)-,  la línea entre emociones y creatividad parece como una línea fácilmente trazable, siendo el acto creativo un acto que puede partir de una emoción, pero que precisa una elaboración cognitiva para asentarse. Este artículo argumenta que las emociones y la creatividad no sólo interaccionan si no que las emociones en sí mismas son productos de cambio creativo.
Para el análisis de las emociones los autores utilizan la figura que transcribimos traducida a continuación, Figura 1. Procedamos a explicar esta figura:
*Podemos distinguir tres niveles: en el nivel superior se configura el temperamento de la persona, y lo hace a partir de la herencia biológica y de la herencia  social. El genotipo se refiere ha la herencia biológica y el “sociotipo es la suma de la herencia cultural de una persona adquirida durante la socialización.
Los aspectos del genotipo más relevantes para las emociones son los referentes al comportamiento instintivo (sistemas biológicos de comportamiento). De manera análoga podemos hablar de sistemas sociales de comportamiento, que son patrones de comportamiento institucionalizados que ayudan a asegurar la supervivencia de una sociedad.





Figura 1
*Pasemos ahora a la parte media de la figura. El genotipo y sociotipo de una persona, junto con las experiencias de ese individuo conforman sus esquemas emocionales. Son las predisposiciones a responder de determinada manera propias de cada uno. Cabe diferenciar rasgo emocional de estado emocional (el primero perdura en el tiempo y el segundo no). Los esquemas emocionales configuran la manera de sentir de cada cual, es decir, el carácter. Volveremos a estos esquemas un poco mas adelante.
La aportación quizás mas original del artículo residen en el concepto de síndrome emocional. Los síndromes emocionales  son constructos culturalmente definidos que  encarnan los valores de una sociedad.  Nuestra manera de sentir tiene que manifestarse o mejor, encauzarse, mediante síndromes emocionales, formas socialmente válidas de expresar nuestras emociones. Ante una situación concreta se nos ofrecen normalmente diversas posibilidades de reaccionar, y en realidad podemos hablar de diversas emociones simultáneas sobre las que al final prima una de ellas.

El significado de una emoción para una cultura depende de una matriz de creencias culturales (teorías implícitas) respecto de la naturaleza de la emoción (se puede hacer el símil con el significado de las enfermedades como por ejemplo la varicela, que depende de las creencias científicas sobre los microbios, inmunidad, etc). Dos categorías de creencias son relevantes en los síndromes emocionales, las creencias existenciales y las normas o reglas  sociales.
Algunas creencias existenciales son demostrables como por ejemplo que ante la ira las personas desean corregir algo equivocado, y otras son mitos como que una persona explota si la ira no se manifiesta. Ambas son creencias.
Cabe decir que existen reglas al respecto de las emociones (por ejemplo, si no se cumplen las reglas de la ira, no hay ira sino expresiones inarticuladas de rabia y frustración); reglas, que al igual que las gramaticales no sólo dicen como expresarse en cada ocasión si no que ayudan a construir el lenguaje emocional.
Para que un síndrome emocional pueda ser manifestado con pensamientos, sentimientos y comportamientos de un individuo, las creencias y normas relevantes deben ser internalizadas y lo hacen mediante esquemas emocionales que son únicos para cada persona y momento. El estilo de sentir de cada persona es la manera como esta persona hace viable sus emociones en un entorno concreto como estrategia vital.
Los síndromes y esquemas emocionales dan lugar finalmente a un estado emocional que se expresará en un contexto sociopsicológico determinado.  Podemos estar tristes pero no siempre nos echaremos a llorar. Hay limitaciones de entorno. Como también hay facilitadores, contextos concretos que nos invitarán  a llorar, (por ejemplo una película romántica).
Tal como muestra la figura 1 la cultura influencia la vida emocional de los individuos de dos maneras: a través de sistemas sociales de comportamiento que contribuyen al sociotipo y sus influencias en los rasgos emocionales, y a través de teorías implícitas (creencias y normas) que ayudan a construir síndromes emocionales y regulan su expresión. Analizando las diferencias culturales desde el colectivismo versus el individualismo podemos decir en términos generales que las sociedades orientales enfatizan el bienestar del grupo sobre los intereses individuales y en cambio las sociedades occidentales enfatizan los derechos del individuo aunque sea expensas de los beneficios grupales. Estas diferencias influyen en los rasgos emocionales de las respectivas culturas. También hay evidencia de que los individuos de cultura oriental tienden a ser mas reservados o introvertidos en sus expresiones.
Los rasgos emocionales solo asientan límites en el tipo de síndromes emocionales que una persona está predispuesta a experimentar.
Si le preguntamos a una persona de cultura oriental como se siente dirá que no les interesa a los demás porque lo que interesa es la sociedad, el sentimiento general. En cambio en la cultura occidental las emociones individuales son las que legitiman acciones sociales (la ira legitima las respuestas agresivas o el amor legitima  las respuestas sexuales, el dolor el aislamiento social, etc.).
Las emociones están sujetas por tanto a transformación y en este sentido podemos hablar de creatividad emocional, una creatividad que no solo es del individuo, sino de la propia sociedad. Obsérvese como muchas películas antiguas nos parecen infantiles e ingenuas en la expresión de las emociones de sus protagonistas…. El conjunto de la sociedad madura y hace mas compleja la expresión de las emociones mediante una sutil enseñanza y aprendizaje desde edades infantiles de sus miembros.
Eva Peguero
Barcelona

Vídeo recomendado.-

Gregori Luri.- Una reflexión filosófica en torno a los trastornos del aprendizaje en la sociedad terapéutica.

