BLOG LÍDER EN HUMANIDADES MEDICAS Y FILOSOFIA DE LA MEDICINA.- FUNDACION LETAMENDI- FORNS Comité Editorial: Francesc Borrell. Juan Carlos Hernández Clemente. Director del blog: F. Borrell Carrió; Secretario de Redacción: Juan Medrano Albeniz.

BOLETÍN IATROS ISSN 2014-1556

Este Boletín tiene por objetivo difundir y compartir comentarios de libros y artículos en Humanidades Médicas y Filosofía de la Medicina y difundir las actividades de la Fundación Letamendi Forns y Fundación Iatrós.

BOLETIN IATROS DICIEMBRE 2012


CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.-  Ian McWiney, in memoriam. International Network Narrative Medicine,
Comentario de libros.-  Pharmageddon de David Healy.
Webs de interés.-  Ray Moyniha, contra la medicalización de la vida cotidiana.
Video/audio- I Blasco: telómeros y envejecimiento.
Artículo comentado.-  A. Tomassello. Why be nice? Better not think about it.   

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Noticias.- 
Ian McWinney
*In Memoriam Ian McWinney: ha traspasado el que fuera pionero de la llamada “medicina centrada en el paciente”. Desde estas páginas le rendimos un sentido homenaje, y no hay mejor manera de hacerlo que evocando uno de sus artículos mas inspirados:


*International Network for Narrative Medicine.- Co-Sponsored by the Centre for the Humanities and Health at King¹s College London and The Program in Narrative Medicine, Columbia University, New York
June 19-21, 2013 At King¹s Guy¹s Hospital Campus, London
Conference Objectives:1. To convene broad international interest in the place of narrative knowledge and practices in health care 2. To expand our appreciation of the role of creativity in the care of the sick 3. To focus on global narrative health care futures 4. To sharpen and critique narrative concepts in relation to clinical practices and training methods 5. To examine current goals in teaching, research, and clinical care  6. To articulate the risks of narrative practices in health care  7. To strategize means of influencing mainstream clinical  institutions  8. To raise the visibility of narrative concepts and methods in health care policy discourse  9. To interrogate how Illness Narrative should be theorized  10. To situate Narrative Medicine in the context of other clinical and scientific developments such as ŒPersonalised  Medicine.
Call for papers Submission of abstracts  Abstracts should be no more than 400 words and sent to  julia.howse@kcl.ac.uk by 5th January 2013.


Comentario de libros.-

Pharmageddon, ¿libertad para prescribir?
Juan Medrano, Psiquiatra. Bilbao.

David Healy: Pharmageddon. Berkeley: University of California Press, 2012
ISBN: 9780520270985

Pocos autores más adecuados que David Healy (Dublin, 1957) con una mayor base para sostener la crítica del enfoque psicofarmacológico y de las empresas del sector. En particular, nuestro autor, que ejerce desde hace años en Gales y ha desempeñado diversos cargos en entidades y asociaciones relacionadas con la Psicofarmacología, es un erudito de la historia de esta disciplina, después de haber entrevistado a los más destacados de sus iniciales profesionales en un triple volumen –“The Psychopharmacologists”- que junto con la investigación y recopilación que ha realizado a lo largo de los años en diversas fuentes daría pie después a dos textos imprescindibles para comprender la preponderancia del abordaje farmacológico de los trastornos mentales: “The antidepressant era” y “The creation of Psychopharmacology”. No solo eso: Healy ha sido también un documentado perito contra los laboratorios fabricantes de ISRS en demandas por asesinatos o suicidios cometidos por pacientes tratados con este grupo de antidepresivos. Se da la circunstancia de que a finales de 2000, después de exponer sus planteamientos críticos contra estos medicamentos en una conferencia, vio cómo se le retiraba una oferta firme para ser profesor en un departamento de la Universidad de Toronto que contaba con una generosa subvención para investigación por parte de al menos un fabricante de ISRS. Las tribulaciones y dificultades por las que atravesó Healy en esa ocasión y su razonado alegato contra los ISRS pueden leerse en otro libro: “Let Them Eat Prozac”. También Healy se ha destacado por alegar que el espectacular auge del diagnóstico de trastorno bipolar tiene mucho que ver con la promoción de medicamentos licenciados para tratarlo, como se plasma en “Mania: A Short History of Bipolar Disorder”. Por último, Healy alerta en toda su obra crítica contra los engaños de la industria de los ensayos clínicos, a partir de la reforma de 1962 de la FDA que constituía a estos procedimientos como herramienta de valoración y validación de los nuevos fármacos, y ha sido un pionero en la denuncia de la ignominiosa práctica del ghostwriting, en virtud del cual señeras figuras de la Medicina académica firman, a cambio de sustanciosos honorarios, artículos acerca de medicamentos y de sus virtudes sin fin que en realidad han sido redactados por escritores especializados en tan específica actividad.  

Pharmageddon es esencialmente un compendio y una actualización de la denuncia de Healy contra las farmacéuticas, crítica centrada en especial sobre ensayos clínicos y necesariamente polarizada en los psicofármacos, por la profesión del autor. La tesis de Healy es que las farmacéuticas han hackeado lo que pretendía ser el sistema de seguridad ideado en 1962 por el senador demócrata Kefauver y lo han pervertido. Primero, han conseguido mantener las patentes (objetivo inicial, precisamente de Kefauver, que quería acabar con ellas; ver a este respecto un reciente artículo de Greene y Podolsky en el New England Journal of Medicine) y después han hecho suyos los ensayos clínicos aleatorizados, con lo que en la práctica durante años han sido los fabricantes de la llamada Medicina Basada en la Evidencia. Entre las afirmaciones, documentadas, de Healy, hay algunas que son tan inquietantes como vergonzantes para quienes practicamos la Medicina.

Por ejemplo, nadie tiene acceso a los datos "crudos" de los ensayos promovidos por la industria. Los laboratorios los guardan y no dejan que nadie los vea, aunque recientemente GSK, uno de los gigantes del sector ha anunciado que a partir de enero permitirá el acceso a sus datos de profesionales debidamente acreditados y que obtengan un permiso especial de un panel de expertos. Esta política coincidiría con el giro que una de las grandes revistas médicas, el British Medical Journal, quiere dar a la publicación de ensayos, al anunciar que solo aceptará los originales cuyos autores se comprometan a facilitar datos anonimizados de los pacientes cuando se formule una solicitud razonable al respecto, y gozaría además del apoyo de los investigadores que realizan ensayos, a juzgar por una reciente encuesta publicada por la misma revista. Hasta que esto se generalice, los datos de los ensayos son reservados, propiedad del promotor, e incluso quien participa como investigador en un ensayo solo puede ver los datos derivados de su actuación, pero no los generales, lo que como señala Healy no es precisamente una práctica muy respetable. También nos cuenta que la industria maquilla esos datos y convierte intentos de suicidios en abandonos del ensayo, por ejemplo. Asimismo, sesgan la selección de pacientes, variables, etc., y dan muestras de un dominio de las artes estadísticas. Healy explica hechos sorprendentes, como que con las técnicas de Fisher, el hecho de que se registren 6 suicidios con el fármaco a estudio frente a ninguno con placebo no representa un hallazgo estadísticamente significativo. En general, asegura, los secundarismos pesan mucho menos que los (supuestos) efectos terapéuticos en la valoración estadística, gracias a que los enormes N de participantes que manejan estos ensayos y que supuestamente aumentan la potencia del estudio sirven en realidad para sobredimensionar la efectividad y diluir la toxicidad.

Llegado el caso, los fabricantes no dudan en maquillar los resultados de los ensayos, nos cuenta Healy, que aporta datos apabullantes sobre el llamado "estudio 329", en el que se valoraba la paroxetina en niños. Los resultados, muy desfavorables para el fármaco, fueron hábilmente maquillados por una ghostwriter y plasmados en artículos firmados por académicos de relumbrón. A partir de ahí, el laboratorio promocionó fuera de indicación el producto, una actuación por la que recientemente se le ha impuesto en EEUU una multa por una cantidad mareante.

