BLOG LÍDER EN HUMANIDADES MEDICAS Y FILOSOFIA DE LA MEDICINA.- FUNDACION LETAMENDI- FORNS Comité Editorial: Francesc Borrell. Juan Carlos Hernández Clemente. Director del blog: F. Borrell Carrió; Secretario de Redacción: Juan Medrano Albeniz.

BOLETÍN IATROS ISSN 2014-1556

Este Boletín tiene por objetivo difundir y compartir comentarios de libros y artículos en Humanidades Médicas y Filosofía de la Medicina y difundir las actividades de la Fundación Letamendi Forns y Fundación Iatrós.

BOLETIN IATROS NOVIEMBRE 2013

CIRCULO DE CIBERLECTURA 
 INDICE.- 
Noticias.- Mitos en la Historia de España. Etica Narrativa.
Comentario de libros.- Rawls, A Theory of Justice, Ethan Watters, Crazy like us. The globalization of the Western mind.
Webs de interés.- Coursera.
Artículo comentado.- The Legitimacy of Placebo Treatments in Clinical Practice: Evidence and Ethics.
Video recomendado.- ¿tomamos decisiones racionales?, por D. Ariely.
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 Noticias.- 

1) Los mitos en la Historia de España. Organiza FCS/ UAM MODERA: Prof. Javier Puerto Sarmiento Patrono de la Fundación de Ciencias de la Salud INTERVIENE: Prof. Ricardo García Cárcel Catedrático de Historia Moderna Universidad Autónoma de Barcelona Lugar de celebración: Real Academia Nacional de Farmacia C/ Farmacia, 11 28004 Madrid Entrada libre. Aforo limitado Para más información: Fundación de Ciencias de la Salud Tel.: 91 353 01 50 e-mail: info@fcs.es www.fcs.es

2)ETICA NARRATIVA-Os escribo sólo para informaros que acabo de publicar un nuevo libro, junto con la prof. Lydia Feito, titulado “Bioética narrativa” (Madrid, Escolar y Mayo, 2013). En este trabajo desplegamos el paradigma narrativo (en tradición fenomenológica y hermenéutica) y lo aplicamos al ámbito bioético. Hoy se habla de "medicina narrativa", ¿por qué no una bioética narrativa?
 Os paso el enlace de la editorial donde podéis encontrar también el índice.
Enlace a la editorial    Tomás Domingo

3)CINE Y MEDICINA.-Compañeros amantes del cine.He encontrado estos cursos en la UNED, y aunque no conozco a los docentes, creo que pueden ser interesantes:

- Bioética y Cine. Médicos y Enfermos de Celuloide con Problemas de Carne y Hueso: http://formacionpermanente.uned.es/tp_actividad/idactividad/6876

Beatriz Ogando

Comentario de libros.-

Rawls  A theory of Justice.- The Belknap Press of Harvard University Press. Cambridge, Massachusetts, 1979, 1999
Accesible de forma gratuita en la red.

El pequeño Reino del Bután, en el Himalaya, alcanzó notoriedad al proponer su Rey un indicador de felicidad para sus habitantes. Bentham, uno de los padres fundadores del utilitarismo, habría acogido la iniciativa de manera entusiasta, pero no así Rawls. El libro mas conocido de Rawls es “Una teoria de la Justicia”, un libro que puede entenderse de alguna manera como una respuesta al utilitarismo, (y por extensión al Reino de Bután),  y que se considera una de las obras filosóficas mas importantes del pasado siglo.
El libro parte de la idea de que lo mas importante para una sociedad no es tanto la felicidad como la justicia, entendida esta como equidad, (a cada cual según su merecimiento o necesidad). De manera similar a como Hobbes, Rousseau y Locke  imaginaron un salvaje libre que establece un contrato con la sociedad, limitando su libertad original a favor de las ventajas de vivir en comunidad, de manera parecida Rawls nos propone el siguiente experimento mental: ¿cómo diseñaríamos las reglas de juego de nuestra sociedad si antes de nacer, ( sin saber en qué país, ni raza ni género nos encarnaríamos) pudiéramos determinar estas reglas de juego? En otras palabras: imaginemos que con todo lo que sabemos de la vida en sociedad tuviéramos la posibilidad de reencarnarnos en un mundo racionalmente diseñado… ¿cómo lo articularíamos?
Antes de avanzar la respuesta de Rawls destaquemos que su experimento mental tiene los siguientes componentes:
J.Rawls





-Velo de ignorancia: una vez hayamos diseñado nuestra sociedad deberemos encarnarnos en ella quizás como pobres, quizás como homosexuales, quizás como… No lo sabemos, y por consiguiente lo mas prudente será que el diseño nos garantice que si caemos en una posición social  mala, o con defectos físicos o mentales, la sociedad nos tenga cierta consideración especial que nos permita  vivir con dignidad.
-Estructura básica de la sociedad: sería en entorno que las instituciones sociales, económica y políticas crean, y donde se desarrolla la vida colectiva.
-Bienes primarios: se refiere a disponer de un esquema de libertades básicas, libertad de movimiento y trabajo,  posibilidad de ejercer responsabilidades políticas y sociales, derecho a la propiedad y  bases sociales que posibiliten el auto-respeto.

Pasemos a examinar la respuesta que ofrece Rawls al experimento mental. Rawls afirma que para hablar de justicia en primer lugar las personas tienen que ver reconocidos sus derechos básicos, y en segundo lugar la igualdad de oportunidades, (este orden es jerárquico, es decir, tiene prioridad el reconocimiento de los derechos). De manera mas concreta, la justicia como equidad requiere que:
1-cada persona tenga igual derecho a un esquema de libertades básicas compatible con un esquema general de libertades para todos.
2.-cada persona tenga igualdad de oportunidades para ocupar posiciones sociales, políticas o económicas, y en todo caso las desigualdades que se generen deben beneficiar a los mas desfavorecidos (principio de diferencia), y a las generaciones futuras.

Nacemos con talentos diferentes y en familias diferentes, estas son las cartas cn las que iniciamos el juego de la vida. Lo que nos propone Rawls es que la sociedad no limite las capacidades y las ventajas de los mas favorecidos, (lo que los antropólogos llaman “solidaridad negativa”, es decir, no hacer ni dejar hacer a los mas capaces, o no permitirles el premio a su esfuerzo, como ocurrió con las sociedades comunistas), sino que nos organicemos de manera que el beneficio de este talento y esfuerzo revierta a los mas desfavorecidos.
Para entender con algo mas de profundidad estas ideas veamos la siguiente Tabla 1:

TABLA 1: ESTRATEGIAS DE EQUILIBRIO ENTRE FAVORECIDOS Y DESFAVORECIDOS


Reparto de Bienes Primarios en distinta sociedades


Sociedad A
Sociedad B
Sociedad C
Sociedad D

Ciudadano  favorecido con talento o esfuerzo u origen familiar
10
15
20
25

Ciudadano desfavorecido
10
15
15
10

Comentario
Igualdad  absoluta sin equidad
Permito que los mas capaces trabajen mas pero no los premio
Premio a los mas favorecidos pero una parte de lo que producen lo doy a los desfavorecidos
Permito que los mas favorecidos se enriquezcan sin ventajas para los mas desfavorecidos