En el marco de las Primeras Jornadas Moisés Broggi, que este año 2015 han versado sobre los Trastornos del aprendize, el filósofo y pedagogo Gregori Luri disertó sobre el concepto que tenemos de los mismos en la sociedad contemporánea. La conferencia puede seguirse en la web de la Fundación Letamendi.


BOLETIN IATROS, SEPTIEMBRE 2015.

CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.-  Fundación Letamendi,  Fundación Iatrós.
Comentario de libros.-  De Waal F. El Bonobo y los diez mandamientos; Edward O. Wilson. The Social Conquest of Earth.
Webs de interés.-  Filósofos utilitaristas.
Artículo comentado.-       Peter Singer:  ETHICS AND INTUITIONS
Vídeo recomendado.- De Waal:  Conducta moral en los animales.
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Noticias.- 

La Fundación Letamendi cerró con éxito sus primeras Jornadas Moisés Broggi dedicadas a los Trastornos del aprendizaje. Los lectores interesados encontrarán la Conferencia Inaugural (profesor Gegorio Luri)  en :

Próximamente colgaremos también algunas de las intervenciones que se produjeron en el Simposium de medicina narrativa celebrada en Madrid, y que organizó la Fundación Iatrós.


Atención al: SEMINARIO DE EPISTEMOLOGÍA HISTÓRICA, dedicada al EFECTO PLACEBO, que tendrá lugar el miércoles 23 de septiembre en la sala Manuel de Terán (3F) del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC.
El programa de las intervenciones es el siguiente:
10.00 – 13.30: The Placebo Effect
JAVIER MOSCOSO (CSIC): Introduction – A Short History of the Placebo Effect
CHARLOTTE ROSALIND BLEASE (University College Dublin): The Placebo Concept in Psychotherapy
MARCO ANNONI (CNR, Italy): Exceptional Lies: The Ethics of Using Deceptive Placebos in Clinical Settings
DAVID TEIRA (UNED): Telling Placebos Apart

16.00 – 18.30: El efecto placebo y la enfermedad de fibromialgia
Para más información: http://www.hist-ex.com