Healy D.
Asegura Healy que los laboratorios configuran un auténtico poder; controlan toda la investigación por su potestad de conservar los datos y por la torpeza y falta de cintura de las agencias nacionales sobre fármacos. Y su actitud, llegado el caso, es de presión y amenaza. Healy cuenta su propia experiencia personal con artículos rechazados por los servicios jurídicos de revistas (incluido nada menos que el British Medical Journal) por miedo a demandas de los fabricantes. Más tarde, nos informa, ha conseguido publicarlos en otros medios de menor “impacto” sin ningún problema. Pero parece que las grandes revistas hacen bien en ser cautas y evitar publicar trabajos que incomoden a los laboratorios, a juzgar por el caso, de este mismo año, del danés A. Perner, que ha sido amenazado con acciones legales y una demanda millonaria por el fabricante de hidroexietil almidón (HES), un producto utilizado para la reposición de volumen sanguíneo sobre el que Perner publicó en el New England Journal of Medicine un estudio en el que encontraba una asociación con fracaso renal y hemorragias potencialmente letales cuando se emplea en pacientes con sepsis grave. Este comportamiento del fabricante, tildado abiertamente de “bullying en algunos medios, puede contribuir a que el HES cobre fama entre la población general como algo más que un producto cuya aparición en la orina de deportistas sugiere que ha sido utilizado para camuflar la toma de EPO.

A un nivel más directo, Healy describe como ejemplo de actitud chulesca una reunión en el Royal College of Psychiatrists, destinada a fijar actuaciones para intentar despegarse de la industria, a la que entre otros acudió el autor. Estuvieron presentes también representantes de laboratorios. Uno de ellos advirtió a los distinguidos psiquiatras asistentes de la necesidad de realistas y de no olvidar que a buen seguro sus planes de pensiones estarían invertidos en acciones de farmacéuticas (no perdamos de vista que durante años han sido un valor seguro). Bien pensado, este es un argumento muy interesante, y que remarca la complicidad de los médicos en esta cuestión. La industria farmacéutica es el malo necesario de toda esta historia, el personaje cuya perversidad permite ocultar los rasgos menos favorables de los otros dramatis personae –los prescriptores- que olvidando sus complicidades viven cómodos en una supuesta virtud. Y no solo se trata de que quienes extendemos recetas seamos más o menos perpetradores de injusticias financieras por los contenidos de nuestras peculiares y particulares inversiones para el día de mañana. Pocos están realmente limpios de culpa, después de años de recepción de pichigüilis, asistencia a congresos, cursos, jornadas y saraos diversos (con la administración sanitaria haciendo la vista gorda, en el mejor de los casos) o de retribuida participación en ensayos observacionales.

El éxito de la promoción de los fármacos y de la idea de que la actitud terapéutica ante cualquier enfermedad o factor de riesgo es necesariamente farmacológica ha conducido a un gasto en la partida medicamentosa escandaloso no solo por su cuantía, sino por la falta de rigor en cuanto al uso de los fármacos. El reciente éxito editorial en Francia de Debré y Even con su “Guide des 4000 médicaments utiles, inútiles ou dangereux”, sobre el que se ha hecho eco la prensa española, como por ejemplo, El Mundo, ha servido para revelar la influencia de la industria farmacéutica y lo desordenado de la prescripción su país, donde se consumen más antibióticos que en cualquier otro de la UE, salvo Grecia, y cuyo gasto porcentual en fármacos supera al de Alemania o el Reino Unido (aunque queda por debajo del de Irlanda o Hungría; puesto que la reseña del British Medical Journal de donde se extraen estos datos, no menciona a España, habrá que deducir que nuestro gasto es menor que el de estas naciones y podremos por ello consolarnos con el mal de muchos).

Conocemos también de la mano de Healy algunas cuestiones curiosas, como que una de las ventajas que supuestamente aportaba la olanzapina cuando fue presentada ante la FDA es que provocaba una menor dislipemia que otros antipsicóticos, algo que es más que dudoso y que Healy considera una manipulación de los datos. Otra anécdota es que la duloxetina fue concebida y comercializada inicialmente para la incontinencia urinaria y solo después de comprobado el riesgo arritmogénico de d-fluoxetina (que era la verdadera apuesta de futuro del fabricante en el mercado de la farmacoterapia para la depresión) se optó por “rescatar” a la duloxetina para que llegara a ser el antidepresivo comercialmente exitoso que es en la actualidad.

Pero además de criticar las andanzas y artes de las farmacéuticas, las ventajaas que les depara el sistema de patentes y la complicidad gustosa de los prescriptores, que mantienen el privilegio de ser los intermediarios necesarios en el mercado de los fármacos, Healy se centra en el modelo actual de la Medicina Occidental, que parece aspirar a tratar factores de riesgo más que no enfermedades. Una Medicina normativa que entiende de números (resultados de análisis, por ejemplo) más que de los problemas de las personas. Evoca así las reflexiones de Petr Skrabanek, otro irlandés (de adopción en este caso) que denunció hace unos 15 años “La muerte de la Medicina con rostro humano”. La Medicina que entiende de concentraciones séricas, de valores normales, de factores de riesgo, deja al sufrimiento humano en un segundo plano y el médico, en una práctica sustentada por esa filosofía, puede ser perfectamente reemplazable por un ordenador. La quintaesencia son, precisamente, los ensayos clínicos, en los que el investigador vive una relación clínica con el paciente presidida por los cuestionarios, las escalas, lo normativizado, y deja de lado por completo a la persona de su paciente. A este respecto cuenta Healy la anécdota de un médico que seguía en un ensayo clínico a un paciente al que entre dos visitas se le amputaron ambas piernas, sin que el médico, más atento a formularios y pantallas, se diera cuenta de ello hasta que el paciente se lo hizo notar.

Cualquier reflexión crítica sobre la práctica sanitaria acostumbrada debe ser bienvenida, y Healy es asiduo a la hora de sacudir la conciencia profesional de los psiquiatras. Uno siente por ello una especial simpatía por el autor irlandés. Sin embargo, algunos contenidos de Pharmaggedon incomodan. Hay algún gazapo aislado que defrauda al lector por cuanto resta peso y trascendencia a las afirmaciones del autor. La crítica del generoso uso de las estatinas no aporta, ni de lejos, datos tan suculentos, ni de lejos, como se ofrecen acerca de antidepresivos o antipsicóticos. Tal vez ello se deba a que las estatinas no forman parte –hoy por hoy- del arsenal terapéutico de la Psiquiatría, aunque hay que decir que se ha sugerido que las estatinas, que como fármacos panacea tendrán pocos rivales, podrían tener una acción antidepresiva. Pero el uso extremo de las estatinas, apoyado en los hallazgos numéricos de los estudios epidemiológicos, es más que discutible. Este mismo año, JAMA recogía una editorial de Redberg and Katz que concluía que no existe una base científica para el uso de estos medicamentos en varones de 55 años con hipercolesterolemia que no tengan otros factores de riesgo como hipertensión o antecedentes familiares, en especial teniendo en cuenta que estos productos, como cualquier otro fármaco, tienen efectos secundarios, entre los que mencionan los cognitivos y la diabetes (citan también de pasada los musculares, a veces erróneamente identificados como anergia depresiva). Para estos autores, “por cada 100 pacientes con hipercolesterolemia que tomen estatinas durante cinco años, se prevendrá un infarto de miocardio en uno o dos pacientes”, lo que a pesar de ser “un resultado significativo” supone también que “un paciente desarrollará diabetes y que al menos un 20% experimentarán síntomas discapacitantes como debilidad muscular, fatiga o pérdida de memoria”.

Las lagunas que citamos y el tono partisano desvirtúan un tanto el valor de Pharmaggedon. En particular resulta chocante que Healy asegure que los fármacos nuevos son más tóxicos que los antiguos, sin aportar datos concluyentes (o al menos los que facilita no se lo parecen a quien suscribe). En el grupo de los antidepresivos los ISRS son menos eficaces que los tricíclicos, y los antipsicóticos "atípicos" no han mejorado sustancialmente los resultados de los "típicos", como revelan estudios ya clásicos como el CATIE o el CuTLASS, pero de ahí a decir que además de relativamente decepcionantes son más tóxicos o peligrosos hay un largo trecho. A este respecto, por cierto, un reciente preprint compara antipsicóticos típicos y atípicos para terminar concluyendo que no se pueden alcanzar conclusiones válidas por cuestiones estadísticas, metodológicas e incluso relacionadas con las escalas utilizadas en los estudios. Parece que el haloperidol es, efectivamente, más incisivo y que la olanzapina produce más síndrome metabólico y es más activa (o menos perjudicial) sobre los síntomas negativos, pero los autores no pueden afirmar mucho más. Otro ejemplo de que o bien falla la metodología de investigación o bien falla síntesis ulterior de los resultados.

