BLOG LÍDER EN HUMANIDADES MEDICAS Y FILOSOFIA DE LA MEDICINA.-
FUNDACION LETAMENDI- FORNS
Comité Editorial: Francesc Borrell. Juan Carlos Hernández Clemente. Director del blog: F. Borrell Carrió;
Secretario de Redacción: Juan Medrano Albeniz.
BOLETÍN IATROS ISSN 2014-1556
Este Boletín tiene por objetivo difundir y compartir comentarios de libros y artículos en Humanidades Médicas y Filosofía de la Medicina y difundir las actividades de la Fundación Letamendi Forns y Fundación Iatrós.
BOLETIN IATROS JUNIO 2012
EL PROXIMO NUMERO DEL BOLETIN APARECERA EN SEPTIEMBRE 2012
INDICE.-
Noticias.- INTERNATIONAL
CONFERENCE ON COMMUNICATION IN HEALTHCARE 2012
XXXIICONGRESO DE LA SOCIEDAD
ESPAÑOLA DE MEDICINA DE FAMILIA Y COMUNITARIA (SEMFYC)
Comentario de libros.- Solomon RC. Espiritualidad para escépticos.
Paidós Contextos. Barna 2003.
Molins Roca, J. Coaching y salud. Pacientes y médicos:
una nueva actitud. Plataforma Editorial. Barna 2010.
Webs de interés.-
The American Academy on
Communication in Healthcare (AACH)
Artículo comentado.- Por qué
nos gusta hablar de nosotros mismos.
XXXIICONGRESO DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE
MEDICINA DE FAMILIA Y COMUNITARIA (SEMFYC) Bilbao 12,13,14 de Junio. Nos invita
a debatir juntos sobre el tipo de médico de familia que necesita la sociedad
del siglo XXI.
Editorial Triacastela y Casa del Llibre tienen el placer de invitarle a la presentación de La mirada de Proust. Redención y palabra de Víctor Gómez Pin. Eduardo Mendoza y Victoria Camps conversarán con el autor sobre las tesis que expone en su obra en la Casa del Llibre (Passeig de Grácia, 62).
Comentario de
libros.-
Solomon RC. Espiritualidad para escépticos.
Paidós Contextos. Barna 2003.
Solomon falleció hace 5 años
(2007), a los 67 años. Fue profesor de filosofía en la Universidad de
California, dejando unos 40 libros de los que destacan: In the Spirit of Hegel(Oxford, 1983); From Hegel to
Existentialism(Oxford,
1987); About Love: Reinventing Romance for
Our Times(Simon &
Schuster, 1988; Not Passion's Slave: Emotions and Choice(Oxford, 2003); What Is An
Emotion?: Classic and Contemporary Readings(Oxford, 2003); Living with
Nietzsche(Oxford, 2003); Thinking
about Feeling: Contemporary Philosophers on Emotions(Oxford, 2004); Dark Feelings, Grim
Thoughts: Experience and Reflection in Camus and Sartre(Oxford, 2006); True to Our
Feelings: What Our Emotions Are Really Telling Us(Oxford, 2006) que ha sido traducido
como “Etica emocional”.
Robert C. Solomon
Solomon se especializó en Hegel y Nietzsche para luego centrar sus
intereses –ya en los últimos años de su vida-
en el estudio de las emociones. El libro que comentamos marca un giro en
el pensamiento de Solomon. Como el mismo declara se produce una relectura de la
religión y una rehabilitación del concepto de espiritualidad. ¿Qué es
espiritualidad para Solomon? Lo define como amor a la vida, amor reflexivo por
la vida. El punto de partida es Hegel, quien trata de “naturalizar” la
espiritualidad al “revalorizar y “reencantar” la vida cotidiana” (pag 27). Para
Hegel espiritualidad es la naturaleza desplegada ante nosotros, afirma Solomon.
La espiritualidad surge en la identificación con los demás y con el mundo, pero
también en la transformación del yo. “La espiritualidad consiste en la
expansión del “yo”” (pág 30), porque es “una vida examinada” (pág 34), que debe
distinguirse de una forma expandida de egoísmo (pág 36).
Solomon reinterpreta también las religiones, demasiado ancladas en
cuestiones de creencias, para apostar por religiones espirituales en las que su
fundamento resida en una “interioridad apasionada” (Soren Kierkergaard). La
espiritualidad “es autorrealizativa” (pág 48) por lo que nada peor que una
disciplina externa (dogmática) para dejarla en una cáscara sin sentido. Sin
embargo Solomon respeta la liturgia de las religiones, porque inducen estados
de reflexión propicios para esta transformación del “yo”.
Uno de los puntos cardinales de la espiritualidad es dar significado y
valor a la vida. Ahora bien, “el significado de la vida no debe medirse por
nada externo a la vida, sino por cómo vive y aprecia uno la vida en sus propios
términos” (pág 52), eso es, en las condiciones en que la vida nos es dada. No
se trata de trascender a la vida, de pergeñar en una inmortalidad imposible,
sino de “trascendernos a nosotros mismos en la vida”. En este punto Solomon se
acerca a posiciones budista cuando afirma que la espiritualidad es vivir mas
allá de uno mismo para alcanzar un estado de “no yo”. “lo que se opone a la
espiritualidad no es el naturalismo o el secularismo, o incluso el
materialsimo, sino el mezquino egoísmo, la vanidad, la vulgaridad”.
A partir de este marco Solomon analiza facetas de la espiritualidad: como
pasión, como confianza cósmica, como racionalidad, (en la medida en que nos
razonamos, nos construimos mas y mejor). Finalmente en los 3 últimos capítulos
pone a prueba la espiritualidad: en la desgracia, la fatalidad y la muerte. La
espiritualidad, nos dice, es gratitud y humor, una pizca de heroísmo cuando
estamos confrontados al Absurdo, y “un compromiso apasionado con los detalles y
las personas que forman parte de nuestras vidas” (pág 145). Esta actitud de
agradecimiento se entiende si partimos de la base de que “no tenemos derecho a
exigirle nada al mundo” (pág 146).
Ahora bien adaptarse al destino no significa renunciar a la libertad y a la
responsabilidad. “Esforzarse por cambiar la propia personalidad (...) acaba por
constituir una parte esencial del propio caràcter (en cuanto a resolución o
determinación)”, pag 157. Acomodarnos a
lo que percibimos “defectos” en nuestra manera de comportarnos o de
sentir, es la esencia de la mala fe
(entendida a la manera de Sartre).