Si nos dijeran que tenemos que vivir en una de estas cuatro sociedades sin saber cómo seremos, si listos o torpes, hombres o mujeres, blancos o negros… ¿en cual preferiríamos estar? Rawls afirma que  en la sociedad C, porque en relación a la A el desfavorecido también gana algo mas.  Resulta algo mas difícil justificar las ventajas de la sociedad C en relación a la B, ya que en la C la presencia de envidia podría decrementar los valores globales de bienestar psicológico. Pero a los efectos de decisión racional Rawls considera que la envidia no afectaría la elección de la C por encima de la B.
Una vez ya sabemos la opción de Rawls veamos cómo propone alcanzar este desideratum. Rawls propone un método de “equilibrio reflexivo” según el cual a partir de nuestras intuiciones morales construiremos una teoría social de justicia, la aplicaremos y verificaremos si en efecto ha logrado los efectos que pretendíamos. En caso contrario haremos las rectificaciones oportunas. De manera mas concreta propone cuatro pasos: a) posición original en la que las personas declaran sus valores y deseos y visionan una vida colectiva siempre bajo el velo de ignorancia; b) estas personas establecen una Constitución, un contrato social del que se derivan…. c) leyes y normas,  políticas concretas orientadas a crear oportunidades para que las personas puedan desarrollar su plan de vida, un diseño autónomo de su vida en sociedad;  tras un tiempo de funcionamiento de estas políticas sociales nos llevará a… d) una revaloración de cómo ha funcionado esta Constitución (y la visión original), haciendo las rectificaciones oportunas.

Voy a extenderme sobre un aspecto que me parece fundamental: la relación entre premiar a las personas con talento y capaces de esforzarse, (= MAG, Most Advantatged People) y las personas desafortunadas (LAG: Less Advantatged People).  En la sociedad que antes denominábamos “A” la relación entre ambos colectivos vendría representado por la figura 1, donde tanto ordenadas como abscisas expresan unidades de bienes primarios. Ambos colectivos se reparten dichos bienes sin tener en cuenta talento ni esfuerzo, lo que queda expresado por  una recta de 45 grados.


Figura 1

Figura 1.- En ordenadas y abcisas: bienes primarios.

En una sociedad tipo C o D lo que ocurre es que la gente favorecida (MAG) tiene acceso a mas bienes primarios, una curva como la que representamos en la figura 2. Observe el lector la diferencia entre la curva que dibujaría una sociedad C versus D. Podríamos imaginar diferentes curvas relativas a diferentes maneras de repartir los bienes producidos, pero estas serían las básicas.





Figura 2
En las sociedades con desigualdades hay un punto en que la mayor ganancia de bienes primarios ya no sale a cuenta, porque la distancia con el resto de la sociedad es tan pronunciada que se incrementa la delincuencia u otras formas de descohesión social. Los MAP tienen que refugiarse en guetos, lo que supone una importante pérdida en bienes primarios, (y en auto-respeto, como apunta Victoria Camps en su libro “El Gobierno de las emociones”).



Profundizando algo mas en estas curvas de equidad/inequidad podemos considerar en la figura 3 la línea  JJ (tangente al punt “D” y paralelo al eje de ordenadas). Este punto D sería el punto de máxima igualdad para esta sociedad “C”, el más próximo a la recta de 45 grados.  A partir de este punto los MAPs ganarían mas bienes primarios pero los LAPs ganarían menos (imagine el lector lineas paralelas a JJ, pero mas bajas), y el llamado por Rawls “principio de la diferencia”, no se cumpliría. Este principio, recordémoslo, nos dice que es tolerable la desigualdad siempre que revierta en un mayor confort (o beneficio) de los LAPs. Llegaría un momento en que esta sociedad llegaría al punto “F”, un punto en que  ya no hay ganancias para los MAP, por el efecto desigualdad que hemos mencionado, aunque quizás se aumentara la productividad global.

Entre el punto D y el F Rawls situa el “punto Bentham” (1), un punto en que se maximiza el cálculo de utilidades para una  persona concreta. Con ello nos indica que un acercamiento puramente utilitarista  permite (y justifica moralmente) a una sociedad ir mas allá del punto “D”. Desde la perspectiva de Rawls ello no debiera ocurrir, pues mas allá del punto D no se respeta el principio de la diferencia.
Figura 3

El esfuerzo de Rawls parece encaminado a superar cierto utilitarismo que puede confundir la felicidad colectiva con una merma de libertades o igualdad de oportunidades. Pero no es el utilitarismo el único modelo en disputa. Rawls identifica 5 modelos: la justicia como equidad, el utilitarismo, el libertarismo (libre mercado), perfeccionismo (por ejemplo, priorizar la perfección moral o religiosa), y modelos mixtos, (en parte utilitaristas y en parte intuicionistas). La opción de Rawls, la justicia como equidad, tiene un punto de partida que es en cierta medida principalista: todos los seres humanos tienen los mismos derechos y su felicidad vale lo mismo. A partir de esta afirmación el modelo de Rawls reafirma la vieja intuición de Stuart Mill de que el patrimonio de la Humanidad es la diversidad de sus manifestaciones y talentos, lo que lleva parejo permitir las diferencias pero manteniendo la cohesión social.


Rawls  A theory of Justice

Concepto
Puntuación sobre 10
Comentarios

Interés
9
Si un valor destaca por encima de los demás es el de justícia. ¿No deberíamos gastar algunes hores para aclarar lo que significa?

¿Volverías a leerlo?
9
En realidad solo puede comprenderse en profundidad si lo releemos

¿Realiza aportaciones significativas?
9
Rotundamente sí, lo que lleva a esta obra a ser considerada una de las fundamentales en la materia. El concepto de equidad, velo de ignorància, bienes primarios, entre otros, parten de esta obra.







1.- Justice as Fairness: A Restatement, by John Rawls, p. 62. Cambridge, Mass.: The Belknap Press of Harvard University Press © 2001

Francesc Borrell, Sant Pere de Ribes, Barcelona.

Ethan Watters. Crazy like us. The globalization of the Western mind. FreePress, NY 2010.

Las concepciones, abordajes y la propia autoimagen de la Psiquiatría han cambiado radicalmente desde finales de los años 70. El punto de inflexión se considera la publicación, en EEUU, del DSM-III, o tercera edición del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, el catálogo nosológico de la Asociación Psiquiátrica Americana (APA). Este manual introducía una visión de los trastornos mentales operativizada en síntomas y a pesar de declararse ateórica remitía a una concepción médica y a menudo biológica de los padecimientos psiquiátricos. El éxito del modelo DSM-III fue espectacular, y se potenció con la irrupción definitiva de la Psicofarmacología y el “rescate” de la Psiquiatría como especialidad de la Medicina.

Treinta años después, el escritor y periodista Ethan Watters presenta en Crazy like us. The globalization of the Western mind la tesis de que en línea, por una parte, con el éxito internacional que está teniendo la Psiquiatría DSM y el modelo médico – psicofarmacológico y, por otra, con los intereses creados de industria y profesionales, los modelos y visiones estadounidenses han invadido el resto del mundo, colonizando y sustituyendo las concepciones psicopatológicas e incluso culturales de múltiples entornos sociogeográficos. Los modelos estadarizados de los manuales de la APA, acogidos con entusiasmo, vienen ejerciendo de bulldozers a pesar de que su validez (por supuesto, discutible) se centra exclusivamente en la tradición médica, psicológica, filosófica y asistencial norteamericana, por lo puede dudarse sobre su aplicabilidad a otros entornos. Según el autor, la APA y sus manuales son a la Psiquiatría y a la cultura psicológica y asistencial de otros países lo que McDonald’s a su gastronomía, y para ello selecciona cuatro casos y situaciones muy sugestivos: la epidemia de trastornos de la conducta alimentaria en Hong Kong desde mediados de los 90; la intervención (o tal vez) imposición humanitaria del Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT) y su abordaje en Sri Lanka tras el tsunami de 2004; el enfoque que culturalmente recibe en Zanzibar  la esquizofrenia en contraste con el propio de los EEUU (y, en paralelo, el curso evolutivo diferente de la enfermedad en países desarrollados o en vías de desarrollo) y la “introducción” del concepto de depresión en Japón desde el inicio del siglo XXI.