A pesar de sus fallos, Pharmaggedon, como toda la obra crítica de Healy, es un aldabonazo para que las conciencias de los psiquiatras (y en esta ocasión, de todos los médicos) revisen sus prácticas, sus complicidades explícitas o implícitas e incluso la filosofía asistencial que subyace a su actividad cotidiana. Aunque solo sea por eso merece nuestro aplauso.

Referencias.-
Arie S. Ending the French love affair with drugs.  BMJ 2012; 345: e6996
Bellver JM, López A. Un nuevo enemigo para la industria farmacéutica. El Mundo, 14/09/2012 [Texto completo]
Coombes R. GlaxoSmithKline grants researchers access to clinical trial data. BMJ 2012; 345 doi: http://dx.doi.org/10.1136/bmj.e6909
Godlee F. Clinical trial data for all drugs in current use. BMJ2012;345:e730 [Texto completo]
Greene JA, Podolsky SH. Reform, regulation, and pharmaceuticals--the Kefauver-Harris Amendments at 50. N Engl J Med 2012; 367: 1481-3 [Texto completo]
Hartling L, Abou-Setta AM, Dursun S, Mousavi SS, Pasichnyk D, Newton AS. Antipsychotics in Adults With Schizophrenia: Comparative Effectiveness of First-Generation Versus Second-Generation Medications: A Systematic Review and Meta-analysis. Ann Intern Med. 2012 Aug 14. doi: 10.7326/0003-4819-157-7-201210020-00525. [Epub ahead of print] [Texto completo]
Ludka FK, Zomkowski AD, Cunha MP, Dal-Cim T, Zeni AL, Rodrigues AL, et al. Acute atorvastatin treatment exerts antidepressant-like effect in mice via the l-arginine-nitric oxide-cyclic guanosine monophosphate pathway and increases BDNF levels. Eur Neuropsychopharmacol 2012 Jun 6 [Epub ahead of print]  [Abstract]. 
Perner A, Haase N, Guttormsen AB, Tenhunen J, Klemenzson G, Åneman A, et al. Hydroxyethyl starch 130/0.42 versus Ringer's acetate in severe sepsis. N Engl J Med 2012; 367: 124-34 [Abstract].
Redberg RF, Katz MH. Healthy men should not take statins. JAMA. 2012 Apr 11; 307:1491-2. 
Rathi V, Dzara K, Gross CP, Hrynaszkiewicz I, Joffe S, Krumholz HM, et al. Sharing of clinical trial data among trialists: a cross sectional survey. BMJ 2012;345:e7570 [Texto completo]
Roehr B. GlaxoSmithKline is fined record $3bn in US.BMJ2012; 345 :e4568
Wojcik J. Pharma giant threatens Danish scientist. Science Nordic, July 24, 2012 [Texto completo].

Juan Medrano
Bilbao

Webs de interés.- 

Ray Moyniha
Ray Moyniha es un periodista especializado en el tema del sobrediagnóstico médico. En esta ocasión hemos buceado en el portal de Ray donde se encuentran clips de vídeo, acceso a artículos y propaganda de sus libros. Ray Moyniha ha escrito sobre la diabetes gestacional, la viagra femenina, el síndrome de la desmotivación,las medicinas alternativas y, en fin, sobre la medicalización de la vida cotidiana. En general su llamada a la prudencia en el uso de nuevos términos, y a una mayor ética entre los profesionales de la salud y la Industria Farmacéutica parecen afortunadas y necesarias, aunque otras opiniones tendrían que analizarse con mayor profundidad, por ejemplo su defensa de que las medicinas alternativas tengan presencia en los medios académicos.

Encontrará el portal en:

La Redacción.-

Artículo comentado.- 
Why be nice? Better not think about it
Michael Tomasello
Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology, D-04103 Leipzig, Germany
Trends in Cognitive Sciences December 2012, Vol. 16, No. 12


M.Tomassello

Recordarán de Tomassello:  Los orígenes culturales de la cognición humana. Amorrortu. Buenos Aires, 2007. En su momento nos ocupamos de este magnífico libro (ver Octubre 2008), dedicado a una exploración detallada de las conductas innatas de los bebés y el nacimiento del lenguaje. En el artículo que comentamos Tomassello se ocupa de un tema que ha preocupado desde Rousseau: ¿es el hombre bueno por naturaleza o por cultura?

Tomassello cree que el ser humano ha sido sometido a una dura prueba de supervivencia que seleccionó a los primates mas cooperadores, a aquellos que se interesaban por el bienestar de los demás incluso a costa de pérdidas personales. Una conducta de este tipo es en cierta manera “antinatural”, (arriesgar la vida por otros seres humanos contradice por ejemplo la tesis del gen egoísta), y debería dejar cierta “huella” psicológica. Y a eso va el artículo que comentamos.

Tomassello revisa diversos experimentos realizados en laboratorio como en condiciones de vida cotidiana. Se trata de juegos sociales tipo “el prisionero”, en que las conductas de cooperación benefician al conjunto de jugadores, pero las conductas egoístas pueden beneficiar aún mas a quien las protagoniza, a condición de que los demás prosigan con una conducta de cooperación. Un detallado análisis de este tipo de juegos puede consultarse en: L Cañas. El falso dilema del prisionero, Alianza Ed, Madrid 2008.

El problema de ser cooperador antes que pensar en el propio beneficio, es que podemos ser engañados con facilidad. Eso conecta con la teoría de la decisión -que examinamos en el Boletín de Septiembre 2012 – de Kahnemann, según el cual tenemos dos sistemas de decisión, uno rápido y otro lento. Pues bien, Randt et al (1) realizaron 10 experiementos: en la primera serie de dichos experimentos vieron que los participatnes que respondían más rápido a las pruebas eran también los mas cooperadores. Entonces cambiaron algunas normas del experimento y en medio real, (no de laboratorio), provocaron que los participantes tuvieran que decidir de manera muy rápida, o por el contrario tuvieran que reflexionar ante de tomar una decisión. Los individuos que tenían que decidir de manera intuitiva tendían a conductas de mayor cooperación. Es decir, en la medida en que estamos demoramos una decisión y nos damos tiempo para pensar la mejor conducta posible, adoptamos una perspectiva de mayor beneficio personal.

Otro autor, Haidt (2), encontró que las personas realizamos la mayor parte de nuestros juicios morales sin reflexionar, basándonos en las emociones que nos provocan las alternativas a elegir. Tomassello estudió a niños en la primera infancia y pudo demostrar también que estos infantes eran mas generosos en la medida en que su conducta era menos reflexiva. En la segunda infancia y ante situaciones parecidas los niños reflexionan mas y adoptan conductas mas egoístas. En conclusión: “ The outcome is that most humans,
most of the time, have the intuition that their first best choice is either to cooperate or else to conform to the expectations of others – which also means, most often, to cooperate.”


1-Rand, D. et al. (2012) Spontaneous giving and calculated greed . Nature 489, 427–430
2-Haid t, J. (2012) The Righteous Mind , Palgrave

Francesc Borrell
Barcelona.

Vídeo/audio recomendado.-

Conferencia  Premio Becas Grifols 2012
María Blasco: bióloga, doctora, CSIC, Directora del Centro Nacional Investigaciones Oncológicas desde 2011.
Telómeros y Envejecimiento.