Comentario de libros.-

De Waal F. El Bonobo y los diez mandamientos. Tusquets Ed. Barna 2015.-

El autor del libro
El libro que comentamos es posterior al del mismo autor, “las edades de la empatía”, que comentamos en el último Boletín de Junio. La línea discursiva es similar: la moralidad del ser humano está anclada en su animalidad, y es fruto de un proceso evolutivo. Podemos reseguir este proceso evolutivo en otros animales gregarios, y de manera llamativa entre los primates. De Waal argumenta que la moralidad humana parte de dos sentimientos morales, la empatía y la justicia. En lo que concierne a la empatía el libro desarrolla nuevamente la idea que ya estudiábamos en su anterior libro, a saber, que los animales gregarios disfrutan haciendo el bien, (beneficiando), a sus congéneres, siempre que se trate de conocidos. En cuanto a la justicia distingue dos niveles: un sentimiento de justicia en primera persona, consistente en no recibir menos que los demás; y un segundo nivel en que el sujeto busca la paz social, la cohesión del grupo o su bienestar. Las últimas frases de la obra expresan con rotundidad la idea-fuerza que atraviesa todas las páginas: “Todo lo que la ciencia ha aprendido en las últimas décadas contradice la visión pesimista de que la moralidad es un delgado barniz sobre una naturaleza humana vil. Bien al contrario, nuestro trasfondo evolutivo tiende una mano amiga sin la cual nunca habríamos llegado tan lejos” (pág 249).
La segunda preocupación netamente filosófica del autor concierne al debate entre ciencia y religión. De Waal se declara ateo pero no es beligerante con las religiones. Por el contrario opina que las religiones son consustanciales a la vida humana. Nos propone al respecto extender el experimento mental que Golding plantea en “El señor de las moscas”… aquellos niños abandonados en una isla desierta… sin duda serían sensibles a la justicia, y a buen seguro desarrollarían algún tipo de industria, pero lo que casi seguro no serían capaces es de desarrollar un método de observación y teorización científico (pag 225-6).  La ciencia en algún sentido es inhumana, porque lo que busca el ser humano es creer en algo que le tranquilice… La ciencia nos obliga a veces a aceptar “verdades” incómodas e incluso intranquilizadoras.
¿Por qué entonces defender la religión? De Waal define religión como “reverencia compartida por lo sobrenatural, lo sagrado o lo espiritual, junto con los símbolos, rituales y cultos asociados” (pág 222). Todas las sociedades han desarrollado algún tipo de manifestación religiosa.
El autor distingue una elaboración tribal de tipo espiritista, y una religión mas normativizada, que surge con las ciudades. Podríamos en este punto seguir el pensamiento de Mircea Eliade, al que no cita. La religión con un Dios moralizante se hace necesario, para De Waal, para cohesionar personas que no están unidas por lazos de proximidad. La tribu hace innecesario ue se sacralice la dignidad humana porque automáticamente el prójimo es uno mismo. Pero enla ciudad eso no resulta tan obvio…
Ahora bien, ¿no resulta la religión también, en alguna medida, “el opio del pueblo”? ¿Por qué defenderla desde una óptica netamente científica? En primer lugar porque “tenemos derecho a soñar” (pag 215). Aunque los mitos cosmológicos que incorporan muchas religiones no sean creíbles, le sirven al sujeto que las cree, e incluso lo puede creer como cree en la realidad de una obra de arte, (por ejemplo una película). Se emociona aunque sepa que no es verdad. Por consiguiente un científico podría elaborar teorías completamente contradictorias con los mitos cosmológicos, sin que ello le supusiera una contradicción insalvable.
En segundo lugar porque pensar en la muerte es algo imposible para muchas personas, y la religión, - como elaboración colectiva que incorpora la muerte- , suple esta deficiencia y brinda un conjunto de justificaciones y razonamientos que pone al alcance de cualquiera.
En tercer lugar porque las religiones proporcionan un poso comunitario de valores compartidos y generan capital social. Ello redunda al bienestar de las personas, pero también a la longevidad de las instituciones, argumenta De Waal (pag 224). Es el “ojo vigilante” que nos hace ser un poco mejores aunque sepamos que tras la fotografía de estos ojos no hay nadie que nos mire. Commo colofón a este argumento De Waal cita a Freud, quien refiriéndose al comunismo vaticinó que la religión solo podía ser substituida por otra doctrina que tuviera mecanismos psicológicos similares. Los experimentos de ateísmo institucional fracasaron o tuvieron efectos perniciosos… ¿no es mejor por consiguiente dejar que las religiones tradicionales cumplan con su rol social? En este punto nos parece oír la voz de William James, en su obra “las variedades de la experiencia religiosa”, que por desgracia no parece conocer De Waal.
El libro en su conjunto está trufado de anécdotas relativas a experimentos y observaciones con primates, (chimpancés y bonobos). Las observaciones a nivel de comunicación no verbal son las que he encontrado mas interesantes. Las referencias bibliográficas son extensas y muy interesantes:  corresponden a trabajos de campo relativos a capacidades cognitivas con primates y niños. Lo que la etología nos puede aportar a la reflexión filosófica y humanista aún nos deparará gratas sorpresas.

Pablo Oliveres
Murcia

Edward O. Wilson. The Social Conquest of Earth. Liveright New York 2013.-

Gauguin P:“¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos?
¿Adónde vamos?”
Wilson es uno de los mayores expertos mundiales en el conocimiento y estudio de las hormigas. De joven perdió un ojo al clavársele un anzuelo mientras pescaba, y para compensar su mala visión,(como nos explica en sus páginas biográficas), decidió especializarse en el estudio de lo diminuto. No es esta una de las menores paradojas de su trabajo. Comparar la sociedad humana a la organización matriarcal de las hormigas parece tarea insensata. O un abuso del lenguaje, pues poco podría inspirarnos un hormiguero como no fuera una distopia como la que  Huxley traza en The Brave New World, (traducido como “Un mundo feliz”).