En 1994, una adolescente emaciada de 14 años cayó muerta a plena luz del día en una calle de Hong Kong. La prensa local, en su afán por cubrir un suceso tan impactante, dio en Internet con la descripción de un trastorno, la anorexia nerviosa, con la concepción occidental de la importancia de la obsesión por la delgadez. Encontraron un filón, y sus informaciones, tan alarmistas como bienintencionadas, dieron lugar a campañas de concienciación sobre riesgos, que tal vez lo que consiguieron fue aumentar el número de casos, puesto que se asistió a una explosión de la prevalencia de la anorexia en la ciudad. No es que no hubiera comportamientos de restricción dietética en la cultura china, sino que su contexto clínico y cultural era muy diferente al que conocemos en Occidente, además de que su número era muy inferior al que resultó después de la campaña periodística. Nadie mejor para atestiguarlo que un psiquiatra local, formado en el Reino Unido, el dr. Sing Lee, que acompaña y orienta a Watters en este capítulo y que le explica cómo a su regreso a Asia se encontró con esa forma local de restricción alimentaria, en absoluto vinculada a temor a la obesidad o a un culto a los cánones modernos de belleza femenina, pero que tras la muerte de la adolescente en la calle y la campaña mediática desatada asistió perplejo, años después, a la “occidentalización” de la anorexia en China, acompañada, además, de un espectacular incremento de de su prevalencia.

El segundo capítulo plantea la occidentalización del trauma y de su abordaje en Sri Lanka tras el tsunami de diciembre de 2004. La invasión de ONGs dispuestas a tratar las secuelas psicológicas de la catástrofe tiene un regusto de déjâ vu histórico, pues remeda tiempos pasados caracterizados por un celo evangelizador de salvajes infieles e ignorantes (en el relato de Watters, a los salvajes se les revela verdad psiquiátrica occidental). Los counsellors y psicólogos que desembarcaron en Sri Lanka proclamaban la verdad del daño psíquico para los supervivientes según la visión individualista occidental y ofrecían con celo misionero los rituales de curación espiritual, siguiendo el paradigma del trastorno por estrés agudo y el TEPT  y trastocando concepciones locales que han sido útiles, según señala Watters, para apuntalar social y psicológicamente a los pobladores de la isla, sometidos al trauma continuado de una prolongada guerra civil, evitando así un mayor derramamiento de sangre. El entusiasmo de los profesionales desplazados a la isla está en perfecta consonancia con el modelo actual de una especie de debriefing in situ que hace que no haya catástrofe o trauma en nuestro entorno sin que aparezca el correspondiente equipo de psicólogos prestando ayuda a víctimas y allegados.  Algo que se ha convertido en automático y reflejo y que hace unos meses dio pie a que se desplazase un equipo de profesionales para reconfortar a 1200 esquiadores que se habían quedado aislados en una estación pirenaica, en previsión de secuelas traumáticas que los propios afectados desecharon al reclamar que en lugar de psicólogos se les subiera tabaco (1).

Para su capítulo sobre la esquizofrenia en Zanzibar, Watters se apoya en la experiencia transcultural de Juli McGruder, una profesional norteamericana establecida en la isla, que le ayuda a comparar la vivencia local de la enfermedad, teñida de elementos culturales y religiosos que fusionan la creencia en los espíritus y los preceptos del Islam. El resultado es actitud más tolerante y permisiva para con los pacientes que sugiere a Watters la impresión de que la diferente actitud y el grado dispar de exigencia entre los dos entornos socioculturales podría explicar la paradoja de que la esquizofrenia tenga una mejor evolución en países en vías de desarrollo que en los que disfrutan de las economías más punteras.

Mención especial requiere el último capítulo, que recoge la promoción de la depresión en un país como Japón, en el que el concepto no se había asentado y en el que las ventas de antidepresivos eran insignificantes en relación con las de los EEUU. Watters nos cuenta el metódico plan desarrollado en especial por GSK para promocionar la paroxetina que, partiendo del adagio de que el buen vendedor no vende Coca-Cola, sino que vende sed, comenzó por convencer a los psiquiatras y médicos locales de que la depresión es un fenómeno incontestable y frecuente. Asimismo se apoyó en una cuidada presentación del suicidio como algo psicopatológico y remediable para terminar por conseguir que la idea de la depresión penetrara en la cultura y que de alguna forma llegase a ser vista por la población como una especie de diagnóstico chic.

El autor ha tenido el buen juicio de buscar guías adecuados para su viaje por cada uno de los entornos y choques culturales y psiquiátricos que nos presenta; también es encomiable la bibliografía que ofrece para cada capítulo. Su propuesta, reiteramos, es que de la misma manera que el American way of life va colonizando todo el mundo, la American Psychiatry está haciendo lo propio con las formas locales de psicopatología y las visiones que estas tienen de la curación o el manejo de los problemas. Se imponen así modelos y concepciones pasando por alto que el sufrimiento humano que es algo más que un mero fenómeno biológico y sintomático y que se nutre del (y se puede entender mejor en el) contexto cultural. Llevado de su celo reivindicativo de las culturas y modos de enfermar locales Watters llega a plantear el empuje globalizador del DSM puede hacer desaparecer algunas variantes etnopsiquiátricas de enfermedad mental, lo que representaría una pérdida para el ser humano comparable a la de la extinción de especies animales y vegetales para la biosfera. Sin duda la comparación tiene algo de epatante, pero hace pensar. Al fin y al cabo, el sufrimiento humano, de la índole que sea, es un fenómeno complejo, y la visión puramente médico-biológica escotomiza muchos de sus componentes y matices. Los humanos somos seres eminentemente sociales y nuestro ecosistema particular es el de la sociedad y la cultura. Su influencia tiene en el sufrimiento mental elementos patogenéticos y patoplásticos, por invocar conceptos médicos clásicos, a los que no podemos ser ciegos. La angustia del koro, en la que el afectado teme que su pene se encogerá y será reabsorbido hacia el abdomen provocándole la muerte, por mencionar un caso, no es un bien cultural a preservar, sino algo a remediar. Pero el hecho de que haya humanos que enferman a la manera del koro informa sobre la cultura local, sus valores y tendencias, sus preocupaciones, su ideología y su religión. La globalización patoplástica y el empuje colonizador de los modelos patogenéticos de la Psiquiatría norteamericana elimina el reconocimiento de estos elementos y, a lo peor, el valor curativo de matices culturales propios del individuo sufriente que no puede reconocer ni mucho menos utilizar la Psiquiatría Occidental.

Watters también nos recuerda que las epidemias de anorexia en Hong Kong o de depresión en Japón tuvieron lugar en momentos de gran turbación social, desencadenados, respectivamente, por la incertidumbre que provocaba la inminente devolución a China de la antigua colonia británica o la crisis económica que sacudió a los nipones desde finales de los 80. La reacción psicológica y psicopatológica, incluso de forma colectiva, que los seres humanos mostramos a los contextos y situaciones sociales es algo que no percibe adecuadamente el modelo psiquiátrico pujante.