Una aportación de Solomon es proponer dos miradas a nuestra evolución como
personas: podemos contemplar nuestras vidas bajo el paradigma del destino o de
la suerte. Si estamos “predestinados” a ser algo, a tener tales hijos, tales
amigos, todo gana un determinado sentido. El azar carece de sentido, por ello
nos esforzamos en tener suerte, porque la suerte es un azar “a posta”, un azar
amaestrado, conducido por fuerzas desconocidas pero no ciegas. En el colmo de
los malabarismos podemos imaginar que estamos predestinados a tener suerte. En
el fondo necesitamos la idea de suerte para no abandonarnos al pesimismo o al
fatalismo, nos dice Solomon. La espiritualidad, concluye, no es difuminar
nuestro “yo” en una conciencia universal, sino trabajar nuestra manera de ser
para transformarnos en la mejor versión de nuestro “yo”, mediante una expansión
en la manera de percibir y pensar el entorno, las personas y animales que nos
rodean, la naturaleza y la sociedad. Comprender a los demás no solo en su
sufrimiento, sino también en la alegría.
Francesc Borrell
Barcelona.
Molins Roca, J.
Coaching y salud. Pacientes y médicos: una nueva actitud. Plataforma Editorial.
Barna 2010.
J.Molins
El libro que comentamos lo ha escrito una especialista en
Rehabilitación, por lo que su contenido es muy práctico. Molins define
“coaching” como un proceso de cambio personal que tiene por finalidad evitar un hábito nocivo para la salud o conseguir una mejora en salud. En la
práctica resulta indistinguible de lo que en otros ámbitos llamamos “entrevista
motivacional” o “de cambio”. El libro ofrece hasta diez cuadros clínicos cotidianos
en los que se muestran diversas técnicas: ejercicios de visualización, libreta
de mejoras y logros, dibujos “ad hoc”,
visualización del éxito, etc.
Tal vez la mejor síntesis del libro consista en explicar
de manera sumaria como procedió la doctora a abordar un paciente con
fibromialgia.
El libro nos explica que se trata de un paciente varón de
38 años diagnosticado de fibromialgia. Ambos datos sorprenden: sexo masculino y
una edad inhabitual. Lo primero que nos viene a la mente es que debería ponerse
en duda el diagnóstico. Pero admitamos que la autora ha enmascarado el caso y
se trata de una paciente de mayor edad… La técnica se inicia solicitando al (o
la) paciente que identifique factores que mejoren los dolores, y animándola a
usar lo que ya ha descubierto. El terapeuta se ayuda de un dibujo en que se
muestra un monstruo y se le pide al paciente: ¿cómo podemos reducirlo de tamaño
para controlarlo? La conversación con el paciente deriva en una tendencia a darle
muchas vueltas a las cosas, en especial las que le provocan ansiedad. Entonces
la terapeuta le sugiere que en lugar de rechazar e intentar evitar el objeto de
preocupación , “le permitas que entre, pero después no dejes que se encalle
sino que debe circular como si viajara en tren”. Finalmente le invita a
realizar algo así como un diario en el que exprese los pensamientos
angustiantes, y luego los encierre en el diario: “aquí ya no molestareis hasta
mañana”.
Los encuentros con los pacientes se describen con cierto
detalle, reproduciendo los diálogos. En un Apéndice final se sintetizan las
diversas técnicas usadas en los casos clínicos que se abordan en la obra.
En relación a la práctica clínica de un médico de
Atención Primaria debemos apuntar la siguiente idea: es diferente que el
paciente vaya a un especialista que le verá en un número limitado de visitas, a
que sea visitado por un médico con el que se verán las caras durante años. Este
último escenario configura un pacto de relación con pros y contras que dan un
giro muy interesante a este tipo de técnicas. Pero este es ya otro tema. El
libro se lee con agrado e insisto, podría caber perfectamente en el paradigma
de entrevista motivacional.
Francesc Borrell
Barcelona.
Webs de
interés.-
Comentamos en esta ocasión el portal de :The
American Academy on Communication in Healthcare (AACH)
Se trata de una asociación de profesionales de la salud,
mayoritariamente especializados en educación médica y –sobre todo- de formación
en habilidades de comunicación. Publican
4 números de su revista “Medical Encounter”, una revista que está a libre
disposición en:
Por otro lado ponen a disposición de los servicios y
centros de salud cursos focalizados en determinadas habilidades. Uno de estos
cursos es on-line, con un extenso enfoque temático que puede consultarse en:
Abraham Verghese es un reconocido
médico internista –y excelente orador- que apuesta por un acercamiento al
paciente basado en la honestidad y la liturgia. Quizás la primera palabra
resulta bastante obvia, y lo que añade
tensión en el mensaje es usar la otra, “liturgia”. Permitamos que sea usted, amigo lector, quien
descubra el valor de la liturgia en el acto médico. Una delicia comprobar como él mismo transmuta
una charla en liturgia.
Artículo
comentado.- El placer de
hablar de uno mismo9
Hablar de uno mismo gusta al punto de resultarnos a veces
soporífero… ¿Tiene una base neurológica esta propensión a revelar emociones y
sentimientos? Para responder a esta
cuestión analizaremos varios artículos de Mitchell y Tamir.
Jason Mitchell1
estudia las áreas de la corteza cerebral que se activan en las relaciones
sociales, encontrando que las referencias al “yo” se asocian a la actividad
de la corteza prefrontal medial (MPFC).
Según Mitchell la imagen del “yo” que
nos sirve de referencia, las actitudes,
la afectividad y otros fenómenos sociales convergen en esta región, es
decir, procesamos nuestro “yo” en la misma zona que procesamos emociones. Este
tratamiento de nuestro “yo” por parte de nuestro córtex cerebral es muy
diferente al que realizamos de otras representaciones más precisas.
En un segundo trabajo Tamari D y Mitchell J, estudian los
correlatos neuronales de anclaje y ajuste durante la mentalización2. Entiéndase por mentalización la tarea de
comprender nuestras propias emociones y pensamientos en un acto de
introspección3,4,5 ¿Cómo entendemos las
emociones de los demás?, se preguntan estos autores. A través de la
“simulación” o “auto-proyección” de sentimientos similares nuestros,
sentimientos que imaginamos que nosotros tendríamos si estuviéramos en su
situación. Ahora bien no asumimos sin mas que nuestros sentimientos son iguales
a los sentimientos de los demás, por lo que realizamos posteriores ajustes, es
decir, juicios relativos a las diferencias percibidas entre el yo y el otro.
Algunos trabajos6,7(Epley, Keysar et al. 2004), sugieren que
tal corrección se produce a través de un proceso de “anclaje y ajuste de”, por
el cual las personas receptoras ajustan de manera seriada sus inferencias a
partir de un punto de partida inicial. Este punto inicial es el “anclaje”. Por
ejemplo, ante un paciente que se queja de dolor el profesional puede pensar: “siempre
se queja por casi nada, es un exagerado”, para posteriormente corregir y
pensar: “pues vaya, tenía razón en quejarse”.