Sin embargo la perspectiva que adopta Wilson le permite saltar los millones de años que nos separan de la aparición de las hormigas y del Homo Sapiens. Lo que le interesa a Wilson es analizar el tipo de fuerzas evolutivas que actúan en la sociedad humana y las sociedades de insectos sociales. La complejidad psicológica y social de los humanos radica, a su manera de ver, en la convergencia de dos presiones evolutivas de enorme calado: la competencia entre individuos  y la competencia entre grupos. Mientras que en las especies animales en general solo podemos percibir la primera, la selección de grupos se realiza sobre una base cultural que con los siglos implica también –(y modela)- nuestro substrato genético:
“Traits (targets) that are acted upon exclusively by selection between groups  are those emerging from interactions among members of each group. These interactions include communication, division of labor, dominance, and cooperation in performing communal tasks. If the quality of these interactions favors the colony (…) the genes prescribing their performances will spread through the population”.
“Individual- versus- group selection results in a mix of altruism and selfishness, of virtue and sin,  among the members of a society. If one colony member devotes its life to service over marriage, the individual is of benefit to the society, even though it does not have personal offspring”.  (pag 163).
“Selection at the individual level  tends to create competitiveness and selfish behavior among group members –in status, mating and the securing of resources. In opposition, selection between groups tends to create selfless behavior, expressed in greater generosity and altruism, which in turn promote stronger cohesion and strength of the group as a whole”. (pag 274).
 El largo camino de la selección cultural es también el largo camino de educar nuestros sentimientos hacia la empatía y la cooperación, por encima de la imposición y la fuerza. A Wilson no se le escapa la lucha que comporta este cruce de fuerzas En tanto los grupos compiten en la cúspide de la historia colectiva, cada uno de nosotros tiene su particular lucha entre satisfacer nuestras necesidades o sacrificarnos por el grupo. “We, all of us, live out our lives in conflict and contention” (pag 290) .
El cruce de estas dos fuerzas impacta directamente en la organización de nuestros cerebros. Cada uno de nosotros es campo de batalla para emociones encontradas, emociones de supervivencia versus emociones solidarias, flujos de empatía automática versus impulsos de supremacía o intimidación hacia congéneres… La vida civilizada requiere de una cada vez mas sofisticada circuitería cerebral para inhibir nuestro sustrato animal, las reacciones de origen mas predatorio. Y en este punto la sociedades modernas crean un contexto que favorece determinados fenotipos sentimentales, creciendo en altura, si, pero quizás mas en altura moral que somática.
EO Wilson
EEl libro tiene una amplia disquisición biológica pero también filosófica. El paralelismo con los libros de De Waal, (ver mas arriba), resulta inevitable. También aquí encontramos la pregunta que todo etólogo de pro se debe a sí mismo: ¿qué pinta la religión en la evolución humana? Coinciden ambos en el papel cohesionador de la religión, y en la función tranquilizadora de los mitos.”The power of organized religions is based upon their contribution to social order and personal security, not to the search of truth. The rol of religions is submission to the will and common good of the tribe”. (pag 259).
En el capítulo de las anécdotas: Wilson dedica bastantes páginas  a desmentir la teoría del gen egoísta, que inicialmente fue enunciada por Hamilton. Al parece no hay suficiente casuística para postular que los insectos, ni otras especies, priorizan conductas altruistas a mayor igualdad de carga genética. Y segunda anécdota: el libro, al igual que el libro de De Waal, también tiene como motivo artístico un cuadro, en este caso de Gauguin. “¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos?” es un cuadro de Paul Gauguin hecho en diciembre de 1897 durante su segunda estancia en Tahití. Se conserva en el Museo de Bellas Artes de Boston y concitó la curiosidad de Wilson, quien empieza y acaba su libro preguntándose por el sentido de estas preguntas.

Franccesc Borrell
Sant Pere de Ribes, Barcelona

Webs de interés.- 

 The dictates of utility are neither more nor less than the dictates of the most extensive and enlightened (that is, well-advised) benevolence.
Jeremy Bentham

Con estas palabras se presenta este portal que de manera concisa presenta los libros, artículos y otros escritos de los principales filósofos utilitaristas. Es muy de agradecer el esfuerzo para poner a disposición de Internet materiales que de otra manera sería casi imposible consultar.


Artículo comentado.- 

PETER SINGER:  ETHICS AND INTUITIONS
(traducido al español en: Adela Cortina (Ed.). Guía Comares de Neurofilosofia. )

Original accesible en versión inglesa en:

http://www.utilitarian.net/singer/by/200510--.pdf

Nos manejamos en la vida cotidiana con intuiciones acerca de lo que está bien y está mal. Un ejemplo: imaginemos que dos hermanos en sus 20 y 22 años deciden –provistos de métodos anticonceptivos- tener una aventura amorosa. No tienen compromisos afectivos con terceras personas y practican un sexo seguro. La experiencia les resulta agradable y la repiten un par de veces, antes de continuar con sus vidas por separado…. ¿Qué juicio moral le inspira esta historia? La mayor parte de personas interrogadas al respecto  -según  Haidt J- coincidieron en que se trataba de una conducta que no podía aprobar, aunque no supieron razonarlo.
Peter Singer
Existen bastantes intuiciones morales que entran en contradicción con éticas normativas, eso es, éticas que desde uno u otro punto de partida, (utilitarista, principalista…),  prescriben lo que debemos o no hacer. En el ejemplo anterior está bien claro que esta pareja, aunque sean hermanos, no han hecho daño a nadie con su conducta…. Sin embargo no podemos evitar que prejuicios o tabúes ancestrales interfieran con nuestros juicios morales. Si juzgáramos esta conducta a la luz del utilitarismo, nada podríamos reprocharles, pues alcanzan una mejor cota de felicidad o bienestar sin perjudicar a nadie. ¿Qué nos molesta?....¿de dónde procede el sentimiento de repulsión con el que escuchamos la historieta?
Nuestros juicios morales no son casuales, sino fruto de una cultura en la que estamos inmersos, fruto también de un proceso evolutivo que como especie hemos atesorado, y fruto de estrategias de supervivencia que no alcanzamos a comprender. Por consiguiente una cosa son las razones que nos damos, o las justificaciones mas o menos científicas, (antropológicas, sociológicas, psicológicas…) que acertemos a darnos, y otra distinta son las causas reales por las que los seres humanos compartimos intuiciones morales que a veces chocan contra los razonamientos mas elementales. Otro ejemplo: ¿por qué razón deberíamos ayudar primero a nuestro vecino relativamente acomodado, o a un familiar en apuros, antes que a una familia con 3 niños que están en una situación desesperada? 
El trabajo de Singer trata de dar una respuesta a partir de los avances científicos, en especial los avances en neurociencias. Publicado en 2005, se considera este artículo como “seminal” en esta nueva disciplina llamada neuroética, y por ello fue seleccionado por Adela Cortina para la Guía Comares de Neurofilosofía Práctica. Por desgracia, desde mi punto de vista, tampoco logra desenredar el ovillo, aunque hay que reconocerle una virtud: es capaz de situar el debate en el corazón mismo de la ética.
Existirían dos posiciones extremas: a) dar crédito a nuestras intuiciones morales y ajustar las teoría morales para satisfacerlas; o bien…b) dar crédito a la ética normativa que tenemos por buena, en el caso de Singer el utilitarismo, y sacar las consecuencias prácticas a que nos conduzca, aunque sea a costa de violentar nuestras intuiciones morales.
Rawls se enfrentó también con este dilema e intentó un camino medio, al que llamo equilibrio reflexivo (reflective equilibrium). De manera similar a como un científico trata de ajustar su modelo a los datos discrepantes que le proporcionan algunos de sus experimentos, de la misma manera el filósofo moral trataría de modificar hasta donde le fuera posible su teoría moral para dar cuenta de sus intuiciones morales.
Singer esta en desacuerdo con este método: en breve, le parece excesivamente respetuoso con las intuiciones morales. En este punto marca una línea roja con el planteamiento de Rawls: el filósofo moral no se las tiene con datos empíricos que tiene que ajustar a un modelo matemático. “Sin embargo, una teoría ética normativa no trata de explicar nuestras intuiciones morales comunes. Podría rechazarlas todas y aún así ser supreior a otras teorías normativas que se ajustan mejor a nuestras intuiciones morales. Porque una teoría moral normativa no es un intento de responder  a la pregunta: ¿Por qué pensamos como pensamos  sobre cuestiones morales?” (pag 294). Y aún contúa:
A normative moral theory is an attempt to answer the question ‘‘What ought we to do?’’ It is perfectly possible to answer this question by saying: ‘‘Ignore all our ordinary moral judgments, and do what will produce the best consequences.’’ Of course, one would need to give some kind of argument for this answer. My concern now is not to give this argument, or any other argument for possible alternatives to whatever theory best explains our intuitive judgments. My point is that the model of reflective equilibrium, at least as presented in A Theory of Justice, appears to rule out such an answer, because it assumes that our moral intuitions are some kind of data from which we can learn what we ought to do. (pag 346 del texto original).
Podría contra-argumentarse que el equilibrio reflexivo podría tomar las intuiciones morales como meros datos en el ajuste de la teoría a los juicios morales a que dicha teoría dará lugar.  Este razonamiento le parece a Singer muy peligroso, pues la teoría moral perderá significado en la medida en que pretenda abrazar el mayor numero de intuiciones morales. Al final será indistinguible del sentido común. De hecho esto es lo que ocurre cuando un periodista le solicita a un filósofo moral que opine sobre un suceso: en general tenderá a agradar a su audiencia y descafeinará todo lo necesario las teorías morales que sepa manejar para acomodarlas a las intuiciones morales culturalmente prevalentes.
La primera conclusión que saca Singer de todo este embrollo es que “tenemos un problema”.  En palabras suyas:
What I am saying, in brief, is this. Advances in our understanding of ethics do not themselves directly imply any normative conclusions, but they undermine some conceptions of doing ethics which themselves have normative conclusions. Those conceptions of ethics tend to be too respectful of our intuitions. Our better understanding of ethics gives us grounds for being less respectful of them.
De acuerdo, pero en relación a como tratar con nuestras intuiciones morales, ¿qué nos aporta Singer? En primer lugar constata que es casi imposible salvarnos de las intuiciones morales. La misma base del utilitarismo tiene mucho de intuición, a saber, pensar que es mejor la felicidad de muchos que la de unos pocos, o que la felicidad de cada persona tiene el mismo valor.... partiendo de esta precaución, (o de este escepticismo, si se quiere), no tenemos sin embargo que llegar a una posición nihilista:
We can take the view that our moral intuitions and judgments are and always will be emotionally based intuitive responses, and reason can do no more than build the best possible case for a decision already made on nonrational grounds. That approach leads to a form of moral skepticism, although one still compatible with advocating our emotionally based moral values and encouraging clear thinking about them. Alternatively, we might attempt the ambitious task of separating those moral judgments that we owe to our evolutionary and cultural history, from those that have a rational basis. This is a large and difficult task. Even to specify in what sense a moral judgment can have a rational basis is not easy. Nevertheless, it seems to me worth attempting, for it is the only way to avoid moral skepticism (pag 351).
Trasladamos el problema a “dotar de razones” nuestras intuiciones, algo que ya había enunciado Diego Gracia: nuestras elecciones son racionales en la medida en que sabemos dar razón de ellas, sabemos razonarlas. Aparece entonces todo el tema de la ética dialógica y la construcción de razones por medio de conversaciones...
Otro camino que se me ocurre,  y ahora  siguiendo a Rawls, sería el camino de los hechos. Las teorias éticas no solo se sustentan por la clarificación de valores (y la jerarquía de valores, cuando estos entran en conflicto) sino que de su práctica devienen consecuencias mejores o peores para los seres humanos. Rawls propone una metodología de “4 pasos” que no deberíamos olvidar en esta discusión:  para él la consecución de la justicia se logra mediante políticas institucionales. Establecer estas políticas exige partir de una “posición original” marcada por el velo de la ignorancia, un cuerpo normativo dialogado y en permanente revisión,  capaz de sustanciar la igualdad de oportunidades, y finalmente una práctica y unos hechos que confirmarán o pondrán en duda algunas de las políticas institucionales y, por qué no, algunos de los valores o principios que las sustentaba. Las dos socluciones, la de Rawls y la de Singer, no me parecen que colisionen. Probablemente es lo que venimos haciendo las sociedades democráticas, aunque no sea fácil de percibir entre tanto ruido de corrupción y mediocridad.
Francesc Borrell
Sant Pere de Ribes, Barcelona