Y, por último, a uno le queda una cierta impresión de que los europeos también tendríamos que mirarnos un poco el efecto que sobre nuestra cultura psiquiátrica han tenido el DSM y la hegemonía de las concepciones norteamericanas de la Psiquiatría. Aunque nos encanten las posturas críticas con la APA y los sucesivos DSMs, no es nada raro que nos calemos la boina hasta las orejas –a veces hasta la apófisis xifoides- y como verdaderos catetos emulemos las modas que vienen del otro lado del Atlántico. El resurgimiento del uso de la clozapina tiempo después de que fuera “descubierta” en los EEUU justamente el mismo año en que se retiró de nuestro mercado (2) es un ejemplo tan ilustrativo como lo es la entusiasta recepción a la noticia de la efectividad timorreguladora del valproico tras los ensayos clínicos norteamericanos (3), olvidando que su profármaco, la valproamida, llevaba un cuarto de siglo utilizándose en Europa en esa indicación (4). Si a esto unimos el éxito de los sucesivos DSMs o la biologización – farmacologización de nuestra Psiquiatría en el más puro estilo norteamericano, la conclusión es que si nuestra sorpresa ante las historias que cuenta Watters sobre el auge de la depresión en Japón o de la anorexia nerviosa en Hong Kong se debe exclusivamente a que nosotros ya estamos colonizados.

1.- López L. “¡Dejaos de psicólogos y subid tabaco!”. El Correo, 4/1/13 [Accesible en: http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20130104/pvasco-espana/dejaos-psicologos-subid-tabaco-20130104.html].

2.- Kane J, Honigfeld G, Singer J, Meltzer H. Clozapine for the treatment-resistant schizophrenic. A double-blind comparison with chlorpromazine. Arch Gen Psychiatry 1988; 45: 789-96 [Abstract en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/3046553]

3.-F reeman TW, Clothier JL, Pazzaglia P, Lesem MD, Swann AC. A double-blind comparison ofvalproate and lithium in the treatment of acute mania. Am J Psychiatry 1992; 149: 108-111 [Abstract en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/1728157]

4.- Lambert PA, Carraz G, Borselli S, Carrel S. Action neuropsychotrope d'un nouvel antiépileptique:le Dépamide. Ann Méd Psychol (Paris) 1966; 1: 707-710

Ethan Watters. CRAZY LIKE US. THE GLOBALIZATION OF THE WESTERN MIND


Concepto
Puntuación sobre 10
Comentarios

Interés
9
El libro rescata un aspecto de gran interés, como es la relación entre la Psiquiatría y la Psicopatología y el entorno social y cultural. El efecto patoplástico e incluso patogenético de la cultura se está olvidando a causa de la relevancia concedida a la visión médica de la enfermedad psiquiátrica

¿Volverías a leerlo?
8
Relectura recomendable para no caer en visiones reduccionistas

¿Realiza aportaciones significativas?
8
Investigación guiada por especialistas y “guías” locales. Excelente bibliografía. El valor de proclamar que aunque el rey de la Psiquiatría medicobiológica no esté desnudo es un hortera que ha dejado en su guardarropa gran parte de los atavíos que necesitaría.







Juan Medrano, Bilbao.

Webs de interés.- 


Un futuro de ciudadanos cultos e inteligentes...


Coursera, cursos gratuitos de la Universidad de Stanford, con apenas 2 años de vida se ha situado líder en esta modalidad. Nuestros lectores habrán notado que damos mucha importancia a los cursos de acceso libre. En efecto, este tipo de cursos y en concreto los alojados en Coursera suponen el intento mas masivo, importante y de mayor calidad que se ha intentado nunca para democratizar la cultura. Se trata de una pequeña revolución de consecuencias difíciles de prever.
Coursera tiene 17 millones de estudiantes que en estos momentos cursan alguno de sus 400 cursos. Estos cursos pertenecen a mas de 100 instituciones de todo el mundo, en general universidades de gran prestigio. La única española es la Universidad Autónoma de Barcelona, pero las adhesiones se incrementan día a día.
¿Cómo funcionan los cursos y qué tipo de certificado ofrecen?
Digamos en primer lugar que los cursos no tienen la calidad de introductorios de otras plataformas que hemos comentado. Aquí los cursos son verdaderos cursos, aunque podemos encontrar niveles básicos, medios y avanzados. Pero la calidad es muy alta y no se desea un curso “gancho” para otra oferta de pago, sino que se ofrece un curso de alta calidad. ¿Cómo puede darse algo así a coste cero? Muy fácil, si quieres un certificado verificado pagarás una pequeña suma, pongamos de 20 a 40 dolares sgún la extensión del curso, (hay un sistema de becas). Y si no, (opción gratuita),  también tendrás tu certificado, pero no verificado.
¿Cómo se verifica un curso? Mediante el llamado “signature track”. Para ello necesitas que tu ordenador esté provisto de una webcam. La webcam toma una foto tuya, una foto del carnet de identidad y a esta comprobación se añade el perfil de escritura. El perfil de escritura consiste en que el alumno teclea una frase y el ordenador determina su patrón de tecleo mediante un algoritmo matemático. Cuando el alumno realiza las pruebas puede serle requerida una foto con la webcam o una prueba de escritura, (y así se hace de manera rutinaria). Una vez completado el curso se obtiene el certificado verificado. La enorme cantidad de alumnos que cursan cada uno de los cursos permite obtener beneficios astronómicos ni que sea porque un 10% de los mismos realiza el signature track.
Veamos ahora el mecanismo general: usted visita la web de Coursera y tiene a su alcance 400 cursos, bastantes de ellos en español, aunque la mayoría en inglés. Se apunta y cuando va a empezar recibe un aviso. Cada curso tiene diversos temas o lecciones, y cada lección suele ocupar una semana. Cada lección se desarrolla en varios vídeos consecutivos de unos 10 minutos, con lecturas asociadas, ejercicios y al final exámenes. El calendario es bastante exigente, porque el alumno tiene que hacer sus deberes en la semana, so penalización. Cada prueba tiene al menos dos intentos. En algunos casos los trabajos de clase son corregidos por otros alumnos, (evaluación cruzada). Existe un fórum de dudas y consultas, y un Study Room que permite compartir materiales y chatear con otros alumnos.
En fin, un buen pellizco de ciencia, arte y cultura en general al alcance de todo el mundo que tenga una conexión a Internet… quizás para hacer un mundo mejor. Porque como dicen los jóvenes líderes del proyecto, la cultura debiera ser un derecho humano.