Accesible por cortesía de la Fundación Grifols en (versión audio):


Nota: La presentación de la Dra Blasco, a cargo de la Dra. V. Camps, es en catalán, pero la conferencia se efectúa en castellano.
Comentario.- El acortamiento de telómeros en las células normales del cuerpo humano determina que las células humanas mueran después de un número de divisiones, (senescencia celular). Las cancerosas, por el contrario, tienen la telomerasa que prolonga los telómeros y evita la muerte programada.  Por otro lado el porcentaje de telómeros cortos favorece la aparición de determinadas enfermedades y una mayor mortalidad. En ratas de laboratorio la terapia génica consigue alargar los telómeros de células normales y retrasar el envejecimiento. Hasta aquí la conferencia… pero, ¿a dónde nos conduce una terapia génica de este tipo en la especie humana? Si consiguiéramos retrasar el envejecimiento y la aparición de enfermedades crónicas en la población que pudiera pagarse este tratamiento… ¿no cometeríamos una injusticia con el resto de personas? Y si todas pudieran pagarse este tratamiento, ¿no deberíamos renunciar a las actuales tasas de natalidad, cometiendo una injusticia con los “no nacidos”?

La Redacción.

BOLETIN IATROS NOVIEMBRE 2012


CIRCULO DE CIBERLECTURA

INDICE.-
Noticias.-  Acuerdo Fundación Iatrós & Common Ground Publishing, contreso Internacional en Humanidades Médicas.
Comentario de libros.-  Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades. Marha C. Nussbaum.
Gomá Lanzón J. Ingenuidad aprendida. Galaxia Gutenberg. Barna 2011. 180 pág.
Webs de interés.-  Blog de Eduardo Sanz, Industria Farmacéutica.
Artículo especial.-  Carlos Alonso Bedate sj.- En recuerdo de Francesc Abel. Conferencia de clausura pronunciada en el Acto de Homenaje del 7 de Junio. Institut Borja de Bioètica.
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Noticias.- 

Acuerdo entre la Fundación Iatrós y Common Ground Publishing: se crea la Revista Internacional de Humanidades Médicas:
Mas información,clicar aquí.
TERCER CONGRESO  INTERNACIONAL SOBRE HUMANIDADES MÉDICAS
Escola Paulista de Medicina – Universidade Federal de São Paulo, São Paulo, Brazil
15-16 marzo 2013

Mas información clicar aquí.

Comentario de libros.-

Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades. Marha C. Nussbaum.
[Traducción de María Victoria Rodil. Buenos Aires/Madrid, Katz editores, 2010.]

Sostenía Ortega y Gasset, que la claridad debe ser la cortesía del filósofo. Martha C. Nussbaum ( Nueva York, 1947), mujer que desafía su edad cronológica con una imagen que sugiere sutileza y fortaleza a la vez,  filósofa  considerada entre las más relevantes de la actualidad, concibe a los filósofos como “miembros de una comunidad que tienen la responsabilidad de hablar y de estructurar sus argumentos con claridad”. Cualidad que pone en práctica  sorprendiendo gratamente al lector.
Estudió teatro, enseñó filosofía y letras clásicas en Harvard, trabajó con Amartya  Sen (Premio Nobel de Economía, 1988) en temas relacionados con el desarrollo y la ética, y fue galardonada en 2012 con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales. Conviene conocer esa rica trayectoria, porque la sabiduría es circular, y Nussbaum  consigue cerrar un círculo de conexiones entre filosofía, sociología, psicología, política y ética aplicada. De Aristóteles a John Dewey, de  Rousseau a  Winnicott.
Paradójicamente como señaló F. Savater, y haciendo un guiño a la educación en nuestro país, poco después de que esta defensora  a ultranza de la formación cívica en la escuela pública ganara  el Premio Príncipe de Asturias, aparecieron las primeras modificaciones del Ministerio de Educación a la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Modificaciones basadas en recortes de los contenidos “socialmente controvertidos”, que muchos consideramos un verdadero giro ideológico.
Nussbaum es autora de interesantísimos  libros como La fragilidad del bien: fortuna y ética en la tragedia y la filosofía griega (1995), El conocimiento del amor: ensayos sobre filosofía y literatura (2005), o  Las fronteras de la justicia: consideraciones sobre la exclusión (2007).
Martha C. Nussbaum
Una de sus últimas obras es Sin fines de lucro. Por qué la democracia necesita de las humanidades. Inspirada  en Rabindranath Tagore, el filósofo estadounidense John Dewey, y sus propias experiencias en India y EEUU, desarrolla su tesis sobre la existencia de una crisis silenciosa (no por ello menos real) debida a  la tendencia universal a excluir las humanidades y priorizar las ciencias, la economía y la técnica en la educación a todos los niveles. Crisis que mutila el pensamiento crítico y  la imaginación, que está produciendo un cambio en la racionalidad y en la construcción de ciudadanos con menos aptitudes no sólo para el pensamiento complejo y los juicios críticos, sino también para el bien común, la empatía y la compasión frente a las dificultades del otro.
Señala que en la escuela se puede enseñar a tener interés genuino por los demás, pero desde Rousseau sabemos que cultivar la comprensión de forma abstracta, no es suficiente. En este sentido  algunos experimentos psicológicos observan como  las personas que conocen los problemas concretos de sujetos en situaciones complicadas a través de sus relatos, tienen una respuesta más empática  que aquellos que conocen situaciones  más distantes y menos concretas. John Dewey despreciaba como Rousseau el aprendizaje abstracto desvinculado del ser humano, resume Nussbaum. Por eso, es difícil no deducir, que educar en la escuela pública sobre ideas sin rostro, prescindiendo incluso de nombrar situaciones concretas (homosexualidad, aborto...), empobrece el debate y el estímulo para una argumentación racional pero empática, dificulta el control de la repulsión hacia aquellos que se perciben como diferentes, y limita la incorporación de los aspectos positivos de lo que somos: un “yo plural de sombra única”, como expresaba maravillosamente Borges en el poema de los dones.
En esencia,  Nussbaum repite a lo largo del libro estos mensajes: las humanidades promueven una clase de racionalidad que no se mide por su rentabilidad económica; impulsan el desarrollo de un tipo de comprensión crítica y reflexiva, que no puede pasar por alto las desigualdades y las diferencias; promueven una racionalidad  contraria a la tendencia homogeneizadora; y forjan ciudadanos que piensan más allá del consumismo.
Sostenía  Donald W.Winnicott (1896– 1971), pediatra y psicoanalista referido por Nussbaum en varias ocasiones en este libro, que un criterio de salud  mental es la riqueza psíquica. Concepto relacionado con la capacidad para soportar paradojas, dudas e incertidumbres, que parte del cuidado inicial de la madre (o figura que ocupe su lugar) desde los primeros meses de vida, y  precisa de la madurez (evolutiva, no cronológica) del niño, y de todo aquello que impulse su creatividad. Dando una vuelta de tuerca a la teoría de Winnicott, las humanidades conjuran la mediocridad, combaten la  aridez  psíquica, contienen la sociedad de la huida y la diversión, fertilizan el campo inagotable del pensamiento, abren las posibilidades de un mundo infinito, sin salir del nuestro (recordemos que Kant nunca salió de Königsberg, su ciudad natal en Prusia) y conceden un lugar prioritario a la palabra en la construcción de los ciudadanos y de la democracia. La educación que tiene en cuenta las humanidades invierte en salud mental a través de esta riqueza psíquica, apostando por individuos maduros y creativos.
Con sesgo pediátrico, esta obra sugiere que una sociedad que no nutre el pensamiento y la imaginación (aquello  que nos hace humanos) y sin embargo satura de alimentos el cuerpo, gesta mentes planas en cuerpos obesos. Y una educación consumista y sobrepasada de estímulos externos, sin entrenamiento de nuestros ojos internos, niños hiperactivos. Sin duda, hay que buscar en esta línea los factores etiológicos para estas dos “epidemias” de la actualidad (obesidad e hiperactividad). Pero parece que gestores y políticos, ni calibran en la dirección adecuada la pacífica pero poderosa arma (la educación) que tienen en sus manos para construir una sociedad mejor y más democrática, ni sienten, como Spiderman,  que “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.
Carmen Martínez. Pediatra.
Madrid. 


Gomá Lanzón J. Ingenuidad aprendida. Galaxia Gutenberg. Barna 2011. 180 pág.