En el estudio que mencionamos se utilizaron imágenes de
fRNM para probar dos predicciones derivadas de este punto de vista de anclaje y
ajuste. Los participantes en el estudio (n = 64) utilizaron una escala tipo
Likert para evaluar las preferencias de la otra persona y para indicar sus
preferencias sobre las mismas preguntas, lo cual permite calcular la
discrepancias entre las respuestas de los participantes para el “yo” y el “otro”. Análisis paramétricos de todo el
cerebro identificaron una región en la corteza prefrontal medial (MPFC) en la
que la actividad se relaciona linealmente con esta discrepancia del yo y el
otro a la hora de inferir los estados mentales de los otros. Los hallazgos
sugieren tanto que el yo sirve como un importante punto de partida para
comprender a los demás y, a partir de este conocimiento, realizar ajustes en
relación a otras personas. Es decir, lo que yo supongo que experimentaría en la
situación del otro es la manera como acostumbramos a proceder para el anclaje inicial.
En otro trabajo8 los autores investigan el ajuste en serie
como un mecanismo de corrección de los anclajes. En tres experimentos los
participantes juzgaron las actitudes de una persona similar o diferente e
informaron de sus propias actitudes. Cuanta mas distancia existía entre su actitud
y la actitud de la otra persona, mas tiempo de respuesta invertían para
comprenderla, lo que sugiere que los
sujetos usaban un mecanismo cognitivo de ajuste y anclaje.
Finalmente plantean que “Revelar” información sobre uno
mismo es intrínsecamente gratificante: Disclosing
information about the self is intrinsically rewarding9. Cuando hablan los seres humanos dedican
de un 30% a un 40% de su producción a hablar de sus propias experiencias
subjetivas. ¿ Que es lo que impulsa a “Revelar” información privada o íntima?.
Según ellos se debe a que se involucran mecanismos neurales y cognitivos
asociados a la recompensa. Cinco estudios proporcionaron apoyo a esta
hipótesis. La auto-revelación estaba fuertemente asociada con una mayor
activación en regiones del cerebro que forman el sistema mesolímbico de la
dopamina, incluyendo el núcleo accumbens y el área tegmental ventral. Hasta tal
punto los individuos deseaban “Revelar”
información personal que incluso estaban
dispuestos a renunciar a cierta suma de dinero para lograrlo. En conjunto estos
hallazgos sugieren que la tendencia humana a transmitir información sobre la
experiencia personal tiene una base neurológica de recompensa emocional, no en
vano somos una especie gregaria.
Fernando Orozco
Zaragoza
BIBLIOGRAFIA
1.- Mitchell, J. P. (2009). "Social psychology as a
natural kind." Trends Cogn Sci 13(6): 246-251.
2.- Tamir, D. I. and J. P. Mitchell (2010). "Neural
correlates of anchoring-and-adjustment during mentalizing." Proc Natl Acad
Sci U S A 107(24): 10827-10832.
3.-Mitchell, J. P., M. R. Banaji, et al. (2005).
"The link between social cognition and self-referential thought in the
medial prefrontal cortex." J Cogn Neurosci 17(8): 1306-1315.
4Mitchell, J. P., C. N. Macrae, et al. (2006).
"Dissociable medial prefrontal contributions to judgments of similar and
dissimilar others." Neuron 50(4): 655-663.
5Fellows, L. K. and M. J. Farah (2007). "The role
of ventromedial prefrontal cortex in decision making: judgment under
uncertainty or judgment per se?" Cereb Cortex 17(11): 2669-2674.
6.-Epley, N. and T. Gilovich (2001). "Putting
adjustment back in the anchoring and adjustment heuristic: differential
processing of self-generated and experimenter-provided anchors." Psychol
Sci 12(5): 391-396.
7-Epley, N., B. Keysar, et al. (2004). "Perspective
taking as egocentric anchoring and adjustment." J Pers Soc Psychol 87(3):
327-339.
8-Tamir, D. I. and J. P. Mitchell (2012).
"Anchoring and Adjustment During Social Inferences." J Exp Psychol
Gen.
9-Tamir, D. I. and J. P. Mitchell (2012).
"Disclosing information about the self is intrinsically rewarding."
Proc Natl Acad Sci U S A.
El reciente
acuerdo entre la Fundación Iatrós de Teoría de la Medicina y la filial española
de la empresa Common Ground Publishing ha dado lugar a la creación de una
Revista y un Congreso Internacional de Humanidades Médicas, dirigidos a todos
los países de lengua española y portuguesa. Se realizarán en coordinación con
el correspondiente congreso y revista que ya organiza Common Ground Publishing
en lengua inglesa: la International
Conference on Health, Wellness and Society y The International Journal of Health, Wellness and
Society Iinformación detallada en: http://humanidadesmedicas.com/conference-2013/
La Revista Internacional de Humanidades Médicas
seleccionará sus contenidos mediante un estricto proceso de revisión por
expertos independientes (peer-review). Se publicará a la
vez en versión electrónica e impresa en papel. Incluirá, entre otro, el
material que haya sido aceptado para el congreso por el Comité Asesor del
mismo.
El Tercer
Congreso Internacional de Humanidades Médicas (Third International Conference on Health, Wellness and Society) se
celebrará en Sao Paulo el 15 y 16 de marzo de 2013.
Los campos temáticos incluidos en las Humanidades Médicas
para esta iniciativa son:
Antropología y sociología médicas
Arte, literatura y medicina
Bioética
Comunicación médica
Historia de la medicina
Psicología y psicopatología
Teoría de la medicina
José Lázaro, Madrid.
Comentario de
libros.-
Bioética: el
estado de la cuestión. Lydia Feito, Diego Gracia, Miguel Sánchez (editores). Editorial:
Triacastela. Madrid, 2011.
El libro propuesto es un libro coral donde múltiples
voces tratan de explicar, desde diferentes puntos de vista, la situación actual
de la bioética en lengua castellana. A la vez, es un libro homenaje a la figura
de Diego Gracia y a su contribución a la bioética en las últimas décadas.
A pesar de que el libro aborda los diferentes temas que
preocupan a la bioética en este momento (métodos de investigación
cuantitativa y otros paradigmas de
investigación en bioética; situación de los comités de ética asistencial y de
investigación; toma de decisiones compartidas: decisiones silentes y el
privilegio terapéutico; la selección eugenésica; la bioética global; los
problemas demográficos; el lugar de la bioética en el contexto de las
humanidades médicas…) se centra en el
estudio y desarrollo de un método
para la bioética. Este método según Diego Gracia y alguno de los autores que
participan en el libro sería el método deliberativo.
Desde el método narrativo
“se trata de reconocer que el
actor ―principalmente el paciente, aunque también el médico, el enfermero,
etc.―es el autor de su propia vida, y que por ello la historia, el relato que
el construye no puede descansar ―al menos no exclusivamente ―sobre principios o
teorías abstractos, sino sobre un tipo de conceptualización personal del caso”.
También “la ética narrativa intenta recuperar la dimensiones de la moral que
han sido relegadas u olvidadas, como la experiencia vital, el sentido personal
que se otorga a los acontecimientos, o la dimensión de responsabilidad y
compromiso con el otro humano”.