F. Borrell, Barcelona.

 Artículo comentado.- 


Revista: The American Journal of Bioethics.
Título: The Legitimacy of  Placebo Treatments in Clinical Practice: Evidence and Ethics.
Autores: Franklin G. Miller y Luana Colloca.
Referencia: The American Journal of Bioethics, 9(12): 39-47, 2009.
Los autores se preguntan sobre la existencia de beneficios terapéuticos en la utilización de placebos en la práctica clínica o, en lo que ellos denominan,  el efecto placebo. Se preguntan, también, si se pueden incluir como arma terapéutica y si esta utilización sería éticamente legítima o, si al menos, podría ser legitimada en función de los resultados que obtuviésemos de la utilización del placebo o del efecto placebo.
En primer lugar definen el concepto placebo: “El placebo sería la utilización de una sustancia o técnica carente de eficacia específica (farmacológica o fisiológica) para la condición concreta del paciente”.   Dividen los placebos en puros e impuros: los placebos puros contienen sustancias absolutamente inertes como pastillas de azúcar o inyecciones de sueros salinos y normalmente se acompañan de engaño hacia el paciente quien piensa que es una medicación real. Los placebos impuros son aquellos que contienen sustancias biológicamente activas, pero sabemos que su eficacia no se corresponde con la condición del paciente, aunque sí serían eficaces en otras condiciones del paciente. Por ejemplo, el uso de antibióticos en enfermedades víricas.
Lo primero que llama la atención de la publicación es el alto porcentaje de médicos que reconocen utilizar placebos  en la práctica clínica, fundamentalmente, impuros. Según dos estudios daneses aportados hasta un 86% de los médicos de familia afirmaban ser conscientes de la utilización de placebos en el año anterior. En otro estudio, compuesto por internistas y reumatólogos estadounidenses, se  afirmaba que hasta un 55% de ellos habían utilizado placebos en el último año.
Dos eran las causas que justificaban según estos estudios la utilización de placebos: por un lado “seguir el deseo de los pacientes y evitar conflictos”,  y por otro  “la intención de promover el efecto placebo a través de la actitud positiva que se genera en el paciente al darle un tratamiento”
Sobre la evidencia científica, a lo largo del artículo,  los autores revisan tanto la favorable en la utilización del placebo como la contraria a la utilización del mismo, siempre  basándose en los datos de los estudios analizados. Sí están de acuerdo en la importancia que la relación clínica médico-paciente (entrevista clínica y contextualización de la misma) puede tener en el denominado efecto placebo.
Mientras que los autores de un meta-análisis de 114 ensayos clínicos aleatorizados concluían que no existe significación estadística a favor de la utilización del placebo, otros autores, que aportan estudios con evidencia científica,  no dudan en afirmar que el placebo es un fenómeno  neurobiológico real y  que puede ser beneficioso en la práctica clínica.
La excepción con respecto al placebo y al efecto placebo  tiene lugar en la acupuntura, evidencias que aportan indican que la acupuntura puede ser un potente tratamiento placebo en algunas situaciones clínicas, concretamente, en su uso para aliviar algunos tipos de dolores.
Sobre la preocupación ética que despierta la utilización de placebos en la práctica clínica existen diversas posturas. En primer lugar una postura claramente pragmática: algunos autores afirman que si el placebo, tal y como demuestran los estudios que se describen, produce beneficio en el paciente aunque desconozcamos  por qué, estaría legitimado su uso, toda vez,  que daño no produce y sí beneficio. En segundo lugar no parece profesional y por tanto ética la utilización de placebos por complacencia o por seguir los deseos del paciente o evitar conflictos, tal y como una gran parte de los médicos participantes en los estudios afirmaban, lo cual, además, reforzaría la creencia en dichos pacientes de que  “existe una pastilla para cada queja”.  Y por último se preguntan si el engaño estaría justificado ante un paciente,  dejando de lado  la autonomía del mismo, el proceso de consentimiento informado y, en el fondo,  si no sería volver a una actitud  paternalista en la toma de decisiones clínicas. En las conclusiones y tras revisar la evidencia científica estiman que la utilización de placebos en la práctica clínica debe ser conocida por el paciente de forma transparente, teniendo en cuenta, además, que existen estudios (los cuales  reseñan) que revelan que el placebo desenmascarado también aporta beneficios al paciente, aunque afirman que posiblemente esto ocurra por las falsas creencias que elaboran  los pacientes a los que en realidad se les está dando un placebo.
Finalmente  consideran que es pronto para incluir el placebo  como  terapia de cualquier tipo y que se precisan más estudios, con la posible excepción de la acupuntura para la mejora del dolor en diversas situaciones clínicas.

Juan Carlos Hernández-Clemente.

Madrid.

VIDEO RECOMENDADO.-

¿Nos comportamos de manera racional? D. Ariely nos muestra algunas evidencias de que no siempre nuestras decisiones son guiadas por la razón.


BOLETÍN IATRÓS OCTUBRE 2013

INDICE.-
Noticias.-  Curso sobre Prevención Cuaternaria en Pediatría
Comentario de libros.-  Diamond J. Colapso: por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen. Valcárcel A. Memoria y perdón.   
Webs de interés.-  Seguridad del paciente.
Artículo comentado.- Valdecantos A. Emociones responsables    

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Noticias.- 

Curso sobre Prevención Cuaternaria en Pediatría 29-30 Noviembre,2013. Organiza el Comité de Bioética de la AEP

Programa
Carmen Martínez González.
Coordinadora del comité de Bioética de la AEP




Comentario de libros.-
Colapso: por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen   
Diamond, Jared M. (1937- )
Barcelona: Editorial Debate, 2006
ISBN 13: 978-84-8306-648-5      ISBN 10: 84-8306-648-3


Jared Diamond, un exitoso autor de temas a caballo entre la Geografía, la Biología Evolucionista y la Antropología , publicó en 2005 “Collapse”, un ensayo que se cuestiona por qué algunas sociedades perduran y otras desaparecen. Existe una traducción al castellano, de 2010.

Según Diamond, existen cinco factores que influyen en la pervivencia de las sociedades humanas:
1-    El daño causado en el medio ambiente, el ecosistema humano, por la sociedad, de forma imperceptible, o al menos no percibida directamente mientras se está produciendo.
2-    Los cambios climáticos, que han venido dándose a lo largo de la historia del planeta de forma natural.
3-    La existencia de vecinos hostiles.
4-    Complementario del factor anterior, la pérdida de apoyo y cooperación de vecinos amistosos
5-    La respuesta de la sociedad humana ante las dificultades que encuentra, ya sean ambientales, sociales, comerciales o militares.

Diamond repasa diversas sociedades desaparecidas o que experimentaron una trágica decadencia, como los pueblos nativos del oeste de los EEUU, los pobladores originales de Pascua y de otras islas del Pacífico, los mayas, y muy especialmente, los vikingos noruegos asentados durante siglos en Groenlandia. Tras ello se detiene en sociedades contemporáneas en crisis o potencialmente expuestas a catástrofes (Ruanda, Haití, China, Australia) y concluye avizorando el futuro y transmitiendo una visión prudentemente optimista de lo que nos depara a la sociedad humana globalizada del siglo XXI, el primer momento en la historia de la Humanidad en el que puede decirse que estamos expuestos a un colapso global, pero, al mismo tiempo, que disponemos del conocimiento y las herramientas para contrarrestarlo.

Merece la pena detenerse en la triste y trágica saga de los noruegos en el Atlántico Norte para analizar la importancia de los cinco factores descritos por Diamond. A partir del siglo IX los vikingos colonizaron Islandia,  una isla que sufrió, y sigue sufriendo, las consecuencias de la errónea importación de las prácticas ganaderas y agrícolas que los noruegos habían conseguido asentar en islas previamente colonizadas, como las Shetland, cuya latitud, comparable a la de Noruega, permitía la subsistencia de la sociedad y la sostenibilidad ecológica del entorno, algo que no era viable en Islandia por sus condiciones climáticas, geográficas y geológicas.
Primeros asentamientos

Más aun, los noruegos cruzaron el Atlántico y visitaron y poblaron su orilla occidental 500 años antes del viaje de Colón. Se establecieron en Groenlandia, llegaron a la isla de Baffin, Terranova e incluso a la costa de Norteamérica (Vinland), expedición de la que da cuenta una saga que describe un encuentro violento con la población local, en la que los vikingos acabaron con la práctica totalidad de sus contrincantes. En algún momento, no mucho después, los nativos, aparentemente, expulsaron a los noruegos, que dejaron sus asentamientos apresuradamente, según demuestra Diamond.