Javier Gomá Lanzón
¿Cuantos filósofos tiene un país? He aquí una profesión que no puede definirse por el credencial académico, sino por la calidad de las aportaciones que cada candidato a filósofo realiza al saber común. Posiblemente en España nunca habíamos tenido tantos licenciados en filosofía con tan pocos filósofos. Por eso leer a Gomà resulta estimulante, porque el lector se percata de la presencia de una visión peculiar de las cosas que pugna por abrirse paso en cada uno de sus libros. Schopenhauer afirmaba que hay un sistema de pensar por cristalización que requiere de tiempo. Dos enfermedades acechan al pensador: tratar de forzar este proceso natural de cristalización, o entregarse al diletantismo. Querer publicar en exceso, querer ser famoso, ocupar un lugar en las tertulias… conduce al diletantismo, a la superficialidad, a la repetición de conceptos de manera mas o menos original, de acuerdo, incluso de manera entretenida, pero a la postre perfectamente prescindible.  Desaparecen así muchos filósofos en ciernes, si, o claudican otros a las prisas de sus editores, también.
Otros, pocos, filósofos, cuelgan el cartel de “en construcción” a sus libros, lo que es advertencia de muy agradecer. Es el caso de Gomá. Pero ¿cuál es la especificidad de su enfoque? Uno de los ejes de su pensamiento estriba en ver la evolución social como una pugna entre fuerzas  civilizadoras y bárbaras. Esta pugna sucede a un nivel histórico y personal, pero es en lo personal donde centra su interés. ¿Por qué deberíamos apostar, como personas, por adecuar nuestra conducta a los fines sociales de la solidaridad, la cohesión o la emancipación? ¿Por qué no orientar nuestras energías a la satisfacción de nuestras necesidades, apetencias o vicios? ¿Cuál es la mejor estrategia para no ser pasto de la barbarie a la que determinadas dinámicas colectivas nos arrastran? La respuesta de Gomá es: por medio de la ejemplaridad pública y privada. Las personas, nos dice, adquirimos pautas de comportamiento por lo que vemos y vivimos, no por conceptos o valores que aprendemos en abstracto. Por consiguiente debemos analizar los patrones de conducta que aparecen como ideales, apetecibles, estar alertas a los que logran el estatus de veraces, creíbles, porque arrastran una constelación de valores y conductas.
Gomá no pretende tampoco hacer una taxonomía de vidas virtuosas, o actualizar una hagiografía, sino evitar que de manera casi inaparente se instale en la sociedad la barbarie. Este concepto sin duda merecería en el libro mayor credencial, pero asoma cierta explicación cuando nos habla de la vulgaridad. Se ha perdido el límite entre arte y no arte, entre lo banal y lo importante, en eso consiste la vulgaridad. Todo parece lo mismo sin ser lo mismo. La vulgaridad es una enfermedad en la manera de valorar, por la que apreciamos lo que mucha gente aprecia por el simple hecho de que es mucha la gente que lo aprecia. Hemos anestesiado nuestra facultad de apreciar las cosas a partir de determinados valores o varas de medir, o hemos anestesiado sencillamente nuestra percepción emocional cediendo al gregarismo. El individuo moderno, nos dice, se debate entre una vida pública hiper- normativizada y una vida privada sin reglas (anómica). Todo parece permitido en el ámbito privado. Sin embargo cuando permitimos que la barbarie inunde nuestras vidas privadas estamos hipotecando seriamente   la ejemplaridad. Nuestra sociedad carece en muchos sentidos de vidas ejemplares  y por el contrario está inundada por la mala ejemplaridad de los bárbaros.
Este punto argumental me lleva a considerar el concepto que introdujo Hunderst de currículum inaparente. Los profesores de ciencias clínicas nos esforzamos para enseñar a los estudiantes el valor de la empatía, pongamos por caso, y en una charla de café con estos mismos estudiantes un médico hace broma del sufrimiento de un paciente. Le acaba de transmitir un valor pragmático: “toma distancia del sufrimiento mediante la burla”. Y el mensaje curricular es: “yo logro sobrevivir en mi tarea clínica porque no me tomo en serio la empatía”. Barbarie.
Se impone para acabar un comentario algo mas filosófico. La visión de Gomá se asienta en un modelo de conducta humana orientada por la perfección. Necesitamos modelos de perfección, modelos que situamos en un pedestal y que en determinados momentos recordamos como los “debidos”, a los que nos debemos y a los que seguimos. Podríamos aludir a esta manera de mirar el mundo como metafísica de la perfección, una corriente de pensamiento que ha dado lugar al modelo lingüístico de Austin, de pragmática del lenguaje de Grice, de comunicación de Habermas, de justicia de Rawls, el hombre económico de Adam Smith…  En lo referente a conductas sociales Gomá aplica este modelo metafísico con intención pragmática y teleológica. En la versión pragmática borra el límite entre vida privada y pública y nos alerta de los beneficios de una virtud que impregna la totalidad de la vida personal, y construye una persona fiable para las demás, incluso  ejemplar (y por consiguiente admirable). Esta ejemplaridad debe ser coherente con las costumbre prexistentes en la sociedad (comunitarismo), pero en una visión renovada del civismo (neo- republicanismo).  En el ámbito de los fines (teleología), Gomá se propone ofrecer un repertorio de modelos vitales cargados de sentido para inspiración de los jóvenes. Ello debería ser un acicate a la “emancipación social”, un concepto que cita en un par de ocasiones pero que no desarrolla.  Un concepto que anuncia un punto de idealismo en su manera de pensar y que será interesante ver como lo ensambla en una visión más bien naturalista del ser humano.
En lo referente al sentido de la vida Gomá critica la posición “deportiva” y nietzscheana de Ortega y Gasset para defender un cierto sentido trágico de finitud. Se le nota en estas páginas la mala conciencia del alumno que mata al maestro pero que no acaba de  edificar donde ha derruido.  Por un lado evita posiciones existencialistas en favor de un ser humano con fuerte componente social. Pero en este punto detecta la flaqueza de los argumentos éticos para sublimar las pulsiones animales y decide que el quid de la cuestión es pedagógico: dar a la persona modelos ejemplares que le inspiren… ¿No caeremos así en algún tipo de mito, las “ejemplaridades” como nuevos “mitos”? ¿No hay algo de eso en la vida de los deportistas “famosos”? Por esta vía no salvamos a los políticos ni a la política del infierno en que se encuentran –me refiero a su descrédito social-, por lo que estamos condenados a que ocupen este nicho ecológico las gentes menos capaces o mas aprovechadas, (primer paso de la corrupción). ¿Hay suficiente medicina en la “ejemplaridad” como para que nuestros mejores jóvenes se quieran dedicar “también” a la política?
El libro en su conjunto está bien escrito pero el lector agradecería unas líneas argumentales mejor asentadas y, sobre todo, más visibles. Quizás sea el defecto de aprovechar conferencias diversas y ensamblarlas como libro. ¿Otra vez las prisas de un editor? Por otro lado se habla poco de la ingenuidad, aunque el concepto abandere el título. El aprendizaje de la ingenuidad, y el mismo concepto de ingenuidad se me antojan harto complejos y enjundiosos como para despacharlo en unos breves párrafos. Queda tela para cortar… Pero estoy seguro de que el autor tiene talento para esto y muchas otras alegrías con las que nos sorprenderá en un futuro.

Francesc Borrell
Barcelona.



Webs de interés.- 

LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA A EXAMEN.-

El currículum de  Eduardo Sanz es impresionante: ha sido ejecutivo de laboratorios tan importantes como Bristol Myers, Bayer,  Europharma, en cargos diferentes y relevantes. El blog que nos ofrece es uno de los mas lúcidos y bien documentados sobre la materia. Destacaremos varias entradas:

1)   Penalizaciones internacionales a grandes corporaciones farmacéuticas. Las causas más comunes de las infracciones: Precios, Promoción ilegal, ocultación de resultados clínicos, distribución ilegal.




2)   Nuestra industria nacional de genéricos al desguace. ¿Por qué? El sistema de precios menores nos remite directamente a comprar los genéricos manufacturados en países asiáticos. Y encima, añado por mi cuenta, con un escaso control de calidad:


3)   La guerra de las patentes y las normas de juego, realmente complejas.