Vídeo recomendado.-  Moral behavior in animals.

De Waal sintetiza sus principales argumentos en esta charla de apenas media hora, en la que destaca unos clips en que se muestra la reacción de elefantes y primates a diferentes pruebas cognitivas. No se peirdan la reacción ante la injusticia de los capuchinos,... memorable.

La Redacción.-


BOLETIN IATROS JUNIO 2015

CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.-  I Jornadas Moisés Broggi.  I Simposium Medicina Narrativa.
Comentario de libros.-  De Waal F. La edad de la empatía, ¿somos altruistas por naturaleza? Tusquets editores, Barna 2009.-
Webs de interés.-  Canadian Psychiatry.
Video recomendado.-    Emociones muy animales  

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Noticias.- 

I Jornades Moisés Broggi d’atenció centrada en el pacient.- Trastornos del Aprendizaje y fracaso escolar.

3 de Junio: Talleres para profesionales de la salud y para profesionales de la enseñanza, UPF, Balmes 132.- A partir de las 17:00 h.-

Se ha realizado la primera parte de este taller con gran éxito de participación. En esta segunda parte se darán instrumentos y estrategias de abordaje para los profesionales implicados en la detección y abordaje de los trastornos de aprendizaje. 


I Simposium Medicina narrativa.-  29- 30 JUNIO.- Organiza Fundación Iatros. Ver programa e inscripciones AQUI.


Comentario de libros.-

De Waal F. La edad de la empatía, ¿somos altruistas por naturaleza? Tusquets editores, Barna 2009.-