La ubicación más consistente y duradera en la orilla “americana” del Atlántico fue en dos asentamientos en la costa noroccidental  separados por centenares de kilómetros. La referencia histórica a estas dos ubicaciones como “oriental” y “occidental”, cuando ambas se encuentran al oeste, dificultó a arqueólogos e historiadores su localización durante siglos. Los noruegos se las ingeniaron para vivir allí casi cinco siglos, con una organización social rígida, en torno a granjas poderosas y opulentas en relación con el resto de la población. Llegaron a tener una catedral en Garöar, en el asentamiento “oriental”, con obispos enviados desde Europa, con la que comerciaron, exportando marfil procedente de las morsas que cazaban cerca del asentamiento más septentrional, e importando de ella metales y objetos relacionados con la práctica religiosa (vidrieras, vino). 
Ruinas Catedral Gardar
La vida en la Groenlandia noruega debía ser muy dura, centrada en la ganadería y el cultivo de heno para alimentar al ganado. Una parte importante del aporte proteico procedía de la caza de mamíferos marinos (morsas y focas), ya que sorprendentemente no hay rastro arqueológico de consumo de pescado, y carecían de tecnología para cazar ballenas.

Con el avance de la Edad Media la sociedad noruega del otro lado del Atlántico se colapsó hasta desaparecer hacia mediados del siglo XV. Diamond explora las causas posibles de esa tragedia desde su esquema de cinco factores:

1.    La afección del medio ambiente. En particular, la desaparición de los árboles por la sobreexplotación para construcción de casas y barcos, fabricación de turba o simplemente para obtener calor a través de la combustión. El crecimiento vegetal en Groenlandia es lento, por sus condiciones climáticas y lumínicas, por lo que los árboles talados no pudieron ser reemplazados por nuevos ejemplares al ritmo en que desaparecían. También se deterioró el suelo, que perdió sus cualidades nutritivas para la vegetación natural o para los cultivos, a causa de prácticas agrarias y ganaderas (en particular, la por la cabaña ovina), combinadas con la erosión y las condiciones climáticas
2.    En la Baja Edad Media se produjo un cambio climático en el Hemisferio Norte, la llamada pequeña Edad de Hielo, que hizo que las condiciones de vida y de supervivencia fueran más duras en Groenlandia. El hielo y la nieve bloquearon rutas naturales para la navegación, incluso las entradas a los fiordos en cuyos extremos se asentaban las comunidades noruegas.
3.    Los vecinos hostiles fueron los Inuit, actuales pobladores nativos del extremo norte de América. Los inuit llegaron tardíamente a Groenlandia, después que los noruegos, pero estaban mucho mejor equipados para la supervivencia en un medio tan hostil, con utensilios de caza y pesca más oportunos, depurados por siglos de desplazamiento gradual hacia el este en territorios subárticos. Además, los inuit llegaron a Groenlandia en plena decadencia de los vikingos, y su encuentro no pudo ser amistoso.
4.    La pérdida de contacto con vecinos amistosos, utilizando el concepto de vecino más desde un punto de vista cultural que geográfico sería en el caso de Groenlandia la pérdida de vínculos con sus parientes escandinavos. A ello contribuyó que la pequeña Edad de Hielo pobló de icebergs el Atlántico Norte, complicando enormemente la navegación. Asimismo, la apertura de vías comerciales hacia el sur permitió que Europa pudiera acceder a marfil africano procedente de la caza de elefantes, lo que hizo que el valor del marfil de las morsas groenlandesas perdiera valor e interés comercial. En los primeros veinte años del siglo XV solo hay referencia a dos barcos llegados a Groenlandia, lo que da idea del enorme, peligroso y trágico aislamiento de la sociedad noruega establecida en la isla.
J. Diamond
5.    Por último, Diamond argumenta que los noruegos groenlandeses manejaron sus dificultades de una manera muy poco eficaz. Hemos hecho referencia al nulo aporte proteico procedente del pescado, que Diamond conjetura tendría una base cultural o un matiz de tabú; en las durísimas condiciones a las que se vieron expuestos a lo largo de la historia de la colonia despreciar el pescado como fuente de proteínas o calorías no parece la mejor de las elecciones. Por otra parte, los noruegos de Groenlandia se consideraban por encima de todo europeos. Se mantuvieron firmes en sus tradiciones, su religión y sus costumbres, con una firmeza que les impidió innovar y explorar formas de subsistencia alternativas y muy especialmente replicar e incorporar los modos y la tecnología de los inuit en la caza y la navegación. Mención aparte merecen el sistema de impuestos y recaudaciones ejercidos por señores y obispos, que empobrecieron a amplias capas de la población, que llegado el momento de mayor penuria debieron refugiarse en grandes granjas en condiciones de servidumbre extrema que posiblemente generaron una gran conflictividad social.

Ruinas Iglesia noruega de Hvlasey
Muy posiblemente por efecto y combinación de estos cinco factores, la Groenlandia noruega se colapsó hasta el punto de que no hay referencia a ningún superviviente. Al margen de la trágica saga que podría componerse con su historia, desde la perspectiva de la sociedad globalizada y tecnológicamente evolucionada de nuestros días, su triste experiencia debe ser motivo de compasión y fuente de enseñanza para el futuro.

Como colofón, Diamond identifica ocho actuaciones modificables que han contribuido a lo largo de la historia a la ruina de las sociedades. El conocimiento de estos errores puede ayudarnos a los humanos globalizados del XXI a detener el proceso de colapso de nuestra sociedad y nuestra especie:
 
1.   La deforestación y la destrucción del hábitat
2.   Los problemas de suelo (erosión, salinización y reducción por ello de la fertilidad y productividad)
3.   Los problemas y errores en la gestión del agua (escasez, contaminación, tratamiento de aguas residuales)
4.   Sobreexplotación de la caza
5.   Sobreexplotación de la pesca
6.   La introducción de especies animales y vegetales invasoras que generan desequilibrios ecológicos catastróficos, ya sea de forma voluntaria (como los conejos o zorros en Australia) o involuntaria (las ratas y gatos que llegaron a islas del Pacífico a bordo de los barcos europeos).
7.   El crecimiento demográfico extremo
8.   El crecimiento de la huella ecológica o impacto per cápita sobre el entorno de las sociedades humanas.

Rúbrica Iatrós.-

Jared Diamond. Colapso: por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen   


Concepto
Puntuación sobre 10
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Interés
8
La relación del ser humano con su medio es interactiva. Las variaciones en el clima y las repercusiones de la actividad humana sobre el entorno determinan el éxito de las comunidades humanas. Aprender de los éxitos y fracasos del pasado puede ayudarnos a afrontar el futuro desde el conocimiento histórico - ecológico

¿Volverías a leerlo?
5
El libro, como todos los de su autor, es en ocasiones redundante, por lo que a pesar de su interés, si uno desea releerlo tiene que saber de antemano qué partes son reiterativas

¿Realiza aportaciones significativas?
8
Las diferentes culturas e ideologías pueden contribuir al fracaso y extinción de las sociedades








Juan Medrano
Bilbao


Valcárcel A. Memoria y perdón. Herder. Barna 2010.

El tema del perdón  no puede ser mas importante para un filósofo de vocación moral como es Amelia Valcarcel, discípula, como ella misma nos recuerda, de Castilla del Pino, pero amiga también de Sánchez Ferlosio. Este último publicó un artículo, “La señal de Caín”, un artículo seminal en el que defendía un tipo de falta que por su gravedad no podía prescribir, una falta que se situaba mas allá del perdón. Por lo que nos cuenta Amelia fueron varias las ocasiones en la que Sánchez Ferlosio solicitó a Amelia su opinión sobre el artículo, sin obtener respuesta de la autora, que ahora se resarce con este libro.

Amelia Valcárcel
No se refiere Amelia a cualquier tipo de perdón porque, tal como advierte, le interesa el perdón de aquellas faltas que persisten en la memoria de las gentes. El tema es de nuestro interés pues  entra de lleno en uno de los campos de la victimología.