Mucha atención pues se trata de un blog bien documentado, interesante y valiente en sus apreciaciones.

La Redacción.-



Artículo especial.- 

Carlos Alonso Bedate sj.- En recuerdo de Francesc Abel. Conferencia de clausura pronunciada en el Acto de Homenaje del 7 de Junio. Institut Borja de Bioètica.


El 31 de Diciembre de 2011 falleció Francesc Abel, uno de los pioneros de la Bioética en España. Ginecólogo, jesuita, trabajó en EE.UU donde descubrió el incipiente movimiento de la bioética en los años 60. Fundó el Instituto Borja de Bioética, uno de las primeras instituciones en este sector, liderando posiciones críticas con los dogmas de la Iglesia Católica, notoriamente en el tema de la limitación del esfuerzo terapéutico, la eutanasia y el aborto.

Carlos Alonso Bedate
En el acto de homenaje del 7 de Junio de 2012 el Dr. Bedate realizó una síntesis muy interesante de su pensamiento, en clave crítica. El Dr. Bedate es biólogo y filósofo, miembro del CSIC hasta el año 2007 y vicepresidente del Comité de Bioética de España.  El Dr. Bedate y el Institut Borja  han tenido la gentileza de permitirnos la reproducción de su conferencia. El lector encontrará el documento aquí, o en la columna derecha del blog.  Para este Boletín es un honor hacernos eco de este emotivo acto. El lector encontrará párrafos muy interesante entre los que destacamos, en referencia al tema de la Interrupción Voluntaria del Embarazo:

Libro póstumo con textos de referencia
Acto Homenaje Francesc Abel












"Por eso en muchas ocasiones yo no hubiera presentado algunas propuestas sobre la naturaleza del embrión humano en sus etapas iniciales de desarrollo, en razón de la potencialidad intrínseca y autónoma que no tiene por diseño biológico, y la investigación con células troncales embrionarias, y en una posible redefinición del concepto de aborto en su dimensión moral, a menos que él me lo hubiera pedido. ¿No cabría la posibilidad de pensar que determinadas propuestas de la Biología pudieran matizar algunas de las  argumentaciones sobre el valor de lo que denominamos con el término Vida Humana, que en realidad es una metáfora para expresar algo más profundo?: La existencia de un Ser personal. La utilización de términos no bien definidos conduce a discusiones interminables y a la autodefensa. Por eso, uno de los brazos de la Bioética es preguntar y saber formular adecuadamente lo que se quiere preguntar y definir".

PD.- El libro póstumo con los principales textos de Francesc Abel, puede solicitarse directamente al Institut Borja de Bioètica.

La Redacción.-



BOLETIN IATROS OCTUBRE 2012


INDICE.-
Noticias.-  *Curso avanzado de Ética del Grupo de Bioética de la AEP
*VII Jornadas Comités  Ética Asistencial  CEAS 2012:
Comentario de libros.-  
JA Marina. Inteligencia Ejecutiva. Ariel. Barna 2012.  186 pág,  16 euros.
Juliana González Valenzuela. Genoma humano y dignidad humana.  Anthropos, Barna 2005
Webs de interés.-  Los Ig Nobel 2012
Artículo comentado.-       Suzana KE, Epstein RM Turning Toward Dissonance: Lessons From Art, Music, and Literature. Journal of Pain and Symptom Management 2012; 43(2) 293-298 
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Noticias.- 

*Curso avanzado de Ética del Grupo de Bioética de la AEP
Avilés, 19 y 20 de octubre de 2012. “Bioética y cine: enfermedades raras en Pediatría”. Información en:

Contenido: Detección y análisis de problemas éticos suscitados por la película. A la búsqueda del diagnóstico. Epidemiología. Enfermedades raras de forma aislada pero no en conjunto. El proceso de diagnóstico y seguimiento: ¿qué le pasa a este niño/niña? ¿A donde lo envío?
Adecuación del esfuerzo diagnóstico: ¿hasta dónde? ¿para qué?

Tortosa
*VII Jornadas Comités  Ética Asistencial  CEAS 2012: Una ética basada en la trayectoria vital. Tortosa, 23 de noviembre. Fecha límite para la presentación de comunicaciones: 15 de ocubre  Inscripción en:


*X International Ontology Congress.   PHYSIS. From Elementary Particles to Human Nature.  Under the patronage of UNESCO and the honorary presidency of Daniel C. Dennett  Donostia International Physics Center Building. Actos en Barcelona: 8-9  octubre.
Ver programa completo en: www.ontologia.net

*IX Jornadas Nacionales AEN de Historia de la Psiquiatría “RAZÓN, LOCURA Y SOCIEDAD. UNA MIRADA A LA HISTORIA DESDE EL SIGLO XXI”. Ourense, 4, 5 y 6 de octubre de 2012. Información en:


* IX Jornadas de la Sección de Historia de la Psiquiatría de la AEN (4-10-2012)

"Razón, Locura y Sociedad. Una mirada a la historia desde el Siglo XXI". Organiza:  Asociación Española de Neuropsiquiatría (AEN). C/ Magallanes, 1 Sótano 2 local 4. 28015 Madrid.



Comentario de libros.-

 JA Marina. Inteligencia Ejecutiva. Ariel. Barna 2012.  186 pág,  16 euros.

Hay que elogiar el encono de JA Marina por aportar instrumentos a la educación de nuestros infantes. Inauguró con la educación del talento una línea editorial que se nos ocurre pertinente e incluso útil. A la pregunta, qué pueden aportar las ciencias cognitivas a la pedagogía, JA Marina (JAM como él mismo se abrevia), responde: con el cultivo de la inteligencia. El talento sería “la inteligencia triunfante”. Pero de las múltiples inteligencias que hoy en día cultivan los psicólogos, (a partir del paradigma de Gardner de las inteligencias múltiples),  añade o prioriza la ejecutiva, aquella que no soluciona problemas, sino que elige los problemas a resolver.

JA Marina
El modelo que propone Marina trata de explicar  quién está al cargo de las decisiones que tomamos. Marina responde: la Inteligencia Ejecutiva (IE). Es un error suponer que existe un homúnculo a los mandos del cerebro, nos dice. Hay que suponer mas bien que se produce un diálogo entre dos entidades, la Inteligencia Computacional (IC) y la Ejecutiva (IE).  La primera brinda materiales a la segunda, que selecciona y procede a actuar. La IC es  inconsciente, asociativa, rápida… la ejecutiva es consciente, puede detener una acción, examinar, rectificar…

Este  modelo asimila el funcionamiento del cerebro al de un computador, en el que la IE tendría un sistema normativo capaz de juzgar si el material que le propone la IC es apropiado. El habla interior por el que examinamos  nuestros pensamientos y decidimos, sería, a entender de JAM, parte fundamental de la IE, junto a las normas morales (pag 112). Ahora bien, nos tememos que hemos regresado al modelo del homúnculo. En el modelo “computadora” la IE simplemente dice “si” o “no” a los contenidos que le ofrece la IC. Se diría que en este modelo la complejidad humana reside en la IC. Pero si el habla interior es parte de la IE,  y con ella el libre albedrio, entonces no estamos hablando de una IE que dice “si” o “no”, sino de una IE que razona de manera verbal, con argumentos y aplicando normas. Si este es el modelo regresamos a una entidad que es el “yo” de los psicoanalistas, y no despejamos ningún misterio, mas bien volvemos a considerar este “yo”, al que llamamos ahora IE, una caja negra a la que apelamos para explicar múltiples tareas de la mente. No es casualidad que la portada del libro ilustre la teoría del homúnculo.

El modelo resultante no difiere en exceso del manejado por Freud y en general por los neocartesianos, a saber, un “yo” en diálogo con un inconsciente, en cierta medida un “yo” en oposición dialéctica a un “no-yo”. Este modelo no indaga la sustancia del “yo”, simplemente lo venera bajo nuevos nombres, en este caso Inteligencia Ejecutiva. Pero el problema subsiste: ¿Cuál es la naturaleza neurológica y psicológica de esta IE?  Si la IE devuelve a la IC los materiales para deliberar estaremos apostando por un modelo en que no hay barreras entre la IC y la IE, al contrario, lo que existe es un trabajo al alimón. De hecho la confusión está presente a lo largo del libro, por ejemplo cuando se afirma en un excurso poético “ahora sé (…)  que  soy mi inteligencia computacional. ¡Que feo!”, (pág 120).