Sin embargo, el método narrativo debe complementarse con
el método hermenéutico. “Para este planteamiento ético no sirve el modelo deductivo
en el que partíamos de unos axiomas o principios que aplicaríamos a los casos
concretos. Tampoco serviría el modelo inductivo, situacionista. Es preciso un
nuevo planteamiento que no sea ni puramente principialista ni puramente
casuista; entre uno y otro, con uno y con otro, se encuentra el modelo
hermenéutico. Este modelo evitaría tanto el deductivismo principialista como el
casuismo”.
Estos modelos narrativo-hermenéuticos pueden confluir en
el método deliberativo propuesto por Diego Gracia y que ampliamente explica a lo largo del presente libro.
Diego Gracia explica su Teoría de la deliberación
partiendo de la obra de Aristóteles y divide su estudio en tres partes: la
deliberación biológica, la lógica de la deliberación y la deliberación moral
propiamente dicha. De la deliberación biológica nos dice que ésta es inherente
a todo proyecto específicamente humano y
que tiene tres momentos: uno relativo a los hechos, otro a los valores
implicados y un tercero asociado a su realización práctica, es decir, a lo
que debe o no debe hacerse. Éste es el
momento propiamente moral, el relativo a los deberes: “el deber moral es solo
uno y siempre el mismo: realizar valores, y realizarlos lo máximo posible. La
ética no trata de lo bueno sino de lo óptimo”. La lógica de la deliberación es
la dialéctica, aquel modo de razonar a partir de premisas que no son
autoevidentes y verdaderas sino plausibles, opinables o probables. Finalmente la deliberación moral, que se
construye sobre tres momentos: primero, el análisis de los hechos, un segundo
momento que es la deliberación sobre los valores y por último la deliberación
moral propiamente dicha, sobre los deberes. “Ésta se monta siempre y
necesariamente sobre los hechos y sobre los valores”.
Diego Gracia expone paso a paso el modelo deliberativo
que nos propone, así como sus dificultades, y
realiza un ensayo práctico de aplicación de su método sobre “una de las
piezas morales de todos los siglos, la Antígona
de Sófocles”.
Juan Carlos Hernández-Clemente.
Madrid.
Lisa Mandel:
Psiquiátrico. 1- El frenopático. Bilbao: Astiberri, 2011. ISBN:
978-84-92769-97-1
Lisa Mandel es una artista y narradora gráfica nacida en
Marsella en 1977, con una dilatada carrera en el mundo del comic. Después de
alcanzar notoriedad y éxito en el campo del humor dirigido a niños pasó después
a temáticas adultas, como la relación de pareja entre dos mujeres que recoge su
historia “Princesa ama a princesa” (Kraken, 2010). Y en la serie “Psiquiátrico”, de la que
Astiberri ha publicado la primera de cuatro entregas, “Frenopático”, Mandel se
basa en los recuerdos de su madre, su padrastro y los amigos de ambos, todos
ellos trabajadores de la enfermería psiquiátrica francesa. El texto pretende
reflejar lo que fue el modelo manicomial clásico en los últimos 60 y a lo largo
de los 70, época en la que la madre de Mandel y sus compañeros se encontraban
en formación o en los primeros años de su vida profesional.
Concebida como un intercambio de historias, anécdotas y
batallitas en torno a una mesa, la historia nos presenta gráficamente el día a
día del manicomio, una institución de la que gráfica y crudamente se nos dice
que tenía como finalidad esencial apartar a los enfermos de la sociedad y que
no se preocupaba en absoluto por la continuidad de cuidados de los pacientes
que lo abandonaban, esencialmente porque no existían recursos comunitarios.
Conocemos, a lomos de los recuerdos de los narradores, los aspectos más oscuros
de la institución, sus desastrosas instalaciones, decrépitas e insalubres, y
una práctica cotidiana con frecuentes abusos y
humillaciones a los pacientes. El uso indiscriminado de los psicofármacos por
la propia enfermería, el empleo del electroshock como método de castigo, la
organización interna de la sala con poderosos enfermos capos en los que se
delega el poder, las chanzas con las que los enfermeros maltratan a los
pacientes, sin ser conscientes de ello, las mafias laborales y sindicales, y el
abuso continuado de los internos, a los que se esquilma y roba con el mayor
desparpajo y sin la menor impresión de que pueda ser algo inapropiado, desfilan
por el álbum de Martel con toda naturalidad. La autora refleja perfectamente la
escasa autocrítica de los narradores, su cómoda adaptación a un modelo
asistencial cuya base rechazan pero en cuyo engranaje se insertaron con
facilidad, reproduciendo sus tics y sus defectos y abusos.
Llama la atención la ausencia de figuras que
en la leyenda manicomial construida retrospectivamente en los últimos años se
asocian al poder o al mantenimiento de costumbres y rutinas. No hay monjas: el
mal hacer de los enfermeros es puramente laico, sostenido por funcionarios
civiles, veteranos de la institución. En cuanto a los médicos, apenas aparecen
en la historia, no son partícipes de los abusos de los enfermeros, y a la luz
de la narración solo cabe reprocharles que hicieran la vista gorda o, peor aún,
que no se enterasen o no quisieran enterarse de los sucesos cotidianos del
manicomio. Únicamente emergen en la racionalización final de uno de los
narradores: “…a la institución se le
había ‘otorgado’ un poder. Los garantes de dicho poder eran, en primer lugar,
los médicos. No seamos cándidos: ¡lo del poder de los enfermeros es una
engañifa! El poder lo tenían los MÉDICOS, pero lo delegaban en los
enfermeros… los enfermeros se pasaban a veces, pero quienes permitían aquello…
en realidad eran los médicos. Si no, no habrían hecho nada de aquello. Los
médicos necesitaban que las cosas fueran así para sentir que estaban asentando
su poder y su permanencia. Pero sobre todo, aquella era una manera de mantener
el equilibrio. En un equipo tenía que haber de todo: A la gente de bien le
hacían falta mamones…y a los mamones los encauzaba a gente de bien. En cierto
sentido, se metían en vereda los unos a los otros. EN cualquier caso, aquello
se daba sin que hubiera una intervención del exterior, con lo cual todo e mundo
estaba contento. Le venía de perlas a la sociedad, que quería deshacerse de los
locos sin pringarse; también era un buen apaño para los médicos, para el
Gobierno… y para los enfermeros. Toda noción de responsabilidad quedaba
englobada en la “falta colectiva”. ¿Ibas un día y metías a un paciente
una somanta palos a volver de la compra?: “falta de servicio” o “falta global”.
¿Qué le partías la crisma a otro enfermero?: al final a ti no te pedían
cuentas… A principios de los setenta, si descubrían a un enfermero birlándoles
dinero a los pacientes, el asunto se tapaba. Cambiaban al tipo de sección o lo
sacaban de la circulación”. Un manifiesto que remite a otras fórmulas de
autoexculpación a través de la incriminación de una institución o un orden
social, olvidando o escotomizando que el individuo no deja de ser una parte de
él.
Juan Medrano.
Bilbao.