Amelia Valcárcel (AV) apunta un primer período de la Humanidad en la que no hay perdón, sino justicia  conmutativa. El ojo por ojo, diente por diente, escondía aspectos mas sórdidos, como el hijo por hijo, o la esposa por esposa, etc. No cabe perdón, quizás clemencia, una clemencia que imparten los poderosos en contadas ocasiones. De manera parecida los dioses de vez en cuando también perdonan, son perdones que se justifican para salvar a todo un pueblo, o fundar una dinastía, perdones “fundantes”.

Una forma de perdón habitual es el olvido. El perdón supone olvido, pero el mero olvido no supone perdón. El perdón, nos recuerda, es un acto positivo, es la aplicación de una voluntad, y para ello se tiene que tener la posibilidad de vengarse. Quien no puede apelar a la justicia, o no tiene la fuerza o la posibilidad de resarcirse, no puede perdonar. O si lo hace es un gesto retórico, un situarse simbólicamente por encima del que ofende co la esperanza de que alguien se lo crea, (¿él mismo?). En todo caso, nos dice AV, “el perdón no es justo, porque la justicia es “dar a cada uno lo suyo”. Pertenece a un orden y a un mundo distintos del mundo conmutativo de la justicia, eso sí, siempre que sea incondicionado. Olvidar, por el contrario, es humano. Entre perdonar y olvidar existe relación, solo que el perfecto perdón implica el olvido del agravio, mientras que olvidar simplemente no significa que el perdón haya ocurrido sino de un modo defectivo.” (pág 58).

Pero una vida sin perdón sería una vida marcada por los agravios, una mala vida. Por eso el perdón actúa  en beneficio de la víctima y el agresor. Sin embargo para hacerlo posible se requiere de arrepentimiento. Este punto me parece muy interesante ya que en ocasiones quien ofende quisiera el perdón, pero le avergüenza o humilla mostrarse arrepentido. La consecuencia es funesta para ambos, pues el perdón actuaría como un poderoso normalizador de sus vidas. La resistencia a expresar arrepentimiento puede anclar estas vidas en la desdicha del rencor o del remordimiento.

La sociedad por consiguiente se ha visto impulsada a perdonar y  las religiones ayudan a ello. De la primitiva venganza hemos pasado a la justicia conmutativa, y ahora aparece históricamente el perdón condicionado a la justicia divina. AV cita a Pablo de Tarso: “no os venguéis vosotros mismos, mas bien  da lugar al castigo de Dios, porque está escrito: mia es la venganza, Yo pagaré, dice el Señor” (pág. 68).  El perdón, entendido asi, es un paréntesis para un ajuste en el más allá.

Sin embargo en otros pasajes evangélicos aparece el perdón incondicional: en Mateo 21  Jesús advierte que solo podemos esperar el perdón de Dios si nosotros mismos antes no hemos perdonado a quienes nos han ofendido. Se produce aquí una curiosa permuta de protagonistas en relación a la tradición del Iom Kipur. Esta festividad judía no celebra la expiación de los pecados cometidos contra el prójimo salvo que la parte agraviada “haya sido apaciguada y haya aceptado perdonar al autor de la mala acción” (pág. 44 nota a pie de página). Es decir, Dios perdona si antes el ofendido perdona. Para Jesús Dios perdona si antes nosotros hemos perdonado. La diferencia es sutil pero relevante, porque en el segundo caso yo puedo darme por perdonado sin haberme humillado a quien he ofendido, solo ante Dios.

El mundo actual, sin embargo no tiene confianza en esta justicia divina. El perdón aparece mas como una conducta necesaria motivada desde el egoísmo: en nuestro círculo de personas a las que tratamos de manera cotidiana nos sale a cuenta perdonar para mantener los vínculos. Mal iríamos si aplicáramos una ley del 50/50, mejor aplicar una ley por la que doy mas de lo que recibo para asegurarme los vínculos de amistad con esta docena de personas a las que he decidido amar (y no muchas mas, nos recuerda la etología).  ¿Y qué ocurre entonces con aquellas faltas gravísimas contra lesa humanidad?

En este caso el olvido trivializa el horror (pág. 82) Hay un deber de no olvidar. El Iom Kipur, vuelve a recordarnos AV, pone en paz al judío con el judío, pero no al pueblo judío con los protagonistas del Holocausto.  Esta fiesta viene a decirle al judío: “te perdono porque te necesito puro cerca de mi”.  ¿Y entonces, cómo cobrar las deudas que no prescriben, las que decidimos que no vamos a olvidar?

Podríamos exigir arrepentimiento para acto seguido perdonar. Sería un perdón que Derrida calificaba de “impuro”, pues en el fondo cumple la conmutación de una carga de culpa por la humillación de reconocer la falta.  Podemos aplicar también un perdón “puro”, un perdón que me libera de la carga psicológica de recordar y odiar, un perdón sin contrapartida alguna. Podemos en fin empecatar a todo un pueblo, a toda la humanidad, en una línea de pesimismo antropológico y quizás, en su extremo, a un cierto odio al ser humano, misantropía. El perdón se nos hace necesario si deseamos un ideal de pureza, o si la simple idea de pureza está culturalmente presente. Se nos hace necesario para evitar que nuestros hijos hereden la semilla de un odio estructural que llevará a las explosiones de ira tan bien descritas por Sloterdijk (ver en este blog “Ira y tiempo”).

La teología que ha funcionado hasta nuestros días había encontrado una ecuación por la que el mal se cancelaba con penas de infierno eterno. Pero hoy en día los teólogos ya no creen en el infierno, nos advierte AV, por lo que caemos de lleno en las paradojas de un mal que no podemos cancelar: “si castigamos, el mal quedará pagado, limpio; podrá de nuevo presentarse.  Si perdonamos sin condiciones, el mal sonreirá cínico desde su patencia de inatacado, inasequible al desaliento. Si lo olvidamos, renacerá. Si lo recordamos en demasía, se trivializará. ¿En qué clase de mundo nos introduce el perdón?” (la itálica pertenece al texto citado de AV, pág. 107).

Existen dos respuestas polares. El perdón incondicional, que AV llama el perdón del Gólgota, y la clemencia de quien no perdona nunca y ejerce como norma la justicia vengadora, salvo en situaciones excepcionales en las que otorga clemencia, actos que pueden en ocasiones ser “perdones fundantes” que entre otras cosas sean cortafuegos para la malevolencia. También cabe minimizar el mal no como estrategia, pero no para justificarlo, sino para evitar odiar al hombre. Esta sería la posición de antropólogos que ven en nuestra agresividad la marca del primate depredador.

En el mundo actual “histórico” ya no valen los mitos que cancelaban grandes matanzas ajustando cuentas en otros mundos o en futuros mas que hipotéticos. Ahora se impone una contabilidad que no prescribe. Pero cuando la cuenta se hace muy larga aparece un perdón por cansancio, un tipo de perdón que puede conducir a hacer las paces, sí, pero también a perdones que son ventanas para que entre el cinismo a raudales. Hay que desconfiar de los perdones mal administrados, nos advierte AV. En el fondo estamos ventilando otra cuestión de envergadura: nuestras convicciones morales y el hacerlas prevalecer. Y en esta pugna quizás perdone quien no debiera, añado yo: el débil o el perezoso cargado de buenas razones que no sabe o quiere defender.