Marina parece apostar por una transfiguración de la IC gracias a la IE asesorada por la “razón” (pág 130). La mente humana dispone de múltiples recursos y nuestra capacidad de imaginar nos impulsa a la acción. Cuando disponemos de “ficciones eficientes”, (pág 135), todo nuestro ser se volca en  la meta, y se produce esta transfiguración de los contenidos computados por el azar (IC). Ahora la IC se pone al servicio de la IE.  Marina nos propone, de acuerdo con las teorías mas recientes de la psicología cognitiva, que eduquemos nuestra intuición, y con ella la IC. Esta educación se produce por una transferencia de hábitos voluntarios y cultivados, que poco a poco se automatizan, al igual que hace un experto jugador de bridge (pág 139). La intuición del experto consiste en eso, en una experiencia memorizada y un cálculo de probabilidades afinado.

Volvamos a la libertad. Si es cierto que un alcohólico tiene poco control sobre algunos de sus actos, no lo es menos, nos recuerda Marina, que sí tuvo un momento de lucidez en la que decidió emborracharse. Será en estos momentos de lucidez donde hay que apretar las clavijas a los chavales, y educarles también en los buenos hábitos, viene a decirnos. Esta voluntad no existe en el niño, hay que crear esta voluntad y en su mayor  parte le vendrá desde fuera, desde la educación.  Sería en este punto muy pertinente hablar de la motivación intrínseca y extrínseca (pag 143 y ss, aunque recordemos que JAM tiene un libro dedicado a la motivación), pero JAM zanja el tema con una frase meritoria: refiriéndose a los drogadictos, y en general a quienes prefieren afrontar el malestar que produce un problema en lugar de afrontar el problema, JAM les advierte que “ a quienes tomaban un atajo hasta el mundo de la magia les ha costado mucho trabajo aprender a tener  paciencia, perseverancia y disciplina, a tolerar el exilio en un mundo común y corriente” (pág 143).

En la última parte del libro JAM apuesta por el bucle prodigioso, a saber, una IC educada y dócil gracias a una IE que la ha domesticado, y una IE provista de buenos criterios de selección (pag 148).  IC e IE se potencian mutuamente en el logro de metas. Máxima eficacia del individuo. Aparece brevemente la educación del deseo, tema al que dedicó en 2007 “la arquitectura del deseo”, (ver comentario en este blog, apartado etiquetas). En aquella obra nos hablaba de los deseos nacidos del temperamento, del carácter y del guion de vida. Lástima que no recuperara este esquema en el presente volumen. Apela al modelo de un Nuevo Inconsciente para afirmar que podemos educar la parte instintiva, pero no explica cómo. ¿Qué debemos entender por consciencia e inconsciencia? ¿Es ciertamente la IC “inconsciente”, como afirma en el libro,  o estamos confundiendo (o asimilando) el pensamiento “no verbal”  con pensamiento inconsciente? ¿Confundimos quizás el carácter aleatorio o espontáneo de la ideación, con que sea “inconsciente”? Son cuestiones que a mi modesto entender no quedan esclarecidas, quizás porque han sido tratadas en alguna otra de sus obras.

El libro se lee, como casi todos los de JAM, con una facilidad engañosa, pues Marina hace fácil lo difícil. Admiro la capacidad para seleccionar citas de los autores clásicos y contemporáneos, e incluso cita alguno de español, aunque son mayoritariamente del área anglosajona. La obra gana agilidad por los diálogos simulados en un congreso ficticio sobre IE. El recurso da posibilidades literarias, aunque en ocasiones dispersa el núcleo de atención y al final el lector no acaba de sedimentar los contenidos. En realidad quiere en ocasiones ser tan sintético que resume aportaciones de autores importantes de manera telegráfica. Sospecho que la mayor parte de padres con hijos problemáticos van a perderse entre una maraña de conceptos, aunque al ser un libro entretenido quizás no se enteren. Se echa a faltar, eso sí, una parte mas clara de concreción, que se anuncia en la web.  Cada capítulo tiene su correlato en  una web que tiene materiales a disposición del público en general: www.bibliotecaup.com .Se trata de documentos en su mayoría seleccionados de Internet, pero no por ello menos valiosos. Unos breves clips del propio Marina enuncian las temáticas y al final el lector aterriza en la web de la Editorial Planeta que comercializa módulos formativos dirigidos a los padres, (Universidad de padres). Ahí parece que si se concretan las ideas de JAM. Bueno, a mi me parece bien, me gusta que los filósofos se ganen la vida. Y las ideas de Marina, recuperando virtudes como el esfuerzo, disciplina con cariño, fortaleza o determinación se me antojan útiles para estos momentos en que se están devaluando tantos valores personales. Porque esta cuestión de los valores, como advierte JAM, no consiste en aprenderlos, sino en actuarlos. Completamente de acuerdo.

Francesc Borrell
Barcelona.

Juliana González Valenzuela. Genoma humano y dignidad humana.  Anthropos, Barna 2005.
La autora nos introduce en un tema de máxima actualidad, el genoma humano y la dignidad humana. Para ello trata de responder a lo largo de este libro a la pregunta que se formula en las primeras páginas del mismo ¿En qué se cifra la humanidad del hombre y su constitutiva dignidad? Y nos avisa de que  el hallazgo del genoma humano conlleva ciertamente propensiones al reduccionismo naturalista, y con este, a una lectura determinista de los hechos genéticos con la grave consecuencia de poner en cuestión la posibilidad de la libertad.
Aunque al mismo tiempo nos informa de que estas propensiones son interpretaciones parciales y superficiales de la realidad genética, pues en el propio campo de la ciencia genómicas no sólo se reconocen los límites del determinismo, sino que incluso se llega a entender la causalidad de forma no unívoca, necesaria y lineal, de modo que resulta compatible tanto con el azar como con la libertad.
Compatibilizar la naturaleza humana con la cultura humana y la genética con la ética es la misión que se propone nuestra autora en el libro que reseñamos.
Para ello divide el libro en dos partes. En la primera trata sobre la ciencia genómica y en la segunda sobre la praxis genómica. El libro no es meramente descriptivo sobre los conocimientos actuales en genómica y de sus aplicaciones, fundamentalmente, en medicina; la autora va dejando su impronta filosófica sobre el relato de los hechos científicos. Así nos dice: “La genética, por  así decirlo, deja una especie de abertura, de hiato; un margen de in-determinación y des-programación (o acaso de sobre determinación) que hace posible, justamente, el reino de la posibilidad y la libertad; de la acción consciente, intencional y creadora, propia del ser humano, el constructor de su mundo simbólico, ético e histórico, social y cultural. El reino de su intrínseca autonomía y dignidad”.
Juliana González
Sobre las múltiples controversias que la  genómica está haciendo aparecer y que trata en la segunda parte del libro (medicina genómica, manejo de la información genética, genética de poblaciones, el estatuto del embrión, la clonación humana y la eugenesia) entiende que se debe volver lo que Engelhardt denominó “rescatar la legitimidad moral de la bioética secular” en la medida en que ella busque resolver las disputas no por la vía de la fuerza o la imposición, sino del consenso. Esto es lo único que presta autoridad moral a la bioética. El consenso y el consentimiento voluntario son, para la autora, los medios pacíficos en que se funda la bioética secular y que permite tender lazos y puentes entre extraños morales, así como propiciar las virtudes de tolerancia, respeto, liberalismo y prudencia que rigen también para los “amigos morales”.
La autora no deja atrás ninguno de los más acuciantes problemas de la praxis genómica en su doble vertiente, de fundamentación filosófica y de utilidad médica. Se pregunta ¿Para quién la medicina genómica, o la proteómica o la nutri-genómica?, ¿cómo solucionar la brecha de desigualdad que se abrirá entre quienes puedan acceder a la genómica y quienes no?, ¿cómo abordar el problema de las patentes en  biotecnología, en los descubrimientos y /o inventos que tienen que ver con el material genético?,  etc. Sí es cierto que en todo momento las preguntas  tratan de ser respondidas desde lo que la autora comprende por naturaleza humana.
“La naturaleza humana o condición humana la comprendo en tres sentidos distintos: como naturaleza constitutivamente contradictoria y contingente: ser y no ser, ser así o de otro modo; como naturaleza onto-histórica, que conlleva tanto la realización o frustración de lo propiamente humano, tanto la humanización como la deshumanización o inhumanidad del hombre real. Y como naturaleza histórica humanizada regida por una idea de hombre, y por valores ideales, deberes, históricamente propuestos”.
Este modo de entender la naturaleza humana le permite ir dando respuestas a las preguntas más complejas que en estos momentos tiene planteada la bioética sobre el inicio de la vida. Sirva como ejemplo, como aborda el problema del estatuto del embrión.
“Sólo dentro de categorías dialécticas y no esencialistas puede, así, comprenderse el hecho de que el embrión sea y no sea “humano” al mismo tiempo; que desde el inicio de la vida embrionaria esté en cierta forma presente la naturaleza humana, pero que a la vez no lo esté, en tanto que prevalece su carácter potencial (pluripotencial), esencialmente indeterminado[…] Nada es “esencia”, todo es “esencial” en el proceso embrionario de gestación de un nuevo ser vivo. El proceso entero es en términos de Gracia, “constituyente”, y esto significa que, sin romperse la continuidad se vayan dando “saltos constitutivos”, “saltos esenciales” variaciones que no son meramente accidentales […] aristotélicamente podría decirse que se van actualizando las potencias. Pero lo que importa es que, de cada actualización o acto, surgen nuevas potencias que no existían en el estadio anterior “.
Afirma que el embrión humano posee  un estatus peculiar del que depende su estatus moral y jurídico pero que, sin embargo, antes del momento de su implantación en un útero materno, el embrión está ciertamente separado, existe en sí , pero sólo será en el útero materno donde empezaría su constitutiva condición de ser- en-relación, rasgo radicalmente humanizante de la vida. Y todo ello le permite citar a E. Schroten: “Si un embrión humano se deja sólo, morirá. En otras palabras, compartir una herencia genética humana es una condición necesaria pero no suficiente para convertirse en un ser humano. Y ya que los embriones sobrantes no cumplen con estas condiciones, no se convertirán en seres humanos y no deben, por tanto, ser tratados como tales”
Sobre  las posibilidades futuras de clonación humana o las mejoras eugenésicas afirma:
“Lo humano del hombre es la libertad de ser, sobre la base de lo que puede no ser. Y es esto lo que justamente podríamos mutar: la libertad bio-ontológica. La gran tentación entonces es en el fondo la de renunciar a la libertad, o más bien, la de sustituir la libertad por la perfección”.