De Waal sigue el guión de cualquier etólogo de pro: convencernos del continuum entre los animales y los seres humanos. Darwin no solo afirmó que nuestra especie había evolucionado de otras –que tomamos por inferiores-,  sino que también afirmó que compartimos con ellas los mecanismos básicos de la supervivencia.
El libro, por consiguiente, está plagado de ejemplos que humanizan a nuestros parientes mas próximos, los primates, y animalizan a nuestra  propia especie, (lo que cuesta poco si leemos cualquier periódico). Pero por debajo de estas anécdotas De Waal persigue afianzar una tesis importante: la empatía es la base emocional de la justicia, sin la cual no podríamos construir la sociedad compleja y multiforme que poseemos.  Podemos detectar en los primates formas ancestrales y primigenias de ambas cosas: empatía y justicia.
La segunda tesis del libro es que la empatía es algo así como una muñeca rusa compuesta de tres capas: contagio emocional- consolación y asistencia orientada. Las tres capas plenamente desarrolladas solo se producen en algunos mamíferos. De Waal cree que hay una coemergencia: cuando la especie animal llega a un punto en que sabe reconocerse como individuo, suele ser capaz de asistencia orientada.
Veamos estos conceptos con algo mas de detalle: en primer lugar la emergencia del “yo”. Esta emergencia la identifica con la llamada “prueba del espejo”, a la que De Waal dedicó importantes esfuerzos. Consiste en que el animal enfrentado a un espejo, se reconozca en dicho espejo. La conducta de un gato delante del espejo conduce a una conducta que llama de autocontingencia,  consistente en diversos movimientos exploratorios que demuestran cierta sorpresa ante aquel otro animal que parece tan sutil como él mismo. Sin embargo el gato no supera la prueba, pues no llega a reconocerse como imagen especular de sí mismo. La urraca, en cambio, considerado el pájaro mas inteligente con los córvidos, sí supera la prueba. Dicha prueba consiste en situar una marca en una parte del cuerpo del animal que no pueda ver a simple vista, y verificar que éste trata de sacarse la marca. Es decir el animal identifica la marca que observa en el espejo y se orienta mediante el espejo para eliminarla.
Elefantes, delfines y algunos primates superan esta prueba, además de algunas urracas… Y en estas especies se verifica un impulso que va mas allá de consolar a un semejante que sufre. La llama “asistencia orientada”, adivinar las necesidades de otro sujeto, o de la propia cria, y darle lo que precisa para su bienestar.
En el vídeo que recomendamos (ver mas abajo) una mama elefante moviliza a otros elefantes en ayuda de su pequeño, para sacarlo del barro que amenaza su vida. Los babuinos, en cambio, atraviesan ríos sin atender a los gritos desesperados de las jóvenes crías incapaces de nadar. Los adultos, situados en la otra orilla, atienden a los gritos de sus hijos y los miran como diciendo “¿por qué no venís?”, en lugar de ir a por ellos.
Franz De Waal
Pero como decíamos mas arriba el libro de De Waal es mas ambicioso que una descripción naturalista de la empatía…. La empatía es a base del sentimiento de justicia, o está emparentado con dicho sentimiento. Uno de los experimentos que describe consistió en hacer aprender a capuchinos el valor de una ficha gracias a la cual podían intercambiar alimento (rodajas de pepino). Después se les enseño el valor de otra ficha con la que igualmente recibían pepinos,  pero con la que un compañero suyo en otra jaula también participaba del ágape. Los primates prefirieron esta segunda ficha, es decir, les gustaba que el otro compañero participara de su buenaventura. Sin embargo descubrieron tres maneras de cancelar la generosidad del capuchino: 1) que el otro mono perceptor del premio fuera un desconocido; 2) deslizando un panel opaco entre ambos monos de manera que aún sabiendo de la presencia del otro mono no fuera visible su acto de generosidad; y 3) haciendo que el alimento recibido por el beneficiario fuera superior al recibido por el capuchino que intercambiaba la ficha. En este caso el mono que daba la ficha recibía rodajas de pepino, pero el otro recibía uvas, que les encanta. En tal caso  se cancelaba automáticamente la generosidad.
Este experimento ( y otros que menciona el autor) le llevan a especular sobre la existencia de un cierto libro de contabilidad, y una aversión a la inequidad, una aversión que da lugar a sentimientos de envidia o resentimiento. Me impresionó la anécdota de una pareja humana que visitaban a un chimpancé que habíancriado en casa, hasta que tuvieron que dejarlo en el zoo. En una ocasión le llevaron pastel y juguetes, y fue tal la envidia que generó en unos chimpancés machos, que lograron abrir la jaula y atacaron al hombre arrancándole un pie y castrándolo. Si no los hubieran abatido a tiros sin duda lo habrían matado.
De Waal traslada sus hallazgos a la sociedad humana: el ser humano está dotado de las tres capas que componen la empatía. Los soldados de todas las guerras apenas disparaban tiros, y sufrían con los gimoteos de los enemigos zaheridos. Pero también el ser humano es capaz de cerrar el interruptor de la empatía y ver en “el otro” un animal a batir, al igual que un babuino ataca al líder de la manada si le ve herido, (cuando pocos momentos antes se mostraba sumiso a dicho macho alfa).
En un experimento  hombres y mujeres interactuaban con otros (que en realidad eran actores), en un juego competitivo. Después estos actores sufrían pequeñas descargas eléctricas en su presencia, y se verificaba que las neuronas espejo de sus colegas en el juego experimentaban también dicho estímulo desagradable. Pero nada de eso ocurría si las personas percibían que estos actores habían hecho trampa en el juego. En tal caso solo se detectaba reacción empática en las mujeres, en cambio los hombres experimentaban placer al contemplar como el otro jugador recibía “su merecido”. Como apuntara Tertuliano, parece existir un cielo desde el cual los justos obtendrán placer contemplando el sufrimiento eterno de los pecadores en el infierno. Empatía a la inversa.
Para concluir, De Waal propone que enla sociedad humana la empatía adquiere toda la complejidad que conlleva el sentimiento de justicia. Nos importa la justicia porque da lugar a entornos donde puede imperar la confianza entre las personas. Tener la sensación de que vivimos en un entorno justo, solidario y hasta cierto punto igualitario, (per también que valore el esfuerzo, se esfuerza De Waal por subrayar), permite formas refinadas de empatía.