Webs de
interés.-
TED TALKS
TED
esuna
organización no lucrativadedicada a difundir ideas y conocimientos valiosos. Su trayectoria
arranca en el año 1984 con la idea de reunir personas de tresmundos: Tecnología, Entretenimiento y
Diseño. Desdeentonces poco a poco se ha
ido ampliando su abanico de intereses. Su directorio incluye científicos y
filósofos de todos los ámbitos, y mantiene diversas conferencias anuales:
la Conferenciade TED enLong Beach yPalm Springscada primavera,y la conferenciaen EdimburgoReino UnidoTEDGlobalcada verano.
Si os conectáis a
TED veréis que en esencia tiene un repositorio de casi 1500 charlas, además de
conversaciones y otras iniciativas. Las charlas
tienen una extensión máxima de 30 minutos, en general entre 15 y 20
minutos, lo que obliga a los ponentes a una síntesis de sus ideas. Existe una
transcripción de ls ponencias que
facilita la comprensión. Pulsando una frase en dicha transcripción el viídeo se
sitúa en aquel punto, lo que también es una excelente oportunidad para
practicar el inglés. Podréis encontrar
conferencias en todos los ámbitos del saber de la voz de sus principales
protagonistas. TED Talks empieza a tener actividades en España.
En esta ocasión ofrecemos a nuestro lectores un artículo
especial para nuestro Boletín de Fred Platt. Fred es un reconocido médico
internista que ha publicado, entre otros, libros de comunicación tan sugerentes
como “Conversation Repair”, “Conversation Failure” o “Field Guide to the
Difficult Patient Interview”, entre otras obras. Fred posee una percepción de la realidad
especial, una percepción detallista y a la vez holística. Podría decirse que es
una de estas raras personas que vive lo cotidiano como excepcional, y gracias a
una educación de su voluntad propia de un pianista, toca la partitura como si
ya conociera la canción. La partitura de la vida, claro está, porque las
partituras musicales las lee con toda facilidad, como veremos en el artículo.
Basta hablar con Fred unos minutos para darse cuenta de que el tiempo adquiere categoría
mítica, cada detalle puede sorprenderle, cada segundo es importante. Tuve la
oportunidad de compartir con él unas Jornadas de Comunicación Asistencial,
celebradas en Barcelona el año 2000, y posteriormente acompañarle en una visita
fugaz a la ciudad condal en el año 2011. El texto que nos cede para su
publicación en este Boletín describe el despertar de un joven a la belleza de
la ciencia, una capacidad para la sorpresa y el goce intelectual que constituye
su característica mas pronunciada.
Francesc Borrell.
Vídeo comentado
Robert Kurzban: porque somos hipócritas.
Robert es psicólogo y profesor de
la Universidad de Pensilvania. Fundador del Penn Laboratory para el estudio de
la psicología evolutiva, es autor de varios libros de éxito, el último de los
cuales, “¿Por qué somos hipócritas?”, ha sido objeto de atención en los medios.
La idea de Robert, dicho pronto y mal, consiste en afirmar que la mente opera
mediante módulos relativamente independientes, módulos que ofrecen al resto de
funciones cerebrales algo así como platos cocinados. Estos módulos no tienen
por qué ser coherentes ni consistentes entre ellos, y de aquí deriva una fuente
permanente de contradicciones. Quisiéramos ser padres modélicos pero nos
divorciamos, profesionales devotos, pero nos vamos de fiesta, políticos
ejemplares pero salimos de safari a cazar especies protegidas… Somos lo que
somos… y los psicólogos evolutivos quieren explicarnos el por qué….
Noticias.- XXIII Congreso Entrevista CLínica.- XVth International Conference on Philosophy and Psychiatry Culture and Mental Health
Manuel Cruz
Comentario de libros.- Moscoso, Javier.- Historia cultural del dolor. Editorial: Taurus, Madrid 2011 383 pag..- Broggi, M.A. Per una mort apropiada. Edicions 62. Barcelona 2011
Webs de interés.- Un recorrido por la violencia de género.
Artículo comentado.- Pose, Carlos.- Humanidades médicas: Marañón, Morente, Gracia. Edición especial para este blog.
Vídeo comentado.- Manuel Cruz, REFLEXIÓN, PENSAMIENTO Y ACTUALIDAD.
XVth International Conference on Philosophy and Psychiatry
Culture and Mental Health
July 5-7, 2012 University of Otago Dunedin, New Zealand
The conference aims to go to the heart of debates about the nature of mental disorder, as it occurs in a multicultural setting. Second Call for Papers by April 2, 2012
Conference Web Site www.otago.ac.nz/ppp
Comentario de libros.-
Moscoso, Javier.- Historia cultural del dolor. Editorial: Taurus, Madrid 2011 383 pag., Indice onomático y láminas de cuadros. 22 euros.
El profesor e investigador del CSIC Javier Moscoso nos propone una historia del dolor que versa (según sus propias palabras) “sobre los métodos retóricos y persuasivos que han sido utilizados y todavía se usan, para generar convicción pública sobre la realidad subjetiva del daño”, y continúa diciendo: “aunque el dolor y el sufrimiento entroncan con las emociones humanas, su historia no se ubica ni en la historia de las pasiones ni en la historia de las ciencias”. La historia del dolor remite, para el autor, “a la historia de la experiencia, es decir, a la historia de lo que es al mismo tiempo propio y ajeno, de uno y de otros, individual y colectivo”. Moscoso trata de desentrañar aquellos elementos que han permitido la articulación social de esta experiencia y de examinar sus formas históricas de modo colectivo.
Con este propósito nos remite a esquemas persuasivos similares a lo que en el sentido aristotélico se denominaban tópicos, es decir, aquellos lugares comunes que son fuentes generales de argumentación. Estos esquemas persuasivos o tópicos son: la representación, la imitación, la simpatía, la adecuación, la confianza, la narratividad, la coherencia y la reiteración. Estos tópicos, en los que se divide la obra por capítulos, permiten un análisis intersubjetivo que otorga un significado al dolor en cuanto sufrimiento colectivo.