Juan Carlos Hernández-Clemente.

Webs de interés.- 

Los Ig Nobel 2012

La entrega anual de los premios IgNobel va recibiendo cada año una mayor atención mediática. Definidos como una parodia del Premio Nobel, se conceden para destacar logros científicos que "primero hacen reír a la gente, y luego le hacen pensar", por su valor inusual e imaginativo y por estimular el interés general por la ciencia, la medicina y la tecnología, como afirma la web de los premios, creados y organizados por revista de humor científico Annals of Improbable Research. En la ceremonia, que se celebra en el Sanders Theatre, de la Universidad de Harvard, intervienen auténticos premios Nobel que presentan a los ganadores.

Los primeros Premios Ig Nobel fueron otorgados en 1991 (este año ha tenido lugar la XXII edición de los galardones), aunque en aquella primera ocasión se premió a descubrimientos "que no podían, o no debían, ser reproducidos". Posteriormente el abanico de motivaciones se ha ampliado. Existen antecedentes de concesiones que encierran una crítica no del todo sutil, como los premios otorgados a las juntas estatales de la educación de Kansas y Colorado por su postura en relación con la enseñanza de la evolución, o el concedido a la revista Social Text tras publicar como auténtico el ejercicio paródico que dio lugar al llamado Affaire Sokal.

En otras ocasiones, los IgNobel premian a trabajos científicos que tienen algún aspecto humorístico o inesperados, desde la constatación de que la presencia de los humanos puede excitar sexualmente a los avestruces hasta la afirmación de que los agujeros negros cumplen todos los criterios requisitos técnicos exigibles para ser la ubicación del Infierno.

La presentación en la prensa de los IgNobel tiene un cierto toque de varieté (de la risa que suscita en primer lugar cualquiera de sus ganadores) pero que prescinde del elemento más profundo (ese “hacer pensar” posterior) que según sus organizadores suscitan los trabajos premiados. Para otros, estos galardones son el contrapunto “pequeño y bello” que todavía puede encontrarse en la Ciencia, frente a las “grandes” investigaciones, multicéntricas, con presupuestos desorbitados y decenas de autores implicados, que caracterizan a los estudios de la Física y la Genética.
Recogemos un interesante ejemplo de trabajo ganador del IgNobel. Los estadounidenses Craig Bennett, Abigail Baird, Michael Miller y George Wolford obtuvieron el galardón en el campo de las Neurociencias por un interesante estudio que demostraba que la acumulación de errores estadísticos para la interpretación de técnicas de Resonancia Nuclear Magnética permitía llegar a resultados que indicaban actividad cerebral significativa en tests cognitivos en un salmón, muerto, por lo demás. El planteamiento es humorístico o irónico, pero el trasfondo dista mucho de serlo y cuestiona muchos de esos trabajos que afirman haber encontrado el asiento de tal o cual facultad o cualidad en una determinada zona del cerebro humano.

Juan Medrano
Bilbao

Artículo comentado.- 

Suzana KE, Epstein RM Turning Toward Dissonance: Lessons From Art, Music, and Literature. Journal of Pain and Symptom Management 2012; 43(2) 293-298

La tesis central de este articulo afirma que el arte es gestión de la tensión y la disonancia, y que esta gestión emocional es parecida a la que realizamos los clínicos en situaciones complejas  cuando no comprometidas. Afirman los autores:

“Por un lado, muchos médicos tratan de proteger a los pacientes de sus propias historias por temor a que ellos no puedan ni entender la complejidad ni hacer frente a la dificultad de su situación. Por otro lado, en los cuidados paliativos, se nos pide que Fuertes ante el  sufrimiento. Esto permite que  la historia se despliegue, para pasar de disonancia a lo que pudiera tenir un sentido”.

Epstein ya nos había hablado en otras ocasiones de que el medico o profesional de la salud es algo así como un instrumento musical que debe afinarse constantemente. Pero aquí toma otro símil: la propia historia del paciente, la situación clínica,  como partitura que debe comprenderse:

Music has the potential to expand the capacity to nd beauty in dissonance. As a complex and mature piece, Brahms’s A German Requiem goes from dissonance to dissonance delements
within each dissonance leading to resolutions that are only partial and that carry the listener
through a range of emotions. Mourners don’t leave the concert hall during the second  movement of the Requiem; they stay,drawn in by the introduction of exquisitely sculpted melodies whose beauty brings those dissonances into even sharper relief.

Muchos músicos consideran la armonía un juego entre tensión y relajación. Las situaciones clínicas tienen mucho de eso, y hay que saber encontrar la armonía propia de cada paciente y cada escenario, vienen a decirnos. Y como ejemplo citan la conferencia de Benjamin Zander, que ofrecemos a nuestros lectores. No se la pierdan. Pero antes lean por favor esta aportación de los autores:

The performance, thus, is art -it is not ‘‘natural’’ in the sense of a heartbeat or birdsong-  but rather beautifully and intentionally crafted. In the face of discord, horror, and suffering, empathic responding is, in a certain way, not a ‘‘natural’’ response either. Natural responses are to withdraw from pain and ugliness and seek calm, peace, and comfort. Art and medicine teach us that beauty
does not emerge from mindless tranquility but rather can be discovered when we delve into the very dissonance that we instinctually try to avoid.


La Redacción.

 VIDEO RECOMENDADO

En este video Benjamin Zander  explica la diferencia entre tocar una pieza e itnerpretar una pieza muscial. Mutatis mutandi.... atender a un paciente o cuidar de un paciente.