Pablo Oliveres
Murcia

COMENTARIO .-

Diversos son los etólogos que saltan del  estudio de los animales a las personas. Estos estudios tienen por virtud ponernos un espejo en los que recabar una imagen de nuestra sociedad, quizás mas objetiva pero siempre sorprendente. De Waal es bastante ambicioso en “la edad de la empatía”, pues se apunta decididamente a una teoría de base emocional para la ética: aquello que nos hace ser morales y actuar en busca de la justicia son los sentimientos morales, y de ellos como sustento o pilar para todos los demás, la empatía.
Godall con un chimpancé

Los libros de los etólogos son casi siempre muy persuasivos, además de entretenidos, pues  las historietas que los sazonan añaden un plus de verosimilitud y activan, valga la redundancia, la empatía del lector. En su caso acierta De Waal descomponiendo la empatía en un impulso primario de contagio emocional, (en su formamas inicial, mera sincronía de movimientos), una segunda capa, la consolación como un movimiento de implicación corporal, y la asistencia dirigida como conducta elaborada e intencional. También muestra perspicacia al hablar del interruptor de la empatía, gracias al cual podemos o no ser empáticos. Pero incluso mas perspicaz resulta al hablarnos de la empatía como facultad necesaria para la crueldad. Una vez mas lo que resulta bueno puede ser el colmo de la maldad: saber donde reside el placer nos habilita para producir el mayor daño, físico y moral…
El libro que comentamos puede insertarse perfectamente en la línea de pensamiento de la neuroética: explorar  las bases biológicas necesarias para desarrollar una conducta beneficente… Ahora bien, ¿qué  le queda en el tintero? Quizás lo que tanto se esforzó Rawls en explicarnos, que el ser humano ha transitado desde un concepto de justicia entendida como reparto igualitario, a un concepto de justicia basado en la equidad e incluso mas, basado en la cohesión social. En este sentido no debiéramos perder de vista la historicidad del ser humano, una segunda capa sobre esta gramática biológica que a su vez interactúa y modela el núcleo emocional. La interacción medio cultural- epigenética  ha sido puesto de relieve por muchos autores, pero destacaría a otro etólogo EO Wilson, en su “The social conquest of Earth”.
Otro aspecto singular del libro que comentamos es la afirmación de De Waal en el sentido de que  deberíamos desconfiar de la empatía si fuera un atributo exclusivo del ser humano. Sería algo así como un peluquín que podría arrancarse de nuestra cabeza por una ventada…. Pero no, la empatía es un recurso bien asentado y que por fortuna actúa sobre la mayoría de los soldados. Muchos lectores quizás pensarán que el uso que hace De Waal del concepto empatía es excesivo cuando trata de casarlo con las leyes del mercado capitalista. Cierto que el concepto que manejamos de justicia está e la apreciación del valor (véase Diego Gracia, “precio y valor”), pero la historicidad nos hace modular estas leyes del mercado que en su inicio fue no solo la apreciación de un valor de mercancía sino lisa y llanamente una imposición por la fuerza bruta. Al final la solidaridad, como manifestación de esta empatía bien asentada en nuestra manera de ser, ha prevalecido por razones de utilidad, (paz social), pero también por el concepto actual de justicia.

Francesc Borrell
Barcelona.

Webs de interés.- 

CANADIAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION

Declaración de la Canadian PsychiatricAssociation sobre consentimiento informado

Preparada tanto en inglés como en francés,analiza diversos aspectos éticos, legales y procedimentales (valoración) y concluye que los pacientes tienen derecho a ser informados y a participar activamente en el cuidado de su salud. Un derecho fundamental en relación con la dignidad y la autonomía de la persona es el de tomar decisiones acerca de su tratamiento psiquiátrico, incluido el derecho a rechazar tratamiento no deseados, siempre que este rechazo sea competente. Los psiquiatras deben tener conocimiento de la base ética del consentimiento y de los requisitos legales relacionados con él, así como de casos previos que puedan ilustrar estas cuestiones. El consentimiento puede cambiar a lo largo del tiempo y por diferentes circunstancias, por lo que es un proceso continuado.

Vídeo recomendado.-

EMOCIONES MUY ANIMALES.- 
¿Compartimos los seres humanos el mismo registro emocional que otras especies? Las proto-emociones derivan de la experiencia corporal, (sensación de apetito, frio, sed…), y sin duda las experimentan todos los mamíferos. Pero a partir de aquí la gama de emociones primarias y secundarias cambian en función de aspectos biológicos y socioculturales. Sin embargo los animales pueden sorprendernos, como se demuestra en este vídeo…. ¿será que estamos acostumbrados a subvalorarlos, o será que nos encontramos mas cómodos pensando que no tienen sentimientos?