Comienza el libro en la época tardomedieval y el nacimiento del Mundo Moderno analizando el dolor tal y como se mostraba en aquel momento y ha llegado hasta nosotros: obras pictóricas, representaciones teatrales, literatura… y observa que el dolor era dado a conocer de forma reiterativa y bajo la modalidad del máximo dolor posible. Esta representación buscaba que la emoción suscitada se transformara en historia, en relato, que además venía definida por los diferentes contextos a los que trataba de representar: el teológico, el bélico, el ámbito punitivo, la representación anatómica y la práctica de la medicina. Pero además el autor nos dice que el dolor no sólo se representa sino que se aprende, se imita y las sensaciones propias de dolor estarán enmarcadas en las representaciones públicas, única vía de que el dolor individual encuentre significación en la colectividad. “El dolor no es transparente”, tal es así que en el drama del dolor, el espectador tiene un papel y no pequeño. Esta importancia del espectador emerge completamente, en lo referido al dolor y al sufrimiento ajeno, en el siglo XVIII. Los filósofos Edmund Burke, David Hume y Adam Smith serán quienes, fundamentalmente, se fijen en los sentimientos y emociones que despiertan el sufrimiento ajeno. La simpatía hacia el sufrimiento ajeno configura nuestra experiencia del dolor. Los sentimientos de compasión, indignación o de impotencia que acompañan al sufrimiento de otros provienen siempre de emociones presentidas. Moscoso analiza cómo a partir de esta época la simpatía mutua sentará las bases de la moderna filantropía y de la beneficencia pero también de la experiencia estética y de la teoría política. Aparecerá una nueva sensibilidad pública diametralmente opuesta a la que se basaba en la representación o imitación del dolor, ahora los signos del dolor se encuentran regulados por una nueva política que evita las manifestaciones externas encaminadas a la exaltación del dolor. La gran aportación de Adam Smith, reseñada en la obra, reside en que la aplicación de la simpatía (y de los sentimientos morales) no limita su ámbito al contacto cara a cara entre individuos sino que la conexión emocional sigue allí donde el observador y la víctima ni se ven ni se conocen.
T.Rowaldson. Amputation.
El siglo XIX será crucial en la historia del dolor, 1846 será un año de especial relevancia en lo que se refiere al dolor en la práctica médica. La anestesia había aparecido y se había puesto en práctica. La anestesia superaba al mesmerismo y a la hipnosis, pero no obstante, no faltaron los debates entre los que estaban a favor y quienes se posicionaban en contra, tanto por un problema técnico como por un problema ideológico e incluso ético. De hecho la confianza pasa a ser la palabra clave en la relación entre los profesionales y los pacientes. “A la primera mujer que dio a luz bajo los efectos del cloroformo hubo que convencerla de que el niño que tenía delante era realmente el suyo”. Refiere el autor que “la vida entera incluyendo la integridad física y la probidad moral, quedaban a merced del cirujano, que podía traicionar la confianza del paciente ya fuera por error o por incontinencia”.
Javier Moscoso
En lo referente a la ciencia, este siglo también se caracterizará por la búsqueda de la objetividad del dolor, tratará de buscar escalas que puedan medir el dolor. ¿Qué correlación hay entre la experiencia y la lesión que la provoca? Se busca el hecho objetivo, en palabras del propio autor: “antes de convertirse en un hecho el dolor debió convertirse en un signo, en una señal natural que ligada a otros elementos visuales permitiera la eliminación de los elementos subjetivos de la práctica médica. Ya no se trata de representar, imitar, simpatizar con el dolor ajeno, ni tan siquiera de buscar una proporción o adecuación sino de cuantificar en forma numérica el dolor”. El final de XIX y el inicio del XX se verá muy influido por las nuevas corrientes psicológicas y muy concretamente por la obra de Sigmund Freud. Se asociará dolor con placer pero no sólo como una característica propia de la libido sino como “un deseo oscuro e incontrolado de sufrir, el cual constituía una característica social de tipo universal y no sólo un fenómeno ligado a la libido”. El dolor y el castigo físico también estaban presentes en el ámbito de la educación, pero tal y como hemos visto el dolor se podía asociar al placer hasta tal punto que es muy interesante el texto que el autor nos aporta de Krafft-Ebing desaconsejando el castigo físico: “que la primera excitación del instinto sexual ocurre como resultado de una azotaina. De modo que, ante los peligros que esta fórmula de castigo conlleva, sería preferible si los padres, los profesores y las enfermeras la evitaran por entero”.
Será ya en el siglo XX cuando se comprenda que no sólo el dolor es difícil de medir (objetivo positivista del XIX) sino que dicho dolor tiene una historia y que el estudio del dolor se basa en el análisis de la historia que lo sustenta. Los hechos no pueden prescindir de la narración de los mismos y será está narración la que de un modo más certero de la explicación del dolor. Esta narratividad tendrá aún más vigencia cuando, a la vez que crecía el conocimiento médico-experimental, eran muchas (y las siguen siendo) las situaciones en que los síntomas no se corresponden con lesión alguna, incluso aparecen los denominados dolores “psicógenos”. La narración del dolor adquiere credibilidad por la coherencia del relato que nos ofrece quien lo sufre. La narratividad y su coherencia interna adquieren valor diagnóstico en sí mismas. Según el autor “la subjetividad de quien siente, juzga y padece se convierte en el hecho objetivo del conocimiento” y aunque la clínica cuando tiene discordancia entre lo que cuenta el enfermo y los signos que muestra su cuerpo toma partido por lo segundo, empieza a dejar sitio para la coherencia de la narratividad, coherencia funcional, según el autor. Lo cual a su vez nos retrotrae a lo dicho sobre la confianza necesaria en la relación médico-paciente.
Para el autor, la aparición del dolor como un objeto de la práctica médica, de la industria farmacéutica y del mercado cultural es un fenómeno propio del siglo XX. Aporta los siguientes datos: “en 1967 se fundó la Sociedad del Dolor Intratable. La revista Pain, dependiente de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor comenzó a publicarse en 1974. En 1986 la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor propició la primera gran clasificación de los llamados síndromes de dolor crónico”. Dice Moscoso: “La aparición de la medicina del dolor invertía el proceso histórico que se había desentendido del testimonio del paciente, que no había mostrado interés en los dolores crónicos internos y que, más importante, también había ignorado el dolor severo e incurable de grupos enteros de la población. La materialización institucional del dolor crónico, su comprensión al mismo tiempo médica, clínica y cultural, dependió de la inversión del proceso de ocultamiento que limitaba el testimonio del paciente, que no atendía al dolor terminal y que mostraba aún menos interés por resolver o paliar el sufrimiento de los grupos marginales y clases desfavorecidas, incluida en esta categoría la clase no menor del enfermo desahuciado”.
El dolor, como otros síntomas, es presentado por el paciente en un contexto clínico y en un marco cultural y serán éstos y no el propio dolor quienes otorguen significación al síntoma. La narratividad junto con su coherencia interna se convertirán en creíbles a fuerza de reiteración de los síntomas y más allá del marco teórico (siempre insuficiente) y de la adecuación al mismo, será la narratividad la que como experiencia intersubjetiva encuentre la correspondencia necesaria para que la veracidad subjetiva pueda elevarse a la categoría de verdad objetiva.
Un excelente libro, de los que gusta recomendar.
Juan Carlos Hernández-Clemente.
Madrid
Broggi, M.A. Per una mort apropiada. Edicions 62. Barcelona 2011
Marc Antoni Broggi
Marc Antoni Broggi ha escrito un libro útil, Por una muerte apropiada lo es sin duda ninguna. En breve se publicará la versión castellana. No es frecuente que se escriban libros que sean de utilidad. Si en una librería examinamos las estanterías dedicados a losde reflexión y ensayo no es raro observar que muchos son bastante inútiles, se trata de libros que apenas aportan nada sustancial. Entiendo que la utilidad de un libro puede medirse por su calidad literaria o por la información y reflexión contenidas en él. En ambos casos tales obras nos hacen o contribuyen a hacer una vida mejor.