En un mundo globalizado, concluye AV, se necesita la imagen de un perdón inicial, fundante, que cancele deudas, pero este perdón tiene que administrarlo alguna instancia que esté invicta y ejerza suficiente autoridad.  Si en un futuro podemos confiar en una instancia de este tipo, a los humanos “nos volverán a salir las cuentas”. De lo contrario nos desbordará la misantropía, el odio hacia los humanos, o en el otro extremo la desgana   moral, la falta de sentido moral, (del que el cinismo sería una derivada).

Francesc Borrell
Sant Pere de Ribes, Barcelona.

Postdata.- lea el lector interesado en este tema la reseña que hacemos del artículo de  A. Valdecantos  en la sección de “comentarios de artículos” sobre emociones morales.

Rúbrica Iatrós.

Valcárcel A. Memoria y perdón. Herder. Barna 2010.


Concepto
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8
El perdón es uno de los pilares de los llamados sentimientos morales; su estudio cae de lleno en la victimología

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Hay libros que por la profundidad del redactado hacen necesaria una segunda lectura para su comprensión. Este sería uno de ellos.

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Aunque no hay una tesis estrictamente original y muchos interrogantes quedan sin resolver, la autora consigue un libro vibrante, honesto y sintético.








Webs de interés.- 


Este sitio WEB, al que nos introducen Carlos Aibar Remón y Jesús María Aranaz Andrés, reúne en un solo curso muchos materiales  sobre seguridad del paciente y prevención de efectos adversos   relacionados con la asistencia sanitaria.  Ambos autores señalan que, aprovechando las ventajas que brindan las nuevas  tecnologías  de la comunicación, han elegido una estructura no  dogmática ni  magistral que pueda ser utilizada por profesionales  con  responsabilidades académicas y formativas y por quienes entienden el autoaprendizaje continuo como un quehacer diario de su profesión.

En toda una declaración de principios, indican que han intentado  no despegarse de lo cotidiano, de aquello que cualquier día puede observarse en un hospital o en un centro de salud. Consideran que  el riesgo, el peligro y la incertidumbre son inherentes a la   práctica clínica y a la atención sanitaria y que las claves para  realizar una práctica clínica más segura son la aplicación del   mejor conocimiento disponible, la prudencia y la perseverancia:   "Equivocarse es humano, pero si algo positivo tiene el error es la oportunidad de aprender y de rectificar".

Juan Medrano
Mabel Marijuán
Bilbao

Artículo comentado.- 


Valdecantos A. Emociones responsables. Isegorias, (2001), 25: 63-90. Accesible en:


El propósito de este Boletín  es conducir  la reflexión de los profesionales que estamos en el campo de la Salud a los grandes temas del siglo XXI, pero  también destacar a los pensadores latinoamericanos y dar a conocer sus aportaciones. En este sentido no podía faltar a nuestra selección Antonio Valdecantos, catedrático de Filosofía Moral en la Universidad Carlos III desde 2008. El artículo que nos ocupa fue publicado en Isegorias, una revista que el lector tiene en abierto y que recomendamos encarecidamente.

El hilo argumental del artículo es que la indignación es una emoción de estirpe moral que escapa, sin embargo, a la regla de oro de la moralidad, a saber, la regla de que una vez el daño se ha resarcido se cancela la deuda. En este sentido la responsabilidad moral de odinario “ tiene tres rasgos: la exigencia de responder con razones, la obligación de resarcir por el daño causado y la cancelación de dicha responsabilidad una vez efectuada la reparación”  (pág 63). A esa lógica escapa la indignación.

En la primer parte del artículo Valdecantos apuesta por una génesis de la responsabilidad moral posterior al concepto de justicia:

Sería erróneo pensar que la responsabilidad de Caín es la más prístina y originaria y que de ella se desgajaron las distintas aberraciones que conocemos bajo las distintas especies vigentes de responsabilidad. No: el asunto fue más bien al revés; lo originario fue la responsabilidad penitenciaria, retributiva y contable, y la que merece el adjetivo de «moral» constituyó una desviación suya 56. Para la manera habitual de contar las cosas, la moral vino antes que el derecho y éste constituye un refinamiento y una explicitación de lo que en la moral prejurídica estaba sin desbastar y meramente implícito.

Esta concepción de lo moral tiene importantes consecuencias, porque, cmo nos advierte el autor:  “El progreso moral es, según este esquema, la conversión paulatina de lo implícito en explícito  (dejando, eso sí, ámbitos aparte a modo de parques naturales protegidos: lo familiar, lo privado o lo íntimo, y lo que se llama, no se sabe por qué, «mundos de la vida» pertenecen a esos ámbitos que pueden quedar libres de norma explícita). Pero esta noción de lo moral es una hechura fraudulenta del patrón juridicista, para el cual es moral lo que todavía no es derecho o lo que no necesita serlo. No es que el derecho —o la moralidad juriforme— sea el perfeccionamiento de una previa moral originaria. Lo que ocurre es lo contrario o algo semejante a lo contrario; aquello a lo que más merece la pena llamar «moral» es a las anomalías de los sistemas normativos realmente existentes. La moral que vale la pena es una rareza imprevista en el orden normal de las cosas. Para la responsabilidad moral ortodoxa no queda nada después de la reparación; para la responsabilidad moral anómala, lo que queda es todo o, al menos, queda lo único que moralmente importa. Ese residuo moral no puede reciclarse, porque es inasimilable a las nociones retribucionarias. Seguirá eternamente, como la señal de Caín. En la responsabilidad, lo específicamente moral es eso que no puede asimilarse a otra cosa”.

Antonio Valdecantos
La segunda parte del artículo está dedicada al análisis pormenorizado de la indignación, una emoción que recordará el lector, puso de moda S. Hessel con “¡Indignaos!”, y que el lector interesado puede descargarse en abierto. Dejaremos a la curiosidad de nuestros lectores esta parte del trabajo de Valdecantos, no sin antes reproducir el pie de página relativo a Sánchez Ferlosio, y que comenta Borrell mas arriba en este mismo boletín, (Memoria y perdón de A. Valcárcel). Se refiere Valdecantos así al artículo seminal de Sánchez Ferlosio, quien, recordémoslo, remarcaba en la relectura del mito bíblico la sagacidad de descubrir penas que no son prescriptibles, y a la vez elevar a una instancia superior la acción punitiva, (y por tanto orillar la simple venganza). “Alguien podría tener la tentación de vengar a Abel matando a Caín, y entonces el fratricida, por haber pagado ya su crimen y lavado su culpa, quedaría sin lugar a dudas exento de toda responsabilidad. Pero Yahvé no quiere consentir ni el trueque de la vida de Abel por la de Caín ni el fin de la culpa de éste; Caín llevará encima una señal que lo declarará intocable y quien lo mate recibirá un castigo siete veces mayor que la culpa”.

Y he aquí el pie de página que nos ofrece Valdecantos relativo al artículo de Ferlosio: “ «La señal de Caín», en El alma y la vergüenza, Barcelona, Destino, 2000, pp. 87-124. El artículo apareció originariamente en Claves de razón práctica, 64, 1996. Puede verse un comentario de Victoria Camps («Sobre el derecho y la moral. Apostilla a Rafael Sánchez Ferlosio») en el núm. 66 de la misma revista (pp. 76-77). Quien quiera aclararse un poco sobre la responsabilidad, sacará más provecho del episodio de la señal de Caín tal como lo interpreta Ferlosio que de los millares de páginas de derecho moralizante y ética juriforme proporcionados por la bibliografía al uso”. 

La Redacción.-

VIDEO COMENTADO.-

Son muchos los profesionales de la salud que han abierto un blog o portal para comunicarse con pacientes o comunidades profesionales. En este vídeo encontraréis muchas sugerencias.