El libro de Broggi es muy útil para nuestra época. En la actualidad el ejercicio de la mejor medicina suele conseguir beneficios para los enfermos, con frecuencia manifiestos, y de la lectura del de Marc Antoni, el médico y también el equipo de enfermería, son amablemente instruidos para que la atención debida a los pacientes sea de una gran calidad y humanidad.
A mi juicio, la utilidad de Por una muerte apropiada se basa en que Broggi fundamenta su argumentación en dos pilares muy poderosos que hoy en día, afortunadamente para los pacientes, casi todo el mundo considera cardinales: uno, el respeto sagrado a la autonomía del enfermo y, dos, una categórica posición frente y contra el dolor.
Se trata de un libro escrito por un médico culto y sensible. Nos regala muchas citas de literatos y filósofos que nos hacen más agradable la lectura, agradable y precisa al apoyarse en la experiencia y lucidez de aquellos que han acertado en el conocimiento de la vida de los humanos. Decía también que nos encontramos ante el libro de un médico sensible y compasivo ante el dolor de sus semejantes, que nos incita continuamente a respetar a los demás y a condolerse con sus padecimientos. Todas sus páginas exhalan humanismo y humanitarismo.
Aunque el trabajo que comentamos se centra especialmente en el ejercicio de la medicina en los momentos finales de la vida no es extraño que sus reflexiones puedan extenderse y aplicarse también a cualquier situación médica.
Por una muerte apropiada, podríamos decir que se abre con dos opiniones muy claras: «morir es inevitable, pero morir mal no lo es» [p.14] y «Con frecuencia se hace demasiado para posponer la muerte y demasiado poco, y demasiado tarde, para aliviar el sufrimiento» [p.17].
Como era de esperar Broggi trata de la dificultad que casi todo el mundo tiene para morir bien, con conformación y tranquilidad, pero no es pesimista sobre este particular. En unas pocas páginas da algunas claves que pueden permitir prepararse para morir bien. La sensibilidad del médico, la del equipo de enfermería y también la de la familia pueden ser de gran importancia para ayudar al paciente a morir: la compañía, la hospitalidad, la compasión, el coraje, la lealtad, el saber estar, la gestión de la esperanza, el saber escuchar son cualidades que nos son enunciadas y explicadas con sencillez y profundidad.
El respeto a la autonomía de los pacientes es una de las divisas de Por una muerte apropiada. Para Broggi el antiguo paternalismo médico debe desecharse completamente y debemos andar vigilantes para evitar que renazca. «Los ciudadanos ya no son considerados menores de edad por el sólo hecho de estar enfermos [...]. Se podría decir con ello que los principios de la Ilustración han llegado finalmente al mundo de la sanidad» [p.137]. Las ideas, creencias o doctrinas del otroaunque sean del todo respetables, aunque sean absolutamente mayoritarias nunca más podrán imponerse a nadie en nombre del bien. Los humanos hemos dejado de ser menores, somos adultos, las doctrinas o las ideologías no pueden sojuzgarnos, el mando de lo que se nos puede hacer lo tenemos nosotros, el médico ya no nos puede obligar sólo nos puede informar.
El capítulo 8 entiendo que es fundamental. Se titula Dos actuaciones básicas: evitar el dolor y las medidas inútiles. En este capítulo se expresan opiniones que a mi juicio ponen de manifiesto lo que sería el ejercicio de la mejor medicina en la cercanía de la muerte. Marc Antoni Broggi propone con suma claridad que el dolor es el peor de los males. Sigue al poeta John Milton cuando escribió que el «dolor es el infortunio absoluto, el peor de los males, y, cuando es excesivo, anula toda paciencia» [p.224]. En la página siguiente propone: «Creo que hay unanimidad en la hora de afirmar que no tiene ningún sentido haber de soportar el dolor». En la página 226 nos encontramos con la siguiente opinión, clara y valiente: «Afortunadamente, esta ideología que presentaba el dolor como rentable y salvífico tiene menos fuerza en nuestro entorno y ha quedado, excepto para una minoría exigua, como una impostura o, en el mejor de los casos, como un anacronismo».
Estoy convencido que encontrarnos con médicos para los que el dolor «es el enemigo principal» [p.227] que «esclaviza» [p.228] es lo mejor que nos puede ocurrir si enfermamos o vamos a morir.
Sobre la llamada limitación del esfuerzo terapéutico (LET) la opinión de Broggi es nítida, compartida por muchos, pero que no siempre se la atiende como se merece para el bien del enfermo: «No habría de ser normal que la gente muera con catéteres, sueros, y sondas, o bien siguiendo hasta el último día un tratamiento quimioterápico, antibiótico o de diálisis; es absurdo. Seguramente eran medidas correctas el día que se instauraron, pero algunas han dejado de serlo. Hemos de aprender a pararlas, sencillamente, cuando el enfermo lo necesite» [p.249]. Lo relevante de lo dicho por el Dr. Broggi es que hemos de aprender, reitero, debemos aprender a parar y a retirar medidas instauradas cuando la situación del paciente no tiene remedio. ¿Qué sentido tiene proseguir? ¿No puede llegar a ser una crueldad insistir con tratamientos o medidas que según la opinión de todos ya no son efectivas para salvar la vida del enfermo? El médico y el familiar deben saber parar, deben saber retirar o consentir en la retirada de aquello que ha dejado de tener sentido.
En el libro de Broggi el lector encontrará además reflexiones largo tiempo meditadas por el autor sobre los derechos del paciente, sobre la información apropiada, sobre el documento de voluntades anticipadas (DVA), sobre la sedación en la agonía y la eutanasia. Acerca de este último particular se insiste con argumentos muy potentes que la sedación en la agonía nada tiene que ver con la eutanasia.
Cabe decir por último que bastantes de las reflexiones y propuestas contenidas en este libro se apoyan en documentos elaborados por el Comitè de Bioètica de Catalunya durante sus veinte años de existencia y del que en estos momentos Marc Antoni Broggi es el presidente.
Los estudiantes de medicina, los médicos residentes e, incluso, los médicos experimentados si leen con atención este libro no podrán evitar ser mejores médicos. Y los familiares pueden encontrar en él la comprensión necesaria para ayudar a tomar decisiones prudentes al enfermo en su provecho, y a veces, cuando es necesario, en su lugar.
Rogeli Armengol
Barcelona.
Webs de interés.-
VIOLENCIA DE GENERO
Ofrecemos a nuestros lectores una selección internacional de portales dedicados a la violencia de género. En todos ellos se ofrece ayuda directa a las mujeres afectadas, así como recursos comunitarios. Resulta interesante constatar como los problemas que se relatan tienen una notable coincidencia independientemente del país que estemos considerando.
LaFundación Ana Bellasomos una organización sin ánimo de lucroformada por mujeres que hemos superado la violencia de género en positivoy nos dedicamos aVISIBILIZAR y prestar apoyo integral de forma eficaza mujeres en riesgo de exclusión: víctimas de violencia de género, inmigrantes y madres en situación de pobreza.
La misión de la Fundación Ana Bella es construir una sociedad en igualdad libre de violencia hacia las mujeres.
Con nuestrosTestimonios Positivosestamos creamos redes naturales de mujeres que ayudamos a otras mujeres provocando un efecto multiplicador.
The first Women's Aid federation was set up in 1974, providing practical and emotional support as part of a range of services to women and children experiencing violence. 1978:New research in Scotland revealed that I in 4 reported violent crimes was ‘wife assault’. We carry out a groundbreaking studyof 1000 women living in refuges – Leaving Violent Men. 1977: The Housing Act 1977 (Homeless Persons)- through our concerted lobbying, women and children at risk of violence are acknowledged as homeless and gain the right to state help with temporary accommodation. 1976:We help introduce the firstDomestic Violence Bill(The Domestic Violence and Matrimonial Proceedings Act), which gives new rights through civil protection orders (injunctions) for those at risk of violence.
Statistics Canada's 1998 reportFamily Violence in Canada: A Statistical Profile, which analysed data provided by 154 reporting police agencies, shows that:
women continue to outnumber men nine to one as victims of assault by a spouse or partner;
in 1996 half of all family homicides involved spouses;
between 1977 and 1996, three times as many women were killed by their spouses as were men killed by their spouses;
girls are at greatest risk of sexual assault by a family member while between 12 and 15 years of age;
in 1996 nine of ten crimes committed against older adults by family members were physical assaults.
Se trata de un completo estudio sobre adolescentes en los que se detecta una dominancia del sexismo benévolo frente al hostil, aunque este último también está presente entre los chicos.
La Redacción.-
Artículo comentado.-
Pose, Carlos.- Humanidades médicas: Marañón, Morente, Gracia. (Publicado en: Benjamín Herreros, Pedro Gargantilla y Fernando Bandrés (Coords), Gregorio Marañón: cumbre y síntesis para el siglo XXI, Colección docencia universitaria, Madrid 2008, pp. 121-142). Edición especial para este blog por deferencia del autor.
Carlos Pose
Pose, Carlos (nac. 1971), filósofo y bioeticista, es profesor de Ética en la Universidad Pontificia de Salamanca. Es autor de dos libros, Lo bueno y lo mejor. Introducción a la bioética médica (2008), y Bioética de la Responsabilidad. De D. Gracia a X. Zubiri (2011), y de numerosos artículos sobre temas de filosofía y bioética. El profesor Pose ofrece en exclusiva para los lectores de nuestro Circulo de lectura una profunda reflexión sobre qué puede ser el término “Humanidades Médicas”. Para ello traza una evolución del término desde Marañón a Diego Gracia, pasando por Morente.
La línea argumental bàsica es la siguiente: para Marañón “el cultivo de las humanidades y de las artes ha de tener [para el médico] el sentido de una diversión o pasatiempo, útil para quienes ejercen una profesión tan exigente y dura como la medicina”. El enfoque de Morente es mas filosófico: hay unas acciones “técnicas” y otras acciones “que no se definen por su utilidad y su finalidad, acciones que no son medios para un fin, sino que constituyen un fin en sí mismas; acciones que el hombre realiza no porque conduzcan a un término apetecido, sino que son ellas el término apetecido; acciones que no llevan hacia una meta, sino que ellas son la meta misma. Diría entonces que hay acciones que son preferidas como medios y otras que son preferidas como fin absoluto. A ese conjunto de acciones lo llamo ‘ética’” Pose aprecia en esta visión de las Humanidades una superación de la dicotomía entre “hechos y valores”, una dicotomía que viene del Trivium y Quatrivium y desemboca en el “bachillerato de ciencias y de letras”, si se me permite la licencia. “Por el contrario, (nos dice Pose), Morente quiere salvar las humanidades trazando una distinción radical entre técnica y ética.”
Una parte muy sustantiva del trabajo de Pose se centra en el pensamiento de D. Gracia, para quien las Humanidades deben cumplir un papel fundamental en la enseñanza de los futuros médicos: enseñarles a razonar. Y no solo razonar, también reflexionar sobre el ser humano y sobre la estética. La tarea para las Humanidades Médicas aparece entonces en su auténtica dimensión. Reducir las Humanidades Médicas a la Bioética sería un craso error, como ya lo fue reducirla a la “Historia de la Medicina”. Citando a Diego Gracia, Carlos Pose defiende que: “El cultivo de las Humanidades médicas es difícil, más difícil que el de cualquier otra rama de la medicina […] porque exige, cuando menos, dos formaciones, la de Medicina y otra más o menos colindante con la Filosofía (Estética, Arte, Ética, etc.). Las Humanidades médicas son típicos saberes interdisciplinares. Y de todos es conocida la dificultad de éstos. Ser un buen profesional de las Humanidades médicas exige no sólo la doble formación citada, sino además la excelencia en ambos dominios. Mi experiencia es que cualquier cosa menor que ésa está por principio condenada al fracaso”.
Accede al artículo en la columna de la derecha del blog o clicando aqui.
F. Borrell
Barcelona.
Vídeo comentado.-
Manuel Cruz. Reflexión, pensamiento y actualidad
Video de Manuel Cruz, (23 minutos de duración), catedrático de filosofia, Barcelona. En esta entrevista profundiza sobre la misión del filósofo, “fijarse en aquellas cosas que pasan por delante del resto de los mortales y les parece normal. Ortega distinguía entre ideas y creencias, (en las que “estamos”). Para Cruz hay que llevar las creencias al plano de las ideas para discutirlas. El filósofo es profesional de la sospecha. En ocasiones “nos reconocemos incapaces de discutir mas allá de esto”. El filósofo acepta el reto de discutir en este más allá, ampliar el ámbito de las cosas sobre las que somos capaces de pensar y hablar. Pone como ejemplos la idea de Dios o del Hombre. En relación al futuro de las Humanidades cita un empresario que prefiere un licenciado en Humanidades que en Económicas, debido a su mayor creatividad, pero ¿es eso lo que deseamos para las Humanidades? Debería servir para entender mejor el mundo, incluso para impugnar el orden de este mundo, mas en un momento de “barbarización” de las élites del poder. La entrevista discurre en la segunda parte en relación a la concepción del mundo, la incapacidad de repensarlo, la contradicción de que “todo cambia” pero no somos capaces de imaginar otro orden social. El dolor y la injusticia es tan desmesurada que no sabemos hacer con ella. Los medios generan una mala conciencia pero los poderes políticos tampoco dan una salida a esta conciencia global que existe. Nuevamente el filósofo como disconforme, como profesional de la sospecha, debe cuestionar el orden actual.
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Jose Lazaro, director Fundacion Iatros.
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